En los ochenta los objetores de conciencia eran alabados como los paladines del pacifismo, pero ahora las tornas han cambiado: el gobierno británico ya habla de “penas duras” contra ellos. El militarismo se impone en Europa.
El sábado el periódico británico Express publicó un artículo titulado “Las duras sanciones amenazan a los británicos que rechazan el reclutamiento, mientras que el miedo a una Tercera Guerra Mundial aumenta rápidamente” (*). Las amenazas y el miedo lo impregnan todo.
El gobierno de Londres estudia imponer el servicio militar obligatorio para reforzar sus reservas, sobre todo teniendo en cuenta que el ejército ha ido reduciendo su tamaño desde principios de este siglo, con alrededor de 74.000 efectivos a tiempo completo.
En los últimos 126 años solo ha habido dos casos de servicio militar obligatorio en Reino Unido: el primero entre 1916 y 1920, y el segundo entre 1939 y 1960.
A la vista del terror que se utiliza en Ucrania en los reclutamientos forzosos en la calle, las noticias de este tipo son esclarecedoras del momento en que vivimos. Es un aviso para navegantes: en Europa los periódicos ya hablan abiertamente de que los objetores de conciencia deben volver a las detenciones, los juicios y las condenas.
Una mirada a Ucrania muestra lo que puede suceder en un país que está en guerra, donde la población en edad militar es una pieza de caza y los métodos de reclutamiento son brutales. En una guerra no puede faltar la carne de cañón.
Cada día el imperialismo británico sube un grado la tensión con Rusia. La guerra se cuece así, a fuego lento, con alarmas continuas en los medios de intoxicación, insuflando el miedo periódicamente y poniendo al ejército en el centro.
Estas alarmas permanentes tienen poco que ver con la guerra. Lo que tratan es de militarizar la sociedad o, como dicen los medios, crear una “defensa civil”.
(*) https://www.express.co.uk/news/uk/2243376/severe-punishment-brits-conscription-WW3