La misma farmacéutica que ha matado de cáncer a los recién nacidos quiere distribuir una vacuna para preservar la salud

La mayor parte de las grandes empresas farmacéuticas han sido condenadas por fraude, corrupción o soborno.

Que estén siendo subvencionadas a pesar del fraude, la corrupción o el soborno forma parte de lo mismo. Lo que se subvenciona es la corrupción.

En los países occidentales, la vacuna contra el coronavirus, es decir, la salud de la población mundial, se ha puesto en manos de ese tipo de empresas corruptas y subvencionadas al mismo tiempo.

El fraude que rodea a las empresas farmacéuticas conduce a muertes y graves atentados contra la salud de la población mundial.

No hace falta ser un antivacunas furibundo para saberlo: los tribunales estadounidenses han condenado repetidamente a la multinacional Johnson & Johnson por vender polvos de talco para bebés que causan cáncer (1).

El talco contenía amianto, un componente cancerígeno que ya se ha prohibido en todo tipo de instalaciones industriales, lo mismo que el plomo en la gasolina. La multinacional tuvo que hacer frente a casi 12.000 pleitos judiciales por vender este producto, reproduciéndose una situación típica: por un lado, los negacionistas denunciando a la empresa y, por el otro, los “científicos” de verdad defendiendo que aquello era bueno para la salud.

Los trabajadores del metro de Madrid llevan años de lucha para erradicar el amianto de las instalaciones, mientras los padres ponían ese mismo producto en la piel de sus recién nacidos, abducidos por una publicidad engañosa y obsesiva de la televisión.

Aún hay “científicos” que se preguntan por los motivos del cáncer, como si fuera un misterio. Durante décadas, al menos desde 1971 y hasta entrado el presente siglo, Johnson & Johnson mezcló el talco con amianto, lo cual era algo sabido, por más que no fuera destapado públicamente hasta diciembre de 2018.

Los padres que rociaron a sus recién nacidos con amianto son los mismos -o parecidos- que ahora vacunarían a sus hijos con un fármaco elaborado por una empresa tan prestigiosa como Johnson & Johnson. Es por el bien de los hijos, para preservar su salud.

A pesar de las múltiples condenas judiciales, Johnson & Johnson sigue siendo una empresa colaboradora de los institutos públicos encargados de defender la salud a lo largo y ancho de todo el mundo y, en la actualidad, para desarrollar una vacuna contra el coronavirus.

Los documentos internos de la empresa que han trascendido no dejan lugar a dudas de que los “científicos” que ejercían de mercenarios a sueldo sabían las consecuencias de los polvos de talco, que se siguen vendiendo en algunos países sin que nadie, ni siquiera la OMS, hagan nada por evitarlo.

¿Cómo podemos confiar en que a la OMS o a Johnson & Johnson les preocupa la salud de la humanidad?

Pero Johnson & Johnson también ha sido condenada por la SEC, la empresa reguladora de la bolsa, por corrupción a gran escala y para enterarse no hace falta preguntar a ningún antivacunas. Basta leer el sitio oficial de la SEC, donde aparece un informe sobre los sobornos pagados a médicos, directores de hospitales y funcionarios de salud pública en el extranjero (2).

Durante el bloqueo, las filiales de la empresa pagaron sobornos en Irak para obtener 19 contratos en el marco del programa “Petróleo por alimentos” de la ONU.

Al menos desde 1998, las filiales han pagado sobornos a los médicos de Grecia para que recomendaran los implantes quirúrgicos que comercializa la multinacional. Lo mismo hicieron con médicos y funcionarios de salud pública de Polonia y Rumanía porque la empresa no se creó para preservar la salud pública de nadie sino los beneficios de los accionistas.

A fecha de hoy la empresa sigue bajo la vigilancia del FBI porque sigue haciendo exactamente lo mismo: fraude, corrupción y soborno para seguir vendiendo sus mercancías, cuando no es un país es en otro. La fiscalía de Brasil abrió una investigación contra la multinacional porque lleva 20 años sobornando a los funcionarios de salud pública de aquel país latinoamericano (3).

El año pasado volvió a saltar otra denuncia: el champú para niños que Johnson & Johnson vende en India también es sospechoso de provocar cáncer, según los estudios científicos que se han llevado a cabo (4).

A pesar de toda esta podredumbre, el sitio web oficial del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos reconoce (5) que Johnson & Johnson ha percibido 456 millones de dólares de los presupuestos públicos para crear una vacuna contra el coronavirus.

(1) https://www.npr.org/2020/05/19/859182015/johnson-johnson-stops-selling-talc-based-baby-powder-in-u-s-and-canada
(2) https://www.sec.gov/news/press/2011/2011-87.htm
(3) https://www.reuters.com/article/us-brazil-corruption-healthcare-exclusiv/exclusive-fbi-targets-johnson-johnson-siemens-ge-philips-in-brazil-graft-case-sources-idUSKCN1
(4) https://www.ndtv.com/india-news/carcinogen-formaldehyde-found-in-johnson-johnson-baby-shampoo-official-2016224
(5) https://www.hhs.gov/about/news/2020/06/16/fact-sheet-explaining-operation-warp-speed.html

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