Categorías
Economía

Recortes masivos de plantilla en los grandes monopolios alemanes

Se avecina una enorme sangría en las plantillas de la industria alemana. Están en juego cientos de miles de puestos de trabajo, algunos de ellos altamente cualificados, sobre todo en la industria del automóvil y de repuestos, donde, sin contar los talleres de reparación, las estaciones de servicio, el comercio y las ventas, la fuerza de trabajo está por encima de los 800.000 trabajadores. Según las previsiones, más de la mitad de estos puestos de trabajo están en peligro.

Pero los despidos no se limitan al sector del automóvil. Los sectores químico, siderúrgico, de la construcción, de electrodomésticos y de las nuevas tecnologías también están afectados. En el comercio minorista, la sanidad, donde decenas de hospitales están amenazados de quiebra, y en el transporte ferroviario, también están en peligro decenas de miles de puestos de trabajo.

La sangría de empleos se extiende desde las fábricas hasta los centros administrativos y de desarrollo. También los mandos intermedios, los ingenieros y la fuerza de trabajo cualificada corren el riesgo de perder su puesto de trabajo. Los afectados por la actual oleada de despidos no sólo llevan un mono, sino también un traje y una bata de laboratorio.

Los excedentes de plantilla no podrán pasar fácilmente a otros puestos vacantes, como antiguamente, ni mucho menos en las mismas condiciones que habían logrado.

Según una encuesta del Instituto de Economía Alemana, solo 5 de las 47 asociaciones patronales esperan un aumento en el número de empleos este año, mientras que 23 industrias esperan una reducción, incluidos los sectores intensivos en fuerza de trabajo, como el comercio mayorista y minorista, la fabricación de maquinaria y la construcción. La aseguradora de crédito Allianz Trade espera que el número de quiebras en Alemania alcance 20.260 en 2024, un 5 por ciento más que el año anterior.

Industria automotriz y de repuestos

En las industrias automotriz y de repuestos, la transición a los vehículos eléctricos, cuya fabricación requiere mucha menos fuerza de trabajo, va acompañada de una feroz batalla para competir con las empresas chinas.

Los principales fabricantes de automóviles, en estrecha colaboración con el sindicato IG Metall y los comités de empresa, han aprobado durante años programas de austeridad que (como en el caso de Volkswagen) han costado miles de puestos de trabajo o, como en el caso de Ford, el cierre de fábricas enteras. Se está produciendo un tira y afloja en el sector de la electrónica, que involucra a fabricantes estadounidenses, europeos, japoneses, coreanos y chinos.

El director de Stellantis, Carlos Tavares, habló de un “baño de sangre” y de un “2024 agitado” por la crisis de superproducción. Las fábricas del holding, al que pertenece Opel en Alemania, alcanzaron sólo el 60 por ciento de su capacidad de producción el año pasado.

La situación en el sector de repuestos es aún peor. Las pequeñas empresas con unos pocos cientos o miles de trabajadores, a menudo especializadas en componentes individuales, están cerrando por docenas.

A principios de este mes, Eissmann Automotive se declaró en quiebra. La empresa fabrica componentes de revestimiento para casi todas las marcas de automóviles y emplea a 5.000 trabajadores en 17 ubicaciones en todo el mundo, 1.000 de ellas en Alemania.

Los gigantes de la industria Bosch, Continental y ZF Friedrichshafen también están eliminando miles de puestos de trabajo. ZF, que emplea a 165.000 trabajadores en todo el mundo, pretende reducir su fuerza de trabajo en Alemania en 12.000 para 2029, casi una cuarta parte de la plantilla. Sin embargo, esta cifra podría llegar a 18.000, según el presidente del comité de empresa. El holding, muy endeudado, quiere reducir sus costes en 6.000 millones de euros.

Bosch, que genera alrededor del 60 por ciento de su facturación, está transformando completamente el sector. El monopolio, que sólo en Alemania emplea a casi 134.000 personas, anuncia desde hace meses recortes de plantilla. En total, actualmente se están debatiendo 4.000 despidos. Sin embargo, la empresa no descarta la posibilidad de que haya más. Por ejemplo, sólo detener el desarrollo del diésel resultará en la pérdida de 1.500 puestos de trabajo. En el sector de la informática, otros 1.200 puestos de trabajo están en la mira.

Continental planea eliminar 7.150 puestos de trabajo a nivel mundial, o más del 3 por ciento de la fuerza de trabajo total. La división administrativa representa 5.400 y 1.750 en investigación y desarrollo. A pesar de los rápidos avances técnicos, el fabricante de neumáticos y piezas de automóviles está reduciendo su gasto en investigación y desarrollo del 12 al 9 por ciento de su facturación. También figura en la lista la filial de informática Elektrobit, que emplea a 380 trabajadores.

Otros fabricantes de neumáticos están cerrando sus fábricas por completo. Por ejemplo, Michelin se retira de la producción de neumáticos pesados ​​en Alemania y eliminará más de 1.500 puestos de trabajo hasta finales de 2025.

Goodyear planea cerrar su fábrica en Fürstenwalde, Brandeburgo, lo que provocará la pérdida de 700 puestos de trabajo.

La industria química

La empresa química Bayer (100.000 trabajadores en todo el mundo y 22.000 en Alemania) ha decidido eliminar varios miles de puestos de trabajo para aumentar sus beneficios y reducir su deuda en más de 30.000 millones de euros. Los mandos intermedios se ven especialmente afectados. En Estados Unidos la división farmacéutica del grupo ya ha eliminado el 40 por ciento de los puestos directivos. Las viejas jerarquías deben ser reemplazadas por equipos flexibles para aumentar la carga de trabajo.

Para que los recortes sean lo menos tramáticos posibles, el comité de empresa acordó unas condiciones de indemnización por despido y jubilación anticipada ligeramente superiores a las habituales. Para presionar a los trabajadores para que abandonen, cuanto más esperen, menor será su indemnización por despido. A partir de 2027, Bayer ya no descarta los despidos forzosos. La difícil situación económica actual de la empresa significa que se esperan despidos forzosos una vez que finalice el plan de recortes voluntarios del empleo.

La empresa química BASF (112.000 trabajadores en todo el mundo) ya anunció hace un año un programa de austeridad. Eliminando 2.600 puestos de trabajo (dos tercios de ellos en Alemania) se ahorrarán 1.100 millones de euros al año. El monopolio quiere ahora ahorrar otros 1.000 millones de euros en su sede de Ludwigshafen. Esto también estará asociado a nuevos recortes de plantilla.

La empresa química Evonik, con sede en Essen, también planea eliminar 2.000 de sus 33.000 puestos de trabajo en los próximos dos años, incluidos 1.500 en Alemania. Al igual que en Bayer, el énfasis está en los mandos intermedios. El monpolio alegó la caída de los beneficios para justificar su decisión. En 2024 la empresa espera un beneficio operativo de entre 1,7 y 2.000 millones de euros.

Las nuevas tecnologías

El mes pasado ya anunciamos los drásticos recortes de plantillas en todo el mundo en el sector de la informática y los videojuegos. Lo mismo ocurre en Alemania, donde SAP, el grupo de nuevas tecnologías más grande de Europa, ha anunciado la eliminación de 8.000 puestos de trabajo. Lo justificó centrándose en otras industrias, incluida la inteligencia artificial para empresas. Eso debería crear aproximadamente el mismo número de nuevos puestos de trabajo, pero no para los mismos trabajadores. Sólo alrededor de un tercio de las 8.000 personas afectadas necesitan volver a formarse y dos tercios deben abandonar la empresa, que quiere “eliminar de la nómina a los trabajadores con mayor antigüedad y salarios más altos.

Recambios y accesorios

El fabricante de electrodomésticos Miele quiere recortar 2.000 puestos de trabajo de sus 23.000 puestos de trabajo en todo el mundo. Por motivos de costes, se tienen que trasladar a Polonia setecientos puestos de montaje de lavadoras en la sede central de Gütersloh. Los motivos aducidos por la empresa fueron la caída de los pedidos tras un año récord de ventas en 2022 y el aumento de los costes.

Varios miles de puestos de trabajo también están amenazados en la división de electrodomésticos de Bosch (BSH), líder del mercado europeo. El comité de empresa está negociando actualmente una reducción masiva del empleo.

Industria siderúrgica

ThyssenKrupp planea eliminar al menos 5.000 de los 27.000 puestos de trabajo restantes en la alguna vez poderosa industria siderúrgica de la región del Ruhr. En Duisburgo se cerrarán un alto horno y dos laminadoras.

La multinacional lo niega en redondo, pero lo ha confirmado el antiguo presidente del Partido Socialdemócrata, Sigmar Gabriel, ahora presidente del consejo de supervisión de ThyssenKrupp Steel y de IG Metall.

En una entrevista Gabriel admitió que la dirección de la empresa trabaja actualmente en propuestas para reestructurar el sector siderúrgico, sumido en una fuerza crisis de superproducción: tiene una capacidad anual de 12 millones de toneladas, pero sólo vende 9 millones.

Knut Giesler, director regional del sindicato IG Metall, pidió un plan general para siderurgia. El sindicato apoya la próxima sangría de empleo, exactamente igual que ha hecho con las anteriores.

Sector ferroviario

Al menos 2.500 puestos de trabajo de DB Cargo están amenazados de eliminación. En septiembre del año pasado apareció el primer libro blanco, que pronostica la eliminación de 1.800 puestos de trabajo a escala nacional. Un segundo documento técnico agregó 700 más. Este número podría aumentar aún más.

Categorías
Economía

Del ‘colapso de China’ a la ‘amenaza de China’

La tasa de crecimiento económico de China supera la de otras economías importantes. Según estimaciones del Banco Mundial, fue aproximadamente 1,5 veces el de Estados Unidos y aproximadamente 16,5 veces el de la eurozona.

El superávit de las exportaciones chinas alcanza el 4% del PIB de China. Las exportaciones chinas representan el 15 por cien del total mundial. La balanza comercial de China con el resto del mundo alcanzó un récord de 125.000 millones de dólares en febrero.

El año pasado el consumo total de electricidad de China fue 2,3 veces mayor que el de Estados Unidos y sus ventas de vehículos fueron casi el doble que las de Estados Unidos.

La producción de acero bruto de China fue 12,6 veces mayor que la de Estados Unidos y el volumen de construcción naval terminada fue más de 70 veces mayor que el de Estados Unidos.

El primer ministro chino, Li Qiang, ha fijado un objetivo de crecimiento del PIB real para este año de “alrededor del 5 por ciento”, crear 12 millones de nuevos empleos urbanos y un aumento de los precios al consumidor de alrededor del 3 por cien.

Se espera que el gasto del gobierno central aumente un 8,6 por cien para compensar la debilidad del consumo y las dificultades de las administraciones locales.

Dado el cerco militar de China por parte de las potencias occidentales, las previsiones apuntan a que el gasto en defensa va a aumentar un 7,2 por cien.

Sin embargo, entre agosto de 2023 y principios de 2024 el Wall Street Journal publicó más de 160 artículos sobre el país asiático, la mayor parte de ellos anunciando su hundimiento económico, con titulares como “El mundo espera otro shock de China”, “El auge de 40 años de China ha terminado”, “Cómo China hizo desaparecer la crisis del desempleo juvenil”, “¿Es la situación económica de China tan grave como la de Japón? Podría ser peor”, “La economía china está atrapada en un círculo vicioso”…

Para los “expertos” del Wall Street Journal, cualquier situación de la economía china es mala para el resto del mundo. Si la economía de China no está al borde del colapso es porque crece tan rápidamente que tampoco es saludable para el mundo.

El mes pasado publicó un artículo titulado “En China, la deflación refuerza su control”, mientras que el año pasado afirmó lo contrario: la recuperación económica del país iba a impulsar un aumento de la inflación que “se propagaría a los mercados mundiales”.

La “amenaza china” no solo es militar sino también económica. Por eso lo mejor es desconectar a China de los mercados mundiales, es decir, imponer un bloqueo económico que evite un “efecto dominó”.

¿Ya nadie se acuerda de que la pandemia comenzó en China? Fue premonitorio de que lo que llega de oriente siempre es malo.

Categorías
Economía

Los países Brics recurren a las criptomonedas como medio de pago

En una entrevista reciente con la agencia de noticias rusa Tass, el asesor del Kremlin, Yury Ushakov, reveló planes ambiciosos para el establecimiento de un sistema de pagos revolucionario dentro de los países Brics, a los que ahora se han sumado cinco nuevos países.

La iniciativa, que data de 2019, adquiere ahora un nuevo impulso, a medida que se intensifican las presiones entre las potencias occidentales y los países del bloque, lo que está acelerando el calendario.

El proyecto, según declaraciones de Ushakov, tiene como objetivo establecer un sistema de pago independiente basado en tecnologías digitales. Sin embargo, Ushakov evita el término “criptomonedas”, lo que implica que el mecanismo de pagos podría depender de los intercambios de moneda digital del banco central (CBNC).

Lejos de ser únicamente política, la iniciativa pretende ser también una herramienta al servicio de los particulares y las empresas. El objetivo es crear un mecanismo que sea práctico, rentable y libre de interferencias políticas, utilizando al mismo tiempo tecnologías digitales.

Este año promete ser una etapa crucial en la realización del proyecto, cuyo objetivo es aumentar el papel de los Brics en el sistema monetario y financiero internacional. Forma parte de un enfoque más amplio hacia la desdolarización y el fortalecimiento del carácter abierto del mercado mundial, destaca Ushakov.

La creación de un mecanismo de pagos de este tipo dentro de los Brics representa un alivio importante, tanto técnica como políticamente. Si la iniciativa tiene éxito, podría tener importantes repercusiones en el equilibrio económico y financiero mundial, al ofrecer una alternativa creíble al sistema actual dominado por el dólar estadounidense.

Categorías
Economía

Relación causa – efecto (la fuerza de trabajo en la tercera revolución industrial)

Como he escrito en anteriores ocasiones, hace ya muchos años que se está primando el concepto de enfermedad y olvidando el concepto de salud, con lo cual todo el ejercicio sanitario ha estado dedicado a aliviar algunos síntomas, oscureciendo al mismo tiempo las causas del malestar para no incordiar a los responsables ya que ello implicaría poner sobre la mesa la totalidad del sistema productivo, es decir el sistema de producción capitalista.

Pero los llamados sistemas de salud en el capitalismo tienen una función básica: el mantenimiento de la maquinaria humana, con lo cual hasta hace ya bastantes años fue preciso disponer de unas estructuras médicas para recomponer la mano de obra existente, debido a que el llamado “ejército de reserva”, es decir las multitudes que esperan ansiosas un puesto de trabajo, era minúsculo comparado con las necesidades productivas operadas por un gran número de personal. Era necesario incrementar los gastos para dicho sistema aunque supusiera un costo adicional en los presupuestos, tanto estatales como patronales.

Al mismo tiempo se necesitaba una mano de obra mínimamente escolarizada, educada y disciplinada, capaz de interpretar planos, esquemas, operaciones matemáticas, métodos y tiempos, etc. Para ello un sistema educativo que respondiera a dichas necesidades dirigido en su mayor parte al futuro proletariado asalariado. Y en menor parte dirigido a los que deberían ocupar puestos de responsabilidad directiva. Aquí también se incrementaron los presupuestos.

¿Cuáles eran las bases del sistema educativo y sanitario concebido como suplemento de la productividad a partir de la segunda revolución industrial de principios del siglo XX?

Para poner un ejemplo en 1902 el Foment del Treball publicó en su revista El Trabajo Nacional un proyecto para la creación de una escuela industrial catalana. Un año después, un nuevo texto dirigido al Ministerio de Instrucción Pública apareció en la revista de la Asociación de Ingenieros Industriales. Según este texto, la Escuela Industrial constaba de la Escuela de Ingenieros Industriales y de la Escuela Provincial de Artes y Oficios, abarcando toda la escala de la enseñanza industrial en los niveles elementales, secundarios y superiores (1).

Según la lógica del capitalismo, era necesario un sistema sanitario y educacional acorde a las expectativas de rendimiento del capital, y tener un proletariado enfermizo y semianalfabeto no correspondía a las exigencias del sistema productivo. La generalización de la asistencia sanitaria basada en la enfermedad y la búsqueda de paliativos temporales a ésta, era de vital importancia, así como unos sistemas de enseñanza para obreros en los que primara la formación profesional.

Y durante el franquismo se construyeron las llamadas universidades Laborales, tomando como modelo la Universidad del Trabajo “Paul Pastur” de Charleroi (Bélgica), un conjunto construido a principios del siglo XX para la formación técnica de aprendices y obreros, que según palabras de su fundador era “el modelo más representativo por la potencia de sus herramientas, la modernidad de sus métodos de enseñanza y la diversidad y el carácter de su actividad, es ante todo, una forma de enseñanza técnica más que una escuela. Estas Escuelas Técnicas se han desarrollado a partir del impulso de la vida laboriosa de la región respondiendo a las aspiraciones de los obreros y de los pequeños empresarios y ellas alimentan a la industria de obreros técnicos cualificados”. Modelo que Francia incorporó con la creación de las Escuelas de Mutualidades de Burdeos (2).

El primer centro en España se construyó en Gijón, en el año 1948 seguido posteriormente de otros en Sevilla, Córdoba, Zamora y Tarragona. Esta última fue la primera Universidad Laboral cuya dirección educativa no estuvo a cargo de una orden religiosa, solamente los servicios de cocina, lavandería y limpieza se encargaron a una comunidad de religiosas, pues las otras universidades laborales eran gestionadas por las órdenes religiosas de jesuitas y dominicos (3).

A pleno rendimiento, la Universidad Laboral de Tarragona tenía capacidad para 4.000 alumnos e impartía ochenta especialidades y según los datos recogidos durante el período de su funcionamiento cursaron sus estudios más de 45.000 jóvenes de forma totalmente gratuita con alimentación, alojamiento y ropa incluidos. El capital español precisaba de una mano de obra especializada para recomponer la destrucción que había supuesto la guerra, el exilio de cientos de miles de personas y la superación del trabajo artesanal que no era acorde a las expectativas del llamado desarrollismo español a partir de los años 50.

Pero, ¿qué ocurre a partir del último tercio del siglo XX, con la puesta en marcha de la tercera revolución industrial, la llamada “revolución microelectrónica”?

Se dio un vuelco: aumentó el desempleo y con él, el ejército de reserva al tiempo que algunas funciones y conocimientos obreros ya no eran precisos. Pero ya con la deriva sumisa de los sindicatos, hizo que el capital realizara una magna operación, de acuerdo con algunas entidades de la llamada “sociedad civil”. Operación que se concretó en fomentar una creciente oleada migratoria que, por un lado aumentaba el volumen del ejército de reserva de mano de obra, y por otro lado presionaba a la baja los salarios. Y aparece con fuerza el Credo de la Globalización.

Pero además, a partir de este momento ya se empieza a poner los cimientos de la cuarta revolución industrial, la Industria 4.0, en la que estamos inmersos aunque todavía no se ha generalizado, en la cual las predicciones son como las apuntadas por la multinacional legislativa Deloitte: “La Industria 4.0 implica la promesa de una nueva revolución que combina técnicas avanzadas de producción y operaciones con tecnologías inteligentes que se integrarán en las organizaciones, las personas y los activos… Su alcance es mucho más amplio, afectando a todas las industrias y sectores e incluso a la sociedad… Más allá de eso, podría generar cambios en la fuerza laboral, lo que requeriría nuevas capacidades y roles” (4).

Esta nueva operación del capital para revertir la tendencia decreciente de la tasa de beneficio, conlleva, aunque sea contradictorio, una disminución de la necesidad de mano de obra (que es la única que produce plusvalía), y como resultante un incremento de la mano de obra ociosa, lo cual sería perfectamente asumible reduciendo la jornada de trabajo a tres o cuatro horas diarias o a dos o tres días a la semana.

Pero la concepción de Pacto Social enraizada dentro del movimiento sindical, establece la relación salarial y contractual ligada a los beneficios empresariales con lo cual, los salarios, los incrementos de productividad y las jornadas de trabajo han dejado de establecerse en relación al precio de la venta de la fuerza de trabajo y se han subordinado a las cuentas de resultados de los capitales invertidos.

En esta nueva coyuntura, se precisan unos sistemas de enseñanza muy especializada y fragmentada para una minoría necesaria y una degradación para la inmensa mayoría. Ya así lo estableció el llamado Acuerdo de Bolonia en el año 1999, con sus Grados, Masters y Doctorados, al mismo tiempo que tanto en España como en otros países europeos, la enseñanza básica o politécnica se dejaba a la deriva. Ya no era necesaria en el nuevo marco globalista.

En la ESO, la Lomce, Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, autorizaba a dar el título con hasta dos suspensos. En Bachillerato, había que tener todo aprobado para obtener el título (5). Con la Lomloe, Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, no hay límites en la ESO y en Bachillerato, se permite un suspenso (6).

Y con el nuevo currículo de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, dicen que se pretende potenciar la lucha contra el abandono escolar y para ello nada más cómodo que conceder las titulaciones sin tener en cuenta los conocimientos y/o aptitudes adquiridos. Asimismo, también desaparecen los exámenes de recuperación de junio y septiembre. Por lo que, los alumnos que tengan alguna asignatura suspensa (sin límite) podrán pasar de curso siempre y cuando tenga el visto bueno del claustro de profesores (7).

Y mientras tanto, las reivindicaciones puramente corporativas de los funcionarios de la enseñanza son de mejor retribución, menos alumnos, etc. Y las reivindicaciones de las AMPAS son de mejoras en los comedores, gratuidad, transporte, etc. De lado se deja la crítica a los contenidos curriculares, enmascarados en una pueril dicotomía entre público y privado.

Tres elementos se han priorizado desde la enseñanza primaria y secundaria: 1) la aceptación de la ola migratoria, 2) el ecofascismo del capitalismo verde, 3) la incorporación del discurso trans y las aberraciones biológicas. Junto a ello todos los elementos de la cultura anglosajona.

Pero a pesar de los incrementos en las partidas presupuestarias ocurre lo que a finales del siglo XX planteaba Robert Kurz: “Hoy en día el Estado no repara en gastos para que miles de personas simulen el trabajo desaparecido en peregrinos ‘talleres de entrenamiento’ y ‘empresas ocupacionales’, a fin de mantenerse en forma para «puestos de trabajo» normales que no van a conseguir nunca. Cada vez se inventan ‘medidas’ nuevas y más estúpidas solamente para hacer ver que la calandria social, que gira vacía, puede seguir funcionando eternamente” (8).

En medio de este galimatías se acelera la introducción de la llamada inteligencia artificial en sectores como banca, administración pública, sanidad, enseñanza, logística, cine, literatura, transporte, comunicaciones… aunque en el sector industrial este sistema está algo más retrasado.

Hasta la entrada de la tercera revolución industrial en los años 80 la relación existente entre innovación de procesos e innovación de productos suponía que durante la innovación de procesos aumentaba el desempleo debido al sobrante de mano de obra, pero la innovación de productos posterior absorbía de nuevo la mano de obra. Pero estamos ante una nueva fase en la cual la rapidez en la innovación de procesos no está relacionada con la innovación de productos elaborados por humanos, ante lo cual solamente una solución es posible: menos horas y menos días de trabajo asalariado.

Cuestión aparte será analizar en que se utiliza el tiempo de ocio disponible, ya que si es para mantener la figura de espectador paciente frente a una pantalla, poco habremos ganado.

Ya en la Acta de Adhesión de España a las Comunidades Europeas que se firmó en Madrid el 12 de junio de 1985 por el Presidente del Gobierno, Felipe González, la desindustrialización era la condición no escrita de la entrada a la CEE como país especializado en el sector terciario y en los bajos salarios en el marco de la división europea del trabajo, que reservaba a los países centrales las actividades con mayor valor añadido y a la periferia mediterránea las de menos valor (9).

Es desde esta perspectiva que debemos analizar los presupuestos de sanidad y enseñanza que, a pesar de los incrementos cuantitativos año tras año, presuponen al mismo tiempo un deterioro en sus contenidos.

Y mientras no entremos a fondo en los mismos, cualquier reivindicación tan solo será más de lo mismo, ya que la provisión de bienestar educativo y de salud has sido sistemas que tradicionalmente han servido para reproducir y mantener la mano de obra que la actividad capitalista ha requerido.

(1) https://www.diba.cat/es/web/recintes/historia-de-la-escuela-industrial
(2) https://core.ac.uk/download/pdf/61903233.pdf
(3) https://eltrasterodepalacio.wordpress.com/2016/03/04/universidad-laboral-de-tarragona-un-poco-de-historia-y-un-paseo-imaginario/
(4) https://www2.deloitte.com/es/es/pages/manufacturing/articles/que-es-la-industria-4.0.html
(5) https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2013-12886
(6) https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2020-17264
(7) https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2022-4975
(8) Robert Kurz. Manifiesto contra el trabajo. 1999
(9) https://www.gestion-sanitaria.com/1-sistemas-sanitarios-union-europea.html

Categorías
Economía

Ola de despidos de trabajadores en el sector tecnológico

El año pasado más de 260.000 trabajadores fueron despedidos en las empresas del sector tecnológico y en lo que va de año ya han ido a la calle más de 42.000, según layoffs.fyi.

Las perspectivas no son mejores. Muchas empresas del sector, desde Google hasta eBay, siguen anunciando más despidos, lo que ha provocado indignación y frustración entre los trabajadores.

El director de Google, Sundar Pichai, advirtió en enero que habría más recortes (*). El sindicato de trabajadores de la multinacional dice que la plantilla está “más indignada y frustrada que nunca” porque la empresa prioriza la “rentabilidad” por encima de todo.

La plataforma en línea eBay también anunció que eliminarán 1.000 puestos de trabajo, lo que aproximadamente supone el 9 por cien de la plantilla a tiempo completo. “Además, planeamos reducir la cantidad de contratos que tenemos dentro de nuestra fuerza laboral suplente en los próximos meses”, dijo Jamie Iannone, uno de sus cabecillas.

Por su parte, Discord, la plataforma de mensajería instantánea, confirmó que había despedido a 170 trabajadores, es decir, el 17 por cien de su plantilla.

TikTok también despedirá a decenas de trabajadores en Estados Unidos, Asia y Europa, pero creará 150 nuevos puestos de trabajo, mientras que el servicio de videojuegos en directo, Twitch, propiedad de Amazon, anunció a principios de enero el recorte de 500 puestos de trabajo.

Otros servicios propiedad de Amazon también han anunciado despidos.

Las empresas tecnológicas crecieron significativamente debido al trabajo a distancia y las compras en línea, pero la situación se ha revertido después de la pandemia, al menos parcialmente.

(*) https://www.theverge.com/2024/1/17/24042417/google-layoffs-2024-internal-employee-memo-sundar-pichai

Categorías
Economía

El primer ministro ucraniano admite pérdidas de un tercio de la economía en dos años

Las pérdidas de Ucrania han alcanzado el 30 por cien de su economía. “Perdimos el 30 por cien de la economía, alrededor del 20 por cien de los territorios y 3,5 millones de puestos de trabajo”, ha reconocido el Primer Ministro ucraniano, Denys Chmyhal, en una entrevista con el canal de televisión japonés NHK. La infraestructura del país también se vio gravemente afectada: casi dos millones de hogares se han visto afectados y alrededor de 8.400 kilómetros de carreteras están dañados.

En los últimos dos años, cerca de 10 millones de personas han abandonado el país y, según el jefe de gobierno, no quieren regresar de la Unión Europea, Estados Unidos y otros países del mundo por problemas de seguridad.

Según estimaciones del gobierno ucraniano, el Banco Mundial y la ONU, la reconstrucción del país requerirá 486.000 millones de dólares en diez años. El 17 por cien de ese dinero se necesita para la reconstrucción y renovación de viviendas, el 15 por cien para el transporte, el 14 por cien para el comercio y la industria, el 12 por cien para la agricultura y el 10 por cien para la energía.

En el primer semestre del año pasado, aproximadamente la mitad del presupuesto de Ucrania (49,1 por cien) se pagó gracias a la ayuda procedente del exterior. El presupuesto de este año prevé un déficit de 41.000 millones de dólares (20,5 por cien del PIB). Es un récord para el país desde su independencia y sólo se podrá pagar si occidente sigue poniendo el dinero encima de la mesa.

Es sólo la punta del iceberg. Antes del Golpe de Estado, Ucrania era un país industrialmente desarrollado. La mayor parte de esa industria estaba ubicada en el Donbas, que Ucrania perdió en 2014. En Donbas estaban los dos de los complejos siderúrgicos más grandes de Europa. La planta metalúrgica de Mariupol está destruida en un 30-40 por cien, la de Azovstal permanece en un 20-30 por cien y todo lo demás está en ruinas.

Pero el principal problema para Ucrania no son las empresas industriales ni las materias primas que pueden obtener en occidente, sino la falta de mano de obra. Millones de ucranianos se han marchado, por lo que muchas empresas y negocios han cerrado. El problema no son los ataques con misiles, sino el hecho de que quienes podrían trabajar en la fábrica han intentado huir de Ucrania o ahora son buscados activamente por las oficinas de reclutamiento militar.

La salida del país de 10 millones de personas en los últimos dos años representa la pérdida de una generación futura. Muchos de ellos trabajaron, contribuyendo a la producción. Ahora están en Rusia o viven de las prestaciones sociales en Europa occidental.

La construcción naval y aeronáutica, el sector espacial y la producción de automóviles se perdieron entre un 95 y un 100 por cien. Sólo quedan los sectores de reparación, porque muchas empresas se han reconvertido para el cuidado y mantenimiento de material militar.

La fabricación de aviones en Ucrania desapareció en los primeros años después del Golpe de Estado y durante varios años antes del inicio de la guerra no se fabricaron aviones civiles en el país. La industria de la aviación ucraniana es capaz de ensamblar drones y misiles antibuque Neptune, pero los planes del gobierno de reiniciar la producción del avión de transporte An-225 Mriya no son realistas. El avión fue ensamblado en cooperación con Rusia. Ucrania no produce aviónica.

La construcción de maquinaria agrícola, incluidas las cosechadoras, también murió mucho antes del inicio de la guerra. La planta de construcción de maquinaria de Jerson ya no funciona y la planta de tractores de Jarkov fue destruida en los primeros meses de la guerra.

La situación es aún peor en la construcción naval. La última oportunidad de revitalizar la industria fue en 2013, cuando Viktor Yanukovich firmó un acuerdo con Rusia, recibió crédito y Gazprom planeó construir buques de gas licuado en los astilleros de Mykolaiv. Pero el Golpe de Estado de 2014 lo impidió.

En cuanto a la energía, las ciudades ucranianas no se quedan sin electricidad, no hay cortes de energía en el país. Las centrales eléctricas están funcionando. A medida que las empresas cierran, Ucrania necesita menos electricidad, por lo que la electricidad producida en Ucrania es más o menos suficiente para el consumo interior. Pero, en última instancia, esto será insuficiente para volver a convertirse en una potencia industrial.

Categorías
Economía

No es sólo gas: Europa también depende de Rusia para el suministro de uranio

La empresa rusa Rosatom siempre ha quedado fuera de las sanciones europeas por razones obvias: porque Europa no sólo dependía del gas ruso sino también del uranio ruso. Lo primero lo ha podido paliar, hasta el momento, pero lo segundo no.

Las empresas europeas Orano y Urenco planean aumentar su capacidad de suministro de uranio a las centrales nucleares, pero no será suficiente para sustituir a los rusos. Sobre todo porque Rosatom también monopoliza la fabricación de combustible nuclear destinado los reactores de diseño ruso desplegados en Europa central.

En la medida en que la Agenda 2030 y demás políticas seudoecologistas de Bruselas tratan de sustituir las energías convencionales por la nuclear, la transición energética pende de un hilo atado al pie del Kremlin.

Según datos de Euratom, el organismo responsable de coordinar los programas europeos de investigación sobre energía nuclear, entre el 25 y el 30 por cien de las centrales nucleares en Europa dependen de Rusia.

Parece poco, pero no es así. A diferencia del gas, a corto y medio plazo no es posible sustituir al uranio ruso. No hay gasoductos que lo transporten. Deshacerse del peso estratégico que Rusia tiene en la energía nuclear europea llevará mucho más tiempo… si es que eso es posible.

Las consecuencias son evidentes: en Bruselas ya van por su decimotercer paquete de sanciones contra Rusia, pero Rosatom sigue fuera y sigue el comercio con los estados miembros de la Unión Europea, a pesar de la guerra y a la máxima velocidad. Los datos recopilados en febrero del año pasado por el Royal United Services Institute, un equipo británico de análisis, mostraron que en 2022 las compras de tecnologías y combustible nucleares rusos por parte de la Unión Europea alcanzaron su nivel más alto en tres años.

Por lo tanto, Europa no lo puede evitar y Rusia no lo quiere evitar. Es un fenómeno muy interesante de analizar un poco más despacio.

Europa fue antinuclear y ahora quiere ser lo contrario

Tras la caída de la URSS, en 1994 la legislación europea impuso cuotas de suministro. La Declaración de Corfú estipula que un Estado miembro de la Unión Europea no debe tener más del 20 por cien de su combustible nuclear procedente de un país de la antigua URSS. Pero también en Europa las normas están para olvidarse de ellas.

Rusia no sólo impone su peso en el suministro de una materia prima sino en toda la cadena. El uranio natural se extrae primero en las minas, pero luego debe convertirse y enriquecerse antes de ensamblarlo en un reactor.

Pero en los países occidentales han cerrado muchas plantas de enriquecimiento de uranio en los últimos 15 años, especialmente en Estados Unidos, dejando a Rusia en una posición dominante en el mercado. Rosatom cuenta con alrededor del 30 por cien de cuota de mercado en Europa, un porcentaje que esconde niveles de dependencia extremadamente dispares entre los Estados miembros de la Unión Europea. En Hungría es casi el 100 por cien y en España el 30 por cien.

Los países occidentales y, en particular los europeos, están pagando el desastre de sus políticas económicas de hace 40 años, de las que las verdes y ambientalistas no son más que un pálido reflejo. Empezaron a ser antinucleares y ahora pretenden convertirse en todo lo contrario, cuando las empresas del sector se encuentran en un estado lamentable. La francesa Orano y la anglo-alemana-holandesa Urenco se han quedado desfasadas. No están en condiciones de implementar la transición energética.

Quieren pero no pueden. A finales del año pasado el gobierno francés ordenó a Orano aumentar un 30 por cien la capacidad de una planta de enriquecimiento, con una inversión de 1.700 millones de euros. Por su parte, Urenco prevé incrementar ligeramente la capacidad de producción de cada una de sus cuatro fábricas, ubicadas en Reino Unido, Alemania, Países Bajos y Nuevo México (Estados Unidos). Sin embargo, vivimos en los tiempos del capitalismo monopolista de Estado: como la empresa depende de tres gobiernos diferentes, los acuerdos son complicados.

Como también hemos expuesto varias veces, el precio del uranio en los mercados mundiales se ha disparado después del accidente de Fukushima en 2011. Si antes la libra de lal materia prima costaba 30 dólares, ahora cuesta 100.

Además en Europa del este (Finlandia, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Bulgaria) hay centrales nucleares que sólo funcionan con el uranio enriquecido procedente de Rusia. También es posible paliar esa situación, siempre a costa de sustituir a Rosatom por Westinghouse, es decir, a Rusia por Estados Unidos.

En cualquier caso, a las empresas europeas les va mucho mejor con los rusos. Por ejemplo, la francesa Framatome tenía un acuerdo con Rosatom, firmado antes del inicio de la Guerra de Ucrania. Con la licencia de Rosatom en la mano, quiere suministrar combustible a las empresas nucleares eslovacas y búlgaras. Quiere pero no puede. Por lo menos, aún no ha empezado a hacerlo, a pesar de que tiene los contratos firmados.

Por razones estratégicas, es decir, de supervivencia, Rusia domina el sector nuclear mundial: exporta la materia prima, el enriquecimiento y, finalmente, la tecnología. Es el único país del mundo que vende centrales nucleares “llave en mano” a cualquier país del mundo. Su estrategia comercial es como la de los viajes turísticos: va todo incluido, hasta la financiación. Un cliente quiere un reactor nuclear, pero además Rosatom se puede comprometer a suministrarle el uranio de por vida. ¿El cliente quiere desprenderse de los residuos de la central? No tiene que preocuparse; Rosatom también puede encargarse de ello.

Es lo más cómodo, y para muchos países del Tercer Mundo, es la única solución.

Categorías
Economía

Los ferrocarriles rusos ya sólo miran hacia oriente

El crecimiento del comercio entre Rusia y China ha demostrado desde hace tiempo la necesidad de aumentar la capacidad ferroviaria. Este objetivo se fijó a mediados de la década de 2010. Pero en aquel momento, cuando los principales intereses comerciales de Rusia estaban en Europa, la dirección asiática parecía de importancia secundaria. Además, en la era de la globalización, el principal flujo de mercancías de China a Rusia se realizaba por mar, a través del Canal de Suez y los centros europeos, no por ferrocarril.

Todo cambió tras la imposición de sanciones antirrusas por parte de la Unión Europea. La conectividad del transporte interior por tierra ha demostrado ser esencial para el comercio en el continente euroasiático. Los ferrocarriles son la herramienta principal.

En los últimos dos años, la red ferroviaria rusa ha vuelto a moverse rápidamente hacia el este, hacia China. Las dos autopistas más importantes, la BAM y el Transiberiano, justifican plenamente los enormes fondos invertidos en su construcción desde los tiempos de la Rusia imperial. La ruta terrestre hacia China, basada en el BAM y el Ferrocarril Transiberiano, se ha convertido en una arteria clave del comercio exterior ruso. Sin embargo, el crecimiento del tráfico de mercancías se ve obstaculizado por una serie de limitaciones objetivas. Rusia, junto con todos sus vecinos del este, los está superando desarrollando su red ferroviaria.

Actualmente, las comunicaciones ferroviarias entre Rusia y China se realizan a lo largo de cinco rutas principales. La puesta en servicio del puente de Amur inmediatamente multiplicó por cinco el tráfico de mercancías en esta dirección. En un futuro próximo, esta dirección representará el 10% del volumen de negocios total de carga ruso-chino.

A esto se suma el paso desde la ciudad rusa de Blagoveshchensk hasta la orilla china del río Amur, hasta la ciudad de Heihe. En mayo de 2022 se abrió un puente de carretera sobre el río. Las vías del tren se acercan al paso fronterizo a ambos lados de la frontera, por lo que este puesto de control ya se ha vuelto muy importante para el tráfico de mercancías entre los dos países.

Las oportunidades para desarrollar el tránsito de mercancías chinas a través de Kazajstán se agotaron en 2021, cuando se enviaron más de 15.000 trenes desde China a Kazajstán, luego a Rusia y Europa. Aumentar la capacidad de las rutas ferroviarias alternativas es de suma importancia.

Por eso la modernización del BAM y del Transiberiano se ha convertido en uno de los principales proyectos de infraestructura del país. Sin embargo, no estamos hablando sólo de la ampliación de las carreteras hacia los puertos del Lejano Oriente ruso, sino también del inicio de la formación de ramales desde estas carreteras, incluso fuera de nuestro país. En otras palabras, la creación de una red de transporte intraeurasiática en toda regla. Garantizará la conectividad global de todo el continente por rutas terrestres.

Proyectos de desarrollo de la red ferroviaria rusa

Actualmente se está ampliando la capacidad del paso fronterizo ferroviario de Zabaikalsk. Se aumentará a 32 pares de trenes por día. Hay planes para construir un segundo cruce fronterizo ferroviario hacia China en Starotsuruhaitui, ubicado en el este. También hay planes para modernizar el paso fronterizo de Solovyevsk-Erentsav hacia Mongolia, lo que creará otra ruta de tránsito hacia China a través de ese país.

La construcción del ferrocarril Lesozavodsk-Hulin en la región de Primorie vuelve a estar en el orden del día. Podría solicitarse para el transporte de cargas chinas a través de la Ruta del Mar del Norte.

También está previsto reabrir el paso fronterizo de Dzhalinda-Mohe en la región de Amur. Dzhalinda está conectada con el Ferrocarril Transiberiano a través de la estación de cruce de Skovorodino, que a su vez está conectada con el BAM.

El aumento de las entregas de productos rusos a China obliga a pensar no sólo en la modernización de las antiguas rutas, sino también en el establecimiento de nuevas rutas. En octubre de 2023 Rusia anunció planes para construir dos nuevos ferrocarriles hacia China.

Uno de ellos saldrá de Kyzyl para llegar a Mongolia, donde se dividirá en dos partes: el ramal oriental irá a Erlian y el ramal occidental a Urumqi. El segundo saldrá de Biysk (territorio de Altai) y llegará también a Urumqi. Según los especialistas, este proyecto es comparable en escala al BAM, pero el tiempo de implementación es mucho más corto. La construcción de estas carreteras está incluida en el plan de implementación de la estrategia de desarrollo socioeconómico del Distrito Federal de Siberia hasta 2035.

La República Popular China ya ha completado gran parte de los trabajos de construcción en su tramo de la línea Biysk – Urumqi. El nuevo ferrocarril contribuirá significativamente al desarrollo regional de Rusia y China. Actualmente, el centro de gravedad de la economía rusa se encuentra en Eurasia occidental, mientras que el centro de desarrollo regional son Rusia y China. Actualmente, el centro de gravedad de la economía rusa se encuentra en el oeste de Eurasia, mientras que el centro de gravedad económica de China se encuentra en el este del continente. El ferrocarril desempeñará un papel importante en el reequilibrio del desarrollo económico de los dos países. En otras palabras, el oeste de China y el este de Rusia se beneficiarán de un impulso adicional de desarrollo gracias a las nuevas conexiones ferroviarias.

Rusia, China y los demás socios

China y Rusia no son los únicos que construyen activamente ferrocarriles a lo largo de este eje. Por ejemplo, se están realizando preparativos para construir un ferrocarril desde el noreste de Kazajstán hasta el noroeste de Mongolia, pasando por la Región Autónoma Uygur de Xinjiang (XUAR) de la República Popular China.

Además, en 2022, Alexei Shilo, director adjunto de JSC “Russian Railways”, afirmó que “junto con los socios kazajos estamos trabajando en el proyecto de una nueva línea ferroviaria Ayagoz – Bakhty con un nuevo puesto de control en la frontera entre Kazajstán y China. Y con Mongolia, “estamos trabajando en la reconstrucción de la línea Solovyevsk-Choibalsan, y desde allí, en la construcción de una nueva línea hasta la frontera entre Mongolia y China”.

En septiembre de 2023 el director de ferrocarriles iraníes, Miad Salehi, dijo que Irán estaba preparando «las bases para un aumento en el volumen del tráfico ferroviario de mercancías hacia China». Está previsto que el tránsito ferroviario pase por el paso fronterizo de Sarakhs, en la frontera entre Irán y Turkmenia. No hay duda de que este salto también estará garantizado por la finalización de otro eje ferroviario clave en la región: el corredor entre Azerbaiyán e Irán a lo largo del eje Resht-Astara. La construcción de esta sucursal debería comenzar pronto. Este tramo constituirá el último fragmento del corredor de transporte internacional Norte-Sur.

La cooperación entre Rusia y China en el desarrollo de la red ferroviaria demuestra claramente el grado de acercamiento económico entre Moscú y Pekín. Mientras se trataba principalmente del tránsito de mercancías chinas a Europa, se desarrollaron líneas ferroviarias latitudinales. Pero hoy, cuando una mayor integración de las economías de los dos países está en la agenda, se ha vuelto necesario complementar las líneas latitudinales con una red más densa. La inclusión de otros países miembros de Brics y la Organización de Cooperación de Shanghai en estos procesos fortalece aún más la posición geopolítica de Rusia. La gran red ferroviaria que se está creando confirma el estatus de Rusia como centro de integración de Eurasia.

Vladimir Mozhegov https://vz.ru/economy/2024/2/1/1244366.html

Categorías
Economía

Rusia tiene problemas con China para pagar su comercio exterior

Rusia tiene problemas con China para pagar su comercio exterior. Uno de los principales bancos chinos para las empresas exportadoras rusas, el Zhejiang Chouzhou Commercial Bank, ha decidido suspender las transacciones con Rusia.

La situación ha sorprendido incluso al Kremlin, que ha reconocido que, en efecto, actualmente hay problemas entre determinadas empresas rusas y el Zhejiang Chouzhou Commercial Bank.

El Kremlin ha iniciado conversaciones con Pekín para resolver el problema lo más rápido posible.

Como nadie ha explicado los motivos, todo son suposiciones. Una de ellas destaca la amenaza estadounidense de aprobar nuevas sanciones económicas contra China por su apoyo para que Rusia sorteara las sanciones económicas. En un momento en que la economía china se frena, la amenaza podría pesar mucho.

Las relaciones entre Moscú y Pekín no son tan sólidas como a veces se dice. A pesar del auge de los Brics y de que los dos países se han convertido en importantes socios comerciales, hay muchas fisuras.

Da la impresión de que Rusia y China forman una alianza por el bloqueo de China, el amago de Estados Unidos con Taiwán y la Guerra de Ucrania. Pero lo que acerca a un país hacia el otro es una presión caótica procedente del exterior, de Estados Unidos.

En la medida en que esa presión se va a acrecentar en el futuro, la alianza tenderá a reforzarse y tanto a Rusia como a China no les quedará otro remedio que solucionar sus diferencias mutuas.

Categorías
Economía

Una lenta muerte fiscal

El mundo enfrenta una crisis de deuda que no va a terminar bien, advirtió Arthur Laffer, presidente de la consultora de inversiones y patrimonio Laffer Tengler Investments.

El endeudamiento mundial alcanzó un récord de más de 300 billones de dólares en septiembre pasado.

Tanto los países de altos ingresos como los mercados emergentes han experimentado aumentos significativos de la deuda, 100 billones de dólares más que hace una década, impulsados ​​en parte por un entorno de bajas tasas de interés.

“Los próximos diez años serán la década de la deuda. La deuda mundial está en su punto máximo. Esto no va a terminar bien”, dijo Laffer a la cadena CNBC. Como proporción del producto interno bruto mundial, la deuda ha alcanzado el 336 por cien. En 2012 la proporción deuda-PIB era del 110 por cien en las economías centrales y el 35 por cien en las emergentes.

Para hacer frente al impago de su deuda, alrededor de un centenar de países tendrán que reducir su gasto en infraestructura social esencial, incluida la salud, la educación y la protección social, anunció Laffer.

Los países que logren mejorar sus posiciones fiscales podrían beneficiarse al atraer mano de obra, capital e inversión extranjera, mientras que aquellos que fracasen podrían perder ingresos, añadió.

“Yo esperaría que algunos de los países más grandes que no están abordando sus problemas de deuda experimenten una lenta muerte fiscal”, dijo Laffer, añadiendo que algunas economías emergentes “muy bien podrían ir a la quiebra”.

Los mercados maduros como Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Francia son responsables de más del 80 por cien de la acumulación de deuda en el primer semestre del año pasado.

En el caso de los paises emergentes, China, India y Brasil registraron los aumentos más pronunciados.

El impago de la deuda será cada vez más problemático a medida que la población de los países desarrollados siga envejeciendo y los trabajadores activos escaseen. “Hay dos formas principales de resolver este problema: aumentar los impuestos o hacer crecer la economía más rápido de lo que se acumula la deuda”, dijo.