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Los submarinos de Putin dentro de la Unión Europea

La web del Partido Comunista de Ucrania advierte en su portada de que Estados Unidos prepara un nuevo “Maidan” en Praga contra el Presidente checo Milos Zeman. Según los comunistas ucranianos, Estados Unidos trata de impedir por todos los medios que Moscú mantenga abiertos los puentes con los países del centro de Europa (1).

Empiezan a calentar motores. Las manifestaciones contra Zeman por las calles de Praga se han convertido en algo cotidiano. Utilizando un símil futbolístico, le sacan “tarjeta roja” por sus estrechos vínculos con Putin y su reciente visita a China. Durante los recientes actos oficiales de celebración de la fiesta nacional, cuando empezaba su discurso, le silbaron y le lanzaron huevos.

Los discursos de Zeman suenan muy distorsionados respecto a lo que al imperialismo le gustaría escuchar de los labios de un presidente de gobierno europeo. En relación a la situación en Ucrania, exculpa a Rusia de cualquier responsabilidad y afirma que se trata de una “guerra civil”.

La gota que ha colmado el vaso ha sido una entrevista concedida a una radio en la que, entre otras cosas, criticó al grupo musical Pussy Riot. Es alguien a quien hay que taparle la boca.

En Praga los organizadores de las manifestaciones y protestas hablan inglés y están muy organizados: reparten tarjetas rojas, no dejan que nadie les fotografíe y no quieren decir a qué movimiento pertenecen. Llevan banderas tibetanas, pero sobre todo ucranianas, no sólo la del país sino también la del nazi Stepan Bandera.

“No os tengo miedo a vosotros”, les dijo Zeman a los manifestantes el otro día a través de la megafonía. “Tampoco lo tuve hace 25 años”, añadió en referencia a la caída del Telón de Acero en Checoslovaquia.

Como es costumbre, la intoxicación propagandística le da la vuelta a la tortilla. “Quien siembra vientos recoge tempestades”, le dice la revista Respekt en tono de amenaza. Otros medios parecidos, como el diario Lidové Noviny, le califican de “provocador”.

Para entender lo que está ocurriendo en Europa central hay que recurrir, además, a comprobar lo que al respecto dicen los propagandistas del imperialismo, como la revista española “Estudios de Política Exterior” que titula un artículo  con esta chulería: “Hungría, un submarino ruso en la Unión Europea” (2).

En este caso le toca el turno al primer ministro húngaro Viktor Orban que, como bien dice la revista, ha ganado este año por amplia mayoría las elecciones legislativas, las europeas y las municipales al frente de un partido reaccionario. Orban es un aliado tan estrecho de Putin que éste le ha concedido 10.000 millones de euros para modernizar la planta nuclear de Paks.

Además, desafiando las sanciones impuestas por la Unión Europea a Moscú, Hungría acaba de aprobar la llegada del gasoducto South Stream del monopolio público ruso Gazprom que le asegura el suministro para el futuro a un precio muy ventajoso.

No es de extrañar que el imperialismo destile rabia hasta por los poros. La antigua comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, y el dirigente del Partido Liberal Europeo, Guy Verhofstadt, han pedido que se le imponga a Hungría la mayor sanción posible a un Estado miembro de la Unión Europea: el artículo 7 del Tratado de Lisboa que suspende al país en el ejercicio de sus derechos como miembro.

En fin, Orban pretende incorporar a su país a la nueva unión euroasiática impulsada por Moscú. Los países de Europa central no han tardado en darse cuenta de que la crisis económica ha agotado a la Unión Europea, una plataforma que exige mucho y no da nada a cambio.

Se trata de dos noticias que proceden de fuentes que no pueden ser más distintas, pero indican la misma dirección de los acontecimientos. Lo que sorprende de ellas no debería sorprender tanto. El eje de los desequilibrios mundiales se mueve hacia oriente, dejando a Rusia en una posición muy favorable.

El alineamiento de algunos países de Europa central con Rusia -y antes con la URSS- no es lo que los imperialistas pretenden hacer creer. No lo fue antes ni lo es tampoco ahora. Ni siquiera parece depender de la naturaleza de dichos países, ni tampoco de Putin, ni de una decisión caprichosa. No sabemos si es lo que deberían hacer o lo que les gustaría hacer. Lo que sabemos es que es eso lo que están haciendo y que es algo diferente de lo que intentaron hace 25 años cuando cayó el Muro de Berlín.

Todo parece volver a su sitio “natural” porque las fuerzas dominantes en el mundo, las potencias imperialistas , las conducen hasta ese punto. No les queda otro remedio, ni a Rusia, ni a los países de Europa central, que han sido invitados al banquete cuando todas las sillas ya estaban ocupadas. Es lo que parece estar ocurriendo; esos países se van al restaurante de enfrente.

(1) http://www.kpu.ua/ru/79350/ssha_gotovjat_cheshskyj_majdan_po_sverzhenyju_neugodnogo_prezydenta_zemana
(2) http://www.politicaexterior.com/articulos/informe-semanal/ispe-914-17-noviembre-2014/

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Semillas, patentes, lombrices

N. Bianchi
Si vamos una mañana de domingueros por el monte o la sierra y vemos una repulsiva lombriz de tierra, es muy posible que la pisemos. Yo hacía eso, instintivamente. No lo hubiese hecho de saber que las lombrices de tierra son una de las especies vitales para nuestra supervivencia al fertilizar los suelos con sus excrementos y aumentar la permeabilidad del suelo al aire y la lluvia, como también hacen los topos, por ejemplo. Como tampoco sabía que el formidable Darwin dedicaba su última obra a la observación y estudio de las lombrices.

Contaba Vandana Shiva, física nuclear y cuántica, que para Francis Bacon -para ella padre de la ciencia moderna-, la Naturaleza no era una madre sino más bien una hembra (sic) a quien la agresiva inteligencia masculina debía someter. Esta transformación de la Naturaleza (la mayúscula es mía, como homenaje a Spinoza), de madre viva que nos alimenta, en materia inerte, muerta y manipulable se ajustaba al imperativo de explotación de un capitalismo en crecimiento.

No siempre pero sí con el desarrollo del capitalismo y la revolución industrial y la biotecnología, que le dicen, se ha tendido a pensar que la Naturaleza es todo aquello a lo que deberíamos acceder (los urbanitas) gratuitamente o al precio más barato posible. El trabajo en el campo sería un no-trabajo, simple biología, un recurso natural, algo repetitivo. Como si la lechuga emergiera sola y no habría más «trabajo» que tomarla. O esos niños que creen que la leche procede de un tetrabrik. Paradójicamente, con esta construcción cultural se devuelve a la Naturaleza su estatus arrebatado ergo natural, pero iterativo y como aburrido.

El rasgo distintivo de los sistemas vivos es su capacidad de autoorganizarse, ser autónomos y tenerse a sí mismos como referencia. Esto no significa, al igual que el gen, que estén aislados y que no interactúen. Son muy sociables. Los sistemas autoorganizados interactúan con su entorno, pero mantienen su autonomía. El medio se limita a provocar los cambios estructurales que experimentan; no les da instrucciones ni les dirige. Dicho así, suena demasiado natural y, sobre todo, sin ningún valor añadido. Surgen por doquier las patentes que sancionarán la pura creación de vida en un… laboratorio mediante tecnología, fitomejoradores y otras hibridaciones mendelianas (¡pobre Mendel!) que, además, controlarán el mercado, que es de lo que se trata. Tómese como ejemplo la semilla. La semilla tiene la doble cualidad de ser un medio de producción y, a la vez, un producto. Con la introducción de patentes, las semillas pasarían a ser mercancías patentadas y no como antaño que se intercambiaban alegremente como obsequio entre agricultores. Estos últimos, ahora, serían proveedores de materia prima que una pocas compañías químicas multinacionales como Ciba-Geigy, Monsanto, asociados a la industria farmacéutica «mejorarían» con sus alquimias haciendo dependientes a los agricultores de la industria para proveerse de insumos cruciales como la semilla. Esto es, obligarles a comprar semilla todos los años en lugar de obtenerla mediante la reproducción.

A esto Shiva le llama biopiratería o segunda colonización.

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El fusilamiento de un almirante contrarrevolucionario

Anoche la segunda cadena de TVE emitió la película «El Almirante», rodada en 2008 por el cineasta ruso Serguei Bondarchuk a imitación de las grandes superproducciones de Hollywood, con un resultado parecido, que cabe calificar de lamentable teniendo en cuenta las enormes sumas de dinero invertido.

El almirante al que se refiere la película es Kolchak, un alto oficial de la marina zarista que tras la Revolución de 1917 dirigió a las tropas que se levantaron contra el poder soviético, desatando una atroz guerra civil.

Con ayuda del imperialismo, el almirante estableció su cuartel general en Siberia y se arrogó a sí mismo el título de “Gobernante supremo de Rusia”.

En París y en Londres los imperialistas entonaron cánticos de alabanza en honor del almirante. Sir Samuel Hoare decía que Kolchak era un caballero, un gentleman. Winston Churchill calificaba a Kolchak de honrado, incorruptible, inteligente y patriota. El New York Times veía en él “un hombre enérgico y honesto”, que ejercía “un gobierno estable y más o menos representativo”.

En noviembre de 1918 Kolchak se había apoderado de la mitad de las reservas de oro que el Imperio zarista guardaba en San Petersburgo, unas 180 toneladas, con el fin de sacarlo al exterior y comprar armas para combatir al Ejército Rojo. El oro nunca volvió a aparecer.

Además, los imperialistas, especialmente Inglaterra, le suministraron municiones, armas de guerra, consejeros militares y dinero: “Despachamos a Siberia -dice el general Knox- cientos de miles de rifles, cientos de millones de cartuchos, cientos de miles de uniformes y cartucheras, etc. Todas las balas disparadas contra los bolcheviques por los soldados rusos durante el curso de ese año habían sido fabricadas en Gran Bretaña, con materias primas británicas y enviadas a Vladivostok en barcos británicos”.

El general norteamericano Graves no compartía el entusiasmo de los ingleses y franceses por el gobierno del almirante Kolchak. Todos los días sus oficiales del Servicio de Inteligencia le traían nuevos informes del reino del terror que Kolchak implantó. Había 100.000 soldados en el ejército del almirante y se estaban reclutando varios millares más bajo pena de muerte. La horca era la modalidad favorita de ejecución de la pena capital. Las cárceles y los campos de concentración estaban llenos a rebosar. Centenares de rusos que se opusieron al nuevo emperador colgaban de árboles y de postes telegráficos a lo largo del ferrocarril transiberiano. Muchos fueron sepultados en fosas comunes que habían sido obligados a cavar con sus propias manos, antes de que los verdugos de Kolchak los segaran con el fuego de sus ametralladoras. La violación, el asesinato y el pillaje estaban a la orden de día.

Uno de los ayudantes de mayor categoría de Kolchak, el antiguo oficial zarista llamado general Rozanoff, dictó las siguientes instrucciones a sus tropas:

1) Al ocupar las aldeas que hubiesen sido ocupadas por los bandidos guerrilleros soviéticos, había que capturar a los jefes y donde no sea posible identificarlos pero exista prueba suficiente de la presencia de dichos jefes en el lugar, se fusilará a un individuo por cada diez de todos los habitantes de la aldea.
2) Si cuando las tropas atraviesan una ciudad, la población no informa a las tropas, teniendo oportunidad de hacerlo, de la presencia del enemigo, se exigirá irremisiblemente una contribución monetaria de todos los habitantes sin excepción.
3) Las poblaciones donde los habitantes se opongan a nuestras tropas con armas, serán quemadas hasta arrasarlas, y todos los vecinos adultos, varones, serán fusilados; las propiedades, bestias, carros, etc., serán confiscados para uso del ejército.

Junto con las tropas de Kolchak, había también partidas de bandas financiadas por los japoneses que asolaban los campos: sus jefes supremos eran los atamanes Gregori Semionov y Kalmikoff.

El coronel Morrow, jefe de las tropas americanas en el sector de Transbaikal, informó que en una aldea ocupada por las tropas de Semionov, todos los habitantes -hombres, mujeres y niños- habían sido asesinados; la mayoría de los vecinos habían sido fusilados “como conejos” cuando huían de sus hogares. Los hombres habían sido quemados vivos: “Los soldados de Semenov [Semionov] y Kalmikoff -contó el general Graves- bajo la protección de las tropas japonesas, vagaban por el país como animales salvajes, matando y saqueando al pueblo… Si se preguntaba algo sobre tan brutales asesinatos, la respuesta era que los asesinados eran bolcheviques, y esta explicación, al parecer, satisfacía al mundo”.

El general Graves manifestó abiertamente sus críticas de las atrocidades que cometían las fuerzas antisoviéticas en Siberia (*), y su actitud suscitó gran hostilidad entre los jefes rusos blancos, ingleses, franceses y japoneses.

Morris, el embajador americano en Japón, que se hallaba en visita de inspección en Siberia, le dijo al general Graves que el Departamento de Estado le había cablegrafiado que la política americana en Siberia necesitaba que se apoyase a Kolchak.

– Ahora, general -dijo Morris- tendrá usted que apoyar a Kolchak.

Graves replicó que él no había recibido ninguna orden del Departamento de Guerra para que apoyara a Kolchak.

– El Departamento de Estado es el que dirige esto, no el Departamento de Guerra– dijo Morris.
– El Departamento de Estado -le contestó Graves- no me dirige a mí.

Los agentes de Kolchak lanzaron una campaña de propaganda destinada a socavar la reputación de Graves y lograr que fuese relevado de su cargo en Siberia. Empezaron a circular rumores de que el general americano era bolchevique y de que sus tropas estaban ayudando a los rojos. A la vez, todo eso se mezclaba con la más repugnante propaganda antisemita. Una nota típica decía: “Los soldados de Estados Unidos están infectados de bolchevismo. Casi todos son judíos de la parte este de Nueva York que se hallan en constante agitación queriendo amotinarse”.

El coronel John Ward, miembro del Parlamento inglés que actuaba de consejero político de Kolchak, declaró públicamente que al visitar el cuartel general de la fuerza expedicionaria americana había descubierto que “de sesenta traductores y oficiales de enlace, más de cincuenta eran judíos rusos”.

Los propios diplomáticos y agentes norteamericanos contribuyeron a extender la campaña contra el general Graves: “El cónsul americano en Vladivostok -reveló después el general Graves- cablegrafiaba diariamente al Departamento de Estado, sin comentarios, los artículos falsos, difamatorios y procaces que aparecían en la prensa de Vladivostok respecto de las tropas americanas. Aquellos artículos, así como las críticas que se formulaban en Estados Unidos sobre nuestras tropas, se basaban en la acusación de que eran bolcheviques. Esta acusación no podía haberse fundado sobre ningún hecho realizado por las tropas americanas… pero era el mismo cargo que se hacía en Siberia contra todo el que no apoyara a Kolchak, por los partidarios de éste, entre los cuales se contaba el cónsul general, Harris”.

Cuando la campaña contra Graves y sus tropas se hallaba en su apogeo, llegó a su cuartel general un mensaje del general Ivanoff-Rinoff, jefe de todas las fuerzas de Kolchak en Siberia oriental. El mensajero manifestó al general que si contribuía con 20.000 dólares al mes, para el ejército de Kolchak, el general Ivanoff-Rinoff se encargaría de que terminara la campaña de propaganda en su contra.

El general Ivanoff-Rinoff era uno de los oficiales más sádicos que actuaban bajo el mando supremo de Kolchak. En Siberia oriental sus mercenarios asesinaban a toda la población masculina de las aldeas sospechosas de haber albergado bolcheviques; era corriente entre ellos violar mujeres y azotarlas con baquetas. Mataban sin piedad a los ancianos, mujeres y niños. Un joven oficial americano que había sido enviado a investigar las atrocidades cometidas por Ivanoff-Rinoff, se impresionó de tal modo ante lo que vió, que al terminar su informe a Graves exclama: “General, ¡por el amor de Dios!, ¡no me mande nunca más a otra expedición como ésta! ¡A punto estuve de quitarme el uniforme para unirme a aquellas pobres gentes y ayudarlas en todo cuanto pudiera!”

Cuando el general Ivanoff-Rinoff se vió amenazado por un levantamiento popular, Sir Charles Elliot, el alto comisario inglés, visitó al general Graves para manifestarle su preocupación por la seguridad del jefe kolchakista. “Por lo que a mí respecta -le dijo Graves- ¡podía el pueblo traer a Ivanoff-Rinoff ante nuestro cuartel general y colgarle del poste telefónico que está ahí enfrente hasta que estuviese bien muerto, sin que un solo americano levantase siquiera una mano en su defensa!”

El final de Kolchak y sus criminales no sólo fue obra del Ejército Rojo, de batallas ganadas en las trincheras sino de heroicos levantamientos obreros y campesinos. El 4 de enero de 1920 Kolchak abdicó en favor de Denikin y comenzó a replegarse a través del transiberiano. Uno de los vagones que le transportaba iba repleto de oro, joyas y objetos de valor saqueados a lo largo de la guerra. En Irkutsk una insurrección obrera capturó a Kolchak y todo su Estado Mayor deteniendo el tren en el que viajaba en la estación ferroviaria y poco después caían 20.000 de sus hombres en manos del Ejército Rojo. El poder pasó a manos de un Comité Revolucionario de los proletarios de aquella ciudad, que ordenó el encarcelamiento de Kolchak y los suyos en la prisión de la ciudad.

Se produjo entonces un fenómeno que la película tampoco cuenta.

El Ejército Rojo propuso al Comité Revolucionario que fusilara a Kolchak sin ninguna clase de juicio, pero el Comité de la ciudad no cumplió la orden porque quería cumplir con las formalidades propias del caso: juicio, abogado, pruebas, etc. Formaron una comisión investigadora, de la que formaron parte un menchevique, dos eseristas de derechas y un bolchevique.


Pero la ciudad era un hervidero de contrarrevolucionarios emboscados y armados: burgueses, oficiales zaristas, kadetes, etc. Empezaron a circular octavillas calificando a Kolchak de héroe y mártir, preparando el clima para un asalto a la prisión.

Después de varias semanas de trabajo, la comisión de investigación emitió un listado de 18 criminales de guerra, entre ellos Kolchak, proponiendo su fusilamiento. Mientras la comisión se esforzaba por cumplir con su función lo más escrupulosamente posible, el clima en Irkutsk se tornaba irrespirable. Cada día de demora la contrarrevolucion se organizaba más y mejor. Por el otro lado, el retraso estaba sembrando la desconfianza entre los obreros, entre los que se podían producir muchos muertos si la contrarrevolución intentaba el asalto de la cárcel. Los obreros se plantearon, por su parte, asaltar la cárcel y ejecutar a los criminales zaristas sin dilaciones de ninguna clase. Esta situación desencadenó la orden del Consejo Militar Revolucionario de Irkutsk, que ordenaba la ejecución de Kolchak y su “presidente del consejo de ministros” y cuyo segundo punto decía: “Es mejor la ejecución de dos criminales, que desde hace mucho tiempo merecen la muerte, que cientos de víctimas inocentes”.

Así se hizo el 7 de febrero. Los demás criminales de guerra del ejército de Kolchak fueron juzgados el 20 de mayo públicamente en presencia de 8.000 obreros de la ciudad.

(*) Cfr. Jamie Bisher: White Terror: Cossack Warlords of the Trans-Siberian, 2007, http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/15027570701539693?journalCode=smil20
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Desarticulada una red de sacerdotes pedófilos en Granada

Diez religiosos y dos seglares de la diócesis de Granada han sido apartados de sus funciones tras una denuncia de pederastia que investiga el Juzgado de Instrucción 4 de Granada bajo secreto de sumario.
El caso se ha abierto después de una denuncia de la víctima ante el fiscal superior de Andalucía.

La red, que actuó impunemente durante varios años, la componían 12 personas, 3 sacerdotes sobre los que pesa una acusación de abuso sexual a menores, 7 religiosos y 2 seglares que están acusados de encubrir el delito. Los abusos se llevaron a cabo en distintas residencias católicas de la provincia de Granada.

El subdelegado del Gobierno en la provincial andaluza, Santiago Pérez, no descarta detenciones, aunque ha dicho que no cree que haya una red de pederastia en la Iglesía Católica.

El denunciante es un profesor que actualmente ejerce en una universidad del norte, al parecer Pamplona. Actualmente cuenta con 24 años y pudo sufrir abusos desde los 12 hasta la mayoría de edad.

Además de esa denuncia se esperan otras procedentes de otras cuatro víctimas más de abusos sexuales a niños y menores de edad. Una de ellas podría ser una mujer.

Se trata, hasta el momento, de la mayor red de abusos sexuales del clero descubierta en España. El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, intentó ocultar lo ocurrido y se esperaba que el lunes hubiera dado explicaciones ante el Plenario de la Conferencia Episcopal, pero no acudió al acto.

Martínez está ligado a los movimientos más fascistas de la Iglesia Católica, en concreto Comunión y Liberación, y no mantiene una buena relación con algunos sectores católicos de Granada. El propio comunicado emitido el lunes concluye con un cierto tono exculpatorio hacia los religiosos acusados.

Aunque le obligaron a suspender a los tres religiosos acusados, Martínez no tomó ninguna medida contra los encubridores. Además, las tres plazas vacantes fueron otorgadas a otros tres sacerdotes que también están siendo investigados.

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‘Garrison State’

«En los últimos años los servicios estadounidenses de información han aumentado drásticamente la escala de sus operaciones encubiertas», publicaba ayer el New York Times.

Los funcionarios de, al menos, 40 organismos gobernamentales que se ocupan de la investigación de diversas infracciones no se presentan a sí mismos tal y como son sino como empresarios, beneficiarios de prestaciones sociales, manifestantes, traficantes de drogas e incluso médicos o sacerdotes.

Hace tiempo que el Estado burgués se esconde, pasa a la clandestinidad, rodeándose de misterio. Estados Unidos está sometido a lo que allá llaman «Garrison State», algo así como un «Estado asediado», una denominación acuñada por Harold Lasswell en 1941 (1) que describe a un Estado burgués que sólo se preocupa por su propia seguridad interna y externa. El recurso a la fuerza y a las acciones cladestinas pasa a ocupar un lugar preponderante. La legalidad, el Estado de Derecho, los derechos humanos… de toda esa parafernalia ya nadie se acuerda. ¿Para qué?

La política se ha hecho invisible. Nada es lo que parece. Antes cuando alguien pensaba en conquistar el poder político, lo asociaba al gobierno, o al ejército, o al parlamento, o a los bancos, o a los monopolistas, o a algo o alguien. Ahora ya no es posible concretarlo en nada. Sabemos que existe algo así pero ni sabemos dónde está, ni quién forma parte de él. Los que quieran «tomar el poder», ¿a dónde tienen que ir?, ¿contra quién tienen que ir?

Un informe realizado en 1954 por la Comisión Doolittle respaldó la necesidad de las operaciones encubiertas con la excusa de la lucha contra los comunistas: «Nos enfrentamos a un enemigo implacable cuyo objetivo confesado es la dominación del mundo por cualquier medio y a cualquier coste. No hay normas que rijan ese juego, ni se aplican reglas aceptables de conducta». En defensa de las acciones encubiertas el Informe añadía: «Debemos aprender a subvertir, sabotear y destruir a nuestros enemigos, utilizando para ello medios más contundentes, imaginativos y eficaces que los que se vienen empleando contra nosotros».

Hasta finales de los años sesenta, la CIA había llevado a cabo cientos de operaciones encubiertas por todo el mundo, gastando en ellas la mitad de su presupuesto anual. Si, como dice el New York Times, ese porcentaje ha subido últimamente, ya de la vieja política burguesa queda muy poco. Nadie sabe de dónde viene ni a dónde va. ¿Qué es, pues, lo que controlan los políticos? Respuesta: nada.

En los ochenta, con Reagan las operaciones encubiertas pasaron a llamarse «actividades especiales». Ya no eran sólo acciones en el exterior sino que en el interior también se incrementaron notablemente. ¿Qué es lo que hoy está en claro en la política burguesa?

Ahora a las viejas formas de acción encubierta Estados Unidos ha añadido las nuevas, procedentes de internet, poniendo en ellas sus esperanzas para crear las condiciones que permitan intervenir e imponer un cambio político y social en el mundo entero. Los espías se infiltran en los foros en línea participando en «operaciones de bandera falsa» para desacreditar a determinadas víctimas propiciatorias.

Un informe de 2011 presentado al Comité de Relaciones Internacionales del Senado llama a reforzar la presencia del imperialismo en las redes sociales porque es donde se comunican las actuales y futuras generaciones. De ahí la estrategia de Estados Unidos de protagonismo creciente en internet para poder influir en el pensamiento y las acciones de la juventud.

Aquel mismo año la página web antiwar.com advirtió que los sitios de los gobiernos de Nicaragua y Venezuela iban a ser objeto de ataques informáticos por parte de la CIA. En el caso de Nicaragua, el motivo fue la solidaridad expresada por Daniel Ortega hacia el dirigente libio Gadafi.

En Venezuela el canal TeleSur también fue el blanco de ataques informáticos, a pesar de que no tomara partido a favor de Gadafi. Tanto Nicaragua como Venezuela fueron atacados y tuvieron que cerrar por un período de tiempo.

La información de antiwar.com apuntaba a Anonymous como responsable de la piratería de la CIA, no siendo la única ocasión en la que Anonymous actúa en sintonía con el imperialismo. En plena Primavera Árabe Anonymous envió mensajes «al pueblo de Libia» contra Gadafi y varias cuentas de Twitter asociadas a los piratas expresaron su indignación por las declaraciones de Daniel Ortega favorables a Gadafi.

El 19 de febrero de aquel año 2011 Anonymous atacó la web del gobierno venezolano para que los usuarios de internet no pudieran acceder a ella. Otro medio venezolano objeto de los ataques de Anonymous ha sido la web de los movimientos sociales aporrea.org, que replicó difundiendo sus sospechas sobre las oscuras conexiones de Anonymous con USAID y el imperialismo (2).

Pero el espionaje consiste rizar el rizo: alguno dirá que hace unos años Anonymous también logró bloquear el servidor de la CIA… ¿Será que la CIA se bloquea a sí misma?

¿Qué es verdad y qué es mentira en la política burguesa actual?

(1) The Garrison State, American Journal of Sociology, vol. 46, núm. 4, enero de 1941, pgs. 455 a 468.

(2) ¿Quién es Anonymous, realmente? (http://www.aporrea.org/medios/a136484.html), AnonymOus, ¿Una red confundida, manipulada o instrumento camuflado del imperio?, (http://www.aporrea.org/medios/n174782.html), Anonymous ataca al gobierno venezolano, (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=120834)

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Para impedir nuevos levantamientos Misuri está bajo el estado de emergencia

El lunes el gobernador del Estado de Misuri, Jay Nixon, impuso el estado de emergencia durante treinta días. En un comunicado Nixon explica la medida basándose en la inminencia de que el Gran Jurado haga públicas sus conclusiones respecto a la muerte del joven Michael Brown, abatido por disparos del agente de la policía Darren Wilson en Ferguson el pasado 9 de agosto. «Inmediatamente después de su muerte las protestas pacíficas fueron boicoteadas por escenas de violencia y destrucción. Esa violencia no representa a Misuri, y no puede repetirse», dijo Nixon.
El gobernador ha solicitado la presencia de la Guardia Nacional, el alcalde de Ferguson, Francis S. Glay, ha señalado que «en ningún caso los soldados serán situados en primera línea, frente a los manifestantes».
Con la presencia de cuerpos militares Nixon pretende enfriar cualquier conato de violencia antes de que esta pudiera iniciarse. En la memoria de los estadounidenses todavía arden las imágenes de unas protestas de furia inusitada, los peores disturbios raciales que ha conocido Estados Unidos en los últimos veinte años. Fue tal el grado de indignación que la policía local fue relevada de custodiar las manifestaciones, mientras que, por orden de la Casa Blanca, la Fiscalía General iniciaba una investigación paralela dirigida por el FBI.
Más de tres meses después de los sucesos sigue sin saberse cuáles fueron las circunstancias reales de la muerte de Brown. El policía que disparó siempre ha sostenido que fue agredido por el joven y que temió por su vida. La familia de Brown y varios testigos lo niegan, y no faltan quienes hablan de una ejecución a sangre fría. Tampoco ayudó a la concordia la labor policial durante las semanas siguientes, con la presencia en las calles de unidades antidisturbios fuertemente militarizadas, mientras los mandos se negaban a hacer pública la identidad del oficial que apretó el gatillo y la espiral de indignación amenaza con desbordarse en las calles, transformadas cada atardecer en el escenario de una batalla campal.
Está previsto que el Gran Jurado decida en breve si hay que procesar a Wilson. Sus integrantes han pasado las últimas semanas revisando las pruebas e informes periciales y repasando testimonios de numerosos expertos y testigos. Muchos analistas, como Katharine Q. Seelye, del New York Times, opinan que el estado de emergencia y la presencia de la Guardia Nacional pueden considerarse como indicios de que el Gran Jurado exonerará al agente.
Fuente: Ria Novosti, http://sp.ria.ru/international/20141118/163124202.html
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Cambalache

Nicolás Bianchi

Cuando sólo se tiene la fuerza pero no la razón y los partidos políticos burgueses pertenecen a la misma clase dominante o, como diría Gramsci, bloque hegemónico, eso que llaman «hacer política» es mero cambalache.

En el modo de corrupción, perdón, producción capitalista, en su fase imperialista y última, sólo se permite la libertad de robar, esquilmar y mentir amén de turnarse en el poder las distintas fracciones de una misma burguesía para mejor repartirse la tarta, lo mismo se llamen PP, PSOE, PNV, CiU o IU. ¿Y «Podemos» del que se dice que ha roto el llamado «bipartidismo»? Parvenus rastacueros recién llegados -e invitados- al festín del rico Epulón. ¿Deseo que pase esto? No, no lo deseo. Son buenos chicos y una sola palabra suya bastará para sanarme de mi puta manía de creerme en posesión de la verdad absoluta porque, es sabido, la verdad es relativa y se reparte en potitos bledine y en cachos y porciones, como los quesitos «El Caserío», que se conjugan verbalmente: yo tengo mi verdad, tú la tuya, aquél la suya, hasta los fascistas están convencidos «de su verdad». Realmente espléndido, divertido y hasta deportivo, que diría Ortega y Gasset, ese gentleman.

Partidos polícos –partitocracia le dicen algunos desde posiciones filofalangistas aunque se reclamen republicanos de alguna Republiqueta- que, al igual que los sindicatos «mayoritarios», son puros aparatos del Estado (fascista) que viven y se amamantan de él. No hacen «política» y, por lo tanto, no existe eso que le llaman «clase política». Los «políticos» no son una clase social. Son «cuentistas» que viven del «cuento», que decían nuestros padres y abuelos. Ayer fascistas y hoy «demócratas». Son parásitos que se nutren de la no solución de los problemas; por el contrario, los crean para mejor vivir de ellos como inquilino en una caracola. Es mejor impedir la palabra al pueblo catalán que dársela, mejor el problema que su solución. Y conste que soy de los que sostienen la patafísico-paranoica daliniana (de Dalí) teoría de que si este Gobierno hubiese tomado la iniciativa de dar la palabra al pueblo catalán hubiera ganado el sí al Estado español.

Encima, garrulos.

El vocablo «cambalache» (cambalacho en portugués) está compuesto por «cambio» y el sufijo «ache», de origen mozárabe (suena a «bacile», pero es así). Tanto en el Estado español como en la Argentina significa trueque de baratijas o abalorios de escaso valor. La palabra esconde un juicio pesimista: todo es igual, nada merece la pena. En el precioso tango «Que Vachaché» (1926), ya ha llovido, Santos Discépolo termina así: «¡Que vachaché, si hoy ya murió el criterio/vale Jesús lo mismo que el ladrón!» Más conocido es el comienzo desesperanzado salvo en un dios demiúrgico pero difuso del tango «Cambalache» (1935), también llovió: «Que el mundo fue y será/ una porquería, ya lo sé. / En el quinientos seis/ y en el dos mil también. Siempre han existido chorros (ladrones, NB), maquiavelos, estafaos… Pero ahora vivimos revolcaos en un merengue/ y en el mismo lado/ todos manoseaos». Y sigue el filósofo del tango, Discépolo, que ni es Schopenhauer ni dice qué es el hombre sino cómo es: «Hoy resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor/ ignorante, sabio, chorro/ generoso o estafador… ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! Lo mismo un burro que un profesor». No, estas letras no son de Víctor Manuel, precisamente.

Estos temas lunfardos hablan de la condición humana, de la confusión de valores y la desaparición de la escala axiológica. No se ponen ontológicos, sino abismales y abisales, Ni siquiera fáusticos y menos aún hamletianos, y es que la amoral burguesía de hogaño no tiene dudas porque a ella nunca le pasa nada. El problema son los otros que se resisten, que no entienden, que si les pasa lo que les pasa es porque se lo han buscado, como dicen los calvinistas, que hay una cosa que se llama statu quo.

Dedíquense al tango o a la poesía y dejen de joder, desnutridos, descamisados, etc.

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Rusia se defiende de la propaganda de guerra del imperialismo

A finales de este año la CNN, una marca propiedad del monopolio Time Warner, pondrá fin a sus emisiones en Rusia. En 2010 Rusia limitó hasta el 50 por ciento la participación del capital extranjero en las empresas de radio y televisión, tope que este año 2014 se ha reducido al 20 por ciento. Además, en 2009 el organismo ruso que regula las telecomunicaciones, Roskomnadzor, exigió a los canales de televisión extranjeros distribuidos por las redes rusas por cable o satélite la tramitación de una licencia local, que la cadena de televisión estadounidense CNN no ha obtenido.

Por otra parte, Rusia ha pasado a la ofensiva en el terreno de la información. Para contrarrestar la visión occidental de las noticias, el 11 de noviembre presentó un proyecto informativo multimedia, con oficinas en más de 30 países, que constituirá la versión para el exterior de la agencia oficial Rusia Hoy, la antigua RIA Novosti.

La nueva marca, «Sputnik», es una agencia de noticias en internet con emisiones de radio en una treintena de idiomas y va dirigida exclusivamente a audiencias extranjeras. La nueva plataforma en línea sputniknews.com se basa en las tres webs de RIA en inglés, español y árabe, a las que se sumará a partir de diciembre un servicio en chino, y contará con redacciones multimedia en 34 países.

En la presentación el director general de Rusia Hoy, Dmitri Kisiliov, subrayó que «Sputnik» está «en contra de la propaganda agresiva que alimenta actualmente el mundo unipolar, una visión que es irreal». Por ello, «vamos difundir una visión más multipolar, más cercana en cada país a sus intereses, cultura y tradiciones».

«Creemos que el mundo está cansado de la propaganda machacona de un mundo unipolar, está cansado de que haya un país que se considera excepcional, exclusivo», en alusión a EEUU, y «vamos a dar un punto de vista alternativo», insistió el periodista, considerado uno de los ideólogos del gobierno de Putin.


«Decir lo que otros callan» o mostrar «el otro lado de la noticia» son los «leitmotiv» de la nueva marca informativa rusa en el exterior. Para llevarlo a cabo, la plataforma cuenta con redacciones regionales en 17 países del antiguo espacio soviético y otras tantas en 17 ciudades de Europa, Asia, Estados Unidos y Latinoamérica (Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro y México DC).

Además de las páginas web, las emisiones de radio, en 30 idiomas, se esperan que alcancen en 2015 las 800 horas diarias, desde estudios en 130 ciudades. Cada oficina regional multimedia -donde habrá también centros de prensa-, cuenta con entre 30 y 100 trabajadores, indicó Kisiliov.

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El gobierno de Kiev prepara una guerra total en el Donbas

En contra de los acuerdos firmados el 5 de septiembre en Minsk por los representantes del gobierno Kiev y de las milicias del sudeste, con la mediación de Rusia y de la OSCE, Ucrania concentra armamento y tropas cerca de la línea del frente.

El alto el fuego oficialmente en vigor se viola con regularidad y Moscú ha presentado pruebas de ello en una reunión de la OSCE.

En declaraciones al diario alemán Bild el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, ha reconocido que su gobierno baraja distintos escenarios de desarrollo de los acontecimientos en Donbas y está preparado incluso para una guerra total: «No tengo miedo a una guerra contra las tropas rusas y nos hemos preparado para el escenario de una guerra total«.

El Ejército ucraniano, agregó, tiene ahora una situación mucho mejor que hace cinco meses, cuando comenzó la operación en el este de Ucrania, y los soldados ucranianos «están mostrando que son capaces de defender su país».

En Ucrania la información destinada a los ucranianos
y a los extranjeros, son dos cosas diferentes. En los foros internacionales Kiev asegura que no considera un escenario bélico. «No queremos guerra, queremos la paz y luchamos por los valores europeos, pero Rusia no respeta los acuerdos», aseveró Poroshenko, subrayando que Kiev cuenta con el «apoyo del mundo entero».

Ucrania se ha esforzado por poner en práctica los protocolos de paz, según Poroshenko, y está dispuesta a buscar una fórmula de compromiso, ya que considera que el conflicto de Donbás no tiene una solución militar.

El ministro ucraniano de Asuntos Exteriores Pavel Klimkin dijo en otra entrevista concedida a los periodistas alemanes que las autoridades
de Ucrania buscan una solución política al conflicto. El jefe de la
diplomacia ucraniana no quiso comentar que, casi simultáneamente, el
portavoz de la SBU Lubkivski prometió en directo en la televisión
nacional pasar pronto a las operaciones activas.

Ante esta amenaza, el dirigente de la República Popular de Donetsk, Denis Puchilin, ha llamado a Kiev para fijar inmediatamente la fecha de nuevas negociaciones en la ciudad de Minsk. «No habrá ninguna reunión», respondió Kiev. Existe la impresión de que Kiev se está preparando para la guerra, ya que sólo es en ese caso las negociaciones sobre una solución pacífica pierden su significado, advirtió Konstantin Zatulin, director del Instituto de la CEI.

«Creo que las autoridades ucranianas han puesto proa hacia una provocación del ejército, en un intento de demostrar fuerza. Por esta razón no necesitan conversaciones en Minsk. Las autoridades de ucrania ven en la guerra una salida a la difícil situación en el interior del país, vinculada a los resultados de las elecciones de diputados de la Rada Suprema, a la formación de una coalición y al reparto de las carteras ministeriales en el gobierno. No excluyo que las informaciones sobre la negativa a negociar en Minsk se expliquen precisamente de esa forma».

La guerra entre el gobierno golpista de Kiev y los independentistas de
Donbas comenzó en abril. Según el último balance de la ONU ha causado al
menos 4.132 muertos (incluidos los 298 ocupantes del Boeing malasio
derribado sobre la provincia de Donetsk en julio de este año) y casi
10.000 heridos.

La misión de observación de la OSCE parece estar en buena posición para presentar una evaluación objetiva de los hechos. Sin embargo, recientemente ha «metido la pata»: Kiev ha acusado a sus observadores de revelar secretos militares. Más tarde Kiev se retractó de sus declaraciones sobre este asunto. La OSCE se ha hecho más leal a Kiev. La misión ha publicado recientemente su informe sobre los disparos contra una escuela en Donetsk que causó dos muertos entre los estudiantes. Tras una inspección del escenario del crimen, los observadores de la OSCE llegaron a la conclusión de que los disparos se realizaron en la dirección norte-oeste, es decir, desde la zona controlada por el ejército ucraniano. Sin embargo, en la información correspondiente a los medios de comunicación, el pasaje con la indicación de la dirección de los disparos de cohetes ha desaparecido.

Las especulaciones sobre los movimientos en el Donbass de convoyes militares no identificados, que Kiev, la OTAN y Estados Unidos atribuyen a Rusia, han sido calificados por el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Alexander Lukashenko, de «esperpentos». No hay pruebas, no hay fotos en las redes sociales que confirmen las acusaciones. No obstante, la campaña contra Rusia lleva agua al molino de los que apoyan un escenario agresivo de los acontecimientos.

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¿Independencia y socialismo en Europa? Sí, ¡es posible!

Oxandabaratz

Hoy en día, en 2014, en el siglo XXI, en el corazón de Europa, está teniendo lugar acontecimiento muy importante. Está naciendo un nuevo Estado, la Unión de Repúblicas Populares de Novorrosiya (1), por el momento formada por la República Popular de Donetsk y por la República Popular de Lugansk, pero un proyecto con el propósito de reunir más repúblicas populares. Como consecuencia del golpe de estado que tuvo lugar en Kiev el 22 de febrero de 2014 o, mejor dicho, como respuesta a ello, ha surgido un nuevo Estado.

¿Por qué es tan importante el nacimiento de Novorrosiya? ¿Qué aporta de nuevo este acontecimiento? Conlleva algunas aportaciones a tener en cuenta desde la izquierda. En primer lugar, supone la resistencia a un golpe de Estado llevado a cabo con el apoyo de EE.UU. y la Unión Europea. Pero el proyecto de Novorrosiya no es regresar a la situación anterior a febrero de 2014. De hecho, Ucrania, en el momento en el que desapareció la URSS era una de la repúblicas más ricas, ahora en cambio, es una de las repúblicas más pobres de la antigua URSS (debemos recordar que en 1991 más del 70% de la población de Ucrania se opuso a la desintegración de la URSS). El Estado ha permanecido durante 20 años supeditado al dominio sin control de la oligarquía, bajo gobiernos de todos los colores (también bajo mandato de Yanukovich, pese a que respetaba las formas democráticas). Por ese motivo, el proyecto Novorrosiya no es únicamente una respuesta al Maidan, es mucho más que eso.

¿Qué más supone?

Por una parte, tenemos algunos indicios de la política de Novorrosiya. Primero, han expresado su deseo de confiscar y devolver al pueblo los bienes de los oligarcas y lo han llevado a cabo. En segundo lugar, han manifestado que la gran industria pasará a manos de la “propiedad popular”, (palabras del comandante Mozgovoy). Además de esto, sus dirigentes han manifestado que en Novorrosiya la sanidad será pública y el suelo, propiedad del pueblo, no sujeto a especulación. Querer poner la economía al servicio del pueblo y no al servicio de los oligarcas supone, en cierto modo, una pequeña revolución. Por otro lado, no se puede olvidar que también están presentes los valores nacionalistas o bien eslavófilos. Tal vez esto ponga nervioso a algún izquierdista, y es normal. Sin embargo, en el actual mundo globalista (aún más en un contexto de ataque imperialista a Rusia y al mundo eslavo), valores colectivos como patria o pueblo pueden llegar a ser eficaces para vertebrar la resistencia; por otro lado, muchos pensadores del mundo eslavo han interpretado el valor del eslavismo basado en el comunitarismo. La misma bandera de Novorrosiya también muestra esa conjunción entre los valores colectivos socialistas y nacionales.

Esta expropiación de la oligarquía, junto al derrocamiento de esta clase social que, tras la caída de la URSS se adueñó del Estado y de la economía tanto en Ucrania como en Rusia, conlleva la impugnación de ese mismo proceso político de desaparición de la URSS. Las amplias masas de la antigua URSS, ven de por sí que la aparición de los nuevos Estados capitalistas no les ha beneficiado en absoluto. El mito de la victoria definitiva del capitalismo se ha desmoronado. De esta manera, aunque Novorrosiya signifique algo nuevo, plantea al mismo tiempo un “retorno”, la devolución de “algo que nos robaron”. Las conquistas históricas de los trabajadores y de la URSS, así como la victoria lograda en la Gran Guerra Patria, se están valorando de nuevo en Novorrosiya.

El periodista catalán Rafael Poch decía que la clave del éxito en las movilizaciones de Euromaidan (además de la intervención exterior) era la capacidad de “vender un sueño”; ya que la Unión Europea tenía más atractivo que Rusia para un amplio sector de la población (sobre todo para los jóvenes). Y el sueño, como todos sabemos, es un factor de movilización importante. Pero, ¿por qué las Repúblicas Populares de Novorrosiya han conseguido no solamente que la gente rechazase el sueño de la Unión Europea sino también que se identifiquen con Rusia y, además, estar dispuestos a movilizarse en una guerra contra un ejército mucho más poderoso?

Por un lado, tenemos a la Unión Europea y sus políticas, establecidos como consecuencia del golpe de Estado del Maidan. Recordemos que el Maidan se inició ante la negativa del anterior gobierno de Ucrania a integrarse en Europa Occidental. Y las banderas que se vieron en el Maidan fueron las de la Unión Europea, contando con toda la ayuda de los políticos de la Unión Europea. Por otro lado, las fuerzas de choque del Maidan han sido los partidos de extrema derecha y los grupos paramilitares, los mismos partidos que en este momento componen los batallones que están atacando Donbass. La política impuesta por la Unión Europea al gobierno maidanista ha supuesto precisamente una mayor desprotección de los trabajadores: de hecho, el gasto público y el gasto social (transporte, agricultura, jubilación, productos farmacéuticos) han disminuido. Los límites impuestos a la industria nacional, están perjudicando precisamente a las zonas industriales, las del Este, las que están viendo nacer el Estado de Novorrosiya. Y para finalizar, el Maidan ha colocado como presidente a un oligarca de la época negra, Petro Poroshenko. La realidad del Maidan ha fortalecido a los oligarcas de Ucrania y debilitado a la clase trabajadora.

Por otra parte, cuando ahora en Novorrosiya se menciona a “Rusia”, no se está mencionando el apego a las políticas del Kremlin y, en muchos casos, tampoco el deseo de incorporarse al (actual) Estado Ruso. Para ellos “Ruso” posee otro sentimiento y significado: la resistencia a la integración europea y a su programa político y económico (los cuales tendrán un efecto muy negativo en las industrias de Donbass), la fraternidad con Rusia, sentirse parte del “mundo ruso” (cuyo significado es más amplio que “Rusia” o “Estado Ruso”) y de su tradición histórica; por ejemplo, la revolución de 1917 y sobre todo la Gran Guerra Patria de 1941 a 1945 se tienen muy en cuenta entre las masas de Novorrosiya. Al decir “Rusia” no se refieren tanto a las políticas actuales del Kremlin (conjunción de estatalismo y capitalismo, con cierto barniz conservador) sino a “No a Occidente”. Y la alternativa a Occidente hoy en día la encuentran en la “idea de Rusia” o “el mundo ruso”. No se refieren a la Federación Rusa sino a un proyecto nuevo que se construirá en “nombre de Rusia”. Al mismo tiempo, quieren poner de manifiesto su rechazo a esta “post-Ucrania” surgida como consecuencia del golpe de estado (2).


Novorrosiya está naciendo y, como hemos dicho, es un proyecto basado en una economía popular antioligárquica y en el eslavismo. En este momento, es difícil adelantar cuál será la forma concreta que tomará siendo una composición de elementos tan plurales. De hecho, también se dan ciertas diferencias entre los líderes; por ejemplo entre el más nacionalista ruso Igor Strelkov y o los más rojos Aleksei Mozgovoy y “Motorola”. Quizá pueda darse otro 1917. O pueda surgir un socialismo comunitarista eslavo que una el socialismo con los valores comunitarios eslavos. De un modo u otro, quedará quebrada la continuación de la victoria del liberalismo de 1991. De hecho, nacerá un Estado diferente a los de estilo individualista o capitalista. Hoy en día, los diferentes imperialismos occidentales (tanto EE.UU. como la UE), santifican el individualismo y el liberalismo. Los Estados soberanos o antiatlantistas del mundo (de muy diversas ideologías), además de la soberanía, han desarrollado un cierto tipo de ideocratismo, es decir, tienen un ideología-fuerza y actúan de acuerdo a él (el bolivarianismo, el nacionalismo o el islamismo), sirviendo esto al mismo tiempo para hacer frente al atlantismo y a la globalización; pero también simultáneamente haciendo cambiar de dirección a la sociedad hacia los principios enfocados más a la “comunidad” (3). De este modo, el nacimiento de un Estado “comunitario” nuevo, será un fracaso político, económico y geopolítico del liberal-capitalismo.

Karl Marx, a propósito de la revolución europea de 1848 (en la que apareció por primera vez el proletariado como sujeto político, a pesar de no obtener una victoria política), dedujo que la burguesía nunca cumplía por completo el programa de la revoluciones democrático-burguesas, es decir, el programa de sus revoluciones; que el mejor modo de cumplir el programa democrático de la burguesía era la victoria del proletariado. El alzamiento del Maidan, totalmente apoyado por los oligarcas “liberales” y alentado por los “liberales” europeos, se convirtió en masivo en torno a las consignas “democracia”, “independencia” y “terminar con el poder de la oligarquía!”. En ese alzamiento se reunieron miles de personas desesperadas que quisieron buscar una solución a la deriva del Estado y la sociedad ucranianos y, por supuesto, una gran parte del pueblo se pudo sentir identificado. Pero el Euromaidan no cumplió el programa de sus eslóganes; ¿cómo podía cumplirlo un movimiento financiado y apoyado por oligarcas internos y externos, y llevado al poder por los paramilitares de extrema derecha? Aunque parezca paradójico, los tres puntos del programa del Maidan: la democracia (la elección de autoridades locales, en lugar de colocar gobernadores de ultraderecha en el Este, pluralidad en vez de prohibición de partidos), la soberanía (la economía para el pueblo y no para los oligarcas o para Bruselas) y el derrocamiento de los oligarcas (y no darles poder, que es precisamente lo que Maidan ha supuesto), se han cumplido en Novorrosiya. ¿Es acaso Novorrosiya la verdadera materialización del programa del Maidan? ¡Qué paradoja! (4). Sin embargo, existen dos claves para comprender esta paradoja: por un lado, el Estado que debía derrocar el Euromaidan y el mismo Euromaidan eran sostenidos por la misma clase, la oligarquía. No ocurrió como en 1848, donde el liberalismo derrocó al anterior feudalismo, sino que un grupo de oligarcas derrocó a otro grupo de oligarcas para perpetuar la situación posterior a 1991. No fue una “revolución burguesa” (1789-1848), sino una “continuación burguesa” y mucho menos “democrática”, ya que ha supuesto una restricción de la democracia. En segundo lugar, la ideología utilizada para cumplir el programa movilizador del Maidan fueron el banderismo (5), el anticomunismo y el ultranacionalismo ucraniano; para muchos trabajadores ucranianos, que recuerdan la guerra de 1941-45, esto resulta totalmente insultante. La idea central para la movilización de Novorrosiya, ha sido la tradición soviética y sus logros. Como ideología movilizadora igualitarista el socialismo soviético es mucho más apropiado que el fascismo banderista.

Hay diversas maneras de entender el nacimiento de Novorrosiya, pero Novorrosiya, por el simple hecho de existir y de luchar en este momento, ha ofrecido tres aportaciones importantes a la izquierda mundial. Las aportaciones son las siguientes:

– La importancia del proletariado: Novorossiya es un Estado que ha surgido (de momento) principalmente en la zona minera de Donbass. El pilar social del nuevo Estado son los mineros de Donbass. Las ideas que una y otra vez mencionan tanto los luchadores del nuevo Estado como sus líderes han sido recuperar la “dignidad de los trabajadores” y “devolver al pueblo los bienes robados por los oligarcas”. La recuperación de un tipo de economía popular es la primera preocupación del Estado (en cierto modo algo parecido a lo que sucedió en la época de la URSS o, al menos, similar a los esquemas de aquellos tiempos); restituir la gigantesca usurpación de los oligarcas de 1991. Debemos tener en cuenta que el Maidan ha fortalecido el poder de los oligarcas, y su programa económico, esto es, la integración en la UE, la pérdida de la soberanía económica de Ucrania y la reducción del gasto público hacían peligrar el futuro de las industrias de Donbass. Es decir, esto prueba que estaban equivocados los que pensaban que en Europa el proletariado estaba muerto como sujeto político (principal) y había que supeditarlo a nuevos sujetos (“ciudadanos”, “precarios”, “jóvenes”, etc.).

– Está sucediendo en la misma Europa, no en Latinoamérica, en África o en Asia. Es decir, no en territorios lejanos, en territorios en los que no se ha dado de por sí un sólido capitalismo liberal (o según la propaganda liberal occidental, “en los territorios que, de por sí, son dados al populismo”); sino en un continente en el que el capitalismo se ha desarrollado por completo, es decir, en un territorio donde el capitalismo “completo” (liberal, que ha tenido cierta continuidad) existe como alternativa. Novorrosiya demuestra que el capitalismo no es el camino hacia la prosperidad o la democracia.

– Recupera de nuevo para la izquierda, para los socialistas y para los pueblos soberanos el cambio de gobierno y la rebelión como instrumento e icono. Desde el año 2000 hasta ahora, las “rebeliones” y “movilizaciones populares” se han convertido en un instrumento utilizado por George Soros y sus cachorros: señal de ello ha sido la sucesión de “revoluciones de colores”. En esas “revoluciones de colores” (en las que la pilar social solía ser la población joven de la clase media), se evocaba la “utopía”, el “futuro”. También se utilizaban símbolos anticapitalistas (no así el discurso y la práctica anticapitalista, pero sí los símbolos y los gestos de visibilidad asociados al mismo). Las nuevas generaciones de la derecha neoliberal han conseguido interiorizar (y utilizar) ese anticapitalismo icónico confundiendo a la izquierda y condenando a la izquierda antiimperialista a una situación de pasividad. En esta última década, palabras como “revolución” se han utilizado contra la soberanía y la resistencia, y el “poder popular” contra las clases populares. De este modo se ha conseguido confundir a la izquierda (también a la “izquierda radical”) y, en algunos casos, colocarla a favor de la agenda imperial. Después de la sublevación del pueblo de Novorrosiya, la izquierda ha planteado por su cuenta un nuevo proyecto quebrando el llamado “statu quo” (el poder de los partidarios del Maidan y los oligarcas). En la iniciativa política se ha dado un cambio: los símbolos asociados al arsenal icónico del anticapitalismo, “utopía”, “futuro” o armas como la “protesta social” ya no están en manos de los capitalistas neoliberales o de los globalistas. El anticapitalismo y el antiimperialismo pueden recuperar la iniciativa política e ideológica en lugar de limitarse a defender un “statu quo” “mejor posible”.

Alguien puede decir que el Estado de Novorrosiya no es “completamente socialista”, que no defiende al 100% el marxismo, que también están presentes valores en cierto modo nacionalistas o tradicionalistas, o que su tipo de socialismo no es el de nuestro modelo. Pero nos sorprende el poco apoyo que ha recibido por parte de la izquierda de Europa siendo el eje el socialismo y el antifascismo.

¿Por qué la izquierda (radical) europea no ama a Novorossiya?

Este nuevo Estado no entra en ninguna lista de “modelos ejemplares” que maneja la izquierda europea actual, que prefiere proyectos y modelos inconcretos. Tampoco en la lista de menciones de los independentistas, que mencionan a Cataluña y a Escocia, pero no a un Estado independizado y ya constituido. Además, Novorossiya nos plantea un modelo socioeconómico propio; esto es su independencia va aparejada a un proyecto políticamente alternativo. Hoy en día en el independentismo se han puesto de moda los discursos que van “más allá del nacionalismo”; Novorrosiya es ahora la pionera en utilizar la independencia para promover políticas diferentes. El proyecto del nuevo Estado se ornamenta en un discurso que descansa sobre bases materialistas y con centralidad en la clase obrera.

Ante esta realidad debemos de preguntarnos por qué la izquierda europea no ha hecho suyo el intento de Novorossiya. Podemos aducir muchas razones para ello, pero todas ellas se resumen en una: que este proyecto es incómodo para los esquemas ideológicos mentales previamente construidos (el politólogo George Lakoff ya advirtió que antes una contradicción entre el esquema teórico y la realidad, se tiende a desechar ésta última). Concretando, podemos enumerar esas razones de esta manera:

– Políticas del poder y/o militarismo: dentro de la izquierda occidental se ha extendido en demasía un discurso opuesto a los ejércitos, o por lo menos al llamado “pensamiento militar” o los “Ejércitos jerarquizados” (no tanto contra las organizaciones militares que mantienen una imagen de “insurgencia”, debido a que estos no entran en la categoría de “ejércitos disciplinados”). Debido a esto, el proceso de Novorossiya les/nos disgusta, ya que el ejército y la disciplina ocupan un lugar central en el mismo. Como en cualquier revolución nos encontramos ante un proyecto para tomar el poder, o mejor dicho, para destruir las estructuras de poder del enemigo. Ahí se sitúa el campo político clásico de las revoluciones: los clásicos de la revolución siempre dijeron que “todo lo que no es poder es ilusión”. Esto es, la dialéctica entre las clases se coloca en la cuestión del poder (Lenin). Pero hace mucho tiempo que la izquierda occidental se olvidó de crear una interpretación positiva del poder, todas las interpretaciones del mismo son negativas (la izquierda radical europea se define en muchas ocasiones como “antipoder”. El “contrapoder” hoy en día, en palabra de la “izquierda radical”, no es entendido como el embrión del nuevo poder; sino como un eslogan o dogma filosófico). Entonces nos encontramos que la “izquierda radical” no tiene ninguna estrategia para tomar el poder, ya que condena esa misma noción. Así las cosas, no es sorprendente que mientras se abusa retóricamente de la “revolución” no se dé ningún paso, ni teórico ni organizativo, hacia dicha revolución. De este modo la revolución se convierte (rebaja) a objeto de culto, a deseo. La izquierda europea es capaz de elevar a la categoría de “revolución” cualquier protesta vecinal, como si en su propia impotencia esperase que “otro alguien” le haga la revolución “por encargo”; pero como no ama las características de las verdaderas revoluciones (consecución del poder, dialéctica del poder, disciplina), condena las revoluciones reales.

-Sistema de valores “periférico”: Una parte del proyecto político de Novorossiya se basa en el reconocimiento de los valores eslavos o “rusos”, o mejor dicho en el rechazo de los valores occidentales. La izquierda actual, sobre todo tras la caída de 1991, ha aceptado el mito eurocentrista sobre la “civilización occidental” como único camino de progreso, y como parte del mismo, el lema de “Europa, patria de la Ilustración” y que cuya cultura es la única cultura “neutral” (6). De ahí deduce que todos los proyectos políticos ajenos a este sistema de valores son a-democráticos, “reaccionarios” y/o “autoritarios”, y más en el caso de una civilización como la rusa, tan denostada últimamente. La izquierda europea, también la “izquierda radical”, toma el liberalismo “democrático”, que es el objetivo del sistema de valores occidental, como una “estación histórica necesaria”, como un paso necesario para cualquier proceso progresista. Prácticamente, la izquierda está repitiendo el mismo error que los mencheviques cometieron en 1917: Rusia necesitaba “modernizarse” antes de emprender el camino al capitalismo, debía de aprender primero del capitalismo occidental para estar realmente “madura” para el socialismo (Lenin, desarrollando el “análisis concreto de la realidad concreta” les dio una magnífica respuesta en forma de Revolución Socialista de Octubre).

La izquierda europea (también la radical) desconfía de los antes mencionados Estados ideocráticos, y así se aproxima demasiado a sentir la necesidad de “liberalizar” dichos Estados, a atraerlos hacia el sistema de valores occidental. Esto es, los atlantistas y una parte de la izquierda europea sostienen que para que Rusia sea un ejemplo político o para que sea un terreno o actor legítimo de un programa de cambio debe renunciar a su personalidad o a su camino propio para el desarrollo cultural y económico, debe “occidentalizarse” (¿o acaso “desrusificarse”?); aunque todos, y también la izquierda europea, sabemos que la muerte de la ideocracia puede abrir las puertas al peligro del neoliberalismo. Y aquí aparece el peligro de identificarse con las políticas de “revoluciones de colores” de Soros, debido a que este filántropo utiliza símbolos tan atractivos como “revolución” o “protesta” para forzar la occidentalización de sistemas de valores no-occidentales, solucionando de paso ese dilema de la izquierda. Esto es, utiliza formas e instrumentos del gusto de la izquierda para cumplir con sus objetivos políticos y para confirmar los “análisis” de cierta “izquierda radical”. Unos, la izquierda eurocentrista, ven la “liberalización” del sistema de valores ruso como un paso intermedio, otros, los liberal-atlantistas, como su objetivo final; pero ambos coinciden en el camino de este proyecto histórico (7). Contextualizando este ejemplo en nuestro país, numerosos políticos, intelectuales y opinadores que “comentan” sobre el País Vasco presentan la identidad vasca (o sus características) como “nacionalista”, “identitaria” o “premoderna” per se, mientras que los la identidad española sería “neutral” o sobre todo “democrática e ilustrada” (esto es, el único camino para ser demócrata y/o progresista sería tener la identidad española). Así consigue el nacionalismo español (tan o más nacionalista y agresivo que otros nacionalismos) presentarse a sí mismo como “no-nacionalista”, mientras de paso ata las manos de parte de la izquierda española que cree seguir el mandato ideológico de la “oposición al nacionalismo”.

– Porque la izquierda occidental ha perdido capacidad de “proponer”, limitándose a “oponer”. La izquierda occidental ha sustituido el análisis materialista por el postmodernismo, el programa por la “actitud opositora” y la lucha de clases por la “deconstrucción del sistema”. Esto es, la “izquierda radical”, llevada por la reproducción y atomización de luchas y sujetos (ecologismo, “participacionismo”, horizontalismo, ciudadanismo, lucha estudiantil), identifica al enemigo… pero no en términos de clase o económicos sino en términos maniqueos o morales (por tanto, trascendiendo las categorías de clase): el terreno de la lucha pasa de ser colectivo (de clase) a ser individual (moral), convirtiendo la liberación de la conciencia en un objetivo primordial; ahora es imperativo desarrollar la “oposición al sistema” cotidiana de cada individuo, a pesar ser incapaces de plantear acciones colectivas influyentes. Una de dos: o para la izquierda europea la liberación de clase ya no es suficiente, o ha desarrollado cierto “desprecio” por la clase trabajadora como parte necesaria del sistema productivo (en lugar de ser una víctima del mismo por la extracción de la plusvalía; sería cómplice por el nivel de consumo, la “baja” concienciación, o por no compartir los nuevos cánones de la “izquierda radical”, o por cualquier otra razón). Esto es, los nuevos paradigmas ideológicos han llevado a que la izquierda europea arrincone a la clase obrera en lugar de tratar de atraerla. Y aquí nos encontramos con otro problema de la “izquierda radical” europea: se ha exigido tanto a sí misma en tan diversos campos que ha dejado el avance de la clase obrera en su segundo plano, que ve las luchas basadas en la centralidad de los trabajadores como “incompletas”. La “izquierda radical” ha acabado por arrinconar toda la tradición clásica de la izquierda. Las grandes victorias y logros pasados de la izquierda hoy en día se ocultan en nombre de la condena de la “ortodoxia”. Las ideologías o teorías coherentes y sólidas son denostadas como ejemplo de “ortodoxia”. Se ha endiosado la “heterodoxia” que paradójicamente se convierte en una nueva ortodoxia. Y la antes mencionada política del poder es condenada por “autoritarismo”, ya que el “antiautoritarismo” se ha convertido en un nuevo dogma. Y siendo la URSS el “Gran Satán” que encarna “ortodoxia” y “autoritarismo” a un tiempo, la izquierda influenciada por las modas ideológicas actuales se siente incómoda ante una Novorossiya que recuerda en cierto modo a una nueva URSS.

– Purismo: Como antes hemos comentado, una parte de la izquierda radical no ama los procesos “eclécticos”, esto es los que no siguen rígidamente (según una rigidez preestablecida por uno mismo) el marxismo-leninismo. A menudo, estos mismos son quienes tildan de “reformistas” los procesos bolivarianos de América Latina. Pero la capacidad que estos críticos han mostrado para la construcción o como poco para la influencia en sus países, en Europa, (quizás, salvo en Grecia) ha sido mínima. Pero… ¿no es la crítica un deber de todos los revolucionarios para el bien de la revolución? ¿No es la crítica dialéctica el camino hacia el progreso? ¿No tiene Novorossiya aspectos criticables desde un punto de vista marxista? La respuesta a las tres preguntas es un sí; son preguntas muy razonables. Pero la crítica, para que sea honesta, debe ser formulada siempre en pos de ayudar en la dirección revolucionaria, para mejorar esta. Para ello, además de mencionar los elementos negativos de un proceso, deben de señalarse las razones de la presencia de dichos elementos, además de contrastarlos con los elementos positivos. En este caso se debería de examinar y valorar el potencial obrero de Novorossiya. Estamos ante el primer desafío político a los regímenes oligárquicos que sucedieron a la URSS, un desafío político que abre nuevas oportunidades (y no ha costado barato, han muerto más de 6.000 civiles en Donbass). Esta voluntad de resistencia no ha demostrado ningún otro pueblo europeo en los últimos años.

– Algunos movimientos de izquierda o independentistas consideran a la Unión Europea como un aliado. También en nuestro país se ha llegado a ensalzar el hundimiento de los Estados socialistas multinacionales y la aparición en su lugar de Estados-nación capitalistas como “procesos ejemplares para la independencia” (casos de la URSS y Yugoslavia); aunque esos Estados no hayan sido tanto fruto de un deseo de “liberación nacional”, sino de la desestructuración de los anteriores Estados multinacionales (desestructuración que ha afectado negativamente sobre todo a las clases populares). Esos procesos fueron patrocinados por la UE, y por ellos algunos pueden esperar que la UE se comporte también en su caso como “defensor del derecho de autodeterminación”; olvidando que la UE se mueve por sus propios objetivos políticos y geopolíticos, no por la defensa de la autodeterminación.

Además aquí nos encontramos con otro factor. Muchos movimientos de izquierda independentista, ante el análisis de un conflicto internacional, quizá con el deseo de establecer paralelismos con su caso propio, acuden a revisar la posición de la “minoría nacional” de turno, como si el hecho de ser “minoría étnica” presupusiese una posición política progresista (eso explica la posición irresponsable ante las agresiones a Yugoslavia y Siria). Se preestablece que allí donde hay una minoría étnica esa minoría está siempre oprimida, si sentir ninguna necesidad de analizar la historia local (y suponiendo que las posiciones de esa minoría son monolíticas); por tanto, estos movimientos actúan como si la contradicción principal universal fuese entre la “minoría étnica” y el “Estado local”. Esto nos lleva a confundir el defender el derecho inalienable a la autodeterminación de los pueblos, con defender un proyecto-consecuencia que puede derivar del mismo, la consecución del “mapa de las etnias/ naciones” en mapa político (por tanto a defender el Estado-nación como el único modelo posible). Este tipo de visión no tiene en cuenta es aspecto político del problema ni el análisis concreto de la situación. Al fin y al cabo nos lleva a considerar las etnias y los pueblos como parte de un “mundo abigarrado” postmoderno, y no como sujetos con proyectos políticos o parte de una lucha internacional; y a considerar la autodeterminación y la independencia más como un derecho o un proyecto (y son ambas cosas: derecho y proyecto), como un fetiche. Esta visión deja a la izquierda inerte cuando el imperialismo juega la “carta nacional” contra los Estados soberanos. Jakina, halako ikuspegiek arlo politikoa eta egoeraren analisi konkretua ez dute kontutan hartzen. Azken finean herriak eta etniak, “mundu koloretsu” postmoderno baten parte izango balira hartzen dira, proiektu politikorik gabekoak edota borroka unibertsal baten parte izango ez balira bezala; eta autodeterminazioa eta independentzia, eskubide bat edota proiektu bat baino (eta badira bai eskubide eta bai proiektu) fetix bat balitz bezala. Horrek ezkerra ahul uzten du inperialismoak Estatu burujabeen aurka “karta nazionala” jokatu nahi duenean.

¡Pero, ojo! ¿No se han dado casos de limpieza étnica contra los “ucranianos orientales” en Ucrania? ¿Acaso no ha vaciado Slaviansk para llenarlo de “población leal”, de ucranianos del oeste? ¿No se han dado casos de violaciones y masacres masivas? ¿No se ha dado el mayor desplazamiento de población civil dede la II Guerra Mundial? Sí, así ha sido. ¿Entonces por qué no se muestra solidaridad con ésta “minoría nacional”? La respuesta es bastante simple: los “rusos” (ucranianos prorrusos) no están “oficializados” como “minoría étnica”; los “rusos” nunca son “víctimas”. Esto se vincula con algunos de los puntos ya mencionados: es tanto el rechazo hacia los “rusos” que sen os hace imposible pensar que los rusos puedan ser víctimas. Un caso es el de Crimea: se mencionaba una y otra vez a los tártaros en lugar de a los rusos (pueblo en riesgo por la Junta golpista, mayoría en Crimea, y además, Crimea fue Rusia hasta 1954) antes de tomar una posición.

– El “mito Putin”: Se ve a manudo la sombra de Putin tras Novorossiya (al igual que antes se veía tras la decisión de Yanukovich de decir “no” a la UE). Y hoy en día en Occidente es necesario renegar totalmente de Putin. Aun siendo paradójico, se imputa a Putin tanto el mantenimiento de la legalidad (Yanukovich) como la incitación a la rebelión (Novorossiya). Esto es, como hay “imperialismo ruso” y como todo imperialismo es malo, se encuentra la excusa perfecta para que nuestras conciencias se abstengan de tomar partido. Además este mito tiene un complemento, el de la homofobia y/o el machismo de Putin (que ha formado parte desde el inicio de todos los análisis), como si fuese la encarnación del patriarcado, tal y como un grupo de performance ha establecido y la izquierda europea inocentemente ha difundido (causando el conocido efecto psicológico obvio entre los partidarios de la izquierda). Aun así, en relación con este mito debemos plantearnos ciertas cosas. La primera en torno a la verdadera implicación de Putin. Casi nadie se ha planteado esto, pero la realidad es que las relaciones entre Yanukovich y Putin eran muy tirantes y que la implicación de Putin en el conflicto ha sido mucho menor que la de Occidente tanto en la fase anterior como posterior de la toma del poder por parte del movimiento Euromaidan (no pidió a Yanukovich el paso libre sin aranceles de productos rusos por Ucrania, tampoco que se uniese a la Unión Aduanera, después ha reconocido Poroshenko y ha impulsado un alto el fuego contrariando a los rebeldes). La segunda sobre su machismo y/o homofobia y la utilización de esto en torno al conflicto ucraniano. No seré yo quien defienda la ley rusa sobre la homosexualidad, me parece bastante perjudicial; pero me parece legítimo plantear que se expliquen las verdaderas consecuencias de esta ley (ha habido múltiples falsedades y exageraciones: como que se prohíbe el sexo homosexual o que se envía a los homosexuales a hacer trabajos forzados). Hay que recordar que Putin no es un dirigente ucraniano, por tanto si queremos analizar la situación de Ucrania sería más coherente preguntarnos por las consecuencias del movimiento Euromaidan para los derechos de los homosexuales ucranianos que por las opiniones de un político extranjero. Los que mencionan una y otra vez a los “homosexuales oprimidos por Putin” deberían (si de verdad les importan los homosexuales) preocuparse más por lo que puede suponer la toma de poder por un Gobierno repleto por los ultraderechistas para los homosexuales ucranianos. Por otra parte, no he visto a nadie que difundía el mito del “dictador machista” denunciar las violaciones sistemáticas de la Guardia Nacional Ucraniana (por ejemplo en Saurovka), crímenes denunciados por organizaciones feministas ucranianas. Esto hace suponer que la mención reiterada a Putin no es más que una excusa para mantener una posición supuestamente neutralista.

Cuando la independencia y el socialismo se están gestándose en la misma Europa, miramos a este proceso con más desconfianza que ilusión. Estamos a tiempo de corregir esto. Pero para eso debemos de superar el “complejo carlista” tan enraizado en la izquierda, que nos condena a estancarnos en una pura pose rebelde sin ninguna estrategia eficaz, a aguantar renunciando a la dialéctica del poder, y en último término a la derrota. Debemos de dejar de buscar el permiso o la legitimidad moral de nadie.

Notas:

(1) A partir de aquí nos referiremos al nuevo Estado (tanto a la parte constituida como a la “parte-proyecto”) como “Novorossiya”, con el objeto de abreviar. También se ha utilizado el nombre de “Estado Federal de Novorossiya”.

(2) Ucrania, como Estado, se creó por vez primera en el marco de la URSS (y bajo ésta se configuró con las fronteras que han durado hasta 2014), y como Estado independiente nació en 1991. Dentro de ésta última Ucrania se encontraron bolsas de población con historia y valores totalmente contrapuestos; encontrándonos con una división entre Ucrania Occidental y Oriental. Desde 1991 hasta nuestros días, pero a que el Estado ucraniano intentó equilibrar ambas almas, falló en crear y en socializar una narrativa compartida de la nación. El golpe de Estado de febrero de 2014 ha traído la monopolización de la idea de Ucrania por un sector de la misma, por el sector occidental; mientras que la población oriental se ha alejado de esa “nueva Ucrania”.

(3) El concepto de Estado ideocrático que utilizamos en este artículo no debe confundirse con el concepto de un Estado anticapitalista o socialista (ya que algunos Estados que englobamos en esta categoría se rigen por el modo de producción capitalista). Las características que comparten los Estados clasificados en esta categoría son: a) no se reivindican como parte de la “cultura de la victoria” del final de la Guerra Fría; b) tienen valores culturales comunitarios, diferentes a los hegemónicos; c) la principal definición ideológica de la relación entre Estado y población no es el “mercado libre” (o derivados); y d) debido a la voluntad de conservar los anteriores valores, tiene un comportamiento geopolítico independiente.

(4) Algunos líderes de Novorossiya, como Alexandr Zajarchenko o el comandante Alexei Mozgovoy ha expresado también esta idea.

(5) Hacemos aquí una referencia al cabecilla fascista ucraniano Stepan Bandera (1909-1959). Bandera fue un colaboracionista de Alemania durante la II Guerra Mundial, y hoy en día es un ídolo de fascistas y anticomunistas ucranianos.

(6) Marx dijo que “las ideas de la sociedad son las ideas de la clase dominante”; trayendo esa definición al sistema de valores, podemos decir que la cultura hegemónica presenta sus ideas como “la cultura estándar del mundo”, como el reflejo del progreso civilizatorio. Cualquier propagandista colonial conoce esta lección y la aplica; los izquierdistas también deberían conocerlo.

(7) Un ejemplo paradigmático de lo dicho aquí lo tenemos en el caso de Pussy Riot (el objeto de este artículo no es defender o atacar a dicho grupo, y menos defender la limpieza del sistema judicial ruso, pero es preciso aclarar unas cosas). Cuando este grupo realizó su famosa acción, a la izquierda el análisis le pareció fácil: un grupo “punk”; “anarquista”, “feminista”, “revolucionario” de un lado; y del orto la Iglesia Ortodoxa “conservadora” y “autoritaria”. Por tanto se nos hizo fácil tomar partido. Pero analizando más detenidamente la situación, nos damos cuenta de qué contexto salió ese grupo y por qué eligieron al iglesia Ortodoxa como blanco. El activismo político de Pussy Riot se ha circunscrito en el de las clases medias “Modernas” de Moscú (esto es, típica clase que es el pilar de las “revoluciones de colores”), no es casualidad su apoyo al político liberal de derecha Aleksey Navalny. Por otra parte, una vez que Rusia se ha alejado de la década “Liberal” de los 90 (la peor década de la Rusia moderna) evolucionando hacia un modelo “ideocrático”, precisamente son los símbolos de esa “ideocracia” las puestas en mira por Pussy Riot: la acción en la iglesia Ortodoxa fue la más conocida pero ya atacaron antes a símbolos del pasado soviético (y en el juicio, para denunciar el sistema judicial ruso, lo equipararon al “sistema judicial soviético”, impregnando de negatividad el concepto “soviético”); pero nunca contra los símbolos del capitalismo liberal que llevó a Rusia al cataclismo en los 90. Y es que sus mensajes no iban dirigidos a la población rusa (que vio este caso con indiferencia) sino a la población occidental: a los izquierdistas primero y a los liberales después (poco a poco iban solicitando a diferentes Estados sanciones a Rusia o ayuda para la “oposición liberal”). A fin de cuentas, mientras unos pensaban que defendían la “libertad punk”, insospechadamente había una agenda mayor oculta (nunca se realizó una campaña igual por los músicos detenidos en España). Prácticamente, los atlantistas consiguieron que los izquierdistas viesen con mejores ojos el “proyecto de liberalización de Rusia”.