La socialdemocracia alemana lucha para no desaparecer

El Partido Socialdemócrata, el más antiguo de Alemania, se hunde cada vez más en la crisis. Los votantes se alejan y las disensiones crecen. Hay elecciones en Sajonia-Anhalt y las previsiones indican la victoria de la AfD, la llamada “extrema derecha”.

No es la crisis de un partido sino la del Estado alemán construido en la posguerra y reunificado en 1990. Sajonia-Anhalt es una muestra del fracaso de aquella reunificación. El SPD forma parte de la coalición de gobierno y el descrédito de Merz y los suyos va a arrastrar a los cómplices del desastre político y económico alemán. La reforma del sistema de pensiones ha causado un profundo descontento en una población muy envejecida.

En junio ya anunciamos que la socialdemocracia se esta convirtiendo en un partido residual. En las próximas elecciones solo va a llegar a un 7 ó un 8 por cien de los votos, un porcentaje insignificante en comparación con el 42 por cien de la AfD. Su principal preocupación es que podría caer por debajo del umbral del 5 por cien, por lo que quedaría fuera del parlamento.

Sin embargo, Sajonia-Anhalt no es el único estado donde la socialdemocracia luchando para no desaparecer. A escala nacional, el partido sólo recauda ya un 12 por cien de los votos, detrás de la AfD, la CDU/CSU y los Verdes.

En Baden-Württemberg, el SPD registró su peor resultado de la posguerra y solo logró mantener su representación en el parlamento local. En Renania-Palatinado, después de 35 años en el gobierno, la socialdemocracia quedó en segundo lugar, por detrás de la CDU. Su resultado electoral fue el peor en la historia de aquel estado.

En Berlín languidece en quinto lugar con solo el 12 por cien de los votos, mientras que en el estado oriental de Mecklenburg-Pomerania Occidental podría enfrentar el mismo destino que en Renania-Palatinado: una pérdida de influencia.

Una crisis existencial

Según un análisis del instituto de encuestas Forsa, publicado en noviembre del año pasado, solo el 9 por cien de los trabajadores de cuello azul y los votantes en paro votan SPD.

Es una crisis existencial. El SPD se enfrenta a la irrelevancia política y los dirigentes locales piden reuniones para cambiar de rumbo y relevo de dirigentes, como Bärbel Bas y Lars Klingbeil, que están en el gobierno de Merz.

Además de las pensiones, el rearme ha obligado al gobierno ha recortar las subvenciones a la vivienda y las bajas laborales. Al mismo tiempo, la industria automotriz desaparece y los despidos en las fábricas más importantes se cuentan por miles.

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