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| La periodista fallecida Lyra McKee |
Los vecinos del barrio se defendieron del asalto lanzando más de 50 cócteles molotov que incendiaron dos vehículos policiales.
El Brexit ha disparado todas las contradicciones latentes en Irlanda del norte desde aquellos Acuerdos. La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea establecerá una frontera física entre el sur, que quedará dentro, y el norte de Irlanda, que quedará fuera.

El comercio bilateral alcanzó un nuevo pico el año pasado, con un volumen total que superó los 680.000 millones de dólares, un aumento de más del 10 por ciento con respecto al año anterior.
Durante el mismo período, la inversión de la Unión Europea en China superó los 10.000 millones de dólares, lo que supone un aumento de casi el 26 por ciento. La inversión directa de China en la Unión Europea ascendió a unos 8.000 millones de dólares, lo que representa un aumento de más del 7 por ciento.
La Unión Europea es una de las principales fuentes de inversión extranjera de China, así como su segundo mayor destino de inversión. Según la Comisión Europea, el comercio entre ambas partes asciende a una media de 1.000 millones de euros al día. Las principales importaciones del bloque desde China son bienes industriales y de consumo, maquinaria y equipo, y ropa. China importa más maquinaria y equipos, vehículos de motor, aviones y productos químicos de la Unión Europea.
China y la Unión Europea están discutiendo actualmente un acuerdo de inversión. El objetivo es proporcionar a los inversores de ambas partes un acceso previsible y a largo plazo a los mercados de la otra parte y proteger sus inversiones.
El Presidente chino Xi Jinping realizó este año sus primeras visitas al extranjero a Italia, Mónaco y Francia y, durante su viaje, instó a ambas partes a acelerar las negociaciones con este fin.

Desde su creación en 1955 el actual ejército alemán, Bundeswehr, fue concebido como aparato defensivo. En diciembre de 1989 el programa del SPD consagraba como principios de la política exterior y de seguridad de Alemania, la “seguridad común” y el “desarme”. “Nuestra meta es disolver los bloques militares mediante un orden de paz europeo”, decía aquel programa. “El hundimiento del bloque del Este reduce el sentido de las alianzas militares e incrementa el de las alianzas políticas (…) se abre la perspectiva para un fin del estacionamiento de las fuerzas armadas americanas y soviéticas fuera de su territorio en Europa”. Ese programa no se cambió hasta 2007. Para entonces hacía tiempo que había caducado. Exactamente hacía ocho años.
El 24 de marzo se cumplirán veinte del inicio del bombardeo de lo que quedaba de Yugoslavia conocido como “guerra de Kosovo”. Para Alemania aquella participación en una operación ilegal de la OTAN fue la primera operación militar exterior desde Hitler. Desde entonces, “la seguridad de Alemania se defiende en el Hindukush”, como dijo en 2009 el ministro de defensa Peter Struck. También en África y allí donde el acceso alemán/europeo a los recursos y vías comerciales lo exijan, según estableció en su día con toda claridad la canciller (saliente) Angela Merkel.
Aquel estreno en Kosovo empezó con una mentira. Igual que Vietnam, igual que Irak y que tantas otras guerras (recordemos el informe de la agencia Efe de septiembre de 1939, dando cuenta del ataque de Polonia contra Alemania). La primera mentira de Kosovo fue la masacre de Rachak.
Rachak y el policía Hensch
Rachak y Rugovo son dos pueblos del noroeste de Kosovo, al sur de la capital de distrito de Pec. Con la frontera albanesa muy cerca, en 1998 la región era zona de acción de la guerrilla albanesa UCK, sostenida y financiada por la OTAN, la CIA y el servicio secreto británico.
Aquel año la UCK cometió tantos desmanes con civiles serbios, gitanos y albaneses “colaboracionistas” que su jefe local, Ramush Haradinaj, luego primer ministro de Kosovo, hasta llegó a ser juzgado en La Haya por crímenes de guerra por un tribunal que era comparsa de la OTAN. Haradinaj fue absuelto, entre otras cosas porque nueve de los diez testigos que debían declarar contra él fueron eliminados antes de que pudieran hacerlo, unos en “accidentes de tráfico”, otros en “peleas de bar”, otros en atentados. Así hasta nueve. En cualquier caso, a principios de 1999 el ejército yugoslavo respondió con gran fuerza a aquella ofensiva de la UCK teledirigida por la OTAN, con una contraofensiva.
Cerca de Rachak y de Rugova varias decenas de guerrilleros albaneses cayeron en emboscadas ante el ejército. Henning Hensch, un policía alemán retirado con carnet del SPD, estuvo allí. Era uno de los seleccionados por el ministerio de exteriores para engrosar los equipos de observadores de la OSCE en Kosovo. En esa calidad actuó como perito en Rachak y Rugovo. Vio a los guerrilleros muertos con sus armas, carnets y emblemas de la UCK cosidos en sus guerreras. En Rugovo, los yugoslavos juntaron los cadáveres en el pueblo y los observadores de la OSCE hicieron fotos.
“Esas fotos, convenientemente filtradas de todo rastro de armas y emblemas de la UCK, hicieron pasar lo que fue un enfrentamiento militar con grupos armados, por pruebas de una masacre de civiles”, me explicó Hensch en 2012. “Ambos bandos cometían exactamente los mismos crímenes, pero había que poner toda la responsabilidad sólo sobre uno de ellos”, decía el policía jubilado.
El 27 de abril el entonces ministro socialdemócrata de defensa alemán, Rudolf Scharping, presentó en rueda de prensa aquellas fotos en las que se veía los cadáveres de los guerrilleros amontonados en el papel de civiles inocentes masacrados. Al día siguiente, el diario Bild publicaba una de ellas en portada con el titular: “Por esto hacemos la guerra”.
“Este era un país opuesto a la guerra y consiguieron que, por primera vez en más de cincuenta años, se metiera en una”, explicaba por teléfono Hensch, con sumo pesar. “Antes de esa experiencia, nunca imaginé que en mi país pudiera pasar algo así, es decir que el gobierno y la prensa mintieran al unísono y engañaran a la población”.
Para violentar el consenso básico de la sociedad alemana contra el intervencionismo militar, la OTAN, el gobierno de socialdemócratas y verdes (1998-2005) y los medios de comunicación, se tuvieron que emplear a fondo.

Fabricar la versión del conflicto
El relato del conjunto de la guerra en los Balcanes se basó en una fenomenal sarta de mentiras, amnesias y omisiones. La opinión pública europea fue intoxicada con una eficacia que hasta entonces, en Occidente, solo se consideraba posible en Estados Unidos.
Como hoy se conoce perfectamente, antes de la intervención de la OTAN no había en el conflicto de Kosovo la “catástrofe humanitaria” que las potencias se inventaron para intervenir, sino una violencia que en 1998 partió de la UCK y a la que el ejército yugoslavo respondió con la misma violencia, explicaron miembros del equipo de la OSCE como el general alemán retirado Heinz Loquai y la diplomática estadounidense Norma Brown en un documental de la cadena de televisión alemana ARD emitido en 2012 (“Es began mit einer Lüge”, Comenzó con una mentira).
Los medios alemanes ignoraron tres datos fundamentales: 1- la tradicional hostilidad de su país hacia Yugoslavia, que diarios como el Frankfurter Allgemeine Zeitung, y Die Welt, así como el semanario Der Spiegel, consideraban una “creación artificial”. 2- El hecho de tanto croatas como bosnios musulmanes, liderados en los noventa por dirigentes de la misma calaña que Milosevic, habían sido aliados de la Alemania nazi en la segunda guerra mundial y partícipes, junto con los alemanes, del genocidio de un millón de serbios desencadenado entonces por los nazis. Y 3- la naturaleza ilegal de las acciones militares de la OTAN desde el punto de vista de la ley internacional. El ministro de exteriores verde Josef Fischer comparó a “los serbios” con los nazis y al conflicto de Kosovo con Auschwitz, comparaciones que el General Loquai califica de monstruosas, “especialmente en boca de un alemán”.
El catálogo de Scharping
El ministro de defensa Rudolf Scharping dijo antes de la intervención que los serbios habían matado a 100.000 albaneses en Kosovo. La realidad es que se contabilizaron entre cinco mil y siete mil, entre muertos y desaparecidos, todos los bandos juntos e incluidas las víctimas de bombas de la OTAN.
Scharping suscribió la leyenda americana del “plan herradura” de Milosevic: rodear a la población albanesa y deportarla antes del inicio de los bombardeos. Mencionó la “expulsión de millones” y “400.000 refugiados” albaneses antes del inicio de la operación de la OTAN. La realidad fue que para verano de 1999, a las pocas semanas de la ocupación de Kosovo por la OTAN, 230.000 serbios, montenegrinos, gitanos y albaneses “colaboracionistas” fueron expulsados de Kosovo mientras en la región había 46.000 soldados de la OTAN, es decir uno por cada cuatro expulsados. Una genuina “limpieza étnica” bajo la ocupación militar de la OTAN.
Pueblos que habían sido destruidos después de iniciada la guerra por la OTAN se presentaron como destruidos antes, como incentivo para iniciarla.
Se ocultó que la miseria de los refugiados albaneses y su estampida también era consecuencia de los ataques de la OTAN.
Scharping informó del inexistente “campo de concentración” de Milosevic en el estadio de Pristina con “varios miles de internados”. Diez años después, el ministro dijo que sólo eran “sospechas”.
Se informó falsamente de “cinco dirigentes albaneses” ejecutados y de “veinte profesores” albaneses fusilados antes sus alumnos.
Todo ello se hizo para justificar más de 6.000 ataques de la OTAN sin mandato de la ONU cuyo sentido era demostrar que la OTAN tenía razón de ser y aprovechar las violencias -agravadas por la intervención de las potencias- para disolver Yugoslavia, un estado anómalo en el nuevo orden europeo posterior al fin de la guerra fría. Ningún político y medio de comunicación se ha disculpado y la misma constelación actúa, y está bien preparada y engrasada para actuar, en los conflictos del presente y el futuro.
Y sin embargo, según una encuesta realizada en febrero para la asociación atlantista Atlantikbrücke, los alemanes siguen rechazando fuertemente las intervenciones militares de su ejército en el extranjero, iniciadas hace 20 años en Yugoslavia: solo el 14% las apoyan, contra un 77% que las rechazan.
No es esta la única derrota del complejo político-mediático local. Pese a que desde hace años se les bombardea con la demonización de la Rusia de Putin, a los alemanes Trump les parece mucho menos fiable (82%) que el presidente ruso (56%), e incluso consideran a China como socio menos dudoso (42%) que Estados Unidos (86%), señala la misma encuesta. Esta opinión contradice directamente las últimas resoluciones del Parlamento Europeo a favor de incrementar las sanciones contra Rusia, país al que ya no puede considerarse “socio estratégico”, señala la resolución votada este mes por 402 diputados, contra 163 (y 89 abstenciones). Al mismo tiempo, la Comisión ha declarado a China “rival sistémico” en una resolución que casi coincidió con la votación en el Parlamento Europeo. La UE califica así, simultáneamente, como casi enemigos a China y Rusia. El propósito es aislar a esas potencias, pero teniendo en cuenta el estado de las relaciones con Estados Unidos, así como el proceso de creciente fragmentación de la UE, es legítimo preguntarse quién es el aislado).
https://rafaelpoch.com/2019/03/20/la-mentira-de-kosovo-en-alemania/


Más información:
– El lanzamiento de marcadores químicos contra los ‘chalecos amarillos’ en las manifestaciones

La AfD ha financiado campañas electorales de algunos candidatos con fondos dudosos, registrados en su contabilidad como donativos de ciudadanos que percibieron a cambio de ese “servicio” unos 1.000 euros en efectivo.
Der Spiegel menciona el caso de un alemán afincado en la Costa Brava, cuya identidad no revela, y que ha admitido haber enviado el dinero.
La ARD añade a otros dos alemanes, un matrimonio asimismo residente en la Costa Brava, que también actuaron de falsos donantes para las campañas de la AfD a cambio de dinero en metálico.
Estas revelaciones comprometen al dirigente de la AfD, Jörg Meuthen, y se suman a sucesivas informaciones de las últimas semanas que apuntan al ingreso irregular de donativos por el partido procedentes de Suiza.
La dirección de la AfD, la tercera fuerza en el Parlamento federal (Bundestag) y con escaños en las cámaras regionales de los 16 estados del país, ha admitido que tales ingresos no fueron registrados correctamente en su contabilidad, lo que se ha atribuido a errores por inexperiencia.
Meuthen ejerce la presidencia colegiada del partido con Alexander Gauland, quien además dirige el grupo parlamentario en el Bundestag y a quien la Fiscalía de Frankfort investiga por delito fiscal.
Las sospechas de financiación irregular surgieron a finales de 2018, tras revelarse un ingreso de 130.000 euros repartido entre varios pagos de 9.000 euros, aparentemente para evitar tener que declarar quién es el donante.
A ese caso se unió hace unas semanas el de otro donativo también ingresado irregularmente, por 89.000 euros, lo que podría acarrear al partido una multa de hasta 400.000 euros.
En ambos casos se trataba de donativos procedentes de Suiza, con los que supuestamente se financiaron campañas electorales de candidatos de la formación.
La irregularidad fue detectada por la administración del Bundestag, encargada de computar, revisar y publicar las fuentes de financiación públicas o privadas de los partidos.
El Bundestag aprobó en 2002 una reforma de la financiación de los partidos –tras revelarse repetidos escándalos en las grandes formaciones–, de forma que a partir de los 10.000 euros debe declararse la identidad del donante.
Quedó explícitamente prohibido fraccionar esos ingresos y se establecía la obligación de comunicar de inmediato a la administración parlamentaria todo donativo superior a los 50.000 euros.
http://www.spiegel.de/politik/deutschland/afd-strohmann-erhielt-1000-euro-fuer-gefaelschte-spendenquittung-a-1259152.html
Más información:
– ¿Quién financia el famoso ‘auge de la ultraderecha’ en Europa?
– La complicidad del servicio secreto alemán con los crímenes nazis divide al gobierno de Merkel
– Nazis y policías: las dos caras de la misma moneda

En una conferencia celebrada para conmemorar este aniversario Odalovic ha dicho que entre las víctimas hay 2.197 serbios y más de 2.000 kosovares que no han apoyaron las actividades criminales del Ejército de Liberación de Kosovo.
El funcionario ha añadido que la fuerza aérea de la OTAN atacó objetivos civiles, incluyendo columnas de refugiados albaneses.
“Espero que los tribunales especializados para Kosovo y la Fiscalía Especial encuentren la fuerza necesaria y logren restablecer la justicia… Nadie ha sido condenado por los crímenes contra serbios cometidos en Kosovo y Metochia, ni terroristas albaneses, ni ninguno de los participantes en los pogromos de 1999 después de la llegada de la misión internacional, ni los pogromos de 2004”, ha lamentado Odalovic.
En 1999, el enfrentamiento armado entre los criminales kosovares del Ejército de Liberación de Kosovo y la policía serbia fue el pretexto para que la OTAN bombardeara la República Federativa de Yugoslavia (que entonces incluía a Serbia y Montenegro). Los ataques aéreos de la OTAN continuaron del 24 de marzo al 10 de junio de 1999.
Se desconoce el número exacto de víctimas. Según estimaciones de las autoridades serbias, los bombardeos causaron la muerte de unas 2.500 personas, entre ellas 89 niños. Unas 12.500 personas resultaron heridas. Las estimaciones de los daños a la propiedad oscilan entre 30.000 y 100.000 millones de dólares, dependiendo de la fuente.
La operación militar se inició sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, sobre la base de afirmaciones no verificadas de los países occidentales de que las autoridades yugoslavas habían llevado a cabo una limpieza étnica, lo que creó una catástrofe humanitaria.
Los bombardeos de la OTAN contra Yugoeslavia incluyeron el empleo de munición radiactiva.

Para el gobierno francés se trata de “productos químicos codificados” e inofensivos que impregnan la piel, el cabello y la ropa de las personas a las que se dirigen durante un período que va de varias semanas a décadas.
Esta técnica represiva se ha utilizado muy pocas veces contra seres humanos. Su empleo ha sido reconocido en la 18 semana de protestas de los “chalecos amarillos”. Los marcadores químicos se difunden tanto en los cañones de agua como en los gases lacrimógenos.
Además de ellos, también se han detectado sustancias sicotrópicas en los gases CS, lo que convierte a la represión de los “chalecos amarillos” en un experimento a gran escala de nuevas técnicas de represión política.
Estas técnicas se han desarrollado en Gran Bretaña y son ampliamente utilizadas en Israel, donde los presos palestinos afirman haber contraído varios tipos de cáncer como resultado del marcado de su ADN o el uso de otras técnicas de control social que implican nanopartículas que pueden haber dañado el material genético de las células de su cuerpo.
El gobierno francés ha admitido usar marcadores químicos contra los manifestantes como un experimento durante las manifestaciones del 1 de mayo de 2018, sin advertir a la población de que eran objeto de un experimento.
Los defensores de tales técnicas aseguran que los productos de marcado de ADN o ARN no suponen ningún peligro para la salud.
Sin embargo, en 2014 la policía de Ucrania experimentó con bombas de gas que contenían LSD suministradas por una empresa israelí contra manifestantes en Kiev y el resultado fue catastrófico: algunos comenzaron a sufrir convulsiones violentas antes de lanzarse contra los vehículos de la policía, lo que requirió el uso de munición real para detenerlos.
En Brasil la policía experimentó en 2016 con productos químicos contra manifestantes, pero salió mal y la policía finalmente tuvo que reducir la protesta mediante el uso de armas de guerra. La sustancia química utilizada se asemejaba a una droga neurotóxica.
En Israel algunos gases utilizados contra los palestinos contienen alucinógenos y LSD, además de alteradores endocrinos para hacer que los manifestantes sean más violentos y justificar así el uso de francotiradores y fuego a muy alta velocidad (balas de aleación especial con una velocidad inicial de 1.200 metros por segundo).
Los gases que utiliza la policía en Francia incluyen CS (2-clorobencilideno malononitrilo), que es irritante. Recientemente han añadido también neurotóxicos que pueden alterar la capacidad de percepción y la conciencia.
Otros tipos de nanopartículas se utilizan cada vez más en las cargas policiales, pero su uso sigue siendo secreto porque incluso los policías que las utilizan no siempre saben la naturaleza de la munición.
Con los marcadores químicos de los manifestantes, el gobierno francés da un paso más en el control de las personas, hasta las raíces de su cabello y su ADN.
http://www.presos.org.es/index.php/2019/03/22/mas-represion-y-guerra-sucia-de-la-policia-francesa-marcadores-quimicos-y-neurotoxicos-en-sus-gases-lacrimogenos-y-los-casos-de-gran-bretana-ucrania-brasil-e-israel-por-juanma-olarieta
Más información:
– El lanzamiento de marcadores químicos contra los manifestantes (y 2)

El gobierno francés está considerando la posibilidad de prohibir la celebración de manifestaciones en los Campos Elíseos de París que, desde hace meses, es uno de los escenarios de las protestas (2).
Acusados de uso excesivo de la fuerza, los responsables policiales también afrontan críticas por no atajar la violencia. “Quiero que cuanto antes tomemos decisiones fuertes para que no vuelva a ocurrir”, ha dicho el presidente.
Tras cuatro meses de protestas, los chalecos amarillos, que desde el otoño piden desde mejoras salariales y bajadas de impuestos hasta la caída de Macron, languidecían. Casi han desparecido de las rotondas y carreteras, y las manifestaciones del sábado en París cada vez eran más minoritarias y llamaban menos la atención de los medios de comunicación. Hasta este sábado. Los saqueos e incendios en los Campos Elíseos parecen una repetición de las escenas del otoño. Y reabren el debate sobre la eficacia de la policía y la impotencia del Estado ante una explosión violenta poco habitual en las democracias desarrolladas.
Macron, que se encontraba de fin de semana en los Pirineos, adelantó el regreso a París. Las críticas, no solo por estar esquiando mientras volvían las imágenes de “París en llamas”, le llegaron de todos los flancos. “Es tiempo de reaccionar, es tiempo de actuar”, instó en la red social Twitter Laurent Wauquiez, presidente de Los Republicanos, el partido de la derecha tradicional. La alcaldesa de París, la socialista Anne Hidalgo, declaró al diario Le Parisien: “Mi sentimiento es que deberíamos ser capaces de controlar una situación como la que acabamos de vivir. Espero explicaciones”.
En la última manifestación de París, acudieron unas 10.000 personas. Aunque es una cifra modesta, son más que los fines de semana anteriores. Pero en todo Francia fueron unos 30.000, lejos de los 280.000 de la primera jornada, el 17 de noviembre. Lo novedoso fue el regreso de una violencia contra mobiliario urbano, comercios de lujo y edificios de los barrios más opulentos. Y la evidencia de que las fuerzas del orden, o bien no saben o no pueden evitarlo.
La paradoja es que, en las últimas semanas, se ha redoblado la presión para que las fuerzas del orden revisasen sus métodos, considerados demasiado contundentes. Las denuncias se centran en las llamadas LBD-40, o lanzaderas de balas de defensa. Según el recuento del periodista David Dufresne, estas balas de caucho han dejado 231 heridos. El Ministerio del Interior registra 2.200 heridos entre los manifestantes con esta arma y otras. Once personas han muerto, diez de ellas accidentalmente en las carreteras bloqueadas por los chalecos amarillos. En Marsella, una anciana murió al caer en su apartamento una granada de gases lacrimógenos.
El 6 de marzo, en un discurso sobre las desigualdades la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, señaló varios episodios de protestas contra las desigualdades que toparon con una respuesta represiva. Bachelet citó cuatro países: Sudán, Zimbabue, Haití y Francia. “Insto [al gobierno francés] a una investigación de todos los casos denunciados de uso excesivo de la fuerza”, dijo. También la comisaria de los derechos humanos en el Consejo de Europa, Dunja Mijatovic, publicó en febrero un informe en el que se declaraba “extremadamente preocupada” por las denuncias de violencia policial contra los chalecos amarillos. En Francia, el defensor de los Derechos —equivalente al Defensor del Pueblo—, el veterano político conservador Jacques Toubon, ha pedido la supresión de las lanzaderas de balas de defensa.
Un factor que complica la tarea de las fuerzas del orden, y facilita la de los chalecos amarillos violentos y de los infiltrados ajenos al movimiento, es que las manifestaciones no suelen estar anunciadas y carecen de itinerario, horario y servicio del orden. En algunas manifestaciones, policías y gendarmes han dado muestras de pasividad. En otros momentos, han actuado con dureza.
Una nueva ley antidisturbios permitirá impedir la asistencia de ciertas personas a las protestas, registrar previamente a los asistentes y acudir enmascarado a las manifestaciones. La ley está pendiente del visto bueno del Consejo Constitucional.
(1) https://elpais.com/internacional/2019/03/17/actualidad/1552847187_281107.html
(2) https://www.elperiodico.com/es/internacional/20190318/macron-estudia-prohibir-las-manifestaciones-en-los-campos-eliseos-7360546

“El orden público está cambiando. La violencia va en aumento, los vándalos acuden por sistema a las manifestaciones y debemos reaccionar” con un “nuevo esquema de policía nacional”, dijo el ministro a los gendarmes y antidisturbios.
El esquema tiene que responder a “nuevas formas de violencia, provocar cambios profundos en la comunicación en torno a las manifestaciones y cambiar nuestras tácticas y modos de acción. También se basará en la innovación y el progreso tecnológico”, añadió Castaner, que ya había mencionado esa revisión a finales del año pasado.
“El objetivo es que en los próximos meses lo podamos ver claramente, intercambiar, incluso con los parlamentarios y la comisión de leyes, para lograr ese cambio de doctrina, o esa evolución de la doctrina”, afirmó.
Para “ampliar la reflexión”, se reunirá un “panel de expertos que reunirá a personalidades de todos los ámbitos de la vida”. Los gendarmes y los policías, “profesionales de las fuerzas del orden”, estarán asociados naturalmente a ese enfoque.
“No se trata de considerar que todo lo que se hace hoy en día estaría mal, no es así. Pero a partir de lo que se hace, ver cómo podemos adaptarnos, desarrollar nuestro sistema, modificar nuestros equipos, planificar planes de inversiones”.
Citó el ejemplo de la “eficacia de las máquinas lanzadoras de agua”, en una de las cuales entró, que “tal vez merezca que reforcemos nuestros recursos en estos temas”.
En cuanto a las nuevas municiones de caucho LBD, que ha desatado un acalorado debate en Francia por las graves lesiones causadas a los “chalecos amarillos”, el ministro consideró “esencial” que se pueda conservar ese armamento. Pero “si necesitamos evolucionar, como hemos decidido, por ejemplo, instalando cámaras para peatones al utilizar el LBD […] estamos perfectamente abiertos a estudiarlo”.
“Debemos dar toda la información sobre los acontecimientos de las últimas semanas y años”, continuó el ministro, refiriéndose a los enfrentamientos que han marcado las manifestaciones de los “chalecos amarillos” y a otras movilizaciones masivas de los últimos años.
Castaner asistió a un ejercicio policial en el Centro de Adiestramiento de la Gendarmería, que este año cumple 50 años, con un escenario que simula en centro de una ciudad. La policía y los figurantes ensayaron una manifestación tranquila con “vándalos infiltrados” que se intensifica, con lanzamiento de proyectiles, gases lacrimógenos, cañones de agua, granadas aturdidoras, tanques, cargas, etc.
Son escenas que las ciudades francesas han vivido cada sábado durante los últimos cuatro meses.