Los astilleros chinos se están beneficiando de la guerra contra Irán, consiguiendo nuevos pedidos a medida que empeoran los cuellos de botella en el transporte de crudo y aumenta la demanda mundial de grandes petroleros.
Los astilleros chinos se están beneficiando de la guerra contra Irán, consiguiendo nuevos pedidos a medida que empeoran los cuellos de botella en el transporte de crudo y aumenta la demanda mundial de grandes petroleros.
El antiguo asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, el general H.R. McMaster, ha pedido un juramento a los empresarios que realizan inversiones en tecnologías de vanguardia en países extranjeros, como China.
El Pentágono ha iniciado conversaciones con gigantes automotrices para convertir parte de su producción en armamento, misiles y municiones. La guerra contra Irán ha dejado los arsenales vacíos y Estados Unidos necesita ampliar aún más su complejo militar-industrial en previsión de las futuras contiendas que puedan venir.
El gobierno británico convocó una reunión de crisis porque la falta de suministro de CO2 a causa de la Guerra de Oriente Medio está paralizando la fabricación de cerveza y la industria alimentaria, en general.
Europa tiene reservas de combustible para aviones para “quizás seis semanas”, declaró el director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, quien advierte sobre posibles cancelaciones masivas de vuelos debido al impacto de la guerra con Irán en el suministro energético mundial (*).
A pesar de la prohibición de la Unión Europea de comprar gas ruso mediante contratos a corto plazo desde abril del año pasado, y de la confirmación de esta decisión en enero, Moscú sigue exportando. Los contratos a largo plazo aún no están prohibidos; lo estarán en enero del año que viene.
Rusia está aprovechando la crisis mundial de suministro de gas para atraer a los países del sur de Asia, hambrientos de cumbustibles. Los envíos se ofrecieron la semana pasada con un descuento del 40 por ciento sobre los precios al contado a través de empresas intermediarias -poco conocidas- con sede en China y Rusia.
Al leer los diez puntos en los que Irán resume la negociación política con Estados Unidos para llegar a un acuerdo, no parece un alto el fuego, ni el final de una batalla campal. Es un programa para cambiar la correlación de fuerzas en Oriente Medio y, seguramente, también más allá.
El gobierno canadiense de Mark Carney arrastra una contradicción: se ha opuesto a los aranceles estadounidenses, pero ahora quiere imponer de medidas proteccionistas a China.
En Davos Carney denunció un mercado internacional donde las grandes potencias utilizan los derechos de aduana como palanca y las cadenas de suministro como armas. Ahora quiere hacer lo mismo.
El pasado mes de marzo ha sido el más intenso de la historia del comercio de petróleo en Oriente Medio. El gigante petrolero TotalEnergies compró casi todos los cargamentos de petróleo exportables de Oriente Medio sin pasar por el Estrecho de Ormuz, una operación especulativa que le ha reportado grandes beneficios.