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¿Han provocado los experimentos con armas biológicas el brote de brucelosis que padece Estados Unidos?

El reciente libro de Kris Newby, “Bitten: The Secret History of Lyme Disease and Biological Weapons” (Picadura: la historia secreta de la borreliosis y las armas biológicas), ha levantado mucho revuelo en Estados Unidos.

Su tesis es que el actual brote de borreliosis en Estados Unidos es el resultado de un experimento militar con armas biológicas. El libro incluye entrevistas con Willy Burgdorfer, un científico estadounidense de origen suizo que identificó la enfermedad en 1982. Murió en 2014, pero la bacteria causante de la enfermedad, Borrelia burgdorferi, lleva su nombre (y no tiene nada que ver con Josep Borrel).

El congresista de Nueva Jersey Chris Smith ha pedido la apertura de una investigación por parte del Pentágono sobre la denominada enfermedad de Lyme, una infección bacteriana que se adquiere por la picadura de las garrapatas.

El 11 de julio la Cámara de Representantes aceptó iniciar las pesquisas para averiguar si entre 1950 y 1975 se llevaron a cabo experimentos con armas biológicas utilizando garrapatas u otros insectos.

Actualmente hay una explosión de pacientes que padecen la enfermedad de Lyme y otras enfermedades transmitidas por garrapatas en Estados Unidos. Se calcula que cada año se diagnostican entre 300.000 y 437.000 nuevos casos y entre el 10 y el 20 por ciento de los pacientes con la enfermedad de Lyme.

En el libro Burgdorfer explica que él personalmente trabajó para inocular a los insectos con enfermedades transmisibles a los humanos y que las garrapatas infectadas fueron liberadas “accidentalmente” en barrios residenciales.

Llueve sobre mojado. En 2004 el libro “Laboratory 257: The Disturbing History of the Secret Government Biological Laboratory on Plum Island” ya planteó una tesis similar, afirmando que tras la Segunda Guerra Mundial los estadounidenses habían acogido a científicos del III Reich para trabajar con armas biológicas. Aunque el Laboratorio 257 tiene su sede cerca de Lyme, no hay pruebas de ninguna conexión entre las investigaciones realizadas en aquel momento y el descubrimiento de los primeros casos que aparecieron 25 años después.

En octubre del año pasado Darpa, la agencia de investigación del Pentágono, puso en marcha un programa llamado “Insect Allies” (*), destinado a inocular insectos con virus para modificar las características genéticas de las plantas.

Lyme es una pequeña ciudad de Connecticut que da nombre a la enfermedad pero, a pesar de ello, no se ha originado en Estados Unidos porque ya se conoció en Europa en el siglo XIX y no tenía nada que ver con ningún experimento biológico.

(*) http://www.darpa.mil/program/insect-allies

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Estrategia

China bota su segundo portaviones para convertirse en la segunda fuerza de combate naval del mundo

China empieza a tener lo que le faltaba: ua flota de guerra. El martes comenzó a prestar servicio activo su segundo portaaviones, Shandong, el primero de diseño totalmente autóctono.

La botadura se produce en medio de una escalada de presiones y sanciones desatada por Estados Unidos, por lo que el tercer portaviones ya está en los astilleros.

La botadura se llevó a cabo durante una ceremonia en una base naval de la isla de Hainan, al sur, en presencia del presidente Xi Jinping, que inspeccionó la guardia de honor en la cubierta del barco.

Unos 5.000 miembros de la marina vestidos con uniformes blancos y trabajadores involucrados en la construcción cantaron el himno frente a la bandera, según la cadena de televisión pública china CCTV.

Xi Jinping, vestido de negro, posó para una foto con los militares y civiles presentes en el puerto de la ciudad costera de Sanya, a quienes invitó a “hacer nuevas contribuciones al Partido Comunista y al pueblo” de China.

Hasta ahora, China sólo tenía un portaaviones operativo, el Liaoning, construido en la antigua URSS, vendido a Ucrania y luego revendido en 2012 a China por el gobierno de Kiev.

Estados Unidos tiene 11 portaviones mientras que Rusia tiene 1, lo mismo que Francia, India y Reino Unido.

El Shandong inició la fase de pruebas en 2017, tiene propulsión convencional (no nuclear) y puede transportar unas 40 aeronaves.

En determinados aspectos el ejército chino ya es la segunda fuerza militar más grande del mundo después de Estados Unidos, aunque su presupuesto militar es tres veces inferior. No obstante, no está claro que ahora mismo haya suficientes pilotos chinos capaces de operar en los portaviones, ni que la Marina china pueda crear poderosos grupos de combate naval en torno a los portaviones.

China necesita imperiosamente proteger sus buques de carga, en particular sus suministros de petróleo de Oriente Medio y ser capaz de intervenir rápidamente en defensa de los intereses que tiene repartidos por los cinco continentes.

La puesta en servicio del Shandong también se produce en un momento en el que Pekín afirma sus reivindicaciones territoriales en el Mar de China Meridional cada vez con mayor insistencia. En dicha región, compite con otros países como Vietnam, Filipinas, Malasia o Brunei.

Entre sus continuas provocaciones, Estados Unidos envía regularmente buques de guerra a dicho Mar, así como a las costas de Taiwán.

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Ecología

La ‘paz verde’ se puede convertir en su peor enemigo: la ‘guerra marrón’

Estados Unidos sanciona a los demás países del mundo como el maestro a sus alumnos, o los policías de tráfico a los conductores. El mundo es suyo y puede hacer con él lo que quiera.

No se trata sólo de Irán, Corea del norte, Cuba, Rusia o Venezuela. Cada vez hay más países “castigados” por Estado Unidos con diferentes pretextos.

Amenaza con sancionar a España por “prestar apoyo financiero a Venezuela”.

Sanciona a Francia por imponer tributos a los grandes monopolios informáticos.

Sanciona a Alemania por el gasoducto Nord Stream 2 que trae a Rusia al corazón industrial de Europa.

Dicen que Estados Unidos quiere vender su propio gas (de esquisto) a Alemania, pero es mucho más caro.

Dicen que la dependencia de Alemania respecto de Rusia será cada vez mayor, lo cual es cierto. Pero es que Alemania cerró sus centrales nucleares y si tiene que agarrarse al New Deal Verde y a la descarbonización no le quedan muchas más opciones.

Cuando sólo existía un único Nord Stream no había problemas porque el gas pasaba por Ucrania… hasta que en 2014 llegó Maidan y Estados Unidos creyó que así cerraba el grifo (a Rusia y a Alemania).

No es ninguna casualidad que el Formato Normandía de las negociaciones de paz en Ucrania involucre a esos cuatro países: Ucrania, Rusia, Alemania y Francia.

Pero el New Deal Verde no sólo genera tensiones con Alemania. En el Mediterráneo ocurre lo mismo. Basta con poner un mapa encima de la mesa y echar un vistazo a los yacimientos de la costa oriental, a los que ya nos hemos referido en otra entrada.

Una parte de los yacimientos de gas están en aguas jurisdiccionales de Chipre, un país invadido por Turquía desde 1973.

El gobierno de Erdogan ha llegado a un acuerdo con las reliquias del gobierno libio para repartirse los yacimientos, pasando por encima de Chipre, Israel, Grecia y Egipto.

Pero Egipto es el principal sostén de Haftar, la otra parte de la guerra civil libia.

Erdogan ha dicho esta misma semana que está dispuesto a enviar tropas a Libia para apoyar al gobierno de Sarraj.

La Unión Europea también apoya a dicho gobierno, es decir, están en el mismo bando que Turquía, algo que Grecia no puede admitir e Italia tampoco porque quiere seguir manejando el gas. Francia apoya al gobierno con la boca pequeña, pero bajo cuerda le envía armas a Haftar… y así sucesivamente.

Si Ustedes creyeron que Libia sólo intreresaba a la Unión Europea por los refugiados, se equivocan.

El New Deal Verde no es sólo gas, sino también el gran tapado, la energía nuclear, que predomina en Francia (a diferencia de Alemania). Alemania cerrará todas sus centrales nucleares en 2022; Francia tiene 58 y se prepara para cerrar unas y construir otras nuevas, más modernas, todo en nombre del New Deal Verde y de la lucha contra la emergencia climática.

Alemania importa gas y Francia exporta electricidad y a ese negocio le quiere añadir otro: la exportación de centrales nucleares a los países del este de Europa (República Checa, Polonia y Hungría), a los que el New Deal Verde les importa un bledo.

La mitad de la electricidad francesa es de producción propia; la dependencia alemana del exterior es casi total.

El monopolio nuclear francés EDF es un 80 por ciento propiedad del Estado; el gobierno le pide que construya más centrales nucleres; le presentan una factura de 45.000 millones de euros y la respuesta es que no hay dinero. ¿De dónde lo van a sacar?, ¿vendiendo la empresa, o sea, privatizándola por completo? No porque la energía es un problema estratégico (militar) y no sólo económico…

Hay que subir los impuestos. Pero Francia ha sido el primer país del mundo donde la población ha saltado a la calle masivamente a la calle contra los impuestos verdes a los carburantes, un ejemplo seguido después por Ecuador y Chile.

Si este año Francia ha batido su registro máximo de exportación de electricidad a terceros países, ¿qué significado tienen los impuestos verdes?

La explicación conduce siempre al mismo punto de partida: la guerra imperialista. Para las grandes potencias, la energía nuclear y, por lo tanto, las transiciones ecológicas son una cuestión estratégica, un subproducto de la guerra nuclear desde 1945.

Los medios sólo se acuerdan del “doble uso” de la energía nuclear cuando hablan de Corea de norte o de Irán. Forma parte de su “doble moral” porque las centrales nucleares siendo hoy lo que siempre fueron, incluso en Europa.

Durante los setenta “¿Nuclear?, No gracias” fue la bandera del movimiento ecologista. Las denominaciones como Greenpeace (“paz verde”) denotan que su origen estuvo alguna vez en la lucha por la paz. Sería toda una paradoja histórica que ahora las centrales nucleares volvieran con pretextos ecologistas para entrar en la vorágine del rearme nuclear.

No nos extrañaría nada porque conocemos de sobra quiénes son Los Verdes, Equo y demás. Nos llevan a la guerra en nombre de la paz y de los derechos humanos y a la energía nuclear en nombre de la lucha contra el cambio climático. Por el morro.

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Las pruebas nucleares de Estados Unidos durante la Guerra Fría en el Océano Pacífico

Vista desde arriba, la isla Runit parece paradisíaca: el mar turquesa, la arena blanca. Sin embargo, una de las islas del atolón de Enewetak esconde en su interior una estructura de hormigón en forma de platillo de 100 metros de diámetro.

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos almacenó residuos nucleares en el agujero. En total, la isla de Runit guarda casi 85.000 metros cúbicos de desechos nucleares, incluido el plutonio-239, una de las sustancias más tóxicas. Los residuos se encuentran en la superficie de la isla bajo una cúpula de hormigón de 50 centímetros de alto.

Los residuos nucleares se formaron como consecuencia de los ensayos nucleares de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Las explosiones contaminaron grandes áreas de más de 1.200 islas del Pacífico. Entre 1946 y 1958, Estados Unidos lanzó 67 bombas nucleares en la región del Pacífico. Por ejemplo, el 1 de marzo de 1954, los estadounidenses detonaron una bomba termonuclear en el atolón Bikini.

La explosión de la bomba emitió 15 megatones de energía, más de mil veces la potencia de la que lanzaron sobre Hiroshima. Fue el arma más poderosa jamás detonada por Estados Unidos. La explosión formó un cráter de 80 metros de profundidad. Toda una generación se ha enfrentado a las consecuencias de la radiación: cánceres, tumores, abortos espontáneos y malformaciones. Dos o tres años después de la explosión, las mujeres de la isla comenzaron a dar a luz a seres que se parecían poco a los humanos.

Los habitantes de la isla dependen de las importaciones. Han tenido que cambiar su nutrición tradicional de pescado y productos locales porque todavía están demasiado contaminados para comerlos.

Hace ya muchos años que los ecologistas ya no hablan de esto, pero Estados Unidos tuvo que borrar una pintada en grandes letras que hicieron por los habitantes de la isla sobre el hormigón: “Residuos nucleares. Propiedad del gobierno de Estados Unidos. Por favor, devuélvanse al remitente”.

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Rusia prueba el sistema de misiles Kalibr en el Mar Negro por primera vez

Rusia ha probado por primera vez el sistema de misiles Kalibr en el Mar Negro durante unos ejercicios navales.
En 137 segundos el proyectil recorrió más de 250 kilómetros antes de alcanzar su objetivo, según el canal ruso de televisión Zvezda, perteneciente al Ministerio de Defensa.

La fragata Almirante Essen llevó a cabo con éxito un ataque de artillería como parte de unos ejercicios navales en el Mar Negro. Los medios de comunicación rusos han publicado un vídeo sobre el disparo.

El misil Kalibr alcanzó un objetivo en un polígono de tiro de la costa. Cubrió casi 140 millas náuticas (más de 250 kilómetros) en 137 segundos, trazando un rumbo complejo.

Al mismo tiempo, cazas supersónicos escoltaron el Kalibr y un dron grabó en vídeo la destrucción del objetivo. Durante el ejercicio, la Armada atacó a un buque de superficie adversario convencional con un sistema de misiles Kalibr activado por fuego electrónico.

Rusia ya había probado el Kalibr en 2015 poco después de iniciar su intervención en la Guerra de Siria. La fragata Almirante Essen también participó por primera vez en la Guerra de Siria atacando las posiciones yihadistas con misiles de crucero Kalibr desde el Mar Mediterráneo.

Diseñados inicialmente para los submarinos nucleares del proyecto 885 Iassen, los misiles de crucero Kalibr, con un alcance de 2.500 kilómetros, se adaptaron luego para los submarinos eléctricos diesel del proyecto 636 Varchavianka (clase Kilo en la nomenclatura de la OTAN) y los buques de superficie.

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La guerra es inmune a la crisis económica del capitalismo

La guerra es inmune a la crisis económica del capitalismo. Los drones y nuevos sistemas autónomos de armas forman ya un mercado en pleno auge que podría alcanzar los 10.000 millones de dólares anuales el año que viene, según un estudio de WinterGreen Research (*). Para 2025 más del 30 por ciento del armamento del ejército ruso serán drones y sistemas de armas autónomos.

Por lo tanto, como en cualquier mercado emergente, la competencia capitalista es feroz. Los traficantes de armas tienen la experiencia de la prohibición por parte de la ONU y el derecho internacional humanitario de las armas químicas (1993), las armas láser cegadoras (1995) y las minas antipersonas (1997). El 12 de septiembre de 2018 la resolución P8_TA(2018)034 del Parlamento Europeo pedía una prohibición preventiva de lalos drones pequeños y ligeros.

La robótica militar abarca los sistemas de armas autónomos, sean letales (SALA) o no, y la guerra ha empezado en los despachos antes que en los campos de batalla. Los capitalistas del sector tratan de satisfacer una demanda creciente de los complejos militares e industriales de las grandes potencias militares.

Los países productores de drones militares (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, Israel) ofrecen vigilancia automática del terreno para aviones de combate, sistemas de defensa antiaérea y antimisiles (misiles tierra-aire SS-400 en Rusia), misiles de crucero, torpedos, minas marinas… El sistema de información estadounidense Aegis, que controla el armamento de los buques de guerra, funciona de la misma manera.

En Corea del sur robots armados (Samsung SGR A1) vigilan parte de la frontera con el norte. En 2016 Rusia desplegó unidades de robots armados de la Plataforma M y Uran para proporcionar guardias perimetrales autónomas alrededor de los emplazamientos intercontinentales de misiles nucleares. El 10 de julio de 2017 la empresa rusa Kalashnikov anunció la fabricación de aviones teledirigidos de combate autónomos con capacidad de aprendizaje de la red neuronal, capaces de reconocer objetivos y tomar decisiones autónomas, incluido el ataque.

En Estados Unidos Darpa organiza desde 2012 un concurso de robótica que cuenta con un premio de dos millones de dólares para apoyar la investigación y seleccionar a las mejores empresas del sector. En octubre de 2016 tres cazas F18 lanzaron más de 103 drones que luego se convirtieron en enjambres voladores, implementando un proceso de toma de decisiones colectiva que condujo a adaptaciones del entrenamiento de vuelo.

En Europa el bufete de abogados Alain Bensoussan ha fundado la red Lexing, especializada en tecnologías avanzadas, que presiona para que el Parlamento europeo levante la moratoria sobre los drones pequeños y ligeros.

Desde mayo de 2014, la ONU ha iniciado un debate internacional sobre el desarrollo de los drones pequeños y ligeros.

El caso Boston Dynamics

Boston Dynamics nunca ha ocultado sus vínculos con el mundo de la defensa. Desde 1994, la empresa ha recibido 150 millones de dólares de Darpa. Desde hace 20 años, la empresa se centra en la investigación y el desarrollo, sin comercialización, gracias al dinero de Darpa.

En 2012 la empresa compró a otra empresa, la francesa Aldebaran, para hacerse con su innovador robot humanoide Pepper, utilizado en Japón para vender máquinas de café Nestlé.

En 2013 Alphabet, la empresa matriz de Google, adquirió Boston Dynamics, una empresa estadounidense especializada en robótica militar creada en 1992 en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

En 2017 Boston Dynamics se vendió al grupo SoftBank de los japoneses Masayoshi Son. En 2016 y 2017, el grupo creó dos fondos para financiar sus inversiones en nuevas tecnologías: el Softbank Vision Fund (SVF), con sede en el Reino Unido, y el SB Delta Fund. Estos dos fondos tienen una capacidad de inversión de 98.000 millones de dólares entre 2018 y 2023. En 2019, un tercer fondo (SVF 2) tiene un presupuesto de 108.000 millones de dólares, con SoftBank contribuyendo con 38.000 millones de dólares.

Fabrica diferentes robots: robots como perros (Spot), robots humanoides (Atlas) y robots como máquinas (Pick y Handle). Estos robots transportan cargas de más de 80 kilos, corren a 30 kilómetros por hora, reproducen gestos humanos y los vídeos de sus hazañas se publican en el canal Youtube de la empresa, que cuenta con 720.000 seguidores.

Las primeras ventas del modelo Spot se han llevado a cabo este año, como ya hemos explicado en otra entrada.

(*) https://wintergreenresearch.com/reports/Military%20Robots%202015%20brochure%201.pdf

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La OTAN incluye al espacio exterior entre los escenarios de la guerra

La semana pasada la OTAN se volcó hacia el espacio exterior cuando sus miembros reconocieron oficialmente que el cosmos es un escenario de la guerra, otro más. Decimos oficialmente porque nunca fue otra cosa diferente que esa. La carrera espacial nunca exitió como algo independiente de la carrera de armamentos de la Guerra Fría. Cuando en 1957 los soviéticos lanzaron el Sputnik, los estadounidenses creyeron que era una bomba volante, o que podía serlo. Por eso crearon la NASA, que nunca tuvo carácter civil.

Ahora la OTAN ha acordado reforzar las defensas de sus satélites y otras infraestructuras espaciales contra los ataques de posibles enemigos terrestres pero aún no considera la posibilidad de poner en órbita sistemas de armas. Esta posición es claramente diferente a la de los Estados Unidos, que se está preparando para librar una futura guerra en el espacio.

Lo mismo cabe decir de Francia. “Tanto nuestros amigos como nuestros adversarios militarizan el espacio. Nosotros debemos hacer lo mismo”, dijo la ministra francesa de Defensa el 13 de julio. Según sus palabras literales, el espacio se va a convertir en el nuevo “far west”, el salvaje oeste.

Por lo tanto, aparecen divergencias entre la Alianza y dos de sus miembros más destacados.

En Estados Unidos el Comité del Senado para las Fuerzas Armadas, al asignar el mando de la nueva Fuerza Aeronáutica, definió el espacio como un “escenario de guerra”.

Según Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, cada vez más “el espacio es importante para nuestras operaciones y misiones militares”. También se refiere a la vulnerabilidad, a la resistencia de nuestras sociedades civiles, porque el espacio “es muy importante para la navegación, las comunicaciones y muchas otras cosas”.

“Si en el futuro tuviéramos que entrar en conflicto con un competidor cercano, tendríamos que luchar por la supremacía en el espacio”, dijo la semana pasada el general John Raymond, jefe del Comando Espacial de Estados Unidos.

Por su parte, China ha declarado su intención de instalar bases militares permanentes en la Luna y dentro de 20 ó 30 años incluso en Marte.

Desde 1957 los satélites han ido desempeñando un papel cada vez más importante en las guerras modernas. Tanto en tierra como mar, los sistemas de armas, incluidos los nucleares, dependen totalmente de una guía satelital, es decir, de una comunicación con el espacio que, naturalmente, debe permanecer secreta y a salvo de interferencias.

Los satélites deben estar protegidos de ataques informáticos, interferencias de señales, láseres y misiles.

Al mismo tiempo, los satélites son los ojos de los grandes ejércitos imperialistas. Sin ellos, los estados mayores se quedarían a ciegas. Los satélites vigilan cada centímetro de la tierra y el mar y, además, se vigilan los unos a los otros.

Pero no se olviden de un pequeño detalle: en 2015 el Congreso de los Estados Unidos aprobó una ley que permite a las empresas estadounidenses apoderarse de cualquier mineral extraído de los cuerpos celestes con el fin de desarrollar la industria espacial. ¿O quizá hay que llamarlo el saqueo espacial? En Estados Unidos nunca han sabido diferenciar una cosa de la otra…

En octubre la NASA aseguró que, si fuera explotado, el valor de mercado del asteroide Psyche 16, un bloque metálico de 226 kilómetros de diámetro que orbita entre Marte y Júpiter, podría contener un millón de veces el PIB mundial. La noticia es una tantas fantasmadas de la NASA, pero le ha servido para conseguir fondos a fin de enviar una sonda exploratoria en 2022.

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La guera de las galaxias ya ha empezado

En torno a la Tierra orbitan casi 9.000 satélites, la mayor parte de los cuales son chatarra. Sólo unos 2.000 están activos. Además, hay unos 23.000 objetos de más de 10 centímetros de tamaño registrados por el ejército estadounidense que también giran alrededor del planeta a más de 20.000 kilómetros por hora. A esa velocidad, cualquier colisión puede destruir un satélite y crear más chatarra.

Entre la chatarra hay fragmentos de misiles. En 2007 China destruyó uno de sus satélites con un misil y dos años después se produjo una colisión entre un satélite militar ruso y un satélite de comunicaciones.

Internet va a empeorar la situación. Los lanzamientos de satélites aumentarán. La constelación OneWeb incluirá 648 satélites. Kuiper, propiedad del sátrapa estadounidense Jeff Bezos, el de Amazon, constará de 3.236 unidades. SpaceX, fundada por Elon Musk, ya ha lanzado 120 satélites de su constelación Starlink desde mayo, que podrían incluir hasta 42.000 satélites.

Uno de los satélites de Starlink casi causó una colisión, obligando a la Agencia Espacial Europea a desviar su satélite Aeolus de su trayectoria a principios de septiembre para evitar el desastre.

El espacio exterior se ha militarizado. Las fuerzas aéreas ya se llaman fuerza aeroespaciales. Hay tantos satélites que las grandes potencias no saben ni cuántos hay, ni a quién pertenecen, ni la función que desempeñan.

Una parte importante de los satélites se dedican al espionaje. Otros no son más que bombas ambulantes preparadas poara destruir otros satélites. Unos satélites se lanzan al espacio para vigilar a otros. En 2017 el satélite espía ruso Louch-Olymp se acercó al satélite militar franco-italiano Athena-Fidus y desde entonces no ha dejado de arrimarse a uno o a otro.

Existen satélites kamikaze, como el ruso Cosmos 2499, que puede maniobrar para atacar a otro satélite, o dispositivos equipados con armas para capturar otro satélite, como el chino Shiyan-7.

Las grandes potencias cuentan con radares para el rastrear a los satélites de órbita baja (menos de 2.000 kilómetros), que es donde se encuentra la mayor parte de la chatarra espacial. También disponen de telescopios para las órbitas geoestacionarias (36.000 kilómetros).

La guerra de las galaxias ya ha empezado. Estados Unidos inauguró en agosto su mando espacial (Spacecom) con una ceremonia oficial en la Casa Blanca. “Es un momento histórico, un día histórico, que reconoce que el espacio está en el corazón de la seguridad y defensa nacional de Estados Unidos”, dijo Trump durante el brindis.

La fuerza espacial será la sexta arma del Pentágono y su presupuesto alcanza los 8.000 millones de dólares.

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Europa va reformar su industria de guerra para dejar de financiar a las empresas militares estadounidenses

El año pasado Estados Unidos presionó a sus socios de la OTAN para que aumentaran sus presupuestos militares hasta el 2 por ciento de su PIB.

La Unión Europea subió sus presupuestos bélicos hasta unos 256.000 millones de euros, de los cuales 38.500 millones de euros se asignaron a Alemania, uno de los diez países con mayor gasto militar.

Sin embargo, los países de la Unión Europea adquieren en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, más armas y equipos militares de los que ellos mismos producen, financiando así la tecnología y la industria bélica foránea.

Mientras que las fuerzas armadas americanas utilizan 3 tipos de vehículos blindados de transporte de tropas, los ejércitos europeos utilizan 37 tipos de estos vehículos; con seis cazas operando en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, hay 20 modelos en Europa; la Armada americana utiliza 4 tipos de destructores y fragatas, y Europa, 29 tipos de barcos.

La dependencia tecnológica tiene consecuencias que van más allá de la economía. Implican la apertura de una puerta trasera para el espionaje de países que podrían controlar las empresas punteras.

Ahora se han propuesto consolidar la industria de guerra autóctona, para lo cual se producirán una serie de fusiones y adquisiciones entre los fabricantes de armas que reducirán el número de sistemas militares operativos.

“Europa corre el riesgo (muy serio) de convertirse en una esclava tecnológica de China y Estados Unidos. Y en el siglo XXI, tecnología significa todo”, afirma El Mundo en mayo (*)

“No hay lugar para perdedores en esta guerra de la innovación”, adviertía un coronel del ejército español en el reportaje. “Estamos en una coyuntura en la que cada paso que das es el doble que el anterior. Ser segundo es garantía de fracaso”, añadía.

Las armas de la guerra moderna son el “big data”, la inteligencia artificial y la biotecnología, según el periódico.

(*) https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/05/13/5cd5a808fc6c83f9128b470f.html

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Próximas guerras

Darío Herchhoren

No se asusten. No soy agorero, y soy consciente de que una guerra con las armas actuales significaría quizá el fin de la humanidad. Pero tampoco soy ingenuo, y creo que aunque las evidencias muestren lo contrario, el imperio norteamericano sueña con destruir a Rusia y a China, sus archienemigos de un solo golpe, y creen todavía en su superioridad militar, y sobre todo en la excepcionalidad de los EEUU.

Todos los políticos de los EEUU y sobre todo, aquellos que pertenecen a la enorme burocracia (¿o burrocracia?), que forman los republicanos y demócratas, creen que los EEUU están llamados por dios a dirigir el mundo.

Sin embargo hay algunos obserevadores en los EEUU que son más objetivos y ya alertan sobre el hecho insoslayable de que para el caso de declararse una guerra entre las grandes potencias, los EEUU ya no podrán contar como hasta ahora con la ventaja de que su territorio está muy lejos del teatro de la guerra, y eso les permitirá salir bien parados de esa hipotética contienda.

Al efecto debo resaltar la publicación norteamericana Foreign Policy, que alerta sobre una realidad que ha cambiado la relación de fuerzas, y que esta vez la fabricación de nuevas armas ultrasónicas, la miniaturización de otras ya existentes y sobre todo la posesión de drones volantes y submarinos de muy bajo coste por parte de Rusia y de China, han cambiado las tornas y que el territorio, los centros de mando y de aprovisionamiento pueden ser arrasados en pocos minutos llevando la destrucción al corazón del imperio.

Hasta ahora, salvo el ataque japonés a Pearl Harbour, los militares norteamericanos se han batido con ventaja, ya que siempre las guerras en que han participado han sido lejos de su territorio. Pero esta vez las cosas han cambiado, y los militares yanquis lo saben y han tenido la prudencia de ponerlo en conocimiento de la autoridad presidencial de turno.

Todo el poderío militar de los EEUU se ha basado en la enorme cantidad de bases extendidas en el mundo entero, que sirven tanto para esclavizar a las naciones donde están ubicadas, como para meter miedo a China y Rusia, rodeándolas de las mismas, pero el nuevo armamento de que habla Foreign Policy, hace que todas esas bases sirvan solo para la primera opción, es decir someter, explotar, extorsionar, chantajear, amedrentar a aquellos paises en donde están puestas.

Es decir, que es como si la mafia, se instalara en nuestra casa para protegernos, pero debemos pagar esa protección y comprar el armamento a quien nos protege.

No es una casualidad que la mafia tenga su máximo poder en los EEUU. En la década de 1930, el almirante Irving Wallace de los EEUU dijo que Al Capone solo operaba en algunos barrios de Chicago, pero que nosotros lo hacemos en el mundo entero.

Se trata de un gigante poderoso, cruel y sin escrúpulos, y por lo tanto peligroso porque puede hacer mucho daño todavía, aunque cada vez muestra signos de senilidad irreversible. El gobierno de Trump se parece mucho a un zombie, que está en muerte cerebral. No sabe a donde va ni a qué va.

Si miramos con atención veremos que EEUU no tiene una política exterior. Tenerla significaría negociar, pactar, empatizar, convenir, acordar. Nada de eso.

Los EEUU no acuerdan nada, solo imponen. Pero esto ya ha llegado a su fin. Hay otras potencias en el mundo tan o más fuertes que ellos, y ello pone al desnudo esa carencia. Ahora se nota cada vez más la raquítica política exterior de los EEUU. Al no poder imponer nada porque la relación de fuerzas se inclina en su contra vemos como esa incapacidad se torna patética.

Pero todavía no podemos cantar victoria. Estados Unidos es un boxeador noqueado, pero todavía puede golpear, y muy fuerte. Hay que tener paciencia, los acontecimientos muestran cada vez más, que el cuarto de hora de los EEUU ya pasó. Y no volverá. Trump, con ese fino olfato que lo caracteriza hablaba de hacer otra vez grande a los EEUU. Eso es porque percibe a pesar de su rudeza y simplicidad, que ya no lo es.