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Guerra psicológica

La inclusión de España como «democracia plena» tenía truco: los vínculos de The Economist con el poder económico español

En un contexto marcado por el cuestionamiento de la «democracia española» sonó la campana. Según el Índice de Democracia anual publicado la «Unidad de Inteligencia» de The Economist, España se clasificó con el nº 21 de las «democracias plenas«. El Gobierno, a través de la Secretaría de Estado de la España Global salió a celebrarlo, pero no contaron quién medía la democracia.

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Opinión

Pepe Rei y ‘Un rey golpe a golpe’. In memoriam

Tuve el enorme privilegio de trabajar con Pepe Rei en lo que sin duda resultó ser lo mejor que he hecho en toda mi vida profesional: Un rey golpe a golpe. Cuando en 2016 salí del armario del pseudónimo con el que lo había publicado, quise recordar cómo se había fraguado el libro e incluí en la nueva versión, que saldría a la luz con mi nombre, estas páginas de profundo agradecimiento a Pepe, que hoy creo justo y necesario recordar:

Fragmento de la Introducción a la actualización de Un rey golpe a golpe, publicada en 2016 por la editorial Akal bajo el título Juan Carlos I. La biografía sin silencios

Pasear con Pepe Rei siempre fue una aventura trepidante. Lo digo tanto en sentido figurado (en lo que se refiere a haber tenido el privilegio de vivir de cerca la historia de Ardi Beltza / Kalegorria), como en el más literal. Desde la caza de brujas contra “el entorno” de ETA de 1997, Pepe se había convertido en toda una figura mediática, con constantes apariciones en los telediarios en primetime: en la Audiencia Nacional, introducido en un furgón policial, saliendo de prisión… Y ciertas calles de Madrid no eran precisamente un hervidero de sus fans. A veces le saludaban muy poco afectuosamente y no era demasiado agradable, la verdad. Por eso, en sus visitas a “la capital del imperio”, Pepe insistía en movernos en coche, a veces incluso para desplazamientos ridículos si atendíamos a la distancia, por cortesía hacia nosotros, por mucho que le aseguráramos que no era necesario.

Recuerdo que, junto con mi compañero, el periodista Andrés Sánchez, circulábamos en coche en uno de esos recorridos absurdos por el centro de Madrid, cuando comenzó a contarnos sus planes para el lanzamiento de Ardi Beltza (oveja negra).

Fue después de su juicio en la Audiencia Nacional, en 1997; después del cierre de Egin, en 1998; después de ser detenido, encarcelado y puesto en libertad, en 1999… Todas actuaciones judiciales -una tras otra, sin tregua- que nunca iban a llegar a buen puerto, fallidas en el intento desde el principio; pero con un daño inmediato indiscutible, y encaminadas más a medio y largo plazo a minar la moral y la paciencia de los más resistentes. Era increíble que después de todo eso Pepe tuviese energías, no ya para continuar, sino para empezar de cero con un proyecto nuevo tan ambicioso y tan difícil. Pero así era Pepe.

Cuando le conocí, hacía poco tiempo que yo había terminado mi frustrante tesis doctoral e intentaba ganarme la vida como reportera free-lancer, con temas de sociedad que a duras penas conseguía que llegasen a las páginas de revistas como Interviu, Tiempo, Tribuna… Mi única válvula de escape, el semanario Artículo 20, estaba a punto de cerrar sus puertas definitivamente, tras una huelga (en la que yo no tomé una parte activa, porque era solo colaboradora) que acabó como el rosario de la aurora (según la empresa editora se llegaron a lanzar huevos al director, José Luis Balbín; y yo no voy a reconocer más…). En ese contexto el discurso de Pepe era una bocanada de aire fresco que me reconciliaba con mi pasión por el periodismo.

A medida que nos iba contando el proyecto, me contagiaba su entusiasmo. Parecía dar especial valor a temas que hubieran rechazado revistas convencionales por cuestiones políticas o de conflicto con las empresas que pagaban la publicidad de las publicaciones… De eso había mucho en los cajones de los periodistas free-lancers en Madrid; e incluso de los que no eran free-lancers, como Andrés, y que estarían dispuestos a pasarlos a Ardi Beltza para publicarlos bajo seudónimo. Hablamos de temas que yo ya tenía en aquel momento listos y por distintos motivos no había podido colocar. Casi todos le parecían interesantes. Pactamos en aquel momento una colaboración estable y comprometida por mi parte, que se iba a mantener todo el tiempo que duró la publicación; aunque siempre bajo seudónimo (sobre todo, para no poner en dificultades con mi firma la inestable estabilidad laboral de mi compañero, Andrés Sánchez, en Interviu: temíamos que sus jefes, que desde hacía tiempo acechaban un motivo procedente para despedirlo, lo fueran a encontrar no ya en su colaboración, que por supuesto también la hubo, sino en la mía, atribuyendo su autoría a los trabajos bajo mi firma).

En la misma sustanciosa conversación, nos contó Pepe cómo pensaba financiar la publicación (que nadie piense mal: tendría que ser sostenida por los propios lectores, distribuyéndose exclusivamente mediante suscripción: quién quisiera leerla tendría que pagar todo el año; en aquel momento estaban en plena campaña de captación de suscriptores, previa al lanzamiento). Y nos habló de la línea editorial que pensaba iniciar en paralelo, incluyendo en el paquete anual de suscripción cuatro libros que, evidentemente, todavía no existían. Todavía no existían y Pepe quería ideas… pero algunas ya las tenía bien pensadas.

Uno de los primeros libros (quizá el segundo o el tercero de la colección, calculaba) habría de ser sobre el rey. Un tema tabú donde los haya, quizá el más tabú de todos. Ese libro quería Pepe que fuera un bombazo y seña de identidad de la publicación. Se trataba de hacer una biografía no autorizada que recogiese lo más destacado sobre el monarca, de la multitud de informaciones que circulaban fragmentadas en un exclusivo boca a boca en los mentideros de la corte, o que dormían el sueño de la censura en los cajones de la conciencia (o de alguna publicación poco audaz). Pepe necesitaba un periodista serio, riguroso, con cabeza, que escribiera bien… Pero tampoco era necesario -nos explicaba- que realizase una gran labor de investigación: sería un trabajo sobre todo de documentación; y Pepe y otros colegas le iban a facilitar el contacto para entrevistas confidenciales a personajes relevantes, y el acceso a diversas fuentes extraoficiales e inéditas. Podría firmar bajo seudónimo y se garantizaba la confidencialidad.

Yo le escuchaba cada vez más inquieta en el asiento delantero del coche, girándome hacia atrás para mirarle y pasando por la mirada escorada de Andrés al volante… Mi compañero definía ciertos aspectos de mi carácter como una pertinaz querencia a saltar en los charcos sin calcular bien los riesgos, y creo que adivinaba lo que quería decir en aquel momento. Era una novata sin apenas experiencia en el mundo del periodismo; pero hacía poco tiempo, como ya dije, que había terminado una frustrante tesis doctoral, precisamente sobre el rey (sobre sus discursos y su repercusión en la prensa, para ser exactos).. Y digo “frustrante” porque la elección del tema se había hecho con toda la intención, pero el resultado de mi trabajo se quedó muy corto en cuanto a capacidad crítica sobre la institución monárquica (mucha lingüística pragmática y poca conclusión política).

Me había pasado varios años leyendo hasta entre líneas todo lo que caía en mis manos sobre la vida y milagros del monarca y la transición española, escudriñando en las hemerotecas las páginas de la prensa que hacían la más mínima referencia al rey, interpretando gestos y analizando campañas mediáticas… Y disponía de unos archivos bien ordenados con una documentación extensa a los que apenas había podido sacar provecho en la redacción de la tesis, con cuyo resultado nunca estuve satisfecha. ¡Yo quería hacer ese libro! Yo prometía ser “seria” y “rigurosa” y poner mis cinco sentidos en ello. Prometía ajustarme al pie de la letra a todos los objetivos del editor, cumplir todos los plazos, dejarme ayudar, aconsejar y criticar todo lo necesario… Yo quería escribir ese libro. De hecho, ya estaba empezando mentalmente a darle vueltas al caldo de ideas y a pensar en cómo deconstruirlo en capítulos, cómo organizar la información…

No sé a dónde nos dirigíamos en aquel coche aquel día, eso no lo recuerdo. Pero sí que, para mi gran alivio, Andrés no puso objeciones al menos en voz alta a mi osadía, planteada con la ansiedad e insistencia de una niña frente a un escaparate de caramelos; incluso apoyó con alguna frase que sí podía ser “seria” y “ rigurosa” y esas cosas… Y Pepe, aunque es cierto que hacía muy poco que nos conocíamos, se lanzó a la piscina de creer en mí, con ese atrevimiento con el que acometía casi todo lo que hacía.

Visto ahora, con la distancia de más de una década, no puedo menos que idealizar un poco aquella etapa, atroz en algunas cosas, apasionante siempre. Hicimos varios libros y un montón de reportajes, en una constante vorágine de actividad. Para coordinarnos, planificar proyectos y, sobre todo, reír juntos del éxito que suponían los ladridos impotentes del poder cuando cabalgábamos, Andrés y yo viajábamos a Euskadi, Pepe bajaba a Madrid, nos llamábamos varias veces al día por teléfono… No parábamos y, todo hay que decirlo, pese a la multitud de dificultades y contratiempos, lo pasábamos en grande. ¡Cuánto aprendí en aquellos paseos con Pepe, por la Concha o por la zona vieja de Compostela o por donde nos pillase! No solo de periodismo, sino sobre todo de actitudes ante la vida, en la lucha, inasequibles al desaliento.

Ardi Beltza vio la luz por primera vez en enero de 2000 y tuvo una intensa y corta vida de poco más de un año, en el que se convirtió en la segunda revista vasca de información general. Durante sus primeros meses se fue pergeñando el libro del rey, en un ritmo de trabajo casi relajado al principio. Recopilaba información nueva, hacía entrevistas…. y pensaba, en interminables conversaciones con Andrés, en la forma y estructura que había que darle. Cuando se acercaba el otoño, hubo que pegar un extraordinario y estresante acelerón para cumplir con el plazo que nos habíamos propuesto. Pero las ideas sobre lo que había que decir estaban ya tan claras que la redacción salía del tirón, casi sin esfuerzo, como si estuviera ya escrito de antemano. Sin tiempo ya ni para que Andrés pudiera leerlo, aunque su colaboración había sido extraordinaria en toda la fase previa, yo le iba entregando el texto capítulo a capítulo a Pepe por correo electrónico, y él lo revisaba y lo enviaba a imprenta, directamente, con plena confianza. Me llamaba cada noche para comentar algunos cambios y correcciones que había hecho, pero se le notaba satisfecho con el trabajo.

Lo último que envié fue el rebuscado seudónimo que enmascararía mi nombre, y la biografía para la solapa:

La autora: Patricia Sverlo

Este libro no podría ser obra, evidentemente, de un monárquico, y, en efecto, Patricia Sverlo no lo es. Su formación en el campo del periodismo, en gran medida autodidacta, se ha centrado en lo que considera tres herramientas básicas: aprender a escuchar, observar y leer entre líneas; a expresarse sin autocensura; y a reconocer para quién se trabaja; es decir, el lado de la Historia desde el que se escribe. En cuanto a sus obras, las que ha hecho más a gusto, nunca pudo firmarlas, por lo que su curriculum oficial carece aquí de mayor interés. El presente libro es otra de las que quedarán fuera de él. Como la realidad manda, la editorial Ardi Beltza ha aceptado la responsabilidad, ya que en las actuales circunstancias políticas un proyecto de estas características es inasumible individualmente por nadie. El seudónimo Patricia Sverlo, más que a una persona, representa un “estado de situación” que, esperamos, cambie en el futuro.

No diré que estábamos “asustados”, pero sí en estado de alerta, desasosegados, cautelosos en nuestro bullebulle… No sabíamos qué iba a pasar, nunca se había publicado nada así, ni parecido… Cuando entregué las últimas páginas llevaba meses encerrada escribiendo, sin apenas salir de casa ni hacer vida social en absoluto, en una burbuja de concentración y expectación extraña. Me marché con Andrés al día siguiente a un viaje cuyo destino decidimos en el momento en una agencia de viajes, casi al azar, a lo más distante y exótico que permitía nuestro presupuesto: Sri Lanka, que en aquellos momentos estaba en Estado de excepción por el conflicto con los independentistas tamiles del norte (con Andrés los viajes nunca eran turísticos). No sabíamos si al regreso nos íbamos a encontrar el libro secuestrado, a Pepe Rei en la cárcel, una orden de busca y captura contra el autor… Hubiera deseado que el viaje durase mucho más, que a nuestro regreso ya hubieran pasado meses desde la publicación y ya se hubiese calmado cualquier temporal que hubiera podido provocar… Pero cuando llegamos todo estaba tranquilo, en una calma chicha todavía.

Un rey golpe a golpe salió a la venta a tiempo para la feria del libro de Durango y esa fue su verdadera presentación en sociedad, más que la distribución a los 12.000 suscriptores de Ardi Beltza por correo. Fue toda una satisfacción oír cómo batía récords de ventas día tras día, y las cariñosas quejas de Pepe Rei porque le dolía la mano de tanto firmar ejemplares de un libro que no había escrito él. La acogida fue extraordinaria; y, como autora, disfrutaba enormemente escuchando los comentarios llenos de entusiasmo de personas que no tenían ni idea de mi autoría. En seguida Pepe comenzó a lanzar nuevas ediciones, con unas tiradas impresionantes que sin embargo se vendían rápidamente.

Y eso que su presentación fue prohibida en distintos medios, y que las publicaciones se negaban a publicar siquiera el anuncio -pagado- en sus páginas. Muchos libreros, cubriéndole la espalda al monarca, no querían venderlo. En Madrid, solo algunas librerías pequeñas y alternativas lo distribuyeron. El Corte Inglés se negó en rotundo, y eso que la distribuidora ya había abierto esa vía comercial, muy astutamente, antes, con el libro sobre el programa “Gran hermano” (que, por cierto, a otra escala, también había tenido muy buenas ventas, y el Corte Inglés lo sabe bien). La Casa del Libro atendía por encargo las peticiones de la clientela, por debajo del mostrador, con los ejemplares escondidos en un cajón muy lejos de los expositores. Aun así, Un rey golpe a golpe se vendía como rosquillas, por más que ninguna de las revistas especializadas en novedades editoriales y listas de ventas hicieran referencia alguna jamás.

A casi nadie nos quedaron dudas de que el libro fue una de las razones -aunque hubo otras: el trabajo en la redacción de Ardi Beltza era muy intenso- por la que la revista fue ilegalizada, si bien nunca se la mencionó como tal en el sumario judicial ni en las noticias de la prensa. El 19 de enero de 2001, el superjuez Baltasar Garzón ordenó la enésima detención de Pepe Rei, que se produjo en la redacción de Orereta. Tampoco quedaron claros los motivos, pero la sombra de Un rey golpe a golpe revoloteaba por ahí. Estaría encarcelado 145 días en Alcalá-Meco, secuestrado por el Estado, hasta que un auto de la Sala Cuarta de la propia Audiencia Nacional contra las tesis de Garzón ordenó su libertad, el 13 de junio de 2001.

La ilegalización de Ardi Beltza no sirvió de mucho: nació Kalegorria (calle roja) en mayo de 2001, y Un rey golpe a golpe volvió a publicarse a cargo de Miatzen, la editora de la revista, domiciliada en el Estado francés para mayor seguridad. Se siguió vendiendo a buen ritmo y además se tradujo al catalán, aunque la campaña en su contra también continuó, por supuesto.

Incluso se persiguió su derecho a estar en una biblioteca pública: ABC denunciaba el 22 de enero de 2001, como si fuera un gran escándalo, que organismos como la Diputación de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de Bilbao dispusieran de ejemplares en sus respectivas bibliotecas. Y aunque se donaron ejemplares a muchas otras, como la Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela, no llegó a figurar en sus catálogos. El Mundo, por su parte, difundía en grandes titulares (el 3 de marzo de 2002) las críticas del PP a un supuesto apoyo institucional al libro en Baleares, porque se había consentido que la edición catalana fuera presentada en el marco de la XIII edición de la Setmana del Llibre en Català, organizada por el Gremi de Llibreters, en colaboración con el Govern Balear y el Consell de Mallorca; y eso que reconocían en el mismo artículo que Un rei cop per cop, presentado apenas unos días antes, estaba ya agotado, lo que corroboraba que existía una demanda importante de la obra que justificaba la traducción que se había hecho de ella (de hecho, en el mes de noviembre se situaba en el lugar número 15 de la lista de los 25 más vendidos en Cataluña).

Repito que es difícil no idealizar aquella época, llena de pequeñas y grandes satisfacciones, aunque fueran de esas que no sirven en absoluto para escalar puestos ni “triunfar”, en el sentido más convencional que la sociedad suele darle al término. Una etapa llena de sueños y proyectos que veías crecer poco a poco e ir tomando cuerpo. Recuerdo que a comienzos de 2002 ya se había puesto en marcha la versión digital y la incipiente actividad audiovisual de Kalegorria, con la producción de dos documentales. Preparábamos un tercero basado en el libro, y yo trabajaba en el guion al tiempo que comenzaba a recoger información para una especie de segunda parte en papel, que estaría centrada en la figura del príncipe Felipe. En aquella época mi actividad laboral ya se desarrollaba en exclusiva en la empresa Kalegorria, aunque desde la distancia de Madrid y sin que mi nombre apareciese por ningún lado.

Y, entonces, pasó lo que pasó. En agosto de 2002 Pepe Rei sufrió un accidente de circulación en la variante de Donosti, con el resultado de una grave lesión cerebral. Las secuelas que ha dejado le han impedido poder seguir dedicándose a su pasión: el periodismo de investigación. Su gran proyecto quedó huérfano y, aunque Kalegorria todavía se mantuvo en pie durante un tiempo, acabó resintiéndose irremediablemente de la pérdida y las dificultades económicas terminaron por devorarla.

Nunca podré llegar a expresar todo lo que he echado de menos a Pepe, tanto profesional como personalmente estos años, si bien hemos mantenido un contacto limitado pero profundamente afectivo siempre, al amparo de su admirable compañera Miren, entrañable amiga para mí. En lo profesional he de reconocer que el mundo se me vino abajo. Después de todo lo que habíamos vivido, me resultaba imposible volver a hacer “reportajillos” -cada vez peor pagados, además- para semanarios convencionales sobre temas estúpidos. Hay caminos que tienen muy difícil vuelta atrás. Y en poco más de un año decidí que, como eso de comer todos los días y llegar a fin de mes era a pesar de todo imprescindible, habría que buscar una solución.

Desde 2004 intenté compaginar la actividad periodística en medios alternativos (nada rentables en lo económico, aunque sí en cuanto a los compromisos éticos adquiridos con el oficio) con mi trabajo como profesora de secundaria de Lengua y Literatura (en un instituto de Entrevías, en Madrid, que también tiene su reto). Y en 2006, alentada por alguna que otra oferta editorial, acometí por primera vez la revisión del libro, que ya estaba descatalogado pero seguía difundiéndose y comentándose en Internet. Pasaba el verano en Cedeira (Galicia), al borde del mar, ordenador en ristre y chaqueta gruesa al hombro para defenderme del viento nordés, cuando llegó otro terrible mazazo: la muerte de mi compañero Andrés Sánchez, repentina y fulminante.

Se podrá comprender que quedara noqueada un tiempo, sin ánimo para volver sobre el tema. Publiqué desde entonces, eso sí, algunas cosas sueltas que iban saliendo al paso, en El otro país (sobre las cacerías del rey y sobre la muerte de la hermana de Letizia Ortiz), y en Diagonal (una entrevista con Martínez Inglés, algunos apuntes sobre los negocios en Mallorca de Urdangarin y compañía…); pero poca cosa. Y solo ahora he tenido el valor de retomar una tarea que, cuanto más tiempo pasa, más urgente se hace pero también más difícil. Han pasado más de 15 años desde la primera edición y hay cada vez más cosas que actualizar.

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Estrategia

El gobierno de Biden prepara ciberataques clandestinos contra Rusia

Biden ha ordenado a su gobierno que lleve a cabo una serie de ciberataques clandestinos contra Rusia, según declaraciones de los funcionarios de seguridad estadounidenses.

En las próximas tres semanas se llevarán a cabo varias operaciones contra las redes rusas de una manera lo suficientemente obvia como para “enviar un mensaje” a Putin.

Según Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de Joe Biden, la maniobra “sería entendida por los rusos, pero podría no ser visible para el mundo en general”. En otras palabras, el impacto no sería directo para el público en general.

Los funcionarios añadieron que esta serie de ataques se combinaría con sanciones económicas y una orden ejecutiva de Biden para acelerar la seguridad de las redes del gobierno federal estadounidense.

La medida sería una respuesta al ataque de SolarWinds, que se dirigió a casi 18.000 empresas estadounidenses el año pasado y del que Washington culpó a Moscú, aunque nunca han aportado pruebas.

Los piratas informáticos aprovechan una actualización del programa de vigilancia desarrollado por una empresa de Texas, SolarWinds, utilizado por decenas de miles de empresas y organismos gubernamentales de todo el mundo.

También se vieron afectados los sistemas informáticos de las instituciones públicas estadounidenses, incluidos los Departamentos de Estado, Comercio, Tesoro, Seguridad Nacional y los Institutos Nacionales de Salud.

https://www.nytimes.com/2021/03/07/us/politics/microsoft-solarwinds-hack-russia-china.html

Más información:
– Tras los virus orgánicos llegan los virus informáticos, donde las mascarillas no sirven de nada

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Salud

Los CDC confirman que las mascarillas no sirven para nada (salvo para humillar a la población)

El viernes los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos) publicaron un informe sobre la eficacia de las mascarillas en la propagación del coronavirus que ha tenido una triunfal acogida mediática a lo largo del fin de semana.

El titular del Washington Post ha sido: “Tras el levantamiento de las restricciones por parte del Estado, los CDC afirman que las órdenes de uso de mascarillas pueden reducir las muertes”.

El New York Times asegura que “el uso de mascarillas, según el estudio de los CDC, estaba relacionado con una disminución de las infecciones por coronavirus y de las muertes por Covid-19”.

Por su parte, la cadena NBC califica el informe como una “prueba sólida de que las mascarillas obligatorias pueden frenar la propagación del coronavirus”.

Dado que dichos medios carecen de la más mínima credibilidad, acudimos al informe original (1), según el cual la diferencia ente los condados que en Estados Unidos impusieron las mascarillas obligatoriamente y las que no es de 1,32 por ciento a favor de los primeros en los 100 días posteriores a su obligatoriedad.

Como se puede ver, la diferencia es insignificante y no justifica los titulares de los medios.

El informe ha sido redactado por al menos una docena de médicos, investigadores de doctorado y, curiosamente, un puñado de abogados. Según el análisis, entre el 1 de marzo y el 31 de diciembre del año pasado las mascarillas eran obligatorias en 2.313 de los 3.142 condados de Estados Unidos.

A partir del dato cabe realizar toda suerte de cábalas, como la de suponer que el hecho de que las mascarillas no sean obligatorias no significa que las personas no las lleven de manera voluntaria.

Pero también cabe pensar, en sentido inverso, que a pesar de que sean obligatorias, hay muchas personas que no las llevan.

Ahora bien, desde el punto de vista político, lo que interesa es la obligatoriedad de las mismas, que es en donde realmente está el fracaso: la imposición de mascarillas, además de ser un gesto de humillación hacia las personas, carece de relevancia epidemiológica o, dicho de otra manera, se hubieran obtenido los mismos resultados con una simple recomendación de uso.

Si de la política pasamos a la ciencia, la conclusión es idéntica, como venimos afirmando desde el inicio de la pandemia. Es algo sabido desde hace décadas. Por ejemplo, en 1981 Neil W. Orr estudió la incidencia de las infecciones en los quirófanos al dejar de utilizar mascarillas durante 6 meses, en los que no se produjo ningún aumento de las infecciones en las heridas (2).

Diez años después los cirujanos se encontraron con un resultado mucho más sorprendente, que publicó la revista médica World Journal of Surgery: el uso de mascarillas quirúrgicas no disminuye las infecciones de las heridas postoperatorias. Más bien al contrario: las infecciones se reducen a la mitad cuando no se utilizan mascarillas (3).

Todas estas tesis se han repetido en bastantes ocasiones. En consecuencia, si la ciencia viene sosteniendo que las mascarillas no sirven para nada, ni siquiera en un quirófano, ¿por que obligan a las personas a llevarlas por la calle?

(1) https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/70/wr/pdfs/mm7010e3-H.pdf
(2) Neil W. Orr, Is a mask necessary in the operating theatre?, Annals of the Royal College of Surgeons of England, 1981, vol. 63, pgs.390 y 391.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7294681/
(3) https://link.springer.com/article/10.1007/BF01658736

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Salud

Mueren la cuarta parte de los ancianos de un asilo alemán tras ser vacunados con Pfizer

En una entrevista grabada en vídeo, el trabajador de un asilo de Berlín relata que siete de los 31 ancianos murieron tras la primera dosis de la vacuna de Pfizer y un octavo estaba a punto de morir en el momento en que se grabó la entrevista (1).

El trabajador no aparece identificado y su declaración fue grabada por Reiner Fuellmich y Viviane Fischer, abogados de la Comisión Alemana de Investigación del Coronavirus.

La abogada Fischer ha presentado una denuncia en nombre del trabajador ante la fiscalía y la policía en la que piden la apertura de una investigación para evitar más muertes de ancianos en otros asilos.

El trabajador afirma que, tras la segunda dosis, otros 11 ancianos enfermaron gravemente y otro murió. Todos ellos padecían demencia y no está nada claro la manera en la que pudieron prestar su consentimiento para ser vacunados.

No obstante, a menudo lo fueron por la fuerza y las imágenes son inquietantes porque muestran que los ancianos se resisten a las inyecciones pero que, sin embargo, son vacunadas a pesar de todo.

En total, una cuarta parte de los ancianos murieron inmediatamente después de recibir la vacuna y el 36 por ciento resultaron gravemente heridos en un corto período de tiempo.

El asilo tampoco queda claramente identificado, aunque se sabe que un equipo de tres o cuatro personas, incluido un soldado de uniforme, vacunó a los ancianos. Da la impresión de que la presencia del soldado uniformado pretende vencer cualquier posible oposición por parte de los ancianos.

Si finalmente se abre, la investigación sobre las muertes de ancianos en los asilos alemanes no será la primera porque ha habido muchos informes sobre la muerte de ancianos como resultado de la vacunación.

En enero, las autoridades de Noruega y Alemania dijeron que estaban investigando las muertes relacionadas con las vacunas. Como ya informamos en una entrada anterior, también suspendieron temporalmente la vacunación en un asilo de Cádiz después de que 46 ancianos murieran tras la inyección (2).

La semana pasada Global Times informó de la muerte de 16 ancianos en Suiza como consecuencia de la vacuna.

En Estados Unidos, según los últimos datos disponibles de Vaers, el Sistema de Notificación de Efectos Adversos de las Vacunas (3), hasta el 26 de febrero habían muerto 1.265 personas tras la vacunación, con una edad media de 77,8 años.

La base de datos oficial de la Unión Europea que centraliza los informes sobre los efectos adversos de las vacunas, Eudra, admite casi 2.500 muertes y 100.000 reacciones severas (4), en medio del más absoluto silencio, no solamente de los medios de comunicación convencionales, sino también de los “alternativos” y de “contrainformación”.

(1) https://players.brightcove.net/6223967412001/default_default/index.html?videoId=6235744314001
(2) https://mpr21.info/suspenden-la-vacunacion-en-un-asilo-de-cadiz-en-el-que-han-matado-a-46-ancianos/
(3) https://medalerts.org/vaersdb/findfield.php
(4) http://www.adrreports.eu/es/index.html

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Guerra psicológica

Estados Unidos acusa a Rusia de ‘desinformar’ sobre las vacunas

El Departamento de Estado de Estados Unidos apuntó contra Rusia por estar “poniendo en peligro” a la gente al “difundir desinformación sobre vacunas que sabemos que salvan vidas cada día”.

El portavoz del departamento, Ned Price, se refirió a una consulta sobre un informe publicado en Wall Street Journal que reportó una presunta campaña de desinformación llevada a cabo por Rusia contra las vacunas de Estados Unidos, incluida la de Pfizer.

En este sentido, Price sostuvo que el Centro de Compromiso Global de Estados Unidos ha identificado “cuatro plataformas rusas en línea que están dirigidas por los servicios de inteligencia rusos y que difunden desinformación”.

Además, añadió que en estos sitios se incluye “desinformación sobre dos de las vacunas que por ahora han sido aprobadas” por la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos). Hasta ahora, la agencia ha dado luz verde a las fórmulas de Pfizer, Moderna y recientemente a la de Johnson & Johnson.

“Está muy claro que Rusia vuelve a usar sus viejos trucos, y al hacerlo está poniendo potencialmente en peligro a la gente al difundir desinformación sobre vacunas que sabemos que salvan vidas cada día”, advirtió el portavoz.

También la secretaría de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, hizo referencia a esta “campaña de desinformación” durante la rueda de prensa de ayer, para reiterar que Estados Unidos luchará “con todas las herramientas” de las que disponen contra la desinformación. “Somos conscientes de ello, lo estamos vigilando y estamos tomando medidas para solucionarlo”, ha subrayado.

Tras la publicación de la información este fin de semana, desde el Kremlin negaron las acusaciones, tildándolas como “una tontería”, en palabras del vocero Dimitri Peskov, que a su vez ha recordado el tratamiento de medios occidentales hacia la vacuna rusa antes de que se hicieran públicos los resultados sobre su eficacia.

https://www.infobae.com/america/eeuu/2021/03/09/estados-unidos-acuso-a-rusia-de-sembrar-desinformacion-sobre-las-vacunas-y-poner-en-peligro-a-la-poblacion-estan-usando-sus-viejos-trucos/
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Estrategia

El acuerdo de ‘paz’ de Estados Unidos para Afganistán está condenado al fracaso

Estados Unidos ha llegado a un acuerdo con los talibanes para retirar todas sus tropas de Afganistán antes del 1 de mayo. Si se queda más tiempo, los talibanes volverán a atacar a las tropas y bases estadounidenses en Afganistán y el conflicto continuará, como lo ha hecho en los últimos 20 años.

El acuerdo también prevé conversaciones de paz entre el gobierno afgano y los talibanes. Pero el presidente Ashraf Ghani ha estado dando largas a las conversaciones de paz. Cree que Estados Unidos se quedará en Afganistán, que no tiene que hacer concesiones y que puede seguir en el poder. Mientras tanto, el ejército afgano está perdiendo la guerra. Los talibanes ya dirigen la mayor parte del país. Están listos para tomar las ciudades que aún están bajo control del gobierno tan pronto como Estados Unidos se retire.

El régimen de Biden no quiere retirarse para que los talibanes ganen inmediatamente la guerra. Necesita un periodo de “paz” para justificar su retirada. También quiere mantener una fuerza antiterrorista de la CIA en el país, lo que es poco probable que los talibanes permitan.

El gobierno de Biden ha lanzado este fin de semana un nuevo intento de acuerdo de reparto del poder en Afganistán. Los talibanes participarían en el actual gobierno del presidente Ghani. El Secretario de Estado Anthony Blinken está presionando al gobierno afgano para que acepte esta propuesta

En una carta dirigida al Presidente afgano Ashraf Ghani, Blinken señala que el gobierno de Biden ha perdido la confianza debido al fracaso de las negociaciones entre el gobierno y los talibanes. Esta carta enviada al gobierno de Biden, refleja la frustración estadounidense ante la postura intransigente del presidente afgano, que está bloqueando las negociaciones de paz.

En la carta, Blinken anuncia que pedirá a la ONU que reúna a los ministros de Asuntos Exteriores de Rusia, China, Pakistán, Irán, India y Estados Unidos para discutir un enfoque unificado de apoyo a la paz en Afganistán. Es probable que Pakistán, que apoya a los talibanes, rechace cualquier inclusión de su archienemigo, India, en dicho proceso.

El enviado especial de Estados Unidos en Afganistán, Zalmay Khalizad, también presentó un proyecto de acuerdo de paz afgano que es esencialmente una nueva constitución para Afganistán, pero con todos los elementos que han hecho fracasar el sistema actual. Redactar constituciones para países con desacuerdos internos fundamentales es una costumbre británica y estadounidense que rara vez funciona. La propuesta prevé un gobierno interino con algunos escaños en el parlamento para los talibanes.

Prevé la celebración de nuevas elecciones, que los talibanes suelen rechazar. La propuesta prevé la creación de un nuevo Consejo Superior de Jurisprudencia Islámica para asesorar al poder judicial independiente. Este es probablemente el único elemento positivo y el único con el que los talibanes podrían estar de acuerdo.

En tercer lugar, Blinken pedirá al Gobierno turco que acoja una reunión entre el Gobierno afgano y los talibanes para ultimar un acuerdo de paz.

Las propuestas también piden a los talibanes que retiren sus estructuras y oficiales militares de los países vecinos. Pakistán ha ofrecido refugio a los comandantes y combatientes talibanes que viajan de un lado a otro de Afganistán y ha permitido a los militantes mantener un consejo político en el país.

Es poco probable que Pakistán y los talibanes acepten esta propuesta.

El presidente Ghani está furioso por la carta de Blinken. Otros grupos de interés del gobierno afgano también lo rechazan. Creen que es un farol. Mientras Estados Unidos no deje de dar dinero a Kabul y no retire sus tropas, Ghani y los demás no necesitan moverse.

Los talibanes también rechazarán las propuestas. Quieren que Estados Unidos se vaya y están seguros de que después de eso podrán ganar la guerra civil y reasentar su emirato islámico. Sus partidarios en Pakistán y Arabia Saudí también están convencidos de que no es necesario cambiar de rumbo.

https://www.moonofalabama.org/2021/03/us-launches-a-new-afghanistan-initiative-which-is-unlikely-to-fly.html
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Salud

La fiscalía italiana investiga la muerte de un dentista unos días después de recibir la segunda dosis de la vacuna

La fiscalía de Bolzano investiga la muerte de un dentista fallecido unos días después de recibir la segunda dosis de la vacuna. Un colega suyo ha colgado en Facebook un vídeo en el que plantea la hipótesis de una relación causal entre la administración de las dos dosis de la vacuna y la muerte (1).

La víctima, Cornel Strüning, de nacionalidad alemana, era dentista en el hospital de Brixen/Bressanone y, como profesional sanitario, había recibido recientemente las dos dosis de la vacuna contra el coronavirus. La autoridad sanitaria del Tirol del Sur envió el historial médico a la fiscalía. El mensaje de Facebook fue publicado en alemán por el grupo de médicos y farmacéuticos “Wir Noi”.

El médico afirma que tras la segunda dosis de la vacuna el dentista experimentó fuertes dolores articulares, fiebre y arritmias cardíacas. Tres semanas después sufrió un derrame cerebral y, tras un periodo en cuidados intensivos, falleció.

En un comunicado oficial, la Autoridad Sanitaria informa de que “las direcciones médicas de los hospitales de Bolzano y Bressanone, en los que fue atendido el médico fallecido, remitirán -como exige la normativa vigente- el informe a las oficinas judiciales del Tribunal de Bolzano”.

“Corresponde al ámbito del Ministerio Fiscal dar los siguientes pasos. La Dirección General de la Autoridad Sanitaria del Tirol del Sur, los directores de los distritos de Bolzano y Bressanone, los directores médicos de los hospitales de Bolzano y Bressanone se comprometen a facilitar a la Fiscalía toda la información relativa al caso y aseguran su colaboración activa”, dice el comunicado.

El caso se ha notificado a VigiFarmaco, el centro de farmacovigilancia de Aifa, la Agencia Italiana del Medicamento.

La base de datos oficial de la Unión Europea que centraliza los informes sobre los efectos adversos de las vacunas, Eudra, admite casi 2.500 muertes y 100.000 reacciones severas (2), en medio del más absoluto silencio, no solamente de los medios de comunicación convencionales, sino también de los “alternativos” y de “contrainformación”.

(1) https://www.rainews.it/tgr/bolzano/articoli/2021/03/blz-vaccino-morte-reazione-medici-no-vax-alto-adige-pfizer-92c41757-1611-4756-9586-9b73faec37b6.html
(2) http://www.adrreports.eu/es/index.html

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Guerra psicológica

Hecha la ley, hecha la trampa

El 30 de noviembre de 2013, el adalid reaccionario Carlos Alberto Montaner, acusado de terrorista y miembro de la CIA por el Gobierno de Cuba, pero galardonado en España con el Premio a la Tolerancia 2007 otorgado por la Comunidad de Madrid, y con el Premio Juan de Mariana en defensa de la libertad 2010, daba una conferencia en la Sociedad Interamericana de Prensa de Miami con el nombre de “Psicopatología de los censores” en la cual arremetía, como es su costumbre y oficio contra los gobernantes “narcisistas autoritarios” de Cuba, Nicaragua, Venezuela, República Popular de Corea y China (1).

En el resto del “mundo libre”, según Montaner, no hay problema de censura.

Como si fuera un boomerang, el discurso aludido encaja perfectamente con el comportamiento de las élites mundiales económicas, políticas y científicas, así como los gobernantes a su servicio en el discurso pandémico y vacunofilio impuesto desde marzo de 2020.

Se pregunta Montaner “¿por qué estos gobernantes dedican enormes recursos a la innoble tarea de edificar sociedades corales que repitan mecánicamente el discurso oficial, y con el objeto de lograr esa extraña conducta de los asustados ciudadanos, convertidos en súbditos obedientes, están dispuestos a crear estados policíacos dedicados a vigilar y confirmar que todos suscriban las mismas ideas y a castigar a los que se desvíen del guión obligatorio?”

Y nosotros vamos a preguntar: ¿no es esta “innoble tarea” la que están poniendo en práctica los gobiernos, como el nuestro, en la construcción de las sociedades pandémicas distópicas en las que estamos inmersos?

Continua Montaner diciendo: “Los narcisistas autoritarios no son adultos maduros, sino personalidades psicopáticas, fundamentalmente intolerantes que, por diversas razones difíciles de precisar, no desarrollaron adecuadamente sus zonas emotivas. Necesitan el aplauso. Necesitan controlar. Necesitan infundir pavor. Necesitan gobernar para siempre… El narcisista necesita que lo adoren. Vive para eso. Su autoestima se alimenta insaciablemente de la pleitesía que le rinden. La función de los demás mortales es confirmarle constantemente el inmenso talento que posee, la infalibilidad de sus juicios y la generosidad sin límite de sus intenciones”.

Y esta no es la fotografía de Evo Morales, ni de Daniel Ortega, ni de Nicolás Maduro, ni de Miguel Díaz Canel, ni de Kim Jong Un, sino que es la fotografía perfecta de personajes como John Rockefeller, George Soros, Barren Buffet, Bill Gates y otros por el estilo a nivel mundial.

Junto a ellos, personajes como Brad Connet, Chris Elias, Timothy Grant Evans, George Fu Gao, Avril Haines, Jane Halton, Mattew Harrington, Martin Knuchel, Eduardo Martínez, Stephen Redd, Hasti Taghi, Adrian Thomas, Lavan Thiru, Sofia Borges, Latoya Abbott, portavoces de las grandes corporaciones, universidades y entidades financieras que diseñaron en el Event 201 de 18 de octubre de 2019, organizado por la Fundación Gates, el Foro Económico Mundial y la Universidad Johns Hopkins, la supuesta pandemia impuesta, manu militari, al cabo de cinco meses (2).

Termina Montaner su alocución con estas palabras: “Quizás una de las fórmulas para protegernos de la censura sea identificar a los narcisistas autoritarios antes de que lleguen a posiciones en las que pueden hacernos daño”.

Tal vez a estas alturas ya podamos identificar a algunos de ellos como Jack Patrick Dorsey (Twitter), Mark Zuckerberg (Faceboock), Sundar Pichai (Google), Bill Gates (Microsoft), los fondos de inversión Fidelity Investments, BlackRock, The Vanguard Group, Government Pension Fund of Norway (Youtube) como exponentes de la moderna inquisición con atributos de censores mundiales de las opiniones discordantes con el discurso hegemónico. Basta con echar un vistazo a la reciente página oficial de Twitter (3) (4) de 1 de marzo de 2021. O la eliminación de cuentas de Faceboock, o el bloqueo que se está padeciendo en muchas webs críticas con el sistema de dominio global por parte de Google y la eliminación de videos en Youtube.

Una parte de estos narcisistas autoritarios a que aludía Montaner han creado una asociación que determinará la autenticidad de contenidos para luchar contra la desinformación en Internet. Aldous Huxley debe dar saltos de alegría en su tumba al ver materializada su visión de Un Mundo Feliz mediante la creación de un “Ministerio de la Verdad Mundial”.

La noticia, publicada en la web de Microsoft el 22 de febrero de 2021 dice así: “Un grupo de influyentes empresas tecnológicas y de medios de comunicación se ha asociado para formar la Coalición para la Procedencia y Autenticidad de los Contenidos (C2PA), un proyecto de la Fundación de Desarrollo Conjunto creado para hacer frente a la prevalencia de la desinformación… La colaboración con los fabricantes de chips, las organizaciones de noticias y las empresas de software y plataformas es fundamental para facilitar una norma de procedencia completa e impulsar una amplia adopción en todo el ecosistema de contenidos… La formación de la C2PA reúne a los miembros fundadores de la Iniciativa de Autenticidad de Contenidos (CAI), liderada por Adobe, y del Proyecto Origin, dirigido por Microsoft y la BBC, unificando las especificaciones técnicas en una sola entidad. La CAI está construyendo un sistema para proporcionar la procedencia y la historia de los medios digitales… El Proyecto Origin tiene sus raíces en la producción y distribución de noticias” (5).

Si a nivel mundial, como ya está aplicando Twitter, se establece definitivamente este “Superministerio de la Autenticidad”, la pregunta que debe realizarse a continuación es: ¿en qué lugar del inframundo quedan las legislaciones nacionales que supuestamente amparan la libertad de expresión?

Un extenso análisis sobre el artículo 20 de la Constitución Española sobre la libertad de expresión realizado por María Jesús García Morales, profesora Titular de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona titulado “La prohibición de la censura en la era digital” (6), realiza una serie de consideraciones que a la luz de lo que estamos viviendo, vale la pena reflexionar sobre una pregunta que se hace: “La Constitución española de 1978 recoge la prohibición de censura en su artículo 20.2. Pero, ¿puede una figura que surge en el siglo XVIII hacer frente a las amenazas que plantean las nuevas tecnologías? La prohibición constitucional de censura ¿se ha convertido en una reliquia jurídica?”

Dicho artículo 20 afirma que se reconocen y protegen los derechos a) a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción, y el apartado 2 del citado artículo dice: “El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.

A lo largo de sus consideraciones, María Jesús García, hace referencia a la sentencia del Tribunal Supremo (STS 52/1983) que define el concepto de censura como “cualquier medida limitativa de la elaboración o difusión de una obra del espíritu, especialmente al hacerla depender del previo examen oficial de su contenido”. Además, añadió una cláusula de salvaguarda para incluir dentro de la prohibición cualquier tipo de censura, es decir, “todos los tipos imaginables de censura previa, aun los más débiles y sutiles, que […] tengan por efecto no ya el impedimento o prohibición, sino la simple restricción de los derechos de su artículo 20.1”.

Y, la sentencia del Tribunal Constitucional (187/1999) alude a “cualquier medida limitativa de la elaboración o difusión de una obra del espíritu que consista en el sometimiento a un previo examen por un poder público del contenido de la misma cuya finalidad sea la de enjuiciar la obra en cuestión con arreglo a unos valores abstractos y restrictivos de la libertad, de manera tal que se otorgue el ‘placet’ a la publicación de la obra que se acomode a ellos a juicio del censor y se le niegue en caso contrario”.

La autora se pregunta que si la censura vedada por la Constitución es una medida externa, conduce a la siguiente pregunta: ¿quién debe ser el censor? Ya que la Constitución nada dice sobre el destinatario de la prohibición de censura. El Tribunal Constitucional se ha referido a la censura llevada a cabo por poderes públicos.

Continúa María Jesús García: “Respecto a los controles llevados a cabo por privados, el Tribunal Constitucional ha rechazado que deban reputarse como censura determinados controles de contenidos ejercicios por particulares… y, singularmente, el derecho de veto del director y editor de un medio de comunicación con el argumento de que, al ser responsables de lo publicado, tienen también un derecho de limitar y controlar esa información… La prohibición de censura se ha dirigido al Estado, de nuevo, por razones históricas. Sin embargo, los privados han pasado a tener unos poderes de supervisión del flujo de comunicación muy superior a la actividad censora de cualquier Estado… Los avances tecnológicos demuestran que la esencia de la censura ha sido siempre una determinada forma de controlar contenidos, el control sistemático y general de opiniones e informaciones, pues este tipo de supervisión es susceptible de estrangular el proceso de comunicación. Con internet se abren nuevos interrogantes sobre el riesgo de paralizar el flujo de comunicación, especialmente mediante sistemas de filtrado que permiten un control de todas las comunicaciones electrónicas… Son muchos los interrogantes sobre la amenaza real de censura en internet, pero no puede descartarse su aparición con nuevos rostros. La censura quizá todavía no es cosa del pasado”.

Esta es una faceta más de la llamada globalización que poco a poco ha ido vaciando de contenido las legislaciones nacionales tanto en materia jurídica, como económica y política que en el caso europeo se ha subordinado a los dictados de la Comisión Europea, eso sí con un montaje teatral de pantomima como es el Parlamento Europeo, un inmenso abrevadero para 750 bocas y bolsillos cuyas remuneraciones para lo inservible serían suficientes para proveer de agua potable a la población mundial que carece de ella.

Pero esta Comisión Europea, a su vez, está subordinada a los dictados superiores, ya sean del Fondo Monetario Internacional o de los grupos de presión, financieros, industriales y mediáticos internacionales que configuran el auténtico Poder.

Como resumen, las denominadas leyes, constituciones, decretos y otras menudencias, son papel mojado, pues hecha la ley, hecha la trampa. Y si no espabilamos estaremos completamente sometidos a un puñado de narcisistas autoritarios que no son otra cosa que los enemigos públicos número 1 de la humanidad.

(1) https://www.clublibertaddigital.com/ilustracion-liberal/58/la-psicopatologia-de-los-censores-carlos-alberto-montaner.html
(2) https://www.centerforhealthsecurity.org/event201/players/
(3) https://help.twitter.com/en/rules-and-policies/medical-misinformation-policy
(4) https://blog.twitter.com/en_us/topics/company/2021/updates-to-our-work-on-covid-19-vaccine-misinformation.html
(5) https://news.microsoft.com/2021/02/22/technology-and-media-entities-join-forces-to-create-standards-group-aimed-at-building-trust-in-online-content/
(6) http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:TeoriayRealidadConstitucional-2013-31-6030&dsID=Documento.pdf

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Represión

Rusia se opone a los pasaportes sanitarios porque la vacunación es voluntaria

En una rueda de prensa el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, se ha pronunciado contra los pasaportes sanitarios que quiere imponer la Unión Europea: “La introducción del pasaporte de vacunación en la Unión Europea pondría en entredicho el principio de vacunación voluntaria”, dijo el martes tras su reunión con el ministro de Asuntos Exteriores de Uzbekistán (*).

El pronunciamiento de Lavrov se produce tras el anuncio de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, de imponer un pasaporte de vacunas.

“Se trata de una idea que aún está en desarrollo. Según nuestros colegas en Europa, está creando una actitud contradictoria en los países europeos y este proyecto de la burocracia de Bruselas se está tomando en serio. Muchos dicen que este proyecto resulta contrario a las reglas de la burocracia porque los países de la Unión Europea han decidido que la vacunación es una cuestión voluntaria”, añadió Lavrov.

“Esto significa que la gente se verá obligada a hacerlo [a vacunarse] si quiere desplazarse, y la gente en Europa tiene una mala visión de la vida sin moverse entre los países de la Unión Europea”, dijo Lavrov.

Haciéndose eco de los derechos de los rusos, el ministro dijo que su país no caerá en la restricciones derivadas de la pandemia y ha informado a sus colegas de la Unión Europea de que cuenta con que no discriminarán a los rusos como consecuencia del pasaporte sanitario.

Las nuevas medidas de control plantean numerosos interrogantes y, desde luego, se multiplicará el número de “sin papeles”, un acicate añadido a los motivos de expulsión inmediata de inmigrantes ilegales, refugiados y ciudadanos extracomunitarios.

Llegará un punto en que los propios europeos que ejerzan su derecho a no vacunarse se considerarán “sin papeles” y ciudadanos de segunda.

(*) https://tass.ru/obschestvo/10814609