Estados Unidos no quiere países ‘bolivarianos’ en Europa

Hasta ahora Grecia parecía un problema exclusivamente económico, una pesadilla llena de palabras como déficit, tipos de interés, austeridad, préstamos y otras parecidas.
Hasta que Tsipras anunció una visita oficial a Moscú prevista para el 8 de abril. A Victoria Nuland, que se encarga de los asuntos europeos en el Departamento de Estado, le ha faltado tiempo para visitar Atenas en la gira que estaba realizando por el Viejo Continente.
Todo esto significa que los imperialistas tienen que reordenar las piezas del tablero para una próxima salida de Grecia del euro, lo cual es una posibilidad que en Estados Unidos no ven con malos ojos y en Rusia tampoco.
Pero Grecia tiene un costado aún más amargo: su pertenencia a la OTAN, algo con lo que Washington no especula. The Guardian decía que la eurozona se estaba convirtiendo en un «juego arriesgado». Bloomberg habla de la formación de un «frente» de países europeos, entre los que incluía a España, opuestos a las sanciones a Rusia.
Es obvio que las reclamaciones de este «frente» no tienen ninguna posibilidad de triunfar, pero el hecho es que se ha formado y que ya sólo falta que Alemania adopte una posición pública menos sinuosa que -naturalmente- sólo puede estar en esa misma línea: la del final de las sanciones impuestas a Rusia, por más que Merkel haya dicho todo lo contrario.
Lo que Nuland le ha aclarado a Tsipras en Atenas, al más puro estilo de la diplomacia gringa, constituye un aviso para navegantes: Estados Unidos no va a admitir -bajo ningún concepto- un país «bolivariano» en Europa y tiene la pretensión de convertir la presencia de Grecia dentro de la OTAN en otro de esos «asuntos internos» de la Unión Europea, por no decir que lo quieren convertir en «el asunto central» por antonomsia de la Unión Europea.
En otras palabras, la pertenencia de Grecia a la OTAN tampoco es asunto de Grecia, cualquiera que sea el final de sus negociaciones sobre el pago de la deuda y sus relaciones con la Unión Europea. A Nuland no se le puede negar que ha sido muy clara: Grecia puede negociar su estatuto dentro de la Unión Europea, pero no su estatuto dentro de la OTAN.
Se puede decir lo mismo con otras palabras: Estados Unidos fuerza a los países europeos a elegir entre mantenerse dentro de la OTAN o acercarse a Rusia, pero en ningún caso ambas cosas simultáneamente.
A Estados Unidos todo se le va de las manos, pero no será porque no se esfuerza por impedirlo, es decir, por evitar que en Europa le ocurra lo mismo que en su patio trasero.

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