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Arabia saudí se prepara para la guerra contra Irán

La guerra de las pistolas de oro
En una carta dirigida al príncipe Salman, un consejero militar saudí, el general saudí Fares Ben Sayf Al-Harbi, alude a una “futura” guerra contra Irán. Según ha informado el diario Daily Beast (*), en ella se vierten varias recomendaciones que muestran la escalada bélica que envuelve a Oriente Medio.

Desde que llegó a la cabeza del Ministerio de Defensa, Salman ha dado pruebas evidentes de su animadversión enfermiza hacia “los persas y los chiítas” y toda su obsesión es reducir la influencia de Irán en la región, para lo cual no ha vacilado en atacar a Yemen, a pesar de la oposición de una parte de la familia real saudí. Hasta ahora su empeño se ha saldado con una importante derrota estratégica frente a los insurgentes.

En su encuentro en Washington con Obama, el autócrata saudí habló de una supuesta “política desestabilizadora de Irán en la región” y Daily Beast ha comentado el compromiso saudí para “reducir las tensiones” en Oriente Medio en el sentido de que pretenden concentrar sus energías contra Irán, como causante de las mismas. Para ello, los jeques de Riad pretenden estrechar sus vínculos con Estados Unidos, ahora muy deteriorados.

Según Daily Beast, tras pactar con Irán, Washington ya no considera que Teherán sea un enemigo tan importante como creen los saudíes, lo que resulta frustrante para éstos, que ahora sólo pueden contar con su propia capacidad militar, económica y diplomática.

En su carta al príncipe, al general habla abiertamente de “una gran batalla contra los persas y los chiítas”, a cuyos soldados reconoce una gran inteligencia. Para derrotarlos, dice, debemos ser más inteligentes y más fuertes que ellos, así como asegurarse de que no irán solos a la guerra.

Una de las amenazas más importantes para los saudíes son las infraestructuras petrolíferas del Golfo. La marina de guerra, los misiles y el Cuerpo de Guardias de la Revolución podrían atacar las refinerías y los pozos de petróleo.

El general Ben Sayf considera que Riad dispone de medios propios suficientes para defenderse de Irán, aunque aconseja incrementar las inversiones en la marina de guerra, la aviación y la defensa antiaérea. En la actualidad los príncipes saudíes quieren comprar submarinos alemanes y optimizar sus misiles Patriot.

Sin embargo, en lugar de comprar costosos buques de guerra estadounidenses, lo que necesitan son destructores y otros pequeños navíos, más rápidos, para contrarrestar la masa enorme de submarinos iraníes. También necesitan helicópteros Apache para desplegarlos cerca de Zahran porque, según la inteligencia militar estadounidense, combinados con los misiles Hellfire, son los idóneos para contrarrestar la potencia de fuego iraní.

El general propone al príncipe “atacar a Irán” porque “la defensa no basta”. La autocracia se debe dotar de capacidad de ataque los pozos de gas y petróleo iraníes. Para ello tienen que hacer lo mismo que los “persas”, dice el general: instalar misiles antinavío en las costas, así como misiles balísticos para mostrarse amenazantes contra Irán.

En su carta, Ben Sayf cuenta con que China y Rusia suministren esos misiles antinavío y balísticos. También propone copiar el ejemplo de los Emiratos Árabes Unidos y poner en pie una fuerza terrestre y otra de intervención marítima ya que Arabia carece de de efectivos humanos y de fuerzas flexibles capaces de adaptarse a las nuevas técnicas, para lo cual propone reclutar “buenos mercenarios” que podrían ser adiestrados por la CIA, según Daily Beast. Para ello, continua el diario, Arabia saudí podría contar, entre otros, con los yihadistas del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra que combaten en Siria. Seguirían desempeñando su actual función de “carne de cañon” y enviados a la primera línea de fuego.

Después el consejero saudí repasa la lista de los posibles aliados de Riad en una guerra contra Irán, mencionando a Egipto y Turquía para acabar mencionando a Israel (“nuestro mejor aliado”), que también está interesado en atacar a Irán y ya está apoyando a los independentistas de Baluchistán contra el gobierno de Teherán. Sin embargo, habría que procurar que la alianza entre Arabia saudí e Israel no salga a la luz.

Una guerra contra Irán podría reproducir el error de Sadah Hussein en la década de los ochenta, que se prolongó sin que apareciera un vencedor claro. Para que el ataque a Irán sea rápido, es necesario el apoyo de Estados Unidos, para lo cual la autocracia suspira por la victoria electoral de Hillary Clinton. “Ella se posicionará a nuestro favor”.

(*) http://www.thedailybeast.com/articles/2016/06/23/the-millennial-running-saudi-arabia.html
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Merkel anuncia un rearme militar a gran escala

Alemania prepara un refuerzo sin precedentes de su ejército, según se desprende del discurso que pronunció Merkel el martes de la semana pasada en el Seminario de Economía de la CDU celebrado en Berlín. “Nos enfrentamos a conflictos asimétricos de una amplitud desconocida hasta la fecha”, dijo Merkel dirigiéndose a los principales representantes de los monopolistas alemanes. “La capacidad de defensa” de la Unión Europea, “no está adaptada por sí misma para garantizar la seguridad de nuestra región”, añadió la canciller alemana.

Para pedir una escalada armamentista en Europa, Merkel comparó en su discurso el porcentaje de gasto militar de Alemania (1,2 por ciento del PIB) con el de Estados Unidos (3,4 por ciento) porque a la larga no se puede encomendar a terceros que se encarguen de la defensa propia.

Vuelve, pues, el militarismo alemán, como reconoce la prensa, que se une al viraje en la política exterior anunciado en la Conferencia sobre Seguridad celebrada en Munich en 2014 por el presidente Joachim Gauck, el ministro de Asuntos Exteriores Frank-Walter Steinmeier y la ministra de Defensa Ursula Von der Leyen.

Como suele suceder en Alemania, lo mejor es la reacción de la prensa. El periódico económico Handelsblatt habla de “viraje histórico”. En los últimos 25 años, dice Handelsblatt, todos los partidos parlamentarios han hablado de paz y, sobre todo, de los beneficios que ha traído a Alemania porque se ha logrado gracias a una reducción al límite de los presupuestos militares.

La nueva era no es consecuencia del azar, dice Handelsblatt, sino de que el terrorismo y la guerra de Ucrania han alarmado a Berlín, imponiendo nuevas exigencias al Bundeswehr (ejército federal) en proyectos de disuasión de la OTAN dirigidos contra Rusia.

La explicación del Handelsblatt es el chocolate del loro. Como suele ocurrir cuando se trata de un periódico económico, la verdadera explicación del rearme viene un poco después: la explicación de la modernización militar es la adquisición de materias primas y nuevos mercados para una industria alemana necesitada de exportaciones.

A comienzos de 2013 el mismo diario ya publicó un editorial titulado “Expedición materias primas: el nuevo curso de Alemania” en el que destacaba que “las anteriores medidas políticas adoptadas para garantizar las materias primas han alcanzado sus límites” y que el gobierno debía estar dispuesto a la guerra para asegurarse los recursos que necesita.

En un largo artículo dedicado al Brexit, la revista Der Spiegel pone otro factor encima de la mesa. No sólo previene acerca de la posible desintegración de la Unión Europea sino de que eso puede romper la alianza con Estados Unidos. En tal caso, como mayor potencia europea central, Alemania estaría obligada a “desempeñar un papel dirigente”.

Otro artículo significativo es el escrito por Steinmeier, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, para la revista Foreign Affairs con el título “El nuevo papel mundial de Alemania” en el que destaca el distanciamiento creciente entre Alemania y Estados Unidos y la reivindicación del papel de superpotencia mundial que corresponde a Alemania, que está obligada a “reinterpretar” los principios que guían su política exterior desde hace medio siglo.

Hablando de Alemania, para que no falte de nada, Handelsblatt reconoce que Alemania tiene una dilatada experiencia. Los mismos monopolistas (“gigantes de la industria”) que rearmaron la Wehrmacht en tiempos de III Reich diseñan ahora nuevos carros de combate para el nuevo ejército federal. Empresas como Krauss-Maffei Wegman (KMW) y Rheinmetall excavan un depósito secreto para recuperar viejos tanques comprados a Austria y Suecia. En total, la industria de guerra ya ha comprado 100 carros de combate Leopard 2 para ser reutilizados por el Bundeswehr.

El gobierno ha elaborado un informe con un total de 20 nuevos proyectos militares presupuestados en 60.000 millones de euros. Además de carros de combate, el rearme comprende helicópteros de apoyo Tigre, un avión de transporte A400M, varios Eurofighter, misiles Iris-T y buques de guerra Meteor, entre ellos fragatas, corbetas, un navío de combate multimisión 180 y un sistema de defensa aérea táctico.

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El delirio militarista se apodera del Departamento de Estado

En el curso de las pasadas décadas, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha sufrido un deterioro, pasando de ser una sede profesional de diplomacia y realismo a ser una guarida de guerreros de sofá, poseídos de delirios imperiales, un fenómeno peligroso subrayado por el reciente “desacuerdo” masivo a favor de eliminar a más gente en Siria.

Cincuenta y un “diplomáticos” del Departamento de Estado firmaron un memorándum distribuido a través del canal oficial “discrepante”, pidiendo golpes militares contra el gobierno sirio de Bashar Al-Assad, cuyas fuerzas dirigen la contraofensiva contra los extremistas islamistas que persiguen el control de esta importante nación de Oriente Medio.

El hecho de que un contingente tan amplio de funcionarios del Departamento de Estado abogue abiertamente por una guerra expansiva, en línea con los planes de los neoconservadores (planes que colocan a Siria en una lista de objetivos desde hace dos décadas), es un símbolo revelador de la locura que afecta al Departamento de Estado.

Este Departamento parece ahora una combinación de convencidos neocons e intervencionistas liberales, junto a algunos “trepas” que comprueban que lo inteligente es comportarse con el resto del mundo como procónsules mundiales, dictando soluciones o buscando “cambios de régimen”, en vez de comportarse como diplomáticos que tratan a los extranjeros respetuosamente en busca de compromisos sinceros.

Incluso algunos funcionarios que conozco personalmente y que no son “per se” halcones neoliberales, actúan como si hubieran bebido algún brebaje. Hablan con dureza y se comportan de forma arrogante hacia los habitantes de países bajo su supervisión. Los extranjeros son tratados como objetos estúpidos que pueden ser coaccionados o sobornados.

Por ello, no es del todo sorprendente que bastantes docenas de “diplomáticos” de Estados Unidos ataquen la posición más templada del presidente Obama sobre Siria, mientras se colocan a sí mismos y toman posiciones proclives, anticipándose a un gobierno bajo Hillary Clinton, de la que se espera que autorice una invasión ilegal de Siria, bajo la tapadera de establecer “zonas de exclusión aérea” y “zonas de seguridad”, lo que significa la masacre de jóvenes soldados sirios. Los “diplomáticos” muestran su disposición al “uso de armas aéreas y de largo alcance”.

El deseo de estos halcones de nuevas guerras es tan intenso que no calculan el riesgo de un conflicto directo con Rusia, quitando levemente importancia a esta posibilidad de choque con una potencia nuclear diciendo que “no son partidarios de una pendiente resbaladiza que acabe en un enfrentamiento militar con Rusia”. Algo que reconforta de veras…

Abrir el camino a una victoria yihadista

Existe también el peligro de que una intervención directa norteamericana colapse al Ejército sirio, despejando el camino a una victoria del Frente Al-Nosra, de Al-Qaeda, o del Califato Islámico. El memorándum no clarifica el delicado equilibrio entre hacer a Siria el daño suficiente, evitar una victoria total de los yihadistas y evitar un choque con Rusia.

Presumiblemente, cualesquiera que sean los líos producidos, el ejército estadounidense se quedaría solo para arreglarlos, asumiendo que abatir algunos aviones de guerra rusos y matar a personal militar ruso no supondría una escalada hacia una conflagración termonuclear.

En resumen, parece que el Departamento de Estado se ha convertido en un manicomio colectivo dirigido por sus internos. Pero esta locura no es una aberración a corto plazo que pueda ser fácilmente revertida. Lleva en marcha largo tiempo, y podría requerir una limpieza desde los cimientos hasta el tejado del cuerpo “diplomático” para restaurar al Departamento de Estado a su papel tradicional de evitar guerras en vez de exigirlas.

Aunque siempre han existido locos en el Departamento de Estado, normalmente entre las filas de los más veteranos, el fenómeno de una locura institucional ha tenido lugar en las últimas décadas. Y yo he visto ese cambio.

He cubierto la política exterior estadounidense desde los últimos 70, cuando había mucha más cordura en el cuerpo diplomático. Había gente como Robert White y Patricia Derian (ambos ya fallecidos), que luchaban por la justicia y los derechos humanos, representando a lo mejor de Estados Unidos.

Pero el descenso del Departamento a ser un núcleo de poco más que bien vestidos y bien hablados matones, que apoyan la hegemonía USA, comenzó con el gobierno de Reagan. El presidente Ronald Reagan y su equipo tenían un odio patológico hacia los movimientos sociales de los países centroamericanos que buscaban la libertad de sus opresivas oligarquías y sus brutales fuerzas de seguridad.

Durante la década de los años 80, los diplomáticos norteamericanos con integridad fueron marginados de forma sistemática, acosados o destituidos. La coordinadora de Derechos Humanos Derian cesó al final del gobierno de Carter y fue sustituida por el neoconservador Elliot Abrams; White fue despedido del puesto de embajador norteamericano en El Salvador, explicando que “rechacé una petición del secretario de Estado Alexander M. Haig Jr. para que yo usara los canales oficiales para tapar la responsabilidad del ejército salvadoreño en los asesinatos de las cuatro monjas norteamericanas”.

El ascenso de los neoconservadores

A medida que los profesionales de la vieja guardia iban abandonando, una nueva camada de neoconservadores agresivos entró, como Paul Wolfowitz, Robert McFarlane, Robert Kagan y Abrams. Tras ocho años de Reagan y cuatro años de George H.W. Bush, el Departamento de Estado fue reformado en un hogar de neocons, pero algunos rasgos de profesionalidad aún aguantaban los ataques.

Aunque se pudiera haber esperado que los demócratas del gobierno Clinton hubieran revertido estas tendencias, no lo hicieron. Por el contrario, la “triangulación” de Bill Clinton se aplicó a la política exterior estadounidense tanto como a los programas interiores. Siempre se buscaba el “medio” políticamente seguro.

A medida que avanzaban los 90, la aniquilación de expertos en política exterior del tipo de White y Derian dejó a muy pocos en el bando demócrata que tuvieran la suficiente valentía y habilidades para desafiar a los neocons atrincherados. Muchos demócratas de la era de Clinton se acomodaron al dominio neocon reinventándose a sí mismos como “intervencionistas liberales”, compartiendo el amor de los neocons por la fuerza militar, pero justificando las matanzas en motivos “humanitarios”.

Este enfoque era la forma de los “liberales” de protegerse a sí mismos contra acusaciones de la derecha de “debilidad”, una acusación que ha marcado profundamente a los demócratas durante los años de Reagan y Bush, pero esta postura de “chicos duros” marginó a los diplomáticos serios que favorecían el tradicional toma y daca con los dirigentes extranjeros y sus pueblos.

Así teníamos a demócratas como la entonces embajadora en las Naciones Unidas (y más tarde secretaria de Estado) Madeleine Albright justificando las brutales sanciones de Bill Clinton contra Irak, a las que las Naciones Unidas culparon de la muerte de 500.000 niños iraquíes, y considerando que “fue una elección muy difícil, pero pensamos que el precio valió la pena”.

Los ocho años de “triangulación” de Clinton que incluyó la brutal guerra aérea contra Serbia, fue continuada por ocho años de George W. Bush que acomodaron aún más a los neocons en el entorno de la política exterior estadounidense. Por entonces, lo que quedaba de los viejos republicanos “realistas”, como Henry Kissinger y Brent Scowcroft, estaban envejecidos o estaban tan íntimamente comprometidos que los neocons no tuvieron una oposición significante dentro de los círculos republicanos. Los funcionarios demócratas en política exterior se han hecho indistinguibles de los neocons, excepto en su uso de argumentos “humanitarios” para justificar guerras de agresión.

La capitulación de los medios de comunicación

Antes de la invasión de Irak por parte de Bush, gran parte del “establishment” de los medios liberales (desde el New York Times al New Yorker) se puso de forma unánime del lado de la guerra, planteando pocas cuestiones difíciles y no presentando casi ningún obstáculo. “Favorecer” la guerra se convirtió en la postura cómoda.

Pero emergió un naciente movimiento antiguerra entre los demócratas de base, impulsando a Barack Obama, un demócrata contrario a la guerra de Irak, a la nominación presidencial en 2008, por encima de una Hillary Clinton que apoyaba la guerra. Pero estos sentimientos pacíficos sobre la “base” demócrata no alcanzaron de forma intensa a los expertos demócratas en política exterior.

Cuando Obama entra en la Casa Blanca, se encuentra con un difícil desafío. El Departamento de Estado necesita una profunda purga de neocons y halcones liberales, pero había pocos expertos demócratas que no se hubieran pasado a los neocons. Toda una generación de políticos demócratas se había educado en un mundo controlado por los neocons en seminarios, reuniones, cumbres y “think tanks”, en donde un estilo verbal duro sonaba bien, mientras que el que hablaba de la diplomacia tradicional sonaba blando.

Por el contrario, la mayoría del ejército e incluso la CIA favorecían enfoques mundiales menos beligerantes, en parte porque habían combatido una “guerra mundial contra el terror”, de Bush, sin ningún futuro. Pero unos altos mandos elegidos por Bush y proclives a los neocons, como el general David Petraeus, seguían en su sitio e impulsaban las guerras tanto en Irak como en Afganistán.

Obama hizo entonces una de las más funestas decisiones de su presidencia. En vez de limpiar la casa en el Pentágono y el Departamento de Estado, escuchó a algunos consejeros, y mantuvo en su sitio a los dirigentes militares de Bush, incluyendo a Robert Gates como Secretario de Defensa, y llegó a nombrar a la agresiva Hillary Clinton como Secretaria de Estado. En otras palabras, Obama no solo no tomó el control del aparato de política exterior, sino que reforzó el poder de los neocons y de los halcones liberales. Dejó a ese poderoso bloque de Clinton-Gates-Petraeus conducirle a un temerario brote de “contrainsurgencia” en Afganistán, que lo único que consiguió fue más de 1.000 muertos entre los soldados norteamericanos junto a muchos más afganos.

También permitió a Clinton sabotear su intento de compromiso con Irán en 2010, que buscaba limitaciones a su programa nuclear, y también sucumbió a su presión en 2011 para invadir Libia, bajo el falso pretexto de establecer una zona de exclusión aérea para proteger civiles, que se convirtió en un desastroso “cambio de régimen”, calificado por Obama como su mayor error de política exterior.

La guerra contra Siria

Obama resistió a los llamamientos de Clinton a favor de otra intervención militar en Siria, aunque autorizó algún apoyo militar limitado a los supuestamente “moderados” rebeldes, y permitió a Arabia saudí, Qatar y Turquía dar mucho más apoyo a los yihadistas relacionados con Al-Qaeda e incluso con el Califato Islámico.

Bajo la secretaria Clinton, el bloque neocon-liberal consolidó su control del cuerpo diplomático en el Departamento de Estado. Bajo la dominación neocon, el Departamento de Estado se movía desde un “grupo de pensamiento” a otro. Sin aprender nada de la guerra de Irak, la conformidad se siguió aplicando hacia Libia, Siria Afganistán, Ucrania, Rusia, China, Venezuela, etc., etc.

En todos los lugares la meta era la misma: imponer la hegemonía USA para obligar a los dirigentes locales a plegarse a los dictados estadounidenses, llevándoles hacia las soluciones propias del “libre mercado” neoliberal, que fueron asimiladas con “democracia” aunque la mayoría de la población de los países afectados estaba en desacuerdo.

La ambigüedad en el lenguaje y en el pensamiento reemplazó a las políticas realistas. “Las comunicaciones estratégicas”, es decir, el uso agresivo de la propaganda para impulsar los intereses norteamericanos, era la consigna. “El poder inteligente”, la aplicación de sanciones financieras, amenaza de detenciones, golpes militares de corto alcance y otras formas de intimidación, fue otra.

Cada episodio de propaganda, tales como el ataque con gas sarín en Siria en 2013, o el derribo del Vuelo 17 de Malaysia Airlines sobre el este de Ucrania, fueron manipulados a fondo para poner a los adversarios a la defensiva, aunque los análisis de la inteligencia norteamericana dudaron de que las pruebas apoyaran las acusaciones.

La mentira en los más altos niveles del gobierno, pero especialmente entre los funcionarios veteranos del Departamento de Estado, se hizo epidémico. Tal vez algo peor, los “diplomáticos” parecían creerse su propia propaganda. Mientras, el grueso de los medios informativos estadounidenses experimentaban una caída en la órbita de la dominación neocon y el “trepe” en lo profesional, eliminando importantes noticias que controvertían las falsedades oficiales.

Victoria Nulland: ha nacido una estrella

La nueva estrella del Departamento de Estado, a la que se supone un apoyo de alto nivel por parte del presidente Clinton, es la neocon asistente a la Secretaría de Estado para Asuntos Europeos, Victoria Nulland, quien organizó el golpe de 2014 en Ucrania, derribando a un presidente electo con simpatías en Rusia y reemplazándole con un nacionalista de la línea dura, que lanzó violentos ataques militares contra la etnia rusa en el este que se resistió al golpe.

Cuando Rusia vino en ayuda de estos ciudadanos ucranianos enfrentados, lo que incluía aceptar la petición de Crimea para volver a Rusia, el Departamento de Estado y los mass media norteamericanos hablaron con una sola voz, lamentando la “invasión rusa”, y apoyando las maniobras militares de la OTAN en las mismísimas fronteras rusas para detener la “agresión rusa”.

Cualquiera que ose cuestionar este enfoque, que hunde al mundo en una peligrosa nueva Guerra Fría, se ve calificado como “apologista del Kremlin” o como “secuaz de Moscú”, lo mismo que los escépticos sobre la guerra de Irak eran despreciados como “apologistas de Saddam”. Virtualmente todas las figuras importantes del Washington oficial marchan en formación cerrada hacia guerras y más guerras (Victoria Nulland está casada con Robert Kagan, lo que les hace una de las parejas del poder supremo en Washington).

Este es el contexto de la última rebelión del Departamento de Estado contra las políticas más templadas de Obama en Siria. Con vistas a una probable presidencia de Hillary Clinton, estos 51 “diplomáticos” han firmado una “disconformidad”, que aboga por bombardear al ejército sirio para proteger a los rebeldes “moderados” que, en la medida en que existen, luchan principalmente bajo el paraguas del Frente Al Nosra de Al Qaeda, y sus cercanos aliados, Ahrar Al Sham.

El embrollo de esta “discrepancia” es que bombardeando al ejército sirio, el gobierno de Estados Unidos puede aumentar el poder de los rebeldes, y supuestamente obligar a Assad a negociar su propia sustitución. Pero no hay motivos para pensar que este plan pudiera funcionar.

A principios de 2014, cuando los rebeldes ostentaban una posición relativamente fuerte, Estados Unidos organizó una conferencia de paz dominada por los rebeldes que hicieron de la marcha de Assad una precondición y excluía la presencia de los aliados iraníes de Siria. No sorprendentemente, los representantes de Assad se fueron a casa y las conversaciones fracasaron. Ahora, mientras Assad mantiene una postura relativamente fuerte, respaldada por la potencia aérea de Rusia y las fuerzas de tierra iraníes, los diplomáticos “discrepantes” dicen que la paz es imposible, porque los rebeldes no están en condiciones de producir la salida de Assad. De esta forma, los “discrepantes” recomiendan que Estados Unidos aumente su papel en la guerra para aupar de nuevo a los rebeldes, pero esto solo significaría más exigencias maximalistas de los rebeldes.

La locura continuará y se hará aún más peligrosa

Esta proposición de una guerra más amplia acarrearía algunos graves riesgos, incluyendo la posibilidad de que el ejército sirio colapsara, abriendo las puertas de Damasco al Frente Al-Nosra de Al Qaeda y a sus aliados, o al Califato Islámico, un escenario que, como indica el New York Times, “el escrito no trata”.

Actualmente, el Califato Islámico, y en menor grado el Frente Al-Nosra, están en retirada, atacados por el ejército sirio y la fuerza aérea rusa, y por algunas fuerzas kurdas con apoyo norteamericano. Pero estas ganancias pueden ser fácilmente perdidas. También existe el riesgo de encender una guerra más amplia con Irán y/o Rusia.

Pero tales riesgos no son nuevos para los halcones neocons y liberales. Tienen esquemas ideados que pueden sonar bien en la conferencia de un think tank o en un artículo, pero fracasan ante la cruda verdad cuando normalmente los soldados norteamericanos se suponen que van a arreglar los problemas.

Hemos visto salir mal a las buenas intenciones en Irak, Afganistán, Libia, Ucrania e incluso en Siria, en donde la aquiescencia de Obama en proporcionar armas y entrenar a los denominados “unicornios”, los difíciles de detectar rebeldes “moderados”, contempló a esos combatientes y a sus armas absorbidos en las filas de Al Qaeda o del Califato Islámico.

Sin embargo, los halcones que controlan el Departamento de Estado, y que persiguen activamente la presidencia de Hillary Clinton nunca abandonarán estas locas ideas hasta que se haga un esfuerzo concertado que evalúe todos los fracasos que han causado a la política exterior de Estados Unidos.

Mientras esa evaluación no se haga, mientras el presidente de Estados Unidos no domine a estos belicistas, la locura continuará y se hará aún más peligrosa.

Robert Parry https://consortiumnews.com/2016/06/17/the-state-departments-collective-madness/

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Alemania padece de esquizofrenia entre la OTAN y Rusia

Durante una reunión celebrada la semana pasada, los ministros de Defensa de los países miembros de la OTAN acordaron desplegar cuatro batallones “robustos” en Polonia y en los tres países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania.

La medida es otro eslabón en la cadena de provocaciones contra Rusia, iniciada tras la anexión de Crimea en 2014. “Se trata de enviar un mensaje claro de que Alianza está dispuesta a defender a todos sus aliados”, dijo Jens Stoltenberg, el secretario general de la organización militar imperialista.

Tres países, Estados Unidos, Reino Unidos y Alemania, han aceptado enviar tropas a las fronteras de Rusia para organizar dichos batallones. No obstante, en una entrevista al diario alemán Bild publicada el 19 de este mes, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, el socialdemócrata Frank Walter Steinmeyer, ha criticado la política de seguridad de la OTAN con sus desfiles de carros de combate en las fronteras orientales de Europa.

Con respecto a Rusia, el jefe de la diplomacia alemana estima que es “fatal” limitar las relaciones al terreno militar y perseguir una política exclusiva de disuasión.

Lo mismo afirma Gerard Schröder, antiguo canciller alemán y presidente del consejo del oleoducto del norte de Europa, del que forma parte la multinacional rusa Gazprom. En una entrevista al periódico Süddeutsche Zeitung (1), Schröder opina que la OTAN no debería emprender una carrera de armamentos con Moscú porque eso “no podría resolver los problemas de las relaciones internacionales”.

Sin embargo, la burguesía alemana no ha llegado a una postura uniforme sobre sus relaciones con Rusia. Aunque Steinmeyer ha criticado el Libro Blanco de Defensa, el diario Die Welt (2) llega a la conclusión de que “Rusia ya no es un socio sino un rival”, asegurando que Moscú no se acerca a occidente, que la rivalidad estratégica se acentúa porque Moscú intensifica su actividad militar en las fronteras de la Unión Europea.

El Libro Blanco advierte sobre las técnicas “híbridas” a medio camino entre la guerra y la paz, con acciones subversivas para desestabilizar algunos países. Si no hay un cambio radical, “Rusia se convertirá muy próximamente en un desafío para la seguridad de nuestro continente”.

El documento alemán sigue el dictado de la OTAN. Para su secretario general Stoltemberg, el despliegue de los cuatro batallones, de unos 800 a 1.000 soldados, es una respuesta a las actividades militares rusas en el flanco oriental de los imperialistas, aprobadas en interés de Polonia y los países bálticos.

“Infringiendo el derecho internacional, Moscú se ha anesionado Crimea y sostiene a los separatistas en el este de Ucrania. Observamos además una militarización masiva en las fronteras de la OTAN, en el Ártico, en el Baĺtico y en el Mar Negro hasta el Mediterráneo”, ha afirmado Stoltemberg al diario Bild. “Tenemos información sobre maniobras importantes, agresivas y no anunciadas del lado ruso y debemos reaccionar frente a ello”, ha añadido.

En referencia al derecho internacional y a sus vulneraciones, hay que recordar que la Carta de la ONU prohíbe organizaciones militares como la OTAN fuera del ámbito regional, ya que a pesar de su nombre, desborda el norte del Océano Atlántico, extendiéndose a regiones que nada tienen que ver con él, como el Mar Negro o el Báltico.

En este clima de guerra y, a pesar de los recortes presupuestarios, los países de la OTAN como Noruega están multiplicando sus presupuestos militares y rearmándose intensivamente.

(1) http://www.sueddeutsche.de/leben/gerhard-schroeder-ueber-russland-putin-hat-nie-versucht-mich-ueber-den-tisch-zu-ziehen-1.3035335
(2) http://www.welt.de/politik/deutschland/article155952158/Das-sind-die-groessten-Risiken-fuer-Deutschlands-Sicherheit.html
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El Pentágono financia a los peshmergas kurdos con 415 millones de dólares

Ashton Carter, secretario de Defensa
Richard Sisk

Los peshmergas kurdos recibirán 415 millones de dólares de Estados Unidos para que se incorporen a la ofensiva de Mosul, ayudados por 217 efectivos de Operaciones Especiales norteamericanos presentes en batallones como consejeros, con las fuerzas iraquíes, según declaraciones del secretario de Defensa Ashton Carter.

En una corta visita a Bagdad, Carter también dijo que podrían enviarse a Irak helicópteros de ataque AH-64 Apache y sistemas de cohetes Lockeed Martin M142 High Mobility Artillery, con vistas a “acelerar” la campaña contra el Califato Islámico en Irak y Siria, o ISIS.

Los Apache tripulados por norteamericanos hasta ahora solo se han usado para luchar contra amenazas a fuerzas norteamericanas, pero el anuncio de Carter sugiere que podrían enviarse para apoyar a las fuerzas iraquíes que ahora están luchando por avanzar contra el ISIS partiendo de la base de Makmour, unas 60 millas al sudeste de Mosul. A causa de la política interna iraquí y de que las presiones de Irán no se muestren muy dependientes del apoyo de Estados Unidos: el primer ministro iraquí Haider Al-Abad ha rechazado en el pasado el uso de helicópteros Apache para respaldar las fuerzas iraquíes, en ocasiones tales como la recuperación de Ramadi en la provincia de Anbar, a principios de año.

Los sistemas de cohetes HIMARS ya se han dispuesto para defender a las tropas de Estados Unidos en la base aérea de Taqqadam, en el sur de la provincia de Anbar, y otro sistema montado en Jordania fue dirigido el pasado mes hacia Siria para apoyar a milicias respaldadas por Estados Unidos contra el ISIS.

Los 217 miembros de las Operaciones Especiales elevarán la cifra oficial de efectivos norteamericanos en Irak a más de 4.000, por primera vez desde que los miembros del ISIS entraran en Siria en junio de 2014 ocupando amplias franjas de Irak. La cantidad autorizada de tropas ha sido de 3.870, y la adición de 217 colocaría la cifra oficial en 4.087. Sin embargo, el número actual de tropas estadounidenses en Irak de forma habitual ha excedido los 5.000 durante los últimos meses, debido a solapamientos en la rotación de tropas y el despliegue de personal en destinos provisionales, que no cuentan para la cifra total oficial, según portavoces militares norteamericanos.

En una entrevista con Charlie Rose para la CBS, Barack Obama dijo que el despliegue de más consejeros y sistemas adicionales de armas eran parte del plan global para respaldar a las fuerzas locales contra el ISIS, pero en esencia concedió que la recuperación de Mosul no tendrá lugar antes de dejar el cargo.

“Ya que hemos visto la voluntad de los iraquíes de luchar y ganar terreno, nos aseguraremos de que les damos apoyo”, declaró Obama. El apoyo adicional “estrechará el lazo” sobre el ISIS, pero sugirió que la toma de Mosul pudiera ser dejada en manos de su sucesor en la Casa Blanca. El pasado mes Carter decía que Obama le pregunta continuamente qué se puede hacer para recuperar Mosul este año. Según declaró el presidente a la CBS “mis expectativas es que a finales del año hayamos creado las condiciones para que Mosul caiga”.

En una visita a las tropas en el aeropuerto internacional de Bagdad, Carter dijo que la escalada de la campaña contra el ISIS y el despliegue de los 217 efectivos especiales era para “asegurar que la derrota del ISIS fuera duradera”. “Los iraquíes llevan aún ventaja. Eso no ha cambiado”, declaró el secretario a la NBC Nightly News. Las tropas y los sistemas de armamento adicionales son “dispositivos que continuarán el proceso de acelerar la derrota de ISIS”, añadiendo que “estoy muy seguro de que nuestro enfoque operativo es el correcto”.

Sin embargo “al final las fuerzas irakíes tendrán que efectuar ellas mismas la derrota. Podemos ayudarlos, no podemos sustituirlos”, incluso pese a que “los norteamericanos están en peligro aquí todos los días. Como secretario de Defensa, me tomo esto más en serio que cualquier otra cosa”.

Carter sugirió que los norteamericanos están más en riesgo a medida que la campaña acelere su esfuerzo en la derrota del ISIS. “Necesitamos conseguir esto lo antes posible, y esto implica ser más agresivos en los movimientos que hacemos”. El mes pasado [marzo] un sargento resultó muerto y otros ocho marines heridos por un cohete del ISIS que alcanzó un puesto de obuses de la 26º Unidad, cerca de Makhmour.

De los 415 millones de dólares destinados a los peshmergas, Carter solamente dijo que el dinero apoyaría “unidades peshmergas seleccionadas”. Los oficiales kurdos, que luchan con una crisis financiera que ha dejado a los milicianos sin salario durante los tres últimos meses, se mostraron exultantes con el anuncio, y expresaron en Twitter sus alabanzas a Carter.

Lahur Talabani, director del servicio de inteligencia del Gobierno Regional Kurdo, indicó en Twitter su agradecimiento “al gobierno USA por su compromiso y apoyo a nuestras valientes fuerzas peshmergas que se enfrentan al ISIS en nombre del mundo”. “En respuesta a una petición del Gobierno Regional del Kurdistán de asistencia económica, el Departamento de Defensa proporcionará estos fondos de manera mensual para apoyar a selectas unidades peshmergas”, en palabras del portavoz del Pentágono Matthew Allan a la agencia kurda de noticias Rudaw. “Estas fuerzas están entre las más efectivas en la lucha contra el ISIS, y serán críticas en la recuperación de Mosul”, señaló Allan empleando una denominación diferente para el ISIS.

En respuesta al anuncio de Carter, el senador republicano por Arizona John McCain, secretario del Comité del Senado para Temas Militares, renovó su crítica contra el enfoque de la administración Obama en los conflictos en Irak y Siria, diciendo que el despliegue de las fuerzas especiales adicionales es otro ejemplo de “aumentos a regañadientes”. El despliegue de fuerzas adicionales es positivo, dijo McCain, pero el paulatino envío de tropas estadounidenses a zonas en conflicto es una táctica que “raramente gana guerras, pero desde luego puede hacerlas perder”. “Este despliegue es representativo de las crecientes demandas operativas impuestas a nuestro ejército que no están contempladas en un presupuesto de defensa de la presidencia que ya era inadecuado”, declaró el senador. Según McCain no dedicar más dinero a tareas de defensa pone “en un creciente riesgo las vidas de nuestros soldados”.

Fuente: http://www.military.com/daily-news/2016/04/19/beyond-more-us-commandos-mosul-push-includes-415-million-kurds.html
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Rusia en la nueva teoría de la guerra nuclear victoriosa

Eric Zuesse

Las acciones hablan más fuerte que las simples palabras; el presidente Obama ha actuado, y no solo hablado. Su acto ha sido el rechazo a discutir con el presidente Putin la mayor preocupación de Rusia en los recientes cambios en la estrategia nuclear norteamericana, especialmente uno que aterroriza a Putin. El domingo 5 de junio Reuters titulaba: “Rusia declara que Estados Unidos rechaza las conversaciones sobre el sistema defensivo de misiles”, informando que “Estados Unidos ha rechazado las ofertas rusas para discutir el programa de defensa de misiles de Washington. Se han citado unas declaraciones del ministro de defensa ruso, Anatoly Antonov, considerando a la iniciativa ‘muy peligrosa’”.

La preocupación de Rusia es que el sistema balístico de Misiles, o “Anti Ballistic Missile System”, que Estados Unidos está comenzando ahora a instalar cerca o en las mismas fronteras rusas, entra en funcionamiento, Estados Unidos estaría en disposición de lanzar un ataque nuclear por sorpresa contra Rusia, y el sistema, que se ha estado desarrollando durante décadas y que técnicamente recibe el nombre de “Aegis Ashore Missile Defense System”, neutralizará los misiles que Rusia pudiera lanzar en respuesta, lo que dejaría a toda la población rusa sin capacidad de represalia, excepto la contaminación nuclear de todo el hemisferio norte y el invierno nuclear mundial, el resultado de la arremetida norteamericana contra Rusia, resultados que algunos estrategas de occidente consideran aceptable para Estados Unidos, y que pudiera merecer el coste de eliminar Rusia.

La teoría de una guerra nuclear victoriosa (que parece estar sustituyendo en Estados Unidos a la teoría anterior, denominada MAD, Destrucción Mutua Asegurada) se presentó en 2006 en la prestigiosa revista “Foreign Affairs”, con el título de “El ascenso del dominio nuclear”, abogando por una estrategia política muchos mas marcada contra Rusia, basada en lo que argumentaba ser la superioridad tecnológica de Norteamérica sobre el armamento ruso, y en el posible lapso de tiempo limitado durante el cual tomar ventaja de ello, antes de que Rusia adelante y se pierda la oportunidad.

Paul Craig Roberts fue el primer reportero occidental es escribir a favor de las preocupaciones rusas producidas por el hecho de que Barack Obama puede ser seguidor de esta teoría. Uno de los primeros artículos de Roberts sobre la cuestión se publicó el 17 de junio de 2014, y se titulaba “Washington bate tambores de guerra”, en donde observaba que “la doctrina bélica ha cambiado. Las armas nucleares norteamericanas ya no quedan reservadas a una acción de respuesta, sino que se han elevado al papel de ataque preventivo nuclear”.

El presidente ruso Putin ha intentado en numerosas ocasiones tratar el asunto con Obama, siendo el ejemplo mas reciente un comunicado público sobre su preocupación, realizado el 27 de mayo. Aparentemente, el comunicado de Antonov el 5 de junio es la continuación del último esfuerzo de Putin, e indica que Obama rechaza explícitamente discutir el tema con Putin.

El hecho de que estas iniciativas por parte del gobierno ruso se hagan a través de medios públicos en vez de conversaciones privadas (medio usado durante la crisis de los misiles cubana, en 1962, cuando las tornas estaban cambiadas y el presidente norteamericano estaba preocupado sobre la decisión del soviético de instalar misiles nucleares a 90 millas de la frontera con Estados Unidos) sugiere que Obama, al contrario que Kennedy en 1962, rechaza establecer comunicación con Rusia, ahora que Estados Unidos están potencialmente en el puesto del agresor.

Rusia está haciendo sus preparativos, por si acaso (debido al sistema Aegis Ashore) necesita ser el primero en atacar. Sin embargo, alguna gente con conocimiento del tema dicen que Rusia nunca atacará primero. Tal vez Obama está actuando basándose en una suposición de ese tipo, y este es el motivo por el que está rechazando discutir el tema con su contrario ruso. Sin embargo, si Obama desea evitar un enfrentamiento nuclear, rechazar incluso la discusión sobre los miedos del oponente no sería la forma de conseguirlo. Por tanto, Obama está enviando señales al contrario (de que está preparando un ataque nuclear contra Rusia) simplemente con este rechazo a la discusión. En este caso, su rechazo en pos si mismo una respuesta a la pregunta de Putin, como un portazo en su cara. Es una respuesta práctica, en vez de una verbal.

El geoestratega John Helmer discutía el 30 de mayo la cuestión de que el punto sin retorno para Putin será cuando decida que no hay otra alternativa razonable que disparar (y que él dispare) la Tercera Guerra Mundial.

Fuente: http://thesaker.is/obama-slams-door-in-putins-face-says-if-putin-doesnt-want-russias-retaliatory-forces-eliminated-hell-need-to-be-the-one-to-press-the-nuclear-button-first
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La ‘desconcertante’ política exterior de Rusia en Siria y Ucrania

Ayer un artículo de “Reseau International” calificaba así la política exterior de Rusia: compleja, alambicada y desconcertante (*). El autor habla en nombre de “mucha gente” que espera deshacerse de la “dictadura belicista y terrorista del Imperio gracias a Rusia e igualmente a China”.

Es, pues, normal que se sientan decepcionados, y lo estarán mucho más en el futuro porque la derrota del imperialismo no es una tarea que incumba ni a Rusia ni a China, que tienen sus propios problemas.

La decepción por la actitud de Rusia depende, pues, de las expectativas que cada cual tenga, pero no tienen por qué coincidir con las expectativas de los propios rusos.

En todo el mundo es bastante característico en ciertos círculos creer que Rusia debe actuar no función de sus propias necesidades e intereses sino de las necesidades e intereses de terceros, incluso de terceros países. Y cuando piensan así, inconscientemente están pensando en Estados Unidos, es decir, en Rusia como contrapeso de la agobiante y despreciada hegemonía de Washington a lo largo de los cinco continentes.

Parece que Rusia está en deuda con el mundo y que nunca va a acabar de pagarla. Por ejemplo, dice el artículo que desde 2011 en Siria y desde 2014 en Ucrania, hay una “clara voluntad de agresión por parte del campo atlantista” y después pregunta: ¿qué hace Rusia?

Es como si Rusia estuviera obligada a hacer algo en defensa de Siria, Ucrania o cualquier otro país, como si tuviera que sacar las castañas del fuego a los demás. ¿Por qué motivo? Quizá para tratar de explicarlo el autor califica a Siria como un segundo Stalingrado, con evidente exageración: ni Alepo, ni Homs, ni Damasco, ni Deir Ezzor son parte de Rusia, ni la guerra de Siria es la Segunda Guerra Mundial, ni… nada de nada.

Siria y Ucrania no son los escenarios de una “guerra mundial”. En esas guerras Rusia no es parte. En contra de lo que el artículo afirma, Siria no es el centro del mundo, por más que la suerte de ese infortunado país tenga repercusiones internacionales, como las seguirá teniendo en el futuro.

Rusia no es Hezbollah, que ha demostrado ser el mejor aliado del gobierno de Damasco. Pero incluso Hezbollah defiende en Siria, además de los intereses sirios, defiende los propios: es su propia supervivencia lo que está en juego. La columna vertebral de la resistencia al imperialismo en Oriente Medio la forman Irán, Siria y Hezbollah que, a diferencia de los otros dos, no lleva las riendas de ningún Estado.

Es cierto, como expone el artículo, que la guerra en Siria todavía será larga. También es cierto que la victoria no esté en los campos de batalla actuales. También es acertado apuntar que el escenario sirio se relaciona con lo que ocurre en el sur de Asia central, en el Báltico, en Ucrania y en el Mar de China Meridional.

En efecto, esas son algunas de las claves. No todas las bazas se juegan en Siria donde, como se comprueba, Estados Unidos aún logra sumar fuerzas, aún mantiene una cierta “coalición internacional” que no son precisamente países de segunda fila en el concierto de la diplomacia internacional, de la guerra y de la economía.

El mundo marcha a pasos acelerados hacia una nueva guerra mundial, pero los bloques no han madurado lo suficiente y se producirán sorpresas. Lo más significativo es que Rusia ha dejado de hacer concesiones porque ha comprobado que no es así como va a subsistir como país. No puede retroceder más porque lleva décadas retrocediendo inútilmente. Es evidente que es el único país del mundo que puede hacer frente militarmente a Estados Unidos, pero no puede hacerlo sólo y no le basta el apoyo de China. Otros países deben decantarse más claramente.

(*) http://reseauinternational.net/la-politique-de-la-russie-en-syrie-complexe-alambiquee-et-deconcertante/
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España dirige la ‘punta de lanza’ de la OTAN contra Rusia

Un total de 1.317 soldados y 286 vehículos españoles están realizando en el campo de maniobras de Zagan (Polonia) el ejercicio Brilliant Jump 16. En su mayoría pertenecen a la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat) y se han desplegado en Polonia en el primer gran ejercicio de la nueva VJTF (Fuerza Conjunta de Alta Disponibilidad) o punta de lanza (Spearhead) de la OTAN.

La VJTF empezó a formarse el año pasado y desde enero la dirige España. Se trata de una brigada multinacional de 5.000 militares creada para atacar a Rusia.

La OTAN ha descartado el despliegue permanente de tropas en los países del este, como reclamaban estos, pero ha aprobado la creación de ocho pequeños cuarteles generales o NFIU (unidades de integración de fuerzas aliadas) en otros tantos antiguos países del Pacto de Varsovia.

Además, habrá depósitos con material militar preposicionado. El dispositivo disuasorio se cerrará con la VJTF, una brigada de infantería de 5.000 militares —completada con apoyos aéreos, navales y de operaciones especiales— que actuará como punta de lanza de Fuerza de Reacción de la OTAN (NRF), con hasta 40.000 soldados.

España aporta el Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad de Bétera (Valencia), el Cuartel General de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat) de Figueirido (Pontevedra) y un batallón de la misma brigada, así como elementos de apoyo (unidades de zapadores, transmisiones o reconocimiento), en total más de 3.000 militares.

Aunque en teoría la VJTF puede actuar en cualquier escenario, a nadie se le oculta que ha nacido con la mira puesta en una agresión a Rusia.

Para disimular esta inclinación contra Rusia, la OTAN realizó en el sur las maniobras Trident Juncture 2015, que se desarrollaron desde octubre del pasado en España, Italia y Portugal y en las que participaron 36.000 militares de 30 países. Estos ejercicios —que fueron visitados en el campo de maniobras de San Gregorio (Zaragoza) por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, el Consejo Atlántico y el Comité Militar— sirvieron para certificar al cuartel general de Bétera, que dirige el teniente general español Rafael Comas, y a la propia NRF 2016.

Está previsto que el Comandante Supremo de la OTAN en Europa, el general estadounidense Philip Breedlove, pueda poner en alerta a la fuerza de reacción, pero su despliegue requiere el visto bueno del Consejo Atlántico, donde se sientan los 28 Gobiernos que forman parte de la Alianza imperialista, que reunirá una cumbre en Varsovia el 8 y 9 de julio.

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Los planes del Pentágono para acabar con el Eje del Mal

Ilham Aliev, Presidente de Azerbaián
Según “National Interest”, el Pentágono prepara ataques contra ciertos Estados a los que identifica en sus planes con nombres en clave para que las filtraciones no perjudiquen la diplomacia y los buenos modales en las relaciones internacionales.

En los ejercicios militares, los países atacados también se identifican por un nombre clave. En las de abril del año pasado se pusieron cinco claves: Ariana, Atropia, Devonia, Gorgas y Limara.

Según el Pentágono, las maniobras militares “prefiguraban escenarios reales de guerra”, es decir, los nombres en clave correspondían a países existentes y reconocidos por la ONU, con una determinada población, un sistema económico concreto, una red de transporte, un gobierno establecido, etc.

Sin embargo, cualquier clave se puede descifrar y este caso tampoco es una excepción, lo que permite qué países ha puesto el imperialismo en el punto de mira, aparte de los más conocidos, como Rusia o China.

En los ejercicios del pasado año, no hay que estrujarse mucho la cabeza para descubrir que Ariana es Irán y que las demás claves claves correspondían a países ribereños del Cáucaso.

Se averiguó que Atropia es Azerbaián y Limaria es Armenia por la disputa que ambos países mantiene en el Alto Karabaj, uno de los componentes de las maniobras militares.

Con Devonia hubo más dudas. Se sospechaba que podía ser un antiguo país de la Unión Soviética, hasta que se confirmó que, efectivamente, se trataba de Georgia, que también entra en los planes bélicos del imperialismo.

Según “National Interest”, el Pentágono ha planificado 80 supuestos distintos para intervenir en cada uno de estos Estados, empezando por catástrofes naturales, catástrofes humanas, terrorismo, crisis internas y guerra regional, entre otros.

Los entrenamientos se llevaron a cabo en Forth Polek, una base militar de Louisiana, donde los militares pudieron elegir diferentes manera de atacar Ariana (Irán), aunque se preocuparon, más que nada, de apoderarse de los pozos de petróleo, tanto de Irán como de Azerbaián.

En los entrenamientos bélicos del Pentágono Atropia (Azerbaián) es una “dictadura clásica” en la que todo se decide alrededor de la familia Aliev, de la que forma parte el Presidente.

Si las tropas de Azerbaián hicieran planes sobre la mejor manera para invadir Estados Unidos, seguro que la familia Aliev ya no tendría nada que decidir en su país.

Fuente: http://parstoday.com/fr/news/world-i2287-le_plan_us_pour_attaquer_l
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Cooperación naval de Estados Unidos e India contra China

Estados Unidos e India intensifican su colaboración naval contra China en los Océanos Índico y Pacífico. En junio ambos países planean llevar a cabo maniobras navales conjuntas de guerra antisubmarina (ASW, Anti-Submarine Warfare) con el nombre clave de “Maniobras Malabar” en el Mar de China Meridional.

Este tipo de ejercicios es la base de la construcción de una relación duradera entre las dos flotas, que esperan desarrollar una ASW compartida.

Se abre así una nueva etapa en los esfuerzos estadounidenses por hacer de India un Estado de primera línea en sus preparativos de guerra contra China y sus esfuerzos para cercarla estratégicamente, algo que Washington califica con el eufemismo de “cabeza de puente hacia Asia”.

Estados Unidos ha lanzado varias provocaciones en el Mar de China Meridional bajo el pretexto de la “libertad de navegación”. Al mismo tiempo en el Mar de China oriental Japón afirma su reivindicación de las islas Senkaku y Diaoyu, anexionadas por Japón tras la guerra chino-japonesa de 1894-1895.

India invitó recientemente a Japón, el aliado estratégico más importante de Estados Unidos en Asia, a convertirse en el tercer miembro permanente de las maniobras anuales “Malabar”. Japón, pues, se unirá en junio a estos ejercicios y ha desplegado de forma repetida su flota para enfrentarse a los navíos chinos cerca de las islas Senkaku y Diaoyu.

Continuando la “asociación estratégica general” indo-americana forjada por su predecesor, el Partido del Congreso, el gobierno indio dirigido desde hace dos años por el Bharatiya Janata Party (BJP) ha incrementado de forma considerable su cooperación militar y estratégica con Washington. Ha hecho suya literalmente la línea estadounidense en el Mar de China Meridional, tachando a China de agresora y amenaza para la “libertad de los mares”, mientras que es Estados Unidos quien busca un acceso ilimitado a las aguas cercanas a China continental para sus buques de guerra. Nueva Delhi también ha aumentado su cooperación estratégica militar bilateral y trilateral de manera significativa con Estados Unidos y otros aliados claves de Washington en el Pacífico y Océano Indico: Japón y Australia.

Un objetivo estratégico clave de Estados Unidos, en su búsqueda de alianzas militares cada vez más estrechas con Japón, Australia e India, es preparar la imposición de un bloqueo naval contra China en la eventualidad de una crisis bélica. Tomando el control de los “puntos de estrangulamiento” en el Océano Indico y en el Pacífico, los estrategas del Pentágono calculan que pueden impedir el acceso a China de las vías marítimas por las que pasa el petróleo y otras materas primas que sostienen su economía.

Ante la posibilidad de ver cortados sus accesos en el Índico, China ha decidido aumentar su presencia naval, incluyendo el despliegue de submarinos. Esto ha causado pánico en India, que considera vital para la realización de sus ambiciones de gran potencia el desempeño de un papel creciente como “policía” del Océano Índico.

India, que está ahora extendiendo masivamente su flota, ha tomado medidas para hacer frente a los crecientes intereses económicos de China en diferentes países del Océano Índico. En 2015 ayudó a Estados Unidos a preparar la expulsión del presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, considerado muy cercano a China. India igualmente intenta desde hace años intimidar a las pequeñas Islas Maldivas para que se comprometan con una política extranjera exclusivamente pro-India.

El Pentágono busca formar patrullas navales conjuntas con India en el Índico y en el Pacífico. El mes pasado Nueva Delhi y Washington anunciaron la firma de un protocolo de intercambio logístico. Esto proporcionaría a Estados Unidos acceso a los puertos y bases militares indias para el aprovisionamiento, la reparación y el descanso. Supondrá inevitablemente el establecimiento de militares estadounidenses en India.

Estados Unidos busca también arrastrar a India a su estrategia depredadora gracias a asociaciones de desarrollo y coproducción de sistemas de armas avanzadas, como la tecnología de portaaviones.

Washington explota la preocupación india por la creciente presencia naval de China en el Índico. Los indios han detectado submarinos chinos a una media de cuatro por trimestre. Algunos se han visto cerca de Andaman y Nicobar, islas indias en las proximidades del estrecho de Malaca, en la entrada del Mar de China Meridional, por donde pasa más del 80 por ciento de los suministros de carburante para China.

Washington ha logrado atraer a India a una colaboración militar más estrecha en la región Asia-Pacífico. El interés de la Marina india es extenderse hacia el este en el Índico, y el hecho de llegar hasta el Pacífico para las maniobras es una indicación de ello.

Estados Unidos ha transformado la política india de “Mirar hacia el Este” en un “Actuar en el Este”, una intervención más agresiva en esta región al servicio de las ambiciones geopolíticas de India. Obama y el secretario de Defensa Ashton Carter han esgrimido muchas veces la “convergencia” de la política de “Actuar en el Este” y la cabeza de puente estadounidense “hacia Asia” y han prometido ayuda estadounidense para que India vaya en esa nueva orientación.

Nueva Delhi no quería ser visto como un aliado declarado de Estados Unidos contra China ya que no quiere mostrar hostilidad hacia su vecino. Pero el aumento de la presencia china en el Océano Índico da la oportunidad a Washington de presentar a Pekín como el agresor y lleva así a Nueva Delhi a una alianza más estrecha. “Si vemos a China ser más agresiva en el Océano Índico”, han declarado en el Pentágono, “ello podría ayudar a cristalizar la política india hacia China y favorecer la relación con Estados Unidos”.

Los políticos indios critican las estrechas relaciones entre China y Pakistán, rival histórico de India, argumentando que había que contrarrestarlas mediante una relación sólida con los vecinos marítimos de China como Vietnam, Japón y Filipinas. Para ello proponen intensificar los ejercicios militares con Estados Unidos, Japón, Australia e Indonesia en el mar de China meridional y el Océano Indico.

India ha cambiado de estrategia. Antiguos oficiales de la Marina india apoyan la asociación naval de su país con Estados Unidos. Ahora el gobierno del BJP y las instituciones militares y de defensa india están a favor de una sólida mano tendida a Estados Unidos, porque es la única forma de mantener el equilibrio de fuerzas.

Australia tiene voluntad también de colaborar con India y Estados Unidos en el refuerzo de la capacidad bélica submarina y de vigilancia en el océano Índico. Australia acaba de encargar doce nuevos submarinos y podría unirse a la AWS protagonizada por Estados Unidos. Probablemente veamos un reparto compartido de las responsabilidades en el Océano Índico entre estos tres países, con un potencial de compartir instalaciones.

China ha reaccionado con prudencia ante las conversaciones indo-estadounidenses de colaboración en la guerra antisubmarina. Pero cualesquiera que sean las esperanzas de China, las actuaciones agresivas del imperialismo estadounidense para desarrollar relaciones militares con India, incluyendo la guerra antisubmarina, agravarán aún más las tensiones geopolíticas en la región indo-pacífica, y el peligro de guerra total entre potencias nucleares.