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Churchill propuso lanzar bombas atómicas contra la URSS

Hace dos años se desclasificaron documentos del Archivo de Seguridad
Nacional según los cuales hasta 1968 Estados Unidos mantuvo en
vigor un plan de ataque nuclear simultáneo contra la URSS y China (1).

En clave secreta el plan se llamó “Furtherance”
(Fomento) y no se revisó hasta 1968, cuando el gobierno de Johnson
mandó preparar una reacción a un ataque más adecuada y evitar una
confrontación nuclear desastrosa durante la Guerra Fría.

La
información desclasificada en 2012 se refería a una reunión que mantuvo
el presidente Johnson con su equipo de seguridad nacional en octubre de
1968, en la que tanto los asesores militares como civiles se
pronunciaron a favor de revisar el Plan Fomento a fin de reducir las
posibilidades de una confrontación nuclear.

Si cualquier parte del territorio de Estados Unidos era hostigado o si al presidente le sucedía cualquier cosa, se lanzarían bombas atómicas, con independencia de que el ataque fuera un mero accidente o del tipo de armas que usara el enemigo.

Los
consejeros de Johnson le recomendaron lanzar un ataque
nuclear solo contra un Estado que agrediera a Estados Unidos, promover
la política de “no usar primero” y responder a un ataque convencional con armas convencionales.

Se aprobó en paralelo con el Plan Dropshot de 1949, que preveía el lanzamiento de 300 bombas atómicas y 250.000 toneladas de explosivos convencionales sobre la URSS (2).

Según otro informe de un agente del FBI recientemente desclasificado, el primer ministro británico en la época de la Segunda Guerra Mundial,
Winston Churchill, pidió reiteradamente a Estados Unidos que
desencadenara un ataque nuclear contra la URSS para detener el avance
del movimiento obrero en occidente y ganar la guerra fría.

La
información se ha revelado en el libro ‘When Lions Roar: The
Churchills And The Kennedys’ (‘Cuando los leones rugen: Los Churchill y
los Kennedy’), escrito por el galardonado periodista de investigación
Thomas Maier – See more at:
http://percy-francisco.blogspot.com.es/2014/11/churchill-persuadio-eeuu-para-ataque.html#sthash.6FZr7GEz.dpuf

La información aparece en el libro «When Lions Roar: The Churchills And The Kennedys» (Cuando los leones rugen: Los Churchill y los Kennedy’), escrito por el periodista de investigación Thomas Maier. El periódico Daily Mail ha publicado alguos extractos del documento recientemente (3).

Churchill pidió con insistencia al senador republicano  Styles Bridges que persuadiera al presidente de Estados Unidos Harry Truman que llevara a cabo un ataque nuclear para «arrasar al Kremlin de la superficie de la Tierra» y transformar a la Unión Soviética en un «problema insignificante».

Según el agente del FBI, el primer ministro británico también anunció en su mensaje que «Rusia atacaría a Estados Unidos en dos o tres años, después de obtener su bomba atómica, y entonces, la civilización desaparecería o retrocedería muchos años atrás».

Daily Mail indica que Churchill estaba tan preocupado por la actividad de la Unión Soviética que estuvo dispuesto a sacrificar a miles de ciudadanos soviéticos «para proteger la civilización de la amenaza que emana de la Unión soviética y obtener la victoria en la guerra fría».

(1) http://www.gwu.edu/~nsarchiv/nukevault/ebb406/docs/Doc%205A%20Furtherance%20document%20Oct%201968.pdf

(2) Truman determinó la fecha para el lanzamiento de 300 bombas en la Unión Soviética, Cultura Proletaria, http://culturaproletaria.wordpress.com/2014/02/26/truman-determino-la-fecha-para-el-lanzamiento-de-300-bombas-en-la-union-sovietica/
(3) http://www.dailymail.co.uk/news/article-2826980/Winston-Churchill-s-bid-nuke-Russia-win-Cold-War-uncovered-secret-FBI-files.html
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Una policía paralela para acabar con los comunistas

El Plan Cloven (2)

Decíamos ayer que la CIA había creado en París un equipo de trabajo clandestino dirigido por un prefecto de policía, Jean Baylot, que en la posguerra era el que manejaba los hilos del anticomunismo. Se reunían regularmente, analizaban la situación y vigilaban el cumplimiento de los planes. Incluso se conserva el acta de una reunión celebrada el 13 de enero de 1953, que versaba sobre la marcha de los sindicatos «independientes» o sea, anticomunistas, sobre la necesidad de que la patronal incrementara la financiación que les concedía, sobre acabar con los parásitos que vivían de los fondos secretos de la CIA, así como de contar con nuevos sindicalistas reciclados entre los renegados del PCF, como Sulpice Dewez o André Parsal.

El prefecto de policía, Jean Baylot era miembro de «Paz y Libertad» que, como decíamos ayer, lo creó la CIA para contrarrestar el empuje del verdadero Movimiento por la Paz, creado por la Kominform. Tenía ramificationsdans por toda Europa occidental, así como Australia, Vietnam y Turquía. Su máximo dirigente, Jean-Paul David, era el secretario general de RGR (Agrupación de la Izquierda Republicana), un conglomerado electoral del que participaban, entre otros, el Partido Radical, la Unión Democrática y Socialista de la República, el Partido Democrático y una galaxia de pequeñas formaciones.

En septiembre de 1950 el presidente del gobierno, René Pleven, convocó a los principales dirigentes de la «Tercera Fuerza», un gobierno de coalición para luchar contra «la quinta columna comunista». Acordaron que el movimiento sería políticamente neutral, dirigido exclusivamente contra «la amenaza soviética», sin que nadie pudiera beneficiarse de la coalición. Estaban todos: la SFIO (socialdemocracia), el RGR, el MRP, los gaullistas, furibundos anticomunistas. De esa manera David consiguió que cada una de los partidos le encargara el control del tinglado «Paz y Libertad» para hace frente al comunismo.

Según un informe de 1995 sobre Gladio del Parlamento italiano, «Paz y Libertad» estaba directamente bajo las órdenes de la OTAN. Como es obvio, no defendía el desarme, ni luchaba contra las guerras, ni contra el holocausto nuclear. Era más de lo mismo: propaganda antisoviética cuyo lema central era que la URSS suponía un peligro para la paz mundial. Para responder a los comunistas, en el otoño de 1950 el socialista Jules Moch, ministro de Defensa, ordenó en secreto imprimir 200.000 carteles, lo que se llevó a cabo por la noche en la Escuela de suboficiales del ejército. «Paz y Libertad» sólo le puso la firma a los carteles, que se pegaron por toda Francia.

Para el Congreso Mundial de partidarios de la Paz que se celebró en París en abril de 1949, el poeta y novelista Louis Aragon habían elegido la Paloma de la Paz de Picasso como emblema del movimiento, que luego se ha mantenido hasta la actualidad. El cartel del Ministerio francés de Defensa parodiaba a la Paloma de la Paz con el lema «la paloma que hace bum». La CIA no fue capaz de buscar ninguna alternativa; solo se burlaba y jugaba en el filo de la navaja con el sacrificio de millones de personas.

El brazo derecho de David era Pierre Rostini, periodista encargado de las imprentas y de pegar los carteles por las calles. Para ello creó una sociedad de publicidad IGEP que, además, facilitaba los movimientos de fondos de la CIA.

La filial italiana de «Paz y Libertad» se fundó en 1953, encargádose de ella Edgardo Sogno, director del Planning Coordination Group de la OTAN desde 1951 y miembro de la Logia P2. Estuvo involucrado en el fallido golpe de Estado fascista del príncipe Borghese. La actividad principal de «Pace e Libertà» era la de espiar a los trabajadores de la fabrica de automóviles Fiat que simpatizaban con los comunistas.

En su historia de la influencia de Estados Unidos en Francia después de la guerra, Irwin Wall afirma que, junto a Fuerza Obrera, «Paz y la Libertad fue el principal ejemplo de una organización anticomunista popular promovida por la CIA en Francia en los años cincuenta» (1).

A pesar de su nombre «Paz y Libertad» era una maquinaria de guerra sucia. Encubría las actividades clandestinas de la red Dides, una policía paralela. De 1937 a 1944 Jean Dides había formado parte de los Renseignements Généraux, la policía de información bajo la ocupación nazi de Francia. Gracias a su colaboración con la Gestapo en 1942 le ascendieron a inspector jefe de la sección responsable del control de los enemigos interiores, los disidentes, los presos fugados, los judíos y los que se oponían al trabajo obligatorio en favor de la Alemania nazi. Tras la guerra mundial la OSS le respaldó. Fue depurado durante un breve lapso de tiempo pero recuperó sus galones de policía. Le nombraron jefe de la Séptima Sección de los Renseignements Généraux, un destacamento de lucha contra el comunismo.

También se afilió a la RPF, para la que redactó un folleto titulado «La lucha por el poder», en el que escribió: «Queremos considerar que el PCF, un peligro nacional, se debe destruir. Queremos reventar su aparato, sus medios y, si es posible, a sus jefes».

En 1951 a través de Baylot y Dides, ambos miembros de «Paz y Libertad», la CIA controlaba la represión anticomunista en París. Para ilegalizar al PCF formaron un Estado dentro de otro Estado. Dides estaba en contacto permanente, tanto con el FBI como con la embajada de Estados Unidos.

Dentro el movimiento obrero Dides tenía dos infiltrados que le ayudan a rellenar los ficheros de datos y buscar las pruebas, o fabricarlas: Andre Baranes y Alfred Delarue. El primero había sido militante del PCF, luego se puso al servicio del prefecto de policía Jean Baylot. Delarue había sido miembro de las Brigadas Especiales durante la ocupación, tras la Liberación le condenaron, pero se escapó y volvió a trabajar para los Renseignements Généraux.

Aunque se trataba de ilegalizar en la red de Dides la legalidad y el manoseado «Estado de Derecho» no importaban absolutamente nada. Todo era ilegal, empezando por la estrecha vigilancia al primer partido político del país, un partido legal con representación parlamentaria. Por eso el dinero no llegaba de los presupuestos públicos sino que la CIA tenía que aportarlos a través de «Paz y Libertad».

La policía paralela de Dides formaba parte del Plan Cloven, que desencadenó una importante ofensiva represiva contra el PCF, tanto abierta como encubierta. A principios de 1949 un cable de la embajada de los Estados Unidos en París al Departamento de Estado mostraba su satisfacción por los progresos realizado en la «lucha contra la amenaza comunista. Francia ha organizado unas pocas pero efectivas células de la policía […] Italia también está creando los escuadrones de policía anticomunistas bajo el control del ministro del Interior Mario Scelba, haciendo uso de los cuadros de la antigua policía fascista» (2).

El 24 de enero de 1951 la policía bloqueó las puertas de acceso a París y detuvo junto al Hotel Astoria, donde se alojaba el general Eisenhower, a 3.267 personas. La redada al más puro estilo fascista no pudo evitar que las calles se llenaran de manifestantes procedentes de los suburbios que luchaban contra el imperialismo, en defensa de la paz mundial.

Durante el verano de 1951 una serie de atentados con explosivos en París destruyeron varios locales comunistas. En agosto, tres librerías fueron arrasadas, una de ellas la de la Asociación Francia-URSS, así como el Centro de Difusión del Libro y la Prensa. En el lugar de una de las explosiones la policía encontró entre los escombros una granada fabricada en Estados Unidos.

El 5 de septiembre volaron el Banco Comercial soviético para el norte de Europa. Entre los escombros la policía encontró una tarjeta de visita de «Paz y la Libertad».

El 6 de marzo de 1952 nombran presidente del Gobierno a Pinay, al fascista, al antiguo miembro del Consejo Nacional de Vichy. Su plan es el mismo de la CIA: aplastar al PCF.

El diario comunista L’Humanité estimó que en sólo seis meses, del 1 de enero al 30 de junio de 1952, 80 militantes fueron perseguidos por pegar las páginas del periódico por las calles.

Llegaron a utilizar procedimientos ridículos. Detuvieron a Jacques Duclos, Vicesecretario General del PCF y al registrar su vehículo la policía encontró una pistola de calibre 7,65 y un palo, por lo que le encarcelaron, acusado de un delito contra la seguridad del Estado. También encontraron dos palomas, lo cual dio lugar a un fantástico complot en el que cabían toda clase de conjeturas. Según el ministro del Interior, Duclos las utilizaba para llevar mensajes secretos a Moscú…

Le encerraron en la cárcel durante una temporada; al poco tiempo de salir trataron de asesinarle…

(1) The United States and the Making of Postwar France. 1945–1954, Cambridge University Press, Cambridge, 1991, pg.150.
(2) Jan de Willems, Gladio, Editions EPO, Bruselas, 1991, pg.35.

La CIA utilizó a los secuaces de Tito para luchar contra los comunistas (Plan Cloven 1) 
Cuando las calles se regaron con sangre y luego con olvido (Plan Cloven 3) 

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La CIA utilizó a los secuaces de Tito para luchar contra los comunistas

Juan Manuel Olarieta

En inglés «cloven» se puede traducir como escindir y en 1952 la CIA aprobó el Plan Cloven para introducir una cuña dentro del Partido Comunista Francés, para dividirlo. No obstante, la dirección del proyecto no estuvo directamente en manos de la CIA sino del embajador de Estados Unidos en París, David Bruce, miembro de la OSS, porque al gobierno francés de la época (Pleven, Faure, Pinay) le correspondía un papel muy activo.

El Plan se ejecutaba en paralelo a otro, el Demagnetize, del cual el gobierno francés nunca tuvo conocimiento. Aunque en el Plan el objetivo último no es explícito, parece que se trataba de prohibir al PCF, lo mismo que al KPD en Alemania: una vez escindido el Partido, mientras los comunistas serían ilegalizados, los domesticados podrían continuar la actividad política. En aquellla época el barómetro que utilizaba la CIA para poner una frontera entre unos y otros (los buenos y los malos comunistas) era la URSS, es decir, que quedarían fuera de la ley quienes defendieran a la Kominform o a los países socialistas.

La ilegalización explica el motivo por el cual la CIA introdujo dentro del Plan al gobierno francés, a quien correspondería poner en marcha la maquinaria policial y judicial que debía conducir a un proceso judicial espectacular, unido a una campaña de prensa de las mismas dimensiones. Por eso la CIA creó dos equipos de trabajo, uno en Washington y otro en París.

Como punto de partida inicial la CIA se apoyó en los estudios de Charles A. Micaud, un profesor universitario de ciencias políticas que había estudiado las interioridades del PCF, sobre el que en 1963 escribiría un libro: «Communism and the French Left». El plan de Micaud se basaba en utilizar a los renegados, a todos aquellos que había sido expulsados del PCF en distintas épocas, así como en explotar las disensiones internas que existían y crear otras nuevas.

En aquella época el trotskismo en Francia estaba muy desprestigiado, entre otras cosas por su colaboración con el fascismo durante la ocupación nazi, mientras que el titismo acababa de explotar y, además, tenía el respaldo de la embajada de Yugoeslavia en París.

En Francia el revisionismo titista se había agrupado en un reducido círculo en torno a la revista «Unir». La CIA hizo lo mismo que antes ya habían hecho otras agencias de inteligencia imperialistas con el trotskismo: inflar el fenómeno, dotarle de medios, financiarle e incluso incorporar algunas marionetas a sus filas.

En Washington un equipo de trabajo fue el que redactó el Plan Cloven. Se trata del Psychological Strategy Board, un organismo de la CIA creado especialmente por Truman y dirigido por Charles R. Norberg, un abogado de Harvard implicado en algunos de los proyectos más sucios del imperialismo, como MK-Ultra y métodos de interrogatorio bajo torturas.

Por su parte, el gobierno francés creó una oficina secreta dirigida por el prefecto de policía de París Jean Baylot, miembro de la SFIO, es decir, socialdemócrata.

Hay que destacar tres notas fundamentales en el equipo formado por la CIA en París, aunque sea muy brevemente. La primera es que, además de policía y socialista, Baylot era miembro de la masonería, lo cual es un detalle importante a tener en cuenta tras la experiencia italiana, en donde se ha sabido que la CIA, Gladio y la Logia P2 eran las tres piernas de un único proyecto anticomunista.

La segunda es que en su lucha contra el comunismo, la CIA no se apoyaba sólo en grupos políticos burgueses sino en los más próximos al comunismo. No es casualidad que un socialista, un viejo sindicalista como Baylot, estuviera al frente del equipo de París. «No hay peor cuña que la de la propia manera», dice el refrán. El imperialismo se apoya en los renegados, los desertores y todos aquellos que se oponen al comunismo en nombre del verdadero comunismo, del auténtico, como Boris Souvarine, uno de tantos intelectuales trotskistas que empezó a trabajar para la CIA desde su fundación. Otro renegado que cambió de bando para integrarse en el Plan Cloven fue Henri Barbé, un antiguo militante del PCF que se hizo colaboracionista bajo la ocupción nazi y luego fue reciclado para la CIA a cambio de un sueldo importante.

La tercera nota a destacar es una obviedad: este tipo de organismos clandestinos del Estado suele reunir en su seno a la peor escoria de la política burguesa, personajes siniestros como George Albertini, viejo fascista y director de Beipi, una una revista financiada por la CIA.

Otra pieza de las cloacas era Antoine Pinay, otro fascista, antiguo miembro del Consejo Nacional de Vichy que se encargó de la coordinación del Plan Cloven con el gobierno francés y acabó como presidente del propio gobierno.

Otra pieza de aquel inframundo fue Jean Paul David, dirigente del movimiento denominado «Paz y Libertad», creado en 1950 por la CIA y la OTAN para contrarrestar al Movimiento por la Paz, creado por la Kominform.

En 1951 Baylot, Albertini y Barbé ya utilizaban a los disidentes para atacar al PCF en su propio terreno, desmoralizar, confundir y lograr que los militantes desertaran. Clandestinamente la policía francesa estaba apoyando a los que difundían La Lucha, un periódico creado en 1949 por un renegado, el antiguo diputado comunista Darius Le Corre. Después de abandonar el PCF Le Corre fue reciclado por la SFIO, la socialdemocracia francesa, para trabajar en el equipo de Albertini como portavoz de un autodenominado «Movimiento Comunista Independiente» cuyo sustento no eran los militantes sino el dinero que llegaba de la CIA, unas cifras tan astronómicas que La Lucha imprimía su portada en color, algo inverosímil en aquella época.

Cuando los partidarios de Tito fueron expulsados del PCF, la CIA los condujo a aquel fantasmagórico «Movimiento Comunista Independiente». En las elecciones legislativas de junio de 1951 trataron de captar los votos del PCF presentando una lista que fracasó estrepitosamente al no lograr presentarse en más de dos circunscripciones ni reunir más de 7.000 votos.

Tras el fracaso por medio de Albertini la CIA se concentró en el periódico titista «Unir», dirigido por Jacques Courtois, cuyo verdadero nombre era Fernand Tocco, que ya entonces era un confidente de la policía francesa. En cumplimiento del Plan Cloven fue Barbé quien empezó a dirigir los pasos de Tocco, una manipulación que se prolongará hasta 1974, es decir, durante más de 20 años.

Al grupo «Unir» se le fueron sumando luego algunos trotskistas, convirtiéndose en el refugio de todos los desertores del PCF, el lugar en el que podían explayarse contra el comunismo, contra Stalin y contra la URSS, contar las interioridades, airear los trapos sucios, en fin, esparcir el morbo anticomunista. Ahora es mucho más común, pero en aquella época «Unir» fue una de las primeras experiencias en las que al reformismo derechista de Tito se le unió la histeria de los izquierdistas.

La revista comunista «France Nouvelle» ya destapó aquella trama en febrero de 1959 con un artículo que dio en el clavo con una precisión sorprendente, aunque entonces nadie le dio ninguna importancia, considerando que se trataba de las típicas imputaciones «stalinistas» carentes de todo fundamento. «Unir es un boletín policiaco por sus orígenes, por la persona que lo dirige, por sus patrocinadores, por sus fuentes de información y por sus métodos», dijo el PCF.

Los vigilados también vigilan y quien estaba mejor informado de las andanzas de Tocco era el PCF. El semanario comunista hacía un preciso retrato biográfico suyo. Había sido expulsado antes de la guerra de las juventudes comunistas. Entre 1941 y 1943 había trabajado para la Gestapo y los Renseignements Généraux, una especie de comisaría de información de la policía francesa. Luego, con el nombre de Jacques Gabin, se había incorporado a la legión SPER y al SNKK, dos comandos nazis de choque a los que Tocco siguió hasta Italia con Darnand, el jefe de las milicias fascistas.

No era la primera vez que Tocco quedaba desenmascarado. Bajo el nombre de Nollot en 1946 Tocco publicó en Perreux el primer número del boletín «Unir», antes de irse a Niza, donde fue nuevamente desenmascarado en 1951 con el nombre de Jean d’Érèbe. De vuelta a París Tocco se puso en contacto con Pierre Rostini, uno de los dirigentes de Paz y la Libertad, que pondrá a su secretaria a trabajar para Tocco en «Unir».

Los comunistas sólo cometieron un error: Tocco no estaba bajo las órdenes de Rostini sino de las de Barbé. Por lo demás, la revista comunista exponía detalles sorprendentes del grado de manipulación de los grupos oportunistas que hicieron de la lucha contra el «stalinismo» una manera de vivir holgadamente.

El boletín «Unir» se publicó por primera vez en Toulon en una imprenta socialista, y luego en Arras, la ciudad bastión de Guy Mollet, el jefe de la socialdemocracia francesa, mientras que la correspondencia que le dirigían los lectores pasaba antes por las manos de un policía marítimo jubilado, militante de los socialistas y secretario del ayuntamiento de un pequeño pueblo que servía como apartado de correos para borrar las pistas.

Entonces nadie hizo caso a los comunistas. Era la típica acusación «stalinista», fraguada sin pruebas para desacreditar a un luchador tan conocido como Tocco, que pudo seguir embaucando a la gente durante 20 años más, hasta que fue desenmascarado por tercera y última vez en 1974, fecha en la que huyó a Estados Unidos. El provocador desaparece y con él «Unir» desaparece también.

Fue el colmo de la sutileza lingüística, además de política: la CIA había creado «Unir» para dividir.

Fuente: Frédéric Charpier: La CIA en France, Seuil, 2008, pgs.159 y stes.

Una policía paralela para acabar con los comunistas (Plan Cloven 2) 
Cuando las calles se regaron con sangre y luego con olvido (Plan Cloven 3)

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El gobierno inglés pretende censurar Russia Today

La Oficina de Comunicaciones (Ofcom), el organismo regulador de las telecomunicaciones en el Reino Unido, ha formulado otra advertencia, la cuarta, al canal Russia Today, amenazando con retirar la licencia si el consejo de redacción no tiene en cuenta sus recomendaciones.

Según los censores británicos, Russia Today «aporta informaciones con un trasfondo ruso y trata la actualidad desde el punto de vista de Rusia, cuando deberían ser imparciales». La Oficina de Comunicaciones critica la presentación de las noticias sobre Ucrania, en particular en las emisiones del 1, 3, 5 y 6 de marzo de 2014.

«Acabamos de lanzar nuestro canal en el Reino Unido y ya nos amenazan para privarnos de la licencia con acusaciones falsas. Es la democracia en estado puro«, ironiza en su blog la redactora jefe de Russia Today, Margarita Simonian: «Ellos creen que nuestra cobertura de los acontecimientos en Ucrania fue sesgada. Hemos encontrado un montón de ejemplos de parcialidad en la cobertura de los acontecimientos en Ucrania por la BBC y lo hemos informado a la Oficina de Comunicaciones. Nos respondieron que ellos revisan todos los canales ¡menos los de la BBC! Y que es posible reclamar a la BBC dirigiéndose a la propia BBC».

«No sé si Orwell y Huxley vuelven ahora de sus tumbas, pero hay motivo para ello. Acusarnos de parcialidad mientras ignoran completamente las posiciones flagrantes de la BBC, no es otra cosa que una censura evidente. Ofcom no oculta ni siquiera que se trata de cambiar nuestra política editorial. Nosotros no la cambiaremos, cualesquiera que sean las presiones. Somos la única fuente de informaciones alternativas para nuestro público británico y así seguiremos«, concluyó  Margarita Simonian.

La autoridad reguladora ya hizo los mismos reproches a la cadena en 2012. En aquel momento las críticas se relacionaron con la información sobre los acontecimientos en Libia y Siria. Russia Today esquivó el ataque con un equipo de abogados altamente competentes. Ahora la cadena ha tenido que volver a recurrir otra vez a los abogados.

«En 2013 fuimos el tercer canal de información más visto en el Reino Unido por detrás de la BBC y Sky News. Estuvimos por delante de Fox News y Euronews. Es imposible imaginarse que en Rusia se le haga a la BBC el mismo reproche con pretextos fantasiosos», dice la redactora jefe de Russia Today.

Los espectadores y profesionales de la televisión aprecian a Russia Today. «Millones de británicos ven Russia Today, especialmente hoy, cuando los acontecimientos en Ucrania han hecho de esta cadena el recurso favorito de aquellos que buscan un punto de vista alternativo sobre lo que está sucediendo en la zona de conflicto», reconoce el diario británico Express.

En 2013 el festival de Televisión de Monte-Carlo premió a Russia Today como canal de noticias del año y los informativos sobre Maidan, en Kiev, fueron galardonados con el premio especial del jurado AIB Premios.

No es la primera vez que Russia Today se enfrenta con la censura británica este año. A los anglosajones no les gusta que les enfrenten a sus propias contradicciones.

Este otoño los carteles publicitarios han sido prohibidos en Londres con el pretexto de contener un «subtexto político provocador». Los carteles representaban al antiguo primer ministro británico Tony Blair y a Bush, mencionando sus mentirosas declaraciones sobre la situación en Irak.

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Israel promueve a los terroristas sirios

La reivindicación del Frente Al-Nosra, la filial de Al-Qaeda en Siria, del atentado que el lunes costó la vida a cinco científicos nucleares sirios en un barrio de Damasco, confirma que dicha organización terrorista actua por encargo de Israel.

Los científicos trabajaban en el centro de investigaciones nucleares de Barzeh en condiciones de absoluta discreción, por lo que sólo un servicio de espionaje ha podido obtener información sobre sus movimientos.

No es la primera vez que los dirigentes y científicos sirios son el blanco de ataques terroristas. El Frente al-Nosra es un instrumento en manos del Mossad desde hace mucho tiempo. Los terroristas se benefician de la ayuda logística de Israel para organizar asesinatos y secuestros. Con la ayuda del Mossad, fueron capaces de identificar y asesinar a los mejores pilotos del ejército de Siria, adiestrados para volar en los aviones más avanzados del ejército. También han atacado los centros de estudio e investigación científica de Siria.

Desde el comienzo de la crisis, el ejército y las fuerzas de seguridad de Siria han detenido a muchos miembros del Frente Al-Nosra, algunos de los cuales iban equipados con los sistemas más modernos de comunicaciones, observación y captura de imágenes. Estos dispositivos funcionan conectados a los satélites. Los servicios de inteligencia rusos y chinos han confirmado los informes de los sirios, que encontraron pruebas de que Estados unidos e Israel están directamente relacionados con estos crímenes.

Fuentes iraníes (*) imputan al general estadounidense Richard Cliffeland de la coordinación de este tipo de operaciones. El rastro de su equipo, que trabaja para la CIA, se ha descubierto varias veces en los asuntos relacionados con el entrenamiento de terroristas para llevar a cabo acciones selectivas contra de Siria. Para infiltrarse en el interior del país, los terroristas cruzan la frontera con Jordania, o pasan por los altos del Golán, ocupados por Israel.

El Mossad ha creado centros de operaciones y campos de entrenamiento en Jordania, Turquía y el Kurdistán iraquí para ayudarles. La capacitación la proporcionan las fuerzas israelíes Maglan, especializadas en ataques contra aeropuertos, y una unidad del ejército israelí se especializa en ataques y asesinatos selectivos.

Pero la ayuda del régimen sionista al Frente Al-Nosra no se limita a la formación. En muchos casos acompañan a los comandos dentro del territorio sirio, y han desempeñado un papel directo en los atentados y asesinatos cometidos por los ellos. La presencia de agentes israelíes es especialmente necesaria en las operaciones que el Frente Al-Nosra ejecuta contra las bases militares y centros de investigación y estudios científicos. Los servicios de inteligencia sirios han identificado varios supuestos de esta cooperación en Homs, Daraa, Ghoutta oriental y Al-Ghalamoun.

Los operativos del Frente Al-Nosra en los que asesinaron a los pilotos de la aviación siria fueron un ejemplo evidente de la connivencia entre el régimen sionista y los terroristas. Estas operaciones fueron organizadas en 2011 y costaron la vida de seis pilotos, técnicos y oficiales del ejército del aire. De hecho, fue con los ataques contra el personal de la fuerza aérea soria, como se hizo famoso el Frente Al-Nosra. Los agentes israelíes colaboraron con ellos. Más tarde, ayudados por agentes del Mossad, los terroristas asesinaron el general Abdallah Al-Khaledi y secuestraron y decapitaron a otros pilotos de las fuerzas aéreas de Siria.

La siguiente víctima de estas operaciones orquestadas por el régimen sionista fue el general Nabil Zaghib, responsable del programa balístico de Siria. En Alepo, los terroristas asesinaron al doctor Samir Roqaya, ingeniero aeronáutico. En 2012 el Frente Al-Nosra le secuestró y torturó hasta la muerte. Luego publicó un vídeo en el que mostraba su cuerpo, con señales de tortura. Con la ayuda del Mossad, el Frente Al-Nosra también atacó bases militares, instalaciones de radar y las defensas antiaéreas del país, como el centro de la DCA siria en Borj al-Sultan, y en otras regiones del país, así como en Ghoutta oriental o en Daraa.

El régimen de Tel Aviv es el máximo beneficiario de las acciones de Al-Nosra. El 14 de enero el diario israelí Yediot Aharonot publicó un artículo que confirma la complicidad entre los terroristas y el Mossad: «No es necesario ser un experto en inteligencia para saber que las operaciones de asesinato y sabotaje fueron llevados a cabo por individuos que están bien entrenados y altamente equipados. Estas operaciones también han logrado los objetivos comunes de los servicios secretos de varios países cuyos intereses están relacionados con los acontecimientos en Siria».

(*) Qui a tué les savants atomistes syriens?!, Irib, http://french.irib.ir/analyses/chroniques/item/348332-isra%C3%ABl-instrumentalise-le-front-al-nosra-pour-assassiner-les-savants-syriens
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La mafia contra el movimiento obrero

Juan Manuel Olarieta

A través del cine la ideología dominante ha hecho creer que la mafia tenía comprados y sobornados a los policías, jueces, fiscales y políticos de Estados Unidos en los años veinte, cuando en realidad sucedía todo lo contrario: la mafia es un instrumento de los grandes capitalistas para impedir la organización sindical y política del proletariado. Una de las facetas más conocidas de los mafiosos ha sido siempre el asesinato de los dirigentes obreros, la disolución de manifestaciones y reuniones sindicales, la organización del esquirolaje, etc.

La multinacional Ford utilizó hasta 1940 un ejército de 3.000 pistoleros con la misión de impedir que sus trabajadores organizaran sindicatos. De él formaba parte el lumpen, ex-policías, ex-boxeadores, gangsters y gran número de presidiarios, que la empresa sacaba de la cárcel, previo pago de fuertes fianzas, para contratarlos como matones. En una extraordinaria obra de investigación el danés Henrik Krüger ha demostrado los estrechos vínculos que siempre han existido entre la mafia y el fascismo, aliados en la lucha contra el movimiento obrero y comunista internacional (1).

En la Segunda Guerra Mundial el Ejército norteamericano reorganizó y reforzó la mafia siciliana para preparar el desembarco en aquella isla. Su objetivo era impedir que los comunistas tomaran el poder en Italia tras la liberación y situar a los mafiosos en los cargos públicos. En esta función colaboró Vito Genovese, gángster conocido y fascista apenas disimulado, de modo que tras la guerra pudo regresar a Estados Unidos, donde se le exculparon los asesinatos que había cometido, reconociendo expresamente el Ejército en el juicio «los servicios prestados a la nación». Al respecto escribe Catanzaro:

«El Gobierno aliado, que necesitaba apoyarse en las fuerzas locales para gobernar, no encontró nada mejor que terratenientes, separatistas y mafiosos. La reconquistada autonomía de acción de los grupos mafiosos fue otro elemento que contribuyó a dar importancia a los conflictos políticos y sociales en Sicilia. En este proceso la mafia tendría también amplios espacios para reafirmarse con prepotencia […]

«Así, muchos mafiosos se convirtieron en alcaldes de los municipios de la Sicilia ocupada […] Como alcaldes, los mafiosos reanudaron sus antiguas funciones de ‘brokers’ entre gobierno aliado y población. Pero no volvieron a ejercer sus funciones tradicionales sólo con este puesto; hacen de intérpretes para los mandos militares, ocupan cargos importantes, como Vito Genovese en Nola y desempeñan funciones relevantes que los sitúan de nuevo en los enlaces críticos de las relaciones entre autoridades políticas y población […]

«Esta posición les permitió asumir otra vez funciones de mediación que se extendían del sector político al económico. La economía de guerra había abierto increíbles oportunidades para los cohechos y el mercado negro, al que se dedicaron plenamente los elementos mafiosos aprovechando su situación privilegiada ante el gobierno aliado de ocupación.

«La impunidad y la protección de las que gozaban los mafiosos se demuestra en episodio de las investigaciones llevadas a cabo por un agente del ejército norteamerica­no en relación con Vito Genovese. Genovese había vuelto a Italia para huir de las imputaciones que se le hacían en Estados Unidos y se había convertido en uno de los jefes indiscutibles del hampa desde el periodo fascista hasta 1944 año en el que fue arrestado. Tras su detención hubo una serie de presiones y episodios poco claros que demostraron que Genovese, pese a ser responsable de robos en los almacenes del ejército norteamericano, disfrutaba de apoyos importantes… El asunto acabó nueve meses después con su embarque para Norteamérica, donde más tarde conseguiría nuevamente la libertad»(2).

En la invasión de Sicilia estuvo Irving Brown, que entonces era un joven teniente de la OSS encargado de las relaciones con la mafia y, por lo tanto, con Lucky Luciano, el jefe del clan al que la Casa Blanca agradeció su contribución al esfuerzo bélico de la Segunda Guerra Mundial en pleno juicio en 1954. Bajo la protección de Brown, de la OSS y luego de la CIA, Luciano organizó a través de Cuba la importación de heroína a los Estados Unidos en la posguerra.

Aquella heroína procedía de Marsella, donde la mafia tenía el mismo origen mediterráneo, corso en este caso, y el mismo objetivo. Desde 1930 en Marsella los diferentes clanes mafiosos se repartieron sabiamente las afinidades políticas. Mientras la relación de los hermanos Guerini con el partido socialista francés siempre fue muy estrecha, la rama de Spirito y Carbone se arrimó a los fascistas, aportando las hordas de matones que se dedicaban a tirotear las manifestaciones obreras y antifascistas.

La división se mantuvo durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras los Guerini optaron por la resistencia, los otros dos fueron colaboracionistas. Pero en 1943 la guerrilla antifascista voló por los aires el tren en el que viajaba Carbone y Spirito tuvo que huir a España tras la Liberación. Los Guerini se quedaron con el monopolio del crimen organizado, especialmente de la prostitución, que siempre fue su gran especialidad. Ellos controlaban los garitos, clubes de alterne, hoteles, salas de baile y bares.

Según el historiador Alfred McCoy, el pacto de la mafia marsellesa con el Estado francés incluía una condición básica: la heroína no se podía quedar en el interior de Francia. McCoy también ha descrito muy gráficamente la instrumentalización política de los mafiosos corsos en Marsella:

«Los fascistas franceses los utilizaron para combatir a los manifestantes comunistas en la década de 1930; la Gestapo los utilizó para espiar a la resistencia comunista durante la Segunda Guerra mundial; y la CIA les pagó para romper las huelgas de los comunistas en 1947 y 1950. La última de estas alianzas demostró ser la más importante porque es la que dio a los corsos una posición suficientemente fuerte como para hacer de Marsella después de la guerra, la capital de la heroína del hemisferio occidental y el cimiento de una asociación de largo plazo con los traficantes de drogas de la mafia»(3).

En 1945 el comisario de policía Robert Blemant llegó a un acuerdo con los Guerini para ampliar el negocio: les pasó los expedientes de los colaboracionistas para chantajearles, apoderarse de las apuestas y el contrabando de tabaco, y extender los tentáculos a lo largo de la Costa Azul. De esa manera los hermanos corsos amasaron una fortuna gigantesca y su asociación con los socialistas se estrechó aún más: fueron los más fieles colaboradores de Gaston Defferre, alcalde casi eterno de Marsella y patrón de la socialdemocracia francesa. El servilismo del hampa era total. Los mafiosos no sólo ejercían de guardaespaldas de Defferre en los actos públicos sino que pegaban los carteles de los socialistas por las calles.

Marsella es una ciudad con fama de radicalismo político desde los tiempos de la Revolución Francesa. En el mundo entero La Marsellesa es el himno revolucionario por antonomasia. En los años cuarenta era la segunda ciudad de Francia, después de París, y tenía el núcleo obrero más importante. En la posguerra el ayuntamiento lo dirigieron los comunistas hasta la llegada de Defferre en 1947. Una de las tareas encomendadas a la mafia corsa consistió en aniquilar al Partido Comunista que, con casi el 40 por ciento de los votos, era la primera fuerza política de Francia.

Pero Marsella también es la Chicago francesa. El 10 por ciento de la población marsellesa es de origen corso. No obstante, detrás de los corsos y de la socialdemocracia, era la recién creada CIA la que movía los hilos. El interés del imperialismo estadounidense derivaba de la situación estratégica del puerto de Marsella que, además de la vía de comunicación con el norte de África, servía de enlace con Indochina, en plena guerra de descolonización. A Marsella se la conocía como la «Puerta de Oriente». Eran los tiempos en los que las fronteras de Francia llegaban hasta el sudeste asiático, la fábrica de la heroína, que tanto de los colonialistas franceses como luego Estados Unidos siempre utilizaron como instrumento de guerra.

Al mismo tiempo la CIA promovió una escisión de la CGT, creando el sindicato amarillo Fuerza Obrera, que puso a disposición de los socialistas, que carecían de influencia entre los trabajadores franceses. En un artículo publicado en 1967 en el Saturday Evening Post, el antiguo director del Departamento de Asuntos Internacionales de la CIA, Thomas W. Braden, reconoció que sin la intervención del imperialismo estadounidense la historia de la posguerra en Europa hubiera sido muy diferente. La estrategia del imperialismo, escribió Braden, consistió en «utilizar a la izquierda para derrotar a la izquierda».

A través de Lucky Luciano, la CIA encomendó a los hermanos Guerini la organización de la denominada «French connection», el transporte de la heroína que llegaba a Marsella desde Indochina con destino a Estados Unidos y escala en Cuba. Durante años el puerto de Marsella fue el centro mundial más importante del transporte de heroína. Era un recorrido de doble dirección: la heroína circulaba en un sentido y las armas en el sentido contrario. Una parte de las armas acabaron en Palestina en manos de los sionistas, que entonces empezaban a organizar sus primeras matanzas. Una parte del dinero se utilizó para financiar a la socialdemocracia francesa, a su periódico Le Populaire y al «sindicato» Fuerza Obrera. Cualquier cosa que no oliera a comunismo, pero sobre todo el anticomunismo más feroz.

Hasta 1972 la CIA no creó un banco, el Banco de Crédito y Comercio Internacional, dedicado específicamente a lavar el dinero procedente del tráfico internacional de drogas. Hasta entonces todo era mucho más sencillo: el dinero de la heroína francesa pasaba por una cuenta bancaria abierta en Suiza a nombre de Pierre Ferri-Pisani, socialista, dirigente portuario de Fuerza Obrera, corso y conocido rompe-huelgas.

Pero la organización de aquel dispositivo político mafioso, además de los nombres franceses, los tenía también estadounidenses porque desde entonces en todos estos asuntos empezó a mandar la CIA, que no sólo actuaba directamente sobre el movimiento obrero, sino también a través de los sindicatos AFOL y CIO (4). De ahí que intervinieran figuras, hoy desconocidas, a medio camino entre el sindicalismo y el espionaje, como Jay Lovestone, James Jesus Angleton y, sobre todo, el mencionado Irving Brown. La coordinación corría a cargo de John Phillipsborn, agregado sindical de la embajada de Estados Unidos en París.

También estaba un joven William Colby, quien llegaría a la cúspide de la CIA participando en estos enredos. Al cabo de los años, recordando aquellos tiempos, Colby equiparó a la CIA con la Orden de los Templarios: aunque hubiera que vender drogas, lo más importante era salvar la libertad de occidente de las tinieblas comunistas. El fin justifica los medios.

En la posguerra la CIA llenó Marsella de espías con varias tareas sobre el terreno. Pero en 1947 una de ellas, la aniquilación del Partido Comunista, se volvió perentoria al estallar el Otoño Rojo. Cuando los comunistas perdieron la alcaldía, los burdeles de la mafia se reabrieron, sacaron a los matones de la cárcel y subieron los precios de los tranvías, desencadenando una movilización popular que se prolongó durante un mes, paralizando el tráfico portuario e interrumpiendo el gran negocio de la heroína y el contrabando de tabaco.

En Marsella la diferencia entre un policía y un mafioso era sutil. El gobierno había depurado a los antidisturbios de antifascistas para reclutarlos entre los pistoleros de los bajos fondos. Como recuerda McCoy:

«Merced a sus relaciones con el Partido Socialista, la CIA envió agentes a Marsella y a un equipo de especialistas en guerra psicológica que trató directamente con los jefes de las organizaciones corsas a través de Guerini. La CIA suministró armas y dinero a los corsos para que atacaran a los piquetes y hostigaran a los principales dirigentes sindicales comunistas. Durante el mes de la huelga, los gángsteres de la CIA y los CRS [antidisturbios] depurados maltrataron a los piquetes y asesinaron a varios huelguistas».

En la mañana del 12 de noviembre, siguiendo órdenes de los socialistas, los hampones apalearon a los concejales comunistas dentro del propio ayuntamiento. La noticia corrió como la pólvora y una multitud de 40.000 personas se concentró delante del consistorio. Entonces los matones de la mafia se pusieron en primera línea a apalear y aterrorizar a los manifestantes por las calles.

Por la tarde, los piquetes respondieron de la misma manera: se fueron al barrio de Ópera, donde los hermanos Guerini tenían sus burdeles, con el objetivo de clausurarlos. Uno de ellos era Vincent Voulant, un joven obrero del metal, militante de las juventudes comunistas y antiguo miembro de la resistencia antifascista durante la ocupación de Francia por los nazis. Desde uno de los garitos uno de los Guerini disparó contra él un certero tiro mortal. Muy pocos días después el sumario se archivó, exculpando a los mafiosos del crimen.

La indignación se adueñó de toda la ciudad y la huelga se generalizó. La ciudad quedó paralizada. Al día siguiente el diario comunista La Marseillaise afirmó que actuando de acuerdo con la mafia, los concejales socialistas habían restablecido los viejos métodos fascistas en la alcaldía. Se produjo un cruce de acusaciones. Defferre mintió y dijo que no conocía a los Guerini, pero un primo de los corsos era redactor del diario Le Provençal que él dirigía…

La CGT convocó una huelga general que alcanzó a tres millones de trabajadores en toda Francia. La CIA organizó el traslado de esquiroles italianos para que trabajaran en el puerto de Marsella, escoltados por los pistoleros de la mafia. Los piquetes sindicales no pudieron paralizar la actividad portuaria por completo. A pesar de la huelga la mafia siguió cargando armas y descargando heroína. La represión hizo el resto. A primeros de diciembre fue asesinado Sylvain Bettini, un obrero portuario, antiguo resistente y deportado en el campo de concentración de Dachau, que fue asesinado por la policía de un disparo por la espalda.

La huelga acabó con una dura derrota del movimiento obrero marsellés. El Estado francés y, sobre todo, su ministro del Interior, el socialista Jules Moch, supo a quién le debía un favor. Los hermanos Guerini estuvieron las décadas siguientes cobrándose aquella factura de 1947. Es la política de la «vista gorda»: la policía había que lanzarla contra los trabajadores, no contra la mafia.

La consecuencia de aquello fue que, tras la Revolución China de 1949 y la descolonización del sudeste asiático, Marsella dejó de ser sólo un punto del tránsito de la heroína para convertirse en la fábrica mundial de la heroína, que adquirió justa fama dentro del comercio internacional por su elevada pureza. Hasta que los químicos corsos entraron en acción, la heroína sólo alcanzaba un 70 por ciento de pureza; los laboratorios marselleses patentaron la fusión de la pasta a 229 grados centígrados para elevar la pureza más allá 95 por ciento. Un prodigio de perfección técnica de los hermanos Guerini para envenenar al mundo entero con el visto bueno del Estado francés, de los socialistas, de la CIA y de…

(1) The Great Heroin Coup: Drugs, Intelligence & International Fascism, South End Press, 1980, http://es.scribd.com/doc/43675049/The-Great-Heroin-Coup
(2) El delito como empresa. Historia social de la mafia, Taurus, Madrid, 1992, pgs.184 a 186.
(3) The Politics of Heroin in Southeast Asia. CIA complicity in the global drug trade, Harper & Row, 2003, pg.25, http://knizky.mahdi.cz/52_Alfred_McCoy___The_politics_of_heroin_in_Southeast_Asia.pdf
(4) Cfr. George Morris: La CIA y el movimiento obrero, México, 1967.
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Consulta al doctor pueblo

N. Bianchi

En el siglo IV de esta era, el Imperio romano administraba las prefecturas de Bretaña, Galia, la Galia Narbonense, Hispania, Lusitania, Dacia y Macedonia.

En el siglo IX, el reino inglés (no el Reino Unido) lo componían Sussex, Essex, Kent, Wessex, Mercia, Estanglia, Northumbria, Cumbria, Lothiam y Domnonea. Si nos vamos a los príncipes alemanes, tenemos a Mecklemburgo, Brandemburgo, Lusacia, Polonia, Silesia, Bohemia, Sajonia, Baviera, Tirol, Palatinado, Hessen, Pomerania… En el siglo XV existió el Estado de Borgoña configurado por los ducados de Lotaringia, Luxemburgo, Brabante, Gueldres, el condado de Hainaut y los obispados de Utrecht y Lieja. Si nos detenemos en el Imperio Austro-Húngaro, la lista es interminable, pero ya sus topónimos y su exonomástica nos «suenan» más: Valaquia, Anatolia, Besarabia, Moldavia, Transilvania y los pueblos eslavos como los serbios, bosnios, croatas, checos, eslovacos, eslovenos, rutenos (ucranianos). Dejaremos Italia, Bélgica, Suiza, Escandinavia, la Rusia de los zares, Irlanda, los Estados Pontificios y hasta Prusia.

No afirmaré que todo este cúmulo de nombres, que hoy no dicen nada salvo que algunos jueguen la Liga de Champiñones, eran naciones, pero sí que formaban eso que acuñó la burguesía en su fase (romántico)-revolucionaria y se conoce como «pueblo». Fueron distintos procesos históricos de unificación (y lo contrario) lo que las hizo constituirse en naciones.

Antes eran Estados más o menos embrionarios y/o sólidos y, después, naciones. Se suele hablar, impropiamente a mi juicio, de la «nación india» (no la hindú) o, mejor dicho, las «naciones indias», apache, sioux, seminola, crew, arapahoe y decenas más, porque había decenas más, o de la «nación judía», pero no lo son. ¿Por qué? Baste decir, de momento, que es más correcto hablar de, por ejemplo, el «Estado de Israel», que no el «Estado judío», algo inexistente, pero que el Derecho Internacional, algo que ya no existe, igual que la ONU, lo hace «real» ninguneando la nación real (ocupada): Palestina.

Es inevitable, llegados a este punto, decir dos palabras sobre Euskal Herria o Catalunya o Galicia y recordar lo que se sabe, esto es, que son naciones históricamente formadas surgidas sobre la base de la comunidad de idioma, territorio, vida económica y de psicología.

La prensa de «orden», a cuenta del 9-N catalán, habla poco menos que de intento de «secesión» y no faltará quienes exclamarán que ya podía ser cierto eso y que ojalá. Llegará el día en que quienes hoy rechazan el derecho de autodeterminación -o una «consulta»– lo reclamarán ante tesituras prerrevolucionarias peores (para ellos).

De momento, la cosa es joder, que es lo suyo, aparte de robar.

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Pablo Iglesias es el nuevo Berlusconi

El periodista Enrique Riobóo, director de la televisión Canal 33 de Madrid acaba de publicar un libro titulado «La cara oculta de Podemos» para desenmascarar a los capos de esa camarilla oportunista.

El martes 4 de noviembre Riobóo presentó el libro en el Mercado de Moncloa, en Madrid. Fue en el plató de Canal 33 donde Pablo Iglesias empezó su carrera mediática y política. Durante más de un año, entre 2012 y 2013, se realizó allá su tertulia La Tuerka.

El periodista y empresario de la comunicación explicó que Pablo Iglesias y su fiel secuaz, Juan Carlos Monedero, quisieron comprarle el canal de televisión con dinero procedente de Venezuela. Los caciques de Podemos señalaron que «el nuevo Gobierno de Maduro está hasta los cojones de las manipulaciones de El País y el ABC» y querían una televisión en Madrid para contrarrestar la intoxicación.

Cuando Monedero regresó de un viaje a Venezuela se reunió con Riobóo para tratar el precio de la compra. La oferta se produjo en marzo del pasado año, tras varios meses de emisión en el Canal 33 de la tertulia política La Tuerka, conducida por el jefe de Podemos. “Monedero me explica que la operación estaría financiada por el Gobierno de Venezuela, que él tiene previsto viajar próximamente a Caracas y que planteará allí esta cuestión”, afirma Riobóo, quien señala en el libro que en la reunión Monedero advirtió del «cambio político que iba a hacer en Venezuela sin Chávez» y ofreció por la televisión 200.000 euros.

Riobóo asegura que «en ese momento contuve la risa». Tasó el precio del canal de televisión en 1.200.000 euros. La reunión sirvió para poner unos «nuevos fantoches al descubierto». «Les contesté con la máxima educación y puse en marcha mi retahíla de excusas: con ese dinero no puedo jubilarme, soy demasiado joven, trabajo en lo que me gusta, es mi pasión», explica Riobóo.

El supuesto origen del dinero para materializar la operación fue la primera sorpresa del periodista, quien en un principio “sólo pretendía ver hasta dónde quería llegar un grupo de profesores universitarios”. Sin embargo, no tardó en descartar que la oferta fuese un farol: “Supe que la operación era firme cuando, unos días después de nuestro primer encuentro, veo en uno de los informativos especiales con motivo de la muerte de Chávez y el nombramiento de Maduro como sucesor, cómo el nuevo presidente saluda a ‘Juan Carlos Monedero de España’”.

Riobóo confirma que “había muy buena relación entre el Gobierno de Venezuela y Juan Carlos Monedero, tertuliano casi habitual en La Tuerka. Era una personalidad española muy considerada en el Gobierno venezolano. Luego sabríamos que era mucho más económicamente”. Monedero le detalló la situación: “Tenemos a favor que el nuevo Gobierno de Maduro está hasta los ‘cojones’ de las manipulaciones de El País y ABC, y quieren una televisión en Madrid para contrarrestar desde dentro esa manipulación y esa constante crítica feroz y salvaje que le hacen al Gobierno democrático de Venezuela”.

Tras el regreso de Venezuela, Riobóo vuelve a celebrar una reunión con Monedero el 22 de abril del pasado año. “Quedamos en una cervecería junto a la calle Huertas y acabamos muy tarde, avanzadas las dos de la madrugada. Monedero traía noticias frescas de Venezuela: ‘Veréis, ahora sin Chávez, ya no es lo mismo. Me pagan la casa, pero no me pagan la casa entera, faltan puertas, ventanas… Os puedo ofrecer por la televisión 200.000 euros”.

El Canal 33 no era un negocio rentable, es decir, la operación no podía tener significado económico porque su cuenta de resultados de 2012, el año anterior a la oferta, fueron unas pérdidas superiores a los 29.000 euros.

La cadena tenía muy poco que ver con La Tuerka, dice Riobóo, porque la camarilla de Podemos es un grupo muy cerrado y muy poco permeable. “Nuestra televisión les hacía solamente de productora de vídeo. Ellos querían el programa publicado en internet y distribuirlo en las redes sociales. Su objetivo estaba claro que no era otro”. Actualmente, la tertulia política La Tuerka se emite en Público TV.

Desde 2002 los capataces de Podemos, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero e Íñigo Errejón, tienen una fundación, CEPS, que contaba con una subvención del Gobierno de Venezuela de 320.000 euros al año. Riobóo quería sacar una tajada mayor de los bolivarianos: “A nosotros ni siquiera nos ofrecían una anualidad de su subvención bolivariana por una televisión en la capital del estado. Me pareció una tomadura de pelo y, lo que es peor, una gran pérdida de tiempo”.

Pero no sólo Venezuela financió a Podemos a través de CESP, sino también el Gobierno español y la Generalitat Valenciana. El dinero de la corrupción y el de Podemos tiene el mismo origen, en este caso, la casta del PP. Pablo Iglesias es el nuevo Berlusconi, un figurín a medio camino entre la tele y la política. Sólo les diferencia el bisoñé.

Los jefes de Podemos desviaron el dinero procedente de Venezuela, destinado a contrarrestar la propaganda antibolivariana en España, para logar sus propios objetivos mediáticos y políticos personales. Riobóo asegura que pese a la imagen amable que ofrece en televisión, «Pablo
Iglesias tiene grandes dosis de mala educación, un ego que no cabe en
ningún plató y una traición a sus ideas, a su gente, a su pasado«
, añadiendo que no creía «que la ciudadanía quisiera un Berlusconi dirigiendo este país», en referencia a Iglesias.

El director de Canal 33 afirma que hay «un
Pablo antes de las elecciones y otro Pablo cuando resulta elegido
eurodiputado. Este último ya es casta y de ese modo se comporta como los
peores personajes de la política»
.

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25 años de la caída del Muro de Berlín

Hoy se conmemora el 25 aniversario de la demolición del muro de Berlín, construido en 1961 por el gobierno de la República Democrática Alemana. El muro dividió la ciudad de Berlín en dos mitades, una capitalista de otra socialista, y la intoxicación imperialista siempre dijo que lo hicieron para impedir que los alemanes que vivían en la parte oriental escaparan a Berlín occidental y conquistaran así la libertad.

Es una verdadera estupidez. Antes de levantar el muro, miles de alemanes del este viajaban todos los días a la parte oriental para trabajar y por la noche volvían al este. ¿Por que no se quedaron en el oeste cuando pudieron hacerlo?

El muro fue construido por dos razones principales. La primera es que la parte occidental empezó a contratar en masa a los trabajadores altamente calificados de Alemania oriental, que se habían formado a expensas del presupuesto público de un país socialista. Esto se tradujo en una grave crisis de trabajo y producción en la parte oriental. El 27 de junio de 1963 el New York Times escribió que «a causa del muro, Berlín occidental ha sufrido económicamente la pérdida de cerca de 60.000 trabajadores cualificados que, cada día, dejaban su casa en Berlín oriental para llegar a su trabajo en Berlín occidental»(1).

La segunda es la Operación Splinter Factor, ideada por Allen W. Dulles, uno de los principales dirigentes de la CIA en Europa y, más tarde, su director. Se trataba de una violenta campaña de sabotaje y subversión desatada por la CIA contra todos los paises del este, pero especialmente contra Alemania oriental para contrarrestar la situación económica y administrativa en la parte occidental. Contando las redes nazis de un lado y otro del muro, la CIA dirigió tanto grupos terroristas como delincuentes al por menor para hacer la vida imposible a los ciudadanos del este y socavar su apoyo al gobierno socialista.

La CIA colocó explosivos y provocó incendios para destruir las fábricas, plantas de energía, astilleros, canales, muelles, edificios públicos y puentes. Descarrilaron un tren de carga, hiriendo gravemente a los trabajadores ferroviarios, prendieron fuego a doce vagones de otro convoy de carga, sabotearon las turbinas de una central de energía, que tuvo que cerrar, incendiaron una fábrica textil, envenenaron a 7.000 vacas de una cooperativa lechera, arrojaron jabón a la leche en polvo destinada a las escuelas infantiles…

Cuando detuvieron a un grupo terrorista, le ocuparon grandes cantidades de cantaridina, un veneno con el que querían envenenar los cigarrillos y causar estragos en las reuniones políticas. Trataron de interrumpir el Festival Mundial de la Juventud en Berlín oriental enviando invitaciones falsas, promesas de alojamiento y comida gratis, seguidas de un aviso de cancelación del acto, etc. Al fracasar el sabotaje atacaron a los participantes del festival con explosivos, bombas incendiarias y pinchando los neumáticos de los coches.

Falsificaron cartillas de racionamiento para crear confusión y descontento entre la población a causa de la escasez. Enviaron cartas falsas reclamando impuestos y falsificaron muchos documentos más del Estado para fomentar el caos y la huida.

La lista está muy lejos de ser completa. A lo largo de los años cincuenta, la República Democrática Alemana pusieron un sinnúmero de quejas, especialmente en la ONU, contra las potencias imperialistas por el espionaje y los sabotajes. Pidieron el cierre de los organismos de la parte occidental que eran responsables de dichas acciones criminales, incluso poniendo nombres y direcciones. Todas estas denuncias quedaron en letra muerta.

Al gobierno de Alemania del este no le quedó más remedio que controlar muy estrictmente las entradas en el país desde el otro lado.

El 11 de octubre de 1999 el diario USA Today escribió: «Cuando cayó el Muro de Berlín, los alemanes orientales imaginaron una vida en libertad donde los bienes de consumo serían abundantes y el malestar desaparecería. Diez años más tarde, sorprendentemente, el 51 por ciento de ellos dijo que eran más felices bajo el comunismo».

Fuente: William Blum: Killing Hope. U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, 2004, pgs.57 y stes.
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Inminente ofensiva contra las posiciones del Califato Islámico en Siria

En esta última semana los ataques de la resistencia contra las posiciones del Califato Islámico en la estratégica colina de Mussa, a 2.400 metros sobre el nivel del mar, se han multiplicado.

Las milicias libanesas de Hezbollá y el ejército de Siria están coordinando una ofensiva contra Mussa, el punto más elevado de la región de Qalamun, desde la que se divisan las ciudades de Yabrud, Jabbeh, Ras Maarra y otras, como Yunin, situadas en el Líbano.

Además de los ataques de la aviación y la artillería sirias, la colina está siendo sistemáticamente bombardeada con obuses por las milicias chiítas libanesas desde varios frentes. Los ataques han logrado alcanzar la cumbre de la montaña y los takfiristas han tenido que refugiarse en cuevas.

La ofensiva se está produciendo después de que hace unos días una unidad del Califato Islámico tratara de abrirse camino en el valle, un intento fallido que les costó decenas de muertos.

La ofensiva no esperará a la llegada a Siria de los misiles antiaéreos rusos S-300, sobre los que ayer se pronució el ministro sirio de Asuntos Exteriores Walid al Muallim, desmintiendo la información aparecida en agosto en el sentido de que Rusia nunca suministraría dicho armamento avanzado a Siria (1).

No sorprenden las muestras extraordinariamente afectuosas con las que Muallim se refiere a Rusia en su entrevista. Dice que los rusos ven a Siria “no sólo como un aliado sino como parte de la familia”. Sin embargo, también expresa su desacuerdo con ellos en lo que respecta al uso que hacen de la expresión diplomática “nuestros socios occidentales”, porque considera que estos “no son los socios de Rusia, sino sus enemigos”.

El ministro ha desmentido que hayan pedido a Rusia un préstamo de 1.000 millones de dólares ya que su crédito procede de su otro aliado regional, Irán. “Lo que hemos pedido, y que ha sido recibido con comprensión y aceptación por parte de los rusos, es algo más importante que el préstamo: una serie de acuerdos económicos y comerciales que darán un impulso a la economía siria, reforzarán nuestra resistencia y ayudarán a nuestra reconstrucción”.

Irán y Siria se apoyan mutuamente, lo cual tiene un carácter estratégico para ambos países. Según Muallim la resistencia siria es lo que está permitiendo a Irán negociar con el imperialismo sobre el tema nuclear “desde una posición de fuerza”.

En lo que respecta a Turquía, Muallim no cree en la posibilidad de una agresión contra su país “en un futuro previsible” porque el imperialismo ha rechazado las condiciones que exige Turquía para una intervención. Además, Arabia saudí también se opone. “Este campo está plagado de contradicciones de las cuales nos beneficiamos”, dice Muallim. La firmeza de los kurdos en Ain al Arab ha frustrado la política de Erdogan, según el ministro. “La postura turca en el asalto del EI contra Ain al Arab [Kobani] ha llevado a que los kurdos de todas partes se unan en contra del gobierno de Erdogan”.

La coalición imperialista -continúa Muallim- puso a Siria frente a dos opciones. La primera era rechazar estos ataques -sin ser capaz de traducir esta posición en una acción militar exitosa-, lo cual habría dado al imperialismo y a los aliados regionales de Washington el pretexto que buscaban para lanzar una guerra contra Siria. “Y no les daremos esta excusa”, dice Muallim. La segunda opción era la aceptación política de estos ataques, lo cual contradiría “nuestra postura sobre la soberanía y nuestra visión política”.

De este modo, fuimos a por la tercera opción, dice Muallim, que es “la aceptación realista”, sin oponernos a estos ataques, pero tampoco darles un apoyo político. “No existe una coordinación o un acuerdo entre nosotros y los norteamericanos”.

Muallim es cauteloso respecto a las verdaderas intenciones del imperialismo hacia Siria: “No sabemos como actuará Obama bajo una creciente presión”, que ha aumentado después de que los republicanos hayan obtenido la mayoría del Congreso. “Tenemos que estar preparados. Esto es lo que hemos explicado con franqueza a los rusos y les hemos pedido que nos suministren armas avanzadas”(2).
(1) Russia cancels Syrian S-300 deal, http://www.janes.com/article/41819/russia-cancels-syrian-s-300-deal
(2) Esperamos recibir pronto el S-300 y otras armas avanzadas rusas, http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?fromval=1&cid=23&frid=23&eid=76129