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Comienzan las protestas en Irak por la subida de precios del trigo y el aceite de girasol

Han estallado protestas en el sur de Irak por un aumento en los precios de los alimentos que las autoridades atribuyeron al conflicto en Ucrania, ya que la harina y el aceite que se consume en esta zona proviene principalmente de Ucrania y Rusia.

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La CIA y sus apéndices kurdos dejan escapar de la cárcel a 800 presos del Califato Islámico

El 20 de enero el Califato Islámico atacó la prisión de Ghweran, en Hasakah, al noreste de Siria, controlada por las milicias kurdas las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que desempeñan el papel de apéndices del ejército estadounidense en la región.

Los atacantes detonaron un coche bomba en la puerta norte de la prisión. Avanzaron en tres direcciones con más de 100 miembros y otros 100 presos del Califato Islámico iniciaron un motín dentro de la prisión. Su número aumentó rápidamente después de que tomaran el control del depósito de armas dentro de la prisión.

La Asayish, la policía kurda, anunció un toque de queda de una semana en Hasaka. Todos los puntos de entrada fueron sido bloqueados para impedir la entrada de refuerzos del Califato Islámico. A pesar del despliegue de controles de seguridad en toda la ciudad, unos 800 prisioneros lograron escapar, según Amaq, el medio de comunicación del Califato Islámico.

Seis días después, tras los combates más intensos desde la derrota del Califato Islámico en 2019, las FDS anunciaron la rendición de los miembros del Califato Islámico que huían y afirmaron haber recuperado el control total de la prisión y sus alrededores.

Más de 200 personas de ambos bandos murieron en el tiroteo. Los violentos enfrentamientos provocaron el desplazamiento de miles de civiles y grandes daños en las infraestructuras, atribuidos a las incursiones estadounidenses dirigidas a los barrios de Al-Zohour y Ghweran.

Los detalles del asalto y la fuga de prisioneros no están claros aunue, en cualquier caso, pone de manifiesto una estrecha coordinación entre los grupos del Califato Islámico dentro y fuera de la prisión.

Los kurdos hacen grandes negocios en las cárceles

Los carceleros kurdos facilitaron la incautación del depósito de armas por parte del los presos del Califato Islámico.

La cárcel es uno de los negocios más sucios con los que se financian los kurdos. En las nueve zonas controladas por las FDS y Estados Unidos hay un gran número de prisiones, que son objetivos potenciales de ataques parecidos, especialmente la prisión de Kamba Al-Bulgar, al este de Al-Shaddadi, en las afueras de Hasaka, que alberga a 5.000 miembros del Califato Islámico.

Miembros del Califato Islámico han llegado a pagar a las FDS hasta 8.000 dólares para ser liberados, algo que no sería posible sin la aprobación de la CIA (1).

La prisión es la mayor agrupación de fuerzas que tiene el Califato Islámico del mundo. Alberga a unos 3.500 miembros de más de 50 nacionalidades diferentes. Está enclavada en una de las zonas más fortificadas de las FDS y de las tropas de Estados Unidos.

Pero poco antes del asalto, las FDS retiraron a tres destacamentos que cuestodiaban puntos cercanos a la prisión, lo que proporcionó una ruta de escape para varios cabecillas del Califato Islámico hacia lugares custodiados por la CIA.

Un coche bomba fue capaz de atravesar el cordón de seguridad de las FDS para llegar hasta la misma puerta de la prisión, a sólo un kilómetro del mayor cuartel militar estadounidense de la región.

El ataque coincidió con una operación planificada de antemano para liberar a los detenidos, calificados como “arrepentidos”, para agruparlos en dos lugares específicos cercanos a Hasakah. Aprovechando el caos de las incursiones estadounidenses, Estados Unidos transportó a 750 terroristas del Califato Islámico en autobuses y todoterrenos a lugares del desierto de Al Bukamal, al oeste de la frontera sirio-iraquí, y al este de la montaña de Al Bishri, al sur de Deir Ezzor.

Entre los miembros del Califato Islámico liberados se encontraban varios altos mandos, muchos de ellos de nacionalidad árabe, belga y holandesa. Estaban protegidos por unidades de las FDS y el espacio aéreo estaba protegido por aviones de reconocimiento de Estados Unidos que vigilaban su avance y garantizaban su seguridad, evitando las rutas de alto riesgo.

La inteligencia irakí abre una investigación sobre la fuga

La inteligencia irakí ha investigado esta fuga porque el objetivo era introducir 5.000 terroristas en el país. Por este motivo el ejército irakí ha intensificado sus patrullas en la frontera con Siria.

Un documento de la misma fuente irakí afirma que el número de detenidos del Califato Islámico es mayor que el anunciado por las FDS, aunque no suministra cifras concretas.

Para justificar su complicidad en la fuga, las FDS culparon a los turcos y a los rusos de ella, una excusa reiterada por el Times (2). Pero el asunto ocurrió justamente al revés. El ataque a la cárcel fue precedido por una campaña militar sirio-rusa procedente del este de Homs y encaminada hacia las profundidades de la Badia, el desierto sirio.

El objetivo es eliminar a unos 2.000 terroristas del Califato Islámico desplegados en varios puntos de la región. Las tropas que custodian el aeropuerto T4 fueron reforzadas y se han iniciado patrullas aéreas sirio-rusas con cazas rusos Su-34 y Su-35, aviones de alerta temprana A-50 y aviones sirios MiG-23 y MiG-29.

El plan es, pues, muy ambicioso se desplegará a lo largo de los Altos del Golán, la región sur, el río Éufrates y el norte de Siria. Los pilotos sirios controlan el espacio aéreo y dan cobertura a los cazas, mientras que las tripulaciones rusas realizan ataques contra objetivos terrestres.

El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado que este tipo de misiones conjuntas se llevarán a cabo de forma regular. El motivo lo explicó Alexei Zaitsev, subdirector del Departamento de Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia: Estados Unidos y las FDS no han logrado eliminar al Califato Islámico ni garantizar la seguridad en una de las regiones que controlan: el noreste de Siria.

“El éxito del ataque del Califato Islámico a la prisión de Sinaa, donde estaban recluidos los terroristas más peligrosos, demostró una vez más que el ejército estadounidense ha fracasado en su misión”, dijo Zaitsev.

La presencia militar de Estados Unidos en Siria es un “ocupación” y uno de sus objetivos es crear un enclave kurdo en el norte, como ya hicieron en Kosovo tras la Guerra de los Balcanes.

(1) https://www.dumptheguardian.com/world/2021/nov/22/former-is-fighters-say-they-paid-way-out-of-kurdish-jail-in-reconciliation-scheme
(2) https://www.thetimes.co.uk/article/west-has-ignored-jihadist-prisons-but-it-cant-ignore-hasakah-attack-g8wjl9qxp

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Un operativo turco en Ucrania que ha pasado desapercibido

Los medios han publicatado abundamentemente una operación del ejército estadounidense en Idlib tenía como objetivo a un dirigente del Califato Islámico. Sin embargo, las 15 víctimas civiles colaterales han eclipsado el objetivo inicial de la operación.

Según dicen, el dirigente del Califato Islámico tenía más de 24 apodos. Uno de ellos es Al-Hachimi Al-Quraichi (*), una referencia básica bastante ingenua utilizada por los neófitos de la inteligencia estadounidense interesados en el islamismo.

Según las informaciones, este dirigente, que pasó por cárceles estadounidenses en Irak junto a otro personaje oscuro, Al-Baghdadi, activó su cinturón de explosivos cuando se acercaron las tropas estadounidenses.

Al igual que en la redada contra Bin Laden en Pakistán, uno de los helicópteros militares que participaron en el operativo fue destruido. La información militar estadounidense aclaró esta vez que las fuerzas estadounidenses se vieron obligadas a destruir el avión tras un fallo mecánico.

El cabecilla terrorista vivía en un edificio de tres plantas encima de una familia que no sabía quién era realmente su vecino. Esto explica las víctimas civiles colaterales, en su mayoría niños.

La incursión tuvo lugar en un territorio controlado por Turquía y, por tanto, por la OTAN. Esto significa que el dirigente terrorista vivía bajo el paraguas de los imperialistas.

El patrón se reproduce. La mayoría de los dirigentes -reales o supuestos- de Al Qaeda y el Califato Islámico proceden de los países de la OTAN y nunca de los países del Eje del Mal.

Otro patrón: todos los dirigentes del Califato Islámico han pasado por las cárceles y campos de internamiento del ejército estadounidense en Irak antes de esfumarse repentinamente en el aire. Reaparecen un poco más tarde a la cabeza de grupos armados y equipos militares procedentes de los excedentes de la OTAN o, a veces para que parezca más natural, de un arsenal búlgaro o rumano.

Un país de la OTAN, Turquía, participó en el operativo y sabía que el cabecilla del Califato Islámico, cuyas unidades combaten en Hasakeh, se encontraba en su zona bajo su control en el norte de Siria. Nunca se preocupó por él porque carecía de interés político ni militar.

El operativo de Idlib coincide con una incursión turca en Ucrania, donde la inteligencia turca persiguió a un traficante de armas que amenazó con sacar a la luz toda la red turca de contrabando de armas en las zonas de guerra.

Desde hace algunos años, Turquía ha tejido una red de tráfico de armas en Asia central, Oriente Medio y África, donde subcontrata las guerras que interesan a la OTAN. El gobierno de Erdogan está consolidando su propio complejo militar-industrial y extendiendo su influencia mucho más allá de los antiguos confines del Imperio Otomano.

La operación turca en Ucrania no sólo costó mucho menos que la operación estadounidense en Idlib, que se distinguió por un enorme despilfarro de recursos, sino que tuvo un rendimiento infinitamente mayor, ya que Ankara logró un objetivo estratégico real, mientras que Washington está lavando su imagen sobre la base de un asunto obsoleto que no tiene ningún impacto en la situación regional.

(*) https://www.cbsnews.com/news/isis-confirms-abu-bakr-al-baghdadi-death-announces-new-leader-abu-ibrahim-al-hashimi-today-2019-10-31/

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Rusia desactiva los sistemas de defensa antiaérea israelíes

El “escudo de hierro” instalado por Israel para convertir al país en un territorio inexpugnable, se ha hundido. El canal de televisión israelí Kan 11 acusa a Rusia de recurrir a la guerra electrónica para inactivar las defensas antiaéreas y de misiles que el ejército israelí tiene emplazados en el flanco norte (*).

Debido a la exposición directa a las emisiones radioeléctricas, los complejos antiaéreos no pueden rastrear los lanzamientos de misiles desde el territorio de Siria, Irán y Líbano. Esto hace que las mayores ciudades de Israel, incluida Tel Aviv, puedan ser atacadas con misiles.

“En las últimas semanas, el ejército ruso ha intensificado sus operaciones en Siria con el ejército de Assad. Al parecer, el ejército ruso también ha utilizado sistemas de guerra electrónica diseñados para proteger a sus soldados de posibles ataques. La actividad del ejército ruso en la base de Jmeimim, en Siria, ha permitido el funcionamiento de avanzados y potentes sistemas de defensa bajo la influencia de las ondas electromagnéticas en el Mediterráneo oriental”, dijo el canal israelí.

Por el momento, no hay informes de falsas alarmas de los sistemas de defensa antiaérea israelíes en la frontera con Líbano y Siria. Sin embargo, si Israel ajusta sus sistemas a una menor sensibilidad, esto hará que el espacio aéreo de Israel esté débilmente protegido contra los ataques con misiles desde la frontera libanesa.

Anteriormente, el impacto de los sistemas de interferencia electrónica rusos había llevado a los sistemas antimisiles israelíes a atacar objetivos inexistentes, los llamados objetivos fantasma.

(*) https://avia-pro.fr/news/cahal-rossiyskie-kompleksy-vyveli-iz-stroya-sredstva-pvopro-izrailya

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Los rebeldes yemeníes elogian el cambio de posición de Rusia sobre la Guerra de Yemen

Mohamad-Ali Al-Houthi, dirigente de la organización yemení Ansarollah, ha elogiado la posición de Rusia durante la última sesión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la Guerra de Yemen.

“La posición del representante ruso durante la sesión del Consejo de Seguridad fue responsable; presenta un verdadero diagnóstico de la realidad a la que se enfrenta la República de Yemen, a saber, la arrogancia de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y su encaprichamiento con sus propios intereses y el papel que han comprometido en su misión en la ofensiva contra Yemen”, escribió el dirigente huthí en su cuenta de Twitter.

Durante la sesión del Consejo de Seguridad celebrada el martes, el embajador adjunto de Rusia ante la ONU, Dimitri Polianski, informó de un cambio político en relación con los dos acuerdos de Estocolmo (entre los dos gobiernos de Hadi y Sanaa) y Riad (entre el gobierno de Hadi y el Consejo de Transición del Sur).

El proceso político se está acercando a un punto de no retorno tras el cual será imposible reunir a las diferentes partes del Estado yemení. “La comunidad internacional debe reconocer que los protagonistas son obstinados y no están dispuestos a entablar negociaciones bajo los auspicios de la ONU”, dijo Poliansky.

El embajador ruso afirmó que los esfuerzos del enviado especial de la ONU para Yemen no han tenido éxito y que ya no es posible remitirse al actual compromiso dictado por la resolución aprobada en 2015 y que no tiene nada que ver con la situación sobre el terreno. Pidió una solución que pudiera devolver la guerra a una vía política negociada.

Polianski criticó duramente a los miembros occidentales del Consejo de Seguridad: “Lamentablemente, tenemos que reconocer que nuestros compañeros occidentales han demostrado en varias ocasiones que están dispuestos a sacrificar fácilmente la unidad del Consejo de Seguridad en la cuestión de Yemen para servir a sus intereses egoístas. Utilizan el lenguaje de las sanciones y se niegan a encontrar soluciones”.

Según el delegado ruso, las sanciones del Consejo de Seguridad deben ser exclusivamente para impulsar el proceso político en Yemen y no para forzar la presión sobre ciertos protagonistas de la guerra.

Es la primera vez que Rusia expresa una postura crítica hacia el comportamiento de la ONU y las potencias occidentales en la Guerra de Yemen.

Arabia Saudí desató una guerra contra Yemen en 2015 a la cabeza de una coalición árabe, para imponer a su secuaz el cuestionado presidente dimisionario Abed Rabbo Mansour Hadi e imponer su dominio en un país que considera como su patio trasero. También impone un embargo muy severo en aplicación de la resolución de la ONU que también fue votada por Rusia.

Gracias al apoyo militar y político que recibe de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, se ha permitido las peores masacres contra cientos de miles de civiles, destruyendo el país sin descanso, empujando a millones de yemeníes a la peor situación de hambruna y salud.

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Las amistosas relaciones de Rusia con el Estado terrorista de Israel

En septiembre de 2015, poco antes de que Israel iniciara su intervención en Siria, Rusia e Israel acordaron un mecanismo de eliminación del conflicto. Ambas partes esperaban limitar el riesgo de incidentes en vuelo, ya que Moscú bombardea a los ejércitos que considera terroristas, al igual que Damasco, e Israel hace lo mismo, pero golpeando a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, así como a los aliados de Hezbolah que habían sido invitados a entrar en Siria, pero que Tel Aviv considera amenazas latentes para su seguridad nacional. Ninguna de las partes quiere enfrentarse a la otra, ya que esto podría provocar una escalada terriblemente peligrosa de las tensiones regionales. Además, Rusia e Israel mantienen excelentes relaciones, sobre todo porque Tel Aviv se ha negado a imponer sanciones a Moscú en solidaridad con sus aliados occidentales todos estos años.

De vez en cuando, Rusia condena oficialmente los ataques israelíes, pero nunca ha actuado para detenerlos, ni directa ni indirectamente. Esta última observación se ha visto respaldada en los últimos años por el hecho de que Siria no ha podido hasta ahora hacer uso de los misiles SS-300 que recibió tardíamente de Rusia a finales de 2018 tras el incidente en las afueras de Latakia, calificado por el presidente Putin como una trágica cadena de acontecimientos. Aunque Rusia reconoce oficialmente la legalidad y los designios antiterroristas de la Orden de la Guardia Revolucionaria Islámica y la presencia de Hezbollah en Siria, algunos observadores sostienen que el Kremlin puede estar esperando discretamente que Damasco exija una retirada honrosa y en varias fases por su parte (en este contexto, bajo la coacción de los ataques israelíes), considerada como un paso hacia una solución de compromiso que ponga fin a la guerra.

Tanto Rusia como Irán luchan contra los grupos terroristas que operan en Siria, pero Rusia lo hace principalmente desde el aire y compartiendo inteligencia táctica con el Ejército Árabe Sirio (EAS), mientras que Irán participa en los combates sobre el terreno con el EAS y su aliado común Hezbollah. Moscú y Teherán comparten, pues, los mismos intereses detrás de su apoyo a Damasco, pero sus visiones de la posguerra para el país parecen divergir. El Kremlin cree que todas las partes implicadas en el conflicto deberán aceptar una secuencia de compromisos mutuos, mientras que la posición implícita de la República Islámica es que su aliado árabe no debe conceder necesariamente nada a quienes no considera como iguales políticos.

Aunque Rusia no está directamente implicada en los ataques israelíes, Irán y Hezbollah pueden estar descontentos de que Moscú ni siquiera les dé una pista cuando tiene aviso previo de los ataques, siguiendo el protocolo inherente al mecanismo de desescalada del conflicto. También podrían preguntarse por qué Siria aún no ha hecho uso de los misiles SS-300 enviados a última hora tras el incidente de septiembre de 2018, con el objetivo declarado de disuadir lo que en su momento se calificó de comportamiento irresponsable por parte de Israel. Desde entonces, Israel ha continuado sus ataques contra Siria, y Damasco sólo ataca los misiles que entran en su territorio, y no utiliza los SS-300 ni ningún otro sistema de defensa aérea para atacar los lanzadores, algo que esperaban muchos observadores.

Es poco probable que Siria espere esto seriamente, y si lo hiciera, sus expectativas serían poco realistas. En realidad, la dinámica de poder parece funcionar al revés: Israel cree que Rusia puede presionar a Siria para que exija la retirada de Irán y Hezbollah de su suelo. Moscú no quiere tomar partido, ya que mantiene muy buenas relaciones con ambas partes, aunque estas relaciones sean de carácter estratégico y repercutan en sus intereses, por lo que hasta ahora se ha mantenido en una posición de retirada y ha dejado que los acontecimientos se desarrollen entre las partes implicadas.

Sin embargo, es precisamente esta pasividad, a pesar de las condenas ocasionales de los ataques lanzados por Israel, la que puede interpretarse como un favorecimiento de los intereses de Tel Aviv, ya que Moscú no hace nada para detener sus ataques contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbollah, ni directa ni indirectamente, como hemos visto anteriormente. Esto lleva a algunos observadores a preguntarse si Rusia no preferirá tranquilamente que los ataques israelíes sirvan como forma de presión para conseguir que Irán exija la retirada de Irán y Hezbollah de su territorio, como parte de un compromiso regional más amplio que el Kremlin podría esperar negociar.

En Israel vive una gran diáspora rusa, que poco a poco ha llegado a tener una influencia significativa en la sociedad y en parte de las administraciones permanentes del país, incluso en la formulación de su política exterior. El Presidente Putin es también muy respetado en Israel por su decidida oposición al antisemitismo, al fascismo y al revisionismo histórico de la Segunda Guerra Mundial. Además, como gran potencia influyente, de nuevo en Asia Occidental con su intervención en Siria, vista como un hacedor de reyes en la resolución de la crisis allí, Israel tiene todas las razones para ampliar pragmáticamente su relación con Rusia, especialmente porque esto podría darle palancas adicionales para equilibrar mejor su relación histórica con Estados Unidos.

Sin embargo, los israelíes no deberían mantener expectativas poco realistas de una acción directa de Rusia contra la influencia iraní en Siria. Esto acabaría minando la campaña antiterrorista de Moscú, así como sus relaciones bilaterales con la República Islámica, que son importantes para mantener la estabilidad en el sur del Cáucaso, el mar Caspio y Afganistán. A lo sumo, Rusia parece dispuesta a “facilitar pasivamente” los ataques regulares de Israel contra los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbollah, no involucrándose cuando éstos se produzcan, en línea con los términos del acuerdo de desescalada del conflicto de 2015, y posiblemente no permitiendo que Siria utilice los SS-300 y otros sistemas de defensa aérea para apuntar a los aviones israelíes (algo que podría elevar las tensiones), lo que no deja de ser algo importante.

—https://insidearabia.com/israels-working-relationship-with-russia-inside-syria/

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Los crímenes de guerra de Estados Unidos en Siria son la regla, no la excepción

Estados Unidos no quiere saber lo que ocurre en sus guerras. Quiere creer que toda guerra comienza de buena fe. Quiere creer que nuestro bando está limpio, como debería estarlo cualquier fuerza de buena fe. Y luego, en algún momento, queremos olvidarnos de todo, excepto de unos cuantos ascensos en clase business para los soldados que vuelvan a casa la semana que viene por Acción de Gracias. Pero, ¿qué ocurre cuando la verdad, la verdad primordial que va más allá de un solo acontecimiento, emerge de debajo del pesado manto de las mentiras?

Quizá recuerden que Estados Unidos entró en guerra en Siria en 2015 bajo el mandato de Barack Obama. De hecho, se convirtió en un tema importante en la campaña de 2016, con la pregunta, omnipresente en los debates: “¿Pondrías soldados en el terreno?” Trump, que no estaba abiertamente a favor, lo hizo de todos modos, y ahora, bajo un tercer presidente, unos 900 estadounidenses siguen sobre el terreno en Siria buscando una salida.

Sería sorprendente que uno de cada 100 estadounidenses supiera hoy que seguimos en guerra en Siria. No le pregunten al senador Tim Kaine, compañero de fórmula de Clinton en 2016. En una reciente audiencia, dijo sobre Estados Unidos: “Me alivia que, por primera vez en 20 años, los niños que nacen hoy en este país no lo hagan en una nación en guerra”. Es dudoso que Kaine o cualquier otra persona, cuando se le informe de la batalla en curso en Siria, pueda explicar por qué continúa.

Por eso fue bastante sorprendente ver que el New York Times publicara en primera página una investigación sobre un ataque aéreo estadounidense de más de dos años en Baghuz, Siria, que mató a unas 80 mujeres y niños. Aunque todo el ataque fue filmado por un avión no tripulado, es poco probable que se pueda hacer un recuento exacto del número de muertos, ya que las armas lanzadas -con un total de más de 2.500 libras de explosivos- habrían reducido a la mayoría de los muertos a una fina neblina rosa. Es difícil contar esto. La cantidad de explosivos utilizados contra estos objetivos humanos indefensos en el aire era aproximadamente equivalente a la que llevaba un bombardero B-25 durante la Segunda Guerra Mundial. No hay nada quirúrgico en eso.

El resto del artículo del [New York] Times es un estribillo conocido: el ataque de Baghuz de 2019 fue una de las mayores matanzas civiles de la guerra, pero nunca ha sido reconocido públicamente por Estados Unidos. Un jurista militar calificó el ataque como un posible crimen de guerra, que requiere una investigación. Pero en casi todas las etapas, los militares trataron de encubrir lo sucedido. El número de muertos se redujo al mínimo. Los informes se retrasaron, se sanearon y, por supuesto, se hicieron confidenciales. Las fuerzas de la coalición arrasaron rápidamente el lugar de la explosión. Un denunciante, en contacto con el Congreso, perdió su trabajo.

El New York Times reconstruyó lo sucedido, detalló el encubrimiento y publicó la historia este fin de semana. Un portavoz del Centcom dijo: “Aborrecemos la pérdida de vidas inocentes”, pero mantuvo que el ataque aéreo estaba justificado según las normas que ellos mismos establecieron. Es muy poco probable que salga algo más de esto. Los cuerpos cenicientos de mujeres y niños son otros fantasmas de la política de guerra de Estados Unidos.

Por supuesto, hay mucho por lo que indignarse, incluido el hecho de que personas buenas han intentado denunciar algo muy malo a través de la cadena de mando y han sido amordazadas y frustradas en todo momento. Parece que la supervisión y la responsabilidad no existen. Y sí, el denunciante se ha quemado. Otra vez.

Pero el verdadero escándalo es el que no reconoce el [New York] Times. Lo tratan como si todo fuera nuevo: la conmoción por las muertes de civiles, el encubrimiento, el denunciante [convirtiéndose] él mismo en el nuevo objetivo. Pero nos negamos, en nuestra recién descubierta buena fe, a reconocer que esto está más cerca de la norma que de la excepción. Tras casi 1.000 ataques aéreos en Siria e Irak en 2019, en los que se utilizaron 4.729 bombas y misiles, el recuento militar oficial de muertes de civiles en el año fue de unos míseros 22. Como civil del Departamento de Estado integrado en el ejército durante la Guerra de Irak 2.0, vi muchos restos de edificios afectados por ataques aéreos. Era muy difícil mantener la ilusión de que estos edificios -cada uno de ellos con cuatro plantas y varios pisos en un barrio normal de casas pequeñas- contenían sólo insurgentes cuando fueron destruidos. Pero eso es lo que nos dijimos a nosotros mismos.

Elegimos utilizar el término crimen de guerra sólo cuando podemos atribuirlo a un pelotón rebelde o a un SEAL sádico. Pero cuando se trata del uso de armas modernas contra grupos de civiles, se convierte en una especie de acontecimiento cuasi legal que debe ser debatido y comentado en forma pasiva. ¿Se han cometido errores? ¿Podemos encontrar una manera de reducir esto a un error inevitable, tal vez cometido por un chico de los azotes que puede ser castigado con poco coste para todo el cuerpo que lo puso en un terreno tan fértil para las atrocidades?

Permitimos que Estados Unidos presente sus guerras como precisas y humanas porque, para apoyar políticamente la guerra en un marco orwelliano, es necesario creerlo. Tenemos que creer que cada informe de víctimas civiles se investiga y los resultados se hacen públicos, un modelo de responsabilidad. Nos lo creemos tanto que nos escandalizamos al leer sobre un ataque aéreo en Siria y nos precipitamos al refugio psicológico de centrarnos en el encubrimiento, no en la matanza.

La narrativa preferida es sonar como una línea de noticias de Netflix: “¡Un puñado de valientes reporteros sabían lo que era correcto y arriesgaron todo para exponer el crimen!” Pasamos convenientemente por alto el encubrimiento del encubrimiento: el que oculta el hecho de que lo que ocurrió en Siria fue porque estábamos en guerra con un enemigo dudoso, bajo reglas de enfrentamiento dudosas, con un propósito dudoso, y qué pena que vaya a morir gente en esas circunstancias.

No es diferente de Vietnam o Faluya, o de las decenas de bodas afganas, o de cuando los hospitales fueron blanco de ataques y murieron personas inocentes. Esta es la conversación que Estados Unidos ha evitado desde el día en que nos proclamamos la Policía Mundial y declaramos unilateralmente que teníamos razón, simplemente porque éramos nosotros los que lo hacíamos, sea lo que sea. Esta es una conversación sobre la diferencia entre luchar y matar. Seguimos viendo Hiroshima -y Baghuz- como la excepción, no la regla.

Peter Van Buren https://responsiblestatecraft.org/2021/11/16/the-us-makes-the-rules-and-syria-massacre-was-no-exception/

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Más de 2.000 niños palestinos asesinados por Israel en 20 años de guerra contra Gaza

El periódico israelí Haaretz publica las fotos de 67 niños palestinos asesinados por Israel en la última guerra contra Gaza. Más de 2.000 niños en 20 años.

“Al principio nos avergonzamos, luego nos escandalizamos e incluso investigamos. Entonces negamos y mentimos. Luego ignoramos y reprimimos, bostezamos y perdemos el interés. La fase actual es la peor de todas: hemos empezado a alabar a los asesinos de niños. Así de bajo hemos caído” (Haaretz)

El primer niño que recuerdo no tenía ni un día de vida. Su madre, Faiza Abu Dahuk, lo dio a luz en un puesto de control. Los soldados la apartaron de allí y de otros dos puestos de control, hasta que tuvo que cargar con él durante una noche fría y lluviosa. Cuando llegó al hospital, ya estaba muerto.

El caso se discutió en una reunión del gobierno. Se despidió a un funcionario y se produjo una minitormenta. Fue en abril de 1996, durante el año de la esperanza y las ilusiones. Cuatro años después, cuando estalló la segunda intifada, los soldados mataron a Mohammed al-Dura delante de las cámaras e Israel ya había pasado a la fase de los desmentidos y las mentiras: Dura no está muerto. Los soldados israelíes no lo mataron; tal vez se disparó a sí mismo, tal vez todavía esté vivo.

Los vestigios de la vergüenza y la culpa permanecen de alguna manera. Después de eso, hubo 20 años de indiferencia y complacencia. Soldados y pilotos han matado a 2.171 niños y adolescentes, y ninguno de estos casos ha conmocionado a nadie aquí, ni ha desencadenado una investigación adecuada ni ha conducido a un juicio. Más de 2.000 niños en 20 años: 100 niños, tres clases al año. Y todos ellos, hasta el último, fueron declarados culpables de sus propias muertes.

Cualquier israelí estaría encantado de explicar que eran terroristas y que los soldados o la policía no tenían más remedio que ejecutarlos. En la elección entre las vidas de los niños y las vidas sagradas de los soldados, por supuesto preferimos a los soldados, aunque casi siempre hay una tercera posibilidad: que no muera nadie.

La semana pasada se declaró la siguiente fase. Israel alaba a los asesinos de niños; son los nuevos héroes. Esto no ha ocurrido nunca antes. Eran palestinos, terroristas, pero seguían siendo niños. Ahora toma la vida de un niño palestino y se convierte en un héroe en la primera página del periódico o en la parte superior de las noticias, con su imagen intrépida y pixelada. «El héroe de la ciudad vieja»: un agente de la policía de fronteras «eliminó a un terrorista y evitó una gran catástrofe» (Yedioth Ahronoth, jueves). No se menciona en el titular la edad del peligroso terrorista, por supuesto, pero eso no importa.

«Acuérdate bien de mí», escribió Omar Abu Sab, de 16 años, antes de salir con un cuchillo a apuñalar a un policía de fronteras. Un vídeo difundido por la policía muestra cómo se acerca a dos agentes por la espalda y los ataca. Era más pequeño y más delgado que ellos, podían haberle detenido, no necesitaban dispararle, y desde luego no necesitaban matarle, ya que antes y después de él mataron innecesariamente a niños con cuchillos. Pero disparar a un joven de 16 años con un cuchillo y hacer un gran escándalo de ello es cruzar una línea roja moral. Fomentará la matanza innecesaria de otros niños, si es que ese estímulo es necesario. El dedo ligero sobre el gatillo se volverá aún más ligero. Si antes se temía una investigación falsa, ahora ya se está preparando una medalla al valor.

Cómo matan las palabras. Cuando los asesinos de niños y adolescentes, aunque estén armados con un cuchillo, son alabados por los medios de comunicación y los mandos, se fomenta el siguiente asesinato. No hay niño con un cuchillo que la policía fronteriza bien armada no pueda detener sin matarlo. Pero la policía es demasiado cobarde. Así es como mataron a Eyad al-Hallaq, un adolescente autista. Los verdaderos héroes lo habrían arrestado, no le habrían disparado. Pero, ¿por qué molestarte si puedes matar y ser un héroe? La mayoría de los niños que el ejército y la policía fronteriza matan no deberían haber sido asesinados. Ahora vale la pena matarlos, los medios te coronarán como «el héroe de la ciudad vieja». Estos son tus héroes, oh Israel, asesinos de niños y adolescentes.

Gdeon Levy https://www.haaretz.com/opinion/.premium-a-brief-history-of-killing-children-1.10402508

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Las semillas de Estados Unidos van camino de Siria y las de Siria marchan hacia Estados Unidos

Después de diez años de guerra, Estados Unidos ha fracasado en su intento de derrocar al gobierno sirio y desde entonces su única aspiración es la desestabilización, uno de cuyos instrumentos es el saqueo. Es conocido el robo del petróleo, pero no lo es tanto el de las semillas, es decir, provocar al hambre cambiando la agricultura autóctona.

A través de la Usaid y las ONG, los imperialistas se están llevando las semillas de Siria y las quieren sustituir por semillas contaminadas procedentes de Estados Unidos. El plan ya está en marcha en la región de Hassakah, que el ejército de Estados Unidos controla a través de su sicarios kurdos, y lo justifican con el pretexto de una “ayuda humanitaria” para paliar el hambre.

El gobierno sirio ha denunciado a la ONU el robo de los silos de trigo y del petróleo por los ocupantes estadounidenses, que pretenden destruir los cultivos con unas semillas que contienen nematodos. Las semillas importadas pueden destruir las cosechas y se pueden expandir de un campo a otro.

A través de la agricultura, Estados Unidos manipula la alimentación de las poblaciones de Oriente Medio para hacerlas dependientes de las importaciones de trigo estadounidense. Ya lo hicieron en Egipto tras los acuerdos de Camp David y en 2007 Paul Bremer, enviado especial de Estados Unidos a Irak, aconsejó a los agricultores que no plantaran sus propias semillas porque el gobierno de Washington les proporcionaría semillas de mucha mejor calidad.

El 10 de noviembre la Usaid anunció públicamente: “Un socio de Usaid en el noreste de Siria sigue distribuyendo harina de trigo a las panaderías locales para proporcionar pan a las familias desplazadas, los refugiados y las comunidades que acogen a personas vulnerables. Después de una temporada de lluvias extremadamente escasas, esta ayuda es aún más crítica para mejorar la seguridad alimentaria”.

La embajada estadounidense también anunció la entrega de semillas de trigo: “Las semillas de trigo ya están cargadas y de camino al noreste de Siria. La Usaid está ofreciendo casi 3.000 toneladas de semillas de trigo de alta calidad a los agricultores del noreste de Siria al comienzo de la temporada de siembra del trigo. El trigo se considera la columna vertebral del sector agrario de Siria. Estas semillas permitirán a cientos de agricultores producir cerca de 32.000 toneladas de trigo el próximo año, garantizando que los sirios dispongan de harina, pan y otros productos de trigo para alimentar a sus familias y evitar nuevas crisis económicas” (1).

El 18 de noviembre, la corresponsal de Al-Mayadin en Damasco, Dima Nassif, añadió que la oferta de semillas de trigo de la Usaid forma parte de la guerra de Estados Unidos, que estaba tratando de matar de hambre a la población siria.

El 23 de noviembre la agencia oficial de noticias siria, Sana, confirmó de que las pruebas realizadas por los laboratorios del Ministerio de Agricultura habían demostrado que las semillas entregadas por la Usaid a los agricultores sirios estaban contaminadas por un nematodo perjudicial para las cosechas (2).

Las semillas parecían tener un origen turco porque los sacos llevaban un sello de la ciudad turca de Adana. Pero son de origen estadounidense y también llevan la inscripción “Regalo del pueblo estadounidense”.

Tres días después el prefecto de la región de Hassakah, el general Ghassan Al-Jalil, declaró a la cadena de televisión siria Al-Ajbariya que las semillas no eran de origen turco sino estadounidense: “Las semillas habían entrado en la región de Hassakah a través de la frontera turca. Recibimos y analizamos inmediatamente muestras de este envío. Los resultados mostraron una contaminación de alrededor del 0,3 por ciento con un parásito de la familia de los nematodos, una enfermedad que mata el suelo después de una o dos cosechas. Por lo tanto, estas semillas no deben ser sembradas por tres razones: 1) por la asociación frecuente con otro parásito causante de la podredumbre de la espiga; 2) por la reducción de la germinación en más del 80 por ciento; 3) por la presencia de más del 3 por ciento de semillas en mal estado” (3).

Pero si las semilas de Estados Unidos van camino de Siria, las de Siria marchan hacia Estados Unidos.

El banco de semillas del centro Icarda, en Alepo, fue robado y trasladado de contrabando al archipiélago ártico de Svalbard en Noruega, mientras que su centro de investigación se trasladó a Líbano y Marruecos, después de que el edificio fuera atacado por mercenarios a sueldo del ejército estadounidense.

En 2018 la Yale School of The Environment publicó un estudio de Mark Schapiro titulado “Cómo las semillas de una Siria devastada por la guerra podrían ayudar a salvar el trigo americano” (4). Es un análisis en el que los vínculos de la ciencia con el imperialismo aparecen a las claras. Después de apoyar la agresión y la ocupación militar de Siria, el autor asegura que las semillas robadas a Siria serían un buen remedio para combatir las enfermedades de los cultivos de Estados Unidos.

Las semillas sirias “podrían llegar pronto en los alimentos consumidos por los estadounidenses”, escribe Shapiro.

Estados Unidos introduce en Siria sus propias semillas para atacar un pilar estratégico de la independencia y la estabilidad de Siria. El parlamentario Jaled Abboud ha recordado que desde los años sesenta Siria ha tomado el control de la producción de trigo, subvencionando a los agricultores, invirtiendo en regadíos, construyendo instalaciones de almacenamiento, garantizando la compra de las cosechas, etc. para lograr la autosuficiencia en trigo, con la idea estratégica de garantizar la alimentación de la población, la independencia y la estabilidad social y política del país.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=FHqvAZr3jso
(2) http://www.sana.sy/fr/?p=245672
(3) https://www.youtube.com/watch?v=ppzK0y1LreA
(4) https://e360.yale.edu/features/how-seeds-from-war-torn-syria-could-help-save-american-wheat

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Oriente Medio

Un crimen de guerra en Siria: el bombardeo de Al-Baquz en el que Estados Unidos asesinó a 70 civiles

En 2019 una fuerza especial estadounidense, que operaba en secreto en Siria, lanzó dos bombardeos consecutivos contra un grupo de civiles cerca de la ciudad de Al-Baquz, ubicada en la provincia de Deir Ezzor, al este de Siria, causando la muerte de 64 mujeres y niños, por lo menos.

El fiscal militar consideró la ofensiva de Al-Baquz como un “crimen de guerra” y acusó al ejército de ejecutar medidas para encubrir los catastróficos ataques.

Al respecto, el portavoz del Centcom (Comando Central del ejército), Bill Urban, afirmó en un comunicado que la investigación militar sobre el incidente determinó que, a pesar del reporte de la muerte de decenas de civiles, se trataba de un ataque en “legítima defensa”.

“Esos dos ataques fueron legítimos en defensa propia” y “asumimos toda la responsabilidad por la pérdida involuntaria de vidas”, ha dicho el portavoz al respecto.

También, ha declarado que el lanzamiento de bombas sobre Al-Baquz fue “proporcional” y ha asegurado que los militares estadounidenses “tomaron las medidas apropiadas para excluir la presencia de civiles”.

El 18 de marzo de 2019, un avión militar estadounidense F-15E lanzó un ataque en Al-Baquz, dejando caer una bomba en una zona donde solo había mujeres y niños, lo que provocó la muerte de unos 70 civiles, aunque oficialmente sólo informaron de 50.

A pesar de que un dron del ejército de Estados Unidos sobrevoló la zona y solo encontró civiles, minutos después, otro avión atravesó el campo de visión del dron y arrojó una bomba de 500 libras sobre la multitud, generando una ráfaga estremecedora.

Cuando el humo se disipó, algunas personas se alejaron a trompicones en busca de refugio. Luego, un jet que los seguía arrojó una bomba de 2.000 libras, luego otra, matando a la mayoría de los supervivientes.

“Estados Unidos debe asumir la responsabilidad de estas acciones que provocaron la muerte de civiles”, ha reaccionado este lunes el portavoz de la ONU, Farhan Haq.

Estados Unidos y sus aliados de la OTAN desencadenaron la Guerra de Siria en 2011, a donde enviaron a mercenarios yihadistas reclutados en varios países europeos para derrocar al gobierno de Bashar Al-Assad.

—https://www.hispantv.com/noticias/siria/502250/onu-masacre-eeuu-deir-ezzor