El lunes dos manifestantes fueron asesinados a tiros en Nanyuki, Kenia, durante las movilizaciones contra la creación de un centro de cuarentena en una base aérea de Estados Unidos con el pretexto de la epidemia de Ébola. El centro sólo acogerá a “enfermos” estadounidenses (reales o supuestos) porque los virus lo primero que miran es el pasaporte.
Esta mañana han aterrizado los primeros socorristas estadounidenses en la base aérea de Laikipia, donde el ejército de Estados Unidos está construyendo una unidad de 50 camas.
La semana pasada Marco Rubio, dijo: “No podemos ni permitiremos que ningún caso de Ébola ingrese en Estados Unidos”. Sólo aquellos estadounidenses que necesiten mejores niveles de atención médica serán trasladados en avión a hospitales aún no identificados en Europa.
La Casa Blanca no respondió a las preguntas de los periodistas sobre si la instalación sería accesible para los kenianos.
Los kenianos se han opuesto a las instalaciones después de que la semana pasada Washington dijera que a ningún “enfermo” estadounidense de Ébola se le permitiría regresar a su país, sino que serían puestos en cuarentena en Kenia.
El presidente de Kenia, William Ruto, defendió la creación del centro de cuarentena, a pesar de que el viernes el Tribunal Supremo suspendió la construcción de la instalación y la llegada de los “enfermos”.
En un acto típico de sumisión colonial, dijo que Kenia tenía una asociación de larga data con Estados Unidos en asuntos de salud y que la instalación de un centro de cuarentena en la base aérea de Laikipia era una de las 24 que se habían diseñado para “luchar” contra el brote de Ébola en el país.
“Cuando el presidente Trump pidió al gobierno de Kenia que los apoyara teniendo un centro en la base aérea de Laikipia, le di el visto bueno porque era un acuerdo y una asociación con amigos que han trabajado con Kenia durante 30 ó 40 años”, dijo Ruto.
A Ruto le llueven las protestas por diversos motivos y, al mismo tiempo, está presionado para que declare el estado de emergencia.
Durante el brote de Ébola de 2014 en África occidental, varias sanitarios que trataban a los “enfermos” fueron evacuados a instalaciones hospitalarias dentro de Estados Unidos, sin transmisión posterior. Trump se opuso a ello diciendo que los voluntarios que regresan deben sufrir las consecuencias y no se les debe permitir entrar en Estados Unidos.