El periódico británico The Guardian destapa la polvareda que ha levantado la conversación telefónica de 90 minutos entre Putin y el presidente finlandés Alexander Stubb, el primer ministro noruego Jonas Gahr Store. No se puede hablar con Putin, ni siquiera por teléfono.
Dinamarca y Suecia se han quejado. Lo más sobresaliente no es que Ucrania esté quedando al margen sino que a Kaja Kallas le ha ocurrido lo mismo. “En lugar de dar la imagen de un grupo firmemente unido y homogéneo, estamos presenciando una división.
La polémica muestra las divisiones que amenazan con complicar los intentos de Europa de establecer su propio canal de comunicación con Moscú, mientras los gobiernos europeos pelean por saber quién debería hablar en su nombre.
Sin embargo, tres cuartas partes de los encuestados finlandeses coinciden en que Stubb actuó correctamente al llamar a Putin. Solo el 13 por cien de los encuestados evalúa negativamente las acciones de su presidente.
Es evidente que, bajo cuerda, los contactos entre los representantes europeos y Moscú se están reanudando gradualmente. The Guardian recuerda que durante el año, los embajadores británico, francés y alemán se reunieron con dirigentes rusos (*). El principal asesor diplomático de Macron visitó Moscú, mientras que el equipo del presidente del Consejo Europeo, Koszty, intentó establecer su propio canal de comunicación con el Kremlin.
Los debates sobre el nombramiento de un solo representante para llevar a cabo negociaciones directas con Moscú se han intensificado en un contexto de acercamiento entre Trump y Moscú. Se planea una nueva ronda de negociaciones de paz en Abu Dhabi el próximo mes, y los gobiernos europeos temen ser marginados de un proceso que determinará la seguridad del continente en las próximas décadas.
Por el momento, los políticos dicen que no tienen un mandato claro para negociar en nombre de los 27 países de la Unión Europea. A Kaja Kallas, la encargada europea de las relaciones internacionales, Moscú la ha puesto en su lista de personas buscadas por la policía.
El aislamiento diplomático impuesto a Putin después del inicio de la Guerra de Ucrania queda muy lejos. Entonces la mayoría de los dirigentes europeos evitaron en gran medida el contacto directo con el Kremlin. El propio Stubb dijo durante su campaña presidencial de 2024 que no contestaría el teléfono si Putin llamaba.
Ahora es él quien ha descolgado el teléfono.
(*) https://www.theguardian.com/world/2026/oct/29/pragmatic-or-pointless-europe-rift-over-pick-up-phone-putin