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Día: 10 de abril de 2021 (página 1 de 1)

El chollo de las vacunas: los médicos franceses recaudan 2.000 euros por cuatro horas de vacunación

La vacunación en masa son muy interesantes desde el punto de vista económico en los días de gran afluencia. Pero no sólo para las empresas farmacéuticas, sino también para los médicos. En Francia las aseguradoras permiten a los médicos elegir entre cobrar por los servicios prestados o en función de un canon fijo, dice Le Canard Enchaîné en su edición de 31 de marzo.

Las “consultas vacunales obligatorias” previas a la inyección facturan a 44,60 euros por candidato el sábado y el domingo, y 25 euros el resto de la semana. Hasta ahora era una tarifa plana de 420 euros por 4 horas entre semana y 460 euros el fin de semana.

A un ritmo de 20 consultas por hora durante la semana, algunos médicos pueden recaudar 2.000 euros en cuatro horas. Casi 5 veces más que una sesión de precio fijo y casi 8 veces más si es durante el fin de semana. Además, hay una tasa de 5,40 euros para registrar a cada paciente en el registro público de vacunas.

En total, un médico puede recaudar 4.000 euros durante un turno del fin de semana y si inyecta él mismo, 9,60 euros más por cada dosis. Por supuesto, no todo el mundo puede inyectar a 20 pacientes por hora, pero en un centro de vacunación no bajan de 15.

—https://www.nexus.fr/actualite/vaccin/centres-vaccination-jack-pot/

‘Tienes que estar dispuesta a trabajar 24 horas al día’, denuncia una trabajadora de un almacén de Almería

La creciente necesidad económica unida a la cada vez más frecuente explotación laboral en el sector agrícola son el cóctel perfecto para jornadas interminables, no poder fichar las horas de entrada y salida y no haber firmado contratos ni despidos. En un almacén frutícola en el que el trabajo es extenuante se sobrepasan los límites de la capacidad física y mental.

Una trabajadora de un almacén frutícola de Almería denuncia una situación de abusos patronales. Hay veces que para sufrir experiencias de abusos patronales no es necesario permanecer un largo periodo de tiempo en el puesto de trabajo. En ocasiones, con solo unos pocos días es suficiente para experimentarlo. Los sucesos que nos cuenta la entrevistada suceden en unos días que, aunque parezcan pocos, bastan para que decida denunciar la situación.

Ella es auxiliar de geriatría y no había trabajado nunca en un almacén. Al llevar un año en paro, a través de una asociación de búsqueda activa de empleo, le dieron el contacto de un almacén frutícola que se encuentra en la Mojonera, Almería.

Empieza entonces a trabajar, sin haber firmado contrato, el día 23 de febrero con una jornada de unas seis horas. Los problemas llegan al segundo día, cuando la jornada se extiende hasta 14 horas. Al tercer día fueron 16 horas y media, y ya el quinto día tuvo que volverse a casa porque su cuerpo no podía más. Trabajó entre 16 y 18 horas con dos pausas de 15 minutos para comer algo rápido.

Es consciente de que allí hay muchas personas trabajando incluso hasta 18 y 20 horas diarias. Comenta que hay compañeras que dicen llevar varios días sin ver a sus familiares. El hecho de trabajar hasta 18 horas sumado al trayecto del trabajo a casa y viceversa solo les permite dormir unas pocas horas y volver al trabajo, por lo que no pueden dedicar tiempo a su vida personal.

Ella y la encargada del almacén eran las únicas españolas que estaban allí trabajando. El resto de las trabajadoras eran guineanas, marroquíes y rumanas, y era consciente de que la empresa se aprovecha de sus necesidades económicas para explotarlas laboralmente.

Al cabo de 12 horas de jornada, es absurdo seguir trabajando y la gente está tan cansada que no rinde lo suficiente. Se desecha una gran cantidad de productos, alimentos y plásticos cuando, debido al cansancio, los trabajadores se equivocan y la verdura o la fruta se empaqueta mal. A causa de ello, se tiene que tirar el empaquetado entero y volver a empezar con una nueva tanda. Lo que se tarda en hacer un palé entero, que suele ser unos 15 minutos aproximadamente, a partir de las 12 de la noche puede llevarles hasta 50 minutos.

Hay compañeros que han trabajado hasta 20 horas seguidas. En un almacén de fruta en el que se cargan cajas de 10 kilos continuamente y, después, deben ponerse en palés de hasta 2 metros de alto. Todo el mundo presentaba lesiones, llevaba muñequeras y aguantaba a base de analgésicos, antiinflamatorios y calmantes, lo que se sumaba al hecho de tener que trabajar con maquinarias pesadas y cintas mecánicas que podían provocar lesiones graves.

Los primeros días, al cabo de las 8 horas, no veía que nadie tuviera voluntad de irse y terminar de trabajar. Cuando preguntaba, le contestaban con sorpresa “Esto sigue” y seguían trabajando por inercia.

Sin embargo, a las 10 horas, ya comenzaba a preguntarse cuánto tiempo más iban a estar en el almacén, y sus compañeros le aseguraban que de allí se salía cuando les avisaran, después de preparar y entregar todos los pedidos, o bien cuando se quedaban sin productos o material para envasar. Al terminar la jornada, se ordenaba recoger y limpiar el almacén en unos 15-20 minutos.

En la empresa no tienen un registro legal de entrada y salida de los trabajadores: la máquina de fichar está tapada con un papel postit pegado y les hacen firmar unas hojas en blanco en las que la empresa añade después las horas que se supone que han hecho.

Uno de los días, decidió irse a casa tras 15 horas y media de trabajo y un tirón en la espalda. Le pidieron que firmara su hoja de registro y le dijeron que ya le llamarían, si es que volvían a hacerlo. Al día siguiente le dieron la baja voluntaria, como si fuera ella quien hubiera dejado el trabajo. En el mismo día solicitó la baja médica en la Seguridad Social, con un diagnóstico de lesión cervical por “movimientos repetitivos en el trabajo”. Decidió tramitar la baja, pero desde la empresa insistieron en que firmara una baja voluntaria.

Al cabo de dos semanas, al recibir el alta de la Seguridad Social y haber tramitado los dos partes de baja, le pidieron de nuevo que fuera a firmar los papeles. Pensaba que le habían despedido, ya que es lícito despedir a un empleado mientras está de baja y ella se encontraba, además, en la quincena de prueba.

A la hora de firmar, le entregaron los papeles plegados, dejando a la vista solamente el apartado donde tendría que firmar; sin embargo, exigió ver el papel para poder leerlo entero y se percató de que querían que firmara una nómina de 200 euros que supuestamente habían ingresado en su cuenta, pero no era así. Unos 200 euros que no llegaban ni a 22 horas trabajadas, cuando ella asegura haber hecho más de 50. Se negó a firmar una nómina que no se correspondía con sus horas trabajadas y que, además, ni siquiera le habían ingresado. Ante sus negativas, le respondieron con amenazas. Asimismo, asegura que la empresa pagaba 5,50 euros la hora, pero en el convenio figuraba que la hora debía pagarse a unos 6 euros y las horas extra a unos 8 euros aproximadamente.

Desde la empresa no responden ni dan alternativa. Le amenazan con que el asunto está en manos de sus abogados. A fecha de la entrevista, aún no había firmado ni el contrato ni el despido. Aun teniendo los partes de baja y de alta de la Seguridad Social y, a pesar de haberlos enviado a la empresa, insistían en que firmara unas nóminas sin haberlas cobrado y una baja voluntaria. Era consciente de que había sido despedida porque le llegó la notificación de la Seguridad Social, pero la baja laboral aparece con la fecha en que le dieron a ella la baja médica. Lo único que tiene son los mensajes de la Seguridad Social y, en su vida laboral, figura el paso por la empresa, pero no ha firmado ni contrato, ni despido, ni nómina.

Finalmente le llamaron para pagarle lo que le debían y que firmara el contrato y el despido. “Creo que si exiges tus derechos acabas por conseguir buenos resultados. Lo que no hay que hacer es acomodarse con la excusa de no poder conseguir nada. Hay que levantar la voz y denunciar. El ‘no’ ya lo tenemos, solo puede mejorar.”

—https://abusospatronales.es/casos-de-abusos-patronales/trabajadora-de-un-almacen-fruticola-de-almeria-tienes-que-estar-dispuesto-a-trabajar-24-horas-al-dia-si-te-lo-exigen/

Los ‘métodos no militares’ de hacer la guerra en la estrategia imperialista

A principios de marzo, Estados Unidos publicó la “Guía Estratégica Provisional de Seguridad Nacional” a iniciativa de la Casa Blanca (*) en medio de numerosas controversias.

El general retirado Thomas Spoehr, director del Centro de Defensa Nacional de la Fundación Heritage, ha señalado las discrepancias que han surgido en el documento, que no preocupan a la cúpula político-militar estadounidense, o eso dicen al menos.

El documento afirma que Estados Unidos está reduciendo el papel de las armas nucleares en sus planes de guerra, mientras que el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, declaró al Congreso: “La disuasión nuclear es una de las prioridades de la misión del Departamento de Defensa”. Otra contradicción se pone de manifiesto en las declaraciones de que Estados Unidos evitará las “guerras eternas” junto a los ataques contra emplazamientos en Siria.

Las principales amenazas a la seguridad de Estados Unidos no cambian con respecto a la presidencia de Trump: son Rusia, China, Corea del Norte e Irán. Pero la nueva “Guía” se centra en Europa, el hemisferio occidental y la región del Indo-Pacífico, enumerando como socios a Reino Unido, Canadá, México, India, Vietnam, Singapur, Nueva Zelanda y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Gran parte del documento está dedicado a las nuevas tecnologías, como internet y el 5G, así como a la guerra sicológica y el control de la (des)información. El principio del “poder blando dentro del poder duro” ha sido utilizado durante mucho tiempo por los militares estadounidenses.

El 16 de marzo la nueva estrategia del Pentágono “Army Multi-Domain Transformation. Ready to Win in Competition and Conflict” amplió la presencia de las tropas de Estados Unidos en todo el mundo. Afirma que “el Ejército podría desempeñar un papel inmenso en el apoyo a los objetivos interdepartamentales de Estados Unidos como parte del enfoque general del arte de gobernar”.

El general James McConville, que dirige el ejército de Estados Unidos, dijo que los métodos no militares de guerra están muy solicitados hoy en día. “Estamos asistiendo a una batalla global por los corazones y las mentes de diferentes audiencias en diferentes países. Es una batalla para contar la historia de Estados Unidos y embellecer su reputación, mientras los adversarios intentan empañar y desinformar”, dijo el general.

El plan consiste en llevar a cabo acciones asimétricas centradas en publicitar la imagen de Estados Unidos como defensor de la democracia. “En la medida en que los valores y sistemas democráticos colocan a Estados Unidos en desventaja… también hacen de Estados Unidos un socio más atractivo”.

En las audiencias del Senado de 25 de marzo de 2021, el Subsecretario de Defensa para Operaciones Especiales y Conflictos de Baja Intensidad, Christopher Maier, dijo que “las fuerzas de Operaciones Especiales han avanzado en la adaptación de sus capacidades a los desafíos de las grandes potencias, China y Rusia. El general Richard Clarke, comandante de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos, dijo que hay 5.000 efectivos de operaciones especiales en 62 países.

En la guerra actual contra China y Rusia, las operaciones especiales desempeñan un papel central, incluyendo “la realización de operaciones psicológicas, la participación activa de ciudadanos extranjeros en la confrontación y la lucha contra la propaganda hostil y la desinformación”.

Hay luz verde a la expansión de las operaciones encubiertas en el extranjero. Mientras que “contrapropaganda” significa una serie de operaciones de (des)información, desde el descrédito de Rusia en la escena internacional hasta el despliegue de bots y trolls en las redes sociales.

(*) https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2021/03/NSC-1v2.pdf

Estados Unidos incorpora a los yihadistas a las milicias de las tribus árabes del norte de Siria

Las tropas Estados Unidos han trasladado una nueva unidad de milicianos de Califato Islámico desde una de sus bases en Hassakeh, en el norte de Siria, a la provincia de Deir Ezzor.

50 terroristas fueron transportados en helicóptero desde la base estadounidense de Al-Shaddadi hasta el campo petrolífero de Al-Omar, ocupado por Estados Unidos y sus secuaces kurdos de las FDS.

No es la primera operación de este tipo, ya que en los últimos meses Estados Unidos han trasladado a decenas de miembros del Califato Islámico desde las cárceles de la ciudad de Hassakeh, controlada por las FDS, a diversas localidades del interior de Siria, tras armarlos y proporcionarles apoyo logístico. La semana pasada helicópteros estadounidenses aterrizaron en la prisión de Al-Hol y transportaron a 40 terroristas a su base en la ciudad de Al-Shaddadi.

Los últimos trasladados al campo de Al-Omar habían sido entrenados por el ejército estadounidense en la base de Al-Shaddadi. Se espera que se integren en una milicia tribal, supervisada por las fuerzas de ocupación y dirigida por Ahmed Al-Khabil.

Este último es el jefe del Consejo Militar de Deir Ezzor, del que forman parte los kurdos de las FDS. Conocido por Abu Khawlat, goza de la protección de Estados Unidos para encubrir sus actos de saqueo y crímenes. En marzo de este año mató a seis habitantes de la aldea de Al Ashitah que se negaron a venderle sus tierras de cultivo.

Es uno de los que saquean el petróleo sirio. Posee un taller de fabricación de drogas en una granja situada en la localidad de Al Shahil, en la provincia de Deir Ezzor. Se hizo famoso por desmantelar y robar las vías férreas de la provincia septentrional y oriental de Deir Ezzor y transportarlas a Irak con otros traficantes. También robaba circuitos eléctricos para venderlos en el mercado negro.

Tiene importantes enfrentamientos con las FDS, con los que a veces discrepa sobre cómo gestionar las regiones que controlan conjuntamente y, especialmente, sobre cómo repartir los ingresos de las operaciones de tráfico y saqueo. Los kurdos han intentado deshacerse de él, pero Estados Unidos lo impide.

Dice hablar en nombre de la tribu Al-Bakir, de la que se ha autoproclamado emir, a pesar de que ha sido repudiado por sus miembros, que lo han acusado de traición, tachándolo de ser instrumento en manos de los kurdos y de Estados Unidos.

Varios dirigentes de esta tribu, que forma parte del clan Al-Akidate, han sido asesinados recientemente en las zonas controladas por las FDS, entre ellos Hussein Sheikh Al-Jamil, que cayó en enero de este año. Unos días antes, fueron asesinados un notable del Al-Akidate, Atliouche Al-Shatat y su hijo. En octubre del año pasado, unos desconocidos dispararon a otro dirigente de esta tribu, Abdel Wahhab Weis Al-Habib.

Los medios de comunicación sirios acusan a las FDS de estar detrás de estas ejecuciones porque las víctimas apoyan al gobierno sirio. En agosto del año pasado, los pistoleros de las FDS dispararon a sangre fría y a plena luz del día al jeque Matchar Al-Hafel, también miembro de Al-Akidate.

A finales de octubre del año pasado Abu Khawlat también fue objeto de un intento de asesinato, el segundo. En junio otro dirigente de las FDS, el portavoz del consejo militar de Manbej, Charfane Darwich, escapó a un atentado y lo mismo le ocurrió a Khaled Al-Khalif, que estaba a cargo de la oficina de petróleo del Consejo Civil de Deir Ezzor.

En una reunión organizada en agosto de 2020 por la tribu Al-Akidate, en presencia de 6.000 de sus miembros, culpó a Estados Unidos, como ocupante de facto, del caos de seguridad y la corrupción administrativa y militar en Deir Ezzor. La asamblea pidió que Deir Ezzor fuera controlada por los árabes y no por los kurdos.

En febrero de este año, una reunión entre los siete representantes de las tribus de la región lanzó un llamamiento a los que se habían unido a las filas de las FDS, pidiéndoles que desertaran y esto pocos días después del bloqueo que las milicias kurdas habían impuesto durante unos veinte días a las dos ciudades de Hassakah y Qamichli.

Orden de cerrar los ojos ante los efectos adversos de las vacunas

En todos los países, los médicos no suelen informar sobre los efectos adversos de los medicamentos y vacunas. En Francia los cálculos estiman que sólo un 7 por ciento de las advertencias que llegan a los sistema de salud pública proceden de los médicos generalistas (1).

Se trata de cifras insignificantes que contribuyen a propagar el mito de las excelencias y los avances de la medicina moderna.

Por eso un titular del periódico Ouest France llama mucho la atención: “Covid-19. El centro de farmacovigilancia de Tours está asediado por informes sobre vacunas” (2). En tres meses habían registrado más de 1.400 informes de efectos adversos, más que a lo largo de todo el año anterior.

Ante la avalancha, la medida del centro de farmacovigilancia fue pintoresca, a tono con la pandemia: pidieron a los médicos y a los pacientes que dejaran de denunciarlo todo para poder dar prioridad a las denuncias más graves.

Los burócratas del centro no quieren trabajar. El director declaró que “los pacientes y los médicos lo declaran todo y eso nos ha hecho estar muy ocupados”. O quizá sea algo mucho más simple: es posible que no estén acostumbrados a tramitar tantas quejas como está ocurriendo con el coronavirus. También es posible que no tengan personal suficiente para atenderlas.

También cabe pensar que es mejor cerrar los ojos para que luego los “expertos” puedan decir por televisión que hay pocos riesgos y que, en cualquier caso, los beneficios son mayores.

Las cifras y las estadísticas oficiales siempre funcionan así: se inflan y se desinflan según convenga en cada caso.

(1) https://www.cairn.info/revue-sante-publique-2019-4-page-561.htm
(2) https://www.ouest-france.fr/centre-val-de-loire/tours-37000/covid-19-le-centre-de-pharmacovigilance-de-tours-assailli-par-des-signalements-sur-les-vaccins-7218408

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