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Categoría: Estrategia (página 119 de 151)

De la Guerra de los Balcanes a la Guerra de Ucrania

Para cualquier serbio que no haya perdido la cabeza o que simplemente haya sido atontado por tres décadas de incesante propaganda y mentiras antiserbias que emanan de los centros de poder y de los medios de comunicación del Occidente “libre y democrático”, la rapidez y el alcance totalitario de las medidas antirrusas y la intensidad de la censura antirrusa que se ha impuesto en Occidente no pueden ser una sorpresa. Como declaró el Presidente serbio Aleksandar Vucic unos días antes del inicio de la campaña de desnazificación y desmilitarización de Rusia en Ucrania, cerca del 85 por cien de los serbios “siguen” del lado de Rusia. Aunque en los últimos días Serbia se ha visto sometida a una inmensa presión occidental como único enclave independiente en Europa, una especie de Berlín Occidental del nuevo mundo multipolar en ciernes, rodeada de países de la OTAN y/o de la Unión Europea que han sido, en mayor o menor medida, absorbidos por la actual histeria antirrusa y las sanciones que la acompañan, el cierre del espacio aéreo a los aviones rusos, etc., el hecho de que Serbia siga estando del lado de Rusia no es sorprendente.

La razón es sencilla, incluso si se dejan de lado los lazos espirituales, étnicos y simplemente fraternales que han unido a los dos pueblos durante siglos. Porque los serbios fueron, por así decirlo, los canarios en la mina de carbón en los años posteriores a la proclamación de George Bush padre de un “nuevo orden mundial”. Poco después de la caída del Muro de Berlín, a principios de los años 90, cuando la gente inocente y de buena voluntad aún se maravillaba del anunciado “fin de la historia” y del glorioso triunfo de la “democracia liberal”, en las zonas serbias de Yugoslavia vivíamos, de primera mano, algo completamente diferente, algo oscuro y siniestro.

Asistimos al retorno gradual de la más pura y cínica de las brutales políticas de poder, pero esta vez envuelta en homilías políticamente correctas y diluidas sobre los “derechos humanos”, la “democracia”, la “integración europea” y la “paz”, que, como pronto se demostró, no eran más que una niebla de guerra “liberal”, como fuego de artillería retórico, diplomático y mediático preparatorio para legitimar el autoproclamado derecho de Occidente a definir lo que es bueno y lo que no lo es y, sobre la base de las nuevas definiciones prescritas, interferir y ampliar sus intereses centrales puramente pragmáticos allí donde pueda.

El Occidente victorioso era el amo del mundo, y la “expansión de la democracia” era su nueva cuasi-religión, dando un barniz moral a su flamante acción geopolítica, una versión modernizada de la “carga del hombre blanco” (1) formulada en la nueva terminología de una era supuestamente post-ideológica.

Así, durante el violento desmembramiento de Yugoslavia, sus principales instigadores y facilitadores externos -encabezados por Alemania y Austria, con la ayuda esencial del embajador de Estados Unidos en Yugoslavia- pudieron, gracias a su amplio dominio del espacio mediático-informativo, presentarse como “mediadores de la paz” y, lo que es aún más enfermizo, como árbitros morales.

La hipocresía de los propagandistas de la OTAN

El nuevo-viejo Occidente expansionista podía presentarse ante los desinformados y crédulos como una especie de fuerza del bien, mientras que presentaba al enemigo -los serbios entonces, los rusos ahora- como la encarnación del mal. Fue sobre las cenizas de la destrucción de Yugoslavia promovida por Occidente que el mito de la “indispensable OTAN”, la “benévola Unión Europea” y el “buen Occidente” recibió gran parte de su posterior afirmación y poder blando de la posguerra fría. Y es en gran medida por esta razón por la que no se han tomado en serio, o al menos no lo suficiente, los repetidos llamamientos y exigencias amables de Rusia -y no sólo de Rusia- para detener la continua expansión del pacto militar del Atlántico Norte hacia el este, por una masa crítica de personas que no tenían conocimiento directo de la realidad de estos lobos occidentales con piel de cordero, como sí lo tenían los serbios (y los sirios, libios, iraquíes, afganos, yemeníes, somalíes, venezolanos, etc.). En otras palabras, Occidente estaba empezando a gastar el enorme capital moral que había acumulado como vencedor en una lucha global contra un “imperio del mal”, y los resquicios de la armadura (fabricada artificialmente) eran todavía demasiado pequeños para que el ojo ordinario, inexperto y bienintencionado los detectara.

Ni siquiera el bombardeo ilegal de la OTAN sobre la República Federal de Yugoslavia en la primavera de 1999, en nombre de la “prevención del genocidio” en la histórica y sagrada provincia serbia de Kosovo -del que nunca se han presentado pruebas en los 23 años transcurridos desde entonces- ha despertado una masa crítica de la opinión pública y los responsables occidentales suficiente como para reconsiderar la conveniencia y la necesidad de continuar por el camino de, esencialmente, un nuevo “Drang nach Osten” (sin embargo, visto lo ocurrido con Trump mucho más tarde, es más que evidente que los resultados electorales y la toma de decisiones en Occidente han sido anexionados por el complejo militar-industrial, como predijo Eisenhower en 1961).

Pero finalmente despertó a Moscú, allanando el camino para la llegada de Vladimir Putin al más alto cargo de Rusia el último día de ese fatídico año.

Al igual que los serbios, los rusos aún recordaban los verdaderos horrores de la última guerra mundial y podían reconocer patrones demasiado familiares con mucha más facilidad que la mayoría de los habitantes del continente europeo. Desgraciadamente, Moscú no pudo hacer mucho al principio, salvo lanzar incesantes advertencias, empezando por Múnich a principios de 2007, pedir una reevaluación general y una renegociación de la seguridad común europea y -consciente de que sus advertencias, sugerencias y amables propuestas eran alegremente ignoradas en las principales capitales occidentales- rearmarse y prepararse para lo inevitable. Esto ocurrió finalmente con la negativa colectiva de Occidente a discutir la neutralidad de Ucrania y detener la expansión de la OTAN, junto con la amenaza del presidente títere ucraniano de adquirir armas nucleares para Ucrania.

¿Por qué aceptaría Moscú la posibilidad muy real de que se desplieguen misiles nucleares en sus fronteras que podrían alcanzarla en 7-8 minutos (y, en el caso de los futuros misiles hipersónicos, en 5-6 minutos)? ¿Por qué iba a confiar en los centros de poder (reales) de la OTAN, cuyos testaferros le aseguraron que no se tomaría ni un centímetro del este cuando el Pacto de Varsovia se estaba autodisolviendo, para luego hacer exactamente lo contrario?

Así que no, las interminables garantías verbales y la retórica vacía de las últimas tres décadas ya no funcionaron, porque todo lo que Rusia consiguió fue una alianza hostil similar a la del Eje en sus fronteras y una campaña de demonización cada vez mayor que en los últimos tiempos ha superado en muchos aspectos a la experimentada por la URSS en el punto álgido de la Guerra Fría. Cuando se le amenazó con misiles nucleares a las puertas de Cuba, Estados Unidos estuvo dispuesto a lanzar una guerra nuclear para evitarlo. Rusia no amenazó con nada de eso.

La posición de Serbia sobre la Guerra de Ucrania

Un día después del inicio de la campaña de desmilitarización y desnazificación rusa, el Presidente de Serbia anunció la posición oficial de Serbia sobre la situación en Ucrania, descrita en las conclusiones del Consejo de Seguridad Nacional serbio. En esencia, la posición de Serbia es que respeta la integridad territorial de Ucrania como respeta la integridad territorial de todos los Estados, de acuerdo con la Carta de la ONU y el Acta de Helsinki de 1975, que considera “muy mala” la violación de la integridad territorial de cualquier Estado, incluida Ucrania, pero que no impondrá sanciones a la Federación Rusa.

Basta con mirar el mapa político actual de Europa para ver la importancia, el valor y la dificultad de la decisión de Serbia. Serbia y la vecina Bosnia y Herzegovina (BiH) son islas en el mar de la OTAN que las rodea, y BiH no es miembro de la OTAN sólo por la oposición local serbia liderada por el miembro serbio de la presidencia de BiH, Milorad Dodik. Además, todos los Estados del entorno se han sumado a las condenas occidentales de la intervención rusa en Ucrania y se han asociado o han expresado su apoyo a las últimas sanciones impuestas a Rusia, incluido el cierre del espacio aéreo de la Unión Europea a los aviones rusos.

Como era de esperar, en los últimos días, tal y como atestigua el propio Vucic, Serbia ha estado sometida a una “intensa” presión occidental para que se sume al frente de sanciones y condenas contra Rusia. El ponente del Parlamento Europeo para Serbia, Vladimir Bilchik, ya declaró que la decisión de Serbia de no sumarse a las sanciones de la Unión Europea contra Rusia es una “decisión de política exterior decisiva para la relación mucho más amplia entre la Unión Europea y Serbia”.

El ex ministro de Asuntos Exteriores y primer ministro sueco y primer Alto Representante para Bosnia y Herzegovina, Carl Bildt, tuiteó que Serbia se había “descalificado de facto del proceso de adhesión a la Unión Europea”, ya que se supone que los nuevos miembros deben compartir los “valores e intereses fundamentales” de la Unión Europea. Los portavoces de la Comisión Europea Ana Pisonero y Eric Mamer también expresaron su esperanza de que Serbia se sume a la política de sanciones de la Unión Europea.

Estas palabras son ominosas, y no porque nadie en Serbia, salvo un puñado de incondicionales bien pagados y casos perdidos, crea realmente que el país vaya a ser admitido en el autoproclamado “proyecto de paz más exitoso de la historia de la humanidad” (que aprobó expresamente el envío de aviones de combate a los “demócratas” neonazis de Ucrania), sino porque la mentalidad de “o estás con nosotros o estás contra nosotros” de las élites occidentales fuera de control seguramente encontrará la manera de hacer pagar a todos los disidentes su disgusto. Especialmente para un asediado enclave amigo de Rusia que se niega obstinadamente a sumarse a la histeria antirrusa que se azuza en todo el panorama “liberal” occidental.

¿Quién lloró cuando Serbia fue sádicamente bombardeada por la OTAN en 1999?

Después de todo, Serbia fue sádica e ilegalmente bombardeada por la OTAN en 1999 por no aceptar voluntariamente su propia ocupación por la alianza de “valores democráticos”. Desde entonces, la alianza ha ganado 11 miembros más y unos mil kilómetros al este. Así que esperaremos a ver en los próximos días y semanas qué medidas concretas de castigo o censura aplicará la Unión Europea (y la OTAN) contra Serbia, que es candidata oficial a la adhesión a la Unión Europea desde 2012 y, por tanto, está obligada a armonizar progresivamente sus políticas, incluida la exterior, con la unión “pacífica”.

Rusia expresó su aprecio y comprensión por la posición de Serbia. En su reacción a la posición oficial de Serbia, el embajador ruso en Belgrado dijo que Rusia “entiende que Serbia está bajo presión y no pide nada”, siendo muy consciente del respeto y la confianza mutua entre el presidente Vucic y el presidente ruso Putin, y que Serbia “respeta el interés nacional de Rusia”. Rusia está “en paz” con la posición y la política exterior de Serbia.

Además, tal y como se recoge en las conclusiones del Consejo de Seguridad Nacional, la propia Serbia fue víctima de las sanciones occidentales durante la década de 1990 y, lo que es más importante, de la agresión de 19 Estados de la OTAN en 1999, precisamente por defender su propia integridad territorial. En otras palabras, Serbia no sólo se niega a sumarse a las sanciones occidentales contra un amigo y aliado tradicional, sino también a formar parte del tradicional doble rasero de Occidente, que ha experimentado de primera mano en el pasado y en el presente. Para ello, el presidente del Parlamento serbio, Ivica Dacic, ha declarado claramente que, a diferencia del resto de la Europa “democrática”, Serbia no se sumará a los métodos “totalitarios” y no cerrará ni censurará ni Sputnik ni RT. Por lo tanto, el último puesto europeo no ruso de Sputnik está en Belgrado, que todavía no es lo suficientemente “democrático” como para ser aceptado por los burócratas librepensadores de Bruselas.

En la misma línea, porque nunca se tiene demasiada hipocresía transatlántica, la embajada de Estados Unidos en Belgrado también reaccionó a la posición de Serbia sobre la intervención rusa en Ucrania tuiteando que Estados Unidos “celebra la reiterada posición de Serbia y del presidente Aleksandar Vucic de apoyar la integridad territorial de Ucrania, que ha sido violada por los ataques ilegales y totalmente irracionales de Rusia”.

Además de la desvergonzada distorsión y de la absoluta invención en la que ha incurrido la embajada de Estados Unidos -pues ningún funcionario serbio ha utilizado palabras duras para describir la intervención de Rusia-, los diplomáticos estadounidenses ignoran convenientemente el hecho de que su propio país ha violado sistemática y agresivamente la integridad territorial de Serbia desde febrero de 2008, cuando Estados Unidos reconoció la independencia de la histórica y sagrada provincia serbia de Kosovo (Kosovo y Metohija es el nombre completo de la provincia, según la constitución serbia).

Y, por supuesto, con la excepción de los cinco Estados de la Unión Europea que se negaron a reconocer la secesión del llamado Kosovo de Serbia (Grecia, Chipre, Rumanía, España y Eslovaquia), el resto de la Unión Europea, encabezada por sus miembros más poderosos (Alemania, Francia, Italia y los países del Benelux), también hace gala de su habitual hipocresía al esperar que Serbia condene las violaciones del territorio ajeno cuando la mayoría de sus propios Estados miembros también han reconocido la violación de la integridad territorial de Serbia al reconocer “Kosovo” y, de hecho, promoviendo activamente su “independencia” -que en la práctica es inexistente, ya que el territorio es un agujero negro de tráfico de drogas y personas, cuyos políticos reciben órdenes del extranjero, y que alberga una importante base militar estadounidense construida en tierras robadas a los serbios.

En 1944 Yugoslavia se liberó de la ocupación nazi con la ayuda del Ejército Rojo

La decisión inicial de los dirigentes serbios fue apoyada por la gran mayoría de la opinión pública serbia, que sin embargo es muy consciente de la difícil posición de Serbia. Sin embargo, el 2 de marzo, Serbia se unió a la mayoría de la Asamblea General de la ONU y condenó la “agresión rusa contra Ucrania”. En una penosa postura pública de victimismo, Vucic trató de justificar este voto en una rueda de prensa explicando que Serbia seguía rechazando los llamamientos a sumarse a las sanciones antirrusas, y resistiendo a las nuevas presiones occidentales para nacionalizar las propiedades rusas en Serbia. Aun así, su popularidad se resentirá, pero los intereses occidentales saldrán ganando en Belgrado, ya que siempre prefieren a los líderes débiles, a los que hablan poco y, por tanto, son susceptibles de recibir presiones externas.

La posición actual de Serbia recuerda inquietantemente a su posición en la primavera de 1941. También en aquella época, la élite serbia del Reino de Yugoslavia era la única voz del país que se oponía a unirse a las potencias del Eje, aunque la propia Yugoslavia estaba, junto con Grecia, rodeada de países que habían caído bajo la ocupación o la dominación política de las potencias del Eje. Tras el golpe de Estado del 27 de marzo de 1941, organizado por oficiales serbios opuestos a un pacto con el Eje, Yugoslavia fue atacada por Alemania y sus aliados el 6 de abril de 1941, el propio país fue desmembrado y ocupado, y la población serbia fue sometida a la represión política y a la aniquilación genocida durante los cuatro años siguientes. Aunque los serbios organizaron dos grandes frentes de guerrilla para la liberación, sólo con la ayuda del Ejército Rojo soviético se liberó totalmente el territorio de Yugoslavia en el otoño de 1944. Sólo los serbios de los antiguos pueblos de Yugoslavia (que también incluían a croatas, eslovenos y musulmanes eslavos, así como grandes minorías albanesas y húngaras) siguen recordando esto, al igual que muchos rusos recuerdan que sólo los serbios se negaron a unirse a las tropas alemanas nazis en el Frente Oriental contra la URSS.

¿No es esto, en palabras inmortales de Yogi Berra (2), otro déjà vu?

Aleksandar Pavic https://www.strategic-culture.org/news/2022/03/03/understanding-ukraine-crisis-from-last-free-enclave-in-europe-outside-russia-and-belarus-that-is/

(1) La “carga del hombre blanco” es una expresión acuñada por Rudyard Kipling. Significa que, según él, los blancos tienen la dura tarea de civilizar a los salvajes.
(2) Yogi Berra fue un jugador de béisbol estadounidense.

China advierte a Estados Unidos contra la creación de una OTAN en el Pacífico

Aunque China ha dejado claro que no existe una correlación directa entre Ucrania y Taiwán, señalando que Taiwán es parte integrante de China, su silencio sobre el ataque ruso debería hacer reflexionar a quienes dudan de la voluntad de Pekín de recurrir a una acción similar cuando defiende sus propias reivindicaciones territoriales.

Mientras Estados Unidos y la OTAN se esfuerzan por gestionar la crisis de Ucrania, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, ha advertido al gobierno de Biden que no debe repetir los errores cometidos en Europa al intentar crear una versión de la OTAN en el Pacífico para contener a China. Las declaraciones de Wang se produjeron en su conferencia de prensa anual, en el marco de la convocatoria de la Asamblea Popular, el máximo órgano legislativo del país, celebrada el lunes en Pekín. Calificando los planes de “acciones perversas” que “van en contra de la aspiración común de la región a la paz, el desarrollo, la cooperación y los resultados beneficiosos para todos”, Wang dijo que, si los aplica Estados Unidos, “están condenados al fracaso”.

Wang también criticó a Estados Unidos por ampliar sus lazos con Taiwán, incluyendo la cooperación militar y la venta de armas. Tales políticas, advirtió Wang, “no sólo empujan a Taiwán a una situación precaria, sino que también conducen a consecuencias insoportables para la parte estadounidense”, añadiendo que “Taiwán acabará de nuevo en los brazos de la madre patria”.

China nunca ha ocultado su reivindicación de Taiwán, ni su ambición de conseguirla por cualquier medio, incluida la fuerza militar. Si bien las perspectivas de una acción militar china a corto plazo contra Taiwán se consideraban remotas, la ofensiva rusa en Ucrania ha llevado a muchos observadores a reconsiderar esa postura.

Las preocupaciones chinas no son imaginarias, sino que se derivan de una lectura directa de las orientaciones emitidas por el gobierno de Biden en la primavera del año pasado. “Nuestras alianzas democráticas”, dijo Biden en su guía estratégica provisional de seguridad nacional, “nos permiten presentar un frente común, producir una visión unificada y aunar nuestras fuerzas para promover normas elevadas, establecer reglas internacionales eficaces y hacer que países como China rindan cuentas”.

“Por eso reafirmaremos, invertiremos y modernizaremos la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y nuestras alianzas con Australia, Japón y la República de Corea, que, junto con nuestras otras alianzas y asociaciones mundiales, son el mayor activo estratégico de Estados Unidos”, añadió.

Estados Unidos busca una alianza al estilo de la OTAN en el Pacífico, centrada únicamente en “pedir cuentas a China”, a través de alianzas como “Quad”, una asociación militar entre Estados Unidos, Japón, India y Australia, y la recientemente formada “Aukus”, con Australia, Reino Unido y Estados Unidos. Ambas organizaciones existen únicamente para coordinar una respuesta militar a la creciente presencia de China en la región del Pacífico.

La semana pasada China anunció que no se quedará de brazos cruzados mientras Estados Unidos conspira contra ella y comenzó maniobras militares de una semana de duración en el Mar de China Meridional, cerca de las aguas territoriales de Vietnam. Aunque el alcance y la escala del ejercicio fueron limitados -a un radio de seis millas náuticas- su mensaje era claro: China está dispuesta a usar la fuerza, si es necesario, para defender sus reclamaciones territoriales en la región.

El ejercicio se produjo tras una serie de maniobras militares cerca de Taiwán, en las que el paso de un buque de guerra estadounidense por el estrecho de Taiwán fue contrarrestado por la salida de aviones militares chinos hacia la zona de identificación de defensa aérea de Taiwán.

“La cuestión de Taiwán es el mayor barril de pólvora entre China y Estados Unidos”, dijo el 28 de enero Qin Gang, embajador chino en Estados Unidos en declaraciones a los medios de comunicación estadounidenses. “Si las autoridades taiwanesas, envalentonadas por Estados Unidos, siguen avanzando hacia la independencia, lo más probable es que China y Estados Unidos, los dos grandes países, se vean envueltos en un conflicto militar”.

Los comentarios de Qin Gang se produjeron una semana antes de que Putin y Xi Jinping se reunieran en Pekín, donde emitieron una declaración conjunta de 5.000 palabras en la que reafirmaban “su firme apoyo mutuo a la protección de sus intereses fundamentales, su soberanía estatal y su integridad territorial”.

“La parte rusa reafirma su apoyo al principio de una sola China, confirma que Taiwán es una parte inalienable de China y se opone a cualquier forma de independencia taiwanesa”, decía la declaración. Rusia sabe que China está dispuesta a recurrir a la fuerza militar para defender sus reivindicaciones sobre Taiwán.

La respuesta de Occidente al ataque de Rusia está siendo estudiadas de cerca por los dirigentes chinos para determinar cómo podría responder a cualquier futura acción militar en Taiwán.

Scott Ritter https://www.rt.com/news/551435-china-us-taiwan-pacific-ukraine/

El ejército francés se prepara para un corte de los cables submarinos de comunicaciones

En cuanto Putin anunció la ofensiva rusa contra Ucrania, se produjo un ataque informático contra el satélite de comunicaciones KA-SAT, operado por la empresa estadounidense Viasat, que proporciona acceso a internet de alta velocidad a varias operadoras europeas, entre ellas Nordnet.

Lo confirmó el general Michel Friedling, jefe del Mando Espacial francés, en la última rueda de prensa del Ministerio de las Fuerzas Armadas, donde habló sobre la segunda edición del ejercicio AsterX. “Lo que habíamos imaginado está ocurriendo”, dijo.

Según el general Friedling, varias decenas de miles de terminales fueron destruidas. También afectó al funcionamiento de 5.800 aerogeneradores, es decir, una capacidad de 11 gigavatios, instalados en Alemania, que se controlaban a distancia a través de la red Viasat.

Sus terminales no pueden ser reiniciadas, por lo que seguramente tendrán que ser sustituidas en el peor momento imaginable, cuando hay una gran escasez de semiconductores.

Si Rusia es la atacante, ha matado dos pájaros de un tiro. Los sistemas de telecomunicaciones vuelven a estar en el primer plano de la guerra.

Pero, además de los satélites, los cables submarinos también son vulnerables y el buque ruso Yantar ha sido visto por las cercanías de los que unen Europa con el continente americano.

Rusia puede cortar los cables y el ejército francés se prepara para remediarlo. El 23 de febrero la Dirección Conjunta de Redes de Infraestructuras y Sistemas de Información (DIRISI) realizó el ejercicio Triton para probar la resistencia de las comunicaciones submarinas.

Según el Estado Mayor del ejército francés, el ejercicio consistió en preparar a las unidades de las Antillas para hacer frente a un corte de las transmisiones con el Viejo Continente. El objetivo era poner en marcha medios de transmisión por satélite de emergencia, simulando un fallo total de los enlaces submarinos transatlánticos.

El ejercicio movilizó a más de 150 militares de la DIRISI de Martinica, Guadalupe y Francia Metropolitana, así como a los del centro de operaciones del ejército. También se movilizaron un buque de apoyo de ultramar y una fragata de vigilancia.

En su comunicado, el Estado Mayor recuerda que el DIRISI debe “ser capaz de establecer rápidamente enlaces por satélite para sustituir los enlaces submarinos transatlánticos que no estarían disponibles”.

China ha duplicado su presupuesto militar en diez años

El año pasado Pekín anunció un aumento del 6,8 por cien en su presupuesto militar. Este año aumentará un 7,1 por cien más, para un crecimiento estimado del PIB del 5,5 por cien, anunció Li Keqiang, el primer ministro chino.

Con un aumento de dos dígitos hasta 2015, el gasto militar chino se duplicó entre 2011 y 2021. Alcanzará oficialmente 210.000 millones de euros, casi cuatro veces menos que el del Pentágono: 675.000 millones de euros. Las cifras están muy subestimadas en ambos casos porque buena parte de las instituciones de la sociedad civil, como las univresidades, están militarizadas.

El rearme y la militarización aceleradas reflejan la profunda crisis internacional y los intentos de países, como China, de ponerse a la altura de Estados Unidos, que siempre marca la pauta. Es una aceleración cuantitativa y cualitativa en los campos de la aeronáutica, el espacio, la ciberdefensa, las capacidades terrestres y las llamadas armas disruptivas, como los planeadores hipersónicos.

El Ejército Popular de Liberación se moderniza a toda velocidad, adquiriendo incluso capacidades que las fuerzas estadounidenses aún no dominan, en particular en el campo de las armas hipersónicas.

El año pasado China probó un planeador orbital hipersónico, utilizando el concepto de sistema de bombardeo orbital fraccionado, ideado por la Unión Soviética durante la Guerra Fría, para derrotar las defensas aéreas estadounidenses.

China también parece estar aumentando significativamente su arsenal nuclear, del orden de un 20 por cien en dos años, acompañado de la construcción de nuevas rampas de lanzamiento de misiles balísticos estratégicos.

El nuevo aumento del presupuesto militar chino permitirá al Ejército Popular de Liberación seguir modernizando su potencial con la puesta en marcha de armas y equipos más avanzados. Se espera próximamente la botadura de un tercer portaaviones.

Hay al menos tres razones para este nuevo esfuerzo presupuestario, según el Global Times (*). En primer lugar, seguir el ritmo de las fuerzas estadounidenses y de sus aliados, que han incrementado sus ejercicios en la región Indo-Pacífica, y en particular en el Mar de China Meridional.

En segundo lugar está Taiwán. “China sigue siendo el único miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que aún no ha logrado la plena reunificación nacional”, dice Global Times.

Por último, Global Times también menciona la situación en la frontera con India, que se ha transformado en enfrentamientos entre soldados chinos e indios no hace mucho tiempo.

(*) https://www.globaltimes.cn/page/202203/1253877.shtml

Estados Unidos entrena a yihadistas del Califato Islámico en una base siria para enviarlos a Ucrania

El Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR) acusa a los servicios de inteligencia de la OTAN de entrenar a terroristas en la base siria de Al-Tanf, ocupada por Estados Unidos, para enviarlos al Donbas contra las dos Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk.

La base de Al-Tanf, situada en la frontera entre Siria, Irak y Jordania, es el escenario de las actividades de preparación de los terroristas afiliados al Califato Islámico para trasladarlos al Donbas, según un comunicado del SVR.

“A finales de 2021 los estadounidenses liberaron a decenas de terroristas del EI [Califato Islámico] de Rusia y los países de la CEI. Estas personas fueron enviadas a la base de Al-Tanf, controlada por Estados Unidos, donde recibieron formación especial en métodos para perpetrar actos de sabotaje y terrorismo, centrados en la región del Donbas”, dice el comunicado.

“Las fuerzas estadounidenses siguen entrenando a nuevas unidades de Daech en Oriente Medio y en países africanos, y está previsto que sean trasladadas para participar en actividades de sabotaje y terrorismo en Ucrania a través del territorio de Polonia”, añade el SVF.

El jueves el Ministerio de Defensa ruso anunció la llegada de mercenarios extranjeros a Ucrania, entre ellos 200 croatas, y señaló que estaban realizando actos de sabotaje y asaltos a convoyes de equipos rusos.

“Los ataques de mercenarios extranjeros en Ucrania se llevan a cabo con armas suministradas por Occidente a los militantes en Ucrania, como Javelin (suministrado por Estados Unidos), NLO (suministrado por Gran Bretaña) y misiles Stinger”, añadió el ministerio ruso.

Una fuente dijo a la agencia rusa Sputnik que “las autoridades ucranianas han concedido asilo a terroristas internacionales, incluidos los que lucharon en Siria”.

“El territorio ucraniano se utiliza actualmente como refugio para más de 1.000 miembros de organizaciones terroristas y extremistas. Entre ellos están los que participaron en las hostilidades en territorio sirio”, dijo la fuente.

“En las condiciones actuales, la operación militar especial de las fuerzas armadas rusas tiene como objetivo no sólo neutralizar a Ucrania, sino también luchar contra el terrorismo”, añadió.

Anteriormente, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, el general de división Igor Konashenkov, anunció que los neonazis ucranianos estaban utilizando los mismos métodos que los terroristas internacionales en Siria.

—https://french.almanar.com.lb/2264748

El servicio secreto ucraniano asesina a un miembro del equipo negociador después de detenerle

Este mediodía ha sido asesinado Denis Kireev, miembro del grupo negociador de Ucrania en las primeras conversaciones con Rusia. La prensa ucraniana ha informado del crimen, cometido en Kiev, la capital ucraniana. El antiguo diputado de la Rada, Oleksandr Dubinsky, ha confirmado el asesinato, cometido por el SBU, el servicio secreto ucraniano.

Según la información actualmente disponible, Kireev fue detenido por el SBU acusado de traición y uno de los oficiales de inteligencia que participó en su detención le disparó dos tiros en la cabeza.

Mientras el SBU afirma que Kiryev era un traidor y fue ejecutado sumariamente como tal, en un comunicado el GUR Mou, la inteligencia militar ucraniana, le rindió homenaje público, llamándole “héroe de la nación”.

Kireev era miembro del círculo íntimo del oligarca Andrei Klyuev que huyó a Rusia, quien, a su vez, era socio del antiguo Presidente ucraniano Viktor Yanukovich, escribió Dubinsky en su canal de Telegram.

Kireev fue uno de los primeros negociadores ucranianos en Gomel, pero no el principal, por lo que no fue mencionado en los informes. Es probable que fuera liquidado por encargo de un tercero. El GUR Mou acusa al SBU de estar cada vez más infiltrado por los nazis del Batallón Azov, que se oponen a una salida negociada a la guerra de forma ilateral con Rusia.

En Ucrania ya no hay un gobierno central. Zelensky se ha refugiado en la embajada de Estados Unidos en Varsovia, según el diputado ucraniano Ilya Kiva. Ahora menos que nunca, no sujeta las riendas del gobierno. Los oligarcas están reuniendo sus propios ejércitos.

En la víspera el jefe del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, Danilov, prometió disparar “sin juicio ni investigación” a cualquiera que sea sospechoso de colaborar con Moscú. Tras el incidente con el diputado detenido de la Plataforma Opositora por la Vida Shufrich, Danilov dijo que no habría más juicios, sino que sólo quedaba “disparar a matar”.

El asesinato de Kireev es el primero de una serie de purgas internas de políticos, empresarios y militares, que no cuentan con el apoyo de los poderes fácticos que marcan la pauta en Kiev.

—https://es.topwar.ru/193105-v-kieve-soobschili-o-likvidacii-sotrudnikami-sbu-odnogo-iz-uchastnikov-peregovorov-s-rossiej.html

Ucrania recurre a China para negociar con Rusia

En una conversación telefónica, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, ha pedido a su homólogo chino, Wang Yi, que medie entre su país y Rusia para negociar una tregua.

Es una noticia mucho más importante de lo que parece: Estados Unidos corre el riesgo de quedar fuera y perder el control en Europa, lo mismo que la OTAN, ante un país asiático, como China. Los tiempos están cambiando aceleradamente.

En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino indica que el ministro Wang Yi mantuvo una conversación telefónica con su homólogo ucraniano a petición de Kuleba.

Según la agencia de noticias turca Anadolu, Kuleba informó a Wang Yi sobre la primera ronda de negociaciones entre Ucrania y Rusia y que la prioridad de Kiev era detener las hostilidades.

Ucrania dijo que estaba abierta a una solución negociada de la crisis actual y que estaba tratando las conversaciones con Rusia con sinceridad. Kuleba afirmó que a pesar de las dificultades actuales, la parte ucraniana sigue tranquila y decidida a hacer avanzar las conversaciones.

China ha desempeñado un papel constructivo en la cuestión ucraniana, según el jefe de la diplomacia ucraniana. Kuleba subrayó que Ucrania está dispuesta a reforzar la comunicación con la parte china y espera que la mediación china conduzca a un alto el fuego.

Wang Yi subrayó que la situación en Ucrania ha cambiado rápidamente y que China lamenta que haya estallado una guerra entre Ucrania y Rusia, al tiempo que el país está muy preocupado por los daños causados a la población civil.

“La posición básica de China sobre la cuestión de Ucrania es abierta, transparente y coherente”, insistió el ministro chino, recordando que China siempre apoya el respeto a la soberanía y la integridad territorial de todos los países.

En cuanto a la crisis actual, China insta a Ucrania y a Rusia a encontrar una solución al problema a través de la negociación y apoya cualquier esfuerzo internacional constructivo que conduzca a un acuerdo político, continuó.

El Ministerio de Asuntos Exteriores denunció una noticia falsa del New York Times, afirmando que China tenía conocimiento previo de las operaciones militares de Rusia en Ucrania.

“Esta información es completamente falsa. Tales comentarios destinados a desviar la responsabilidad son despreciables”, dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin, en una conferencia de prensa el jueves. Rechazó el artículo del New York Times en el que se afirmaba que altos funcionarios chinos han tenido cierto nivel de conocimiento directo sobre las operaciones militares planeadas por Rusia.

“Todos conocemos el meollo del asunto […] El ex embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética, George Kennan, advirtió en la década de 1990 que la continua expansión de la OTAN contra Rusia sería el error de más graves consecuencias en la política exterior de Estados Unidos, pero el gobierno de Estados Unidos ignoró su consejo”, dijo el portavoz diplomático chino.

“China insta al provocador de las tensiones en Ucrania a reflexionar sobre sí mismo en lugar de culpar a China”, añadió Wang Wenbin. Estados Unidos debería asumir la responsabilidad de resolver este problema adoptando medidas concretas para aliviar la situación, en lugar de culpar a Rusia, concluyó el portavoz.

Declaración de la Coordinadora de Núcleos Comunistas ante la situación internacional y la próxima cumbre de la OTAN

Una vez más la confusión. Una vez más los medios de comunicación propiedad de la oligarquía internacional y de los grandes bancos y multinacionales españolas – junto a los medios “públicos” en manos de los gobiernos del Estado y de las Comunidaes Autónomas, alineados todos con la OTAN y preparando su Cumbre en Madrid a finales de junio, nos han preparado el relato: Rusia invade Ucrania, luego “no a la guerra”.

Desde sus bien financiadas poltronas, el PSOE, Podemos, IU y el PCE, como fuerzas de gobierno que se preparan para recibir con todos los honores al presidente de Estados Unidos y al resto de jefes de estado de la alianza más criminal de la historia, claman contra Rusia por la “invasión” de Ucrania. Pablo Iglesias, el mismo que nos instaba a guardar nuestras banderas rojas porque eran arquelogía histórica, se supera a sí mismo en cinismo y se atreve a constituirse en vara de medir comunismos para camuflar su abyección otanista.

Al compás del mismo guión marchan ONGs y otras organizaciones que, cada vez que la OTAN o la “coalición internacional“atacaba a diferentes países, han sostenido discursos que sistemáticamente han servido para blanquear los crímenes del imperialismo. Baste recordar sus “Ni OTAN, ni Milosevic” – en la guerra de destrucción de Yugoslavia -, “Ni Bush ni Sadam” cuando se asoló Iraq, “Ni OTAN, ni Gadafi” cuando se aniquiló Libia o la demonización de Al Asad cuando el imperialismo euro-estadounidense pretendía añadir Siria al cesto de naciones destruidas a las que expoliar.

Para neutralizar la capacidad de la movilización obrera y popular ante semejantes crímenes los grandes emporios de la comunicación nos proporcionaron las mentiras mediáticas correspondientes. Y no hay que olvidarlas. Recordamos: el cormorán empapado de petróleo porque Sadam Hussein era un eco-terrorista, los bebés arrancados de sus incubadoras en Kuwait, las armas de destrucción masiva de Iraq, los fabricados bombardeos de Gadafi a su propio pueblo, los ataques de Al Asad con armas químicas, etc.

La clase obrera y cualquiera que aspire a tener una idea cabal de lo que acontece, jamás deberían olvidar que “la ideología dominante es la ideología de las clases dominantes” y que los dueños de los medios de comunicación, ahora más que nunca, son los mismos que trabajan para los utilizan para que los pueblos -como decía Machado- no acertemos la mano con la herida.

Por ello, para poder valorar la realidad de lo que sucede, es indispensable conocer el proceso histórico y situar los acontecimientos en sus relaciones.

¿Cómo surge la OTAN y qué ha hecho desde entonces?

Tras la derrota del nazismo alemán en la II Guerra Mundial a la que contribuyó decisivamente la URSS con sus 27 millones de muertos – la mayor parte población civil exterminada por las tropas fascistas – Estados Unidos impulsa la creación de la OTAN en 1949, a la que se integran las principales potencias de Europa occidental. La Alianza surge explícitamente para enfrentar a una URSS destrozada por la guerra, pero el objetivo es también subordinar a los países europeos que iban a dejar de tener ejércitos propios, y supeditar su soberanía a los intereses de Estados Unidos.

Seis años después, en 1955, en contra de lo que se cree, se crea el Pacto de Varsovia, alianza militar de la URSS y países aliados, para contrarrestar las amenazas atlantistas. El Estado español, que ya con la dictadura franquista tenía multitud de bases militares de Estados Unidos en su territorio, se incorpora a la OTAN en 1982. Ese mismo año de 1982 el PSOE gana las elecciones con el lema “OTAN, de entrada NO”, con una opinión pública mayoritariamente contraria a la integración. En 1986 se convoca un referéndum, plagado de amenazas si ganaba el NO. Las condiciones para el SÍ, que resultó ganador eran: No formar parte de la estructura militar, no almacenar en el estado español armas nucleares e ir disminuyendo progresivamente la presencia militar de Estados Unidos en nuestro territorio.

Como es bien sabido todas las condiciones se incumplieron. No solamente se integró España en la estructura militar, sino que Javier Solana llegó a ser su Secretario General; y se ampliaron y multiplicaron los tratados bilaterales con Estados Unidos que incluían no preguntar acerca de las armas nucleares y el aumento de las bases militares.

Tras la caída de la URSS en 1991, la OTAN se compromete con Rusia a no expandirse “ni un centímetro” hacia el Este, a cambio de la disolución del Pacto de Varsovia. Una vez desaparecido éste, 14 países del Este de Europa se han integrado en la OTAN. Desde entonces las guerras de destrucción perpetradas directamente por la OTAN o por sus países miembros camuflados en lo que llaman “coalición internacional” se han multiplicado dejando tras de sí millones de muertos, países destruidos y múltiples organizaciones terroristas que actúan a sus órdenes y a quienes financian, arman y entrenan. La lista del horror es larga: Iraq (1991), Yugoslavia (1991-2001), Afganistán (2001), Iraq (2003), Libia (2011), Siria (2011), Yemen (2014).

Gobiernos de países con una trayectoria criminal, como Colombia e Israel, que no ha dejado de masacrar al pueblo palestino desde 1948, actúan como miembros de facto de la OTAN. A esto hay que añadir la participación directa o encubierta de Estados Unidos y las potencias europeas en multitud de golpes de Estado, instigación de guerras civiles, desestabilización de países, sanciones y bloqueos que han ocasionado la muerte de millones de personas, el hambre y la enfermedad en América Latina, África y Oriente Próximo.

Desde que Rusia y China se han opuesto a los planes del imperialismo de Estados Unidos y la Unión Europea, creando alianzas y apoyando a los países atacados, han sido identificados como enemigos de la OTAN y cercados militarmente.

¿Qué pasa en Ucrania?

En Ucrania, país que tiene fronteras directas con Rusia, tuvo lugar un golpe de Estado en 2014, instigado por Estados Unidos y la Unión Europea, que situó en el gobierno, en el ejército y en la policía a organizaciones fascistas, herederas directas de los nazis ucranianos que colaboraron con Hitler en el genocidio perpetrado contra la población civil de Ucrania, Bielorrusia y Rusia durante la II Guerra Mundial.

Una buena muestra de su naturaleza es la matanza de trabajadores y trabajadoras – 50 muertes y 150 personas desaparecidas- , quemadas vivas, en la casa de los sindicatos de Odessa, el 2 de mayo de 2014.

Ante golpe fascista y el terror desencadenado contra la población de habla y cultura rusa, en el Donbass, en 2014, se proclamaron las Repúblicas Populares de Donets y Lugansk, que se armaron para resistir los ataques del gobierno fascista de Ucrania. Desde entonces los bombardeos de población civil, de infraestructuras como escuelas y hospitales, violaciones y masacres, han ocasionado 14.000 muertes, reconocidas por la ONU.

En 2015, se firma el Acuerdo de Minsk entre Ucrania, Rusia, Alemania y Francia. El Acuerdo incluía una serie de medidas para el alto el fuego en el Donbass y la solución del conflicto por vías dialogadas. Todas ellas han sido sistemáticamente violadas por Ucrania que ha continuado los ataques al Donbass; masacres que no han hecho más que incrementarse ante el silencio criminal de los medios de comunicación y la complicidad directa de Estados Unidos y la Unión Europea.

Estados Unidos y la Unión Europea han continuado armando al gobierno fascista de Ucrania, que ha seguido atacando a su propio pueblo, y preparan la incorporación de este país a la OTAN. Está previsto que esta integración de Ucrania culmine en la Cumbre que tendrá lugar en Madrid en próximo mes de junio.

Las contradicciones interimperialistas entre Estados Unidos y la Unión Europea

Como decíamos al principio uno de los objetivos centrales de la OTAN desde su creación, ha sido y es, máxime después de la desaparición de la URSS, asegurar a Estados Unidos el dominio de Europa. Eso significa impedir, mediante el control militar de la Unión Europea, cualquier alianza o relación, incluso comercial, de ésta con Rusia. Dos ejemplos recientes:

  • Todas las sanciones contra Rusia las pagan los países de la Unión Europea. Ahora mismo, todos los países miembros, incluido el Estado español, están viendo cerradas sus exportaciones a Rusia. Muchas empresas se hundirán, como ya está sucediendo con las empresas agrícolas.

  • El cierre del gaseoducto Nord Stream II que debía proporcionar gas ruso a la Unión Europea, más barato y de mejor calidad que el que abastece Estados Unidos, un 40% más caro y con mayores impurezas proveniente del fracking. ¿A cuanto va a pagar la energía y todos los productos que dependen de ella la clase obrera de los países de la Unión Europea? El imperialismo, no es sólo la dominación militar, sino la garantía del negocio de Estados Unidos, a costa nuestra.

Por otro lado, todos los gobiernos de España han participado activamente en la cadena imperialista, mostrando un alineamiento mayor con Estados Unidos que otros países europeos.

Ante el escenario de guerra abierta que se prepara, ¿cual es nuestra responsabilidad y cuáles son nuestras tareas inmediatas?

Sabiendo que Rusia es un país capitalista y que es importante no confundir al gobierno de Rusia con un gobierno comunista, lo que las trabajadoras y trabajadores no debemos olvidar es que el único lenguaje que entiende el imperialismo es el de la fuerza. Y que, en este caso, el gobierno de Rusia, apoyado sin excepción por todas las fuerzas parlamentarias, está enfrentándose, tanto a un gobierno fascista, como al imperialismo más agresivo representado por la OTAN.

La decisión de Rusia de reconocer a las Repúblicas Populares del Donbass y de acudir en su ayuda, defendiéndolas militarmente y llevando a cabo una intervención militar en Ucrania, debemos analizarla en el contexto de guerra contra Rusia, preparada desde hace años por la OTAN y de la masacre de la población del Donbass acometida por el gobierno de Ucrania, durante los últimos 8 años, penetrado hasta la médula por organizaciones fascistas.

El gobierno de Rusia no ha hecho más que adelantarse a los planes de la OTAN que ha venido utilizando a Ucrania como ariete. El gobierno de Kiev que amenazaba hace pocos días con invadir Crimea y solicitar la instalación de armamento nuclear de la OTAN. Todos los acuerdos, como el de Minsk, para encontrar salida pacífica, o como la promesa de no expandir la OTAN hacia el Este, hace tiempo han sido pisoteados.

Una vez más los medios de comunicación que sirven a sus dueños, los grandes Fondos de Inversión – nunca debemos olvidarlo – y se constituyen en propagandistas de la OTAN, difundiendo todo tipo de mentiras. Como en otras guerras, dirigen el foco del interés hacia un punto, mientras ocultan tragedias y agresiones cotidianas perpetradas por sus aliados, como -entre otras- la cotidiana masacre del pueblo palestino por el Estado sionista.

En medio de una gravísima crisis económica del capitalismo, que no ha sido provocada por el Covid pero que sí ha sido agravada por las medidas adoptadas por los gobiernos, se ha hundido en la miseria a millones de familias trabajadoras y se han destruido decenas de miles de pequeñas y medianas empresas.

Tras el alza insoportable de precios, sobre todo de la energía, se anuncia ahora un importantísimo incremento de los gastos militares, con dinero público y detraído de los gastos sociales. Alemania ya ha iniciado el camino. El Parlamento alemán sin oposición institucional, aprobaba el 28 de febrero la astronómica cifra de 100.000 millones de euros para “defensa”. Este hecho recuerda la votación de los presupuestos para la guerra de 1914, apoyada por la socialdemocracia y que dio origen a la creación del Partido Comunista de Alemania (KPD) de Rosa Luxemburgo.

Las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, con la paralización de exportaciones a Rusia, está causando la ruina de miles de agricultores que vendían cítricos y otros productos agrícolas a Rusia. Por otro lado, de forma más general afectará el aún mayor encarecimiento del gas como resultado del cierre de mercados con Rusia y la compra del mismo a Estados Unidos, un 40% más caro y de peor calidad.

Todo ello está configurando un escenario de rápido deterioro de las condiciones de vida de millones de personas y de probables estallidos sociales que los gobiernos intentarán dominar intensificando la represión y la propaganda.

Corresponde a las organizaciones comunistas y a los sectores más conscientes de la clase obrera prepararse para que los trabajadores y trabajadoras, especialmente la juventud, y los sectores más golpeados del pueblo, dirijan su ira contra quienes desde hace años están construyendo un escenario de guerra en Europa y se frotan las manos ante el gran negocio de la escalada armamentística.

El papel de organizaciones como el PCE, IU o Podemos, colaborando en esta estrategia de guerra al servicio de Estados Unidos, hipotecando nuestra soberanía y colocándonos como objetivo directo en un más que probable escenario de guerra, les sitúa, junto al PSOE, como lacayos del imperialismo.

Por todo ello, teniendo en cuenta quiénes integran la auténtica organización criminal que ha perpetrado y perpetra la destrucción de países engendrando y apoyando el fascismo, nuestro deber es enfrentar con todas nuestras fuerzas a la OTAN y al gobierno que en nuestro nombre y con nuestro dinero, va a aumentar los gastos militares mientras desmantela y privatiza los servios públicos. La lucha por la salida inmediata de la OTAN, el desmantelamiento de las bases de Estados Unidos y de la OTAN, contra el aumento de los gastos militares y contra la participación del Estado español en la guerra, debe concretarse también en la lucha contra la Cumbre de la OTAN.

La probable intensificación de la lucha de clases con millones de personas cuyas condiciones de vida se hunden, puede permitir que las masas obreras perciban – si las organizaciones comunistas llevamos a cabo decididamente esta tarea esencial de lucha ideológica – la íntima relación entre la explotación capitalista y las guerras, y entre el capitalismo y el fascismo.

La desestabilización y la agudización de las contradicciones internas entre las clases dominantes que toda guerra comporta, han abierto históricamente ventanas de oportunidad para procesos revolucionarios. La victoria requiere ineludiblemente que exista una estrategia, una dirección y una organización, hoy más que nunca de carácter internacional, que enfrente lo que, objetivamente, está unido: el capitalismo y la guerra. Su creación es la tarea fundamental de los comunistas.

Coordinadora de Núcleos Comunistas, 1 de marzo de 2022

Rusia tiene razón

La guerra de Ucrania no comenzó la semana pasada y la historia tampoco. Cualquiera se puede remontar en el tiempo hasta donde sea preciso para comprender que desde hace un siglo las relaciones internacionales están marcadas por los imperialistas con un único objetivo: acabar con la URSS y luego con Rusia.

También puede echar un vistazo a lo que ocurrió con Yugoslavia en los años noventa para comprobar que los imperialistas, capitaneados por Estados Unidos y su brazo armado, la OTAN, quieren destruir la configuración misma de los Estados de Europa central y oriental, para crear otros en su lugar, al estilo de Kosovo, plenamente sometidos a sus dictados.

En tiempos de Clinton, la secretaria de Estado, Madelaine Allbright, dijo que Rusia era un país demasiando grande para que se lo quedaran los rusos. Resumía así los planes imperialistas hacia Rusia: crear otro reino de taifas, estados minifundistas empobrecidos, mafiosos y fácilmente manejables. Como Ucrania, sin ir más lejos, que ha sido certeramente calificado como una “colonia” del siglo XXI.

Rusia tiene razón, lucha por su superviviencia y ejerce su derecho a la legítima defensa frente a Estados Unidos y la OTAN. El artículo 51 de la Carta de la ONU reconoce ese derecho a todos los países, porque en el mundo real nadie pone la otra mejilla. “Si vis pacem, para bellum” (No hay mejor defensa que el ataque), reza un principio básico de la guerra, que va acompañado de otro, no menos bueno: “Quien da primero, da dos veces”.

A los imperialistas nunca les ha bastado la liquidación de la URSS, que siempre consideraron como un primer paso. La Guerra Fría no fue sólo una pugna ideológica, sino política y militar. No acabó en 1991. Tampoco acabó con el desmantelamiento del Pacto de Varsovia, ni con la creación de una red de estados clientelares que antes pertenecieron a la URSS, ni con la instalación en ellos de bases militares preparadas para destruir a Rusia.

No es ninguna casualidad que cuando la OTAN emprendió la guerra contra Yugoslavia, al frente estuviera un criminal de guerra, como Javier Solana, dirigente y antiguo ministro del PSOE, y que ahora al frente de las relaciones internacionales de la Unión Europea esté Josep Borrell, con el mismo historial que el el anterior.

Desde hace un siglo, en las guerras que el imperialismo ha desatado en Europa, la socialdemocracia siempre ha jugado el mismo papel, y a su sombra se mueven una retahíla de oportunistas de todos los colores, unidos por su fidelidad a las agresiones y las guerras.

Para justificar su complicidad con el imperialismo, los oportunistas crean cortinas de humo con las víctimas que van a llevar al cadalso: Slobodan Milosevic, Muamar El-Gadafi, Saddam Hussein, Bashar Al-Assad, Vladimir Putin… Con ellos agotan el repertorio de descalificaciones, que son siempre las mismas. La gama de jefes de Estado a eliminar va desde sicópatas hasta dictadores. Las víctimas forman un prototipo de mandatarios que no existe entre sus verdugos.

Pero la Guerra de los Balcanes no tuvo nada que ver con Milosevic, con que si era un burgués o un revolucionario, un demócrata o un autócrata. La de Libia no tuvo nada que ver con Gadafi, con que si había sido elegido en las urnas o no, con que si respetaba los derechos humanos o no. Lo mismo cabe decir de los demás. ¿Aún no se han enterado? Los imperialistas no atacan a ciertos países para mejorar la calidad de sus dirigentes políticos.

Otra cortina de humo: la de los falsos pacifistas y los equidistantes, que ponen a ambos bandos en la misma balanza, mezclan a los agresores con los agredidos para sembrar la confusión. Todos son malvados. Todos son igualmente malvados. Ninguno se guía por buenas intenciones, ni deseos piadosos.

Es un craso error. Cuando un país, como Rusia, está siendo agredido desde hace tres décadas en muy diversos escenarios y por fuerzas hegemónicas, a los gobiernos sólo les cabe exigir que hagan frente a esos ataques y los revolucionarios de verdad deberían ponerse al frente de esa batalla.

En una guerra no hay neutrales. Quien se mantiene al margen está con el más fuerte, con el agresor y con el imperialista. El orden internacional creado en 1945 por la Carta de la ONU se estableció para acabar con el fascismo y con los Estados fascistas como Ucrania, para impedir que se convirtieran en plataformas de guerra contra sus vecinos. Rusia no ha desatado una guerra sino que está tratando de impedirla. Lleva haciéndolo desde 1917 porque ha sido la víctima propiciatoria de toda clase de guerras, desde la guerra civil en los años veinte del siglo pasado, hasta la Segunda Guerra Mundial, que no fue otra cosa que un intento de acabar con la Unión Soviética.

En una guerra hay que tener la cara muy dura para hacer pasar a la víctima por el verdugo.

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