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Categoría: Ecología (página 17 de 30)

Los grupos de presión climáticos censuran un artículo científico ‘incómodo’

No es un fenómeno nuevo, pero no deja de sorprender que la censura reaparezca en los medios académicos como en las peores épocas de la Edad Media. En 2009 se descubrió que los caciques de la unidad del clima de la Universidad británica de East Anglia se dedicaban a censurar y desacreditar a sus oponentes.

Los correos electrónicos que se destaparon mostraban a un miembro de ese clan, Phil Jones, indicando a Michael Mann los artículos que se debían referenciar en los informes del IPCC y los que no.

Ahora han vuelto a la carga para censurar un artículo publicado por cuatro científicos italianos, respaldado por pares, cuya conclusión es que el clima extremo y los desastres naturales relacionados con él no están aumentando.

El artículo se titulaba “Una evaluación crítica de las tendencias de eventos extremos en los tiempos del calentamiento global” y se publicó en la revista científica European Physical Journal Plus (1).

Así comenzó la caza de brujas. Los celosos defensores de la inquisición pasaron al contrataque, tanto en el terreno académico (2) como en el político, donde han formado un holding mediático de 500 cadenas de intoxicación, llamado Covering Climate Now (CCN), que es capaz de llegar a más de 2.000 millones de lectores (3). Su misión es difundir la ideología del calentamiento y denostar a los herejes.

Periódicos generalistas, como The Australian (4) y el Guardian (5), se sumaron a la ofensiva porque el asunto del cambio climático, desborda ampliamente el mundillo académico. Más bien forma parte de la política económica del moderno capital monopolista.

Los inquisidores decían que el artículo de los científicos italianos se había basado en el Quinto Informe del IPCC en lugar del Sexto. Los autores les aclararon que lo presentaron antes de que se publicara el Sexto Informe, pero la aclaración no importó a nadie. La caza había empezado. El estudio era “defectuoso”, incluía “afirmaciones desacreditadas” y “datos extremadamente manipulados”.

En el terreno académico el objetivo era la retractación y por eso empezaron las presiones a la empresa editora Springer para que se sumara a la caza de brujas. La semana pasada lograron su objetivo.

Por su parte, en una loable actitud de abierto desafío, los científicos italianos no se callaron la boca y a principios de este mes han publicado una versión actualizada de su artículo, también revisado por pares, en una revista científica diferente. Se titula “¿Está aumentando el número de desastres naturales mundiales?” Los autores no vacilan en criticar abiertamente a dos organismos de la ONU (FAO y UNDRR) que predicen un número creciente de desastres a causa del calentamiento global. “Nuestros análisis refutan rotundamente esa afirmación, así como las extrapolaciones publicadas por la UNDRR basadas en esta afirmación”, concluyen (6).

(1) https://ui.adsabs.harvard.edu/link_gateway/2022EPJP..137..112A/doi:10.1140/epjp/s13360-021-02243-9
(2) https://phys.org/news/2022-09-scientists-urge-publisher-faulty-climate.html
(3) https://coveringclimatenow.org/
(4) https://www.theaustralian.com.au/news/latest-news/scientists-urge-top-publisher-to-withdraw-faulty-climate-study/news-story/5cff166471a1b774afa74f8ed980ccf8
(5) https://www.theguardian.com/environment/2022/sep/22/sky-and-the-australian-find-no-evidence-of-a-climate-emergency-they-werent-looking-hard-enough
(6) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17477891.2023.2239807

El CO2 tiene muy poco impacto sobre la temperatura atmosférica

Un estudio científico ruso publicado en 2021 indica que los modelos climáticos actuales asignan efectos fundamentalmente erróneos sobre la temperatura atmosférica.

La investigación fue revisada por pares y publicada en un número especial de la revista científica Advances in Fundamental Physics (*).

Después de evaluar el papel del CO2 en la atmósfera, los científicos rusos concluyen: “Estamos en contradicción con los resultados de los modelos climatológicos en el análisis del efecto invernadero de la Tierra”.

Los cálculos de los modelos climáticos sobre el impacto del CO2 en las temperaturas mundiales tienen un error de un factor 5 como resultado de “ignorar, en los modelos climatológicos, la ley fundamental de Kirchhoff» que dice que los radiadores son “al mismo tiempo los absorbentes”.

Según los autores, el cambio en la concentración de un componente atmosférico ópticamente activo, como el CO2, “no conduce a un cambio en el flujo radiativo saliente”.

El CO2 “no es el principal radiador de la atmósfera”, a diferencia del vapor de agua, que es 29 veces más abundante que el CO2 en la atmósfera y 1,6 veces más efectivo para calentar la atmósfera que el CO2.

El vapor de agua representa el 96 por ciento del forzamiento radiativo total de todos los gases de efecto invernadero. Aumentar la concentración de CO2 a 550 partes por millón solo daría como resultado un aumento de la temperatura atmosférica de 0,33ºC.

(*) https://www.mdpi.com/2673-9321/1/2/14

Vietnam apuesta por la energía nuclear

Los movimientos seudoecologistas han servido, entre otras cosas, para reactivar la industria nuclear, gravemente descreditada para el accidente de 2011 en Fukushina.

La Unión Europea ha otorgado la etiqueta verde a los reactores nucleares, que ahora son el mejor ejemplo de energía no contaminante, sin emisiones de efecto invernadero.

Los antinucleares de antes son los pronucleares de hoy. Los países corren a construir nuevos reactores y buscan uranio en países como Níger para alimentarlos.

Vietnam ha convertido el desarrollo de la energía eléctrica nuclear en una prioridad y una urgencia, como ha reconocido Nguyen Cuong Lam, subdirector del Grupo de Electricidad de Vietnam (EVN) en el Foro de los suministradores de industria nuclear en Atomex Asia 2014, organizado por Rosatom en Ciudad Ho Chi Minh.

Cuong Lam se refirió a medidas precisas como la selección de sitios para construir plantas nucleares y la aplicación de tecnología avanzada en el proceso de operación, la capacitación de la mano de obra cualificada, el suministro de la materia prima y el tratamiento de los residuos.

Dijo que se trata de las soluciones necesarias orientadas a la buena marcha de la central nuclear.

En relación con el proyecto de la planta nuclear Ninh Thuan, expertos vietnamitas y de Rosatom presentaron el avance de este plan, así como la labor de formación de la mano de obra.

El holding ruso ha ayudado a capacitar a 150 especialistas vietnamitas que realizan prácticas en la planta nuclear Rostov. Se prevé que en el período 2014-2015, más de 340 estudiantes vietnamitas reciban becas para participar en cursos especializados en Rusia.

En el foro, los delegados analizan las potencialidades y perspectivas del desarrollo de la energía nuclear en el sudeste de Asia, la tecnología y la seguridad en los reactores de Rusia, así como la importancia de la energía nuclear en el desarrollo económico.

El evento forma parte de una serie de actividades anuales de Rosatom con el fin de crear condiciones para intercambio y cooperación entre los suministradores mundiales de energía.

Las ciudades inteligentes atraparán a la humanidad en campos de concentración al aire libre

Vivimos en un mundo feliz porque ahora, por fin, casi todo es ya inteligente. No sólo las personas, sino también las cosas, las viviendas, los vehículos, los teléfonos, las lavadoras… Incluso viajamos al espacio para buscar vida, pero no cualquier clase de vida sino, principalmente, vida inteligente. Lo inteligente está de moda.

Las ciudades también las queremos inteligentes, pero cuando nos ponemos a leer la letra pequeña, llaman inteligente a un entorno urbano donde las tecnologías de vigilancia están por todas partes, donde se registran los detalles más íntimos y personales de sus vecinos.

El objetivo es saberlo todo de cada uno: lo que come y lo que bebe, a dónde va, lo que compra, a quién conoce, lo que piensa, lo que siente, sus opiniones, sus hábitos, su estado de salud y vacunación…

La vigilancia total se justifica por la necesidad de salvar al planeta de la ebullición. Al mismo tiempo, una vida inteligente consiste en estar pendiente del móvil 24 horas al día, permanentemente conectado a “amigos” a los que posiblemente nunca haya visto en persona.

Ahora los dispositivos inteligentes son externos, pero el objetivo es introducirlos dentro del cuerpo humano y que nadie se pueda desprender de ellos porque serán nuestra auténtica huella dactilar.

Casi estamos familiarizados con el IoT (Internet de las Cosas), que nos permite acceder a una vasta información, pero llega el IoB (Internet de los Cuerpos) que pondrá nuestra información en manos del Estado, de los bancos y de las grandes empresas.

Las ciudades de los 15 minutos

Los viajes son malos para el medio ambiente y los turistas son una plaga porque siempre van a los mismos sitios, como si se hubieran puesto de acuerdo. Cuando todos estemos conectados, ya no hará falta viajar. Lo tendremos todo al calance de la mano. Las ciudades de los 15 minutos ya están aquí para salvar al planeta de la ebullición.

Antes el estilo ecologista de vida estaba en el campo y las verdes praderas. Ahora está en las ciudades porque salir al monte o a la playa los fines de semana contamina, el coche contamina, el ganado contamina… El gobierno de Países Bajos anunció recientemente la destrucción de 3.000 granjas para dar cabida a una gran ciudad inteligente, llamada TriState City Network, que albergará a 40 millones de personas (*).

Si lo tuviéramos todo “a tiro de piedra”, no necesitaríamos más que un pequeño perímetro de movilidad. Viajar sería superfluo. Lo mejor sería exigir un permiso para ello. Habría que cerrar los parques naturales y sustituirlos por realidad virtual, vídeos y documentales para que todos disfrutemos de ellos. La felicidad hay que buscarla en las ciudades inteligentes.

Su sistema nervioso central es el 5G. Las farolas de las ciudades inteligentes estarán equipadas con antenas 5G para que no nos envuelva la realidad real sino la virtual. Sabremos todo aquello que necesitemos en cada momento. Ni más ni menos. Todo validado, respaldado, y confirmado por autoridades de prestigio.

Por ejemplo, Youtube no permitirá incluir documentales sobre salud que contradigan la doctrina de la OMS. La información política permitirá elegir: ¿quiere Usted informarse a través del gobierno o de la oposición? ¿elige Telecinco o La Sexta? ¿prefiere una universidad pública o privada?

Hoy la información no sólo es una mercancía sino un instrumento de poder. Cuantos más datos tenga un Estado o una empresa, más poder y más negocio tendrán. La humanidad es la vaca lechera de los datos.

(*) https://www.dutchnews.nl/2017/10/dutch-investors-launch-new-marketing-programme-for-nl-tristate-city/

Temperaturas a la carta: se falsifican tanto las mediciones del presente como las del pasado

Hay dos maneras de falsificar los registros históricos de temperatura para “demostrar” la tesis del calentamiento. La primera consiste en bajar las temperaturas del pasado. La segunda consiste en subir las del presente. Por supuesto, ambas se pueden combinar para producir un engaño multiplicado.

Por ejemplo, el farsante Michael Mann, de quien ya hemos hablado aquí varias veces, eliminó el llamado “óptimo climático medieval” para aparentar que a lo largo de la historia la humanidad jamás había conocido temperaturas tan elevadas como las actuales.

Lo mismo ocurre con un artículo publicado en 2020 por la BBC, que aseguraba lo siguiente: “La temperatura más alta jamás registrada de manera fiable en la Tierra, 54,4ºC, puede haberse alcanzado en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, California” (*).

La palabra “fiable” es la clave, por supuesto. Hasta ahora el máximo histórico de temperatura era de 56.6ºC y se registró en 1913. Pero la BBC tiene un pretexto para distorsionar el dato: “Algunos expertos en clima moderno creen que [el registro de 1913] fue erróneo, junto con varias otras temperaturas abrasadoras registradas ese verano”.

La matización es interesante porque la BBC no pone en duda una única lectura de temperatura, sino varias, tomadas con diferentes termómetros y en diferentes lugares.

“Según un análisis de 2016 del historiador meteorológico Christopher Burt, otras temperaturas en la región registradas en 1913 no corroboran la lectura del Valle de la Muerte”, añade la BBC.

La cadena británica recurre al “experto” Burt para cambiar la realidad histórica de los registros de temperaturas. Por ejemplo, cuestiona el récord de 55ºC establecido en Túnez en 1931. Tampoco esa lectura es buena porque desautoriza la teoría de un planeta en “ebullición”.

Cualquier dato histórico se puede (y se debe) revisar o invalidar, si hay motivo sificiente para ello, pero ni Burt ni la BBC lo argumentan de manera convincente. Su único objetivo es sostener la campaña de “ebullición” del planeta, donde las temperaturas actuales siempre superan a cualesquiera otras del pasado.

La NASA hace lo mismo: rebaja las temperaturas del pasado para exagerar la tendencia al calentamiento del presente, con la diferencia de que durante décadas estuvo promocionando la tesis contraria: que el planeta se estaba enfriando peligrosamente.

La NASA obtiene sus datos de temperatura de la GHCN (Red de Climatología Histórica Mundial) de la NOAA, el Instituto del Océano y la Atmósfera de Estados Unidos. Sin embargo, los únicos lugares del mundo con cobertura completa de temperaturas son América del norte y Europa occidental. Faltan datos de los océanos y de más de la mitad de la superficie de la Tierra.

En otras palabras, la mayor parte de los datos de temperatura mundial utilizados por la NOAA y la NASA son inventados. Las series históricas se completan con “cocina estadística”, es decir, con lecturas obtenidas por ordenador. De esa manera, es posible “demostrar” cualquier tesis.

Pero el objetivo de la actual campaña sobre la “ebullición” del planeta no es “demostrar” nada sino mantener a la población en un estado permanente de pánico.

(*) https://www.bbc.com/news/world-us-canada-53788018

Cada vez hay menos incendios forestales en el planeta

A finales de 2021 el New York Times empleó a más de 40 personas en una campaña de intoxicacion que llamaron “Postales de un mundo en llamas” para convencer a sus lectores de la emergencia climática, con historias truculentas, incluidos los incendios forestales de 2019-20 en Australia.

Los intoxicadores tuvieron muy mala suerte: al año siguiente, el último del que hay datos completos, el planeta alcanzó un nuevo mínimo histórico de 2,2 por cien de área quemada, como ha tenido que confesar el Wall Street Journal (1).

Este verano la atención se ha centrado en los incendios forestales de Canadá, cuyo humo cubrió gran parte del noreste de Estados Unidos. Naturalmente, el cambio climático tiene la culpa, y para demostrarlo hablaron las voces prestigiosas de la Casa Blanca, empezando por Biden.

Tuvieron el apoyo del climatólogo Michael Mann, uno de los más burdos estafadores de la ciencia moderna, para quien la política climática es la única manera de reducir los incendios.

Sin embargo, el IPCC no atribuye el área quemada por los incendios forestales al cambio climático. “El clima no es el factor más importante en el fuego”, dice (2), por lo que el New York Times y sus amos de la Casa Blanca son más papistas que el Papa.

Aunque los datos para el año en curso no están completos, el seguimiento realizado hasta el 29 de julio por el Sistema de información sobre incendios forestales muestra que en América se ha quemado más tierra de lo habitual, pero el resto del mundo ha tenido una superficie quemada menor que el promedio entre 2012 y 2022.

(1) https://www.wsj.com/articles/climate-change-hasnt-set-the-world-on-fire-global-warming-burn-record-low-713ad3a6
(2) https://rogerpielkejr.substack.com/p/what-the-media-wont-tell-you-about-783

Cuando el Sáhara pasó del amarillo al verde

A mediados del siglo XIX, durante un viaje por el desierto de Trípoli (Libia) a Tombuctú (Mali), el explorador alemán Heinrich Barth descubrió pinturas y grabados sobre rocas que representaban animales y escenas de caza.

Un siglo después, en una expedición por Argelia, Heri Lhote descubrió más pinturas rupestres que representan jirafas, rinocerontes, leones y antílopes, es decir, animales silvestres cuyo medio de vida requiere la presencia de agua y alimento abundantes.

Alrededor de la cuenca de Muluya, así como en las altas mesetas del este de Marruecos, también han aparecido depósitos sedimentarios fluviales. Entonces los humedales eran comunes en las alturas de Marruecos.

Exploraciones posteriores han descubierto varios lagos en la región de Chad y Níger. El período húmedo sahariano se desarrolló entre 11.000 y 5.000 años. Los vestigios dan testimonio de un Sáhara verde, muy diferente al desierto actual. Estaba cubierto de ríos y vegetación tropical.

Sin embargo, hace unos 5.000 años la región experimentó una aridificación extremadamente rápida, dando paso al desierto.

Durante varios millones de años el Sáhara ha estado oscilando entre periodos secos y húmedos. La fauna y la flora cambiaron drásticamente de unas épocas a otras y surgieron especies de plantas capaces de adaptarse a ambientes muy secos.

Groenladia también fue un bosque verde

Hace años relatamos el Proyecto Iceworm, iniciado en 1959 por Estados Unidos para construir una base militar subterránea al norte de Groenlandia capaz de albergar 600 misiles balísticos intercontinentales.

Los militares perforaron 1,5 kilómetros de profundidad a través de la capa de hielo, y cuando llegaron hasta el lecho rocoso, perforaron otros cuatro metros más, conservando una muestra del sedimento congelado con fósiles de hojas, insectos, ramas y musgo.

Desde 2018 los científicos vienen estudiando ese material porque hasta ahora creían que la superficie de Groenlandia había permanecido congelada desde hace unos 2,5 millones de años.

Sin embargo, en 2021 Bierman demostró que hace 400.000 años había estado libre de hielo con un ecosistema de tundra (*). La capa de hielo se derritió y se volvió a formar al menos una vez durante el último millón de años.

En aquella época el clima era similar o incluso ligeramente más cálido que el actual y la concentración atmosférica de CO2 eran de unas 280 partes por millón aproximadamente, muy inferior a las 422 partes por millón actuales.

Blanco y en botella: no parece que el CO2 haya tenido nada que ver con el aumento o la caída de las temperaturas. Tampoco tiene nada que ver con el congelamiento ni con el descogelamiento de Groenlandia.

La fusión del hielo de Groenlandia hace 400.000 años causó al menos 1,4 metros de aumento del nivel de las aguas y, posiblemente, hasta 6 metros.

Otras investigaciones han reproducido lo que hicieron los militares estadounidenses en 1959, esta vez con propósitos puramente científicos. Incluso perforaron mucho más en el hielo. La danesa Dorthe Dahl-Jensen llegó a los 2,5 kilómetros en la capa de hielo.

Como ya expusimos en otra entrada, su conclusión fue que la capa de hielo del sur de Groenlandia persistió a pesar de que la temperatura ambiental era cinco grados centígrados más alta que la actual. En consecuencia, para que el hielo desaparezca no basta con la subida de temperaturas, porque hay otros factores que también influyen.

El clima es esencialmente cíclico porque es una unidad de contrarios. No es homogéneo, ni tampoco evoluciona de una manera lineal. El actual desarrollo de las fuerzas productivas no ha llegado al punto de influir sobre él. Tan vano es empeñarse en conservar la nieve en Groenlandia como la arena en el Sáhara.

(*) http://dx.doi.org/10.1126/science.ade4248 https://www.pnas.org/doi/full/10.1073/pnas.2021442118

El mes de julio ha sido muy frío en buena parte de Europa

El mes de julio ha sido muy frío en buena parte de Europa. Bielorrusia, Bélgica y Países Bajos han tenido un mes con temperaturas por debajo de la media de los últimos diez años.

Todo este frío anómalo ha llevado a la acumulación de fuertes nevadas de verano en las elevaciones más altas del continente. Durante las últimas semanas, en toda Italia las temperaturas se han mantenido muy por debajo del promedio, con una acumulación de nieve anómala para el verano en las montañas. Los registros de bajas temperaturas han caído en toda la península, incluída Cerdeña.

La caída abrupta de las temperaturas trajo fuertes nevadas a los Dolomitas. El 5 de agosto el pico completamente encalado de la Civetta se podía ver claramente desde Val di Zoldo. “Una intensa nevada que ha llevado a muchos a pensar ‘¿estamos a 5 de agosto o a 5 de diciembre?’” (*).

El 6 de agosto Maastricht conoció la temperatura más fría jamás registrada en Países Bajos, superando el antiguo punto de referencia: los 14,8ºC que midieron en Deelend en 1987.

En otras ciudades holandesas también registraron el 6 de agosto más frío de su historia, incluido De Bilt. Su temperatura máxima de solo 15,8ºC superó el récord anterior de la ciudad, que era de 15,9ºC medidos en 1941.

(*) https://www.leggo.it/italia/cronache/neve_agosto_dolomiti_marmolada_civetta_oggi_5_8_2023-7560768.html

Unos se preparan para el calentamiento y otros para el enfriamiento

Hace ya tiempo que en una entrada presentamos la teoría del astrofísico ruso Habibullo Abdusamatov, director del laboratorio de investigación espacial del Observatorio Pulkovo, en San Petersburgo. Este científico asegura que el planeta se enfría y que hacia 2060 comenzará en el hemisferio norte una nueva Edad de Hielo que provocará una bajada de un grado y medio de la temperatura.

“Lo que deberíamos temer es una enorme caída de las temperaturas, no un calentamiento planetario catastrófico”, afirmaba Abdusamatov. “La humanidad debe sobrevivir a las graves consecuencias económicas, sociales, demográficas y políticas de un descenso de la temperatura del planeta, que afectará directamente los intereses nacionales de casi todos los países y de más del 80 por cien de la población de la Tierra”.

Mientras unos se preparan para soportar un calor sofocante, los rusos van en dirección contraria y no se conforman con fabricar rompehielos nucleares, sino que han aprendido a cultivar sandías en la Antártida a temperaturas de -80ºC bajo cero, creando un invernadero (*).

Hasta ahora las sandías sólo se cultivaban en climas cálidos porque son muy sensibles a las bajas temperaturas. Para germinar requieren una temperatura mínima de 15ºC.

El cultivo forma parte de un experimento de la Estación Vostok, un centro de investigación ruso ubicado en la Antártida que funciona permanentemente. En el invernadero los científicos plantaron las semillas en una fina capa de sustituto del suelo y colocaron luces de crecimiento especiales sobre el cultivo que imitaba la luz del sol. Como no había insectos para polinizar las flores, tuvieron que hacerlo a mano.

Seleccionaron dos variedades de sandías de maduración temprana no solo por su sabor sino también por su capacidad de adaptarse a la baja presión atmosférica y la falta de oxígeno dentro del invernadero.

103 días después de la siembra brotaron ocho frutas maduras y dulces que crecían en seis plantas diferentes. La sandías crecieron hasta aproximadamente un kilogramo de peso cada una, con diámetros de hasta 13 centímetros.

No es la primera vez que los rusos cultivan productos agrícolas en la Estación Vostok. En 2020 también cultivaron con éxito una variedad de plantas, como eneldo, albahaca, perejil, rúcula y repollo.

Al año siguiente los científicos coreanos cultivaron sandías en la estación King Sejong en la Antártida occidental. Los científicos también planean cultivar una variedad de frutas, incluidas moras, arándanos y fresas.

Pero si el planeta se calienta catastróficamente, ¿por qué los rusos invierten tiempo y esfuerzo en cultivar alimentos a unas temperaturas gélidas?

Si el Ártico se descongela, ¿por qué se empeñan en construir rompehielos?

(*) https://www.livescience.com/planet-earth/antarctica/russian-scientists-have-grown-watermelons-in-the-coldest-place-on-earth

‘La nieve es protagonista y tiñe de blanco los Alpes en pleno verano’

La Oficina Meteorológica de Reino Unido pronostica que pronto los veranos con temperaturas de 40ºC serán algo común. Pero este tipo de vaticinios están empeñados en el error, tanto más garrafal en cuanto que tienen la realidad delante mismo de sus narices: el mes de julio que acaba de terminar ha sido el más frío en las islas desde hace mucho tiempo. El promedio de temperatura en el centro de Inglaterra ha sido de 16ºC.

La Oficina Meteorológica dice que ha sido una situación extraordinaria: la corriente de chorro, que va a arruinar el verano a los británicos. Los “expertos” siempre encuentran una “explicación” que va a contrapelo de sus vaticinios más perseverantes. El planeta hierve, hasta que llega una corriente de aire fresco y fastidia la teoría.

La ráfaga de aire que fluye rápidamente a unos 10 kilómetros de altura canaliza el aire polar no sólo sobre Reino Unido sino también sobre la mayor parte del continente europeo. Ha causado una bajada de temperaturas que, en algunos países ha supuesto un mínimo y en otros ha ido acopañada de nevadas en pleno verano.

Por ejemplo, en los Alpes. Si en lugar de hacer caso a ciertos “expertos” en meteorología leemos los folletos turísticos para esta temporada, observamos reclamos como “La nieve es protagonista y tiñe de blanco los Alpes en pleno verano” (*).

Cuando se leen con cierto detenimiento, hay detalles que destacan: si hay una ola de frío, la causa es de tipo natural, pero si la ola es de calor, entonces la culpa es de los seres humanos, que emiten mucho CO2, etc.

Otro detalle es aún más significativo: cuando el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, asegura que hemos pasado del calentamiento a la “ebullición”, se refiere al planeta, como es natural. Lo dice cuando en el Hemisferio Sur es invierno y en El Cabo Occidental están en plena ola de frío por la llegada de una corriente de aire polar que ha alcanzado también a Namibia, donde las temperaturas han bajado hasta los -10ºC, que casi alcanzan el récord, que está en -10,5ºC.

Lo mismo se puede decir de Europa, donde hay una bolsa de calor en el sur, que contrasta con el frío en otras regiones del Continente, porque el clima no es homogéneo en el planeta, ni puede serlo.

Imágenes como la de portada, en los Alpes austriacos, donde en pleno verano hay que recurrir al quitanieves, no se ven nunca en los noticiarios. Sólo en los folletos turísticos.

La imagen de abajo tampoco es común: corresponde a este invierno en El Cabo Occidental, Sudáfrica, donde la “ebullición” de la que habla Antonio Guterres no aparece por ninguna parte.

Cuando esos sudafricanos que caminan ataviados por la calle con bufanda, gorro y guantes escuchen a la ONU decir que “el planeta está en ebolullición”, ¿qué pensarán de la ONU?

(*) https://www.nieveaventura.com/2023/07/27/la-nieve-es-protagonista-y-tine-de-blanco-los-alpes-en-pleno-verano/

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