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Mes: febrero 2023 (página 1 de 10)

La Guerra de Ucrania puede desestabilizar a los vecinos en Moldavia y Transnistria

Los comentaristas especulan con que Transnistria (Nistru en rumano) podría ser atacada por cualquiera de los bandos de la Guerra de Ucrania. Sería como atacar a Moldavia, de la que forma parte legalmente. Ningún Estado ha reconocido la secesión de esta provincia, ni siquiera Rusia.

Hay unos 1.500 soldados rusos en Transnistria. Llevan allí desde la época de la URSS y formaban parte del 14 ejército, el del difunto general Lebed. Se mantuvieron en 1992 en la zona tras un acuerdo entre Rusia, el gobierno moldavo y las fuerzas locales.

El estatuto de esas tropas ha cambió desde entonces a Fuerzas de Mantenimiento de la Paz. El relevo de los soldados rusos y su suministro de armas y municiones se realiza por el territorio moldavo a través del aeropuerto de la capital moldava, Chisinau.

Las tropas rusas son una fuerza de interposición entre el gobierno central y las fuerzas locales. Pero desde el punto de vista no podrían defender el territorio del ataque de un tercero. Naturalmente que hablar ahora de legalidad en esa zona de Europa es un absurdo…

Para el gobierno ucraniano, el interés de una operación en Transnistria sería doble. Por un lado, intentar apoderarse de los grandes depósitos de armas de origen soviético que hay en la región. Por el otro, sería una forma de empujar a la OTAN a intervenir directamente para contrarrestar una reacción rusa a gran escala. Las 1.500 tropas rusas se defenderían sin duda si fueran atacadas, pero no son lo suficientemente numerosas como para enfrentarse solas a una ofensiva seria.

Eso abriría un nuevo frente entre la OTAN y Rusia, que es de lo que se trata. La OTAN está a la vuelta de la esquina, en Rumanía, bajo mando francés. Quizás también estén en Moldavia, cuya nueva presidenta, Maia Sandu, que aparece en la foto de portada, es una marioneta de Estados Unidos que nadie ha intentado disimular: se formó en Harvard y luego se incorporó al Banco Mundial.

Pero si la extensión de la guerra a Transnistria es un conjetura, la desestabilización no lo es.

Al desaparecer la URSS, los algunos antiguos países socialistas de población mixta, como Yugoslavia, reventaron no por rivalidades internas sino porque los imperialistas atizaron el fuego desde fuera. La desestabilización de Ucrania forma parte de ese movimiento que cuestiona la coexistencia de poblaciones a las que no han permitido un futuro en común.

Moldavia es otro Estado construido sobre cimientos artificiales. No cabe duda de que es un Estado, pero es discutible que sea una nación homogénea y diferenciable de Rumanía, de la que una vez formó parte. La actual Moldavia representa sólo un tercio de la Moldavia histórica; los otros dos tercios están en Rumanía. Esta cuestión está en el centro del problema de la identidad moldava, que se complica aún más por la existencia de una minoría rusoparlante, no sólo en Transnistria, sino sobre todo en Chisinau, y una minoría homogénea gagauz (turcoparlante pero cristiana) en un territorio autónomo.

Transnistria tampoco es homogénea. Su población se divide en tres tercios desiguales. Un tercio habla rumano, como la inmensa mayoría de los demás ciudadanos de Moldavia, un tercio habla ruso y un tercio ruso-ucraniano.

El territorio también es complicado. Hay algunos pueblos más allá del Dniéster que no están bajo el control de los separatistas, sino del gobierno central y está la pequeña ciudad rumanohablante de Tighina, en Cisnistria, ocupada por las milicias de Transdniéster.

Moldavia se encuentra además en una crisis política e institucional recurrente, y debilitado por una tensa situación social. Según su Constitución, es un Estado neutral. Pero su actual presidenta, ha roto esa neutralidad al acercarse a Estados Unidos y a la OTAN.

Para Moldavia, romper con la neutralidad es sin duda la mejor manera de verse implicada en la Guerra de Ucrania y tener el mismo destino que Kiev: una derrota segura. Por lo tanto, no es desdeñable el riesgo de que este país también estalle en algún momento. Con o sin guerra en ucrania. Lo único seguro es que, como ya hemos dicho en ocasiones anteriores, la victoria rusa en la Guerra de Ucrania no va a traer la paz a Europa.

Actualización a 1 de marzo:

Ayer los manifestantes contra la Guerra de Ucrania intentaron asaltar la sede del gobierno en la capital para exigir la dimisión de Maia Sandu. Los vuelos se han cancelado.

Miles de manifestantes volvieron a tomar las calles de la capital de Moldavia, Chisinau, para exigir que el nuevo gobierno de Sandu subvencione las facturas de la energía durante el invierno y que “no meta al país en una guerra”.

Los manifestantes ondeaban banderas moldavas y tocaban el claxon, y muchos pedían la dimisión de la Presidenta. “¡Abajo Maia Sandu!”, coreaban, “¡Abajo la dictadura!”.

Decenas de autocares trasladaron en autobús a manifestantes de todo el país, provocando atascos en las catrreteras, mientras cientos de policías desplegados para reforzar la seguridad controlaban los vehículos que entraban en la capital.

Ilan ShorLa protesta de fue organizada por el grupo Movimiento por el Pueblo y contó con el apoyo de miembros del partido dirigido por Ilan Shor, que tiene seis escaños en la asamblea legislativa de un total de 101.

El gobierno moldavo acusa a Shor, que vive exiliado, de ser “el hombre del Kremlin en Moldavia” y de desestabilizar al país. También figura en la lista negra de sanciones del Departamento de Estado.

Por su parte, Shor acusó a la policía de intentar frustrar una manifestación pacífica. “Luchar contra el propio pueblo es el último refugio de los tiranos y el principio de su caída”, declaró el martes en un comunicado.

Es la segunda concentración de protesta celebrada en Chisinau en dos semanas y se produce en medio de la creciente preocupación por la desestabilización del país. El 13 de febrero Sandu denunció un supuesto complot de Moscú para derrocar al gobierno, poner el país “a disposición de Rusia” y desviarlo de su objetivo de ingresar en la Unión Europea.

Para llevar a cabo el plan, dijo, los culpables “contarían con varias fuerzas internas, pero especialmente con grupos criminales como la formación de Shor y todos sus derivados”.

El pasado otoño el partido de Shor también inició una serie de protestas que sacudieron Moldavia -candidata a la adhesión a la Unión Europea desde el pasado junio- mientras luchaba por gestionar una aguda crisis energética provocada por las sanciones contra Rusia.

El gobierno de Moldavia ha pedido al Tribunal Constitucional que declare ilegal al partido de Shor. La fiscalía del país alega que las protestas populares se financiaron con dinero ruso.

La protesta también se produce un día después de que el Servicio de Inteligencia y Seguridad, SIS, expulsara a dos ciudadanos extranjeros que fueron sorprendidos llevando a cabo “acciones subversivas” para desestabilizar Moldavia.

La pareja estaba vigilando y documentando los procesos sociales y políticos en Moldavia, incluidas las protestas que, según el SIS, están “organizadas en la capital por determinadas fuerzas políticas”.

Dinamarca espió a los dirigentes europeos por encargo de Estados Unidos

Un antiguo ministro de Defensa danés, Claus Hjort Frederiksen, denuncia que su país espiaba a dirigentes europeos para Estados Unidos y le acusan de revelar secretos de Estado.

En varias entrevistas concedidasn en 2020 y 2021, Fredriksen afirmó que los servicios secretos de su país habían ayudado a Estados Unidos a espiar a varios dirigentes europeos durante años.

El antiguo ministro, de 75 años, puede acabar en el banquillo de los acusados por revelación de secretos con una petición de 12 años de cárcel (*). Fue miembro del Partido Liberal y ministro de Defensa entre 2016 y 2019. Lleva fuera del gobierno desde noviembre.

En octubre de 2013 el diario británico The Guardian reveló el escándalo de las escuchas telefónicas secretas de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Los teléfonos móviles de nada menos que 35 dirigentes mundiales fueron vigilados por los estadounidenses. En una entrevista de 2020, Fredriksen destapó que los servicios de inteligencia daneses habían desempeñado un papel activo a escala europea en esas operaciones de espionaje.

Poco después, en mayo de 2021, la cadena de televisión Danemarks Radio comenzó a investigar. Denominada “Operación Dunhammer”, las investigaciones periodísticas confirmaron la existencia de un acuerdo secreto entre los dos servicios de inteligencia respectivos. Ahora se ha establecido que entre 2012 y 2014, al menos, Washington utilizó la red de cable submarino de Dinamarca para escuchar a los jefes de Estado de cuatro países europeos vecinos (Alemania, Suecia, Noruega y Francia).

En diciembre de 2021, al ser preguntado de nuevo por los medios de comunicación, Fredriksen aseguró que el acuerdo sobre el uso de los cables fue alcanzado a finales de la década de los noventa por el presidente estadounidense Bill Clinton y el primer ministro danés Poul Nyrup Rasmussen.

Cuando realizó esta entrevista, el político sabía a lo que se enfrentaba: “Seguramente me enfrente a una pena de cárcel por sostener estas acusaciones”, dijo. La semana pasada el Ministro de Justicia danés inició una querella en su contra por divulgar secretos de Estado. “Niego haber rebasado los límites de mi libertad de expresión como político, y no he revelado ningún supuesto secreto de Estado”, escribió en su cuenta de Facebook.

El año pasado, el gobierno intentó que le levantaran la inmunidad parlamentaria, sin éxito. Pero este año no se presentó a la reelección, “así que mi inmunidad parlamentaria ha expirado”, explicó en su cuenta. “El camino está libre para que el Ministro de Justicia me procese”.

La fiscalía ha solicitado que la vista se celebre a puerta cerrada. “El caso involucra información altamente confidencial que no puede hacerse pública”, dijo el fiscal Jakob Berger Nielsen en un comunicado. Aún no se ha fijado fecha para el juicio. Si es juzgado y declarado culpable, Frederiksen se puede enfrentar hasta 12 años de prisión.

(*) https://apnews.com/article/politics-denmark-49bac780e26f1ff348d6c417df4beea0

Estados Unidos quiere derrocar al gobierno indio de Modi

Uno de los socios económicos fundamentales de Rusia, en medio de las sanciones económicas sin precedentes impuestas por Washington y la Unión Europea por la guerra de Ucrania, ha sido el gobierno indio de Narendra Modi.

En los últimos años, Modi, jugando un delicado juego de equilibrios entre las alianzas con Rusia y también con Occidente, se ha convertido en un socio comercial vital de Rusia en medio de las sanciones. A pesar de los repetidos esfuerzos de la Administración Biden y de funcionarios británicos, Modi se ha negado a sumarse a las sanciones contra el comercio ruso, sobre todo de petróleo. Ahora, una serie de acontecimientos sospechosamente programados y dirigidos sugieren que se está lanzando una desestabilización angloamericana para derrocar a Modi en los próximos meses.

India es un aliado vital de Rusia por su participación, entre otras cosas, en el denominado grupo de países Brics. Brics es el acrónimo de un grupo informal formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Se trata de una reunión informal de cinco de los Estados más dinámicos de las naciones no pertenecientes a la OCDE, en su mayoría del Sur. Después de que un economista de Wall Street nombrara en 2001 a cuatro potenciales economías emergentes de rápido crecimiento, en 2009 se celebró la primera cumbre de los Brics, y tras admitir a Sudáfrica en 2010, las cumbres de los Brics han sido anuales.

Los cinco suman la impresionante cifra del 40 por cien de la población mundial, más de 3.000 millones de personas, y alrededor del 25 por cien del PIB mundial: China representa el 70 por cien, India en torno al 13 por cien y Rusia y Brasil el 7 por cien. Con el aumento de los problemas para las empresas internacionales que hacen negocios en China, muchas grandes compañías están mirando a India, el país más poblado del mundo con una gran mano de obra cualificada, como la alternativa de producción cada vez más favorecida frente a China.

India y Modi

La India del primer ministro del BJP, Narendra Modi, se ha negado reiteradamente a unirse a Washington en la condena de las acciones de Rusia en Ucrania. Ha desafiado las sanciones estadounidenses a la compra de petróleo ruso, a pesar de las repetidas amenazas estadounidenses de consecuencias. Además de ser miembro de los Brics, India es también un importante comprador de material de defensa ruso desde hace mucho tiempo.

Modi se enfrenta a unas elecciones nacionales en la primavera de 2024, y a otras regionales importantes este año, que determinarán su futuro. En enero se lanzó un claro ataque angloamericano contra Modi y su principal respaldo financiero. Una oscura empresa financiera de Wall Street, Hindenburg Research, realiza supuestamente “investigación financiera forense” para buscar corrupción o fraude en empresas que cotizan en bolsa, con lo cual luego vende una empresa “en corto” a medida que se publica su investigación. La misteriosa empresa surgió en 2017 y se sospecha que tiene vínculos con la Inteligencia estadounidense.

En enero, Hindenburg puso en el punto de mira a un multimillonario indio, Gautam Adani, jefe del Grupo Adani y, en aquel momento, supuestamente el hombre más rico de Asia. Adani es también el principal patrocinador financiero de Modi. La fortuna de Adani se ha multiplicado enormemente desde que Modi se convirtió en Primer Ministro, a menudo en empresas vinculadas a la agenda económica de Modi.

Desde el informe Hindenburg del 24 de enero, en el que se denunciaba el uso indebido de paraísos fiscales y la manipulación de acciones, las empresas del Grupo Adani han perdido más de 120.000 millones de dólares de valor de mercado. El Grupo Adani es el segundo mayor conglomerado de India. Los partidos de la oposición han señalado que Modi está vinculado a Adani. Ambos son amigos desde hace mucho tiempo y comparten su mismo origen en Gujarat.

El informe Hindenburg, que afirma ser el resultado de dos años de investigación y visitas a media docena de países -lo que sugiere que fue una apuesta de inversión bastante costosa para una pequeña empresa de investigación de Wall Street- acusó a las empresas Adani, entre otras cosas, “de que el conglomerado indio de 17,8 billones de rupias indias (218.000 millones de dólares estadounidenses) ha participado en una descarada manipulación de acciones y un esquema de fraude contable durante décadas… Nuestra investigación implicó hablar con docenas de personas, incluidos antiguos altos ejecutivos del Grupo Adani, revisar miles de documentos y realizar visitas indagatorias en casi media docena de países”.

Los detalles del esfuerzo de Hindenburg por desacreditar y poner en corto las acciones de una empresa en la remota India, gastando claramente grandes sumas para documentar, sugiere que podrían tener confidentes bien informados o fuentes de inteligencia ayudándoles a apuntar a un grupo vulnerable con estrechos vínculos con Modi. De lo contrario, habría sido una apuesta de muy alto riesgo para ellos. O tienen una suerte fenomenal.

El mismo mes en que apareció la sospechosamente oportuna revelación de Hindenburg sobre Adani, en enero de 2023, la BBC, propiedad del gobierno británico, emitió un documental de televisión en el que se alegaba el papel de Modi hace dos décadas, en 2002, en los disturbios religiosos de Gujarat, cuando era gobernador. El reportaje de la BBC, que ha sido prohibido en la India, se basaba en información de inteligencia inédita facilitada a la BBC por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido. Interesante.

El gobierno de Modi tomó medidas extraordinarias para censurar “India: The Modi Question”, la película de la BBC en la India. Las autoridades indias atacaron a la BBC por producir “propaganda”, allanaron las oficinas de la BBC en India por presuntos delitos fiscales e invocaron poderes de emergencia para obligar a las empresas de medios sociales a retirar los enlaces a los vídeos de la BBC. La policía detuvo a manifestantes estudiantiles que organizaban sesiones de exhibición del documental en campus de todo el país. La BBC, con la ayuda del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, dio en el clavo.

Los lazos entre India y Rusia

Al negarse a sumarse a las sanciones de la OTAN contra Rusia y mantener un estricto principio de neutralidad, como ha hecho desde la época de la Guerra Fría, Modi ha aprovechado la disponibilidad del crudo ruso que ahora rechazan Estados Unidos y la Unión Europea. Rusia es ahora el mayor proveedor de crudo de India, superando a Irak y Arabia Saudí. En diciembre, India compró a Rusia 1,2 millones de barriles diarios de crudo, la friolera de 33 veces más que un año antes. Irónicamente, parte de ese petróleo ruso se refina en la India y se reexporta a la Unión Europea, que acaba de prohibirlo. Según los analistas energéticos, “la India está comprando cantidades récord de crudo ruso con grandes descuentos, haciendo funcionar sus refinerías por encima de la capacidad nominal, obteniendo la renta económica de las diferencias de precio por las nubes y exportando gasolina y gasóleo a Europa”.

Antes del comienzo de la guerra de Ucrania, la India sólo compraba el 1 por cien del crudo ruso. Esa cifra subió al 28 por cien en enero. Ningún otro país ha aumentado tanto su consumo de petróleo ruso, ni siquiera China, que también ha incrementado significativamente sus compras de crudo ruso. Si sumamos las importaciones de fertilizantes y aceite de girasol rusos y otros productos, las importaciones de India procedentes de Rusia aumentaron más de un 400 por cien en ocho meses hasta noviembre, con respecto al año anterior.

Merece la pena destacar, en el tema de los grandes beneficios por compra del petróleo ruso con descuento, a la mayor empresa de la India por valor de mercado, Reliance Industries Ltd, que ha sido uno de los principales compradores privados de ese petróleo. Reliance, que posee en Jamnagar la mayor refinería del mundo por capacidad, obtuvo de Rusia el 27 por cien de su petróleo en mayo de 2022, frente a sólo el 5 por cien antes de abril. Es probable que esa suma haya aumentado desde entonces. Notable, ya que el presidente de Reliance, Mukesh Ambani, está en la Junta del Foro Económico Mundial de Davos, que es uno de los principales promotores de acabar con el petróleo crudo y el gas para la Agenda Verde 2030 de la ONU. La ideología es bonita, pero los grandes beneficios parecen serlo más.

George Soros entra en escena

Como una indicación más de que Washington y Londres buscan un cambio de régimen en la India, George Soros, hablando el 17 de febrero en la Conferencia Anual de Seguridad de Munich, declaró, ominosamente, que, en efecto, los días de Modi están contados.

Soros, de 92 años, declaró: “India es un caso interesante. Es una democracia, pero su dirigente Narendra Modi no es un demócrata”. Esto es algo como la sartén diciendo al cazo que está sucio. Refiriéndose claramente al reciente documental de la BBC, Soros añadió: “Incitar a la violencia contra los musulmanes fue un factor importante en su meteórico ascenso”.

Soros detalló su acusación contra el dirigente indio: “Modi mantiene estrechas relaciones tanto con sociedades abiertas como cerradas. India es miembro de la Quad (que también incluye a Australia, Estados Unidos y Japón), pero compra mucho petróleo ruso con un gran descuento y gana mucho dinero con ello”.

Soros ha participado en todas las revoluciones de colores desde la década de 1980, incluyendo Yugoslavia, Ucrania, la violación de Rusia por Yeltsin en la década de 1990, en Irán, contra la Hungría de Orban, e innumerables países que no siguen la agenda de “democracia” de libre mercado de Washington. Son asuntos de dominio público.

Soros sugirió con claridad que la revelación de Hindenburg Research sobre Adani, aliado de Modi, no es una coincidencia: “Modi y el magnate Adani son estrechos aliados; su destino está entrelazado… Adani está acusado de manipulación bursátil y sus acciones se desplomaron como un castillo de naipes. Modi guarda silencio sobre el tema, pero tendrá que responder a las preguntas de los inversores extranjeros y en el Parlamento. Esto debilitará significativamente el dominio de Modi sobre el gobierno federal indio y abrirá la puerta para impulsar las tan necesarias reformas institucionales”.

Y concluyó: “Puede que sea ingenuo, pero espero un renacimiento democrático en India”. Eso es lo que Soros llama un cambio de régimen a favor de alguien más dócil a la agenda globalista de la OTAN.

El multimillonario especulador de fondos de cobertura George Soros ha sido acusado de muchas cosas, pero nunca de ser ingenuo. Es de esperar que en los próximos meses se produzca una escalada masiva de las operaciones sucias de Occidente para tratar de derrocar a Modi y debilitar al grupo de países Brics que cada vez tratan más de oponerse a los dictados de Washington y de los globalistas de Davos.

Japón es otra bomba de relojería de la economía mundial

Ahora un dólar se compra por 138 yenes, pero en octubre subió por encima de los 150, alcanzando un nuevo máximo en 32 años, a medida que se amplía la brecha entre la política del banco central y la de la Reserva Federal de Estados Unidos. La segunda ha subido repetidamente los tipos de interés para atajar las subidas de precios, mientras que el primero mantiene su política monetaria laxa para impulsar la economía.

La política de la Reserva Federal, junto con las persistentes expectativas de inflación, ha impulsado el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años hasta el 4 por cien. El Banco de Japón, por su parte, sigue manteniendo el rendimiento de la deuda pública japonesa a 10 años cerca de cero. El banco central japonés realiza operaciones de compra de bonos para mantener el rendimiento en torno a cero.

La diferencia de rendimiento está impulsando a los especuladores a vender yenes y comprar dólares, ejerciendo una fuerte presión a la baja sobre la divisa japonesa.

A mediados de noviembre la economía japonesa se contraía por primera vez en cuatro trimestres, a medida que la inflación y la debilidad del yen golpeaban al país. Sin embargo, la historia económica de Japón en la posguerra muestra una fortaleza extrema de la divisa. Una debilidad excesiva es más fácil de soportar que una moneda demasiado musculosa.

La política flexible del Banco de Japón está bajo presión, ya que la inflación alcanza su nivel más alto en más de 40 años, con un aumento de los precios del 4,2 por cien anual en enero, más del doble del objetivo oficial del 2 por cien.

El viernes el candidato a gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, volvió a la cuadratura del círculo, prometiendo una “inflación estable”.

A mediados de enero, Japón informó de un mínimo histórico en el déficit comercial anual de 155.000 millones de dólares para el año anterior. No se trata de un resultado repentino para la economía japonesa, sino que ha sido un proceso lento a lo largo de un período de 12 años de flexibilización cuantitativa cada vez mayor.

Los desequilibrios no han hecho más que empeorar y en febrero del año pasado el Banco de Japón se vio obligado a comprometerse a comprar cantidades ilimitadas de bonos del gobierno.

Al mismo tiempo, el banco central limitó los tipos de interés de los bonos a 10 años al 0,25 por cien para reducir el coste de los préstamos. Pero si lanzan cantidades ilimitadas de divisas para monetizar una deuda pública desbocada, y mantienen los tipos de interés por debajo de los niveles del mercado, harán estallar la moneda.

Reagan ataca su famoso ‘neoliberalismo’

En la década de los ochenta Japón era la segunda mayor economía del mundo, por detrás de Estados Unidos. Su moneda, el yen, se contaba entre las más fuertes y en 1985, con el Acuerdo del Plaza, Estados Unidos le obligó a revalorizarlo todavía más. Fue el comienzo de su declive. En la posguerra Estados Unidos ascendió a Japón a la cúspide y Reagan le echó a rodar hacia abajo de una patada.

Junto con Thatcher, los manuales consideran a Reagan como el pionero de eso que llaman “neoliberalismo” y que nunca existió. No solamente lo demostró el Acuerdo del Plaza sino también el Acuerdo sobre semiconductores, firmado con Japón al año siguiente.

En 1985 se produjo en Estados Unidos una recesión en el mercado informático, que provocó a Intel la mayor caída en más de diez años. Por el contrario, Japón era un pais puntero en la fabricación de mercancías tecnológicas de gran consumo para Occidente, incluido Estados Unidos a quien había superado en el mercado de memorias DRAM. Gracias a la inversión en medios de producción y automatización, Japón podía fabricar productos más rápidos y baratos que Estados Unidos que, además, eran de calidad superior.

En Washington empezaron a criticar a Japón por sus prácticas comerciales “depredadoras” y “desleales”. En 1986 impusieron la firma del Acuerdo sobre semiconductores y la cuota estadounidenses en el mercado japonés se incrementó hasta el 30 por cien en cinco años. Era lo que necesitaban las empresas tecnológicas estadounidenses para respirar.

Pero Estados Unidos no se conformó con eso. Al año siguiente impuso un arancel del 100 por cien a algunas mercancías japonesas por valor de 300 millones de dólares.

El yen cae y la especulación se dispara

La apreciación del yen sumió a la industria japonesa en la recesión y, en respuesta a ello, el Banco de Japón empezó a bajar los tipos de interés. Pero el dinero barato no fue a parar a la industria sino a la especulación en inmuebles y bolsa.

Entre 1985 y 1989 las acciones subieron en Japón un 240 por cien y los precios del suelo un 245 por cien. ¿Para qué fabricar? Los monopolios se lanzaron a la vorágine especuladora. Nissan empezó a ganar más dinero especulando que fabricando coches. Fue una burbuja gigantesca. El patrimonio inmobiliario total del sector privado se disparó.

En 1989 restringieron los préstamos inmobiliarios. Los precios del suelo y de las viviendas dejaron de subir. Al año siguiente el mercado de valores cayó un 32 por cien, en un momento en que los bancos estaban repletos de activos tóxicos. Cesaron los préstamos especulativos y también los que no lo eran. Más de cinco millones de trabajadores japoneses perdieron su empleo y no encontraron otro. El suicidio se convirtió en la principal causa de muerte en los varones de 20 a 44 años.

Entre 1990 y 2003 quebraron 212.000 empresas. En el mismo periodo, el mercado de valores cayó un 80 por cien. Los precios del suelo en las grandes ciudades cayeron hasta un 84 por cien.

Durante diez años el gobierno trató de impulsar la demanda interna con la típica receta de aumentar el gasto público. La deuda pública alcanzó niveles históricos. En 2011 llegó al 230 por cien del PIB, la más alta del mundo. No sirvió de nada. La economía japonesa marcha hacia el desastre.

La economía de guerra va viento en popa en una época de recortes

El sábado la empresa de seguridad Thales anunció que se disponía a contratar a 12.000 trabajadores en todo el mundo, de los cuales pata este año habrá 4.000 nuevos empleos.

Los sectores aeronáutico y de defensa buscan personal a mansalva porque, en una época de recortes, sólo hay dinero para la guerra. España ha aumentado un 20 por cien su presupuesto en Defensa en los últimos 5 años.

Pero para el cálculo real del gasto, la OTAN suma a esta cantidad otras partidas que no están incluidas en el apartado del Ministerio de Defensa en los presupuestos, como las misiones militares en el exterior (que se financian en su mayor parte con cargo al Fondo de Contingencia), las pensiones de los militares o actividades sufragadas por otros Ministerios u organismos autónomos (*).

Para este año el presupuesto del Ministerio de Defensa es histórico en la medida que incluye un potencial de inversión productiva sin precedentes.

En Francia Airbus ha anunciado que cuenta con 3.500 nuevas contrataciones, Safran con 4.500 más, Dassault, cuya empresa matriz cuenta con 9.200 trabajadores, prevé contratar a otros 1.000 más este año. El fabricante de equipos aeronáuticos Daher, que tiene una plantilla de 10.500 trabajadores, tiene previsto contratar a otros 1.100 este año, 700 de los cuales serán creaciones netas.

La guerra no sólo necesita carne de cañón para enviarla al frente, sino mano de obra para las empresas de la retaguardia, que no son capaces de abastecer el aumento de los ritmos de producción.

En Francia las 400 empresas de la industria de guerra dan empleo a más de 190.000 trabajadores y quieren contratar a otros 15.000 más este año, según el grupo de industrias aeronáuticas y espaciales (Gifas).

Ni sanidad, ni educación, ni pensiones, ni gastos sociales de ningñun tipo. En todo el mundo los presupuestos de defensa son un pozo sin fondo. La industria de guerra es una profesión inmejorable, sobre todo porque permitirá a muchos escapar del servicio militar obligatorio en caso de que las cosas se pongan realmente feas.

Lo más curioso es el truco retórico que utilizan los ministros para justificar este dispendio de dinero público, la defensa nacional, porque una buena parte del armamento se exporta a terceros países, por ejemplo a Ucrania. Ya no se habla de “gasto militar” sino de inversiones. La guerra se ha convertido en la locomotora del desarrollo económico.

(*) https://www.europapress.es/nacional/noticia-espana-aumentado-20-presupuesto-defensa-ultimos-anos-sigue-lejos-pib-20220301134826.html

Un bengalí muere de miocarditis causada por la vacuna contra el ‘covid’ de Moderna

Un bengalí de 28 años ha muerto de miocarditis causada por la vacuna contra el “covid” de Moderna. El Ministerio de Sanidad de Singapur, que calificó la muerte de “percance médico”, anunció su intención de efectuar un pago único de 168.000 dólares de indemnización a la familia del difunto.

La persona se desplomó y murió en su lugar de trabajo el 9 de julio de 2021. A pesar de ello, Singapur hizo obligatoria la vacunación contra el “covid” a partir del 15 de enero de 2022.

El ciudad Estado discriminó a las personas no vacunadas. Impidieron acudir al trabajo a los funcionarios de la ciudad de 5,64 millones de habitantes que no se hubieran vacunado, aunque hubieran dado negativo en las pruebas.

La orden se emitió a pesar de que las autoridades sanitarias sabían desde la primavera de 2021 que las vacunas de ARNm no detenian la infección ni la transmisión del virus.

El Ministerio de Sanidad de Singapur ha sido transparente sobre la muerte, que se produjo sólo 21 días después de que la persona recibiera la primera dosis de la vacuna de Moderna. La sanidad pública anunció que el fallecido murió de una inflamación del corazón relacionada con la administración de la vacuna, que calificó de “percance”.

Según el Ministerio de Sanidad, “la causa de la muerte se certificó como miocarditis. El médico forense del estado también opinó que, en el balance de probabilidades, era probable que estuviera relacionada con la vacunación covid-19”.

El Ministerio de Sanidad era consciente del problema desde al menos el verano de 2021. En junio de aquel año un grupo de médicos influyentes pidió que se detuviera temporalmente la vacunación de 200.000 niños. En septiembre se informó de un puñado de muertes probablemente debidas a las vacunas “covid”, pero el Ministerio de Sanidad intentó vincularlas a otras causas.

La población de Singapur está altamente vacunada, con más de 17 millones de dosis de vacunas contra el “covid” administradas. Con cerca del 94 por cien de la población totalmente vacunada, es uno de los lugares más vacunados del mundo.

En octubre de 2021, a pesar de la fuerte tasa de vacunación, aumentaron las infecciones y muertes atribuidas a la llamada “variante delta del covid”. La vacunación masiva fue un fracaso atendiendo tanto al número de infecciones como al de muertes.

En aquel momento, el 83 por cien de la población estaba totalmente vacunada, y la política de tolerancia cero frente al “covid” era comparable a la de China, con controles fronterizos estrictos, pruebas frecuentes, confinamiento, etc.

A pesar de la vacunación masiva, las muertes atribuidas al “covid” alcanzaron un máximo en el país. La tasa de mortalidad era tan elevada que atrajo la atención del New York Times, que realizó un reportaje sobre el asunto.

El Ministerio de Sanidad de Singapur ha recordado a la población el pretexto de siempre: la miocarditis asociada a las vacunas con ARNm “covid” es excepcional, con tasas de 0,1 por 100.000 dosis asociadas a las vacunas bivalentes, pero una tasa más alta de 1,1 por 100.000 dosis asociada a las dos primeras dosis de las vacunas monovalentes.

Una red de propagandistas nazis sentó las bases de la guerra en Ucrania

La Historia no es lo que ocurrió, sino las historias de lo que ocurrió y las lecciones que contienen. La propia selección de las historias que se enseñan en una sociedad configura nuestra visión de cómo sucedió lo que sucedió y, a su vez, lo que entendemos como posible. Esta elección de qué historias enseñar nunca puede ser “neutral” u “objetiva”. Los que eligen, ya sea siguiendo una agenda establecida o guiándose por prejuicios ocultos, sirven a sus intereses. Sus intereses pueden ser continuar este mundo tal y como existe ahora o crear un mundo nuevo (Howard Zinn)

Tras la Segunda Guerra Mundial, muchos de los artífices de las peores atrocidades de la historia fueron rescatados y protegidos por los servicios de inteligencia estadounidenses. El aparente papel de científicos nazis como Wernher von Braun (que supervisó personalmente la tortura y el asesinato de trabajadores forzados) en el programa espacial estadounidense y en la industria de Alemania Occidental se conoce desde hace décadas.

En los últimos años, el final de la Guerra Fría ha dado lugar a revelaciones sobre “gladiadores” de la CIA como Yaroslav Stetsko y Licio Gelli, que influyeron en el desarrollo político del mundo de todas las formas posibles. Desde Alemania e Italia hasta Japón y Corea del Sur, existe ahora una vasta colección de pruebas demostrando la existencia de extensas y bien financiadas redes de terroristas fascistas que no dudaron en utilizar la violencia para someter a los pueblos “libres” del mundo.

Sin embargo, lo que es menos conocido es que miles de académicos fascistas y anticomunistas también fueron rescatados y alimentados por Estados Unidos para librar una guerra ideológica contra el comunismo. Estos historiadores revisionistas pasaron décadas trabajando en las sombras de la prensa académica hasta que la caída de la Unión Soviética les permitió volver a casa y reescribir por fin la historia a su gusto. Tras décadas de esfuerzo, ahora podemos ver los resultados de su trabajo, las semillas plantadas hace 70 años finalmente están dando sus frutos venenosos.

Sembrar las semillas de la guerra

Halder, a la derecha, con Hitler

“Esta lucha requiere una acción despiadada y enérgica contra los agitadores bolcheviques, los guerrilleros, los saboteadores y los judíos, y la eliminación total de toda resistencia activa y pasiva” (Franz Halder, Directrices para la conducta de las tropas en Rusia).

Uno de los primeros y más importantes de estos historiadores no era historiador en absoluto. Franz Halder era un oficial de Estado Mayor de carrera, que había empezado en el Reichswehr durante la Primera Guerra Mundial. En 1933 se afilió al partido nazi. Su estrecha amistad personal con Hitler le permitió ascender rápidamente. En 1938 fue nombrado jefe del Estado Mayor del Oberkommando des Heeres (OKH), lo que le convirtió en el principal planificador de todo el ejército alemán y el segundo al mando tras el propio Führer. Ninguna orden podía salir del cuartel general del OKH sin la aprobación y firma de Franz Halder. Esto significa que Halder no sólo estaba íntimamente al tanto de los crímenes del régimen, sino que había planeado la mayoría de ellos.

Tras la invasión de Polonia en 1939, Halder autorizó personalmente la liquidación de “indeseables” como judíos, polacos y comunistas. Su oficina fue responsable de la infame detención del comisario y del Decreto Barbarroja, que permitía a los soldados nazis ejecutar civiles a voluntad y sin repercusiones. Estas órdenes provocaron la muerte de millones de personas en la Unión Soviética, tanto mediante la deportación a campos como mediante brutales campañas de represalia en los territorios ocupados.

“Se tomarán inmediatamente medidas colectivas drásticas contra las localidades desde las que se lancen ataques pérfidos o insidiosos contra la Wehrmacht, bajo las órdenes de un oficial de al menos el rango de comandante de batallón y superior, si las circunstancias no permiten la pronta detención de los autores individuales” (Decreto sobre la Jurisdicción de la Ley Marcial y Medidas Especiales para las Tropas, conocido como decreto Barbarroja, 13 de mayo de 1941).

Bajo el eufemismo de “guerra de seguridad”, los nazis arrasaron pueblos y ciudades enteros en los territorios ocupados. Según el momento y el lugar, los habitantes eran fusilados, quemados vivos, torturados, violados y sus bienes saqueados. El resultado era siempre el mismo. Cualquier asentamiento que fuera sospechoso de haber albergado partisanos fue completamente despoblado de todos los hombres, mujeres y niños.

En total, un mínimo de 20 millones de civiles soviéticos fueron asesinados por los nazis, pero algunos especialistas rusos estiman que la cifra real es al menos el doble.

El criminal de guerra fue absuelto

Halder era un profesional consumado; estudiaba minuciosamente los documentos durante semanas, escribiéndolos y reescribiéndolos para asegurarse de que su expresión fuera lo más precisa e inequívoca posible. Lo consiguió, pues sus órdenes se utilizaron ampliamente como prueba contra el régimen nazi en los juicios de Nuremberg y aún hoy se citan específicamente como el tipo de órdenes criminales que los soldados deben rechazar.

Los Aliados consideraron las órdenes de Halder tan censurables que nazis como Hermann Hoth y Wilhelm von Leeb fueron condenados por crímenes contra la humanidad simplemente por transmitirlas a sus subordinados. Muchos nazis de rango inferior fueron ahorcados por seguir las órdenes de Halder en la Unión Soviética. A pesar de ello, Halder no sufrió ninguna consecuencia por emitirlas.

Después de que Halder se entregara al ejército estadounidense, éste se negó a juzgarlo en Nuremberg. En su lugar, sólo se le sometió a un juicio menor por “ayuda al régimen nazi” ante un tribunal alemán. Negó todo conocimiento de los crímenes que llevaban su firma literal y fue declarado inocente. Tras la guerra, llevó una vida cómoda como autor, comentarista y ‘consultor histórico’ del Centro de Historia Militar (CMH) del ejército estadounidense.

El viejo fascista se salvó de la horca para servir como planificador jefe de otra guerra. Halder ya no planeaba batallas a gran escala ni el exterminio de razas, pero siguió al frente de la guerra contra lo que él llamaba “judeo-bolchevismo”, término que aprendió de su amado Führer.

Heusinger con McNamara, secretario de Defensa

El trabajo de Halder consistía en rehabilitar el nazismo en beneficio de sus nuevos mecenas estadounidenses. Si se podía separar ideológicamente a los nazis del pueblo alemán y del ejército alemán, Estados Unidos podría utilizar a los soldados más útiles de Hitler en su guerra contra la Unión Soviética sin levantar sospechas. Halder supervisó un equipo de 700 antiguos oficiales de la Wehrmacht y se dedicó intencionadamente a reescribir la historia para presentar la imagen de una Wehrmacht limpia y de un pueblo alemán ignorante de la brutalidad nazi. Su adjunto fue el agente de la CIA Adolf Heusinger, un criminal de guerra nazi que fue en gran parte responsable de la planificación de las interminables masacres de la “guerra de seguridad”, y que más tarde fue comandante del ejército alemán y de la OTAN.

A través de la manipulación, la manipulación y la censura generalizada, Halder y Heusinger reescribieron una narración completa de sí mismos y de la Wehrmacht, describiéndose como brillantes, nobles y honorables víctimas del loco Hitler en lugar de monstruos que masacraron un continente.

Halder y Heusinger publicaron toneladas de mentiras fantasiosas con el CMH, afirmando que la Wehrmacht no había cometido crímenes en el Frente Oriental. Según Halder y Heusinger, los nazis crearon mercados y centros culturales para comprar alimentos a los campesinos locales y organizar bailes y actos sociales para la gente agradecida. Halder y Heusinger sólo mencionan brevemente los problemas en el este, afirmando que fueron causados por infiltrados “judeo-bolcheviques” de la NKVD y no de la noble Wehrmacht.

Nada de esto podía estar más lejos de la realidad. Bajo las órdenes inequívocas del OKH, la Wehrmacht fue directamente responsable del sometimiento y exterminio de todo un continente bajo el Plan General Ost. Cada centímetro de Europa oriental debía ser limpiado por y en beneficio de la Wehrmacht, y los soldados cumplieron con su deber.

El arma más poderosa: el hambre

El arma principal era el hambre. La Wehrmacht se alimentó de la tierra conquistada, extrayendo recursos y mano de obra en cantidades masivas. Brutales programas de requisa de grano y carne mataron a millones de personas, mientras el resto trabajaba duro para alimentar a sus señores nazis con una ración diaria de comida de 420 calorías. En la fase de planificación de la Operación Barbarroja, los nazis llegaron a la conclusión de que la guerra sólo podría ganarse si toda la Wehrmacht se alimentaba de tierra soviética desde el tercer año. En 1944 los nazis requisaron más de 5 millones de toneladas de cereales y 10,6 millones de toneladas de otros alimentos en los territorios ocupados, el 80 por cien de los cuales fue consumido por la Wehrmacht.

Los nazis necesitaban algo más que alimentos para conquistar el mundo. También necesitaban armas y equipamiento. Para ello, Alemania movilizó su mundialmente famoso poder industrial. Los infames campos de concentración contenían enormes fábricas y complejos de trabajo donde millones de esclavos trabajaban hasta morir para fabricar las armas y el equipo que la Wehrmacht utilizaba para someterlos. Dada la escala de los contratos, muy pocas empresas alemanas mantuvieron las manos limpias, e incluso las más sucias no tuvieron que devolver todo el “dinero manchado de sangre” después de la guerra.

Ambos elementos mantenían una relación simbiótica casi perfecta. El capital alemán servía a los intereses del ejército, y el ejército servía a los intereses del capital. A medida que continuaban las conquistas nazis, los pueblos conquistados eran utilizados como esclavos para construir más armas que luego eran utilizadas para conquistar y esclavizar a otros pueblos. El monstruo de dos cabezas explotó las tierras conquistadas tan ferozmente que los generales nazis y los planificadores económicos temían quedarse sin esclavos.

“Cuando fusilemos a los judíos, dejemos morir a los prisioneros de guerra, expongamos a grandes porciones de la población urbana a la inanición y el año que viene perdamos también a una parte de la población rural por inanición, queda por responder la pregunta: ¿quién producirá valor económico?” (general de división Hans Leykauf).

A pesar de la enormidad de sus crímenes, la empresa de lavado de Halder tuvo un gran éxito; antes de la caída de la URSS ningún historiador occidental cuestionó sus mentiras.

Incluso investigadores bienintencionados cayeron en el truco de Halder. Halder gozaba de un estatus especial y sólo revelaba información a los periodistas e historiadores más privilegiados. Con la legitimidad de su título, su acceso a la información y el apoyo del gobierno, el CMH de Halder se consideraba una fuente de referencia para los historiadores académicos y su información era muy solicitada. Halder lo utilizó para controlar cuidadosamente con quién compartía la información, asegurando el máximo impacto.

Entre 1955 y 1991 su obra fue citada al menos 700 veces en publicaciones académicas, incluso por profesores e investigadores de academias militares occidentales. A medida que los historiadores occidentales se veían obligados a beber del pozo de Halder, transmitían el veneno a sus alumnos, y de ahí, las mentiras se abrieron paso en la conciencia pública. Finalmente, la propaganda nazi se convirtió en verdad por simple repetición y cuidadoso control de las fuentes.

Aunque el acceso a los archivos soviéticos ha provocado una creciente resistencia a esta propaganda, algunos historiadores como Timothy Snyder, de la Universidad de Yale, siguen basándose en gran medida en las ideas de Halder, o las reciclan, en apoyo de lo que se conoce como la teoría del “doble genocidio”. Creada por los neonazis bálticos para ocultar su participación en el Holocausto y su amplia colaboración con el régimen nazi, esta teoría languideció en la oscuridad hasta que Snyder le dio vida en “Bloodlands”. Incluso 70 años después de su publicación, el veneno de Halder sigue siendo un elemento clave en los intentos de presentar al Ejército Rojo como nada más que salvajes, y así hacer que los nazis parezcan más moderados.

El ejército sabía que Halder sólo publicaba excusas, pero de eso se trataba. Halder permaneció en el ejército durante décadas y con frecuencia fue recompensado por un trabajo bien hecho. Incluso recibió una Medalla al Mérito en el Servicio Civil en 1961, en honor a su incansable servicio en la causa de la negación del genocidio.

“Es necesario eliminar a los subhumanos rojos, así como a sus dictadores del Kremlin. El pueblo alemán tendrá que llevar a cabo la mayor tarea de su historia, y el mundo oirá que esta tarea se cumplirá hasta el final” (Mensajes de la Wehrmacht a las tropas, núm. 112, junio de 1941)

Sicarios y plumíferos de la OTAN

“En el este tengo la intención de saquear y saquear con eficacia. Todo lo que pueda ser conveniente para los alemanes en el este, debe ser extraído y traído de vuelta a Alemania inmediatamente” (Hermann Goering)

Tras décadas de lucha en la sombra, la caída de la Unión Soviética creó una oportunidad de oro para los académicos fascistas. Mientras los profesores ex-soviéticos se marchaban, se jubilaban o eran despedidos durante la tumultuosa década de 1990, toda una generación de académicos fascistas formados en Occidente estaba lista para reemplazarlos.

Escuelas privadas generosamente financiadas surgieron por todos los países del antiguo Pacto de Varsovia, dotadas de profesores fascistas de Canadá, Australia y Estados Unidos que habían pasado décadas rehabilitando a sus predecesores colaboracionistas nazis.

Con el apoyo financiero casi ilimitado de la OTAN y una vertiginosa variedad de ONG afiliadas, los fascistas pueden ahora reescribir la historia a su antojo y entrenar a toda una generación de nuevos guerreros en su guerra ideológica.

Como ejemplo, podemos centrarnos en la biografía del corresponsal de guerra independiente de Kiev, Illia Ponomarenko. A través de él podemos ver algunos de los mecanismos de la máquina.

Illia nació en Volnovaja, en la provincia de Donetsk. Esta localidad de unos 20.000 habitantes, que entonces formaba parte de Ucrania, está a unos 60 kilómetros al norte de Donetsk. Está a unos 60 kilómetros al norte de Mariupol y del Mar de Azov. Fundada en 1881 como estación del llamado “Ferrocarril de Catalina”, un gran proyecto ferroviario bautizado póstumamente con el nombre de la emperatriz reinante, la ciudad apenas tiene algo más destacable. Illia acabó trasladándose al sur para estudiar en Mariupol, la ciudad portuaria industrial que era la espina dorsal de la ciudad.

Mariupol y sus alrededores han estado a menudo inmersos en la tumultuosa historia de Ucrania. La región fue uno de los principales focos de la guerra civil rusa y cambió de manos varias veces durante los combates entre el Ejército Rojo, las fuerzas zaristas, los bandidos de Majno y las potencias centrales, antes de ser tomada por las fuerzas soviéticas en 1920.

En las décadas siguientes, la región experimentó una explosión de desarrollo económico debido a su posición estratégica en el Mar de Azov, a poca distancia de las minas de hierro más ricas de la URSS. La más notable de ellas es la ahora famosa metalúrgica de Azovstal, la joya de la corona del primer plan quinquenal de Stalin. Los cimientos de la planta se pusieron en 1930 y en 1933 Azovstal produjo su primer lingote de hierro fundido. La producción aumentó rápidamente y en 1939 la planta batió un récord mundial al producir 1.614 toneladas de arrabio en un solo día.

Cuando los nazis llegaron para esclavizar a Ucrania, Mariupol y Azovstal resistieron. La fábrica produjo blindaje para los tanques T-34 hasta el final, y los últimos trabajadores fueron evacuados el mismo día en que los nazis tomaron la ciudad. En su huida, los obreros destruyeron los altos hornos y las centrales eléctricas para hurtarlas al enemigo. Azovstal pasó a manos de Krupp, pero los repetidos sabotajes de los partisanos soviéticos mantuvieron la planta fuera de servicio hasta el final de la guerra.

Más de 6.000 trabajadores de Azovstal lucharon contra los nazis como partisanos o soldados del Ejército Rojo. Varios centenares de ellos fueron condecorados por su valentía, entre ellos ocho que fueron nombrados Héroes de la Unión Soviética, la mayor condecoración posible para un soldado del Ejército Rojo. Lamentablemente, cientos de ellos pagaron el precio más alto en la guerra contra el fascismo. Se erigió un monumento en su honor fuera de la fábrica, pero el régimen de Maidan, sin duda avergonzado de lo que representa, lo ha dejado caer en el deterioro por falta de mantenimiento.

Aquella sufrida victoria sólo trajo a Mariupol un respiro. Los habitantes de Mariupol han vivido durante décadas en paz y prosperidad, felizmente inconscientes de lo que estaba por venir. En 1991, menos de 50 años después de la victoria de 1945, los monstruos volvieron para asolar una vez más Ucrania y su pueblo.

En 1990, tras una década de sabotaje económico y al borde del colapso, el índice de desarrollo humano de la URSS era el 25 más alto del mundo, con 920 puntos. Tras el colapso un año más tarde, nunca volverá a alcanzar ese nivel.

En 2019, último año en que se publicaron los datos antes de la guerra, Rusia ocupaba el puesto 52. Lejos de la prosperidad prometida por Occidente, cuatro años de régimen del Maidán han empeorado aún más la situación de Ucrania, que ha caído del puesto 83 en 2014 al 88, por debajo de Sri Lanka, México y Albania. Irán y Cuba, aplastados por la guerra de asedio que Estados Unidos llama eufemísticamente “sanciones”, siguen ofreciendo un mejor nivel de vida a sus pueblos.

En 2022, ninguna de las antiguas repúblicas soviéticas había recuperado sus niveles de 1990. Incluso cuando la URSS estaba a pocos meses de disolverse, los soviéticos disfrutaban de mayor prosperidad que desde su “liberación”. Su riqueza y seguridad no se desvanecieron en el éter; los mismos capitalistas occidentales que antes habían saqueado el país tuvieron algo que ver en ello.

Es fácil descartar estas cifras como meras abstracciones, medidas de una vasta y casi incomprensible maquinaria económica, pero, al igual que en los años 40, esta campaña de saqueo sistemático ha sido fatal. Estudios revisados por expertos han concluido que al menos cinco millones de personas más murieron de inanición, hambre y de inanición, falta de atención médica, drogadicción y privaciones sólo en Rusia entre 1991 y 2001. Si se añade el resto de las antiguas repúblicas soviéticas, la factura de la carnicería supera fácilmente la del Holocausto.

Si esto mismo hubiera ocurrido en otro lugar o hubiera sido perpetrado por otra persona se habría llamado lo que fue: genocidio. Crecer en la devastación causada por la brutalidad desenfrenada del “orden internacional basado en normas” hace que la futura colaboración de Ponomarenko sea aún más chocante.

Ponomarenko se trasladó a Mariupol para asistir a la Universidad pública de Mariupol en 2010. A pesar de su nombre anodino, esta universidad fue fundada en 1991 con subvenciones de USAID y George Soros y sigue recibiendo considerables fondos de Estados Unidos y la Unión Europea. La línea de la universidad es abiertamente pro-OTAN, sus profesores visitan la sede de la OTAN y la universidad anuncia con orgullo sus vínculos con los equipos de análisis atlantistas con sede en Washington.

La Universidad pública de Mariupol no es el único caso. Universidades como ésta han surgido por todo el bloque del este, repletas de dinero de los gobiernos occidentales y sus equipos de análisis. La Open Society, respaldada por Soros, ha sido un canal especialmente importante en este sentido. Soros no sólo ha creado docenas de nuevas universidades por los países del este, sino que incluso ha llegado a producir nuevos libros de texto para las escuelas primarias y secundarias de la región. Sus escuelas cuentan entre sus ex alumnos con presidentes, parlamentarios e innumerables burócratas de menor rango.

Todo ello al servicio de su guerra contra el comunismo, que lleva librando al menos desde los años setenta con apoyo oficial y extraoficial del gobierno. Es particularmente irónico que la derecha llame comunista al feroz anticomunista George Soros, sobre todo porque Soros se ha lucrado personalmente a lo grande con el saqueo de la antigua Unión Soviética.

Ponomarenko se graduó en 2014, justo a tiempo para ser arrastrado por la siguiente tormenta que azotó Ucrania.

La cosecha sangrienta

“Al parecer, una de esas rarezas de la naturaleza humana permite que los actos de maldad más incalificables se conviertan en habituales en cuestión de minutos, siempre y cuando ocurran lo suficientemente lejos para no constituir una amenaza personal” (Iris Chang)

La narrativa que se nos vende sobre el Golpe de Estado de Maidan en mayo de 2014 es simple. Se nos dice que los manifestantes se levantaron con un apoyo casi universal para liberarse del yugo del ilegítimo y denostado Partido de las Regiones de Viktor Yanukovich y, por tanto, del control ruso. Después de eso, dicen, la transición fue limpia y ordenada, los problemas en el este solo surgieron debido a la infiltración rusa, y todos los verdaderos ucranianos se unieron tras el nuevo régimen. Incluso hoy, el régimen de Maidan mantiene con vehemencia que el conflicto en Ucrania no es una guerra civil, sino una invasión extranjera que ha estado ocurriendo durante ocho años.

Si se escucha con atención, casi se pueden oír los ecos de Franz Halder y Adolf Heusinger en la narrativa oficial del Maidan, y no creo que sea accidental. Al igual que entonces, la fantasía creada por la propaganda de la OTAN no podría estar más lejos de la verdad. El Maidan nunca ha gozado de apoyo universal, y el proceso de doblegar al país ha sido largo y sangriento.

A pesar de la insistencia del gobierno ucraniano en decir lo contrario, el conflicto es una guerra civil según cualquier definición razonable. Los separatistas eran casi sin excepción ciudadanos ucranianos y empezaron a luchar para defender a un gobierno ucraniano legítimamente elegido. La mayoría de los apoyos extranjeros estaban a favor del Maidan, no de Yanukovich y los separatistas. Desde el inicio del Maidan, grupos como la Legión Georgiana de Mamuka Mamulashvili, apoyada por Estados Unidos, enviaron mercenarios para convertir una manifestación pacífica en un sangriento golpe de Estado.

Muchos de los milicianos eran miembros del ejército ucraniano y desertaron cuando se les ordenó disparar contra sus familiares, amigos y compatriotas ucranianos en el Donbas. Los analistas de la OTAN estiman que el 70 por cien del ejército ucraniano se retiró o desertó antes que matar para el régimen del Maidan, y que se llevaron sus armas con ellos, un hecho que pone otro clavo en el ataúd de la narrativa del Maidan sobre infiltrados extranjeros.

El relato de una invasión extranjera, en lugar de una guerra civil, es particularmente importante para el régimen del Maidan. Si aceptamos que fue una guerra civil, debemos preguntarnos por qué este supuesto gobierno “nacionalista” está matando a tantos ucranianos en el Donbas bombardeando zonas residenciales, escuelas, hospitales y otros objetivos civiles. Sería imposible justificar que se les llame nacionalistas, y mucho menos liberadores, con la sangre de tantos ucranianos en sus manos.

La solución a esta contradicción es sencilla. Si se despoja a los habitantes de Donbas de su identidad y de su historia como ucranianos, resulta mucho más fácil conciliar su aniquilación. En la ideología de los “héroes de Ucrania” Yaroslav Stetsko y Stepan Bandera, los fundadores de la extrema derecha ucraniana, sólo un natural de Galicia es un verdadero ucraniano. La mayoría de los habitantes de la nación son “moskales” y “asiáticos” indignos de vivir en el Reich de Galicia.

El hecho de que Galicia formara parte de Polonia o Austria, y no de Ucrania, durante más de mil años es simplemente ignorado en favor de su fantasía delirante de que ellos y solo ellos son auténticos ucranianos en virtud de una antigua sangre vikinga.

Entonces como ahora, la ideología hace que sea fácil para los fascistas de Galicia justificar el asesinato de ucranianos por miles.

Cuando comenzaron las protestas del Maidan en 2014, surgieron contramanifestaciones en todo el país, con miles de ucranianos tomando las calles en apoyo del gobierno democráticamente elegido de Viktor Yanukovich y el Partido de las Regiones. A medida que el Maidan se volvía cada vez más violento bajo la influencia de la extrema derecha, los manifestantes contrarios al Maidan se negaron a dejarse intimidar y contraatacaron. Acabaron formando milicias a partir de la gran variedad de activistas anti-Maidán y la resistencia se hizo mucho más organizada.

La Patrulla de Tareas Especiales

Temiendo una contrarrevolución, el gobierno no electo de Arseniy Yatsenyuk, elegido a dedo por los estadounidenses, creó la Patrulla de Tareas Especiales (STP), una fuerza policial compuesta casi exclusivamente por los neonazis que infestan Ucrania, con amplios poderes para detener y matar ucranianos.

El más famoso de ellos fue el Batallón Azov. Mucho antes de su cínico reposicionamiento a raíz de la invasión rusa de 2022, el Batallón Azov de 2014 era una milicia abiertamente neonazi. Los soldados a los que Illia Ponomarenko cuenta como compañeros marchaban bajo la misma bandera que sus antepasados en la década de 1940.

Los ecos de la historia son fáciles de escuchar en el Batallón Azov. Originalmente llamado “Patriotas de Ucrania”, la organización fue fundada en 2005 por Andrei Belitsky como una coalición de varios grupos neonazis de Jarkov, como Tryzub (brazo armado del Congreso de Nacionalistas Ucranianos del agente de la CIA y colaborador nazi Slava Stetsko) y la UNA-UNSO (dirigida por el hijo del oficial de la CIA y participante en el holocausto Roman Shujevych) y compuesta por soldados de las grandes bandas de aficionados al fútbol de extrema derecha.

Durante sus años de formación, los miembros de “Patriotas de Ucrania” trabajaron como esbirros del capo mafioso Arsen Avakov, que fue elevado al rango de ministro del Interior después del Maidan. Avakov movió hilos para conseguir que el teniente Belitsky saliera de prisión, en donde estaba por haber matado a golpes a un gánster rival. El joven nazi de talento se le encargó meter en cintura a los separatistas.

En Mariupol, por fin se ha cerrado el círculo y el mundo ha visto con sus propios ojos lo que Halder y Heusinger tardaron tanto en preparar.

Tras meses de protestas, los combates en Mariupol comenzaron en mayo de 2014. Según la versión ucraniana de los hechos, el 3 de mayo, infiltrados rusos se acercaron a un puesto de control de la ciudad con comida para los guardias mezclada con somníferos, y después se llevaron a los soldados y sus armas tras quedar inconscientes. Esta fantasía oculta probablemente la verdad: los soldados simplemente se rindieron. Los separatistas levantaron barricadas en el centro de la ciudad y empezaron a ocupar los edificios administrativos. La situación se escapaba rápidamente de las manos al régimen del Maidan.

Azov fue una de las primeras unidades enviadas por el régimen para retomar Mariupol. Tras entrar en la ciudad el 7 de mayo, Azov empezó a matar casi de inmediato. Desmanteló las barricadas por la fuerza, disparando contra la multitud de manifestantes desarmados que se oponían. Azov terminó su trabajo la noche del 8 de mayo, y el 9 de mayo, Día de la Victoria, iniciaron la siguiente fase de su misión. Mientras la mayor parte de Ucrania conmemoraba el sacrificio de ocho millones de ucranianos en la lucha contra los antepasados de Azov, los herederos de Stetsko y Bandera celebraron la ocasión a su manera tradicional, matando ucranianos. Cuando la policía local desertó tras recibir la orden de abrir fuego contra la multitud, Azov no dudó. El Día de la Victoria se convirtió en un baño de sangre cuando los terroristas de Azov abrieron fuego contra la multitud.

Los manifestantes locales y los desertores de la policía ocuparon el cuartel general de la policía regional y tomaron prisionero al jefe de policía. Los activistas de Azov intentaron romper el cerco, pero ante la resistencia armada, los “ciborgs” fueron duramente golpeados. Se retiraron tras sufrir pérdidas y se vieron obligados a negociar la liberación de los prisioneros. Como antes, las bravuconadas y proezas de los matones fascistas se evaporaron tan pronto como sus víctimas tomaron represalias.

Azov fue derrotado aquel día, pero no destruido. Con el apoyo del Estado ucraniano y de los gánsteres cada vez con más poder, Azov regresó en junio, con sus fuerzas reforzadas por mercenarios extranjeros y una columna de vehículos blindados. Tras ser atacados por drones, los separatistas se vieron obligados a retirarse y las fuerzas de la República Popular de Donetsk fueron expulsadas de Mariupol, matando a 5 y haciendo 30 prisioneros. Ninguno de estos prisioneros regresó con vida.

Entre los atacantes de aquel día había hombres que llevaban la insignia de la 1 Brigada de Aviación del ejército estadounidense, unidad encargada de entrenar a soldados del ejército en operaciones conjuntas. Dada esta presencia, queda muy claro el origen de la repentina destreza de los Azov con los drones.

Los Azov no se han dormido en los laureles. Junto con el resto de unidades de la PTS, Azov volvió rápidamente a sus raíces como “castigadores”, término con el que los habitantes de la región los denominaban antiguamente, imponiendo el orden por cualquier medio necesario. No se sabe exactamente cuántas personas han sufrido en las mazmorras de la Patrulla de Tareas Especiales y el SBU (servicios de inteligencia ucranianos), pero la campaña fue tan generalizada que incluso el régimen de Maidan declaró a docenas de ellos culpables de delitos como violaciones en grupo (incluido al menos un caso en el que entre ocho y diez miembros del Azov violaron hasta la muerte a un discapacitado mental), saqueos, torturas, asesinatos, pillaje, contrabando y la extorsión. Puede que llevaran la insignia de una unidad militar, pero Azov apenas había cambiado desde sus días como asesinos mafiosos.

Al mismo tiempo, el Azov era alimentado por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN. Han surgido pruebas de entrenamiento de la CIA desde al menos 2015, si no antes. Los traficantes de armas se jactaban abiertamente de transferir armas antitanque y, en 2017, Azov posaba para fotos con asesores militares de la OTAN.

Illia Ponomarenko: el periodista del Batallón Azov

Incluso cuando hombres que marchaban bajo una esvástica volvieron a irrumpir en su casa, Illia Ponomarenko ha sido uno de sus más firmes partidarios desde el principio. Después de que la pandemia le obligara a cancelar unas prácticas previstas en Estados Unidos, Illia pasó a trabajar para periódicos financiados por la OTAN como el Kyiv Post y más tarde el Kyiv Independent.

Su educación en escuelas financiadas por la OTAN le sirvió de mucho, e hizo un trabajo ejemplar, continuando la labor iniciada por Franz Halder y Adolf Heusinger hace tantos años, rehabilitando una vez más a los asesinos fascistas que masacran a los ucranianos. Ahora tiene millones de seguidores en Twitter y hace apariciones regulares en los principales medios de comunicación occidentales, como la BBC, la CNN y Fox News. Sus años de apoyo a sus amigos nazis por fin han dado sus frutos, ya que Illia ha pasado de estar simplemente en el lugar adecuado en el momento adecuado a ser parte interesada de la maquinaria.

Lo que estamos viendo hoy en Ucrania no es un accidente: es un plan preparado desde hace siete décadas. Desde el principio, los Estados Unidos y la OTAN han estado trabajando para rehabilitar el legado del fascismo y poder utilizarlo como arma. Estas redes no están sólo en Ucrania; tienen ramas en todo el mundo. Incluso se ha visto a activistas de Azov en manifestaciones en Hong Kong, el último frente de la guerra secreta. Afortunadamente, las autoridades chinas impidieron que la ciudad sufriera el mismo destino que Mariupol.

Las semillas de este conflicto no se plantaron en 2014, ni en 1991. Más bien, se plantaron el 22 de junio de 1941, cuando las tropas nazis cruzaron por primera vez la frontera soviética en el marco de la Operación Barbarroja de Franz Halder. Tras cuatro largos años y decenas de millones de muertos, Estados Unidos absorbió “lo mejor y lo más brillante” del Tercer Reich y durante 70 años alimentaron cuidadosamente los jóvenes brotes de Halder y Heusinger, a la espera de la oportunidad de echar raíces.

En 2014 vimos por fin cómo las nocivas malas hierbas del fascismo regresaban a la tierra que ensuciaron hace tanto tiempo, regadas una vez más por ríos de sangre ucraniana.

Evan Reid https://covertactionmagazine.com/2023/02/03/how-a-network-of-nazi-propagandists-helped-lay-the-groundwork-for-the-war-in-ukraine/

Alemania no suministra piezas para los nuevos tanques Leopard

Tras haber vacilado durante mucho tiempo, el canciller alemán Olaf Scholz predica ahora con el ardor de un converso. Tras autorizar finalmente el envío de tanques Leopard 2 a Ucrania, declaró que las cosas no iban lo suficientemente rápido.

“El apoyo militar a Ucrania debe continuar y esto significa que todos aquellos que puedan proporcionar dichos tanques deben hacerlo realmente”, declaró en la Conferencia de Seguridad de Munich el 17 de febrero.

Por el momento, y teniendo en cuenta las presiones a las que se ha visto sometido para dar su autorización, la cosecha de tanques es más bien exigua. Mientras que Alemania ha aceptado desprenderse de 14 de sus Leopard 2A4 y Polonia ha expresado la misma intención, pocos países han seguido su ejemplo.

“Seamos claros: no hemos llegado a un batallón, será medio batallón”, admitió Boris Pistorius, Ministro de Defensa alemán.

Además, el número de Leopard 2 prometidos a Ucrania parece muy bajo en comparación con los 178 viejos Leopard 1 que debería recibir. Los tres que Finlandia acaba de prometer, o incluso los diez que España pretende entregar, no cambiarán la situación.

Incluso un país como Polonia, que había amenazado con prescindir de la luz verde de Berlín para entregar 14 de sus Leopard 2 a Ucrania, podría tener dificultades para cumplir su promesa, según ha sugerido Andrzej Duda, el presidente polaco, en una entrevista concedida a la CNN (*).

Si los tanques prometidos están listos para ser enviados a Ucrania “dentro de un mes”, Polonia tiene sin embargo serios problemas para suministrar piezas de repuesto para los tanques, reconoció el Presidente polaco.

“No somos sólo nosotros, estos problemas son bastante comunes. Otros países también tienen problemas con sus Leopard porque los alemanes tienen dificultades para suministrar piezas de repuesto. No entendemos esta situación, pero es así”, continuó Duda.

Cabe señalar que este pasaje no aparece en el resumen de la entrevista que publica la página web del Presidente polaco.

La cuestión del mantenimiento de los tanques destinados a Ucrania es crucial en la medida en que el Leopard 2, como sus homólogos, es una máquina compleja, que requiere una logística especial, mantenimiento y revisiones. Si no hay piezas tampoco hay tanques.

En resumen, todos los días oímos a los gobiernos europeos anunciar a bombo y platillo el número de tanques que van a enviar a Ucrania, pero aún no ha llegado ninguno a su destino y es muy probable que no lleguen nunca, ni los viejos, ni los nuevos, ni las piezas.

(*) https://edition.cnn.com/videos/world/2023/02/23/exp-ukraine-russia-poland-duda-amanpour-022201pseg1-cnni-world.cnn

El monopolio químico alemán BASF despide a más de tres mil trabajadores por la crisis energética

El monopolio químico alemán BASF, uno de los mayores del mundo, atraviesa dificultades económicas porque las sanciones a Rusia le han privado de una materia prima muy barata: el gas.

El año pasado su factura de gas aumentó en 2.200 millones de euros con respecto al año anterior, a pesar de una brutal caída de la producción del 35 por cien, debido sobre todo a las paradas de producción en Ludwigshafen. En 2021, esta fábrica representó el 4 por cien del consumo total de gas de Alemania.

La pérdida de competitividad le obliga a cerrar plantas en Alemania y recortar su plantilla, lo que supondrá la pérdida de 3.300 puestos de trabajo en todo el mundo. En su gigantesca planta de Ludwigshafen, a orillas del Rin, que emplea a unos 39.000 trabajadores, la empresa tiene previsto reducir 700 puestos de trabajo.

El monopolio también quiere reducir sus costes en todo el mundo despidiendo a otros 2.600 trabajadores más. La competitividad de BASF en Europa se resiente de los elevados costes de la mayoría de las materias primas y combustibles y quiere deslocalizar las producciones intensivas en energía.

BASF anunció el año pasado que gastaría 500 millones de euros al año durante 2023 y 2024 para reducir sus costes, señalando que no se espera que los precios del gas vuelvan a los niveles anteriores a la guerra de Ucrania. Los precios del gas han caído desde entonces, pero podrían volver a subir este año a medida que China, que ha puesto fin a su política de “covid cero”, recupere la actividad económica.

Los cierres anunciados afectan a una de las dos unidades de producción de amoníaco del complejo industrial de Ludwigshafen, a otra de producción de caprolactama, que se utiliza para fabricar plásticos y fibras, y a unidades asociadas de fertilizantes. En el futuro, la planta de caprolactama de Amberes (Bélgica) será el único proveedor de la demanda del mercado local y europeo.

También se cerrarán otras unidades de producción de ciclohexanol y ciclohexanona, para la fabricación de nailon, así como de sosa pesada, y una unidad de ácido adípico utilizado para producir materiales sintéticos. La producción de este ácido a través de una empresa conjunta en Francia con Domo en Chalampé (Haut-Rhin) continuará.

Por último, el centro de producción de TDI, en el que se han invertido más de 1.000 millones de euros, se cerrará debido a su infrautilización. Los clientes serán atendidos desde plantas situadas en Estados Unidos y China.

BASF, que produce productos químicos para los sectores de la automoción, la agricultura y la construcción, aspira a obtener un beneficio de explotación de 5.400 millones de euros como máximo este año, por debajo de los 6.900 millones de euros logrados en 2022, que ya supusieron un descenso del 11 por cien. Se espera que las ventas alcancen un máximo de 87.000 millones de euros, lo que supondría el mismo nivel que el año pasado.

El año pasado las cuentas del monopolio cayeron en números rojos: en 627 millones de euros de pérdidas. A causa de las sanciones, ha cerrado sus instalaciones en Rusia. A ello hay que añadir las pérdidas ocasionadas por la voladura del gasoducto Nord Stream.

En la Bolsa de Frankfurt la cotización de las acciones ha bajado un 6,54 por cien.

En el cuarto trimestre del año pasado Alemania registró una caída del PIB del 0,4 por cien.

Hacia una nueva carrera de armamentos nucleares: el fin del tratado Start

En 2001 Bush anunció que Estados Unidos se retiraba del histórico Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM) de 1972, que prohibía (con algunas excepciones) el despliegue de sistemas de defensa antimisiles diseñados para derribar los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) del adversario.

El Tratado ABM consolidó la doctrina de la Guerra Fría de Destrucción Mutua Asegurada: ninguna parte que poseyera armas nucleares las utilizaría contra otra potencia nuclear porque hacerlo conduciría a su propia desaparición, a través de represalias nucleares garantizadas.

La doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada allanó el camino para los acuerdos posteriores de control de armamentos, desde las Conversaciones sobre Reducción de Armas Estratégicas (SALT) hasta el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) y los posteriores Tratados de Reducción de Armas Estratégicas (Start).

Putin condenó la decisión estadounidense de retirarse del Tratado ABM. En aquel momento, tanto los arsenales nucleares estratégicos estadounidenses como los rusos estaban sujetos a las limitaciones impuestas por el tratado Start de 1991. Los esfuerzos para reducir aún más las armas nucleares estadounidenses y rusas se emprendieron en virtud del Start II.

Pero la Guerra Fría no acabó con el desmantelamiento la URSS. Al abandonar el Tratado ABM, Estados Unidos lo anuló, y lo mismo ocurrió con el tratado Start III. El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas Ofensivas (SORT), firmado en 2002, comprometía a Estados Unidos y Rusia a realizar reducciones adicionales a las previstas en el Start I, pero no contenía ningún mecanismo de verificación o cumplimiento.

El tratado Start I expiró en 2009 y el SORT en 2012. El nuevo tratado Start pretendía sustituir a ambos.

La defensa antimisiles

El punto de discordia es la defensa antimisiles. Bajo la presidencia de Putin, Rusia se negó a firmar ningún nuevo tratado sustantivo de control de armamento (el SORT era más informal que un tratado en cuanto a estructura y sustancia) que no abordara la defensa antimisiles.

Pero en 2008 Dmitry Medvedev sustituyó a Putin, que se convirtió en Primer Ministro.

Mientras el gobierno de Bush intentaba negociar un tratado de seguimiento del Start I, que pronto expiraría, Medvedev era reacio a alcanzar un acuerdo con Estados Unidos que no incluyera limitaciones a la defensa antimisiles, que el presidente Bush no aceptaba.

Al final, el problema de negociar un nuevo tratado quedó en manos de Obama, que tomó posesión de su cargo en 2009.

En su primera reunión, celebrada en Londres a finales de marzo de 2009, Medvedev y Obama emitieron una declaración en la que acordaban “proseguir las reducciones verificables de nuestros arsenales ofensivos estratégicos en un proceso escalonado, empezando por la sustitución del Programa de Reducción de Armas Estratégicas”.

En cuanto a la defensa antimisiles, Medvedev y Obama acordaron tratarla como una cuestión aparte. “Aun reconociendo que persisten las diferencias sobre los objetivos del despliegue de medios de defensa antimisiles en Europa”, dice el comunicado, “hemos debatido nuevas oportunidades de cooperación internacional mutua en el ámbito de la defensa antimisiles”.

Aunque el nuevo tratado Start que negociaron Rusia y Estados Unidos se centraba en la reducción de los arsenales nucleares ofensivos, se suponía que iría seguido de un esfuerzo por parte de Estados Unidos para abordar la preocupación de Rusia por la defensa antimisiles.

Así se reflejó en el intercambio de declaraciones unilaterales no vinculantes adjuntas al nuevo tratado Start. La declaración de Rusia sobre Defensa Antimisiles establece que el nuevo tratado Start “sólo puede ser efectivo y viable” en condiciones en las que no se produzca una mejora cualitativa o cuantitativa de las capacidades del sistema de defensa antimisiles estadounidense.

Además, la declaración añade que cualquier mejora de las capacidades de defensa antimisiles de Estados Unidos que diera lugar a una amenaza para el potencial de fuerza nuclear estratégica de Rusia, se consideraría uno de los “acontecimientos extraordinarios” mencionados en el artículo XIV del tratado y podría llevar a Rusia a ejercer su derecho a retirarse del tratado.

Por su parte, Estados Unidos emitió su propio comunicado en el que afirmaba que la defensa antimisiles estadounidense “no pretende afectar al equilibrio estratégico con Rusia”, al tiempo que declaraba su intención de “seguir mejorando y desplegando sus sistemas de defensa antimisiles para defenderse de ataques limitados”.

Putin no acepta el acuerdo alcanzado entre Medvedev y Obama

Putin no aceptó el acuerdo alcanzado entre Medvedev y Obama. Según Rose Gottemoeller, la negociadora estadounidense del nuevo tratado, estuvo a punto de impedir las conversaciones cuando, en diciembre de 2009, volvió a plantear la cuestión de la defensa antimisiles.

Putin viajó a Vladivostok, donde pronunció un discurso en el que denunció el tratado como “totalmente inadecuado”, criticando a los equipos negociadores estadounidense y ruso por “centrarse únicamente en limitar las fuerzas estratégicas ofensivas”, señalando que “no limitan la defensa antimisiles”. El tratado es una pérdida de tiempo, dijo. “Deberíamos abandonar las negociaciones”. Según Gottemoeller, Medvedev se enfrentó a Putin y le dijo: “No, continuaremos estas negociaciones y las llevaremos a buen puerto”.

Anatoly Antonov era el negociador ruso del nuevo tratado Start y siguió las instrucciones del Kremlin de elaborar un tratado centrado en la reducción de las armas estratégicas ofensivas, dando por sentado que Estados Unidos cumpliría su palabra cuando se tratara de entablar negociaciones significativas sobre la defensa antimisiles.

Sin embargo, menos de un año después de la entrada en vigor del nuevo tratado, Estados Unidos demostró que no tenía intención de cumplir sus promesas. En una entrevista concedida al periódico ruso Kommersant, Antonov dijo que las conversaciones con la OTAN sobre un sistema de defensa antimisiles propuesto en Europa Occidental habían llegado a “un punto muerto”, añadiendo que las propuestas de la OTAN eran “vagas” y que la prometida participación de Rusia en el sistema propuesto “ni siquiera es objeto de discusión”.

Antonov advirtió entonces que la “falta de buena fe” de Estados Unidos en materia de defensa antimisiles podría llevar a Rusia a retirarse por completo del nuevo tratado Start.

Estados Unidos ofreció a Rusia que observara la prueba de un interceptor de misiles estadounidense, pero la oferta nunca llegó a buen puerto, y Estados Unidos restó importancia a la capacidad del misil SM-3 para interceptar misiles rusos, señalando que carecía del alcance necesario para ser eficaz contra misiles rusos.

Siguen las promesas y la política de buenas palabras

Ellen Tauscher, Subsecretaria de Estado para el Control de Armamentos y la Seguridad Internacional, ofreció entonces a Antonov garantías por escrito de que el sistema Aegis Ashore Mk 41, que utilizaba el interceptor de misiles SM-3, no estaba dirigido contra Rusia. Sin embargo, declaró: “No podemos ofrecer compromisos jurídicamente vinculantes, ni podemos aceptar limitaciones en la defensa antimisiles, que necesariamente debe seguir el ritmo de la amenaza cambiante”.

Estados Unidos pasó inmediatamente de las palabras a los hechos: en 2015 comenzó a probar el interceptor SM-3 Block IIA contra objetivos de misiles balísticos intercontinentales. En realidad, el SM-3 tenía alcance para derribar misiles rusos de alcance intermedio e intercontinental. Esos misiles se iban a estacionar en las bases construidas por la OTAN en Polonia y Rumanía, que estaban más cerca de la frontera con Rusia de lo que nunca habían estado las fuerzas de la OTAN.

Putin tenía razón frente a Medvedev. Lo mismo que en los Acuerdos de Minsk, no había engaño ni mala fe. Estados Unidos nunca se ata las manos con ningún acuerdo internacional, y menos con Rusia. Sin embargo, también Putin cedió finalmente, como cuenta Gottemoeller: “Putin, desde que se firmó el tratado, ha adoptado una postura muy positiva en esta cuestión. Desde que el tratado entró en vigor, lo ha calificado públicamente en repetidas ocasiones como el ‘patrón oro’ de los tratados nucleares y lo ha apoyado… Sé que está comprometido con el tratado y con los esfuerzos que se están realizando ahora mismo en este diálogo de estabilidad estratégica para lanzar nuevas negociaciones”.

Sin embargo, Putin siguió preocupado por la amenaza de la defensa antimisiles estadounidense. El 1 de marzo de 2018 pronunció un discurso ante la Duma: “Quiero decir a todos aquellos que han alimentado la carrera armamentística durante los últimos 15 años, han buscado ventajas unilaterales sobre Rusia y han introducido sanciones ilegales destinadas a contener el desarrollo de nuestro país: todo lo que queríais evitar con vuestras políticas ya ha sucedido. Han fracasado en su intento de contener a Rusia”.

Putin se refería al desarrollo de varias armas estratégicas rusas nuevas, como el ICBM pesado Sarmat y el vehículo hipersónico Avangard, que eran la respuesta directa a la retirada de Estados Unidos del Tratado ABM. Putin añadió que Rusia había advertido a Estados Unidos de que tomaría tales medidas en 2004. “Nadie nos escuchó entonces”, dijo Putin. “Así que escúchennos ahora”.

Una de las personas que escuchaba era Gottemoeller. “La gente está preocupada por […] los llamados nuevos sistemas de armas exóticas que el presidente Putin desplegó en marzo de 2018”, dijo en 2021. “Ya están bajo los límites del nuevo tratado Start, el llamado [ICBM] pesado Sarmat y también el Avangard, que es su primer vehículo planeador hipersónico de alcance estratégico que se están preparando para desplegar. Ya han dicho que lo incluirán en el nuevo tratado Start”.

Cualquier futuro acuerdo de control de armamento buscaría limitaciones para estos sistemas, añadió Gottemoeller. Es la ley del embudo: lo ancho para mí y lo estrecho para los demás.

Tras la pandemia, la Guerra de Ucrania

En febrero de 2021 el nuevo tratado Start se prorrogó por cinco años más, aunque los rusos esperaban que las divergencias se pudieran resolver utilizando a la Comisión Consultiva Bilateral, exigida por el tratado, que se reúne dos veces al año para dirimir las disputas sobre la interpretación de las cláusulas.

A principios de 2020, con la pandemia, ambas partes acordaron suspender las inspecciones in situ y las reuniones de la Comisión Consultiva Bilateral. A mediados de año los negociadores estadounidenses y rusos empezaron a discutir la creación de protocolos conjuntos que pudieran implementar tanto las inspecciones como las consultas de la Comisión, a pesar de la pandemia.

Pero entonces comenzó la Guerra de Ucrania y, con ella, las sanciones, que prohibían a los aviones rusos sobrevolar el territorio de Estados Unidos e imponían restricciones de visado a los rusos que transitaran por la Unión Europea o Reino Unido de camino a Estados Unidos. Las sanciones también prohibieron el envío de equipos de inspección de armamento a Estados Unidos utilizando los protocolos de inspección de corto plazo del nuevo tratado Start, que tienen plazos estrictos de aplicación.

En junio del año pasado Estados Unidos declaró unilateralmente que la moratoria de las inspecciones impuesta por la pandemia ya no estaba en vigor. El 8 de agosto intentó enviar a Rusia un equipo de inspección con poca antelación para realizar las tareas de inspección exigidas por el tratado. Rusia rechazó la entrada del equipo y acusó a Estados Unidos de intentar obtener una ventaja unilateral realizando inspecciones in situ cuando Rusia no podía hacerlo. Era una vuelta a la ley del embudo. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso afirmó que “no existen obstáculos similares a la llegada de inspectores estadounidenses a Rusia”.

Las inspecciones entraron en un punto muerto. Los diplomáticos de ambas partes iniciaron consultas para convocar una reunión de la Comisión Consultiva y finalmente pudieron acordar la fecha del 29 de noviembre del año pasado en El Cairo. Sin embargo, cuatro días antes de la fecha prevista, Rusia anunció la cancelación de la reunión.

En declaraciones al periódico Kommersant, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Ryabkov, dijo que la Guerra de Ucrania estaba en el centro de la decisión. “Existe, por supuesto, el efecto de lo que está sucediendo en Ucrania y sus alrededores”, dijo Ryabkov. “No lo voy a negar. El control de armamentos y el diálogo en este ámbito no pueden ser inmunes a lo que ocurre a su alrededor.

Rusia: una concesión detrás de otra

A principios de este año el Departamento de Estado envió un informe al Congreso sobre el cumplimiento por parte de Rusia del nuevo tratado Start, en el que acusaba a Rusia de violarlo, al negar a los inspectores estadounidenses el acceso a emplazamientos en el interior de Rusia.

Rusia, dijo un portavoz del Departamento de Estado, “no está cumpliendo con su obligación en virtud del nuevo tratado Start de facilitar las actividades de inspección en su territorio”, señalando que “la negativa de Rusia a facilitar las actividades de inspección impide a Estados Unidos ejercer importantes derechos en virtud del tratado y amenaza la viabilidad del control de armas nucleares ruso-estadounidense”.

En su discurso de 21 de febrero del año pasado Putin destacó el papel de Estados Unidos y la OTAN en facilitar el uso por parte de Ucrania de aviones no tripulados de la era soviética para llevar a cabo un ataque contra una base cerca de Engels (Rusia), que albergaba los activos aéreos estratégicos de Rusia, incluidos bombarderos con capacidad nuclear. También dijo que acababa de firmar las órdenes para que los sistemas Sarmat y Avangard estuvieran operativos y, como tales, inspeccionables en virtud del nuevo tratado Start.

“Estados Unidos y la OTAN están diciendo directamente que su objetivo es infligir una derrota estratégica a Rusia”, declaró Putin. “¿Van a inspeccionar nuestras instalaciones de defensa, incluidas las más nuevas, como si no hubiera pasado nada? ¿De verdad creen que les dejaremos entrar así fácilmente?”

Rose Gottemoeller comentó que Estados Unidos “no va a cambiar su política hacia Ucrania porque él [Putin] esté enfadado por el nuevo tratado Start. Eso no va a ocurrir”.

La posición de Putin se basa en principios y nace de la retirada de Estados Unidos del tratado ABM. Estados Unidos, y Gottemoeller personalmente, se aprovecharon de las concesiones realizadas por Medvedev sobre la defensa antimisiles durante las negociaciones del nuevo tratado Start y, evidentemente, no están dispuestos a cumplir con las garantías ofrecidas a Rusia.

Las concesiones de Medvedev llevaron a Rusia a desplegar nuevas clases de armas nucleares estratégicas -el Sarmat y el Avangard- para derrotar a los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses, incluidos los desplegados en Europa.

Estados Unidos pretende apoyarse en el nuevo tratado Start para acceder a los nuevos sistemas de armas rusos, al tiempo que niega a Rusia sus derechos recíprocos de inspección en virtud del tratado.

El nuevo tratado Start permanecerá en el limbo durante un futuro indefinido y expira en febrero de 2026. Eso significa que existe la posibilidad de que el control de armamento entre Estados Unidos y Rusia haya acabado.

Aunque Estados Unidos y Rusia se habían comprometido previamente a firmar un tratado que sustituyera al nuevo tratado Start, la Guerra de Ucrania representa un obstáculo casi insuperable para cualquiera que pretenda tener dicho tratado listo para su firma y ratificación antes de que expire el anterior.

Existe la posibilidad de que, dentro de dos años, Estados Unidos y Rusia se encuentren sin ningún mecanismo verificable para hacer frente a los temores e incertidumbres que rodean a los respectivos arsenales nucleares de ambas partes, por lo que es posible que ambos se enzarcen en una carrera armamentista desenfrenada, alimentada por la ignorancia de lo que hace el otro, que muy bien podría conducir a malentendidos y errores de cálculo de consecuencias incalculables.

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