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El mes de julio ha sido muy frío en buena parte de Europa

El mes de julio ha sido muy frío en buena parte de Europa. Bielorrusia, Bélgica y Países Bajos han tenido un mes con temperaturas por debajo de la media de los últimos diez años.

Todo este frío anómalo ha llevado a la acumulación de fuertes nevadas de verano en las elevaciones más altas del continente. Durante las últimas semanas, en toda Italia las temperaturas se han mantenido muy por debajo del promedio, con una acumulación de nieve anómala para el verano en las montañas. Los registros de bajas temperaturas han caído en toda la península, incluída Cerdeña.

La caída abrupta de las temperaturas trajo fuertes nevadas a los Dolomitas. El 5 de agosto el pico completamente encalado de la Civetta se podía ver claramente desde Val di Zoldo. “Una intensa nevada que ha llevado a muchos a pensar ‘¿estamos a 5 de agosto o a 5 de diciembre?’” (*).

El 6 de agosto Maastricht conoció la temperatura más fría jamás registrada en Países Bajos, superando el antiguo punto de referencia: los 14,8ºC que midieron en Deelend en 1987.

En otras ciudades holandesas también registraron el 6 de agosto más frío de su historia, incluido De Bilt. Su temperatura máxima de solo 15,8ºC superó el récord anterior de la ciudad, que era de 15,9ºC medidos en 1941.

(*) https://www.leggo.it/italia/cronache/neve_agosto_dolomiti_marmolada_civetta_oggi_5_8_2023-7560768.html

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Unos se preparan para el calentamiento y otros para el enfriamiento

Hace ya tiempo que en una entrada presentamos la teoría del astrofísico ruso Habibullo Abdusamatov, director del laboratorio de investigación espacial del Observatorio Pulkovo, en San Petersburgo. Este científico asegura que el planeta se enfría y que hacia 2060 comenzará en el hemisferio norte una nueva Edad de Hielo que provocará una bajada de un grado y medio de la temperatura.

“Lo que deberíamos temer es una enorme caída de las temperaturas, no un calentamiento planetario catastrófico”, afirmaba Abdusamatov. “La humanidad debe sobrevivir a las graves consecuencias económicas, sociales, demográficas y políticas de un descenso de la temperatura del planeta, que afectará directamente los intereses nacionales de casi todos los países y de más del 80 por cien de la población de la Tierra”.

Mientras unos se preparan para soportar un calor sofocante, los rusos van en dirección contraria y no se conforman con fabricar rompehielos nucleares, sino que han aprendido a cultivar sandías en la Antártida a temperaturas de -80ºC bajo cero, creando un invernadero (*).

Hasta ahora las sandías sólo se cultivaban en climas cálidos porque son muy sensibles a las bajas temperaturas. Para germinar requieren una temperatura mínima de 15ºC.

El cultivo forma parte de un experimento de la Estación Vostok, un centro de investigación ruso ubicado en la Antártida que funciona permanentemente. En el invernadero los científicos plantaron las semillas en una fina capa de sustituto del suelo y colocaron luces de crecimiento especiales sobre el cultivo que imitaba la luz del sol. Como no había insectos para polinizar las flores, tuvieron que hacerlo a mano.

Seleccionaron dos variedades de sandías de maduración temprana no solo por su sabor sino también por su capacidad de adaptarse a la baja presión atmosférica y la falta de oxígeno dentro del invernadero.

103 días después de la siembra brotaron ocho frutas maduras y dulces que crecían en seis plantas diferentes. La sandías crecieron hasta aproximadamente un kilogramo de peso cada una, con diámetros de hasta 13 centímetros.

No es la primera vez que los rusos cultivan productos agrícolas en la Estación Vostok. En 2020 también cultivaron con éxito una variedad de plantas, como eneldo, albahaca, perejil, rúcula y repollo.

Al año siguiente los científicos coreanos cultivaron sandías en la estación King Sejong en la Antártida occidental. Los científicos también planean cultivar una variedad de frutas, incluidas moras, arándanos y fresas.

Pero si el planeta se calienta catastróficamente, ¿por qué los rusos invierten tiempo y esfuerzo en cultivar alimentos a unas temperaturas gélidas?

Si el Ártico se descongela, ¿por qué se empeñan en construir rompehielos?

(*) https://www.livescience.com/planet-earth/antarctica/russian-scientists-have-grown-watermelons-in-the-coldest-place-on-earth

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‘La nieve es protagonista y tiñe de blanco los Alpes en pleno verano’

La Oficina Meteorológica de Reino Unido pronostica que pronto los veranos con temperaturas de 40ºC serán algo común. Pero este tipo de vaticinios están empeñados en el error, tanto más garrafal en cuanto que tienen la realidad delante mismo de sus narices: el mes de julio que acaba de terminar ha sido el más frío en las islas desde hace mucho tiempo. El promedio de temperatura en el centro de Inglaterra ha sido de 16ºC.

La Oficina Meteorológica dice que ha sido una situación extraordinaria: la corriente de chorro, que va a arruinar el verano a los británicos. Los “expertos” siempre encuentran una “explicación” que va a contrapelo de sus vaticinios más perseverantes. El planeta hierve, hasta que llega una corriente de aire fresco y fastidia la teoría.

La ráfaga de aire que fluye rápidamente a unos 10 kilómetros de altura canaliza el aire polar no sólo sobre Reino Unido sino también sobre la mayor parte del continente europeo. Ha causado una bajada de temperaturas que, en algunos países ha supuesto un mínimo y en otros ha ido acopañada de nevadas en pleno verano.

Por ejemplo, en los Alpes. Si en lugar de hacer caso a ciertos “expertos” en meteorología leemos los folletos turísticos para esta temporada, observamos reclamos como “La nieve es protagonista y tiñe de blanco los Alpes en pleno verano” (*).

Cuando se leen con cierto detenimiento, hay detalles que destacan: si hay una ola de frío, la causa es de tipo natural, pero si la ola es de calor, entonces la culpa es de los seres humanos, que emiten mucho CO2, etc.

Otro detalle es aún más significativo: cuando el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, asegura que hemos pasado del calentamiento a la “ebullición”, se refiere al planeta, como es natural. Lo dice cuando en el Hemisferio Sur es invierno y en El Cabo Occidental están en plena ola de frío por la llegada de una corriente de aire polar que ha alcanzado también a Namibia, donde las temperaturas han bajado hasta los -10ºC, que casi alcanzan el récord, que está en -10,5ºC.

Lo mismo se puede decir de Europa, donde hay una bolsa de calor en el sur, que contrasta con el frío en otras regiones del Continente, porque el clima no es homogéneo en el planeta, ni puede serlo.

Imágenes como la de portada, en los Alpes austriacos, donde en pleno verano hay que recurrir al quitanieves, no se ven nunca en los noticiarios. Sólo en los folletos turísticos.

La imagen de abajo tampoco es común: corresponde a este invierno en El Cabo Occidental, Sudáfrica, donde la “ebullición” de la que habla Antonio Guterres no aparece por ninguna parte.

Cuando esos sudafricanos que caminan ataviados por la calle con bufanda, gorro y guantes escuchen a la ONU decir que “el planeta está en ebolullición”, ¿qué pensarán de la ONU?

(*) https://www.nieveaventura.com/2023/07/27/la-nieve-es-protagonista-y-tine-de-blanco-los-alpes-en-pleno-verano/

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La OTAN se pone a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático

El cambio climático está en la raíz de cualquier desgracia que le ocurra a la humanidad, como la sequía, el hambre, las emigraciones, las pandemias… Es lógico pensar que también tiene relación con la paz, la guerra y la seguridad mundiales.

Por eso la OTAN ha creado en Montreal un “centro de excelencia” sobre “cambio climático y seguridad”. Basta poner una palabra junto a la otra para hacer creer que ambos asuntos están relacionados… de alguna manera que sólo ellos son capaces de descifrar.

Como cualquier otro asunto de seguridad mundial, el cambio climático no se puede dejar en manos de esa nube de colectivos folklóricos seudoecologistas. La OTAN ha empezado a tomar cartas en el asunto. No se le escapa nada.

En la cumbre de Vilnius, los países miembros de la Alianza dieron la bienvenida al nuevo centro de la OTAN y dedicaron al asunto todo el apartado 69 del comunicado final, donde el cambio climático se convierte en una de esas “amenazas” que padecen los seres humanos y a las que los militares occidentales no pueden permanecer ajenos, como es natural.

Pero eso no es suficiente. La OTAN, dice el comunicado final, debe ponerse a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático. “Está decidida a convertirse en la organización internacional líder en la comprensión y adaptación al impacto del cambio climático en la seguridad”.

Desde hace décadas, las numerosas guerras desatadas por la OTAN han dejado las ciudades y los campos de batalla en ruinas y llenos de cadáveres, pero a partir de ahora lo harán utilizando energías limpias, que no contaminen el aire o el suelo y reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.

La sensibilidad de los imperialistas hacia el medio ambiente es un alivio que recoforta. A partir de ahora, por fin, tendremos guerras sostenibles.

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Una ola de calor y otra de fraude y manipulación

En Europa los medios de comunicación están difundiendo que las temperaturas en el sur del Continente han subido a 48°C. La histeria comenzó cuando en Alemania Der Spiegel citó un informe de la Agencia Espacial Europea (ESA) de 13 de julio (1).

Pero algunos fueron más allá. Al día siguiente una diputada francesa, Sandrine Rousseau, aseguró en su cuenta de Twitter que en España las temperaturas eran de 60°C. En las redes sociales francesas el mensaje se hizo viral.

El informe de la ESA era un fraude. “Las temperaturas están subiendo en Europa esta semana en el contexto de un período de calor intenso y prolongado. No ha hecho más que comenzar. Italia, España, Francia, Alemania y Polonia se enfrentan a una gran ola de calor y se espera que la temperatura del aire alcance los 48°C en las islas de Sicilia y Cerdeña. Potencialmente las temperaturas más altas jamás registradas en Europa”.

Ante las protestas por la manipulación, la ESA rectificó: el informe no se refiere a la temperatura del aire sino a la de la superficie terrestre. Las segundas son bastante más altas que las primeras, que son las que tienen validez (2).

Como ocurre siempre, la rectificación no sirvió para nada porque el fraude ya había dado la vuelta al mundo. La ESA no mencionó que la temperatura de la superficie es mucho más alta que la temperatura del aire a una altura de entre 1,25 y 2 metros, que es la norma canónica establecida por la Organización Meteorológica Mundial.

Por ejemplo, durante el fin de semana en Sicilia la temperatura del aire alcanzó los 32°C, que está muy lejos de los 48°C del suelo. La diputada francesa también se refería a la temperatura de la superficie terrestre en Extremadura registrada el 11 de julio. La del aire nunca superó los 40ºC, según los datos de la AEMET, la Agencia Meteorológica Española.

Cuando se destapó el fraude, Der Spiegel cambió discretamente el artículo que había publicado. En la versión original el periódico alemán hablaba de que se habían producido “muchas muertes” a causa de la ola de calor.

La versión retocada decía que “la medida de 48°C no era la temperatura habitual del aire, que puede ser considerablemente más baja”. Pero sigue siendo mentira: no es que “pueda ser” más elevada, sino que las diferencias alcanzan hasta los 20ºC.

La intoxicación siempre funciona así: en cuanto te descuidas un poco, te la cuelan doblada.

(1) https://www.spiegel.de/panorama/hitzerekord-auf-sizilien-48-grad-in-suedeuropa-am-wochenende-erwartet-a-b5c22302-b7b2-4b44-bfd3-983b464eed99
(2) https://www.researchgate.net/figure/Land-surface-temperature-LST-versus-2m-air-temperature-T2m-correlation-coefficients_fig2_362744575

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Corren malos vientos para la energía eólica

A pesar del aumento de la capacidad de aerogeneradores instalados, en los últimos años la producción de energía eólica en Europa se ha estancado o incluso disminuido. Esta paradoja tiene cuatro causas principales: los aerogeneradores se desgastan rápidamente, las mejores fuentes de viento ya están ocupadas, el efecto estela, es decir la reducción de la velocidad del viento detrás del primer aerogenerador y, finalmente, que en los últimos años en Europa el viento sopla muy poco.

El sector eólico está pasando por un mal momento, a pesar de las presiones políticas de la Unión Europea para aumentar la producción de energía renovable. El objetivo de Bruselas es que la energía eólica represente el 43 por cien del consumo de electricidad para 2030, frente al 17 por cien actual. ¿Cómo lograr lo imposible? Una de las ideas es instalar aerogeneradores en el mar…

Ya no es necesario invocar el calentamiento global; para Europa lo realmente importante es liberarse de la dependencia del gas importado de Rusia.

Pero las industrias verdes siguen instaladas en el cuento de la lechera. El año pasado los cuatro principales fabricantes occidentales de turbinas eólicas (Vestas, General Electric, Siemens Energy y Nordex) tuvieron ventas de más de 41.000 millones de euros, pero perdieron más de 5.000 millones de euros.

A fines de junio Gamesa advirtió que sus turbinas tienen defectos de diseño “mucho peores de lo que creía posible”. Los motivos son fáciles de entender: los fabricantes de equipos están compitiendo para construir turbinas más eficientes… pero menos fiables.

El año pasado General Electric perdió de 2.240 millones de dólares en su división de energías renovables, en parte por el mismo motivo que Gamesa: las reparaciones de unas turbinas defectuosas. En Dinamarca Vestas tuvo problemas similares.

Las consecuencias han sido inmediatas: las empresas chinas de la energía eólica, como Goldwind, Envision y Mingyang, se están aprovechando de las deficiencias de sus competidores occidentales para ganar terreno.

Una segunda consecuencia: la matriz de Gamesa (Siemens Energy) ha caído en bolsa espectacularmente. En un solo día las acciones perdieron más de una tercera parte de su cotización en la bolsa de Frankfurt, o sea, que se esfumaron 6.000 millones de euros.

El holding anuncia que puede solucionar los problemas técnicos, pero que la factura superará los mil millones de euros.

También ha anunciado 2.900 recortes de empleo en todo el mundo en su filial de aerogeneradores, al tiempo que quiere aumentar la capacidad de producción de sus parques marinos.

Los aerogeneradores no sólo tienen problemas técnicos sino algo consustancial a las industrias verdes: una pésima planificación política, agudizada por los confinamientos impuestos durante la pandemia, que han roto las cadenas de suministros y han aumentado los precios de las materias primas.

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La mayor movilización de recursos de la historia del capitalismo

Biden ya ha comenzado su campaña electoral recorriendo fábricas de Estados Unidos con el lema “Reconstruir mejor” (Build Back Better) e “Invertir en América”, todo un símbolo de proteccionismo que acaba con los viejos mitos del neoliberalismo, la “globalización”, la deslocalización y la financiarización.

La industria vuelve a estar en el centro de la economía y hay que potegerla frente a la competencia exterior. Pero no vuelve de la mano de “emprendedores” al estilo del siglo XIX sino del Estado, de las subvenciones y la nueva economía verde, que va a mover billones de dólares de nuevas inversiones. Es la mayor movilización de recursos de la historia del capitalismo.

Los monopolios ya se han puesto en marcha para apoderarse del dinero público. Están instalando plantas para producir hidrógeno verde, levantando parques fotovoltaicos, sitios de captura de CO2 o inaugurando fábricas de baterías eléctricas. Hay que tirar lo viejo (contamina) y fabricar lo nuevo (limpio).

Sin embargo, las políticas verdes son proteccionismo al más viejo estilo. Favorecen los proyectos basados ​​en Estados Unidos y penalizan los fabricados en el extranjero. El crédito fiscal para la compra de un vehículo eléctrico, por ejemplo, requiere que sea ensamblado en Estados Unidos y que el 40 por cien de los minerales estratégicos involucrados en su construcción provengan del país o de un socio de libre comercio (como Canadá o Australia).

Un proyecto de parque eólico se beneficia de un crédito fiscal del 30 por cien, pero si las turbinas eólicas están fabricadas con acero estadounidense, el crédito aumenta al 40 por cien. “Imagínese un mundo en el que la gente levante el capó de su coche y vea la inscripción ‘Made In America’ grabada en la batería”, proclamó Biden poco después de la aprobación de la ley IRA (Ley de Reducción de la Inflación) en agosto del año pasado.

First Solar, un fabricante estadounidense de paneles solares, vio crecer su cartera de pedidos de 11,5 gigavatios a casi 70 en el primer trimestre de este año, y casi todo ese aumento provino de América del norte.

En diciembre Kontrolmatik Technologies Energy and Engineering, una empresa turca, anunció planes para invertir 279 millones de dólares en una planta de fabricación de baterías en el condado de Colleton, Carolina del Sur. Primero la empresa planeó levantar la fábrica en Oriente Medio o en Europa, antes de optar por los Estados Unidos tras la aprobación de la IRA.

Hanwha Q-cells, empresa surcoreana que fabrica módulos fotovoltaicos, ha decidido invertir 2.500 millones de dólares para ampliar su capacidad de producción en Georgia. Freyr, un fabricante noruego de baterías, también ha invertido 1.700 millones de dólares para construir una fábrica en Georgia.

Hasta ahora la IRA ha generado una inversión de 150.000 millones de dólares en energía renovable en Estados Unidos, con la creación de 46 nuevos sitios industriales y 20.000 puestos de trabajo. Para 2030 se deben instalar 950 millones de paneles solares y 120.000 aerogeneradores gracias a la nueva ley.

La transición energética es el nuevo cuento de la lechera, sobre todo teniendo en cuenta que hace pocos días Biden tuvo que elevar el techo de la deuda por enésima vez. Es una imposible reducción de ingresos y un aumento de los gastos.

La ley costará mucho más que los 271.000 millones de dólares inicialmente presupuestados. Se acercará al doble: 570.000 millones.

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Después de las nuevas vacunas de ARNm, llegan los nuevos transgénicos para la alimentación

Uno de los planes de las grandes potencias occidentales es el de cambiar la alimentación mundial. Su objetivo no solo es someter a su propia población, sino a la del Tercer Mundo también.

Uno de los medios para lograrlo son los transgénicos, que vienen envueltos en el formato carácteristico de la modernidad, una ciencia de la buena, y con un pretexto inmejorable: acabar con el hambre en el mundo. ¿Quién podría oponerse a algo así?

Sin embargo, a diferencia de las vacunas, los transgénicos no tienen buen cartel, lo cual es un problema, por lo que en Bruselas han encontrado una solución: cambiar el nombre. Ahora hay que hablar más de “biotecnología” y sustituir los OGM (transgénicos) por NBT (nuevas técnicas de mejora), que son otras tantas técnicas genómicas (NGT), en la línea de las últimas vacunas de ARNm contra el “covid”.

El truco soluciona un segundo problema, puramente formal: como los productos NBT (o NGT) no son transgénicos (OGM), no se les aplica la misma legislación, que es demasiado rigurosa porque antiguamente tuvieron una oposición que hoy no existe. Después de ser víctimas de las vacunas del “covid”, los europeos están mucho más dispuestos a aceptar la ingesta de cualquier pócima por vía oral.

Ayer la Comisión Europea sugirió dividir los NBT (o NGT) en dos categorías, eximiéndoles de la legislación sobre los OGM por una diferencia que las altas esferasa consideran como decisiva: las modificaciones NBT se pueden obtener de forma natural o a través de un proceso de selección tradicional (mutagénesis, cisgénesis).

La directiva de 2001 sobre OGM ya no es adecuada para los nuevos productos biotecnológicos que permiten a los agricultores tener acceso a semillas más resistentes utilizando menos fertilizantes o pesticidas.

Es un gota a gota. La Unión Europea siempre marcha poco a poco en medio de un galimatías burocrático que casi nadie es capaz de seguir. Cuando parece que has acabado de entender los transgénicos, el asunto lo vuelven a complicar y la resistencia baja los brazos.

Ya no tenemos ningún motivo para protestar. Si no hicimos nada contra Pfizer, ¿por qué vamos a levantar la voz contra NBT?

La campaña de intoxicación lo dirá al revés: si logramos acabar con una pandemia gracias a las nuevas vacunas ARNm, podemos hacer lo mismo con los NBT, las plantas y semillas para acabar con el hambre en el mundo. ¿O acaso quieren que el mundo siga padeciendo hambre?

Todo lo que hacen es por el bien de la humanidad.

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China ha construido la turbina eólica más grande del mundo

China ha construido el aerogenerador más grande del mundo frente a las costas de la provincia de Fujian. La hazaña ha sido posible gracias a la colaboración entre el desarrollador China Three Gorges (CTG) y el fabricante de turbinas eólicas Goldwind. El aerogenerador, con una capacidad de 16 MW, pasará por una serie de pruebas antes de ser conectado a la red eléctrica.

Con un diámetro de rotor de 252 metros y una altura de 146 metros, como un gran edificio de 50 plantas, el aerogenerador cubre una superficie de 50.000 metros cuadrados, el equivalente a siete campos de fútbol.

Esta proeza tecnológica forma parte de la segunda fase del proyecto eólico Zhangpu Liuao de CTG, que representa una inversión de 885 millones de dólares. Ubicado al sureste de la península de Liuao en la provincia de Fujian, este proyecto es el primero en implementar la turbina eólica de 16 MW desarrollada conjuntamente por CTG y Goldwind.

Esta turbina de 16 MW es capaz de producir 34,2 kWh de electricidad con cada rotación y más de 66 GWh de electricidad al año. Una vez que esté operativo, el parque eólico marino Zhangpu Liuao Fase 2, con una capacidad total de 400 MW, podrá producir alrededor de 1,6 TWh de electricidad al año.

El logro marca un paso importante en la carrera por la turbina eólica más grande y potente del mundo, posicionando a China a la vanguardia de esta tecnología. Es una muestra de la ambición y el potencial tecnológico de China en el campo de las nuevas tecnologías.

Al mismo tiempo, siguen aumentado las importaciones de carbón para las centrales térmicas chinas, hasta el punto de que las reservas de este combustible son las mayores de la historia.

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El crecimiento del hielo en el Ártico impide la navegación de los rompehielos rusos

A principios de este mes, a punto de entrar en el verano, en el Ártico aún quedaban grandes áreas de hielo grueso de varios años, de 4 a 5 metros de espesor, que han obligado a los rompehielos rusos a desviarse de su trayectoria para evitar la travesía del Ártico.

El último rompehielos botado en Rusia, el Yevpati Kolovrat, se ha unido a la flota del Pacífico en la península de Kamchatka. Ante la imposibilidad de atravesar el hielo del Ártico desde el astillero de San Petersburgo, donde fue construido, tuvo que navegar hacia el Atlántico y hacia el sur hasta el Mar Mediterráneo. Luego pasó por el Canal de Suez y cruzó el Océano Índico hacia el Mar de Filipinas antes de llegar finalmente a su puerto de origen en Petropavlovsk, en el Pacífico.

El hielo del Ártico crece y en Rusia las previsiones son de que va a seguir creciendo. Si no fuera así, no estaría construyendo nueve gigantescos rompehielos de propulsión nuclear.

En Groenlandia también se ha producido un aumento excepcional de la nieve y el hielo, impensable para la época del año en la que estamos. De manera similar, el hielo marino alrededor de la costa norte de la isla también está progresando de forma inusual.

Un helicóptero de la Guardia Costera ha descubiertó volúmenes excepcionales de hielo marino frente a la costa de Islandia que constituyen una amenaza para la navegación marítima.

“El hielo llega a la costa a unas ocho o nueve millas náuticas de Hornstrandir, que está más cerca de lo que hemos visto últimamente”, dijo la especialista en hielo marino Ingibjorg Jonsdottir, que viajó a bordo del helicóptero (*).

El hielo marino también era más grueso, continuó Ingibjorg, lo que es peligroso para las embarcaciones pequeñas.

Esta primavera los océanos islandeses, así como las aguas de la costa oeste de Estados Unidos, han registrado las temperaturas más frías que se conocen. Un muelle de La Jolla, en California, registró una temperatura del agua de 11°C en abril, apenas por encima del punto de referencia más frío de la historia, que es de 10°C. Las temperaturas en San Diego también han estado por debajo de lo normal todos los meses desde noviembre.

En Australia, en el otro hemisferio, muchas de las estaciones meteorológicas, especialmente en el sur, han registrado las temperaturas más bajas que se han conocido en un mes de junio. Las estaciones alpinas han recibido altas capas de nieve y han podido abrir nuevas pistas para esquiar. La nieve que ha caído en Australia es comparable a la del año pasado, que tuvo una temporada récord, con sucesivas tormentas de nieve.

(*) https://electroverse.info/shepparton-all-time-cold-utah-avalanche-record-greenlands-summer-gains/