La web más censurada en internet

Categoría: Memoria Histórica (página 16 de 37)

Del ‘útero errante’ al ‘baile de las locas’: las mujeres que sirvieron como cobayas de los médicos

La directora de cine francesa Melanie Laurent ha llevado a la pantalla “El baile de las locas”, basada en la novela homónima de Victoria Mas (*), sobre las mujeres encerradas en el hospital Salpetriere de París, donde médicos como Jean Martin Charcot las utilizaban como cobayas para realizar sus experimentos.

Es un contrasentido mezclar algo tan divertido, como un baile, con algo tan terrorífico, como el hospital Salpetriere, que por sí mismo contaría la historia pavorosa de un internado que servía para que un “prestigioso científico” hiciera sus experimentos con mujeres que carecían de recursos para defenderse a sí mismas, una especie de “Mary La Tifoidea” a gran escala.

En el siglo XIX, el “baile de las locas” era una de las atracciones más populares de París, una reunión social que congregaba a la burguesía feliz en torno a mujeres solitarias (solteras), abandonadas o encerradas por sus maridos o padres con cualquier pretexto. Entonces había muchos de espectáculos de ese estilo en la capital francesa, donde la carne de cañón de la sociedad se había convertido en monos de feria propicia para divertirse, emborracharse y pasar una buena tarde de domingo.

El espectáculo se celebraba a finales de febrero, el martes de Carnaval, alentado por el doctor Charcot, uno de los más prestigiosos médicos de la época. El baile acercaba a la “alta sociedad” a las mujeres “enfermas”. Había otro para niños epilépticos, para travestidos… La humillación pública era la única ventana para unos seres que vivían en un encierro perpetuo, por “razones médicas”.

La película recorre el viaje de la joven Louise, una mujer “alienada” que sufre “ataques de histeria” tras ser violada. También presenta a Thérèse, una prostituta que lleva años internada por haber arrojado a su chulo al río Sena. Otro personaje es Eugenie, que tiene el poder de comunicarse con los muertos, así como a la enfermera jefe, Genevieve, interpretada por la propia directora.

Por sí mismo, el hospital Salpetriere, el más conocido de la capital francesa, merecería varias novelas trágicas. Construido en el siglo XVII, primero fue una especie de cárcel para desempleados, mendigos, campesinos expoliados, emigrantes… Marx relató la historia de este tipo de centros en uno de los fragmentos más brillantes de la literatura universal: la acumulación originaria de capital.

En aquella época no había ninguna diferencia entre un hotel, un hospicio o un hospital. Eran centros de reclusión del “ejército industrial de reserva”, la mano de obra barata que se reclutaba entre los los locos, los alcohólicos, los huérfanos y, naturalmente, las mujeres. En pleno centro de París unas 10.000 mujeres permanecían recluidas con diversos pretextos, algunos de los más peregrinos: libertinaje, histeria, prostitución o aborto.

Hasta la Revolución, la Salpetriere no tenía ninguna función médica. En 1792, bajo “el Terror”, cientos de hombres armados entraron en el hospital y liberaron a 186 mujeres, pero violaron y masacraron a una treintena de ellas.

Jane Avril

El internado tenía una reputación aterradora: “La fuerza, la violencia, la brutalidad, incluso la ferocidad, reinaban. Los baños helados, los azotes y la privación absoluta de alimentos eran los medios que se empleaban constantemente contra los ataques de locura furiosa, medios bárbaros y estúpidos que, lejos de detener el mal, lo avivaban y lo hacían incurable”, escribió un periodista de la época.

A finales del siglo XIX, el doctor Charcot reconvirtió una cárcel en un hospital. La mujeres dejaron de ser presas para ser enfermas, pero siguieron encerradas igual. La diferencia es que a un enfermo hay que curarle… aunque ellos no quieran y aunque los médicos no sepan cómo. Si no se conoce ningún tratamiento curativo, se trata de experimentar y quizá suene la flauta por casualidad y aquellas “locas” se vuelvan cuerdas mágicamente sometiéndolas a torturas, como sumergirlas en agua congelada.

Antes de Freud, el doctor Charcot estaba considerado como un pionero en la hipnosis y la histeria, que en la época era un trastorno -principalmente femenino- causado por un “útero errante”. Una vez a la semana, el médico abría al público el “salón de las histéricas” del hospital, en el que las mujeres cobaya se hicieron famosas. Fue uno de los más memorables espectáculos de circo de la época. Una de las cobayas, Jane Avril, llegó a ser luego bailarina principal del Moulin Rouge, inmortalizada en varios retratos del pintor Toulouse-Lautrec.

Al final de sus días Charcot reconoció que estaba equivocado, pero para entonces la medicina ya era un espectáculo mediático en el que los enfermos y los sanos (sobre todo los sanos) jugaban el papel de bufones. “No hay personas sanas, sólo mal diagnosticadas”, es el lamentable lema de los matasanos posmodernos.

(*) https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/38088-el-baile-de-las-locas-9788418107641

Comienza una investigación de las matanzas de niños indígenas de las poblaciones originarias de Estados Unidos

En Estados Unidos se ha iniciado una investigación de las matanzas de niños indígenas de las poblaciones originarias, que fueron, como en Canadá, arrebatados a sus familias y encarcelados en internados gestionados por el gobierno federal y las iglesias cristianas.

Decenas de miles de ellos desaparecieron entre 1820 y los años ochenta del siglo pasado. El número total todavía no se ha establecido, pero un erudito nativo, Preston McBride, ha estimado que la cifra podría superar ampliamente los 10.000 casos. En Canadá han encontrado los nombres de 6.000 niños que murieron o desaparecieron mientras estaban en internados cristianos.

En Estados Unidos pudo haber hasta 500 internados para niños indígenas y cada vez aparecen más fosas comunes en los cementerios de esos internados. En la última década se han producido varios descubrimientos. En 2015 la investigadora universitaria Marsha Small encontró varias fosas comunes en el emplazamiento del cementerio de la Escuela India Chemawa, en Oregón, tras registrar la zona con un radar.

La historiadora y experta en la tristemente célebre Escuela Industrial India de Carlisle, Barbara Landis, señaló las fosas comunes, así como el hecho de que los niños desaparecidos siguen siendo casos sin resolver. “De las 14 lápidas que encontramos, hallamos los nombres de todas menos de dos”.

La investigación del genocidio es independiente de las instituciones federales, que llevan más de 100 años encubriendo el crimen y carecen de credibilidad. Los que “juzgan” son los mismos que cometieron el crimen hace más de un siglo. La Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá no fue más que un intento de encubrir el genocidio.

Los dirigentes indígenas han hecho un llamamiento para obtener información sobre los niños que nunca volvieron a casa y desaparecieron después de ser enviados a internados de Estados Unidos. Quieren obligar al gobierno de Estados Unidos a proporcionar todos los registros sobre las escuelas y los niños que fueron encarcelados allí, incluidos los niños desaparecidos.

Varias organizaciones están reuniendo documentos y pruebas para presentarlos al Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias (UNWGEID). A través del UNWGEID, los grupos indígenas pedirán a Estados Unidos que “proporcione un recuento completo de los niños indígenas que fueron enviados a los internados y cuya suerte y paradero siguen siendo desconocidos”, según el comunicado de prensa.

“El gobierno de Estados Unidos nunca ha aceptado la responsabilidad de las repercusiones intergeneracionales de la política y el programa de internados, que apartaron a miles de niños indígenas de sus familias y comunidades desde 1869 hasta una fecha tan reciente como la década de 1980 con el propósito declarado de la asimilación forzosa. Estados Unidos aún no ha proporcionado cifras exactas sobre el número de niños que murieron mientras estaban bajo la custodia del gobierno bajo esta política, ni ha aportado pruebas de que las familias implicadas fueran informadas sistemáticamente de la muerte o desaparición de sus hijos, a pesar de los numerosos intentos de obtener esta información”, señala el comunicado.

La solicitud pide lo siguiente:

  • el número de internados establecidos para estudiantes nativos entre 1819 y 1972 que fueron apoyados por un presupuesto o por políticas federales

  • el presupuesto que fue asignada por el gobierno federal para el funcionamiento de los internados y la identidad de cada una de estas escuelas, iglesias, misiones u otros receptores de fondos federales

  • la ubicación geográfica de cada una de estas escuelas, el número de estudiantes para cada año de funcionamiento y la identidad de cada estudiante trasladado a estas escuelas, incluyendo su afiliación tribal

  • el destino de cada uno de estos alumnos, si volvieron a casa, si fueron trasladados a otros lugares para seguir formándose, o si murieron y fueron enterrados en las escuelas o en cualquier otro cementerio.

El desmantelamiento de la URSS (el pescado se pudre empezando por la cabeza)

En Rusia los historiadores comienzan a analizar la caída de la URSS y cuestionan la interpretación que acompañó a lo que ahora se define como “Golpe de Estado antisoviético”. Las primeras reflexiones destacan el papel de Gorbachov y una “nomenklatura” que ejercieron de agentes del imperialismo, así como los factores económicos y de gestión que favorecieron la aparición de cierto tipo de cuadros.

Uno de esos historiadores es Yevgeny Spitsyn, al que ha entrevistado Viktor Kojemyako para la revista Pravda.

Hoy volvemos a recordar los acontecimientos de hace 30 años, que fueron fatales para la primera potencia socialista del mundo. Y una de las preguntas más importantes en la mente de muchos es si el golpe antisoviético y anticomunista que tuvo lugar en 1991 era inevitable.

La actitud inicial del régimen burgués que llegó al poder fue proclamar la inviabilidad del sistema socialista, que estaba, por así decirlo, condenado, y cuyo fin inminente estaba, en su opinión, predeterminado. Esto es lo que nos dice constantemente la propaganda oficial actual. Pero, ¿hasta qué punto estos argumentos se corresponden con la realidad?

— Si recuerdas, Evgeny Yurievich, la primera vez que discutimos el tema del socialismo en nuestro país fue hace unos cuatro años, cuando hablamos del centenario de la Gran Revolución de Octubre. Prometí volver sobre este tema más de una vez, y ahora, en vísperas del aniversario del ‘Agosto Negro’, tengo una razón para ello. ¿La derrota del socialismo estaba realmente predeterminada históricamente?

— ¡No, en absoluto! Lo digo con toda firmeza, basándome en los hechos. Sin embargo, al mismo tiempo, insisto firmemente en que la Unión Soviética necesitaba reformas, especialmente económicas. Su necesidad no apareció de repente en 1991, sino mucho antes, en los años 60 y 70 del siglo pasado.

Sin embargo, me gustaría hacer una reserva muy importante aquí. Estas reformas no fueron dictadas por la crisis del sistema socialista, como se suele presentar hoy, sino por la crisis estructural de la economía soviética.

— Esta es una gran diferencia, en mi opinión.

— Por supuesto. Y fue nada menos que uno de los economistas más eminentes del mundo, el premio Nobel y nuestro compatriota Vasili Leontiev, quien llamó seriamente la atención sobre este punto. Fue invitado especialmente a la Unión Soviética para evaluar el estado de la economía socialista y dar un asesoramiento competente.

— ¿En qué año fue esto?

— Era ya 1987, cuando Gorbachov, bajo la bandera de la perestroika, comenzó su gran demolición general. Creo que Leontiev fue invitado con la esperanza de que aprobara y apoyara los cambios en la dirección capitalista.

— ¿Y qué dijo al respecto?

— En resumen, su reacción fue: “¿Qué estás haciendo? Tienes un sistema que funciona muy bien y no necesitas cambiarlo. Su principal problema es la estructura de su economía”.

— ¿Podrías explicarlo, por favor?

— La estructura implica prioridades de desarrollo económico por sectores. Tradicionalmente, las prioridades de la economía soviética eran el complejo militar-industrial, la construcción y la agricultura. En otras palabras, se trataba de redistribuir los fondos entre los sectores, cambiar la estructura de la economía para, por ejemplo, desarrollar más el mercado de consumo, etc.

— ¿Y qué es precisamente lo que indica una crisis estructural?

— La disminución de la tasa de crecimiento de la producción. Esta tasa fue muy alta durante el cuarto y quinto quinquenio 1946-1955 y los pocos años siguientes. Fue entonces cuando las “fantasías” de Jruschov, que no perseguían tanto objetivos económicos como políticos, empezaron a surtir efecto. La búsqueda de una solución efectiva al estancamiento de algunas ramas vitales de la economía se pospuso hasta mediados de los años ochenta.

Se podría decir: es como si nunca hubiera habido un Stalin. En consecuencia, muchas de las transformaciones que había emprendido con cierto retraso antes de la guerra y que reanudó después de ella quedaron bloqueadas. Esto se revela de forma bastante convincente en los trabajos de economistas tan eminentes como Grigory Janin y Rem Belusov.

— Sin embargo, Leontiev no atribuye la desaceleración de la economía soviética al sistema socialista. Este es el punto más importante, ¿no?

— ¡Exactamente! Como mínimo, Leontiev no es rival para un titán del pensamiento económico como Chubais.

— O Yegor Gaidar. Junto con los otros ‘Chicago boys’, fueron los ‘capataces’ directos de la transformación de la economía socialista en capitalista.

— Sí, la idea de que el sistema socialista es insostenible y, por tanto, está condenado como utopía, está muy extendida ahora. Básicamente, ¡viva el capitalismo, que nos trae sus beneficios!

— ¿Y cómo ve usted este famoso capitalismo?

— Como un fenómeno completamente artificial. Por eso se planificó, preparó y ejecutó el golpe de Yeltsin, y la perestroika de Gorbachov fue el prólogo.

Ya se ha dicho y escrito mucho sobre cómo ocurrió todo. Por ello, hoy sólo destacaré algunos de los resortes cuya acción insidiosa aún no es muy evidente en la conciencia de las masas. Sin embargo, fueron éstos los que empezaron a socavar los cimientos del socialismo, conduciendo a la catástrofe final.

— Nuestros lectores, por supuesto, tendrán curiosidad por los hechos concretos…

— Por ejemplo, la abolición del monopolio estatal del comercio exterior, que tuvo lugar poco después de que Gorbachov llegara al poder. ¿Causó mucho revuelo? ¿Hubo alguna oposición seria? No, no lo había. En su momento, en 1987, pasó casi desapercibido.

Sin embargo, vale la pena recordar aquí la vehemencia con que Lenin se opuso a tal medida en sus últimos meses. ¿Y por qué? Comprendió la amenaza que supondría para la existencia misma del socialismo. Y no lo permitió, logró convencer a sus compañeros de armas.

— ¿Así que Gorbachov descuidó la lección de Lenin?

— No sólo eso, ¡ese es el problema! En general, la destrucción del socialismo y el colapso del gran país soviético fueron en gran medida el resultado del hecho de que los dirigentes de la URSS dejaron de basarse verdaderamente en la experiencia de Lenin y Stalin.

— ¿Incluso antes de Gorbachov?

— Ciertamente. Sabemos el daño que hizo Jruschov con su supuesta lucha contra el “culto a la personalidad” y sus temerarias “reformas”. Pero incluso Brezhnev, volviendo al sentido común, fue incapaz de restaurar el modelo estalinista de trabajo con cuadros, que dependía esencialmente de la calidad de la gestión.

— ¿Qué quiere decir con esto?

— Recordemos cómo se hacían los nombramientos de dirigentes bajo Stalin. Una persona con educación superior, si era un especialista inteligente y prometedor, era enviado a la producción. Allí tenía que demostrar plenamente no sólo sus conocimientos, sino también su capacidad de organización y de dirigir a los demás. Y si se confirmaba esa capacidad, no se le mantendría en un puesto subordinado durante mucho tiempo, sino que se le daría un trabajo de mayor responsabilidad y envergadura lo antes posible. Así es como se hacían los ascensos a la cima, según los méritos.

— ¿A la cima?

— Es precisamente de los comisarios del pueblo de Stalin, es decir, de los futuros ministros, de los que me gustaría hablar en particular. ¿Quiénes eran antes de la guerra? Por regla general, las personas que habían recibido una educación superior en la primera mitad de los años treinta. Sólo tenían 30 ó 35 años. Recuerda: Baibakov, Malyshev, Tevosyan, Lomako, Kosyguin, Ustinov… Y así sucesivamente.

Soportaron la enorme carga de la guerra y la recuperación de la economía en la posguerra. Porque cada uno de ellos combinaba juventud, experiencia y eficacia.

— Stalin daba especial importancia a los jefes de la industria, ¿no es así?

— Sí, y destacó que era el trabajo más duro y “varonil” que requería la fuerza de los jóvenes. Llegó a decirles a Molotov y a Mikoyan, que tenían cincuenta años, que ya eran demasiado viejos y que no eran adecuados para este trabajo. ¿Qué le habría dicho a Slavsky, por ejemplo, que se convirtió en ministro en 1965, pero dejó el cargo cuando ya tenía 88 años?

— La falta de la necesaria rotación de personal, tanto económica como de partido, ha dado lugar a todo tipo de prácticas, nepotismo, clientelismo, etc.

— Además, no podemos cerrar los ojos ante la corrupción muy real de algunos dirigentes, que ha penetrado hasta el más alto nivel del aparato del Partido. Bajo Stalin, el carácter moral del comunista era de suma importancia. Por eso Dmitri Trofimovich Chepilov se quedó tan sorprendido cuando visitó a Ilichev, que bajo el mandato de Jruschov iba a dirigir la Comisión Ideológica del Comité Central del PCUS, es decir, a convertirse en el ideólogo principal del partido.

Así, en sus memorias, Chepilov escribe que quedó asombrado no sólo por la colección de cuadros de artistas occidentales que le mostró su anfitrión, sino también por los comentarios de Ilyichev. Ilyichev le explicó básicamente que se trataba de una inversión inestimable. Y aquí Chepilov reflexiona sobre el aburguesamiento de los cuadros del partido, que, tal como lo entendemos hoy, desempeñó un papel colosal en la tragedia de 1991-1993.

— ¿Querían vivir con lujo a costa del trabajo de los demás, sin verse obligados a esconderse?

— Hoy en día esto se reconoce abiertamente. Antes, la propiedad y el consumismo se enmascaraban simplemente con fuertes eslóganes sobre la lucha por la democracia. Por supuesto, el modo de vida socialista, el régimen soviético y la disciplina del partido frenaron las aspiraciones depredadoras de muchos. Querían deshacerse de todo esto y así se aceleró el declive de los cuadros del partido.

— ¿Qué cree que ha contribuido a ello?

— En primer lugar, lo explico por el hecho de que en 1956 Jruschov, con su informe sobre el “culto a la personalidad”, creó desorden y confusión en la situación ideológica del Partido. La segunda circunstancia importante ligada a la primera es la creación de la revista internacional “Problemas de la Paz y el Socialismo” (*) en 1958.

— ¿Le das tanta importancia?

— Sí, y con razón.

— Pero bajo Stalin, había una revista internacional, ‘Por la paz duradera, por la democracia popular’. Este periódico se publicó en Bucarest y la revista en Praga…

— ¡Son ediciones muy diferentes! El hecho es que, bajo Stalin, el consejo de redacción de la revista internacional estaba compuesto por representantes de los partidos comunistas gobernantes en los países socialistas. Mientras que el consejo de redacción de Problemas de la Paz y el Socialismo, de forma paritaria, incluía también a representantes de los principales partidos comunistas de los países capitalistas, especialmente de Francia e Italia, lo que influyó mucho en la política de la revista.

Tras el XX Congreso del PCUS, estos partidos comenzaron a promover activamente las ideas del llamado eurocomunismo. Se convirtieron entonces en el principal instrumento para la descomposición de la burocracia de nuestro partido. De hecho, más de la mitad del personal del Comité Central del PCUS pasó por la redacción de Problemas de la Paz y el Socialismo.

— ¿Es realmente tan importante?

— Sí, incluyendo a casi todo el personal de los dos departamentos internacionales del Comité Central, que estaban dirigidos por Yuri Andropov y Boris Ponomarev. Se convirtieron en mencheviques en lugar de bolcheviques—leninistas tras ser infectados por este mismo «eurocomunismo». Se llegó a tal extremo que Brezhnev, que era un hombre con suficiente discernimiento, los llamó en broma «mis socialdemócratas». Justo en el clavo, digo yo.

— ¿Qué eran esos ‘socialdemócratas’?

— Debo decir que conocí personalmente a algunos de ellos. Por ejemplo, Fyodor Burlatsky, que trabajó para nosotros en Pravda y luego fue redactor jefe de Literaturnaya Gazeta después de 1991. Por cierto, este personaje tan escurridizo fue despedido de Pravda por flagrantes violaciones de la disciplina editorial pero, para nuestra sorpresa, se encontró de repente en la cima.

El término “escurridizo” está bien definido. Se puede ver en su escritura. Sin embargo, todos se parecen en este sentido, ya que hubo un tiempo en que tuvieron que contorsionarse y esquivar para ocultar sus verdaderos rostros. Pero durante la perestroika de Gorbachov, todos ellos se unieron a la cohorte de traidores a su partido, contribuyendo activamente a su destrucción: los mismos Burlatsky, Bovin, Shishlin, Chernyaev, Tsipko y otros.

— ¿Podría ser más específico sobre lo que era serio en la broma sobre ‘mis socialdemócratas’?

— Lo he dicho antes: eran mencheviques. ¿Cómo los definió Lenin en su época? Un partido pequeñoburgués al servicio del gran capital. Y lo que es más importante, fueron ellos los que reclamaron la dirección del Partido y del país no a Romanov, Grishin o Shcherbitsky, sino a Micha Gorbachov. Se convirtió objetivamente en el portavoz de la posición de esta podrida nomenclatura del partido en el aparato del Comité Central.

— A juzgar por la pequeña frase que citaste de Brezhnev, él percibió algo en esta gente.

— Por supuesto, pero no obstaculizó sus planes, no los detuvo y no los despidió.

— ¿Y por qué no lo hizo?

— Pensó e incluso dijo que había una especie de acompañante suyo en la persona de Mijail Souslov. Pero no tuvo en cuenta que Souslov no era inmortal, y a principios de 1982 desapareció.

Es revelador que cuando los chicos se enteraron de su muerte, se pusieron a bailar. Pero cuando Andropov llegó al poder -que estaba ideológicamente en desacuerdo con ellos- esta noticia fue recibida con un júbilo aún mayor. Y ojo, todos ellos hablaron de Andropov en sus memorias en un tono admirativo.

— ¿Significa esto que no tiene ninguna duda sobre su afinidad ideológica con Andropov o incluso su consanguinidad?

— No. Hay diferentes argumentos para ello. Citaré sólo uno: se trata del famoso artículo de Andropov, publicado en mayo de 1983 en las páginas de la revista comunista.

— ¿Dónde dijo que no conocemos la sociedad en la que vivimos?

— Exactamente. Pero ahora quiero hablar de otra tesis, que no es menos importante para el tema que nos ocupa. En ella, Andropov postuló que habrá períodos de flujo y reflujo en nuestro movimiento para construir el socialismo.

Así que resulta: el “período de flujo y reflujo” comenzó con Andropov – Gorbachov. Y en este artículo, el autor parecía dar carta blanca a tal periodo, legitimando el fenómeno esperado y supuestamente natural.

— ¿Con qué fin?

— Para justificar el retroceso del socialismo. Recuerden la oda a la NEP que los citados Burlatsky, Tsipko y los de su calaña cantaron al principio de la «perestroika». De esta manera prepararon un paso atrás del socialismo como sistema, eso es lo principal.

— ¿Y cómo se explica que el hombre del KGB, Andropov, que debía mantener y reforzar la seguridad del Estado, adoptara esa posición?

— Es un profundo error pensar que Andropov era un hombre del KGB. Simplemente desempeñó, en un momento dado, como presidente del KGB el papel de una especie de supervisor de los servicios de seguridad. Pero era, como se dice, un trabajador del Partido hasta los huesos. Empezó con Otto Kuusinen, miembro activo de la Comintern, que se convirtió en su papa político. Y cuando Andropov regresó al aparato del Comité Central desde Hungría en 1957, fue Kuusinen quien convenció a Jrushchov de crear un segundo departamento internacional “bajo sus órdenes”.

— De hecho, ya había uno.

— Como secretario del Comité Central, Souslov lo supervisaba y Ponomarev lo dirigía. Este departamento siguió encargándose de las relaciones con los partidos comunistas de los países burgueses, mientras que el nuevo departamento debía ocuparse de los problemas de los países socialistas.

— Richard Ivanovich Kosolapov me dijo más de una vez que Kuusinen era un personaje complicado y algo dudoso. ¿También se lo transmitieron a Andropov?

— Creo que sí.

— ¿Sigue viéndolo como el precursor de Gorbachov?

— Sus acciones deben considerarse con especial atención en el contexto del periodo de distensión que se inició a finales o incluso mediados de la década de 1960. Y el punto principal para nuestros oponentes en la escena internacional lo hizo entonces Henry Kissinger. Argumentó que, en las circunstancias actuales, era imposible tomar la Unión Soviética desde el exterior. La guerra también es imposible, porque el mundo entero arderá en fuego nuclear. Por lo tanto, el país líder del socialismo debe ser desarmado más activamente desde dentro, incluso mediante la acción intensiva de los agentes de influencia.

— En general, en la política de distensión, cada parte tenía su propio interés, perseguía sus propios objetivos…

— Por supuesto. En el plano ideológico, entre otras cosas, nuestros adversarios apuestan por la convergencia, es decir, desde su punto de vista, por la posible combinación de socialismo y capitalismo en la Unión Soviética. Recuerdan que el académico Sajarov escribió y habló mucho sobre la convergencia, fue propagada intensamente por otros partidarios de la transición de la URSS al capitalismo.

Sí, la distensión ocultaba una insidiosa agenda occidental.

— Recuérdame cómo evolucionaron las relaciones de la Unión Soviética con los principales países del mundo capitalista durante la distensión.

— En primer lugar, quiero señalar que al principio de la distensión, que comenzó en los años 60, no nos relacionamos con los estadounidenses, sino con los europeos. Y muy importante en este sentido fue la visita de De Gaulle a Moscú en 1966.

El día anterior, había realizado una serie de movimientos y declaraciones de alto nivel que reflejaban la actitud de los europeos (en particular, los franceses) ante el dominio de Estados Unidos en el sistema occidental. Como, por ejemplo, la retirada de Francia de las estructuras militares de la OTAN.

— ¿Y cuál era el objetivo?

— Uno de los objetivos de De Gaulle era precisamente obtener una respuesta de Moscú. Lo consiguió. De ahí su famosa fórmula sobre Europa desde el Atlántico hasta los Urales, que proclamó por primera vez estando en la capital soviética.

— ¿Una visita muy simbólica?

— Y al mismo tiempo, la nueva política de Willy Brandt en Alemania Occidental iba tomando forma. No fue en 1969, cuando se convirtió en Canciller, cuando lanzó esta política, sino dos años antes, cuando la coalición de partidos de Alemania Occidental llegó al poder y Brandt se convirtió en Ministro de Asuntos Exteriores. Debo añadir que hay un nuevo presidente en los Estados Unidos, Nixon, y esto también suscita algunas esperanzas para el liderazgo de nuestro país.

— ¿En qué se basaban estas esperanzas?

— Se sugirió a Brezhnev que si la Unión Soviética podía llegar a un acuerdo sobre las principales cuestiones con Francia, de la que Pompidou se había convertido en presidente, y con Alemania y Estados Unidos, determinarían juntos, como los «Tres Grandes» durante la Segunda Guerra Mundial, el destino del mundo.

— ¿Y se dejó convencer Brezhnev?

— Le gustaba la perspectiva. Por desgracia, no fue así: todo se vino abajo en 1974. Ese año, Pompidou murió, Brandt dimitió y luego Nixon. A finales de ese año, a su regreso de una reunión con el presidente estadounidense Ford en Vladivostok, Brezhnev sufrió un ataque asténico en Mongolia, que marcó el límite de su actividad política y el comienzo de una grave enfermedad.

— Pero, ¿cuál fue el efecto de los acuerdos alcanzados?

— Sí, es cierto. Sobre el desarme, la creación de confianza y seguridad, etc. Y así, en el marco de estos acuerdos, surgieron inevitablemente ciertos problemas humanitarios, y empezamos a buscar formas de resolverlos. Me gustaría centrarme en un hecho que tuvo consecuencias tangibles. Se trata de la creación de una sucursal del Instituto de Análisis de Sistemas de Viena en Moscú. Estaba dirigido por el académico German Guvishiani.

— Es una personalidad muy conocida. Se decía que era el yerno de Kosygin…

— En este caso, esto no es importante en absoluto. Lo que es más importante es que era hijo de un miembro de alto rango del servicio de seguridad soviético, que llegó a ser general bajo Beria. Y a través de él, Guishiani se acercó a otra figura importante de la misma dirección: Evgeny Pitovranov. Este último, como teniente general, fue viceministro del servicio de seguridad en la época de Abakumov, Ignatiev y Beria.

El punto principal es este. Para Andropov, cuando se encontró en el sistema del KGB, fue este Pitovranov quien actuó como una especie de guía. También se convirtió en una inspiración ideológica para las discusiones tácitas entre los representantes de los servicios occidentales y nuestros servicios especiales.

— ¿Se llevaron a cabo tales negociaciones?

— Sí, lo hicieron. En línea con la misma distensión. Las propuestas de nuestros oponentes fueron las siguientes. La Unión Soviética pasa a formar parte del conjunto y tiene un lugar propio en la política y la economía mundiales, si converge con el sistema occidental.

— ¿Y cómo reaccionó Andropov?

— Parece que cayó en esa trampa.

— Guishiani y su rama del Instituto de Viena también estaban incluidos en este proceso que se había iniciado, ¿no es así?

— Muy activamente. Por eso he elegido el Instituto de Análisis de Sistemas para ilustrar lo que ocurría entre bastidores en aquella época. De hecho, todos los principales actores de las reformas de Gaidar estaban allí: el propio Gaidar, Chubais, Aven y otros. Además, el KGB también supervisó el infame seminario de la “Colina de la Serpiente”, cerca de Leningrado, donde las mismas personas fueron supervisadas directamente nada menos que por el general traidor Oleg Kaluguin.

— ¿Se trata de un seminario permanente?

— Sí, estuvo en funcionamiento durante bastante tiempo.

— Bueno, que me aspen. Has dicho ‘infame’ pero es la primera vez que lo oigo.

— Por desgracia, ha salido mucho a la luz, pero por razones comprensibles, como dicen, era “ampliamente conocido en círculos reducidos”. Ahora es el momento de explorarlo más profundamente y sacarlo a la luz, que es en lo que pretendo centrarme en mi nuevo libro.

Pravda, núm. 87, 13-16 de agosto de 2021 https://gazeta—pravda.ru/issue/87—31147—1316—avgusta—2021—goda/o—nekotorykh—pruzhinakh—antisovetskogo—perevorota/

(*) El nombre en castellano era “Revista Internacional” y en inglés “World Marxist Review” (https://en.wikipedia.org/wiki/Problems_of_Peace_and_Socialism)

Truman sabía que en 1945 Japón se hubiera rendido sin necesidad de lanzar bombas atómicas

Durante 75 años en Estados Unidos se ha aceptado que el lanzamiento de las bombas sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y sobre Nagasaki tres días después fue la única forma de terminar la Segunda Guerra Mundial sin una invasión que habría costado cientos de miles de vidas estadounidenses y posiblemente millones de japonesas. Lógicamente, las bombas no sólo pusieron fin a la guerra, sino que lo hicieron de la forma más humana posible.

Sin embargo, las abrumadoras pruebas históricas de los archivos estadounidenses y japoneses indican que Japón se habría rendido en agosto incluso si no se hubieran utilizado las bombas atómicas, y los documentos demuestran que el presidente Truman y sus asesores más cercanos lo sabían.

La exigencia de los aliados de una rendición incondicional hizo que los japoneses temieran que el emperador, al que muchos consideraban una deidad, fuera juzgado como criminal de guerra y ejecutado. Un estudio del Mando del Pacífico Sudoccidental del general Douglas MacArthur comparó la ejecución del emperador con “la crucifixión de Cristo para nosotros”.

“La rendición incondicional es el único obstáculo para la paz”, envió el ministro de Asuntos Exteriores Shigenori Togo al embajador Naotake Sato, que se encontraba en Moscú el 12 de julio de 1945 tratando de convencer a la Unión Soviética de que negociara unas condiciones de rendición aceptables en nombre de Japón.

Pero la entrada de la Unión Soviética en la guerra el 8 de agosto lo cambió todo para los dirigentes japoneses, que reconocieron en privado la necesidad de rendirse rápidamente.

Los servicios de inteligencia aliados llevaban meses advirtiendo que la entrada de la Unión Soviética en la guerra obligaría a los japoneses a rendirse. Ya el 11 de abril de 1945, el Estado Mayor Conjunto de Inteligencia había predicho: “Si en algún momento la URSS entra en la guerra, todos los japoneses comprenderán que la derrota absoluta es inevitable”.

Truman sabía que los japoneses estaban buscando una forma de terminar la guerra; había descrito el cable interceptado desde Togo el 12 de julio como “un telegrama del Emperador de Japón pidiendo la paz”.

Truman también sabía que la invasión soviética dejaría a Japón fuera de la guerra. En la cumbre de Potsdam, en Alemania, el 17 de julio, después de que Stalin le asegurara que los soviéticos llegaban a tiempo, Truman escribió en su diario: “Estará en la guerra de Japón el 15 de agosto. No habrá más japoneses cuando eso ocurra”. Al día siguiente le aseguró a su esposa: “¡Ahora terminaremos la guerra un año antes, y piensa en los niños que no morirán!”.

Los soviéticos invadieron la Manchuria controlada por Japón en la medianoche del 8 de agosto y destruyeron rápidamente el venerable Ejército de Kwantung. Como era de esperar, el ataque traumatizó a los dirigentes japoneses. No podían librar una guerra en dos frentes, y la amenaza de una toma de posesión comunista del territorio japonés era su peor pesadilla.

El 13 de agosto, el primer ministro Kantaro Suzuki explicó que Japón debía rendirse rápidamente porque “la Unión Soviética tomará no sólo Manchuria, Corea y Karafuto, sino también Hokkaido”. Esto destruiría los cimientos de Japón. Debemos terminar la guerra cuando podamos tratar con Estados Unidos”.

Aunque la mayoría de los estadounidenses no estén familiarizados con esta historia, el Museo Nacional de la Marina de los Estados Unidos en Washington, afirma inequívocamente en una placa con su exposición sobre la bomba atómica: “La vasta destrucción causada por el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki y la pérdida de 135.000 vidas tuvo poco impacto en el ejército japonés. Sin embargo, la invasión soviética de Manchuria […] les hizo cambiar de opinión”. Pero en internet, la redacción se modificó para presentar los bombardeos atómicos de forma más positiva, lo que demuestra una vez más cómo los mitos pueden superar las pruebas históricas.

En 1945, siete de los ocho oficiales de cinco estrellas del Ejército y de la Armada de Estados Unidos coincidieron con la vitriólica evaluación de la Marina. Los generales Dwight Eisenhower, Douglas MacArthur y Henry “Hap“ Arnold, así como los almirantes William Leahy, Chester Nimitz, Ernest King y William Halsey, declararon que las bombas atómicas eran innecesarias desde el punto de vista militar, moralmente reprobables o ambas cosas.

Nadie fue más apasionado en su condena que Leahy, el jefe de personal de Truman. Escribió en sus memorias “que el uso de esta arma bárbara en Hiroshima y Nagasaki no fue de ninguna ayuda material en nuestra guerra contra Japón. Los japoneses ya estaban derrotados y listos para rendirse […] Al ser los primeros en utilizarla, habíamos adoptado una norma ética común a los bárbaros de la Edad Media”.

MacArthur creía que el uso de las bombas atómicas era inexcusable. Más tarde escribió al ex presidente Hoover que si Truman hubiera seguido el consejo “sabio y estadista“ de Hoover de cambiar sus condiciones de rendición y decir a los japoneses que podían conservar a su emperador, “los japoneses lo habrían aceptado y con gusto, no me cabe duda”.

Antes de los bombardeos, Eisenhower había insistido en Potsdam en que “los japoneses estaban listos para rendirse y no había necesidad de golpearlos con esta cosa horrible”.

Las pruebas demuestran que tenía razón, y el avance del Reloj del Juicio Final nos recuerda que la violenta inauguración de la era nuclear debe quedar confinada al pasado.

Gar Alperovitz y Martin J. Sherwin https://news.yahoo.com/op-ed-u-leaders-knew-100525153.html

Un hashtag paró al asesino de mi abuelo

En el último mes, hemos podido ver como un chico moría a golpes al grito de «maricón» en A Coruña, que el Tribunal Constitucional se niega a investigar el fusilamiento del poeta García Lorca o, como dos días antes de su aprobación, la Ley de Memoria Democrática era retirada por el Gobierno más progresista de la Historia.

El fascismo no se lava con jabón: es estructural

Más claro agua. El pueblo español está educado en la cultura establecida desde el 1 de abril de 1939. ¿Qué diferencia hay entre el pelotón de matones que fusiló a Lorca y los asesinos de A Coruña?, ¿qué diferencia hay entre aquellos jueces que llegaron al cargo a raíz de sus logros militares en guerra, y sus hijos que legislan en favor de los asesinos de sus padres?, ¿qué diferencia hay entre los tecnócratas del Opus Dei que pretendían dar un barniz democrático al franquismo y aquellos que se llaman del Gobierno más progresista de la Historia, que pretenden que el fascismo coexista con la democracia? Son los mismos que han echado para atrás la Ley de Memoria Democrática, dos días antes de su aprobación. Se llamen como se llamen y sean del color que sean, cumplen la misma función: blanquear a los fascistas.

El grado de protección en este entramado generado por el franquismo es total. Ninguno de los estamentos puede sobrevivir sin el otro. ¿Acaso las empresas del IBEX 35 o la CEOE podrían sobrevivir sin la intermediación en sus negocios de la monarquía? Y este grado de autoprotección, de tipo mafioso, llega a todos los estamentos y compartimentos. Los beneficios de los empresarios con la reforma laboral del gobierno Rajoy (que el actual gobierno prometió derogar), son enormes a pesar de las vanas promesas de su derogación: a los que hacen fortuna desde 1939 no se les toca ni un céntimo de su bolsillo.

«Nuestra cruzada es la única lucha en la que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos» F. Franco, Vigo (1942).

Catalunya quema a los fascistas

En el día de hoy, el colectivo independentista Acció per la Indepèndencia ha hecho público un comunicado en el que reclama una acción contra el monumento a los requetés (carlistas) que se ubica en la Abadía de Montserrat. Se trata de la quema de los banderines y símbolos que la Iglesia custodiaba del Tercio María de Montserrat, que fue galardonado por su participación en la toma de Catalunya.

Se trata de la única acción reivindicativa que se ha dado en todo el país. No hay mucha más información más que el vídeo públicado desde su cuenta de Twitter en el que aparecen las banderas de los tercios carlistas ardiendo.

En el resto del país…

Desde distintas asociaciones memorialistas del país y partidos políticos (ARMH, Foro por la Memoria, Podemos, PCE, ERC, EH- Bildu, Compromís, etc.) se ha lanzado la campaña #18JYoCondeno que consistió en un acto de recuerdo frente al Congreso de los Diputados y una campaña en redes sociales con el hashtag antes mencionado, donde se invitaba a realizarse una fotografía con un cartel que incluyera ese hashtag.

Póngase en situación: en el 85 aniversario del golpe de estado, cuando en menos de un mes han asesinado a golpes a un chico al grito de «maricón», cuando el Estado está tomando el pelo a las familias retrasando la aprobación de una Ley de Memoria Democrática a menos de dos días de su aprobación, cuando los jueces (hijos de los colocados por el franquismo) se niegan a investigar el asesinato de García Lorca, etc.; la respuesta de los colectivos memorialistas y los partidos denominados de izquierda es un hashtag y un acto de 20 personas frente al Congreso.

Twitter será la tumba del fascismo

Siga poniéndose en situación: aquella muchacha que fue violada y asesinada por una piara de salvajes es recordada, 85 años después, con un hashtag y una concentración de 20 personas. Aquel muchacho que salió una noche de su casa, atravesó el monte hasta unirse a las milicias y tres años después fue asesinado en una cuneta, es recordado con un hashtag y una concentración de 20 personas. A los asesinados en los Pozos de Caudé (Teruel), donde se los fusilaba y arrojaba a un pozo de más de 70 metros, son recordados con un hashtag y una concentración de 20 personas.

Es vergonzoso que quienes se hacen portavoces de la Memoria Histórica respondan así a la necesidad de miles y miles de familias que todavía no saben donde están sus familiares, cuyas casas fueron saqueadas, sus familias destrozadas, etc. Mientras tanto, los que se enriquecieron con el robo y el exterminio siguen disfrutando de su botín de guerra, sus apellidos siguen estando en los consejos de administración, siguen dirigiendo partes estratégicas del Estado, etc. Y la respuesta frente a esta calaña es una concentración de 20 personas y un hashtag. Nada de manifestarse. Nada de ir a la puerta de los genocidas, nada de señalarlos.

Igual que los derechos, la Memoria también se conquista. Villar-Mir no va a perder su fortuna por un retweet.

Churchill aplastó a la guerrilla antifascista en Grecia en 1945 con la ayuda de los colaboracionistas nazis

Cuando el 8 de mayo de 1945 los sucesores de Hitler firmaron la capitulación de Alemania, en Grecia se habían liberado de los nazis seis meses antes. Durante más de tres años, el pueblo griego había mantenido una guerra de guerrillas contra los ocupantes fascistas italianos, búlgaros y, sobre todo, alemanes.

La liberación no fue competa. Un nuevo terror comenzó a golpear el país, ya que mientras los colaboracionistas de los nazis conservaban sus puestos al frente del ejército, la policía y los organismos de poder del Estado, los guerrilleros fueran perseguidos de nuevo, deportados y asesinados. Durante muchos años, hasta 1974, la resistencia griega fue calificada de “criminal” por los sucesivos gobiernos. No fue reconocida hasta 1982 y hoy día su lucha heroica no se conmemora oficialmente, ni siquiera tras el gobierno de Syriza.

“Eres responsable de mantener el orden en Atenas y de neutralizar o destruir cualquier banda del EAM-ELAS [Frente de Liberación Nacional-Ejército de Liberación del Pueblo Griego] que se acerque a la ciudad. Podéis tomar las medidas que consideréis necesarias para el estricto control de las calles y para inutilizar a todos los grupos de alborotadores… Por supuesto, sería mejor que vuestro mando estuviera reforzado por la autoridad de un gobierno griego… Sin embargo, no dudéis en actuar como si estuvierais en una ciudad conquistada en la que se está produciendo una rebelión local… Debemos mantener y dominar Atenas. Sería bueno que lo hicieras sin derramamiento de sangre si es posible, pero no dudes en derramar sangre si es necesario”.

El hombre que escribió estas líneas no fue otro que el Primer Ministro británico Winston Churchill. Era diciembre de 1944. Las tropas nazis seguían resistiendo a los aliados, que avanzaban lentamente en Italia y eran empujados hacia las Ardenas ante la contraofensiva final de la Wehrmacht. Sin embargo, las “bandas” a las que se refería Churchill no eran los colaboracionistas, sino los antifascistas del Frente de Liberación Nacional (EAM), que llevaban tres años encabezando la resistencia armada contra los ocupantes nazis.

El imperalismo británico en el Mediterráneo oriental

A lo largo del siglo XIX, el Mediterráneo oriental fue el centro de la rivalidad imperialista entre Gran Bretaña y Rusia. En octubre de 1917 la revolución bolchevique puso fin a las ambiciones de estos últimos en la región, por lo que a principios de la década de los cuarenta Grecia estaba bajo la influencia británica. El país tenía una importancia estratégica.

En los años cuarenta, el desarrollo de la resistencia contra el fascismo que agrupaba a militantes comunistas con pequeños partidos socialistas, pronto hizo saltar las alarmas en el Ministerio de Asuntos Exteriores británico. Desprestigiada entre la población y asociada a la dictadura fascista del general Metaxas entre 1936 y 1941, la monarquía griega le parecía a Churchill la única forma de garantizar el mantenimiento del dominio británico.

En marzo de 1941, cuando se hizo evidente la amenaza alemana en los Balcanes, Churchill ordenó a su cuartel general de Oriente Medio que destinara 50.000 soldados a Grecia, una iniciativa que interrumpió la victoriosa ofensiva británica en Libia, pero no impidió la invasión de Grecia por parte de la Wehrmacht al mes siguiente.

El rey griego, Jorge II, se exilió en Londres con su gobierno, que era en gran medida el mismo que bajo la dictadura de Metaxas. Sus tropas se reagruparon en Egipto y lucharon junto a los británicos. Los soldados cuestionaban que la mayoría de los oficiales que dirigían el ejército fueran monárquicos.

En el interior de Grecia se desarrolló rápidamente un movimiento de resistencia antifascista. El Frente de Liberación Nacional, el EAM, nació en septiembre de 1941. Organizó grandes manifestaciones en las principales ciudades y en la primavera de 1942 empezó a crear las primeras unidades guerrilleras bajo la dirección de su ejército popular, el ELAS. Al mismo tiempo, los agentes del Special Operations Executive (SOE) británico -creado por Churchill en 1940 para llevar a cabo sabotajes tras las líneas enemigas en colaboración con los movimientos de resistencia en los países ocupados- desarrollaban sus propios combates con relativa autonomía.

Los británicos intentaron sin mucho éxito crear o fomentar organizaciones rivales del EAM. Pero los dirigentes de los demás partidos no querían resistir activamente. El EAM-ELAS siguió siendo, con mucho, la principal organización de la resistencia, indispensable desde el punto de vista militar. A cambio de su participación en las operaciones de los británicos, sus representantes fueron recibidos en El Cairo en agosto de 1943 para alcanzar un acuerdo con el gobierno griego en el exilio.

Los británicos se dieron cuenta de la importancia que había adquirido el EAM. En la Conferencia de Quebec, en agosto de 1943, Roosvelt no apoyó el plan británico para desembarcar en Grecia. Entonces Churchill bloqueó cualquier posibilidad de negociación con el gobierno griego, envió a los delegados del EAM a casa y redactó el Plan Manna: tras la retirada de las tropas alemanas de Grecia, el Imperio Británico las sustituiría con una fuerza expedicionaria.

A partir de entonces, los agentes británicos trataron de sabotear al ELAS por cualquier medio disponible. Intentaron comprar a sus partidarios, sobornándolos con soberanos de oro. Financiaron pequeñas organizaciones paralelas, incluidas las que se autodenominaban “nacionalistas” que, en realidad, eran cómplices de los nazis. Colocaron a sus propios hombres en el gobierno colaboracionista y en los “batallones de seguridad” creados por el gobierno de Atenas.

Esos batallones participaron en las operaciones de castigo de las tropas nazis, con su estela de masacres y pueblos quemados. En las ciudades, colaboraron en el bloqueo de barrios enteros, rodeándolos por la noche y localizando y asesinando a los guerrilleros con la ayuda de soplones enmascarados.

El doble juego de los británicos sembró la semilla de la guerra civil en el invierno de 1943-44. A pesar de ello, el EAM-ELAS consiguió liberar gran parte de Grecia. Estableció instituciones populares que formaron un poder paralelo. En marzo de 1944 la guerrilla creó un “gobierno de montaña” para organizar las elecciones.

El nuevo gobierno despertó el entusiasmo de las tropas griegas que seguían en Egipto, que exigieron que la guerrilla fuera incluida dentro del gobierno en el exilio. Churchill respondió con una implacable represión. Deportó a los soldados rebeldes a campos en África y creó una Guardia Pretoriana preparada para volver a Grecia con el rey y las tropas británicas tras la liberación.

Al no poder eliminar al EAM por la fuerza en el interior de Grecia, los británicos recurrieron a maniobras políticas a las que los dirigentes de la montaña -que carecían de experiencia- tuvieron dificultades para responder. Atrapados entre su estrategia de unidad nacional y el peligro de un golpe de los británicos y la reacción autóctona, cayeron en la trampa en una conferencia cuidadosamente preparada en Líbano en agosto de 1944.

Tras muchas dudas, aceptaron participar en un gobierno de unidad nacional encabezado por un peón de Churchill, Yorgos Papandreu. Al mes siguiente, los dirigentes del EAM llegaron a reconocer la autoridad del gobernador militar británico, Ronald Scobie, que llegaría a Grecia tras la liberación.

Guerra después de la guerra

La ofensiva del Ejército Rojo en Bulgaria en septiembre de 1944 obligó a la Wehrmacht a retirarse de Grecia, bajo los ataques de los guerrilleros del ELAS. Tras la retirada llegó la fuerza expedicionaria británica, acompañada de Papandreu y demás sicarios griegos. Se instalaron en Atenas el 18 de octubre y exigieron que el ELAS depusiera las armas, al tiempo que rechazaban el desarme de la Guardia Pretoriana que se había formado en Egipto y trasladado a Atenas a principios de noviembre.

No se celebraron juicios contra los colaboracionistas de los nazis y los milicianos de la reacción circularon armados impunemente por Atenas, persiguiendo a los combatientes de la resistencia. Tras intentar obtener garantías durante todo el mes de noviembre, los ministros del EAM dimitieron.

El 3 de diciembre de 1944 tuvo lugar una gran manifestación popular en la plaza Syntagma de Atenas para exigir la dimisión de Papandreu y la formación de un nuevo gobierno. La policía abrió fuego contra los iviles desarmados, matando a más de veinte e hiriendo a más de cien. La masacre desencadenó la insurrección del pueblo de Atenas. Era el pretexto que buscaba Churchill para acabar con la resistencia antifascista.

Churchill ordenó a su sicario Scobie que aplastara a los guerrilleros. En plena Guerra Mundial, hasta 75.000 soldados británicos fueron desviados del frente italiano a Grecia. Las propuestas de negociación de la EAM fueron rechazadas.

Mal armados, mal alimentados y en su mayoría muy jóvenes, los partidarios del EAM en Atenas y el Pireo resistieron durante 33 días un diluvio de fuego, enfrentándose tanto a las tropas británicas como a los batallones de seguridad sacados de sus cuarteles y rearmados. El propio Churchill viajó a Atenas a finales de diciembre y logró forzar que el rey Jorge II -que seguía en Londres- aceptara una regencia. Pero se mantuvo inflexible sobre las demás garantías exigidas por la EAM.

Mientras el ELAS seguía presente en el resto de Grecia, sus dirigentes temían imponer más penurias a una población agotada y hambrienta: 1.770 pueblos habían sido incendiados, más de un millón de personas no tenían vivienda y la producción de cereales había descendido un 40 por ciento. La ayuda de los aliados no les llegó a ellos. En el Acuerdo de Varkiza, firmado el 12 de febrero de 1945, el ELAS aceptó la renuncia a la lucha armada unilateralmente.

Pero el EAM no fue destruido y consiguió ganar las elecciones por amplia mayoría. Los imperialistas británicos tuvieron que reaccionar rápidamente. El gobierno laborista que sucedió a Churchill en julio de 1945, mantuvo a las fuerzas de ocupación y contó con la ayuda de los que habían colaborado con los nazis. Los británicos reorganizaron la policía y un ejército griegos. Los partidarios de EAM fueron detenidos, condenados y sometidos a un terror sin precedentes.

El ministro de Asuntos Exteriores británico, Ernest Bevin, ordenó la celebración de elecciones en marzo de 1946. La EAM y las organizaciones antifascistas se negaron a participar y tuvieron que pasar a la clandestinidad para escapar de la persecución.

El 12 de marzo de 1947 Truman pidió al Congreso los fondos necesarios para una nueva guerra en Grecia. Estados Unidos tomaba el relevo del imperialismo británico. La Guerra Mundial se convertía en guerra civil, que duraría -de forma abierta o latente- unos 30 años, con una breve pausa entre 1963 y 1965. Sólo terminó en 1974 con la caída de la dictadura de los coroneles.

El franquismo también exhumaba antifascistas

Se cumplen 50 años de la primera exhumación realizada en España (1971), en el pueblo soriano de Bayubas de Abajo, autorizada por el gobierno franquista. Sí, lo están leyendo bien: el franquismo también exhumaba antifascistas.

Eran vecinos de El Burgo de Osma y fueron asesinados en el verano de 1936 por un grupo de falangistas y guardias civiles. Habían sido detenidos y llevados al cuartel de la Guardia Civil, que hacía las veces de cárcel y juzgado también.

Soria no tuvo frente de guerra en ningún momento. Las fuerzas reaccionarias controlaron rápidamente la provincia eliminando a líderes sindicales, dirigentes políticos, etc. Los que pudieron salvar el pellejo, lo hicieron porque pudieron escapar en dirección a Guadalajara y Madrid, convirtiendo la provincia de Soria en un gran matadero.

Si uno busca en portales web, páginas de archivos de prensa, la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional… No encontrará nada. Las únicas referencias son artículos actuales que dan constancia de aquella exhumación. Nada más.

Bayubas de Abajo y la actualidad

En Bayubas de Abajo, los familiares fueron los que se encargaron de los gastos de la exhumación: autorización del Servicio Provincial de Sanidad, autorizacion del Ayuntamiento, tasas del Cementerio e, inclusive, una indemnización al Obispado por las actuaciones en el cementerio.

Pero como se indica más arriba, no se ha podido encontrar documentación en periódicos de época que muestren estos hechos. Sólo se encuentran trabajos de investigación y algún periódico digital que cita el acontecimiento. Es decir, en aquella época ya hubo un total bloqueo informativo sobre estos hechos que no fueron recogidos por periódicos. El silencio fue total.

Años después, muerto ya Franco, se iniciaron las exhumaciones en Cáceres donde la revista Interviú envió al joven periodista Alfredo Grimaldos: «La barra estaba a la derecha y había un hueco en ella hacia la mitad del local, pero no me dio tiempo a llegar hasta allí. Nada más entrar, alguien me puso una pistola en la cabeza: -Vete de aquí, hijo de puta, ya sabemos quién eres. ¿Qué coño vienes a hacer?”

¿Hubieran tenido la misma reacción esos falangistas si ningún medio hubiera cubierto la noticia? Pareció molestarles que el mundo se enterara de los crímenes que ellos mismos habían cometido. Les molestó que se les señalara.

En la actualidad, las exhumaciones corren a cargo de asociaciones memorialistas formadas por voluntarios: arqueólogos, antropólogos, etc. Es decir, son estas asociaciones las que sufragan las exhumaciones a través de las donaciones que hacen familiares y personas cercanas: una colecta para desenterrar a los nuestros. Mientras tanto, en todo este proceso: el Estado está completamente ausente, no aparece por ningún lado. Y, al igual que en Bayubas de Abajo, la trascendencia en medios de comunicación sobre las exhumaciones es nula.

¿Qué coste tiene para el Estado la recuperación de la Memoria Histórica?

¿Qué coste tuvo para el franquismo la exhumación de Bayubas de Abajo? A posteriori, se puede ver que no supuso ningún problema al franquismo exhumar a los contendientes políticos que sus hordas asesinaron 40 años antes. Realmente asumió los costes políticos y sociales que ello podía tener, los comprimió y los silenció. Y un hecho histórico como podía ser éste pasó sin trascendencia. Asumió la crítica y continuó su línea. 

Cincuenta años después la situación no ha mejorado. Realmente siguen siendo las familias las que sufragan los gastos de la exhumación de sus familiares, sigue habiendo un silencio total en medios de comunicación y prensa nacional y el Estado sigue asumiendo esa «crítica» y sigue continuando su línea. Por ejemplo: permite que se continúen las exhumaciones (sufragadas por los familiares) pero frena la Ley de Memoria Democrática dos días antes de su aprobación.

¿Qué papel cumplen las asociaciones memorialistas? Son intermediarios de la Memoria. Es decir, las asociaciones memorialistas se colocan como un intermediario entre el Estado y los familiares, donde dichas asociaciones buscan cumplir el papel que le corresponde al Estado. Donde debería haber un juez ordenando el levantamiento del cadáver y un equipo de la Policía Científica, hay un equipo de voluntarios que exhimen de toda responsabilidad al Estado.

¿Ha cambiado algo en este tiempo? Las exhumaciones y la recuperación de la Memoria Histórica, mientras no repercuta al Estado, se pueden realizar. Mientras las exhumaciones las sigan sufragando familiares, mientras se sigan realizando con personal voluntario (arqueólogos, antropólogos, etc.) y no con un equipo de criminología (recordemos que nuestros familiares fueron asesinados, no son dinosaurios a los que desenterrar); mientras no se señale a los que asesinaron y se enriquecieron, mientras no se escrache en la puerta de su casa a los que forjaron sus fortunas en base al robo y al expolio: al Estado le hace cosquillas esta manera de recuperar la Memoria Histórica.

El hecho de que el franquismo haya sido «precursor» en la exhumación de antifascistas nos tiene que hacer pensar si, realmente, exhumar es un acto de reparación política y social. Nos tiene que hacer pensar si, a este Estado (heredero del franquismo), le supone un coste exhumar a aquellos que sus hordas asesinaron.

Exhumar a nuestros muertos no es transformador. Transformador es perseguir a los que los asesinaron.

 

 

https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/fosas-transicion-pioneros-extremenos-memoria-historica-

https://www.todoslosnombres.org/content/noticias/50-anos-la-exhumacion-los-diez-el-burgo-osma

https://www.eldiasoria.es/noticia/Z3C813C2A-AA5E-74D1-62E7BD9655DEB087/202107/recuerdos-de-la-primera-exhumacion-permitida-en-soria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los tribunales españoles aprueban una ley de punto final cada día

El Tribunal Constitucional le ha dado el carpetazo final a cualquier clase de investigacion sobre García Lorca y los que fueron asesinados junto a él. Previamente todos los órganos judiciales ya habían rechazado que se investigara dónde están los restos del poeta, de dos banderilleros y de un maestro de la Republica. El pretexto no puede ser más ridículo: los culpables están muertos. Ahora bien, si nadie ha investigado nada, ¿por qué saben la identidad de los asesinos y, además, que están muertos?

Lo mismo ocurre con los crímenes del rey emérito, que no sólo son económicos, sino más de lo mismo. Cuando alguien inicia acciones judiciales en su contra, a los jueces y fiscales les falta tiempo: el rey ha sido y es “irresponsable”. Le declaran así incluso cuando un hijo inicia una declaración de paternidad, por lo que en este “Estado de Desecho” las personas no pueden averiguar si el rey es su padre.

Una persona es “irresponsable” cuando no puede ser condenada, una cuestión muy diferente de que pueda ser investigada. Es más, cuando el rey comete un delito, como la muerte de su hermano, los jueces y fiscales están obligados a investigar quién lo mató y sólo entonces podrán declararlo “irresponsable”, porque hasta el más inepto de ellos debe saber -supongo- que sólo a un asesino se le puede calificar de “irresponsable”.

La Constitución declara “irresponsable” al rey porque sus actos deben ir referendados por otra persona. En tal caso la responsabilidad es de esa otra persona. Ahora bien, se supone que esos actos son de tipo político o público, no los privados, porque ninguna otra persona puede refrendar un atraco, o un asesinato, o una paternidad. En tales casos, la obligación de un juez y un fiscal debe ser investigar y una vez que sepa que el autor es el rey, entonces podrá decidir posteriormente que es “irresposable”.

Pero no se trata sólo del rey. España es un Estado lleno de “irresponsables”. Por lo menos hay tantos como fosas comunes repartidas por los más oscuros recónditos de la geografía. Los jueces suelen decir que los crímenes han prescrito, o que los autores han muerto. Pero para decir eso primero hay que investigar: localizar las fosas, inhumar los cadáveres, averiguar la fecha del asesinato e identificar a los criminales.

Lo que constituye una vergüenza absoluta, que descalifica a cualquier Estado, es que tengan que ser personas y organizaciones privadas los que emprendan la tarea de investigar algo que corresponde a la policía, a la fiscalía y a los jueces, y que más de 80 años después no se haya constituido una comisión parlamentaria para hacerlo.

También en eso, España es un Estado muy diferente de otros y cada día que pasa tanto los diputados como los jueces, los fiscales y otros funcionarios públicos se están definiendo a sí mismos como lo que realmente son.

Los crímenes que se cometen en masa, lo que hoy se califica como “terrorismo de Estado”, no están sometido a las normas internas, sino a las internacionales y, en tal, caso no sólo se pueden sino que se deben investigar, por más tiempo que haya transcurrido, porque los crímenes de guerra y demás delitos atroces contra la humanidad no prescriben jamás.

Los jueces y ficales no conocen las normas jurídicas y, lo que es peor, no conocen la historia. García Lorca, los dos banderilleros y el maestro republicano no han muerto; a fecha de hoy siguen desaparecidos, y ese es un crimen que se sigue cometiendo cada día y que se debe investigar cada día.

La guerra contra el fascismo no acabó en 1939 porque sus efectos siguen presentes. El Pazo de Meirás ha recordado que los republicanos no sólo fueron asesinados sino que sus bienes fueron expoliados y saqueados, una situación que también sigue vigente, y aunque los chorizos hayan muerto, sus herederos siguen disfrutanto del saqueo y los republicanos siguen privados de sus legítimas propiedades.

Lo mismo que el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo tampoco ha sido capaz de anular los juicios que, como el de Grimau, no respetaron ni siquiera la propia legislación fascista.

Esto está ocurriendo cada día por una razón elemental: porque no hay un “Régimen de 1978”, como se dice ahora, porque este Estado y todo su entramado jurídico e institucional es idéntico al de 1939 y no se va a suicidar a sí mismo, no se va condenar a sí mismo y no se va a investigar a sí mismo.

En ocasiones, los jueces y fiscales se acogen a la ley de amnistía de 1977 para garantizar la superviviencia del fascismo, y lo que es peor: han insistido tanto que algunos creen que, en efecto, dicha ley fue un “punto final”, por lo que volvemos a olvidar la historia, incluso la más reciente.

No vale lamentarse ahora: los que aprobaron dicha ley no fueron sólo los viejos franquistas, sino ellos y todos los oportunistas que se subieron al carro de la transición, participando en las elecciones de junio de aquel año. Partidos políticos como el PSOE, el PCE o el PNV no se pueden lamentar por ello, ni por haber mantenido la boca cerrada desde 1977 y las fosas cerradas desde 1939.

La ley de amnistía de 1977, lo mismo que otras anteriores, no sacó a todos los presos políticos a la calle por lo que no es una ley de punto final. Pero sacó a muchos a regañadientes y en esa medida fue una gigantesca conquista de la lucha en la calle, lograda a costa de numerosos muertos, detenidos y torturados.

Que los fascistas aprovecharan el momento para amnistiarse a sí mismos y que los oportunistas que he mencionado -y otros que se podrían añadir- mantuvieran la boca cerrada, es el signo diferencial del país en el que vivimos, o sea, más de lo mismo. El fascismo no hubiera podido perpeturarse hasta hoy sin ese apoyo.

Prokofiev celebra el 60 cumpleaños de Stalin con un brindis: la cantata ‘Zdravitsa’

La cantata “Zdravitsa” es una de las mayores joyas de la música soviética y, seguramente, de la cultura humana de todos los tiempos. Combina un enorme refinamiento cultural y una elevada complejidad técnica, al mismo tiempo que destaca por su sencillez y un aire popular, típicamente soviético.

El gran pianista soviético Sviatoslav Richter, una de las principales figuras del instrumento en el siglo pasado, dijo que esta cantata no era, en realidad, una composición sino una especie de revelación.

“Zdravitsa” es lo que dicen los rusos en un brindis, equivalente de “¡Salud!”, porque Serguei Prokofiev la compuso en 1939 para celebrar de esa manera el 60 cumpleaños de Stalin.

En 13 minutos sintetizó el brindis por el cumpleaños de Stalin con una elocuencia magistral. El compositor estaba influido por una frase de Stalin pronunciada en 1935 durante un discurso en la primera conferencia de trabajadores stajanovistas: “La vida ahora es mejor, camaradas. La vida se ha vuelto más alegre”.

La frase quedó como el símbolo de una época y la Contata está construida en torno a ella. El poema son fragmentos diversos y dispersos, todos ellos de origen popular, procedentes de las diversas naciones que formaban la URSS.

Junto a Shostakovich, Prokofiev es uno de los mayores músicos del siglo pasado. Su influencia fue de tan largo alcance, que llegó hasta las composiciones cinematográficas, donde hay un antes y un después del compositor ruso.

Compuso una decena de partituras para el cine, entre ellas la de “Iván el Terrible” y “Alexander Nevski”, que es una obra maestra tanto del séptimo arte como de la música.

Murió el 5 de marzo de 1953 en Moscú, el mismo día que Stalin.

I

Nunca ha habido
un campo tan fértil
Nunca ha habido tanta alegría.
Todo el pueblo está lleno de ello.
Nuestras vidas nunca han sido
tan alegres.
Nuestro centeno nunca antes
floreció tanto.

El sol brilla sobre la tierra
para nosotros de una manera diferente.
Parece que ha visitado
a Stalin en el Kremlin.

Canto mientras amamanto a mi hijo
en mis brazos.

“Crecerás como un tallo de trigo,
rodeado de ancianos.
Stalin será la primera palabra que aparezca
en tus labios.
Entenderás el origen de esta luz brillante,
dibujarás, en tu cuaderno
un retrato de Stalin”.

Oh, el cerezo del jardín refleja la luz
como una niebla blanca.
Mi vida ha florecido ahora
como los cerezos en flor en primavera.
Oh, el sol brilla y baila
en las suntuosas gotas de rocío.

Fue Stalin quien nos trajo
esta luz, este calor y este sol.

Lo entenderás, querida.
Este calor
ha llegado a ti
a través de las colinas y montañas”.

Oh, el cerezo del jardín refleja la luz
como una niebla blanca.
Nuestra vida ha florecido ahora
como las cerezas en primavera.

II

Si mi juventud volviera,
si el río Kokshaga fluyera de repente hacia el norte,
si mis ojos brillaran,
como lo hicieron cuando yo tenía diecisiete años,
si mis mejillas se vuelven rosas, como una manzana madura,
iría a Moscú, la gran ciudad
y me gustaría agradecérselo
a José Stalin.

III

Lo ve y lo oye todo,
la forma en que vive la gente,
la forma en que la gente vive y trabaja.
Y recompensa a todos,
por sus esfuerzos.
Invita a todos,
a visitarle en Moscú.
Los recibe amablemente,
habla con todo el mundo de forma alegre y amable.

Lo ve y lo oye todo,
La forma en que vive la gente,
La forma en que la gente vive y trabaja,

Conduce a sus invitados
y los lleva a un cuarto brillante.
Ofrece a todos un asiento en las mesas de roble
y les pregunta por todo.

Los interroga y pregunta:
“¿En qué condiciones funcionan?, ¿Qué necesitan?
¿Cómo trabaja la gente? ¿Qué necesitan?
Y les da un sabio consejo”.

Lo ve y lo oye todo,
La forma en que vive la gente,
La forma en que la gente vive y trabaja.
Y recompensa a todos,
por sus esfuerzos.
Invita a todos,
a visitarle en Moscú.
Los acoge con alegría,

Los acoge con gran benevolencia
y les da un sabio consejo.

Ah, ayer cantamos canciones
y dimos una fiesta.
Pero no fue una fiesta
para la trenza de castañas,
No nos casamos con Aksinia.
Enviamos a Aksinia
a visitar a Stalin.

La vimos partir
a la capital, a Moscú.
Y la engalanamos
como una novia.

La encantadora Aksinia
pasó por las puertas del pueblo.
Era guapa de ver y bonita,
con sus nuevas y robustas botas.
La acompañamos hasta el final
de nuestro pueblo.

Y con ella enviamos
nuestro saludo a Stalin.

Lo ve y lo oye todo,
La forma en que vive la gente,
La forma en que la gente vive y trabaja
y recompensa a todos
por sus esfuerzos.
Invita a todos,
a visitarle en Moscú.
Los acoge con alegría,

Los acoge con gran benevolencia,
y les da un sabio consejo.

IV

Oh, Stalin, te has enfrentado a muchas injusticias
y has aceptado tanto sufrimiento
por la causa del pueblo.

Por protestar el zar nos aplastó.
Dejó a las mujeres sin más hombres.
Nos has abierto nuevos caminos.

Estamos encantados de seguirle.
¡Tu horizonte es nuestro horizonte, jefe de la nación!
¡Tus pensamientos son nuestros pensamientos! ¡indivisibles!

¡Tú eres el estandarte que flota sobre nuestra gran fortaleza!
¡Eres la llama que hierve nuestra sangre y nuestro espíritu!
¡Stalin!
¡Stalin!

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies