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Mes: abril 2021 (página 2 de 11)

Los ayuntamientos británicos contratan patrullas callejeras para que vigilen a los vecinos

En Reino Unido las restricciones sanitarias se acaban el 21 de junio, pero la pesadilla represiva no acaba ahí: los ayuntamientos están contratando patrullas callejeras para que vigilen a los vecinos hasta finales de 2023.

Los ayuntamientos de todo el país están anunciando puestos de trabajo que no empiezan hasta julio, varios días después del llamado “Día de la Libertad” porque es cuando finaliza el toque de queda.

El Consejo del Condado de Hertfordshire ofrece un contrato de hasta 3 millones de libras a las empresas que suministren 60 patrulleros, a los califican como “marshals”, desde el 1 de julio hasta el 31 de enero del próximo año.

El contrato tiene una posible prórroga de un año, lo que significa que la nueva policía paralela seguirá patrullando las calles hasta 2023.

Los patrulleros se encargarán de garantizar el cumplimiento de una normativa de salud pública, que se debería acabar dentro de ocho semanas.

“Sabemos que el virus sigue ahí fuera y lo seguirá estando durante algún tiempo. Desde el año pasado sabemos que el número de infecciones puede cambiar rápidamente, y el gobierno tiene muy claro que debemos planificar en caso de que se produzca una tercera oleada. Sería una negligencia del deber no prepararse para una tercera oleada”, dijo Jim McManus, director de salud pública del Consejo del Condado de Hertfordshire.

Los críticos acusan al gobierno de Boris Johnson de permitir que los ayuntamientos utilicen las subvenciones del gobierno para financiar un programa de vigilancia y control de la población.

El hecho de que la policía paralela vaya a patrullar las calles más allá del 21 de junio es un ejemplo más de que el calendario del gobierno para el levantamiento de las restricciones es completamente falso.

Durante meses el gobierno británico mintió. Prometió que no introduciría pasaportes de vacunación mientras, paralelamente, financiaba en secreto su creación. Ahora ha vuelto a ser sorprendido en otra mentira.

El alarmismo sobre la “tercera ola” y las nuevas “variantes” del virus se utilizará para reintroducir el confinamiento a principios de otoño.

Es muy posible que esta pesadilla no se acabe nunca y cuando unos pretextos se agoten, los “expertos” sacarán otros de su chistera.

—https://www.telegraph.co.uk/news/2021/04/27/army-covid-marshals-recruited-roles-could-last-2023/

Charles Chaplin apoyó abiertamente a la II República española

Charles Chaplin apoyó a la República española, se posicionó abiertamente por la democracia, la libertad, y contra el fascismo. Fue uno de los firmantes del manifiesto de adhesión de la industria cinematográfica americana a la causa republicana.

En 1937 escribió Ritmo (Rhythm), un relato ambientado en la Guerra española y publicado en la edición de enero de 1938 de la revista Script magazine. La versión castellana vio la luz en el libro “Crónicas bastante extrañas” (Jorge Alvarez, editor, Buenos Aires).

Sólo el alba se movía en la quietud de ese pequeño patio de prisión española –alba premonitoria. de muerte– mientras que el joven republicano se erguía frente a un pelotón de ejecución. Los preliminares habían concluido. El reducido grupo de autoridades se había ubicado a un costado para presenciar la ejecución en tanto la escena se inmovilizaba en un penoso silencio.

Todos los rebeldes, del primero al último, conservaban la esperanza que el Estado Mayor ordenara suspender la ejecución. El condenado era un adversario de la causa, pero querido y popular en España. Un brillante humorista que, en gran medida, había sabido alegrar a sus compatriotas.

El oficial que comandaba el pelotón de ejecución lo conocía personalmente. Fueron amigos antes de la guerra civil. Juntos habían obtenido sus diplomas en la Universidad de Madrid. Juntos habían luchado por derrocar la monarquía y el poder de la Iglesia. Juntos habían brindado, noche a noche, acodados en las mesas de los cafés, riendo, bromeando y dedicando veladas enteras a discusiones de orden metafísico. Cada tanto, habían discutido las distintas formas de gobierno. Sus divergencias, en aquel, entonces, eran amistosas, mas finalmente habían provocado la desgracia y la conmoción de España toda, llevando al amigo ante un pelotón de ejecución.

Pero ¿para qué evocar el pasado? ¿Para qué razonar? A partir de la guerra civil ¿para qué servía el razonamiento? En el silencio del patio de la prisión, todas esas preguntas se precipitaban, febriles, en la mente del oficial. No. Hay que hacer tabla rasa con el pasado. Sólo el porvenir cuenta. ¿El porvenir? Un mundo que le privaría de muchos viejos amigos.

Por primera vez desde la guerra se reencontraban esa mañana. No habían intercambiado una sola palabra. Sí, una sonrisa mientras se preparaban para entrar al patio.

El alba trágica dibujaba rayas plateadas y rojas sobre el muro de la cárcel. Todo respiraba quietud, un reposo cuyo ritmo se unía a la calma del patio, un ritmo con palpitaciones mudas como las de un corazón. En ese silencio, la voz del oficial al mando del pelotón resonó contra los muros de la prisión: “¡En guardia!”. Ante la orden, seis subordinados empuñaron sus fusiles y se inmovilizaron. La unidad de movimiento fue seguida por una pausa durante la cual una segunda orden tendría que haberse dado. Sin embargo, en esa espera, algo sucedió que trastocó la continuidad de los acontecimientos. El oficial se volvió hacia el prisionero. Esperaba oírlo hablar. No se escuchó palabra alguna. Volviéndose nuevamente hacia sus hombres, se aprestaba a dar la orden siguiente cuando una repentina revuelta se apoderó de su espíritu, una amnesia psíquica que hizo del cerebro un espacio vacío.

Perdido, permanecía mudo ante sus hombres. ¿Qué ocurría? La escena en el patio de la prisión no significaba nada. Sólo vio, objetivamente, un hombre, la espalda contra la pared, frente a otros seis hombres. Y aquéllos, a un costado, de aspecto idiota, semejantes a relojes cuyo tic-tac se hubiera detenido súbitamente. Nadie se movió… Nada tenía sentido. Algo había de anormal. Todo no era sino un sueño del cual el oficial debía evadirse.

Confusamente le volvió la memoria poco a poco Cuánto hacía que estaba ahí? ¿Qué había pasado? ¡Ah sí! Había dado una orden.

Después del “¡En guardia!”, venía “¡Apronten armas!”, luego ¿Cuál era la siguiente?

“¡Apunten!” y finalmente “¡Fuego!”. Conservaba una vaga idea en su inconsciente. Con todo, las palabras por pronunciar parecían lejanas, vagas y ajenas a él.

En la dificultad, gritó de manera incoherente, hizo una confusión de palabras sin sentido. Se sintió aliviado al ver a sus hombres presentar armas. El ritmo de ese movimiento reanimó el ritmo de su cerebro. Nuevamente gritó. Los hombres apuntaron.

Durante la pausa siguiente, se oyeron pasos apresurados en el patio de la prisión. El oficial lo sabía: era el perdón. Volvió en sí enseguida.

-¡Deténganse!, aulló frenéticamente al pelotón de ejecución.

Seis hombres empuñaban un fusil. Seis hombres entrenados por el ritmo. Seis hombres, oyendo el grito: “¡Deténganse!”, hicieron fuego.

Charles Chaplin, Ritmo, traducción: Emilio A. Stevanovitch
<p style=»font-size: x-small;»>—https://www.buscameenelciclodelavida.com/2014/04/charles-chaplin-in-memoriam.html</p>

La policía registra la vivienda del juez alemán que prohibió el empleo de mascarillas en las escuelas

El lunes la vivienda del juez alemán que prohibió el empleo de mascarillas en las escuelas fue registrada por la policía. Como ya informamos hace dos semanas, un tribunal de Weimar había prohibido a dos escuelas que exigieran a sus alumnos el uso de mascarillas, imponiendo medidas de distanciamiento social y exigiendo la realización de pruebas rápidas para detectar el coronavirus.

Ahora el gobierno alemán ha enviado a la policía a registrar la vivienda de Christian Dettmar, el juez que dictó la resolución, integrante del tribunal de distrito de Weimar. En su sentencia el juez decía que las escuelas habían violado la ley y luego otro tribunal ha dicho que quien la ha violado es el juez, según un artículo de T-online (*).

En un acto represivo sin precedentes, la policía ha registrado su oficina, sus locales privados y su coche y, además, le confiscaron su teléfono móvil.

Evidentemente la sentencia no gustó al gobierno de Merkel, empeñado en mantener a toda costa unas medidas sanitarias que vienen fracasando estrepitosamente desde hace más un año.

En su sentencia el juez escribió: “El legislador estatal que regula este ámbito se ha apartado de los hechos, lo que ha alcanzado proporciones aparentemente históricas”.

A principios de este mes, el juez ordenó la suspensión del requisito de la mascarilla y las pruebas de coronavirus para los niños de dos escuelas de Weimar por un supuesto riesgo para la salud de los niños.

El gobierno recurrió y un tribunal administrativo dictaminó la semana pasada que el requisito de la mascarilla era legal. En la segunda resolución el tribunal dice que consideran que la decisión del juez de familia es “manifiestamente ilegal” porque los tribunales de familia no están facultados para emitir órdenes a las instituciones públicas.

Pero la represión no se ha detenido ahí. La fiscalía está investigando actualmente la sospecha de que el juez podría haberse “alejado consciente y gravemente de la ley”, al aprobar una decisión que no está respaldada por las disposiciones legales.

Diversas organizaciones alemanas han anunciado una protesta pública contra la persecución del juez Dettmar.

(*) https://www.t-online.de/nachrichten/deutschland/id_89922524/polizei-durchsucht-bei-masken-richter-aus-weimar.html

Más información:
— Un tribunal levanta todas las restricciones sanitarias impuestas a los niños en las escuelas de Alemania

Hoy el menú del día se compone de una amplia variedad de insectos comestibles

Como tantas otras ficciones, la seudoecología moderna se impulsó desde Estados Unidos y hoy sigue estando dirigida por la Casa Blanca, que aprueba los planes y convoca las cumbres al más alto nivel, invitando a unos y cerrando la puerta a otros.

Recientemente Biden convocó otra de esas cumbres, aunque esta vez puramente virtual, en la que fue el único que apareció ante la pantalla con la mascarilla en la cara. Entre los invitados estaban Putin y Xi Jinping.

Antiguamente, los seudoecologistas vinculaban el “cambio climático” a la industria y, sobre todo, al consumo de combustibles calificados como “fósiles”. La “lucha” contra el “cambio climático” era un llamamiento a una reconversión industrial promovida por los consumidores de dicho tipo de combustibles en perjuicio de los productores.

Ahora el tono ha cambiado; va mucho más allá. Se trata de reconvertir también la agricultura y, en consecuencia, la alimentación del mundo entero y, muy especialmente, la de los países del Tercer Mundo. El plan consiste en incrementar su dependencia de las grandes metrópolis imperialistas.

El seudoecologismo moderno se puede resumir, pues, de la siguiente manera: las grandes potencias imperialistas quieren reducir su dependencia de los países productores de crudo, al tiempo que aumentan la dependencia alimentaria de los demás.

Lo que está bajo el ojo acusador es —sobre todo— la ganadería. Las cabañas y rebaños que alimentan a los países más pobres perjudican al clima. Las grandes potencias pretenden controlar la alimentación mundial y para ello deben cambiar la manera en que la población se alimenta, acabar con la producción de carne natural y acostumbrar a la humanidad a consumir otras cosas, como insectos, por ejemplo.

Un típico altavoz del imperialismo, como la BBC, lo ha resumido muy claramente: “La agricultura es el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad mundial y uno de los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los insectos cultivados podrían ayudar a resolver dos de los mayores problemas del mundo a la vez: la inseguridad alimentaria y la crisis climática”.

Como suele ocurrir en todas estas marejadas que proceden de Estados Unidos, la cuestión climática se reconvierte en un asunto de guerra o, en palabras más modernas, de “seguridad nacional”, porque no se trata de cuidar el clima sólo en Estados Unidos sino en el mundo entero, o dicho de otra manera, Estados Unidos ha asumido la tarea de “frenar el calentamiento del planeta”. A partir de ahora, la CIA cuidará de lo que el mundo puede hacer o no en materia climática.

La directora de la inteligencia de Estados Unidos, Avril Haines, reconoce que el calentamiento es “fundamental para la seguridad nacional y la política exterior de un país”. En consecuencia, “debe integrarse plenamente en todos los aspectos de nuestro análisis para permitirnos no sólo vigilar la amenaza, sino también, y de manera crucial, garantizar que los responsables políticos comprendan la importancia del cambio climático en cuestiones aparentemente no relacionadas”.

Afortunadamente en Rusia no se dejan embaucar por los planes “verdes” de Estados Unidos. “El último comentario de Estados Unidos sobre la agenda verde no es más que un chantaje y un intento de crear una cortina de humo medioambiental y climática, y de utilizar palancas económicas extranjeras para obligar a sus socios y clientes a pagar por la modernización de su complejo energético”, ha escrito un analista ruso.

Putin conoce de sobra el verdadero significado de los planes seudoecologistas de Estados Unidos, aunque el mensaje ha calado de tal manera en el mundo moderno que no se manifiesta en contra de una manera abierta. Hasta Biden ha elogiado su contribución al Green New Deal porque crea esa sensación de unanimidad que es necesaria para comprometer a organismos como la ONU, que siempre parecen estar por encima del bien y el mal.

Putin se muestra, pues, de acuerdo y se limita a minimizar los peligros, especialmente, en materia de hidrocarburos, de los que es el principal exportador mundial.

En el mercado mundial de hidrocarburos, Rusia compite ventajosamente con el gas natural licuado de Estados Unidos. Si a China la obligan a cambiar el carbón por el gas natural, algo que está por ver, Rusia venderá gas a Pekín a un precio inferior al de Estados Unidos. Las centrales nucleares rusas también tienen la tecnología más avanzada y Moscú las construye y vende “llave en mano”.

En la cumbre virtual Putin dijo que Rusia ha reducido casi a la mitad sus emisiones de CO2 con respecto a los niveles de 1990. Lo que no mencionó que ese “éxito” es consecuencia de la destrucción de la URSS, la desindustrialización y un dramático descenso del nivel de vida de la población. Los rusos todavía se estremecen cuando recuerdan los años noventa y la miseria que padecieron.

Eso es lo que le espera al mundo si los planes seudoecologistas de Estados Unidos salen adelante: pobreza, hambre, paro, precariedad e insectos para desayunar.

Turquía expulsa a los militares estadounidenses de su territorio

Después de que Biden anunciara que Estados Unidos reconocía el genocidio armenio, Turquía se pronunció muy duramente sobre la continuación de la cooperación militar con Estados Unidos, anunciando la expulsión de los militares estadounidenses de su territorio y la prohibición de uso de sus bases por parte de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, aparentemente incluso en el marco de la cooperación de la OTAN.

Según el presidente del Partido de la Rodina Turca, Dogu Perinçek, Washington se verá obligado a abandonar las instalaciones militares turcas en un plazo de 15 días, tanto si el Pentágono está preparado como si no. Según los turcos, la cooperación entre Estados Unidos y Turquía en el ámbito militar puede considerarse terminada.

“Las fuerzas armadas turcas deben establecer inmediatamente el control total sobre la base aérea de Inçirlik y enviar a casa a las tropas estadounidenses estacionadas allí en un plazo de 15 días”.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos tiene armamento nuclear en la base aérea de Inçirlik, por lo que será imposible retirarlas de la base militar en el plazo previsto, y está claro que Ankara pretende demostrar su decisión de actuar contundentemente.

No es la primera vez que Erdogan se enfrenta a Estados Unidos. Ya hizo lo mismo en 2003, cuando Estados Unidos invadió Irak y Turquía no permitió el empleo de sus bases aéreas.

También tensó la cuerda en 2016, cuando se produjo el intento de Golpe de Estado contra Erdogan, en el que Estados Unidos apareció involucrado.

El exceso de mortalidad en Reino Unido o cómo es posible demostrar cualquier hipótesis

El problema de las estadísticas es que se suelen falsear y, además, se manipulan haciendo unas comparaciones y dejando de hacer otras. Con una selección cuidadosa de los números, es posible “demostrar” cualquier cosa. No hay más que oír a los “expertos” en la televisión hablando de “incidencia acumulada”, que es el abracadabra de la “cuarta ola” de la pandemia.

Las cifras demográficas de Reino Unido son otro ejemplo de que el dato más fiable al que se puede recurrir para analizar una pandemia es el exceso de mortalidad, que el año pasado fue de 70.000 fallecidos más que el anterior, con un total de unos 600.000.

Por lo tanto, hubo menos exceso de mortalidad que en España y la cifra se reduce aún más si tenemos en cuenta que la población británica es casi un 50 por ciento mayor que la española.

Pero podemos hacer otro tipo de comparaciones. Por ejemplo, el año pasado el porcentaje de muertos en proporción a la población fue de 1.016 por cada cien mil habitantes, también superior al del año anterior, cuando sólo llegó a 893.

Pero a lo largo de toda la década de los noventa y hasta 2004, las tasas de mortalidad británicas fueron superiores a las del año pasado.

A ojo de buen cubero, que son siempre las mejores estadísticas, se pude concluir que, en tres décadas, en Reino Unido la mitad del tiempo la tasa de mortalidad estuvo por encima de la del año pasado y en la otra mitad por debajo.

¿Está la botella medio llena o medio vacía? El lector puede elegir el tramo histórico que más le guste para porfiar con sus contertulios.

En cualquier caso, nadie se preocupó nunca de las razones por las que entre 1990 y 2004 murieron todas esas personas, año tras año, y desde luego nadie habló de pandemia ni de epidemia.

En aquel periodo el gobierno de Londres tampoco impuso ningún tipo de medida restrictiva apelando a razones sanitarias: ni toque de queda, ni mascarillas, ni distancia social, ni hidrogel, ni vacunas…

En los noventa este tipo de informaciones no eran noticia. Salvo los afectados, nadie se preocupó nunca de los muertos, ni de los ancianos, ni de los enfermos, ni de las camas UCI…

Ahora la pandemia lo invade todo y cualquier información se reconduce a ella, como los creyentes ponen a dios en el centro del universo.

Biden no se larga sino que privatiza la Guerra de Afganistán y el tráfico de heroína

El gobierno de Biden ha anunciado la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán para el 11 de septiembre de 2021, simbólicamente, exactamente dos décadas después de los históricos atentados del 11-S en Nueva York y Washington. Sin embargo, el Pentágono y la Casa Blanca guardan silencio sobre una de las principales razones por las que los poderes que controlan Washington han permanecido en Afganistán desde la falsa caza de un antiguo trabajador contratado por la CIA llamado Osama bin Laden.

Lo que está claro es que el gobierno estadounidense no está siendo comunicativo con sus planes para Afganistán y la llamada retirada. La fecha del 1 de mayo previamente acordada en relación con el 11 de septiembre no tiene claramente nada que ver con una salida más elegante después de una guerra de dos décadas que ha costado al contribuyente estadounidense más de 2 billones de dólares.

Los neoconservadores del equipo de Biden están considerando una presencia militar estadounidense “privatizada”. Según un informe de Jeremy Kuzmarov, “más de 18.000 contratistas del Pentágono permanecen en Afganistán, frente a los 2.500 efectivos oficiales. Joe Biden retirará este pequeño grupo de tropas mientras deja atrás a las fuerzas especiales, mercenarios y oficiales de inteligencia estadounidenses, privatizando y reduciendo el alcance de la guerra, pero no poniéndole fin”. Ya hay siete contratistas militares privados en Afganistán por cada soldado estadounidense.

El recurso a los contratistas militares privados permite al Pentágono y a las agencias de inteligencia de Estados Unidos evitar una seria supervisión por parte del Congreso. Suelen ser veteranos de las Fuerzas Especiales que ganan mucho más como guardias de seguridad privados o mercenarios. Su trabajo está simplemente clasificado, por lo que no hay prácticamente ninguna responsabilidad. El New York Times informa que Washington “probablemente dependerá de una oscura combinación de fuerzas de operaciones especiales clandestinas, contratistas del Pentágono y agentes de inteligencia encubiertos” para llevar a cabo sus operaciones en Afganistán.

El actual gobierno afgano dirigido por Ashraf Ghani, al igual que el de Hamid Karzai, es una creación de Estados Unidos. Ghani seguirá siendo el representante de Washington en Kabul. Su ejército está financiado por Estados Unidos con un coste de unos 4.000 millones de dólares al año.

Lo que falta en el debate público sobre la presencia de las tropas afganas es el gorila de 800 libras en la habitación: las drogas, específicamente la heroína.

Algunos de los mercenarios improvisados no están haciendo cosas bonitas. DynCorp es uno de los mayores contratistas que existen. Hasta 2019 DynCorp había conseguido más de 7.000 millones de dólares en contratos gubernamentales para entrenar al ejército afgano y gestionar bases militares en Afganistán. Una de las tareas más destacadas de DynCorp y otros mercenarios estadounidenses en Afganistán ha sido la de “supervisar” la destrucción de los campos de adormidera afganos que suministran alrededor del 93 por ciento de la heroína del mundo. Sin embargo, el opio y su distribución mundial ha sido una prerrogativa de la CIA y del ejército estadounidense, que garantizan un transporte aéreo seguro a través de las bases aéreas de Kirguistán y Afganistán hacia los mercados occidentales de heroína. DynCorp tiene poco que mostrar por esta erradicación de la droga, ¿o estaba haciendo algo más?

La CIA, los muyahidines y el opio afgano

Cuando Estados Unidos ocupó Afganistán por primera vez, con la excusa de la venganza por el papel de los talibanes en la ayuda a Osama Bin Laden para llevar a cabo los atentados del 11-S, la política antiopio de los talibanes había reducido las cosechas a casi cero. En octubre de 2001, justo antes de la invasión estadounidense, la ONU reconoció que los talibanes habían reducido la producción de opio en Afganistán de 3.300 toneladas en 2000 a 185 toneladas en 2001. Según el economista e historiador canadiense Michel Chossudovsky, “inmediatamente después de la invasión de octubre de 2001, se restablecieron los mercados de opio. Los precios del opio se dispararon. A principios de 2002, el precio interno del opio en Afganistán (en dólares/kg) era casi 10 veces superior al de 2000. La invasión anglo-estadounidense de Afganistán ha conseguido restablecer el tráfico de drogas. The Guardian informó de que en 2007 “Afganistán tenía más tierras dedicadas al cultivo de drogas que Colombia, Bolivia y Perú juntos”. Esto ocurrió seis años después del inicio de la ocupación militar estadounidense.

A los pocos años de la ocupación estadounidense bajo el mandato de Karzai, el cultivo de opio alcanzó niveles récord. Uno de los mayores señores de la guerra del opio de Afganistán en aquella época era el hermano de Karzai. En 2009 el New York Times, citando a funcionarios estadounidenses no identificados, escribió que “Ahmed Wali Karzai, el hermano del presidente afgano y presunto participante en el floreciente comercio ilegal de opio del país, ha estado recibiendo pagos regulares de la Agencia Central de Inteligencia durante la mayor parte de los últimos ocho años”. En 2011 Ahmed Karzai fue asesinado a tiros en su casa de Helmland por uno de sus guardaespaldas. Helmland es la mayor provincia productora de opio de Afganistán. Si Helmland fuera un país, sería el mayor productor de opio del mundo. ¿Fue un accidente que la CIA pagara dinero a Karzai durante al menos ocho años, o la Compañía tenía un interés en los asuntos de Karzai?

Aunque Washington y la CIA han negado que apoyen el enorme comercio de opio afgano, el historial de la CIA desde la guerra de Vietnam con los señores de la droga sugiere lo contrario. Como documentó Alfred W. McCoy durante la época de la guerra de Vietnam en su innovador libro “The Politics of Heroin in Southeast Asia”, la CIA estaba muy involucrada en el comercio de opio con las tribus Hmong de Laos. Afirmaron que era necesario para igualar su apoyo. Más tarde se descubrió que la CIA y Estados Unidos estaban implicados en el envío secreto de opio desde el Triángulo de Oro.

Durante la guerra de los muyahidines financiada por Estados Unidos contra el Ejército Rojo soviético en Afganistán en la década de 1980, la CIA supuestamente hizo la vista gorda ante Osama Bin Laden y los miles de “árabes afganos” que reclutó. Señores de la guerra afganos como Gulbuddin Hekmatyar se enriquecían con los servicios de inteligencia ISI de Pakistán gracias a los enormes beneficios del tráfico de drogas. Imaginar que la CIA, y los ejércitos mercenarios privados como DynCorp, estrechamente vinculados a la agencia, están ahora involucrados en la mayor fuente de opio y heroína del mundo no requiere un gran salto de fe.

En 2018, Alfred McCoy escribió una acusación condenatoria contra la guerra de Estados Unidos en Afganistán. Preguntó: “¿Cómo pudo la única superpotencia del mundo luchar continuamente durante más de 16 años -desplegando más de 100.000 tropas en el momento álgido del conflicto, sacrificando las vidas de casi 2.300 soldados, gastando más de un billón de dólares en sus operaciones militares, produciendo un récord de 100.000 millones de dólares más en “La presencia de Estados Unidos en Afganistán ha sido un factor importante en el desarrollo de la economía del país”. Respondió que la presencia estadounidense no tenía nada que ver con la construcción de la nación o la democracia. Se trataba de la heroína:

“A lo largo de sus tres décadas en Afganistán, las operaciones militares de Washington sólo han tenido éxito cuando han encajado razonablemente en el comercio ilícito de opio en Asia Central”, acusó. “Su producción de opio pasó de unas 180 toneladas en 2001 a más de 3.000 toneladas anuales tras la invasión, y a más de 8.000 en 2007″.

En 2017 la producción de opio alcanzó la cifra récord de 9.000 toneladas. Tras más de 16 años de ocupación militar estadounidense. Hay una historia muy sucia y criminal en alguna parte y la CIA y los contratistas militares privados relacionados como DynCorp parecen estar en medio de ella. Tal vez esa sea la verdadera razón por la que Washington se niega a abandonar honestamente Afganistán. Como señala Pepe Escobar, en contra de la versión de los medios de comunicación occidentales de que los talibanes controlan el comercio de opio en Afganistán, “esta no es una operación de los talibanes afganos”. Las preguntas clave -nunca planteadas por los círculos atlantistas- son quién compra las cosechas de opio, las refina en heroína, controla las rutas de exportación y luego las vende con enormes beneficios… “Señala con el dedo a la OTAN, señalando que los ciudadanos rusos son “daños colaterales” del tráfico de heroína afgana tanto como los estadounidenses. “El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso está supervisando cómo se importan ilegalmente toneladas de productos químicos a Afganistán desde, entre otros, “Italia, Francia y los Países Bajos”, y cómo Estados Unidos y la OTAN no hacen absolutamente nada para contener el flujo de heroína”.

Las operaciones de Estados Unidos en Afganistán, el mayor productor de opio del mundo, están lejos de terminar. Sólo está cambiando de forma.

F. William Engdahl https://journal-neo.org/2021/04/23/the-politics-of-heroin-and-the-afghan-us-pullout/

La Generalitat de Catalunya emite una alerta interna por los efectos adversos de las vacunas

«Dado el gran volumen de efectos adversos conocidos notificados para con las vacunas de la Covidien-19 mediante el Programa de Tarjeta Amarilla, y para favorecer la identificación de nuevos problemas de seguridad con las vacunas de la COVID-19, le pedimos que a partir de ahora únicamente nos notifique los efectos adversos siguientes:»

Así reza la alerta de seguridad 2021016 emitida por el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluyna en febrero de este año, que pide a los profesionales sanitarios reporten aquellos casos que, tras la inoculación de la vacuna contra el coronavirus produzcan episodios «desconodidos/graves, sobre todo si motivan un ingreso hospitalario, ponen en peligro la vida o tienen un desenlace mortal.»

La nota hace hincapié en que se reporten los siguientes efectos secundarios: «anafilaxia, arritmia, fallo cardiaco, cardiomiopatía de estrés, enfermedad arterial coronaria, miocarditis, muerte súbita o muerte de cualquier causa, síndrome de Guillain-Barré, encefalomielitis diseminada aguda, narcolepsia, convulsión generalizada , meningoencefalitis, mielitis transversa, parálisis facial de Bell, vasculitis cutánea, eritema multiforme, microangiopatía, alteraciones de la coagulación (tromboembolia y hemorragias), trombocitopenia idiopática, artritis aséptica aguda, síndrome del distrés respiratorio agudo, Covidien-19 (enfermedad aumentada tras la inmunización), anosmia y ageusia y daño hepático o renal agudo.»

Fuente: Generalitat de Catalunya

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