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Rusia quiere romper el bloqueo naval de Venezuela enviando su propia flota al Caribe

Rusia quiere romper el actual bloqueo naval en Venezuela y usará todos los medios necesarios para hacerlo, incluidos los militares.

De los datos proporcionados por las autoridades venezolanas se desprende que Rusia está dispuesta a prestar a la República Bolivariana de Venezuela el apoyo y la asistencia necesarios si Estados Unidos desean organizar un bloqueo marítimo de ese país. Dada la lejanía de Rusia con Venezuela, los expertos no descartan la posibilidad de que Moscú envíe su flota a esa región y, además, no sólo buques de guerra, sino también submarinos.

Fuentes oficiales del gobierno venezolano aseguran que “debemos volver a la cuestión del bloqueo de Estados Unidos en torno a Venezuela, que supuestamente tiene como objetivo bloquear el tráfico de drogas desde ese país”.

Las acusaciones y ataques de Washington contra Caracas son falsos; no se corresponden con la realidad y es poco probable que se correspondan con las conclusiones y estimaciones de las instituciones competentes de la ONU.

Estados Unidos está tratando de cerrar las puertas de Venezuela a Rusia porque es un recurso imperativo para Moscú. “Al privar a Rusia de un país como Venezuela, Estados Unidos simplemente cierra el paso a los buques de guerra rusos a esa región, y además, reduce la probabilidad de que Rusia pueda desplegar sus misiles balísticos y de crucero allí en el futuro”, añadió un experto.

El submarino lanzador de misiles balísticos nucleares K-549 podía formar parte de la flota que se desplace a las costas de Venezuela.

http://avia.pro/news/rossiya-budet-proryvat-blokadu-venesuely-svoimi-boevymi-korablyami-i-submarinami

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Ley marcial: el Pentágono asegura el control militar de Washington con el pretexto del coronavirus

El Pentágono ha activado una unidad militar especial para asegurar Washington de los “agresores extranjeros y nacionales” y, si es necesario, trasladar la Casa Blanca y otras instituciones públicas a otros lugares, dice Newsweek (*).

Activada el 16 de marzo, la unidad JTF-NCR tiene la tarea de defender Washington por tierra, mar y aire. Dicha unidad demuestra que en el gobierno de Estados Unidos hay dos aspectos, dice Newsweek. Uno público, diario, de las tropas asignadas a JTF-NCR, ques es el mismo que en cualquier otro lugar del país: apoyo médico, entrega de suministros y dotación de personal en los puestos de control sanitario.

Pero entre bastidores, la JTF-NCR es responsable de la actividad en caso de un ataque armado contra Estados Unidos, que consiste en vigilar los cielos de la capital y prepararse para los disturbios civiles que podrían ocurrir si un arma nuclear explotara en la capital.

En lo inmediato, la JTF-NCR está encargada de facilitar la continuidad del gobierno, incluyendo el traslado de los dirigentes civiles y militares a lugares secretos cuando se de la orden de evacuar la ciudad.

Desde que la Guardia Nacional comenzó a operar en todo el país, el Pentágono ha insistido en que los hombres y mujeres de uniforme no realizan misiones encubiertas y no administran ni imponen cuarentenas.

También ha rechazado informes sobre la ley marcial u otros planes de contingencia extrema, argumentando que la Guardia Nacional permanece bajo el estricto control de los gobernadores de los estados, mientras que las tropas federales apoyan a agencias civiles como FEMA.

Sin embargo, la activación de la unidad JTF-NCR, compuesta por casi 10.000 efectivos uniformados para cumplir sus órdenes especiales, contradice estas garantías. La unidad no sólo está operativa e informa directamente al Secretario de Defensa, sino que algunas de sus fuerzas ya están en alerta permanente, especialmente acuarteladas en bases militares y mantenidas lejos de las tareas de apoyo sanitario para asegurar su preparación.

El 12 de marzo, familiares y amigos se reunieron en una armería de la Guardia Nacional en Decatur, Illinois, para despedir a los guardias que se iban de misión. “Es la primera vez que hago algo grande por mi país”, dijo Alycia Thomas, de 29 años, especialista del ejército de Peoria, al Herald & Review local.

Dos compañías de helicópteros Blackhawk del 106 Batallón de Aviación están Fort Belvoir, un suburbio del norte de Washington.

Por su parte, Trump invocó una ley militar aprobada durante la Guerra de Corea para obligar a General Notors a fabricar ventiladores artificiales para los hospitales.

La semana pasada la alcaldesa del Distrito de Columbia, Muriel Bowser, ordenó una prórroga de un mes del estado de emergencia. Los funcionarios federales de la capital estadounidense creen que podría paralizar al gobierno.

(*) https://www.newsweek.com/exclusive-washington-dc-faces-coronavirus-spike-secret-military-task-force-prepares-secure-1498276

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El lugar más cercano al infierno: Fort Detrick

Fort Detrick es una base del ejército estadounidense situada a menos de 100 kilómetros de Washington. Se creó en 1942, en plena guerra mundial, para ser el centro de la guerra biológica y desde entonces no ha hecho más que crecer, completando unos 600 edificios que ocupan 5.000 hectáreas de terreno.

El ejército puso a un bioquímico de la Universidad de Wisconsin, Ira Baldwin, al frente. Al principio Fort Detrick no fue gran cosa porque el imperialismo lo apostó todo a su monopolio del arma nuclear.

En la primavera de 1949 el ejército creó un pequeño equipo de químicos, al que llamó División de Operaciones Especiales. Su misión era encontrar usos militares para las bacterias tóxicas, un campo totalmente nuevo para la guerra.

Paralelamente, la CIA empezó a capturar espías del otro lado del Telón de Acero a los que trataba de interrogar bajo el efecto de drogas o, como se decía entonces, del “suero de la verdad”. Le ocurría lo mismo con los tránsfugas, de los que no tenía certeza de si realmente habían cambiado de bando o si se trataba de maniobras de intoxicación.

Allen Dulles, que dirigía las operaciones encubiertas de la CIA y que luego sería ascendido a jefe de la central de espionaje, aprobó los primeros planes MK (control mental), que inicialmente se llamaron Bluebird (Pájaro Azul), luego Artichoke (Alcachofa) y finalmente MK-ULTRA.

En 1951 Dulles puso al frente de la división al químico Sidney Gottlieb, del que ya hemos hablado en otra entrada.  Gottlieb era un tipo muy extraño que podría haber encabezado una película de terror. Era un inmigrante deforme que vivía en una cabaña aislada sin agua corriente y se levantaba antes del amanecer para ordeñar sus cabras.

Gottlieb le propuso a Dulles que negociara un acuerdo entre la CIA y el ejército, con un reparto de funciones: el ejército era la fábrica y la CIA el destinatario de las nuevas armas químicas y biológicas.

Así es como la CIA creó un laboratorios químico dentro de Fort Detrick para obligar a las cobayas y a los detenidos a “confesar la verdad”. El equipo de Gottlieb probó una asombrosa variedad de combinaciones de drogas, a menudo en conjunción con torturas como las descargas eléctricas o la privación sensorial.

Las cobayas las sacaban a la fuerza de prisiones y hospitales, incluida una prisión federal en Atlanta y un centro de investigación de adicciones en Lexington, Kentucky.

Al principio llevaban las cobayas a Fort Detrick, pero luego la CIA extendió Fort Detrick por Europa y Asia central, siguiendo un modelo que desde 2001 se haría famoso en Guantánamo y otros centros de tortura habilitados en bases militares del ejército estadounidense en todo el mundo.

Es posible que la primera prisión secreta de la CIA estuviera en el sótano de un chalet en la ciudad alemana de Kronberg, donde los científicos de la CIA trabajaban con antiguos verdugos nazis, también expertos en interrogatorios.

En uno de los experimentos administraron múltiples dosis de LSD a siete prisioneros en Lexington, Kentucky, durante 77 días seguidos. En otro, a los norcoreanos capturados les administraron drogas depresivas seguidas de potentes dosis de estimulantes. Luego les exponían a la privación de sueño, calor intenso y corrientes eléctricas.

Los experimentos causaron un número desconocido de muertes y muchas cobayas humanas acabaron recluidos en siquiátrico.

Una de las víctimas más conocidas de los experimentos fue Frank Olson, del que también hemos hablado aquí. Olson era uno de los espías de la CIA que siempre trabajó en Fort Detrick. Cuando abandonar la CIA, Gottlieb le convirtió en otra cobaya a la fuerza, drogándole con LSD. Una semana después, Olson murió tras caer de la ventana de un hotel en Nueva York, una muerte atribuida al suicidio por la CIA. La familia de Olson cree que lo tiraron por la ventana para mantener en secreto los experimentos que se llevaban a cabo en Fort Detrick.

La química no cumplió las expectativas de Gottlieb y los fármacos pasaron a formar parte del arsenal de venenos de la CIA. Una parte los integraban agentes patógenos que podían causar enfermedades como la viruela, la tuberculosis y el ántrax, así como varias toxinas orgánicas, entre ellas el veneno de serpiente y una molécula paralizante extraída de los moluscos. También desarrolló un veneno para matar a Fidel Castro y al dirigente congoleño Patrice Lumumba. Otro tipo de sustancias y gases estaban dirigidas a destruir los cultivos agrícolas mediante la difusión de plagas.

Cuando en 1959 se empezaron a conocer los secretos que guardaba Fort Detrick, los manifestantes tomaron por costumbre reunirse allá una vez a la semana. En un manifiesto decían que “ninguna justificación racional de la ‘defensa’ puede justificar los estragos de la destrucción masiva de la agricultura y las enfermedades que resultan de ella”.

En 1970 Nixon ordenó la destrucción las reservas existentes de toxinas biológicas, lo que se llevó a cabo en buena parte. Se salvó un lote de un tóxico extraído de los moluscos, conocido por el nombre de saxitoxina, una cianotoxina de tipo alcaloide con efectos neurotóxicos.

Dos botes que contenían cerca de 11 gramos de saxitoxina, suficiente para matar a 55.000 personas, estaban en el depósito de Gottlieb en Fort Detrick. Antes de que los técnicos del ejército pudieran retirarlos, dos oficiales de la división de operaciones especiales los metieron en el maletero de un coche y los llevaron a la Oficina de Medicina y Cirugía de Washington, donde la CIA mantenía un pequeño almacén de productos químicos.

Uno de los asistentes de Gottlieb testificó más tarde que ordenó esta operación sin informar a su jefe. Cuando se descubrió y destruyó la saxitoxina en 1975, Gottlieb se había retirado.

https://www.politico.com/magazine/story/2019/09/15/cia-fort-detrick-stephen-kinzer-228109

Más información:
– El científico que puso las nuevas formas de tortura a disposición de la CIA: Sidney Gottlieb
– Ewen Cameron, la ciencia al servicio de la tortura
– Frank Olson: el caso del asesino asesinado por sus iguales
– Guía práctica del perfecto criminal
– Las secuelas psíquicas de los lavados de cerebro financiados por la CIA en Canadá
– 13 experimentos macabros con seres humanos perpetrados por Estados Unidos

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El Pentágono sabía desde hace tres años la ‘llegada’ de una pandemia de ‘gripe común’ por coronavirus

El coronavirus es relativamente conocido en los laboratorios desde al menos 50 años, de manera que no es exacto decir que haya “llegado” de algún sitio. Ya existía y, como hemos relatado en otras entradas, con anterioridad a la histeria se habían producido alertas e incluso ensayos de pandemia, aunque fueran de tipo circense.

Por lo tanto, no hay ningún “brote” o, por lo menos, no ha sido “imprevisto”. Mucho menos cabe decir, como Trump, que “surgió de la nada”. Ni siquiera de Wuhan.

El 6 de enero de 2017 el Pentágono elaboró un plan de 103 páginas en el que hablaba de la “amenaza” de una “nueva gripe”, e incluso de que podía producirse una escasez de camas en los hospitales, así como de material sanitario.

El plan está publicado en internet (1) y su filtración forma parte de la campaña del Partido Demócrata y sus aliados (prensa, espionaje) contra Trump, que no ha cesado desde que llegó a la Casa Blanca y que no ha sido capaz de atajar, como ya hemos explicado repetidas veces aquí.

“La amenaza más probable y significativa es una nueva enfermedad respiratoria, especialmente una nueva enfermedad de gripe”, advertía el Pentágono, que hace referencia expresa al coronavirus en varias ocasiones, por ejemplo al afirmar que “las infecciones por coronavirus [son] comunes en todo el mundo”.

Esos términos que los demás hemos aprendido hace un par de días, ya los utilizaba el Pentágono hace años, quien reconoce, además, que no había ningún “brote” porque las infecciones eran “comunes”, o sea, nada del otro mundo, nada que a ellos les haya podido sorprender en absoluto.

El plan era una actualización de otro anterior del mismo Pentágono para hacer frente a una “pandemia de gripe”, señalando que “incorpora las lecciones aprendidas de varios brotes recientes, entre ellos […] el coronavirus del Síndrome Respiratorio del Oriente Medio 2012”, es decir, el MERS.

El Pentágono ha filtrado un plan que, en principio, era confidencial, a través de The Nation (2), el típico órgano mediático de los progres made in USA. A su vez, el medio se ha dirigido a Denis Kaufman, que encabezó la División de Enfermedades Infecciosas y Contramedidas de la Agencia de Inteligencia de Defensa, quien admite que el espionaje militar era “consciente de los peligros del coronavirus desde hace años”.

La inteligencia militar sabía, pues, del coronavirus, de las “infecciones comunes” que podía causar, e incluso de la escasez de material sanitario que se iba a producir, lo que aumentaría el número de víctimas, con “un impacto significativo en la disponibilidad de la fuerza de trabajo mundial”.

Queda claro que el Pentágono no se refería sólo a Estados Unidos. “Incluso los países más industrializados no dispondrán de suficientes camas de hospital, equipo especializado como ventiladores mecánicos y productos farmacéuticos de fácil acceso para tratar adecuadamente a sus poblaciones durante una pandemia clínicamente grave”, dice el informe.

Otra predicción del Pentágono se concentra sobre las vacunas frente al coronavirus, su escasez y, por consiguiente, la “competencia mundial” para apoderarse de ella.

(1) https://www.scribd.com/document/454422848/Pentagon-Influenza-Response
(2) https://www.thenation.com/article/politics/covid-military-shortage-pandemic/

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Rusia despliega sus bombarderos estratégicos Tu-160 en el norte de Siria para disuadir a Turquía

El bombardero ruso Tu-160M
Rusia ha desplegado en Siria sus bombarderos más avanzados Tu-160, que se pueden armar con misiles hipersónicos de carga nuclear. Al avión lo llaman el “cisne blanco”, tiene un alcance de 12.300 kilómetros y una velocidad Mach 2.

Este tipo de bombarderos están equipados con Kinjal, un misil balístico aire-tierra hipersónico de alta precisión, anunciado por Putin el 1 de marzo de 2018 y luego presentado como una de las seis nuevas armas estratégicas de Rusia, según anuncia la agencia Sputnik.

Los misiles Kinjal tienen un alcance de 2.000 kilómetros y una velocidad Mach 10. Pueden llevar una ojiva convencional o nuclear.

Aún no se sabe si todos los Tu-160 y Tu-160M2 estarán equipados con misiles Kinjal.

El bombardero supersónico realizó su primer vuelo de prueba el 2 de febrero en Kazán, según anunció el Grupo de Aviación Tupolev y su unión a la fuerza aérea estaba prevista para el año que viene.

El 10 de enero Rusia publicó un vídeo en el que muestra el lanzamiento de un misil hipersónico Kinjal y misiles Kalibr durante los ejercicios de dos flotas rusas en el Mar Negro, en los que participaron unos 30 buques y 40 aviones, helicópteros y drones.

Rusia advirtió expresamente a Erdogan que no negociaría con los terroristas sirios. Le dijo que si Turquía ayudaba a los yihadistas, entonces Rusia ayudaría al ejército regular sirio.

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Estados traslada equipo de guerra desde sus bases en Irak hacia Siria

La base de Ain Al-Assad tras el ataque iraní
Ayer los medios de comunicación árabes informaron de que el ejército estadounidense ha comenzado a enviar grandes cargamentos desde la base de Ain Al-Assad, en el oeste de Irak, hacia Siria.

Al-Mayadin asegura que  en los últimos cuatro días varios camiones militares de Estados Unidos que transportaban materiales de construcción han llegado a Siria desde la base de Ain Al-Assad en Irak.

Estados Unidos envió gran cantidad de materiales a Ain Al-Assad recientemente después del ataque con misiles de Irán del mes pasado. Fue el primer ataque directo contra el ejército de Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Ain Al-Assad, que alberga a las tropas estadounidenses, es una de las bases militares más grandes y antiguas y está situada en la provincia de Al-Anbar, en el oeste de Irak. Fue atacada por misiles balísticos lanzados desde Irán.

El Califato Islámico ha intensificado sus ataques en Irak y Siria después del asesinato del general Soleimani. Un análisis de Associated Press afirma que, al menos, “ha ganado tiempo claramente”, después de la agresión de Estados Unidos.

El 8 de enero, las fuerzas iraníes lanzaron ataques con misiles balísticos pesados contra la base aérea estadounidense de Ain Al-Assad y contra una base aérea estadounidense en Erbil, en represalia por el asesinato del general Soleimani por parte de Estados Unidos.

Ain Al-Assad es una base aérea con una pista de 4 kilómetros y a 188 metros sobre el nivel del mar. Es la principal y más grande base aérea estadounidense en Irak. Los sistemas de radar y los escudos antimisiles que la defienden no funcionaron y no interceptaron los misiles iraníes. Informes extraoficiales indican que los sistemas centrales de radar del ejército de Estados Unidos en Ain Al-Assad han sido bloqueados por la guerra informática.

El ejército de Estados Unidos había bloqueado la entrada a Ain Al-Assad a todo el mundo, incluido el ejército iraquí.

No pudieron interceptar ninguno de los misiles iraníes.

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El lugar más radiactivo del mundo: las Islas Marshall, campo de pruebas nucleares de Estados Unidos

Fernando Mejía

Las Islas Marshall son un país de Micronesia, ubicado en el Océano Pacífico, entre Hawái y Australia, conformado por 29 atolones y cinco islas. En 1944, luego de derrotar al ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses ocuparon ese territorio y convirtieron a los atolones Kwajalein y Enewetak en bases militares.

Más adelante, en 1947, las Naciones Unidas crearon el Territorio en Fidecomiso de las Islas del Pacífico, conformado por las Islas Marianas, Micronesia, Palaos y las Islas Marshall, que quedó bajo la administración de Estados Unidos. El gobierno estadounidense encontró en las Islas Marshall el lugar ideal para probar el potencial de las armas nucleares, entre 1946 y 1958, al inicio de la Guerra Fría con la Unión Soviética, debido a su ubicación remota y lo que interpretaron como una escasa población: para ese entonces había menos de 15.000 habitantes en ese territorio, según datos del Banco Mundial.

El gobierno estadounidense detonó 67 cabezas nucleares en las Islas Marshall durante esa década, enfocadas en dos lugares específicos: 44 pruebas se realizaron en el atolón de Enewetak y otras 23 en el atolón Bikini. En esta última, de hecho, se realizó la prueba conocida como Castillo Bravo, el primero de marzo de 1954, que es mil veces más poderosa que la bomba Little Boy, arrojada sobre Hiroshima en 1945 y, por tanto, es la bomba más poderosa que ha detonado Estados Unidos en su historia.

Las pruebas de armas atómicas causaron daño no solo en las zonas que fueron impactadas múltiples veces, sino en todas las Islas Marshall. Los impactos causaron cráteres en lagunas de poca profundidad, evaporizó islas enteras e hizo que cientos de habitantes tuvieran que exiliarse de sus hogares.

Los altos mandos del ejército estadounidense engañaron a las 184 personas que vivían en Bikini, indicándoles que esas pruebas eran importantes porque las bombas atómicas acabarían con las guerras del mundo y por eso debían trasladar su hogar a otro lugar, mientras la contaminación descendía, cosa que nunca pasó. Entonces, los estuvieron moviendo de una isla a otra, con dificultades para conseguir agua y comida. Hoy Bikini sigue deshabitado por los altos niveles de radioactividad.

En Enewetak, por su lado, hoy viven más de 600 personas a pesar de que, además de las pruebas de armas nucleares, también se probaron armas biológicas. Las autoridades estadounidenses no les informaron a los habitantes de ese atolón sobre las pruebas biológicas, que incluyeron un aerosol diseñado para acabar con las tropas enemigas.

La publicación de documentos clasificados reveló que algunos científicos buscaban estudiar a los seres humanos que viven en un ambiente contaminado por la radiación, que afectó a todas las Islas Marshall. En 1970 Estados Unidos decidió limpiar las zonas en las que hicieron pruebas, en un proceso que les llevó tres años. Luego, llevaron todos los desperdicios nucleares a una estructura de más de 85.000 metros cúbicos o, lo que es lo mismo, unas 35 piscinas olímpicas, ubicada en la isla Runit, perteneciente al atolón Enewetak, y cubierta con una cúpula de medio metro de grosor que fue llamada el domo Runit, aunque los locales lo llaman ‘La Tumba’.

Pese a ocultar los desperdicios en una estructura tan compleja, la radiación sigue siendo alta en esa zona del mundo. Han encontrado niveles elevados de elementos radiactivos como americio 241, cesio 137, plutonio 240 y plutonio 239, considerada esta última la sustancia más tóxica del planeta. Al menos cuatro islas y atolones de las Islas Marshall tienen una radiación más alta que Hiroshima y Chernóbil, lugares que se consideran inhabitables por los próximos 24.000 años, aunque se han visto animales en las zonas cercanas a la central nuclear donde sucedió el accidente nuclear de 1986.

La radiación del lugar ha causado problemas de salud en los habitantes, que hoy superan los 53.000 habitantes en todas las Islas Marshall. Entre las muchas enfermedades que causa la radiación, hay una que llama la atención porque también afecta la cultura de ese lugar: trastornos de tiroides que han afectado a más de 1.500 marshaleses que estaban vivos durante las pruebas, muchos de los cuales son músicos que desarrollan nódulos cancerígenos en su garganta, los cuales, a pesar de poder ser extirpados quirúrgicamente, dañan la voz y les impiden volver a cantar y la música es una de las tradiciones más fuertes de las Islas Marshall.

Pero, por si fuera poco, la contaminación de la radiación en las Islas Marshall se puede extender en todo el mundo, causando una crisis nuclear que amenaza con envenenar las aguas, acabar con cientos de especies marinas e incluso podría llegar a afectar a países cercanos y a sus habitantes, especialmente en Oceanía y Asia.

‘La Tumba’ de Runit se está agrietando y los desechos se están goteando al océano. El goteo causa el blanqueamientos de corales, muerte de peces, daños en las algas y brotes de enfermedades graves, que incluyen la mayor epidemia de dengue registrada en ese país. La pregunta ahora es ¿qué hará Estados Unidos para evitar esta inminente crisis mundial que empezaron ellos mismos hace más de 70 años?

https://www.las2orillas.co/el-desastre-nuclear-que-seria-las-islas-marshall-el-lugar-mas-radiactivo-del-mundo/

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El ejército de Estados Unidos es ‘peor que los nazis’, asegura un antiguo operador de drones

En una entrevista con GQ un antiguo operador estadounidense de drones denuncia las atrocidades que dice haber sido obligado a infligir durante su servicio militar y declara que el ejército estadounidense es “peor que los nazis” (1).

Brandon Bryant fue reclutado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos durante seis años. Durante su servicio militar pilotó aviones teledirigidos Predator, disparando misiles a objetivos a más de 10.000 millas de la pequeña habitación donde trabajaba, cerca de Las Vegas, Nevada.

Bryant dice que su punto de ruptura con el ejército de Estados Unidos llegó después de matar a un niño en Afganistán al que sus superiores le habían dicho que era “un perro”. Bryant recuerda el momento: “Después de disparar un misil Hellfire a un edificio en el que estaba el objetivo, vio a un niño salir del edificio justo cuando el misil impactó. Cuando alertó a sus superiores de la situación después de ver la cinta, le dijeron “era un maldito perro, déjalo ir”.

Después de este incidente, Bryant dejó el ejército y empezó a hablar en contra del programa de drones.

Durante su estancia en la Fuerza Aérea, Bryant estima que contribuyó directamente a la muerte de 13 personas y dice que su escuadrón disparó contra 1.626 objetivos, incluyendo mujeres y niños. Dice que sufrió un trastorno de estrés postraumático.

Dice que vio al hombre al que apuntaba sangrando por las piernas y vio su cuerpo enfriarse en su pantalla de imágenes térmicas. “El humo se está despejando, y hay pedazos de ambos tipos alrededor del cráter. Y hay un tipo allí, y le falta la pierna derecha por encima de la rodilla. Lo está sosteniendo, y se está revolviendo, y la sangre sale a borbotones de su pierna… Le tomó mucho tiempo morir. Acabo de mirarlo”, relata Bryant.

“Esa imagen en la pantalla siempre está en mi cabeza. Cada vez que pienso en ello, todavía me duele”, dice. “Cuando apreté el gatillo, supe que estaba mal. Cuando el misil impactó, supe en mi alma que me había convertido en un asesino”.

Otros aviadores del escuadrón de Bryant celebraron su primer asesinato.

Bryant se alistó de 2006 a 2011, trabajando como operador de sensores, ayudando a dirigir los misiles a sus objetivos.

En una conversación con Roots Action Network, Bryant recordó un caso en el que, al principio de su alistamiento, a él y a otros operadores de drones se les mostró un montaje de vídeo de ataques con drones, tras lo cual se les dijo que su trabajo consistía en “matar gente y romper cosas”(2).

“Eso iba en contra de todo lo que había aprendido sobre el honor, la justicia y la formación. Era aterrador ver lo despectiva que era la gente sobre todo esto. Estábamos a salvo en Estados Unidos y los que estaban allí no lo estaban. Eso es para nuestra ventaja. Pero no es así como se hace”, dice el operador.

Bryant añade que a pesar de sus dudas sobre el programa, sus superiores usaron medidas punitivas y burlas para mantenerlo a raya.

“Rompió mi espíritu. Fue en contra de todo lo que aprendí sobre ser un guerrero, sobre cómo mantenerme en un nivel más alto. Mis superiores abusaban psicológicamente de mí y se burlaban de mí para mantenerme en el buen camino. Me obligaron a sentarme en una silla o ser juzgado bajo el UCMJ [Código de Justicia Militar] por desobedecer órdenes”, dice. “En cierto sentido, era mi prisión. Utilicé mi tiempo de servicio para aprender y reflexionar. Así que ahora tengo la llave de todo el asunto. Pero no sé qué hacer con él”.

Ahora asegura que el ejército de Estados Unidos es “peor que los nazis” porque “deberíamos saberlo mejor”.

Bryant afirma que él y su familia han sido amenazados por hablar en contra del programa de drones y que ha perdido amigos y ha sido separado de otros miembros de su familia por su denuncia.

En última instancia, quiere que el pueblo entienda el efecto deshumanizador del programa de drones. “Me gustaría que la gente supiera, más allá de su existencia, las consecuencias que tiene sobre nosotros como especie al darnos un poder tan destructivo. Cada vez que nos acercamos a esa línea, debemos ser conscientes del impacto que tiene sobre nosotros”, concluye.

(1) https://www.gq.com/news-politics/big-issues/201311/drone-uav-pilot-assassination
(2) https://rootsaction.org/news-a-views/1646-rootsactionorg-interviews-drone-whistleblower-brandon-bryant

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El E-11A que se estrelló en Afganistán no era un avión espía vulgar y corriente

Cuando el 27 de enero un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se estrelló en una remota llanura al sur de Kabul, matando al menos a dos miembros de la tripulación, fue descrito inicialmente por el gobernador de la provincia de Ghazni en Afganistán como un “avión de pasajeros civiles”.

Desde entonces, los medios de comunicación internacionales lo han descrito como un “avión comercial privado modificado”, un “avión espía”, un avión de “vigilancia electrónica” y un centro de “wifi en el cielo”.

¿Cuál fue exactamente el papel del bombardero E-11A de fabricación canadiense que se estrelló a unos 150 kilómetros de la capital afgana?

Richard Aboulafia, vicepresidente de análisis del Teal Group, una empresa de consultoría de aviación con sede en Virginia, explica que la aeronave era mucho más importante que una simple aeronave de vigilancia o de comunicaciones.

Era uno de los cuatro bombarderos E-11A adquiridos por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, “equipado con una serie de aparatos de inteligencia y transferencia de señales” conocido como el Nodo de Comunicaciones Aerotransportadas del Campo de Batalla (BACN), explicó Aboulafia.

El BACN es un sistema de comunicaciones que traduce y retransmite comunicaciones en tiempo real en el campo de batalla entre las tropas de tierra y las aeronaves utilizadas por Estados Unidos en Afganistán.

Es capaz de transmitir comunicaciones de voz, vídeo, fotografía y otros datos entre las aeronaves y las tropas de tierra, que a menudo utilizan  diferentes tipos de redes de comunicación.

Según Aboulafia, esto hace del E-11A un “dispositivo muy valioso” que habría cumplido “la gestión de la batalla a través del mando y el control”, así como las funciones de comunicación, guerra electrónica y vigilancia.

Desde una altitud superior al alcance de cualquier arma talibán, el E-11A proporcionaba “una combinación de funciones de gestión de combate, comunicaciones y cierta inteligencia de señales, lo que implica cierta vigilancia”, según Aboulafia.

“Básicamente, el wifi en el cielo es una forma de verlo”, dice. “Pero cuando eres un avión de inteligencia de señales, hay toda una gama de aplicaciones para eso.

Diseñado para volar a una altitud “muy por encima de los 40.000 pies”, el E-11A no es una aeronave de escucha de las comunicaciones telefónicas o de radio de los talibanes. Generalmente esta tarea la realizan aeronaves más pequeñas de “monitoreo de señales de bajo nivel”, incluyendo aeronaves de turbohélice.

Pero desde su posición sobre los campos de batalla y las montañas de Afganistán, Aboulafia dice que la tripulación del E-11A habría recibido y retransmitido la información que se había obtenido de las comunicaciones de los talibanes por medio de aviones de vigilancia de vuelo bajo o de observadores en tierra.

“El E-11A está recolectando inteligencia de señales”, dice Aboulafia. “Puede que haya gente a bordo que lo analice, lo difunda, lo transfiera… y todo eso. Hay toda una gama de trabajos relacionados con las señales en el campo de batalla.

“La idea es recoger tantas señales como sea posible, desde radios hasta llamadas de teléfonos móviles, y transferir esa información”, dice. “También se trata de transferir comunicaciones entre fuerzas amigas. Es una especie de procesador de señales gigante”, dice.

Técnicamente, llamar al E-11A un “avión comercial privado modificado” también es técnicamente correcto, pero deja fuera detalles importantes sobre la misión del avión.

El fuselaje del E-11A es una adaptación de “uno de los jets privados de negocios más caros que se pueden comprar, un avión de muy alta altitud que normalmente puede acomodar de ocho a doce personas” conocido como el Bombardier Global Express, explica Aboulafia.

Algunos países han modificado la aeronave para utilizarla como ambulancia aérea militar, avión de carga o para misiones especializadas de vigilancia militar.

Un grupo de expertos en seguridad con sede en Estados Unidos, Global Security, dice que la Fuerza Aérea de Estados Unidos desarrolló la carga útil del BACN E-11As en respuesta a la “brecha en las comunicaciones” que llevó a un desastre en el campo de batalla en 2005 para las fuerzas estadounidenses en el norte de Afganistán.

La Operación Alas Rojas, una misión conjunta de los SEAL de la Armada, las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército y los Marines, fue diseñada para atacar a los combatientes talibanes en el distrito de Pech de la provincia de Kunar.

Pero el terreno montañoso impidió que un equipo de reconocimiento de cuatro hombres de los SEAL de la Marina estableciera comunicaciones fiables con su centro de mando. A las pocas horas de su llegada, el equipo SEAL de la Marina fue atacado por los talibanes. Tres de ellos fueron finalmente asesinados.

Una granada propulsada por los talibanes golpeó entonces un helicóptero Chinook mientras intentaba hacer aterrizar un equipo de extracción, matando a otros 16 soldados de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos.

Marcus Luttrell, el único sobreviviente del equipo original de los SEAL de la Marina, describió los eventos en detalle en su libro “Lone Survivor”, publicado en 2007. Una adaptación cinematográfica del libro de Luttrell se estrenó en Hollywood con el mismo título en 2013.

“Debido al terreno montañoso de Afganistán y a la falta de infraestructura de comunicaciones existente, los graves problemas de comunicación impidieron que la patrulla de cuatro SEAL estableciera efectivamente contacto con su centro de operaciones de combate, dejándolos vulnerables a los ataques que se cobraron la vida de 19 miembros del personal de los Servicios de Operaciones Especiales”, dice Global Security.

El ejército de los Estados Unidos ha rechazado las afirmaciones de los talibanes de que sus combatientes derribaron el E-11A en la provincia de Ghazni, diciendo que la causa del accidente todavía está siendo investigada pero no hay señales de que le dispararan.

Aboulafia afirma que las imágenes de vídeo de los restos publicados en un sitio web talibán poco después del accidente apoyan esta declaración del Pentágono.

En lugar de un vasto campo de escombros, las imágenes muestran el fuselaje vertical del avión todavía unido a la cola, lo que sugiere que el avión hizo un aterrizaje forzoso en lugar de ser derribado por un cohete o un fuego antiaéreo.

Las imágenes muestran que la parte superior del avión estaba completamente quemada. Pero hay pocos signos de fuego en la parte inferior del avión. Esto refuerza una declaración de un funcionario del gobierno provincial afgano que dijo que el avión sólo se incendió después de tocar el suelo.

Según Aboulafia, se desconoce si el avión se quemó como consecuencia del accidente o si uno de los miembros de la tripulación activó un mecanismo de autodestrucción después del aterrizaje para evitar que el equipo de alta tecnología cayera en manos de los combatientes talibanes, muchos de los cuales se encontraban cerca del lugar poco después del accidente.

Dijo que para el Pentágono es una prioridad evitar la transferencia del sistema BACN a Irán o Rusia, donde se podrían desarrollar mecanismos de interferencia para desactivar sus vitales enlaces de comunicación en el campo de batalla entre las tropas terrestres y sus centros de mando.

Dos cuerpos quemados son visibles en las imágenes de video cerca de los restos. El martes el Pentágono dijo que las fuerzas de los helicópteros de Estados Unidos recuperaron los restos y la grabadora de vuelo del avión a las pocas horas del accidente. En un comunicado, el Departamento de Defensa de Estados Unidos añadió que las fuerzas estadounidenses también destruyeron los restos del avión.

El mismo martes el portavoz de los talibanes, Zabiullah Mujahid, dijo que los combatientes talibanes en el terreno contaron seis cuerpos en el lugar del accidente. Funcionarios estadounidenses no identificados dijeron inicialmente que el avión llevaba menos de cinco personas cuando se estrelló. Más tarde, los oficiales militares de Estados Unidos dijeron que la tripulación entera consistía en las dos personas que fueron asesinadas y recuperadas.

https://gandhara.rferl.org/a/u-s-jet-that-crashed-in-afghanistan-was-no-ordinary-spy-plane-/30406523.html

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El gobierno del PSOE y Podemos pide a Trump que amplíe la presencia de tropas estadounidenses en la base militar de Rota

El gobierno del PSOE y Podemos ya ha hecho saber a Trump su interés por renovar cuanto antes el Convenio de colaboración en materia militar que une a España con Estados Unidos desde 1988.

El compromiso recogido en los llamados Pactos de Madrid con Washington finaliza en mayo de 2021 y Pedro Sánchez ya ha comenzado a cortejar a su homólogo de Washington.

El presidente español quiere demostrar a sus socios de Unidas Podemos la conveniencia de firmar un nuevo acuerdo para los próximos años que, además, implicaría ampliar la presencia de fuerzas militares norteamericanas en nuestro país.

4.250 militares y un millar de civiles estadounidenses viven en la base naval de Rota. En Morón, por su parte, hay destinados 2.200 militares y 500 civiles. Son, en total, casi 8.000 norteamericanos desplazados a las localidades de Cádiz y Sevilla.

El cortejo de Sánchez a Trump para que Estados Unidos renueve el compromiso con España comenzó en la Cumbre de la OTAN del pasado diciembre en Londres. Allí ambos hablaron de las bases militares de Morón y Rota y se emplazaron a seguir negociando una vez que Sánchez fuera investido.

En el seno del gobierno se da por seguro que Unidas Podemos no pondrá reticencias a la importancia de estas bases. El vicepresidente Iglesias y los cuatro ministros de Unidas Podemos han mostrado su “total colaboración” con la OTAN. En el PSOE no pasa desapercibido que el jefe de gabinete del Pablo Iglesias sea el exJemad, José Julio Rodríguez. Incluso avanzan que la intención del Ejecutivo es incrementar el presupuesto del Ministerio de Defensa en las próximas cuentas públicas que ya se están empezando a preparar.

Estados Unidos es consciente de que Rota y Morón son dos bases estratégicas para sus Fuerzas Armadas. El pasado 22 de agosto, el secretario de Estado de Defensa de Trump, Mark T. Esper, envió una carta a la ministra Margarita Robles mencionando la alianza “estratégica, sólida y colaborativa” que une ambos países desde hace décadas. En esa misiva Estados Unidos mencionaba las bases de Rota y Morón y hablaba del “trabajo conjunto” y “permanente colaboración”. “El Departamento de Defensa de Estados Unidos sigue comprometido a mantener la cooperación con España”, añadía.

“Espero poder expandir nuestra cooperación para fomentar la paz y la seguridad globales”, decía Esper. Estados Unidos quiere ampliar su presencia en Rota, algo que desde España el gobierno ve con buenos ojos. Supondría la llegada al arsenal naval de dos destructores más (en estos momentos hay cuatro -Donald Cook, Porter, Carney y Ross- que van a empezar su rotación en las próximas semanas) y 600 marines más.

Los buques de Rota han participado en la agresión contra Irán. Disponen de sistemas de armas AEGIS (Égida), cuyo núcleo principal lo constituye el radar denominado AN/SPY-1 (acrónimo en inglés de Radar de Vigilancia Transportable para Ejército y Marina 1), que se completa con estaciones lanzadoras de misiles SM-3 (Misil de Nivel 3).

Estados Unidos está presionando para que sea España quien pague el coste del mantenimiento de sus navíos militares en Rota.

Junto a los demás sicarios del imperalismo, Podemos es una de las pocas organizaciones que jamás se ha sumado a la tradicional marcha en Andalucía contra la base de Rota.

https://www.lainformacion.com/espana/sanchez-trump-estados-unidos-rota/6539025/
https://www.grupotortuga.com/Sanchez-y-Trump-negocian-ampliar
https://elpais.com/politica/2019/12/17/actualidad/1576608957_537130.html