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Categoría: Salud (página 78 de 88)

La mascarilla es ‘una seria amenaza para el desarrollo de los niños’, aseguran 70 médicos belgas

En una carta abierta 70 médicos belgas se han unido para pedir “la abolición de las mascarillas en las escuelas, tanto para los profesores como para los alumnos”.

“En los últimos meses, el bienestar general de los niños y jóvenes ha sufrido una gran presión. En nuestras consultas vemos un número creciente de niños y jóvenes que se quejan de las reglas de conducta que se les han impuesto. Diagnosticamos la ansiedad y los problemas de sueño, los trastornos de conducta y el miedo al contagio. También vemos un aumento de la violencia doméstica, el aislamiento y las privaciones. Muchos jóvenes carecen de contacto físico y emocional”.

“La obligación de llevar mascarillas en las escuelas es una seria amenaza para su desarrollo. Ignora las necesidades básicas del niño en crecimiento… El uso obligatorio de mascarillas hace de la escuela un ambiente amenazador y peligroso, donde la conexión emocional se hace difícil”.

Según los médicos belgas, “no hay pruebas a gran escala de que el uso de mascarillas en un entorno no laboral tenga un efecto positivo en la propagación de los virus, y mucho menos en la salud en general. Tampoco existe una base jurídica para hacer cumplir esta obligación”.

Los médicos también explican que los niños sanos expuestos al coronavirus se curan por defecto sin complicaciones y contribuyen posteriormente a la protección de sus congéneres aumentando la inmunidad de rebaño.

https://www.lalibre.be/belgique/enseignement/septante-medecins-flamands-demandent-l-abolition-du-masque-dans-les-ecoles-une-menace-serieuse-pour-leur-developpement-5f58a5189978e2322fa9d32c

Los errores que cometen los médicos matan mucho más que la pandemia

¿Nuestro sistema de salud quiere acabar con nosotros? Tal parece ser el caso, según un informe de los CDC de 2016. Más de 250.000 muertes al año son causadas por errores médicos mortales en Estados Unidos, una cifra superior a los 193.000 que atribuyen al coronavirus.

Solo las enfermedades cardíacas y el cáncer matan a más personas en Estados Unidos que los errores médicos en hospitales y otros centros de salud.

Los fallos de seguridad y los errores no intencionales causan un 70 por ciento más muertes que las enfermedades respiratorias crónicas, la tercera mayor causa de muerte. Las muertes por derrame cerebral, diabetes o la enfermedad de Alzheimer ni tan siquiera se aproximan a las muertes causadas por errores médicos.

La investigación publicada en la revista British Medical Journal fue dirigida por Martin Makary, un profesor de cirugía de la Escuela Universitaria de Medicina John Hopkins. Los errores médicos son de todo tipo, desde errores de diagnóstico hasta destrezas inadecuadas, y problemas más sistémicos como los fallos de comunicación cuando los pacientes son transferidos de departamento.

“El problema se reduce a que las personas mueren a causa del cuidado que les brindan, en vez de a causa de la enfermedad por la cual buscan la atención médica”, le dijo Makary al periódico.

Los investigadores de la Universidad John Hopkins analizaron cuatro grandes estudios de muertes médicas desde el 2000 hasta el 2008, incluidos dos realizados por agencias federales. El único estudio previo de muertes de pacientes a causa de errores fue en 1999 por el IOM (Instituto de Medicina), que estimó que los errores causaron hasta 98.000 muertes en Estados Unidos al año. Ese número, dijeron los investigadores, “es limitado y está obsoleto”.

Los investigadores advirtieron que incluso la estimación de 251.000 muertes podría ser bastante baja. No hay una categoría separada para los errores médicos en los certificados de defunción, lo cual les hace difícil a los CDC rastrear este tipo de muertes. El estudio destacó que en uno de los casos una prueba mal ejecutada causó daño al hígado y consecuentemente insuficiencia cardíaca. La causa de muerte del paciente fue categorizada como cardiovascular, cuando en realidad fue un error médico.

Los autores del estudio solicitaron cambios en los certificados de defunción para poder rastrear mejor estos fallos mortales. Sin embargo, Robert Anderson, el jefe de la división de estadísticas de mortalidad de los CDC, dijo que es “incómodo” que un médico tenga que informar de que un paciente ha muerto por un error médico. Tan solo añadir una casilla para los errores no resolvería el problema de que el personal médico comete errores, dijo.

Un nuevo análisis de Kaiser Health News de 2010 a 2015 sobre agencias de cuidado en el hogar encontró que más de 3.000 agencias revisaron o hicieron el seguimiento inadecuado de medicamentos para los pacientes nuevos. En algunos casos los enfermeros no se dieron cuenta de que los pacientes tomaban una combinación de medicamentos potencialmente peligrosa que los ponía en riesgo de sufrir ritmos cardíacos anormales, hemorragias, daño al hígado y convulsiones.

Por lo menos en un caso, una confusión de una farmacia con medicamentos recetados causó la muerte de una mujer.

https://www.aarp.org/health/conditions-treatments/info-2016/medical-errors-leading-cause-of-death-cs.html

Las vacunas político-militares contra el coronavirus registradas por Moderna

El 28 de marzo del año pasado, mucho antes de la declaración de pandemia por la OMS, Moderna ya solicitó la patente de una vacuna contra el coronavirus. El remedio llegó antes que una enfermedad que, sin embargo, han calificado como “nueva”.

Moderna es una empresa estadounidense de biotecnología que percibe subvenciones de los presupuestos militares del Pentágono, lo que nunca ha mencionado en ninguna de las 126 patentes que ha presentado en sus 10 años de historia.

Ya había una vacuna contra el coronavirus, a pesar de lo cual las subvenciones públicas siguen fluyendo hacia las empresas privadas como si no la hubiera y, naturalmente, los medios alimentan dicha ficción diciendo que hay una “carrera mundial” para crear la primera.

La ocultación del origen público de los fondos en la solicitud de una patente es una violación de la ley Bayh-Dole. En la patente de la vacuna de Moderna contra el coronavirus aparecen como inventores Giuseppe Ciamarella y Sunny Himansu.

Moderna es una empresa muy sorprendente que domina como nadie el arte de manipular las bolsas de valores. Gracias a la pandemia, la cotización de sus acciones en la bolsa se ha multiplicado por cuatro.

Fue fundada en 2010 y, como ya hemos expuesto en otra entrada, percibe dinero público a pesar de que nunca ha logrado que le aprueben ningún medicamento. Sus fracasados intentos de fabricar vacunas han sido desarrollados con una combinación de lo público y lo privado, que fluye hacia el capital sólo por el apoyo político-militar que recibe desde hace 10 años.

Con un impulso de casi 1.000 millones de dólares de dinero público, la empresa ha iniciado la fase 3 de ensayos clínicos en decenas de miles de personas y está tratando de conseguir una autorización de la FDA por la via de urgencia. También tiene un contrato para vender 100 millones de dosis a Estados Unidos por otros 1.500 millones de dólares. La proteína clave utilizada en la vacuna fue coinventada por los Institutos Nacionales de Salud.

Moderna había perfeccionado su tecnología de ARN mensajero en vacunas contra otras enfermedades infecciosas, incluyendo Zika y Chikungunya. La investigación fue apoyada con subvenciones de unos 25 millones de dólares por el Pentágono a través de DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa.

Moderna no ha mencionado el impulso militar en ninguna patente, a pesar de un requisito en la Ley Bayh-Dole de 1980 que las empresas revelan en las solicitudes de patentes cuando han recibido subvenciones públicas. Tampoco ha revelado la participación pública en ninguna de las 154 solicitudes de patentes pendientes.

La empresa sólo ha confesado las subvenciones en sus informes a la Comisión de la Bolsa, incluyendo el registro para su oferta pública inicial de 2018, así como en algunos documentos científicos.

Las subvenciones públicas no han logrado reducir los altos precios de los fármacos, consecuencia del peso monopolista en el mercado sanitario. En Estados Unidos el dinero público llega a raudales a las multinacionales farmacéuticas a través de los Institutos Nacionales de Salud, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y el Pentágono.

De las tres instituciones públicas que financian las vacunas de Moderna, dos tienen un carácter militar, una prueba evidente de la naturaleza político-militar de este tipo de prácticas que se presentan con un carácter sanitario.

Moderna forma parte del grupo de empresas farmacéuticas que se benefician de la Operación Velocidad Punta puesta en marcha por Trump con el pretexto de la actual pandemia. Ya ha percibido 483 millones de dólares de dicha Operación.

Las cosas no pueden funcionar de otra manera: quien dirige dicha Operación no es otro que Moncef Slaoui, un antiguo cabecilla de Moderna que, como vemos, siempre están con un pie en lo público y otro en lo privado. Antes de ir a Moderna, Slaoui dirigió durante 30 años otra multinacional farmacéutica, GlaxoSmithKline, que no ha abandonado por completo.

En efecto, Slaoui sigue siendo el presidente de Galvani, una empresa de biomedicina en la que participan tanto GSK como Google.

Slaoui se incorporó al consejo de administración de Moderna en 2017, un cargo que ocupó hasta mayo de este año, un mes después de que se anunciara la Operación Velocidad Punta y tras vender sus acciones en un gran pelotazo bursátil que fue denunciado por la cadena CBS (*).

La CBS pidió que la SEC, el organismo regulador de la bolsa estadounidense, investigara a Moderna por utilizar información privilegiada. La empresa había anunciado un mes antes los resultados positivos en los ensayos de fase 1 de su vacuna contra el coronavirus. La noticia subió el precio de las acciones de la empresa en un 30 por ciento.

A los pocos días del anuncio, los cabecillas de la farmacéutica y los fondos de inversión que la controlan vendieron aproximadamente 90 millones de dólares en acciones.

(*) https://www.cbsnews.com/news/insider-trading-allegations-moderna-accountable-us-securities-exchange-commission/

 

Registro de la vacuna contra el coronavirus de la empresa Moderna

 

La misma farmacéutica que ha matado de cáncer a los recién nacidos quiere distribuir una vacuna para preservar la salud

La mayor parte de las grandes empresas farmacéuticas han sido condenadas por fraude, corrupción o soborno.

Que estén siendo subvencionadas a pesar del fraude, la corrupción o el soborno forma parte de lo mismo. Lo que se subvenciona es la corrupción.

En los países occidentales, la vacuna contra el coronavirus, es decir, la salud de la población mundial, se ha puesto en manos de ese tipo de empresas corruptas y subvencionadas al mismo tiempo.

El fraude que rodea a las empresas farmacéuticas conduce a muertes y graves atentados contra la salud de la población mundial.

No hace falta ser un antivacunas furibundo para saberlo: los tribunales estadounidenses han condenado repetidamente a la multinacional Johnson & Johnson por vender polvos de talco para bebés que causan cáncer (1).

El talco contenía amianto, un componente cancerígeno que ya se ha prohibido en todo tipo de instalaciones industriales, lo mismo que el plomo en la gasolina. La multinacional tuvo que hacer frente a casi 12.000 pleitos judiciales por vender este producto, reproduciéndose una situación típica: por un lado, los negacionistas denunciando a la empresa y, por el otro, los “científicos” de verdad defendiendo que aquello era bueno para la salud.

Los trabajadores del metro de Madrid llevan años de lucha para erradicar el amianto de las instalaciones, mientras los padres ponían ese mismo producto en la piel de sus recién nacidos, abducidos por una publicidad engañosa y obsesiva de la televisión.

Aún hay “científicos” que se preguntan por los motivos del cáncer, como si fuera un misterio. Durante décadas, al menos desde 1971 y hasta entrado el presente siglo, Johnson & Johnson mezcló el talco con amianto, lo cual era algo sabido, por más que no fuera destapado públicamente hasta diciembre de 2018.

Los padres que rociaron a sus recién nacidos con amianto son los mismos -o parecidos- que ahora vacunarían a sus hijos con un fármaco elaborado por una empresa tan prestigiosa como Johnson & Johnson. Es por el bien de los hijos, para preservar su salud.

A pesar de las múltiples condenas judiciales, Johnson & Johnson sigue siendo una empresa colaboradora de los institutos públicos encargados de defender la salud a lo largo y ancho de todo el mundo y, en la actualidad, para desarrollar una vacuna contra el coronavirus.

Los documentos internos de la empresa que han trascendido no dejan lugar a dudas de que los “científicos” que ejercían de mercenarios a sueldo sabían las consecuencias de los polvos de talco, que se siguen vendiendo en algunos países sin que nadie, ni siquiera la OMS, hagan nada por evitarlo.

¿Cómo podemos confiar en que a la OMS o a Johnson & Johnson les preocupa la salud de la humanidad?

Pero Johnson & Johnson también ha sido condenada por la SEC, la empresa reguladora de la bolsa, por corrupción a gran escala y para enterarse no hace falta preguntar a ningún antivacunas. Basta leer el sitio oficial de la SEC, donde aparece un informe sobre los sobornos pagados a médicos, directores de hospitales y funcionarios de salud pública en el extranjero (2).

Durante el bloqueo, las filiales de la empresa pagaron sobornos en Irak para obtener 19 contratos en el marco del programa “Petróleo por alimentos” de la ONU.

Al menos desde 1998, las filiales han pagado sobornos a los médicos de Grecia para que recomendaran los implantes quirúrgicos que comercializa la multinacional. Lo mismo hicieron con médicos y funcionarios de salud pública de Polonia y Rumanía porque la empresa no se creó para preservar la salud pública de nadie sino los beneficios de los accionistas.

A fecha de hoy la empresa sigue bajo la vigilancia del FBI porque sigue haciendo exactamente lo mismo: fraude, corrupción y soborno para seguir vendiendo sus mercancías, cuando no es un país es en otro. La fiscalía de Brasil abrió una investigación contra la multinacional porque lleva 20 años sobornando a los funcionarios de salud pública de aquel país latinoamericano (3).

El año pasado volvió a saltar otra denuncia: el champú para niños que Johnson & Johnson vende en India también es sospechoso de provocar cáncer, según los estudios científicos que se han llevado a cabo (4).

A pesar de toda esta podredumbre, el sitio web oficial del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos reconoce (5) que Johnson & Johnson ha percibido 456 millones de dólares de los presupuestos públicos para crear una vacuna contra el coronavirus.

(1) https://www.npr.org/2020/05/19/859182015/johnson-johnson-stops-selling-talc-based-baby-powder-in-u-s-and-canada
(2) https://www.sec.gov/news/press/2011/2011-87.htm
(3) https://www.reuters.com/article/us-brazil-corruption-healthcare-exclusiv/exclusive-fbi-targets-johnson-johnson-siemens-ge-philips-in-brazil-graft-case-sources-idUSKCN1
(4) https://www.ndtv.com/india-news/carcinogen-formaldehyde-found-in-johnson-johnson-baby-shampoo-official-2016224
(5) https://www.hhs.gov/about/news/2020/06/16/fact-sheet-explaining-operation-warp-speed.html

En un asilo los ancianos permanecían atados a sillas, con llagas o desnudos, desatendidos para comer y abandonados tras caer al suelo

La Fiscalía de Valencia ha abierto una investigación ante la gravedad de las imágenes de la residencia de ancianos Domus VI de Llíria, en Valencia. La investigación se ha abierto de oficio, tras tener acceso a unas imágenes emitidas por Telecinco en las que se puede ver a ancianos atados a sillas, con llagas o desnudos, supuestamente desatendidos para comer e incluso abandonados tras caer al suelo.

Durante el confinamiento murieron más la mitad de los ancianos recluidos en el centro: 73 de los 140 recluidos.

Tras hacerse público el vídeo, varios familiares de internos han acudido hoy al centro y algunos se han llevado a los familiares que estaban internos. En declaraciones a los periodistas, Mariló Madrigal, que tiene ingresado a su padrastro, ha relatado que su familiar sufrió la amputación de parte de un pie porque no se le curó adecuadamente una herida, y además, se le olvidó a quien lo atendía meterlo en una ambulancia para ser trasladado al hospital.

Isabel Díaz, hija del anciano que sufrió una caída, ha asegurado que siente «rabia e impotencia» y que en absoluto entiende «cómo se puede hacer eso a un ser humano».

«Hay cosas que se pueden entender, un abandono puntual porque no dé abasto el personal, pero lo sucedido no. Me lo llevo [a su padre] a un hospital, y en función de lo que me digan los médicos actuaré, si está desnutrido o tienen algún golpe actuaré. Tengo claro que denunciaré, eso ha sucedido, no sabemos quién es el responsable, pero esos señores no se atan solos, hay falta de socorro».

Las imágenes emitidas por Telecinco corresponden a residentes del centro durante la etapa de confinamiento que, por su avanzada edad y problemas sicomotrices, habían sufrido una caída, dice la empresa que dirige el centro.

En una residencia gestionada por la misma empresa pero ubicada en Alcoy (Alicante) han fallecido más de 70 internos durante la pandemia (más de la mitad de los internos), y la Conselleria de Sanidad ha advertido «posibles negligencias graves» en el centro.

La empresa gestora de la residencia tenía «denuncias previas de familiares», tanto por el trato a los residentes como por deficiencias en materia de infraestructuras y «por ello se le impuso la multa».

https://www.elconfidencial.com/espana/comunidad-valenciana/2020-09-09/fiscalia-valencia-gravedad-imagenes-residencia-ancianos-lliria_2741631/

GSK: un competidor en la carrera por la vacuna que es otro pozo negro de corrupción

Cuando alguien busca ejemplos de corrupción en el mercado farmacéutico, no necesita ir muy lejos. Le basta con GSK, GlaxoSmithKline, que es el prototipo histórico más frecuentemente citado.

Esta multinacional ha sido condenada por los mayores fraudes cometidos contra la salud humana de la historia.

A pesar de ello, lo mismo que AustroZeneca, también está subvencionada por el gobierno de Trump dentro de la Operación Velocidad Punta con cientos de millones de dólares de dinero público.

En 2012 la multinacional se declaró a sí misma culpable del “mayor caso de fraude en la protección de la salud en la historia de Estados Unidos”, por lo que tuvo que pagar 3.000 millones de dólares de indemnización (1).

A pesar de que el antidepresivo Paxil se aprobó sólo para adultos, GSK la recomendó también para menores de 18 años y vendió el fármaco Wellbutrin para usos para los que no estaba aprobado, incluyendo la pérdida de peso y el tratamiento de disfunción sexual, según la investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

La empresa también se esforzó por promocionar uno de sus fármacos difundiendo un artículo engañoso en una revista médica y agasajando a los médicos con comilonas, tratamientos en balnearios y otros sobornos.

En otro fraude, GSK no proporcionó a la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) de Estados Unidos datos de seguridad sobre su fármaco Avandia contra la diabetes, en violación de la ley.

Pero los fraudes de GSK no se limitan a Estados Unidos. En 2014 fue sancionado con una multa máxima de 490 millones de dólares en China después de que un tribunal la declarara culpable de soborno.

La multa récord es consecuencia de las denuncias de que el gigante farmacéutico pagó sobornos a médicos y hospitales para promover sus productos y, especialmente sus vacunas.

El Financial Times dijo que GSK intentó sobornar incluso a la propia policía china para frenar la investigación (2).

La filial china de la multinacional creó varias unidades internas con nombres en clave como “Operación Gran Muralla” y “Operación Dragón Volador” para sobornar a médicos y funcionarios del gobierno de Pekín.

En 2012, cuando la empresa ya estaba bajo la supervisión del gobierno, crearon un equipo de gestión de crisis para sobornar a los funcionarios encargados de supervisar los fármacos y vacunas. El objetivo era convencerlos de que dejaran de investigar las actividades ilegales de la empresa (3).

Los sobornos de GSK se extendieron también a Europa, donde 13 cabecillas de la multinacional fueron acusados de sobornar a los médicos polacos para que recetaran Seretide, el medicamento para el asma de GSK (4).

Los fraudes no han sacado a GSK del negocio farmacéutico, ni de las subvenciones que, en el caso de la vacuna contra el coronavirus, le supondrán 2.100 millones de dólares de dinero fresco (5).

Nadie puede asegurar que esta vez GSK se abstendrá de sobornar a los médicos y de falsificar las revistas médicas. Tampoco es posible asegurar que esta vez proporcionará todos sus datos de seguridad a la FDA.

En la filial Galvani, esta farmacéutica está a asociada a Google, como ya expusimos en otra entrada.

(1) https://www.reuters.com/article/us-glaxo-settlement/glaxosmithkline-settles-healthcare-fraud-case-for-3-billion-idUSBRE8610S720120702
(2) https://www.ft.com/content/fe669bfc-db23-11e3-b112-00144feabdc0
(3) https://www.bbc.com/news/business-29274822
(4) https://www.theguardian.com/business/2014/apr/14/gsk-accused-bribing-doctors-poland
(5) https://www.businessinsider.com/sanofi-gsk-coronavirus-vaccine-operation-warp-speed-funding-clinical-trial-2020-7

La carrera por la vacuna está en manos de multinacionales condenadas por corrupción y sobornos

AstraZeneca es una de las empresas que están en la carrera por el gran pastel de la vacuna contra el coronavirus.

En los medios de comunicación de la presentan como “la vacuna de Oxford” para lavar la cara del negocio farmacéutico con la apariencia de una investigación universitaria, “casi” sin ánimo de lucro.

Sin embargo, AstraZeneca es una empresa condenada por el gobierno de Estados Unidos por sobornos y corrupción cometidos en varios países (1).

A pesar de ello, el gobierno de Estados Unidos financia con 1.200 millones de dólares dinero público (2) a una empresa a la que ha condenado por corrupción, dentro de la Operación Velocidad Punta.

En 2016 la SEC, el regulador bursátil de Estados Unidos, condenó a AstraZeneca a pagar 5,52 millones de dólares por sobornos pagados a los funcionarios de salud pública en China y Rusia.

Desde 2005 AstraZeneca ofreció regalos, pagó conferencias, viajes y otros beneficios a las burocracias sanitarias de ambos países para que compraran o prescribieran los fármacos de la empresa.

La filial china de AstraZeneca organizó conferencias sobre salud y pagó la intervención en ellas de los funcionarios sobornados, que en ocasiones se limitaban a leer la publicidad de la empresa farmacéutica.

En 2008 sobornó a los funcionarios locales para eludir las sanciones económicas a las que se enfrentó la empresa.

La empresa farmacéutica llevó la corrupción hasta un país devastado por la guerra, como Irak, donde sobornó a los dirigentes del Ministerio de Sanidad para obtener la adjudicación de contratos (3).

La corrupción y los sobornos en Irak se remontan a los tiempos de Saddam Hussein, en una época de bloqueo económico. El sistema de salud del gobierno irakí dio a los funcionarios de ese país una influencia significativa sobre el mercado y las importaciones de medicamentos, creando AstraZeneca “una cultura de corrupción generalizada”.

Cuando el gobierno de Saddam fue derribado, el Ministerio de Sanidad quedó bajo el control de los chiítas, pero los sobornos continuaron. El gobierno cambia, pero a las multinacionales el color del dinero les da lo mismo.

Recientemente su vacuna contra el coronavirus quedó en suspenso por los graves efectos adversos experimentados en la fase 3 de las pruebas clínicas (4).

(1) https://www.reuters.com/article/us-astrazeneca-usa/astrazeneca-to-pay-5-52-million-to-resolve-sec-foreign-bribery-case-idUSKCN1152U9
(2) https://www.hhs.gov/about/news/2020/06/16/fact-sheet-explaining-operation-warp-speed.html
(3) https://www.fiercepharma.com/pharma/doj-probes-astrazeneca-over-allegations-corruption-iraq

(4) https://www.clarin.com/sociedad/astrazeneca-oxford-suspendieron-ensayos-vacuna-coronavirus-va-producirse-argentina-efectos-adversos_0_tE__4Gs9i.html

Los tribunales franceses anulan la obligatoriedad del uso de mascarillas

A primera vista puede parecer contradictorio, pero en Francia un colectivo de víctimas del Covid-19 está presentando recursos contra el uso obligatorio de mascarilla que se está generalizando en las principales ciudades… Y está ganando.

La última en sumarse ha sido Lyon. El Tribunal Administrativo ha sentenciado que la Prefectura no tenía derecho a imponer el uso de mascarilla obligatoria durante todo el día y en todo el territorio de las localidades de Lyon y Villeurbanne. Obliga al prefecto a cambiar la normativa antes del martes a mediodía.

El caso ha sido elevado al Consejo de Estado por el Ministerio de Sanidad. La Corte suprema ha corroborado que la mascarilla obligatoria se puede aplicar en las ciudades más densamente pobladas pero pide que se revise en núcleos urbanos más pequeños. Más detalles.

El juez de Lyon ha seguido a la letra la jurisprudencia de su compañera del Bajo Rin.

En el departamento que incluye la ciudad de Estrasburgo, la juez obligó esta semana a la Prefectura a «reescribir» su Orden sobre el uso obligatorio de mascarillas en las ciudades de la región del noreste francés. En concreto la magistrada obliga a la Prefectura a que elimine de la obligación del uso de mascarilla algunas ciudades en las que no hay una «fuerte densidad de población» y a que precise horarios en función de la posibilidad de aglomeraciones.

Según la juez, la norma supone «un atentado inmediato a la libertad personal de ir y venir de las personas que necesitan desplazarse» en respuesta a la queja de dos médicos que necesitaban desplazarse e interpusieron el recurso.

Si la Prefectura no publica la nueva normativa más precisa antes del lunes 7 de septiembre a mediodía, la norma que obliga al uso de mascarilla será anulada automáticamente.

La decisión podría crear jurisprudencia obligando a retocar el resto de normativas.

Este mismo viernes Rouen ha retocado la Orden Prefectoral reduciendo el uso de mascarilla a las comunidades más densamente pobladas, sólo entre 7 de la mañana y las 2 de la mañana y no se aplica en espacios naturales ni para la realización de ciertas actividades deportivas.

También se ha recurrido el uso de mascarilla obligatorio en ciudades como París, Lyon, Toulouse, Niza o Marsella.

El colectivo «Víctimas Covid-19 Francia» prevé recurrir la normativa en al menos 15 ciudades. Les apoya el abogado Fabrice di Vizio que promete recurrir todas las normativas similares de Francia y que también defiende a la asociación de profesionales de salud C19 que critica la gestión del Gobierno y las medidas puestas en marcha.

En marzo tres miembros de la asociación C19 llevaron ante los tribunales al primer ministro Edouard Philippe y a la entonces ministra de Salud Agnés Buzyn por su gestión de la crisis.

El colectivo explicaba en Twiter que no están ni en contra ni a favor de la mascarilla sino «por la coherencia y la proporcionalidad de las acciones en función de la situación» pidiendo la «suspensión de la obligación de la mascarilla en el exterior»:

Ambas asociaciones forman parte del nutrido movimiento opuesto a la gestión gubernamental de la crisis que defiende por ejemplo el uso de la cloroquina e hidroxicloroquina junto a un antibiótico como tratamiento frente al Covid-19. Estos opositores a menudo acusan al Gobierno de haber prohibido este tratamiento para favorecer a los laboratorios farmacéuticos. El doctor Didier Raoult, gran defensor de la cloroquina, ha declarado en muchas ocasiones que la mascarilla obligatoria es una decisión política.

Además de aprobar el uso de mascarilla en la mayoría de ciudades el Gobierno ha impuesto la mascarilla en los centros de trabajo a partir de este 1 de septiembre.

Algunos analistas recuerdan que la decisión de la jueza del Bajo Rin es distinta, porque ciudades como París, Lyon y Marsella están en «zona roja» de la propagación de la epidemia, zonas de «circulación activa» del virus. Por el momento no hay regiones en zona «negra» que significa emergencia sanitaria.

Esta consideración no ha tenido importancia para el juez de Lyon, y otros Tribunales administrativos podrían seguir esta senda.

Sin embargo los casos de Covid-19 en Francia no dejan de aumentar, con un repunte importante desde mediados de julio y cifras de contagios confirmados similares a las del mes de abril (casi 8.000 casos en las últimas 24 horas).

El movimiento contra las mascarillas y contra las restricciones impuestas por el Covid-19 está presente en casi todos los países.

https://es.euronews.com/2020/09/04/francia-un-colectivo-recurre-ante-la-justicia-el-uso-obligatorio-de-mascarillas-en-la-call

Google censura las informaciones alternativas en materia de salud por intereses económicos

Google es una versión mejorada de Bill Gates. Censura las informaciones alternativas en materia de salud pública porque tiene intereses económicos en ella. Bill Gates no es sólo un empresario de la informática y Google tampoco es sólo un buscador sino un enorme holding que, a través de Alphabet, invierte en numerosos sectores económicos.

Uno de ellos es la sanidad y las inversiones las realiza a través de su filial Verily, una empresa de capital riesgo que creó en 2015.

A su vez Verily mantiene acuerdos con los grandes grupos monopolistas del sector. En 2016 creó una empresa conjunta con el gigante farmacéutico GlaxoSmithKline dedicada a las señales eléctricas en el cuerpo humano, una subsidiaria llamada Galvani Bioelectronics.

Con Sanofi también creó otra empresa conjunta, Onduo, para diseñar y desarrollar nuevos dispositivos conectados en el campo de la diabetes.

Verily está asociada al gigante farmacéutico suizo Novartis y el Fondo Europeo de Inversiones. Desde 2017 Google ha invertido 300 millones de dólares en un fondo buitre gestionado por Medicxi, pero también tiene acuerdos con Johnson & Johnson.

Antes Verily se llamó Google Life Sciences y, como su propio nombre indica, invierte en “ciencia” y, más concretamente, en biología, donde la cotización de las acciones y, por tanto, los beneficios, dependen de la información. La circulación de un tipo de informaciones empuja a la bolsa y las de otro tipo la hunden.

La bolsa se mueve por “información privilegiada” y ahí es donde entra el buscador, que impone al 90 por ciento de los internautas del mundo lo que pueden o no pueden leer. Lo que dice Google es “ciencia” y todo lo demás lo deja en manos de inquisidores como Newtral, Maldita y otros mercachifles.

La bolsa necesita informar pero también informarse. Por eso Verily reclutó a Thomas R. Insel, que dejó su cargo de director del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos para irse al sector privado.

Son las puertas giratorias o capitalismo monopolista de Estado. Verily también reclutó a Robert Califf, el director de la FDA, la autoridad sanitaria de Estados Unidos que regula lo que es bueno para la salud, lo que se puede comer, los fármacos que se deben tomar y las drogas que perjudican la salud y que, en consecuencia, se deben prohibir.

Google también es propietario de un fondo especulativo llamado GV, que ha invertido en docenas de empresas de nueva creación especializadas en salud, principalmente en Estados Unidos.

Pero para Google los intermediarios no son suficientes y ha creado su propia empresa de biotecnología: Calico.

Varios de sus proyectos son claramente represivos, como el brazalete de seguimiento (1), o las aplicaciones de rastreo de contactos de la pandemia (2), por más que se travistan con motivos sanitarios.

A un gigante especulador tampoco las bolsas les resultan suficientes e invierte en empresas que fabrican medicamentos y no cotizan en los mercados. A través de ellas, Verily y otros fondos buitre captan a los científicos que las dirigen y a los que trabajan en ellas.

En definitiva, lo mismo que las universidades y los laboratorios, los científicos trabajan para los grandes monopolios.

(1) https://www.bloomberg.com/news/articles/2015-06-23/google-developing-health-tracking-wristband-for-health-research
(2) https://www.wired.com/story/google-apple-change-tactics-contact-tracing-tech/

Más información:
– Google no filtra las noticias falsas sino aquellas que el imperialismo trata de silenciar
– La creciente influencia de Google en la política europea
– Google informa a la policía de las búsquedas que haces
– El coronavirus le ha servido a Google para retomar su idea de una gran base de datos genéticos a nivel mundial
– Google introducirá otro espía en tu móvil en la próxima actualización del sistema operativo

15 detenidos en Melbourne durante una manifestación contra el confinamiento

Las protestas contra el confinamiento se multiplican en todo el mundo. El sábado en Roma miles de personas se lanzaron a la calle para protestar por las restricciones impuestas con el pretexto de la pandemia.

También se celebró otra manifestación en Melbourne por el mismo motivo, donde se produjeron enfrentamientos y la policía detuvo a 15 personas. Otros 150 fueron multados por no llevar mascarilla.

La ley marcial está siendo especialmente implacable en Australia, donde los derechos fundamentales han pasado a la historia y reina el terrorismo de Estado. Las manifestaciones, por ejemplo, están prohibidas.

En Melbourne el confinamiento, que debía acabar la semana que viene, se ha prolongado hasta el 28 de este mes de setiembre. Los vecinos sólo pueden salir al aire libre durante una hora al día y en un área restringida. Por la noche han impuesto el toque de queda.

Pero la dignidad de las personas no se mide por permanecer en casa callados, sino por gritar en la calle, que es lo que hizo en Melbourne una población que ha vencido el miedo y está ya harta.

Los convocantes lo llamaron “El Día de la Libertad”. En las calles se oyeron los cánticos y tras ellos la policía, que hizo un despliegue de efectivos inusual, cargó contra los manifestantes.

Para intimidar, en los días previos, la policía detuvo a varias personas que habían convocado a la manifestación en Facebook, como ya hemos relatado en otra entrada.

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