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Economía de guerra: Francia impondrá requisas para acelerar la producción

Al gobierno francés se le podrán achacar de muchos defectos, pero no el de no ser diáfanos. No lo pueden decir más claro. Ya han sacado al ejército a la calle para que la población se vaya acostumbrando a la guerra como parte de su paisaje cotidiano.

Las demás medidas van a continuación y tampoco son confusas, porque están definidas legalmente, como las requisas, que es una parte fundamental de la militarización de la economía.

La población ya fue preparada para mantenerse confinada en su casa durnte la pandemia. Pero aquella medida fue remunerada, de manera que a muchos no les importó porque cobraban el mismo salario sin acudir a su puesto de trabajo. Ahora se debe hacer lo mismo, pero dando un paso más: la población debe soportar un ataque directo contra su persona y su bolsillo.

Lo explicó el 19 de enero el ministro francés de Defensa, Sebastien Locornu, en una rueda de prensa. Para apoyar a Ucrania, Francia debe pasar a una economía de guerra. El país “tiene un encuentro con su industria de defensa”, que debe adquirir una capacidad de producción más rápida e intensa.

El ministro dijo que no excluye “requisar personal, existencias o herramientas de producción”, o incluso “imponer a los industriales que den prioridad a las necesidades militares”. La ley permite hacerlo por medio de un decreto del gobierno.

Es posible que crean que se trata de algo a largo plazo, pero también se equivocan. Lecornu habló de “las próximas semanas” porque la ley de programación militar 2024-2030, que fue aprobada en agosto, ya lo tiene autorizado.

La nueva ley dispone que en caso de “una amenaza, actual o previsible, que afecte a las actividades esenciales para la vida de la Nación, la protección de la población, la integridad del territorio o la permanencia de las instituciones de la República o para justificar el cumplimiento de los compromisos internacionales del Estado en materia de defensa, la requisa de cualquier persona, física o jurídica, y de todos los bienes y servicios necesarios para cumplirlos podrá ser decidida por decreto en Consejo de Ministros”.

—https://www.reuters.com/world/europe/france-might-requisition-arms-producers-speed-up-production-help-ukraine-2024-03-26/
https://video.lefigaro.fr/figaro/video/economie-de-guerre-sebastien-lecornu-nexclut-pas-des-requisitions-pour-accelerer-la-production/

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El bloqueo del Mar Rojo activa una nueva ruta marítima entre India y Rusia

El bloqueo del Mar Rojo ha centrado la atención en el corredor Chennai-Vladivostok del Océano Pacífico entre Rusia e India, una vieja ruta comercial de los tiempos soviéticos destinada a transportar carbón, petróleo, gas licuado, fertilizantes y contenedores.

La creciente demanda de petróleo de India refleja los contornos cambiantes del mercado energético mundial. Según la OPEP, India necesitará 5,59 millones de barriles diarios este año, un aumento con respecto a los 5,37 millones de barriles por día el año pasado.

Las importaciones de petróleo de India aumentaron a niveles sin precedentes en enero de este año, hasta alcanzar los 5,33 millones de barriles diarios, una diferencia significativa con respecto a los 4,65 millones de barriles diarios entregados en diciembre de 2023.

El papel de Rusia en las importaciones de petróleo de la India sigue siendo significativo. Proporcionando más del 35 por cien de las importaciones totales de petróleo crudo el año pasado, ó 1,7 millones de barriles diarios, ha mantenido su posición como principal proveedor de la India, a pesar de una notable caída en sus exportaciones al país por segundo mes consecutivo. en enero de este año en el contexto de sanciones. Las importaciones indias desde Rusia cayeron un 4,2 por cien a 1,3 millones de barriles diarios, mientras que otras fuentes muestran una caída más significativa del 9 por cien a 1,2 millones de barriles diarios.

El creciente interés en el crudo ruso mostrado por las refinerías indias a pesar de las sanciones se complementa con el aumento de los precios del transporte marítimo provocado por los ataques huthíes en la región del Mar Rojo. La crisis ha perturbado las cadenas mundiales de transporte y suministro, lo que ha impactado los precios de las materias primas y del petróleo crudo. El Canal de Suez es una de las rutas más importantes para el transporte marítimo internacional. Entre el 10 y el 12 por ciento de las exportaciones mundiales de petróleo crudo y entre el 14 y el 15 por ciento de las exportaciones de productos petrolíferos, incluidas la gasolina y el diésel, pasan por el Mar Rojo. Además, los transportistas de gas natural licuado han sido los más afectados por la situación y han cesado sus actividades por completo desde el 16 de enero de este año.

Esto pone de relieve la necesidad de mecanismos comerciales alternativos para superar cualquier crisis imprevista y dar forma al futuro de las relaciones comerciales. India, que depende en gran medida del Canal de Suez para el comercio con Europa, Asia occidental y África, enfrenta importantes repercusiones del bloqueo del Mar Rojo, ya que alrededor del 60 por cien de sus importaciones de petróleo crudo proceden de Oriente Medio. Esta crisis no sólo ha aumentado las preocupaciones energéticas y de seguridad de la India, sino que también ha aumentado los costos y tiempos de transporte. Se estima que el cierre del Canal de Suez podría provocar pérdidas de alrededor de 200 millones de dólares por día para el comercio indio.

Además, el conflicto ha aumentado los costes de transporte en un 40 o incluso un 60 por ciento, lo que ha provocado un aumento considerable de las tarifas de transporte de contenedores de 20 pies a Europa y Estados Unidos, 2.000 dólares hoy de media frente a los 500 dólares de antes de la crisis. De manera similar, las tarifas de flete para el envío de contenedores a Arabia Saudita se han duplicado de 700 dólares a 1.500 dólares.

Por lo tanto, la crisis del Mar Rojo ha centrado la atención en el corredor del Océano Pacífico entre Rusia e India, una ruta comercial diseñada para transportar carbón, petróleo, gas licuado, fertilizantes y contenedores, que conecta los puertos de Chennai y Vladivostok a través de la Bahía de Bengala, el Mar de Andamán, el Estrecho de Malaca, el Mar de China Meridional, el Mar de China Oriental y el Mar de Japón. Esta ruta fue utilizada por ambos países durante la era soviética, pero a medida que los volúmenes comerciales disminuyeron después de la década de los noventa, quedó prácticamente suspendida.

Hoy este corredor es un elemento central en el futuro desarrollo de las relaciones bilaterales. Actualmente los cargueros rusos que pasan por el Canal de Suez no son el objetivo principal de estos ataques. Sin embargo, el desvío de los barcos del Canal de Suez y del Mar Rojo hacia rutas más largas sin pasar por el extremo sur de África tuvo el efecto de prolongar los viajes. Por tanto, provocó una escasez de barcos y un aumento de los fletes.

El corredor tiene varias ventajas sobre las rutas comerciales existentes entre India y Rusia (además de la ruta del Mar Rojo, se trata de la ruta del Cabo de Buena Esperanza y la ruta del Mar del Norte). El corredor reduce significativamente el tiempo de tránsito de mercancías entre India y el Lejano Oriente ruso, potencialmente hasta en 16 días, y la distancia hasta en un 40 por cien, lo que promete ganancias sustanciales en el transporte.

Actualmente, la ruta entre Mumbai (Bombay) y San Petersburgo a través del Canal de Suez se extiende a lo largo de más dee 16.000 kilómetros. La distancia entre Chennai y Vladivostok a través del nuevo corredor es significativamente más corta y es de sólo 10.000 kilómetros, un ahorro sustancial que promete importantes reducciones en los costos logísticos.

El nuevo corredor no es sólo una ruta comercial, sino también una ruta estratégica que puede fortalecer la cooperación entre India y Rusia en el sector energético, así como en otras áreas como la Ruta del Ártico y del Mar del Norte.

La región ártica es una zona clave para la economía rusa, ya que contiene alrededor del 13 por cien de las reservas de petróleo por descubrir y el 30 por cien de las reservas de gas. India ha mostrado un gran interés en invertir en proyectos en el Ártico y en utilizar esta ruta, una ruta más corta y menos costosa hacia Europa y América del norte que a través del Canal de Suez.

En lo que respecta a las inversiones, India lleva años participando activamente en el Ártico. En los primeros siete meses del año pasado, la participación de India representó el 35 por cien de los 8 millones de toneladas de carga manejadas por el puerto de Murmansk, situado a unos 2.000 kilómetros al norte de Moscú.

India y Rusia ya han tomado algunas medidas para poner en funcionamiento la ruta oriental. En septiembre de 2019 Modi y Putin inauguraron el corredor marítimo Chennai-Vladivostok en su cumbre anual celebrada en Vladivostok.

La nueva ruta supone un punto de inflexión para el comercio entre India y Rusia, ya que ofrece una nueva ruta para la cooperación energética y económica en medio del bloqueo del Mar Rojo. También puede impulsar la asociación estratégica y los intereses mutuos de los dos países, que buscan diversificar sus mercados, así como abordar los desafíos planteados por las sanciones y la crisis económica. Puede revolucionar el comercio entre India y Rusia.

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Represalias: Rusia ha confiscado 400 aviones extranjeros

Al comienzo de la guerra en Ucrania, las potencias occidentales robaron activos rusos por un importe de unos 300.000 millones de dólares.

Las represalias de Moscú no se hicieron esperar, apoderándose de 400 aviones extranjeros que alquilaban a los principales fabricantes europeos y estadounidenses.

El precio de un avión oscila entre 10 y 15.000 millones de dólares. Basta con multiplicar esa cifra por 400 para sacar conclusiones: Rusia sale ganando porque los aviones cuestan el doble que los haberes confiscados por las potencias ocidentales.

Pero hay más. Las empresas aseguradoras se niegan a indemnizar a Airbus, Boeing y las empresas intermediarias de alquiler por el embargo de los aviones en Rusia. Nadie quiere pagar los platos rotos.

Las compañías de seguros no pagan las primas porque los fabricantes suspendieron oficialmente sus contratos en Rusia después del comienzo de la guerra, pero antes de darse cuenta de que los aviones estaban atrapados en suelo ruso. El retraso de sólo unos días podría perjudicarles.

Pero hay otro argumento, que es mucho más interesante: las aseguradoras no quieren pagar porque consideran que quienes están en guerra en Ucrania son… Estados Unidos y Europa. Aunque no estén combatiendo directamente contra el ejército ruso, su apoyo militar a Ucrania, en particular mediante el suministro de armas y municiones, pone de manifiesto una participación real en la guerra, según las aseguradoras.

Por su parte, las aseguradoras rusas han tomado cartas en el asunto, ofreciendo contratos a las empresas intermediarias de alquiler de aviones. Les han pagado miles de millones de dólares a algunas de ellas a cambio de que retiren los pleitos y dejen los aviones en Rusia.

Es una forma de recompra de los aparatos a precios muy reducidos, que no impedirá una batalla legal con las compañías de seguros occidentales. Los pleitos serán una de las consecuencias más llamativas de estos expolios mutuos, como les ha advertido el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. Habrá muchos pleitos, serán muy largos y los países occidentales no tendrán ninguna posibilidad de ganarlos.

“Los europeos deben ser muy conscientes del daño que tales decisiones podrían causar a su economía, a su imagen, a su reputación como garantes fiables de una propiedad inviolable”, advirtió a la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.

“Las personas, los estados, que participarán en la toma de tales decisiones, naturalmente serán objeto de pleitos durante muchas décadas”, añadió.

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El precio del oro alcanza las mayores cotas de la historia

Resulta hasta pintoresco constatar que, una y otra vez, los “expertos” no aciertan ni una. En septiembre de 2022 el Wall Street Journal pronosticó que el oro estaba perdiendo su papel de reserva monetaria. Sin embargo, los hechos mostraban todo lo contrario. Entonces y ahora el metal se sigue acumulando en las cajas fuertes de los bancos centrales a un ritmo mayor que nunca y el precio está por las nubes. Ya ha superado los 2.200 dólares la onza.

En un clima económico mundial marcado por una crisis galopante, el precio del oro marca un récord histórico cada día. En contra de lo que decia el Wall Street Journal, el aumento del precio del oro refleja su papel como refugio seguro por excelencia, particularmente en períodos de crisis.

El espectacular aumento se debe en parte a las expectativas de caída de los tipos de interés, que hacen que el oro, que no genera réditos, sea más atractivo en comparación con otras inversiones. A este impulso contribuyó la confirmación por parte de la Reserva Federal estadounidense de su intención de reducir los tipos tres veces durante este año, a pesar de la persistente inflación.

La debilidad del dólar estadounidense, acentuada por estos anuncios, también jugó un papel clave en la valoración del oro. Los inversores están recurriendo al metal amarillo en un contexto en el que las tensiones geopolíticas, en particular las guerras en curso, refuerzan la necesidad de seguridad.

Paralelamente a esta dinámica en los mercados internacionales, China continúa su estrategia de consolidar sus reservas de oro. En un contexto de diversificación de sus activos para reducir su dependencia del dólar estadounidense, el Banco Popular de China aumentó sus reservas por decimosexto mes consecutivo, fortaleciendo así su posición en la economía mundial.

Las empresas chinas no se quedan al margen y ocupan posiciones estratégicas en el sector de la minería del oro, particularmente en África. La adquisición del proyecto Twin Hills en Namibia por Yintai Gold, por un importe de 368 millones de dólares, demuestra este deseo de asegurar el suministro de oro a largo plazo.

El aumento del precio del oro, junto con el enfoque proactivo de China para engrosar sus reservas de oro, pone de relieve la transformación de los mercados financieros mundiales. La carrera por el oro, reforzada por las incertidumbres económicas y políticas, está remodelando los equilibrios mundiales, con China como actor importante en esta nueva situación.

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La Unión Europea está discutiendo la manera de financiar la industria de guerra

Desde 1945 Europa siempre ha dependido a Estados Unidos para su armamento y cuando en el Continente hablan de la ayuda a Ucrania se refieren a un rearme que ahora mismo es imposible. Europa no está a altura que se necesita en una guerra moderna contra un adversario como Rusia. Ni tiene armas ni posibilidad material para fabricarlas de manera inmediata.

En febrero del año pasado el general Richard Barrons, exjefe del Estado Mayor británico, declaró que “para ciertos tipos de armas clave, el ejército [británico] se quedaría sin municiones después de una tarde atareada”. Sólo tiene reservas de municiones para sostener una guerra de alta intensidad durante una semana.

Las municiones convencionales son diferentes de las nucleares. La disuasión nuclear funciona según el principio de no uso, es decir, que la existencia de estas armas debe por sí sola impedir la acción enemiga. Pero en las armas convencionales la cantidad es importante por sí misma, como ya hemos expuesto en otras entradas.

Es de perogrullo: una guerra se gana, entre otras cosas, con armas y municiones, que Europa no tiene. Por eso esta mañana el Consejo Europeo se ha reunido en Bruselas para encontrar la manera de financiar el rearme y crear una base industrial y tecnológica para la guerra. Desde hace dos años los países miembros de la Unión Europea han movilizado alrededor de 28.000 millones de euros para apoyar a Ucrania militarmente, incluidos 6.100 millones de euros en el marco del llamado “Fondo Europeo de Paz”.

A unos les parece mucho y a otros muy poco porque depende del adversario que Europa tenga a la vista. El ejército ucraniano consume entre 5.000 y 8.000 proyectiles al día y hasta finales de año la empresa francesa Nexter no será capaz de producir entre 4.000 y 5.000 proyectiles al mes. Ahora mismo sólo es capaz de llegar a los 3.000.

Bruselas quiere reforzar su capacidad de producción de municiones y misiles con la aprobación de la Acción de Apoyo a la Producción de Municiones (ASAP), que debería permitir a la industria de defensa europea poder producir mejor y más rápido. Habrá que verlo.

Los países europeos tienen un buen recurso en el robo de los activos rusos, la mayor parte de los cuales se encuentra en Europa (200.000 millones de euros de un total de 300.000 millones). Es una tentación, pero deberían pensarlo bien porque es una trampa de consecuencias incalculables a largo plazo.

Ursula Von der Leyen ha mencionado varias veces la posibilidad de apoderarse de los bienes rusos. El plan es empezar por quedarse con los intereses, que suman casi 3.000 millones de euros al año con un guión que tienen ya preparado para los medios de intoxicación desde hace tiempo: Rusia ha atacado a Ucrania injustamente, los europeos apoyan a Ucrania y la van a ayudar con… el dinero ruso.

Alguno pensará que los europeos son muy poco generosos: no gastarán ni un céntimo en ayudar a Ucrania; todo saldrá de los bolsillos de los rusos.

Otra vía es financiar el rearme con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) que preside Nadia Calviño. Hasta la fecha no ha puesto objeciones a gastar el dinero en armas… dejando al margen otro tipo de necesidades más perentorias.

Sin embargo, llevará algún tiempo resolver esta cuestión y eliminar ciertos obstáculos ideológicos, en particular dar unos retoques cosméticos a la declaración de intenciones con la que se fundó el BEI, es decir, el banco debe reconocer abiertamente que se fundó con unos objetivos determinados (paz), pero que ahora se va a dedicar a otros distintos (guerra).

Francia y otros países, como Estonia, son partidarios de lanzar un empréstito gigantesco, como se hizo durante la pandemia. Pero Alemania se opone y los Veintisiete tendrán que examinar las opciones en materia de financiación con vistas a redactar un informe, que está previsto para junio.

Se trata de un debate que se iniciará en las próximas semanas, o incluso meses. La Comisión tiene un estudio keynesiano, al más viejo estilo, encima de la mesa según el cual es positivo endeudarse para sostener el crecimiento en períodos de crisis. En otras palabras, en el futuro lo único que va a crecer en Europa son los gastos militares y las deudas.

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El holding de telecomunicaciones Bell despide a 6.000 trabajadores

El holding canadiense de telecomunicaciones Bell va a despedir a 4.800 trabajadores, el 9 por ciento de la pantilla, porque traslada sus oficinas a Turquía y el norte de África, en condiciones laborales mucho peores que las que tenían hasta ahora.

Los trabajadores se manifestaron en Ottawa y luego convocaron una rueda de prensa. El sindicato canadiense Unifor, que representa a 21.000 trabajadores de BCE, Bell y sus filiales califica los despidos de “chantaje”.

Las deslocalizaciones, la subcontratación y el aumento de la carga de trabajo están causando estragos en las plantillas. En junio del año pasado la empresa eliminó 1.300 puestos de trabajo. En total, más de 6.000 el número de puestos de trabajo han desaparecido en el holding en los últimos ocho meses, entre ellos técnicos, asesores de atención al cliente, instaladores, vendedores y periodistas.

La cobertura de noticias se vio diezmada por la eliminación de la mayoría de las transmisiones de noticias del mediodía y los fines de semana en CTV News, así como por el desmantelamiento de W5, una unidad de periodismo de investigación con una larga trayectoria.

El gigante de los medios también se ha desprendido de las emisoras de radio regionales y sus decisiones también afectan a las retransmisiones de noticias. “Creemos que se avecinan más recortes de empleo” en el BCE, denunció la presidenta del sindicato, Lana Payne.

Fundada hace 144 años, Bell se convirtió en BCE (Bell Canada Enterprises), el conglomerado de comunicaciones más grande de Canadá. El año pasado registró unos gigantescos beneficios de 2.300 millones de dólares.

Las empresas canadienses y estadounidenses han comenzado el año como acabaron el anterior, con miles de recortes de empleos en todos los sectores, por lo que la ola de despidos masivos va a continuar.

Los anuncios de recortes de plantillas en Estados Unidos se duplicaron, con 82.307 despidos en enero, según un informe publicado por Challenger, Gray & Christmas a principios de febrero.

El sector de medios de comunicación es uno de los más afectados por los despidos. Los Angeles Times pretende despedir a 94 periodistas miembros del sindicato del periódico.

Business Insider planea despedir a alrededor del 8 por cien de su plantilla.

La cadena británica Sky, propiedad de Comcast, planea eliminar alrededor de 1.000 puestos de trabajo en todas sus secciones este año.

En el sector audiovisual, los recortes también son brutales. La multinacional Sony acometerá un ajuste de plantilla que afectará al 8 por cien de los trabajadores en el mundo, lo que supondrá la salida de unos 900 trabajadores de PlayStation (*).

Pixar Animation Studios, del holding Walt Disney, también recortará puestos de trabajo porque el estudio ha terminado la producción de varios programas.

Paramount planea realizar un número de despidos que aún no ha concretado…

(*) https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/Sony-despedira-a-900-empleados-de-PlayStation-Naughty-Dog-e-Insomniac-Games-entre-los-estudios-afectados-20240227-0030.html

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Los métodos mafiosos de Estados Unidos para apoderarse de la empresa china TikTok

Entre Estados Unidos y China ya nada va bien. Con la aplicación informática TikTok lo han intentado todo; han iniciado las provocaciones más diversas para erradicarla de los móviles, pero no han logrado su objetivo.

Ahora la presión mafiosa llega a su último grado: el Congreso estadounidenses ha concedido seis meses a la empresa china para vender la aplicación informática a otra empresa diferente… siempre que no sea china.

Es como si a TelePizza le quitaran sus pizzas.

Si los chinos no venden TikTok, la aplicación será excluida de las plataformas de descarga, como AppStore (la tienda de aplicaciones gestionada por Apple) o Google Play Store (la tienda de aplicaciones gestionada por Google).

El mercado estadounidense supone 170 millones de usuarios y es muy goloso para los propietarios chinos.

Es lógico que el gobierno de Pekín haya levantado la voz. Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, dice que los métodos estadounidenses de funcionamiento son propios de “matones”, de las peores épocas de la mafia, el gangsterismo y el pistolerismo que siempre han caracterizado a Estados Unidos.

Excluir a las empresas chinas de manera completamente arbitraria perjudica el comercio mundial, añadió Wang.

También perjudica a Estados Unidos, donde algunos creen que perder TikTok es un duro golpe para la economía. Unas 300.000 personas dependen directamente de la plataforma, lo que les privaría de su fuente de ingresos.

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Las aerolíneas tampoco quieren aviones de Boeing

Como ya anunciamos, los viajeros ya no quieren subir a los aviones que fabrica Boeing. Las aerolíneas no confirman las compras de los aparatos y la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) empieza a hacer preguntas.

La crisis de Boeing no es la de una multinacional cualquiera, sino la de un país, Estados Unidos, que ha perdido su poderío industrial. Incluso se puede decir que es el fracaso de décadas de recortes, precariedad y privatizaciones.

Hemos perdido la cuenta de los incidentes que afectan a los aviones fabricados por Boeing en las últimas semanas. Una auténtica serie negra. Una puerta se rompe en pleno vuelo, una rueda se desprende durante el despegue, un parabrisas se parte, el mantenimiento se hace con lavavajillas…

La cartera de pedidos ha bajado. La United Airlines es el segundo cliente de Boeing y un socio histórico. Tenía un pedido de 277 aparatos 737 Max, pero se ha echado para atrás y ha anunciado que está dispuesto a optar por el A321neo de Airbus.

Es un revés para Boeing. United Airlines iba a ser el escaparate del Max 10, la primera aerolínea en volarlo mediante un supercontrato de 277 unidades más otras 200 opcionales.

El inicio de las entregas, previstas este año para 80 aparatos, ya no es nada creíble. “Por mucho que me gusten esas entregas, no es un problema de 12 meses, es un problema que ha durado dos décadas”, dijo Scott Kirby, el drector de la aerolínea.

Es más, United ya ha realizado un pedido de 174 aviones A321neo a Airbus. La aerolínea espera este año más de 100 entregas de aviones Boeing menos de lo previsto contractualmente, es decir, 63 aviones en lugar de 165. Suficiente para obligar a Boeing a revisar sus planes.

Avisaron a Alaska Airlines de los problemas del aparato

El 5 de enero un Boeing 737 Max operado por Alaska Airlines perdió una puerta en pleno vuelo. El día antes del incidente la aerolínea fue alertada sobre el estado del avión. Los técnicos e ingenieros abogaron por que el avión fuera retirado de servicio antes del incidente.

La portavoz de Alaska Airlines explicó que solicitaron una inspección exhaustiva del avión, pero que optaron por no cancelar el vuelo 1282 de Portland a Ontario ese día.

Pocas horas después de aterrizar en Ontario, el avión debería haber regresado a Oregón, donde se encuentra uno de los centros de mantenimiento de la aerolínea para realizar un análisis. Pero el avión nunca llegó a Ontario. Perdió una puerta en pleno vuelo, momentos después de despegar de Portland. Los pilotos pudieron aterrizar el 737 Max y ningún pasajero resultó herido.

¿Controles de calidad de los aviones?

En un informe publicado a finales de febrero, una comisión independiente designada por la Administración Federal de Aviación (FAA) consideró que la seguridad en Boeing era “confusa e inadecuada”.

La FAA y la EASA regulan las fábricas de sus respectivos fabricantes de aviones y reconocen mutuamente sus homologaciones de seguridad. Si una de ellas pierde la confianza en los controles de cumplimiento realizados por la otra, puede convocar consultas y, en caso de que éstas fracasen, suspender el reconocimiento de las aprobaciones.

El miedo ha llegado a la EASA, que ha sido invitada por primera vez por la FAA a unirse a una auditoría de Boeing como observador a finales de este año. “Será la primera vez y puede considerarse un importante paso hacia el establecimiento de la confianza mutua”, ha dicho su director, Luc Tytgat.

Quieren transmitir tranquilidad, como es lógico en estos casos. Dicen que las relaciones con la FAA son muy buenas. También dicen que están tranquilos por los esfuerzos realizados por el fabricante para corregir los defectos.

“He visto un cambio en la administración. Pusieron mucho énfasis en los controles de calidad, la calidad del producto y realmente la alta gerencia está dispuesta a cambiar el control de calidad de la producción”, afirma Tytgat.

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La tecnología es el aspecto fundamental de la guerra económica contra China

El bloqueo tecnológico, que es parte de la guerra económica de Estados Unidos contra China, está adquiriendo una nueva dimensión con la limitación del uso de equipos y servicios informáticos chinos en territorio norteamericano.

Un analista del Centro para la Seguridad de Tecnologías Emergentes de la Universidad de Georgetown, Jack Corrigan, compareció en una sesión de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de Estados Unidos y China, para indicar que la erradicación completa de las tecnologías chinas de las redes estadounidenses resulta extremadamente costosa, por no decir imposible.

La declaración de Corrigan se produce en un contexto en el que Washington ya ha eliminado las infraestructuras de telecomunicaciones de Huawei y ZTE de las redes estadounidenses con el pretexto de que suponen un riesgo para su seguridad.

En Canadá el gobierno ha tomado medidas similares con la prohibición de los equipos 5G de Huawei y ZTE, lo que exigió una gigantesca operación para desmontarlos y reemplazarlos, que fue financiada por un fondo de 1.900 millones de dólares aprobado por el Congreso en 2020.

Sin embargo, el costo real es mucho mayor, con un déficit de financiación de aproximadamente 3.100 millones de dólares, lo que genera preocupación sobre la viabilidad de ampliar esos programas para despedir a otros proveedores de equipos chinos de telecomunicaciones.

China no permanece pasiva. Desde hace tiempo el gobierno fortalece su producción en todos los sectores, particularmente en el campo tecnológico, para lograr la autosuficiencia y reducir su dependencia de las tecnologías estadounidenses.

El plan cristalizó en 2022 con la aprobación del “Documento 79”, que marca un punto de inflexión en la estrategia china. El plan lo ha destapado el Wall Street Journal y anima a las empresas públicas chinas a sustituir las aplicaciones informáticas estadounidenses por alternativas locales, reafirmando el compromiso de Pekín con la independencia tecnológica.

El plan chino es una respuesta simétrica hacia Estados Unidos, lo que marca una nueva fase en la “desconexión” del mercado mundial y, en particular, del sector tecnológico.

Los esfuerzos de China por sustituir las tecnologías estadounidenses con soluciones autóctonas, como las de Huawei y ZTE, ya le han costado a Estados Unidos aproximadamente 5.000 millones de dólares.

En Estados Unidos el bloqueo tecnológico contra China se ha convertido en una paranoia, especialmente acusada en los medios académicos. A Nazak Nikajtar, un antiguo funcionario del Departamento de Comercio durante el gobierno de Trump, cualquier medida contra China le parece insignificante. Acusa a la Casa Blanca de falta de determinación para imponer una prohibición total de los equipos y aplicaciones chinos.

Cada vez es más evidente que la tecnología es un aspecto fundamental de la guerra económica contra China. El ejemplo de TikTok y su empresa matriz ByteDance ilustra el empeño que ponen en la guerra económica. Después de intentarlo todo, no ha sido suficiente: Estados Unidos quiere quitar la empresa a sus accionistas chinos para ponerla en manos de los suyos.

Nunca se vio nada parecido en la historia del capitalismo, de los mercados y de las bolsas de valores.

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Los viajeros ya no quieren subir a bordo de un avión de Boeing

Los repetidos incidentes aéreos han destruido la confianza de los viajeros en los aviones de Boeing. En enero la empresa fue noticia porque su avión 737 Max 9 perdió una puerta en pleno vuelo. Unos días más tarde el parabrisas de uno de esos aparatos se rompió, a pesar de que se encontraba a una altitud de 8.500 metros.

Los viajeros ya no quieren subir a bordo de esos aviones. Hay mucha gente asustada. En las redes sociales una joven reveló que logró evitar abordar un 737 Max 9 de United Airlines. Todo empezó cuando hizo su reserva. La joven compró un billete de avión para un avión que no era un 737 Max 9, apoyada en su elección por las conversaciones que pudo mantener con los asistentes de vuelo. Pero una notificación de un cambio de avión trastocó todos sus planes.

Afortunadamente, es posible cambiar de vuelo a través de la aplicación de United Airlines. Sin embargo, hay que pagar una determinada cantidad, a veces varios cientos de dólares estadounidenses. Pero es posible obtener un reembolso. Para ello, simplemente llamó a United Airlines y pidió que le compensaran por el cambio improvisado y no deseado.

En las redes sociales, la joven volvió a hacerlo y contó que su socio, ingeniero de Boeing, le recomendó recurrir a la competencia, concretamente a los aviones Airbus, que para él son mucho más seguros. Para su denuncia, la joven también estudió las estadísticas de supervivencia de cada asiento.

La estrategia industrial de los grandes monopolios, como Boeing, ha cambiado en las últimas décadas. Este tipo de grandes empresas apenas fabrican nada. Son meros subcontratistas, por lo que el trabajo recae sobre terceros… lo mismo que la seguridad. A veces ni siquiera ensamblan las piezas de los aviones. Los gigantes como Boeing son meros intermediarios entre los verdaderos fabricantes y las aerolíneas que compran los aviones.

Un suicidio bajo sospecha

El 9 de marzo apareció suicidado en el aparcamiento de un hotel de Charleston, Carolina del Sur, un antiguo trabajador de Boeing, John Barnett. Murió por lesiones “autoinfligidas”, dice el informe oficial del médico forense.

Barnett había sido controlador de calidad de Boeing y tenía un pleito con su antigua empresa. Dos años después de su jubilación en 2017 reveló problemas de seguridad en la fabricación de los aviones. Presentó una demanda contra Boeing el mismo año en que se jubiló, exponiendo su preocupación por la seguridad del Boeing 787 Dreamliner.

Estos aviones, cuyo lanzamiento se anunció en 2007, tuvieron un éxito inmediato entre las aerolíneas que buscaban aparatos que consumieran menos combustible. La fábrica de Carolina del Sur donde trabajaba Barnett, tuvo una escasez de mano de obra cualificada y retrasos en la producción, agravados por el volumen de pedidos.

Desplegada en 2011, la flota mundial del 787 quedó en tierra por primera vez, poco más de un año después, después de que una batería se incendiara en un avión de Japan Airlines.

Después de haber pagado indemnizaciones a sus clientes por este bloqueo en tierra y temiendo ser superado por Airbus, que estaba a punto de lanzar su A350, Boeing empezó a presionar sobre su fábrica, en detrimento de la calidad de los aviones.

Desde entonces los aparatos padecen averías constantes.

Barnett descubrió en particular fragmentos de metal (producidos cuando los trabajadores atornillaban los fijadores) que podrían cortar los cables de control de vuelo, lo que, según dijo, podría tener consecuencias catastróficas si los fragmentos penetraran el cableado.

Más tarde afirmó haber visto a trabajadores uniendo piezas de contenedores de chatarra a aviones. También destapó que hasta una cuarta parte de las mascarillas de oxígeno habían fallado durante una prueba de emergencia.

Finalmente, en enero informó de casos en los que los inspectores sólo tenían dos horas para encontrar defectos en las piezas utilizadas, tiempo insuficiente para garantizar su calidad.

A pesar de que Boeing niega las acusaciones, un control de la Administración Federal de Aviación (FAA) realizado en 2017 finalmente demostró que Barnett tenía razón en algunas de ellas.