Un grupo de profesionales médicos en el Reino Unido exigió al gobierno de Rishi Sunak inicie una investigación sobre los riesgos de las vacunas ARNm contra la Covid-19.
Un grupo de profesionales médicos en el Reino Unido exigió al gobierno de Rishi Sunak inicie una investigación sobre los riesgos de las vacunas ARNm contra la Covid-19.
El enorme aumento de coágulos sanguíneos, la progresión de la cardiopatía arterosclerótica y los trastornos sanguíneos están asociados a la vacunación contra el “covid”, según una investigación de la FDA publicada por la revista científica Vaccine (*).
Los investigadores examinaron los datos de 17,4 millones de ancianos estadounidenses que recibieron un total de 34,6 millones de dosis de la vacuna entre el 10 de diciembre de 2020 y el 16 de enero de este año.
Otros tres efectos secundarios -una falta de oxígeno en el corazón, un trastorno de las plaquetas sanguíneas denominado trombocitopenia inmunitaria y otro tipo de coagulación denominada coagulación intravascular- hicieron saltar inicialmente las alarmas.
Sin embargo, la FDA sigue empeñada en asegurar que los resultados no prueban que las vacunas causaran ninguno de los cuatro efectos secundarios. Los hallazgos “todavía se están investigando y requieren más estudios sólidos”.
Los investigadores de la FDA analizaron los registros de la base de datos de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS). Incluyeron a beneficiarios del programa Medicare Fee-for-Service de 65 años o más que recibieron la vacuna dentro del plazo.
Alrededor de 25 millones de personas están inscritas en el sistema de pago por servicio de Medicare, pero sólo unos 17 millones se vacunaron durante el periodo de estudio.
El objetivo era comprobar si la vacunación aumentó el riesgo de acontecimientos adversos, como la embolia pulmonar, o coágulos de sangre en los pulmones. Los primeros resultados del control de seguridad detectaron un aumento del riesgo de cuatro efectos adversos.
Hasta el 15 de enero de 2022 se habían detectado 9.065 casos de falta de oxígeno en el corazón, lo que se conoce como infarto agudo de miocardio. Al mismo tiempo, detectaron 6.346 casos de embolia pulmonar, 1.064 casos de trombocitopenia inmunitaria y 263 casos de coagulación.
Las efectos secundarios sólo se han detectado tras la vacunación de Pfizer. El análisis de las señales tras la recepción de las vacunas Moderna y Johnson & Johnson no reveló ningún problema.
Las tres vacunas se han asociado a una serie de efectos secundarios. La inflamación del corazón está relacionada con las vacunas Moderna y Pfizer, mientras que la vacuna Johnson & Johnson se ha asociado a coágulos sanguíneos.
—https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0264410X22014931
Las muertes súbitas e inesperadas se han disparado en Alemania tras el inicio de la campaña de vacunación contra el “covid” en 2021, según datos recientemente publicados sobre el seguro de 72 millones de personas.
El número de muertes súbitas se ha más que duplicado desde que se introdujo la vacuna a finales de 2020, pasando de unas 6.000 por trimestre a 14.000 en la actualidad. La diferencia, 8.000, significa que más de 80 personas mueren cada día de forma repentina (1).
Los datos, basados en los historiales médicos de 72 millones de alemanes, proceden de la Asociación de Médicos del Seguro Obligatorio de Enfermedad (KBV), que el parlamentario alemán Martin Sichert y el analista de datos Tom Lausen obligaron a publicar.
No está claro por qué el regulador de medicamentos del gobierno alemán, el Instituto Paul Ehrlich, no ha publicado estos datos. En 2020 el gobierno alemán normalizó el uso de los datos de los seguros para controlar los posibles daños de las vacunas, pero no parece que se haya cumplido esta ley.
Sichert y Lausen hicieron públicas sus conclusiones en una rueda de prensa celebrada el lunes (2).
El profesor Stefan Homburg, antiguo director del Instituto de Finanzas Públicas de la Universidad de Hannover, ha sostenido que “desde que comenzó la vacunación a principios de 2021, las muertes súbitas e inesperadas se han disparado. Es lo que muestran los nuevos datos del KBV sobre los 72 millones de asegurados” (3).
Los datos no demuestran que las vacunas estén causando el aumento de la mortalidad súbita, recuerda el Instituto Central de Atención Médica del Seguro de Enfermedad Obligatorio. Las vacunas sólo salvan vidas, no acaban con ellas.
Sin embargo, los datos son coherentes con informes anteriores de seguros alemanes, que muestran que el número de casos registrados de eventos secundarios de las vacunas que requieren tratamiento médico aumentó más de 30 veces en 2021 en comparación con 2019 y 2020.
(1) https://notrickszone.com/2022/12/12/breaking-data-of-72-million-insured-shows-massive-sudden-unexpected-deaths-exploded-in-germany-since-2021/
(2) https://www.youtube.com/watch?v=qfB6ZFUgIEk
(3) https://twitter.com/SHomburg/status/1602178795074883584
En Australia se está produciendo un exceso de mortalidad increíblemente elevado del 13 por cien en este año, según la Oficina Australiana de Estadística. En los ocho primeros meses del año murieron 15.400 personas más.
Un 13 por cien es una cifra increíblemente alta para la mortalidad. La mortalidad no suele variar en más de un 1 ó 2 por cien, por lo que un 13 por cien es muy superior a los niveles normales.
Nunca ha habido nada comparable en el pasado reciente de Australia. El análisis del Instituto de Actuarios llega a un exceso de mortalidad en los ocho primeros meses del 13 por cien, 15.400 muertes adicionales, y del 10 por cien en agosto, 1.700 muertes.
Los últimos datos de mortalidad publicados por la Oficina Australiana de Estadística el mes pasado revelaron que se habían producido 128.797 muertes entre el 1 de enero y el 31 de agosto, un 17 por cien más que la media histórica. Eso equivale a 18.671 muertes más. De ellas, solo 7.727 se atribuyeron al “covid” (el 41 por cien), lo que deja un exceso de 10.944 muertes no causadas por el “covid”.
Las muertes en el mes de agosto superaron en un 12,4 por cien la media histórica, frente al 16,2 por cien de julio. En lo que va de este año, las muertes por demencia han aumentado un 18,9 por cien, las de diabetes un 20,8 por cien, las de cáncer un 6,1 por cien y las de cardiopatía isquémica un 3,3 por cien.
—https://www.news.com.au/lifestyle/health/health-problems/excess-deaths-in-2022-incredibly-high-at-13-per-cent/news-story/2a33dfeeb7476765da4e237c59f59bf7
Las vacunas han sido objeto de discusión en el Foro de Defensa Nacional Reagan, que se celebra anualmente en California. Cada vez caben menos dudas de que la pandemia ha convertido a las inyecciones, de las que antes sólo se ocupaban los médicos, en parte integrante de los asuntos militares, estratégicos y de inteligencia.
Por eso en el Foro intervino Avril Haines, directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos. Naturalmente habló de vacunas para decir que las occidentales son “mejores” que las chinas, en particular porque no son eficaces contra la variante ómicron (1).
A pesar de ello, dijo la jefa de los espías, China no ha admitido ninguna vacuna extranjera. Las multinacionales farmacéuticas se han quedado sin el gran pastel del mercado que ha creado la pandemia. China ha inyectado cerca del 40 por cien de los aproximadamente 5.000 millones de dosis administradas en todo el mundo.
Como las vacunas chinas no son eficaces, dice The Guardian (2), la negativa a inyectar vacunas extranjeras es un peligro si el gobierno de Pekín abandona la política de “covid cero”. Podría enfrentarse a una ola epidémica a gran escala, augura el periódico británico.
China ha creado tres vacunas específicas contra el “covid”, Sinovac, Sinopharm y Convidecia, y las tres son de tipo convencional o, en otras palabras, ninguna sigue la nueva técnica de ARN mensajero, como las occidentales.
El gobierno ha recomendado la vacunación, pero también ha insistido en que debe ser voluntaria en todo caso. No obstante, ante el desinterés por las vacunas, en algunas localidades los sanitarios tuvieron que recurrir a las amenazas y las medidas coercitivas.
En China las presiones para vacunarse suscitaron numerosas críticas por parte de la población, que comenzó a indignarse. Muchos acusaron a las autoridades locales de violar la política del gobierno central y hacer obligatoria de facto la campaña de vacunación voluntaria.
A pesar de las amenazas y chantajes, la tasa de vacunación no ha sido muy elevada, ya que sólo ha alcanzado al 80 por cien de la población. Unos 375 millones de personas mayores de 15 años no se han vacunado en absoluto. Otra parte importante de la población no ha recibido las dosis de refuerzo.
(1) https://www.youtube.com/watch?v=23baqQGKJhs&t=15931s
(2) https://amp.theguardian.com/world/2022/dec/04/chinas-xi-jinping-unwilling-to-accept-western-covid-vaccines-says-us-intelligence-chief
Una demanda ante los tribunales de Estados Unidos ha revelado que 783.000 personas solicitaron atención médica por efectos adversos graves tras vacunarse contra el “covid”.
La Informed Consent Action Network (Red de Acción para el Consentimiento Informado, ICAN) ha calculado la cifra a partir de los datos del V-Safe de los CDC, una aplicación para los móviles que envía periódicamente a las personas mensajes de texto y encuestas en línea para controlar los posibles efectos secundarios de las vacunas contra el “covid”.
Los efectos adversos graves incluyen visitas a urgencias, hospitalizaciones y muertes.
Los datos proceden de un grupo de unos 10 millones de personas que utilizaron el sistema V-safe entre el 14 de diciembre de 2020 y el 31 de julio de este año. Los CDC los publicaron después de haber sido demandados por no hacerlos públicos.
La ICAN es una organización sin ánimo de lucro con sede en Texas que se opone a la coacción médica y exige el previo consentimiento informado del paciente. Según la ICAN, el 7,7 por cien de los usuarios de V-Safe, es decir, 782.913 personas, declararon haber acudido a un médico a través de una cita de telesalud, una clínica de atención urgente, un procedimiento de urgencias o una hospitalización tras la vacunación.
Alrededor del 25 por cien de los usuarios de V-Safe declararon haber experimentado síntomas que les hicieron faltar a la escuela o al trabajo o les impidieron realizar otras actividades normales.
No obstante, los CDC no confirman las cifras porque no es posible determinar si las vacunas fueron las causantes de las dolencias.
—https://thepulse.one/2022/10/09/us-lawsuit-reveals-783000-people-sought-medical-care-for-serious-adverse-events-after-covid-vaccination/ https://www.foxnews.com/politics/cdc-lawsuit-vaccine-data https://www.reuters.com/legal/litigation/new-data-is-out-covid-vaccine-injury-claims-whats-make-it-2022-10-12/
Casi medio millón de niños y jóvenes menores de 44 años han muerto desde que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó por primera vez el uso de emergencia de la vacuna contra el “covid” en Estados Unidos, según las cifras oficiales publicadas por los Centros de Control de Enfermedades (CDC).
Eso supone un exceso de casi 118.000 muertes en comparación con la media de 2015 a 2019.
Las cifras se han conocido gracias a la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (*), e indican que este año ha habido 7.680 muertes más en exceso entre los niños y jóvenes hasta ahora en comparación con el mismo período de tiempo en 2020 en el punto álgido de la pandemia.
El peor año en cuanto a muertes entre personas de 0 a 44 años fue 2021, con 291.461 muertes en exceso en total, casi 60.000 más que las ocurridas en 2020. Según las cifras oficiales de los CDC, se debió principalmente a un aumento de las muertes entre niños y jóvenes a partir de la semana 31 aproximadamente.
En plena pandemia, con la introducción de las vacunas cabría esperar que el año pasado las muertes hubieran disminuido significativamente en ese grupo de edad. Pero ocurrió lo contrario. Las cifras de los CDC indican que esa tendencia ha continuado este año, aunque en una escala menor.
(*) https://stats.oecd.org/index.aspx?queryid=104676
—https://expose-news.com/2022/11/30/usa-118k-children-died-suddenly-covid-vaccine/
Desde que la Agencia Europea de los Medicamentos (EMA) aprobó por primera vez la vacuna de Pfizer para los niños, en Europa el exceso de mortalidad infantil ha aumentado un 552 por cien.
El 28 de mayo del año pasado, la EMA amplió la autorización de emergencia de la vacuna contra el “covid” de Pfizer para los niños de 12 a 15 años. Seis meses después ampliaron la autorización a los niños de 5 a 11 años.
Antes de la primera autorización, las muertes de niños estaban muy por debajo de los niveles esperados. Desde entonces, han aumentado drásticamente. El 6 de noviembre el exceso de mortalidad infantil en Europa había aumentado un 552 por cien.
Hasta finales del año pasado el aumento era del 848 por cien y en lo que va de éste el aumento es del 444 por cien.
Las cifras proceden de EuroMomo, un proyecto europeo de seguimiento de la mortalidad que publica estadísticas oficiales procedentes de los gobiernos europeos. La última publicación incluye las estadísticas de mortalidad de 27 países de toda Europa, sin incluir Ucrania, hasta la semana 44 de este año.
El año pasado, antes de la aprobación de la vacuna para los niños, se produjeron 270 muertes menos de las previstas en niños. Pero después de la aprobación, hubo 848 muertes más de las previstas al final del año.
La media de cuatro años de exceso de muertes infantiles en Europa entre la semana 22 y la 52 es de sólo 89,5. Pero en el mismo periodo del año pasado, tras la aprobación de la vacuna de Pfizer para los niños, se produjeron 848 muertes más en niños de lo esperado y 758,5 muertes más que la media de los cuatro años comprendidos entre 2017 y 2020.
Eso significa que el exceso de mortalidad infantil en 27 países europeos aumentó en un 848 por cien en comparación con el promedio de cuatro años 2017-2020 después de la aprobación de la vacuna para los niños.
Este año las burocracias sanitarias de Europa ofrecieron las vacunas a los niños de 5 años o más, y a los niños de 12 años o más les permitieron hasta tres dosis.
El promedio de muertes excesivas durante cuatro años en niños de entre 1 y 44 semanas fue de 170,75. Pero en las primeras 44 semanas de este año, se produjeron 929 muertes infantiles más de las previstas y 758,25 muertes más que la media del cuatrienio comprendido entre 2017 y 2020.

En consecuencia, el exceso de mortalidad infantil en 27 países europeos a lo largo de este año ha aumentado hasta ahora un 444 por cien en comparación con la media cuatrienal del periodo 2017-2020.
Ha habido muchas más muertes en niños desde que la EMA aprobó por primera vez la vacuna para niños de 12 a 15 años, con 1.777 muertes en exceso registradas entre la semana 22 de 2021 y la semana 44 de 2022.
El promedio de exceso de muertes en los cuatro períodos anteriores de 2017 a 2021 equivale a 272,5 muertes en exceso.
Por lo tanto, el exceso de muertes en niños en 27 países europeos ha aumentado en un 552 por cien desde que la Agencia Europea del Medicamento extendió por primera vez la autorización de la vacuna de Pfizer a los niños.
Las vacunas contra el “covid” están, pues, matando a muchos niños, y si no es así los gobiernos europeos deben explicar muy claramente que el aumento de la mortalidad infantil se debe al calor, al frío, la lluvia o a otros motivos cualesquiera.
(*) https://www.euromomo.eu/graphs-and-maps/
Una de las características del moderno capital monopolista es la (con)fusión del Estado, lo público, con las empresas privadas, un fenómeno que a veces se ha llamado “puertas giratorias”. “Los monopolios de Estado y los privados se entretejen formando un todo”, escribió Lenin (1), porque el Estado no es nada diferente de un consejo que administración de los intereses generales de los grandes capitalistas y financieros.
Esa (con)fusión es evidente en el caso de la industria farmacéutica y ha sido llevada al extremo durante la pandemia, lo que ya nadie trata de ocultar. Ahora en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una institución pública, ha absorbido en su seno al equipo de propaganda de la multinacional Pfizer.
El precio es de 52,5 millones de dólares, una parte de los cuales proceden de los fondos contra el “covid”. La empresa de relaciones públicas se llama Weber Shandwick y se ha incorporado a la Unidad de Inmunización y Respiratoria del instituto de salud pública. La empresa ha trabajado para Pfizer desde 2006 y el año pasado firmó otro contrato publicitario con Moderna.
Las empresas de relaciones públicas no suelen trabajar para un único cliente y también prestan servicios publicitarios a las instituciones públicas. Pero es evidente que hay un conflicto de intereses: quienes elaboran las campañas de publicidad para la salud pública y las farmacéuticas no pueden ser los mismos y, según PR Week, la vacuna contra la gripe ha sido uno de los primeros conflictos entre ambas partes (2).
En septiembre de 2020 la empresa Weber Shandwick firmó un contrato con el Departamento de Salud y Servicios Humanos y el Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias (NCIRD) de los CDC, que es el responsable de apoyar al Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) que, a su vez, es quien emite recomendaciones a los CDC sobre las vacunas, incluidas las vacunas contra el “covid”.
En consecuencia, no es posible saber si las recomendaciones sanitarias elaboradas por los CDC durante la campaña de vacunación tenían un objetivo sanitario o sólo era publicidad comercial procedente de quienes las vendían. Ni siquiera es posible saber si la aprobación de las vacunas contra el “covid” fue consecuencia de esa mezcla entre lo sanitario y lo comercial.
El caso es que el 12 de diciembre de 2020 el ACIP recomendó la vacuna contra el “covid” de Pizer en personas mayores de 16 años. Tres meses después recomendó la vacuna de Moderna para mayores de 18 años y, desde entonces, ha seguido recomendado ambas para la mayoría de la población, incluidos los niños de tan solo seis meses.
Los CDC siguieron adelante a pesar de la carencia de ensayos clínicos, argumentando que la emergencia sanitaria era muy acuciante y que había que actuar a ciegas.
La empresa Weber Shandwick realizó un trabajo específico para el NCIRD que incluía la promoción de las vacunas y la comunicación de los riesgos y las acciones recomendadas para las epidemias. El aparato de propaganda también proporcionó al NCIRD a 17 especialistas en publicidad sanitaria, dos en investigación sanitaria y otro más en medios de comunicación.
La publicidad de Weber incluye la generación de ideas de historias, la distribución de artículos y la realización de actividades de divulgación para las noticias, los medios de comunicación y las organizaciones de entretenimiento. Los propagandistas también llevarán a cabo investigaciones sobre el público objetivo y planes de imagen dirigidos a responsables de la atención sanitaria.
“Las empresas están empezando a movilizarse en torno a lo que es, posiblemente, la misión de salud pública más urgente y crítica de nuestra vida, y el entorno de las comunicaciones nunca ha sido más complejo”, ha declarado Pam Jenkins, una dirigente del aparato de proganda (3). No obstante, no se trata sólo de un lavado de cerebro masivo sino, sobre todo, de cambiar el comportamiento de millones de personas en todo el mundo.
(1) El imperialismo, fase superior del capitalismo, Pekín, 1972, pg.91
(2) https://www.prweek.com/article/1698118/weber-shandwick-wins-potential-50m-cdc-flu-vaccine-comms-account
(3) https://www.webershandwick.com/vaccines/
“¿Se probó la vacuna Pfizer covid para detener la transmisión del virus antes de que ingresara al mercado? ¿Sabíamos conseguir la inmunización antes de que entrara al mercado?”. Respuesta: “No… Ya sabes, tuvimos que… movernos realmente a la velocidad de la ciencia para saber qué está ocurriendo en el mercado”.
Debe estar conectado para enviar un comentario.