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800.000 millones de dólares para el rearme y la guerra: el presupuesto militar de Estados Unidos

Por segundo año consecutivo Biden quiere aumentar el presupuesto militar. Ha pedido más de 800.000 millones de dólares para gastos militares para el próximo año fiscal. Su plan canalizará más de 400.000 millones de dólares de dinero público a empresas del sector privado.

La solicitud de presupuesto para 2023 que Biden enviará al Congreso este mes propondría más de 800.000 millones de dólares en gasto militar; 773.000 millones para el Pentágono y la mayor parte del resto para los programas de armas nucleares del Departamento de Energía. Excluyendo el periodo de presupuestos militares entre 2007 y 2011, que permitió sucesivos aumentos de personal militar, primero en Irak y luego en Afganistán, el plan de Biden prevé dar más dinero al Pentágono en el año fiscal 2023 que en cualquier otro año desde la Segunda Guerra Mundial.

Un presupuesto masivo del Pentágono implica una redistribución masiva de la riqueza, y el principal beneficiario no son “nuestras tropas”, como les gusta decir a los políticos estadounidenses. El grueso del presupuesto de guerra se destina a empresas con ánimo de lucro: el 55 por cien de los 14,5 billones de dólares que el Congreso concedió al Pentágono entre los años fiscales 2002 y 2021 acabó en manos de empresas del sector privado a través de contratos.

El porcentaje del gasto anual de guerra dedicado a los contratos ha variado poco a lo largo de este periodo de veinte años; el valor de los contratos ha subido y bajado en gran medida en consonancia con los presupuestos generales. Por tanto, la cantidad de fondos federales que cabe esperar que se privaticen en un determinado presupuesto del Pentágono puede deducirse aproximadamente de su cifra total. Esto significa que un proyecto de presupuesto de 773.000 millones de dólares para la guerra, como propondrá Biden, es esencialmente una propuesta para privatizar 425.000 millones de dólares de dinero público.

Esto no augura nada bueno para los programas sociales en los presupuestos del año que viene. El proyecto de ley de gastos del Departamento de Defensa -aunque es sólo uno de los doce proyectos de ley de asignaciones que componen el presupuesto público- suele consumir aproximadamente la mitad de todos los fondos discrecionales. La primera solicitud de presupuesto de Biden fue similar. La diferencia clave, sin embargo, es que se propuso poco después de que se aprobara el rescate de Estados Unidos en el Congreso y antes del colapso del multimillonario plan climático, de infraestructuras y sanitario del presidente.

Es probable que la propuesta de Biden para 2023 se asemeje a un presupuesto típico anterior a la pandemia, en el que el gasto en “seguridad nacional” suple el gasto social. Incluso personajes como Hillary Clinton han argumentado que la pandemia llevaría a un “replanteamiento de la seguridad nacional”, donde las amenazas no militares se tomarían por fin tan en serio como las militares, nuevas prioridades que se reflejarían en los futuros presupuestos.

El presidente parecía cada vez menos interesado en este tema. Biden se esforzó en estigmatizar el gasto social pero no el militar, aunque este último hubiera sido un objetivo más apropiado. El inquilino de la Casa Blanca culpó a los cheques de estímulo de 1.400 dólares de causar inflación, a pesar de que el coste total de esta disposición (391.000 millones de dólares) era inferior a la cantidad que los primeros y segundos presupuestos militares de Biden desviarían a los contratistas militares (405.000 y 425.000 millones de dólares, respectivamente).

El presupuesto del Pentágono construye a una arquitectura imperial que incluye 750 instalaciones militares en el extranjero y operaciones antiterroristas activas en al menos ochenta y cinco países. El estacionamiento de personal militar estadounidense en el extranjero aumenta la probabilidad de que se produzcan atentados terroristas contra Estados Unidos, que los Estados experimentan más terrorismo tras realizar intervenciones militares y que las bases en el extranjero suelen agravar las tensiones geopolíticas.

La clase dirigente de la política exterior suele describir el gasto militar con frases como “inversión en nuestra seguridad nacional”, como si la simple financiación del Pentágono produjera de algún modo seguridad como resultado de la política. Es probable que Biden se apoye en este supuesto -que más gasto militar significa más seguridad- para justificar su gigantesca petición de fondos para el Pentágono para el año que viene.

Las encuestas recientes sugieren que la mayoría de los estadounidenses rechazan ese argumento.

—https://jacobinmag.com/2022/03/biden-budget-military-pentagon-social-spending-war

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Alemania comienza a movilizarse contra el militarismo y el rearme

Al anunciar un fondo especial de 100.000 millones de euros para el Bundeswehr, el canciller Olaf Scholz ha relanzado un movimiento antibelicista y antimilitarista en Alemania. Un llamamiento firmado el martes por políticos, personalidades y científicos muestra su descontento con el rearme del Bundeswehr. “Eso no evita que muera gente en Ucrania y que el mundo sea más pacífico o más seguro”, afirman.

En Alemania, la población recuerda los destructivos bombardeos de las principales ciudades del país durante la Segunda Guerra Mundial y las víctimas civiles, y no quiere más guerras, ni ejércitos, ni armas.

Los firmantes, que representan una opinión mayoritaria de la población civil, ven con preocupación el auge de un enfoque belicista por parte de la Unión Europea y Alemania impulsado por Zelensky, que quiere desbordar una guerra limitada a Ucrania a los países de la Unión Europea forzando la intervención de la OTAN.

El llamamiento se opone al programa especial de 100.000 millones de euros para el Bundeswehr. El gobierno del SPD, los Verdes y el FDP, con el apoyo de la CDU/CSU, está planeando “el mayor rearme de Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, denuncian.

Entre los firmantes aparecen los políticos del SPD Andrea Ypsilanti y Jan Dieren, la política de izquierdas Julia Schramm y el sociólogo Klaus Dörre. También están la teóloga luterana Margot Käßmann, las actrices Katja Riemann y Corinna Harfouch, los músicos Sebastian Krumbiegel y Bela B., así como la figura histórica del Partido Verde, Hans-Christian Ströbele, y el diputado de izquierdas Gregor Gysi, procedente de la RDA.

“El rearme planeado durante décadas no detiene las muertes en Ucrania, no hace que nuestro mundo sea más pacífico y seguro. No podemos permitírnoslo en nombre del futuro”, dice el llamamiento, que aboga por el cese de la euforia belicista en occidente.

El rearme tampoco ayuda al pueblo ucraniano, ya que las nuevas armas no apoyarían a Ucrania en su lucha y su derecho a la autodefensa. Para ellos, el armamento como elemento disuasorio no es el camino correcto.

El gasto en defensa de los 30 países de la OTAN supera ya en casi veinte veces el gasto de Rusia, informa Die Welt (1), lo que indica una peligrosa espiral que está llevando a una locura generalizada por la cuestión de Ucrania. “La adquisición de armas convencionales como aviones de combate y drones capaces de ser armados como disuasión en el contexto de bloques militares nucleares es innecesaria”, insisten los firmantes.

“Esta guerra y las terribles imágenes de muerte y destrucción en Ucrania no pueden justificar un cambio radical en la política exterior alemana y el mayor aumento del gasto armamentístico alemán desde la Segunda Guerra Mundial, ni siquiera mediante una modificación de la Ley Fundamental”, asegura el documento.

600 personalidades se oponen a los planes del canciller alemán Olaf Scholz de incrementar los gastos militares, dice Der Spiegel (2). Incluso los políticos del actual gobierno de coalición alemán se suman a los firmantes, conscientes del peligro de la espiral militar en la que se hunde Alemania.

(1) https://www.welt.de/politik/deutschland/article237705709/Ukraine-Krieg-Prominente-und-Wissenschaftler-gegen-Aufruestung-der-Bundeswehr.html
(2) https://www.spiegel.de/politik/deutschland/bundeswehr-hunderte-prominente-und-politiker-stellen-sich-mit-offenem-brief-gegen-olaf-scholz-ru-stungspla-ne-a-20480255-87a9-4a94-8411-948a4ca2e79f

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Lituania construye tres campamentos militares para albergar las tropas de la OTAN que están llegando

La OTAN está empeñada en crear un polvorín junto a las fronteras de Rusia, a donde están llegando miles de tropas y equipos militares. Parece que la experiencia ucraniana no ha servido de escarmiento, sino todo lo contrario. Los países bálticos creen que de esa manera garantizan su “independencia”, que no es otra cosa que sumisión a Estados Unidos.

“Estamos preparados para recibir más tropas estadounidenses, y las consideramos el mejor elemento de disuasión aquí”, dijo la primera ministra lituana Ingrida Simonyte.

“Crearemos tres nuevos campamentos militares para alojar a nuestros aliados en Lituania: los refuerzos se acogerán en Marijampole, Kazlu Ruda y Pabrade, donde un batallón de tanques estadounidense ha estado rotando desde 2014”, dijo el Ministerio de Defensa lituano.

Los nuevos campamentos militares se instalarán en los cuarteles del ejército lituano para garantizar el apoyo del país anfitrión de la OTAN a los aliados que se desplieguen en su territorio.

Estados Unidos apoya el envío de tropas a Europa oriental. El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, declaró el 6 de marzo que llegarían más tropas estadounidenses a Lituania. Parte de las 3.500 tropas estadounidenses desplegadas en el flanco oriental de la OTAN serán transferidas a Lituania.

También están desplegando radares de defensa aérea y antimisiles, sistemas de defensa aérea de corto alcance y cañones de artillería autopropulsados. “Actualmente, las tropas están desplegadas aquí”, dijo Milley a los periodistas en la zona de entrenamiento militar de Pabrade, en el distrito de Svencionys, al norte de Vilnius.

La brigada militar estadounidense está llegando a Alemania, donde recibirá las armas necesarias de los arsenales. El general Tod Wolters, comandante de la OTAN en Europa, y el general Christopher G. Cavoli los repartirán en diferentes países. “Lituania es uno de ellos”, añadió Milley.

Actualmente se está debatiendo el número exacto de tropas que deberían desplegarse en las fronteras de Rusia.

El general John S. Kolasheski, comandante del V Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos, dijo que se había decidido desplegar en Lituania radares de defensa aérea y antimisiles, sistemas de defensa aérea de corto alcance e instalaciones de artillería autopropulsada.

Según el general Valdemaras Rupsys, comandante del ejército lituano, los imperialistas “nos aseguran que no estamos solos, que podemos contener y, en el peor de los casos, defender a nuestro país”.

Estados Unidos dicta a Lituania cómo, cuándo y dónde defender el país, cuánto dinero debe gastar en el rearme, cuántas estructuras militares deben construirse, etc. ¿Está Lituania preparada para cumplir todas las exigencias de Washington? ¿Es ésta la independencia por la que lucha el gobierno lituano?

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El Estado fantoche de Kosovo quiere entrar en la OTAN

Tras la Guerra de Ucrania, la OTAN presiona para forzar nuevas incorporaciones, como el Estado fantoche que han creado en Kosovo. Lo normal es que una país creado por la OTAN, como Kosovo, quiera ingresar en la OTAN, por más que ya tenga abundantes tropas de la OTAN en su suelo.

Si Irlanda y Austria no se plantean entrar en la Alianza imperialista, al menos de momento, otros como Kosovo están dispuestos a dar el paso.

Finlandia ha estado considerando la posibilidad de ingresar en la OTAN sin decidirse a dar los pasos necesarios. La opinión pública de Finlandia está muy dividida. Según una encuesta del Instituto Taloustutkimus, el 62 por cien de los finlandeses estaría dispuesto a que su país se uniera a la Alianza y abandonara así su tradición de no alineamiento.

El porcentaje de partidarios de entrar en la OTAN es aún más bajo en Suecia, donde una encuesta del Instituto Demoskop mostró que el 51 por cien de los encuestados cree que su país debería ingresar en la OTAN.

Si Finlandia y Suecia deciden unirse a la organización atlántica, su adhesión debería ser relativamente rápida, por su pertenencia a la Unión Europea. Sin embargo, la situación es muy diferente para Kosovo, que tiene toda la intención de ingresar en la OTAN. Esto requerirá una revisión de los procedimientos actualmente en vigor.

“En esta situación excepcional, no podemos comportarnos como siempre. Por lo tanto, la adhesión a la Unión Europea y a la OTAN no puede hacerse de la misma manera que en el pasado», dijo Albin Kurti, Primer Ministro de Kosovo. “Es imperativo que Bruselas, como capital de la OTAN y de la Unión Europea, se replantee una nueva forma de expansión en los Balcanes Occidentales”, dijo el 9 de marzo.

Esta insistencia en entrar en la OTAN y en la Unión Europea se explica porque Pristina teme la actitud de Serbia, aliada de Rusia, y una nueva desestabilización de los Balcanes occidentales.

En cualquier caso, estas son las justificaciones que ha dado la Presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani Sadriu, en una carta dirigida a su amo Biden, con el fin de obtener el apoyo de Estados Unidos para facilitar la adhesión a la OTAN.

“Estamos expuestos a los persistentes esfuerzos de Rusia para socavar a Kosovo y desestabilizar a todos los Balcanes occidentales”, escribió Sadriu. Por ello, “la adhesión de Kosovo a la OTAN se ha convertido en un imperativo”, argumentó.

“Expresamos nuestra esperanza y expectativa de que Estados Unidos utilice su influencia para apoyar e impulsar activamente el complejo proceso de adhesión de Kosovo a la OTAN”, continuó la presidenta kosovar.

La petición de Pristina tiene muy pocas posibilidades de prosperar. Esta provincia serbia, que proclamó su independencia en 2008, tendría que ser reconocida por todos los miembros de la Alianza. No es el caso, ya que España, Rumanía, Grecia y Eslovaquia no reconocen a Kosovo. Sin embargo, dado que la regla de la unanimidad es necesaria para acoger a un nuevo miembro en la OTAN, el deseo de Pristina es irrealizable en su estado actual.

En realidad Kosovo no necesita incorporarse a la OTAN porque que las tropas de la OTAN ya están desplegadas allí desde 1999, de acuerdo con la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU. Estados Unidos mantiene allí una presencia militar considerable, equivalente a un batallón.

Sin embargo, el mandato de la KFOR terminará en algún momento… o quizá no. Ya nada puede sorprender.

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Las guerras y las guerras

“La guerra nunca surge de forma repentina ni se propaga instantáneamente” (*)

Una guerra, a 3.129 kilómetros de distancia (Barcelona – Kiev) entre personas de piel blanca hace enardecer los medios de prensa escritos y visuales, con un lenguaje aterrador derivado del empleado en la reciente pandemia. Ahora el malo no es un virus, ahora le han dado nombre y apellido y caracterizado como una fiera salvaje: Es un criminal, dicen, hace bombardear ciudades, dicen, todos tenemos que responder, dicen.

Al igual que con la parafernalia de la pandemia, cuando bajo arrestos domiciliarios se salía al balcón o ventana para aplaudir sin saber a quién o a qué y cuando en las escuelas se atemorizaba a los niños y se los alejaba de abuelos y abuelas bajo la amenaza de terribles consecuencias en caso de desobedecer. Ahora corresponde poner carteles de no a la guerra, de Putin asesino, y también en las escuelas, donde los funcionarios de la educación haciendo su papel de servidores de la OTAN, también hacen traslado a las criaturas de la versión OTANica de este conflicto armado.

Todas las asociaciones que reciben jugosas subvenciones también pondrán el letrerito de solidaridad con Ucrania, sin saber, ni querer saber nada más que el anuncio televisivo. Suficientes informaciones hay, para quién las quiera encontrar, sobre los desencadenantes de este conflicto, no es mi intención repetir lo que gente bastante sensata ha explicado por activa y por pasiva.

Después, una imagen sobre la guerra en el Donbass fruto de su declaración de independencia la tregua final y los acuerdos de Minsk sobre las áreas desmilitarizadas o con limitación de armamento. Acuerdos que Ucrania no ha respetado nunca pues ha continuado bombardeando indiscriminadamente este territorio.

Y, unos datos sobre esta guerra. Muertos de militares, de civiles, de heridos y de refugiados durante la ofensiva del ejército de Ucrania contra las Repúblicas de Donetsk y Lugansk el 2014. Datos que difieren dependiendo de la fuente de información. Según la fiscalía general de Ucrania en su ejército hubo 953 muertos y 3.627 heridos, pero según fuentes del estado mayor de la República Popular de Donetsk estas cifras fueron de 27.888 entre muertos y heridos, aparte de 13.500 desertores. Según fuentes del vice primer ministro de la República Popular de Donetsk, en sus milicias populares hubo 3.000 muertos. Según la ONU, hubo en total 3.682 muertos, incluyendo los 298 ocupantes del avión MH17; 8.871 heridos, y 427.004 refugiados. Según datos del servicio de migraciones de Rusia, 2.800.000 habitantes de Donetsk y Lugansk huyeron atravesando la frontera, de los cuales 900.000 continúan en Rusia.

Cuáles son las cifras reales de las bajas es difícil de averiguar, pues los números no tienen formato numérico, sino político. En todo caso si hay algún dato que se pueda acercar a la verdad es el derivado del Servicio de Migraciones de Rusia respecto a la cantidad de personas que pasaron por sus fronteras y que solicitaron estatuto de refugiados.

Podemos observar que 2.800.000 personas tuvieron que huir por los ataques indiscriminados de las fuerzas ucranianas. Como elemento curioso hay que destacar que en nuestro país no hubo ninguna campaña para la acogida de esta cantidad de personas que veían como las hordas nazis devastaban sus pueblos y sus hogares. No hubo ninguna campaña institucional o humanitariapara enviar suministros a Donetsk y Lugansk, no se envió armamento para que pudieran defenderse, no se enviaron aviones para trasladar esta gente a nuestro país. Tan solo Rusia y Bielorrusia los acogió.

Caso curioso puesto que, a semejanza de Cataluña, la población de Donetsk y Lugansk hicieron un referéndum por la independencia el 14 de mayo de 2014, con participación del 75% del censo electoral y con unos resultados a favor del 89,7% en Donetsk y de un 96% en Lugansk. Evidentemente los impulsores de este referéndum no eran titiriteros como muchos de los que impulsaron la consulta en Cataluña, eran gente seria que de verdad querían la independencia a despecho de las consecuencias represivas que el gobierno de Ucrania llevara a cabo. La represión fue brutal con casi cuatro mil muertos y nueve mil heridos.

En esta represión, participaron de forma decidida miembros de extrema derecha españoles, que enviaron personal, material militar y dinero al batallón neonazi Azov como lo atestigua la documentación derivada de las transferencias monetarias desde Bankia y Moneygram. Azov es el nombre que utiliza el batallón especial compuesto por militantes neonazis las barbaridades de los cuales ha estado sobradamente documentada en cuanto a secuestros, torturas, asesinatos selectivos y destrucción.

El 5 de septiembre de 2014 se firmó en Minsk un protocolo de paz entre el gobierno de Ucrania y las Repúblicas de Donetsk y Lugansk con presencia de representantes de la OSCE que constaba de un acuerdo de 12 puntos (1) en los cuales el primero era un alto el fuego inmediato, y uno de los otros la aprobación de una Ley de un Estatuto Especial para Donetsk y Lugansk. El día 19 de septiembre se firmó un protocolo suplementario en vistas que los acuerdos, desde el primer momento, fueron vulnerados por parte del gobierno de Ucrania (2) .

En este nuevo documento se estableció una línea de demarcación, junto a la cual se creaba una zona libre de armamento pesado de 15 kilómetros y una zona desmilitarizada de 30 kilómetros. La prohibición de vuelos de combate sobre la zona de seguridad, la retirada de los mercenarios y la creación de una misión de la OSCE para supervisar los acuerdos (ver mapa anterior). A despecho de todo esto, el 2 de diciembre de 2014, el parlamento de Ucrania modificó unilateralmente el criterio de la Ley sobre el Estatuto Especial firmada en el protocolo de Minsk.

Con todo el cinismo, el 20 de septiembre el general superior de la OTAN dijo que la tregua, para él era solo de nombre (3).

El 11 de febrero de 2015 se firmó un nuevo documento (Minsk II) (4) y un paquete de medidas para la aplicación de los acuerdos de Minsk del año anterior. Este documento acuerda un nuevo alto el fuego y una modificación de las zonas de seguridad alrededor de la línea de demarcación ensanchándolas a 50 kilómetros para los sistemas de artillería, y a 70 kilómetros por el MLRS y una zona de seguridad de 140 kilómetros para los Tornados, Uragan, Smerch y misiles tácticos Tochka. En el punto 11 de los acuerdos hay una mención expresa a la reforma constitucional para dar cabida a las reivindicaciones de Donetsk y Lugansk sobre el autogobierno local. La OSCE tenía la responsabilidad de velar por su cumplimiento.

Entre todo esto y siendo evidentes, de nuevo, las vulneraciones de los acuerdos por parte del gobierno de Ucrania, la OSCE prefirió mirar hacia otro lado sin tomar ninguna medida para obligar a Ucrania a respetarlos, y haciendo un vacío informativo por parte de los medios de comunicación europeos de estas vulneraciones y de los continuados ataques militares contra la población de Donetsk y Lugansk.

Pero la intelectualidad occidental OTANica ha tenido mucho cuidado en borrar la historia que, como escribió Jaime Semprún para ellos no es otra cosa que un trabajo más: borrar los rastros de los conflictos reales y de las alternativas posibles, y reemplazarlas por falsos antagonismos exigidos por la propaganda del momento (5).

Antecedentes

Todo ello, lo debemos analizar desde un tiempo atrás, a partir de 2008 cuando a instancia del OTAN y Estados Unidos, el gobierno de Georgia invadió Osetia del Sur. Existe evidencia que el ataque de Georgia contra Osetia del Sur del 17 de agosto del 2008 fue cuidadosamente planificado. Los ataques contra Osetia del Sur fueron realizados después de terminadas las maniobras militares en Georgia entre los días 15 al 31 de julio de 2008 con el nombre de Reacción Inmediata y la participación de más de un millar de soldados norteamericanos. Y el día 7 de agosto fuerzas terrestres y aéreas de Georgia atacaron Osetia del Sur, que tuvo como respuesta la intervención militar de Rusia el día 8.

Una semana después del bombardeo de Osetia del Sur por el ejército georgiano, Estados Unidos y Polonia firmaron un acuerdo, el 14 de agosto de 2008, que permitió a la fuerza aérea de Estados Unidos el despliegue de misiles interceptores en territorio polaco.

Ya con anterioridad, el 1 y 2 de julio de 2008, un apéndice del OTAN, la Organización para la Democracia y el Desarrollo Económico (GUAM) que tiene como objetivo extender su influencia hasta el corazón de la antigua Unión Soviética, se reunió a Batumi (Georgia) con asistencia de los presidentes de Azerbaiyan, Georgia, Ucrania, Polonia y Lituania (Ilham Aliyev, Mikheil Saakashvili y Viktor Yushchenko, Lech Kaczynski y Valdas Adamkus respectivamente. El tema de la cumbre fue GUAM – Integración del este de Europa desde el punto de vista económico y estratégico militar con el fin de aislar a Rusia (6).

Como señala Clausewitz, “el objetivo político, como móvil primario de la guerra, será la norma para conseguir este objetivo por medio de la acción militar”. Si el propósito de la guerra es un equivalente del objetivo político, la acción militar generalmente menguará cuando el objetivo político mengüe (7). Y el objetivo político de la OTAN no ha sido nunca otro que rodear las democracias populares del este de Europa y la antigua Unión Soviética. Y en la acción encaminada a borrar cualquier vestigio de los intentos socializantes ha creado por medio de operaciones militares directas, (como en el caso de ex Yugoslavia) o encubiertas con las nombradas revoluciones de colores) unos gobiernos títeres los cuales ha llenado de material militar apuntando hacia unos lugares en los cuales todavía no ha podido imponer un gobierno a su medida. Y si la acción militar ha menguado un poco ha estado para darse cuenta de la escasa posibilidad de conseguir sus objetivos políticos y en la guerra en la cual los integrantes no pueden desarmar al otro por completo, los motivos para la paz aparecerán y desaparecerán de acuerdo con las probabilidades de éxitos futuros y del gasto necesario para el uso de la fuerza (8).

Las observaciones de Clausewitz no son tan solo imprescindibles por los lectores vinculados con la técnica militar, sino por aquellas personas que, estimulados por la realidad conflictiva y caótica de este siglo, intenten dilucidar por medio del pensamiento reflexivo la maquinaria social existente (9).

Así pues, antes que nada tenemos que pensar al considerar la guerra no como un elemento independiente sino como un instrumento político. Solo desde este punto de vista evitaremos caer en contradicciones, y podremos hacer una apreciación inteligente de su totalidad (10).

El 17 de agosto de 2020, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia declaró que el aumento de la presencia militar de los Estados Unidos en Polonia «agrava la difícil situación cerca de las fronteras occidentales de Rusia, facilitan una escalada de las tensiones y aumentan el riesgo de incidentes (11).

El Transnational Institute hizo un análisis en noviembre del 2020 en el que afirma que los Estados de Europa del este se han convertido en los obedientes satélites de Washington, compitiendo entre sí para ver quién es más servicial (12). Y lo hemos podido comprobar precisamente este mes de febrero en que Polonia, Hungría, Rumanía, y otros que se han caracterizado por el rechazo a aceptar cualquier inmigrante con independencia de los motivos o riesgos y ahora se pelean para acoger refugiados ucranianos (incluyendo España que al mismo tiempo impide la entrada de inmigrantes mucho más depauperados que los ucranianos, por la frontera melillense).

Una característica especial es que la propaganda hace elogio y espolea a que los hombres dejen sus familias a cualquier país y ellos vuelvan a defender Ucrania del ataque ruso. Qué diferencia respecto a Siria en la cual se espoleaba precisamente a los hombres y especialmente en edad de prestar servicio militar a que abandonaran el país y así debilitar la resistencia contra los invasores norteamericanos y sus socios tanto del Estado Islámico, como turcos o kurdos.

Clausewitz describe que el planteo de una guerra incluye todo el acto de guerra, y a través suyo, se convierte en una acción única que tiene que tener en cuenta una finalidad última muy precisa. No se inicia una guerra, o al menos no se tendría que iniciar si se actúa con sensatez, si no se tiene la respuesta en la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que se consigue por medio de la guerra y en la guerra? Lo primero es la finalidad última, lo segundo la finalidad intermedia. Esta idea determina todo el desarrollo de una guerra, decide tanto los medios empleados como el nivel agresivo necesario (13).

Quizás hace falta pues, preguntar ahora que quiere conseguir Rusia y porque ha decidido no emplear todos los medios de que dispone, pues como dijo el general del ejército español retirado, Ayala: “El régimen ruso hubiera podido arrasar Kiev si lo hubiera querido, pero no ha querido hacerlo” (14).

El marzo de 2016 el Centro Delàs elaboró un informe sobre la OTAN en el cual hace las siguientes consideraciones: El Concepto Estratégico es un documento político aprobado por los Jefes de Estado y de Gobierno del OTAN; no es una norma jurídica. Su versión más reciente fue aprobada en la cumbre de la OTAN de Lisboa en noviembre de 2010. Según el Concepto Estratégico, la OTAN puede actuar más allá de sus fronteras frente a cualquier tipo de amenaza. Permite incluso llevar a cabo operaciones militares ofensivas, al margen de la Carta de las Naciones Unidas… La modernización de las bombas nucleares estadunidenses a Europa se puede interpretar como un aviso dirigido a Rusia. Que puede llevar a una respuesta por parte de Rusia y a una nueva escalada armamentística (15).

Pues bien, la respuesta que apuntaba hace seis años el Centro Delàs la hemos visto llevada a cabo en estos momentos pues esta guerra, emulando lo que decía Clausewitz, es la finalidad intermedia para conseguir como finalidad el cumplimiento político por parte de la OTAN de dejar de asediar Rusia y alejar los armamentos nucleares estratégicos de sus fronteras.

Sin duda Rusia tenía conocimiento, según explica Manlio Dinucci, de la videoconferencia realizada el 4 de febrero de 2021, del Secretario General del OTAN, Jens Stoltenberg, en la que hizo un llamamiento a estudiantes y jóvenes pertenecientes a este bloque militar a proponer nuevas ideas por la OTAN 2030. Esto es parte de una estrategia para que universidades y escuelas se impliquen en la estrategia del bloque militar, que incluye un concurso sobre el tema: Cuáles serán las amenazas más grandes contra la paz y la seguridad el 2030 y como tendrá el OTAN que adaptarse para combatirlas.

Los jóvenes ya disponen de un libro de texto sobre este tema. Lleva por nombre “NATO 2030: United for a New Era” y es un texto redactado por 10 expertos nombrados por el secretario general del OTAN. Entre ellos personajes que destrozaron la ex Yugoslavia y masacrar la población de Serbia. El informe de estos expertos describe un mundo caracterizado por Estados autoritarios que tratan de extender su poder e influencia. Rusia, según estos expertos, es la principal amenaza que la OTAN tiene ante sí en este decenio. El informe propone reforzar las fuerzas de la OTAN, particularmente en el flanco oriental, dotándolas de capacidades nucleares adecuadas, adaptadas a la situación creada después que Estados Unidos anulase el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance intermedio (INF). Pidiendo que Estados Unidos realicen un despliegue en Europa de las nuevas bombas nucleares B6112, y los nuevos misiles nucleares de alcance intermedio (16).

Tal vez ahora podemos empezar a entender las reacciones europeas que no están alejadas de la famosa Agenda 2030 que ya he comentado en otras ocasiones, estrechamente ligada al Gran Reinicio y a la Nueva Normalidad, entendida esta como un cambio total del sistema político mundial en el que no tienen cabida los anotados en una lista negra.

La OTAN ya preparaba este escenario desde hacía tiempo, hay suficientes elementos de juicio para señalarlo, y la ruptura de acuerdos firmados por parte de Estados Unidos y la OTAN no es ninguna novedad, como tampoco es ninguna novedad los centenares de miles o millones de muertes que sus acciones han provocado en todo el mundo. En la mayoría de lugares les ha salido bien, pero de cuando en cuando se han encontrado con algún hueso duro de roer. Este ha sido históricamente el caso de Corea, Vietnam, Laos, Camboya, Cuba, y más recientemente Bielorrusia, Siria, Venezuela, Nicaragua y ahora Rusia.

La guerra nunca puede disociarse de la negociación política, y si esto pasa en algún lugar, todas las líneas del sentido (común) se romperán (17). Y tal como vamos viendo la negociación política entre el gobierno de Ucrania y de Rusia se está llevando a cabo. Los resultados dependerán mayormente de la presión que la OTAN ejerza sobre su gobierno títere de Ucrania y de la visceral respuesta de los súbditos europeos de Estados Unidos, a los cuales no los importa en absoluto que la vida de seres humanos se sacrifique ante sus manantiales de la ambición, el poder y el terror.

En esta situación, la mejor defensa es un buen ataque.

(*) Karl Von Clausewitz. De la guerra. Ed. Distal. Buenos Aires. 2003. pg. 32
(1) Protocolo de Minsk. Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. 5 de Setembre de 2014
(2) Memorandum of 19 September 2014 outlining the parameters for the implementation of commitments of the Minsk Protocol, Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. 19 de Setembre de 2014
(3) Nato top general says truce in name only. BBC News. 20 de Setembre de 2014.
(4) rus_ocred.pdf. 11 de Febrer de 2015
(5) Jaime Semprún. El abismo se repuebla. 2016
(6) Michel Chossudovsky: El corredor eurasiático: La geopolítica de los óleos y gasoductos y la Nueva Guerra Fría
(7) Karl Von Klausewitz. De la guerra. pg. 37
(8) Karl Von Klausewitz. De la guerra. pg. 59)
(9) Francisco Moglia. Traductor del llibre de Clausewitz
(10) Karl Von Klausewitz. De la guerra. pg. 51
(11) M.K. Bhadrakumar. Russia takes Europe’s support to calm Belarus, Indian Punchline, 18 d’Agost de 2020
(12) Achin Vanaik. Casus belli: cómo Estados Unidos venden la guerra. Transnational Institute. Novembre 2010
(13) Karl Von Klausewitz. De la guerra. pg. 269
(14) José Enrique de Ayala, General de l’exèrcit espanyol retirat. TV. La noche 24 horas, 3 de març de 2022
(15) Centre Delàs d’Estudis per la Pau Barcelona. Treinta preguntas sobre la OTAN. Treinta años después del Referéndum. Març 2016
(16) Manlio Dinucci. El futuro que nos prepara la OTAN para el 2030. Febrer de 2021
(17) Karl Von Klausewitz. De la guerra. pg. 278

 

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La guerra moderna en la doctrina militar rusa

En el siglo XXI hemos visto una tendencia a difuminar los límites entre los estados de guerra y de paz. Las guerras ya no se declaran y, una vez iniciadas, se libran con un patrón desconocido. La experiencia de los conflictos militares -incluidos los asociados a las llamadas “revoluciones de colores” en el Norte de África y Oriente Medio- confirma que un Estado perfectamente próspero puede, en cuestión de meses o incluso de días, convertirse en un escenario de feroces conflictos armados, ser víctima de una intervención extranjera y descender a una red de caos, desastre humanitario y guerra civil.

Por supuesto, sería más fácil decir que los acontecimientos de la “primavera árabe” no son guerras y que, por lo tanto, no hay lecciones para nosotros en lo militar. Pero quizás sea lo contrario: estos acontecimientos son precisamente típicos de la guerra en el siglo XXI. En cuanto a la escala de víctimas y destrucción -las catastróficas consecuencias sociales, económicas y políticas- estos nuevos tipos de conflictos son comparables a las consecuencias de cualquier guerra real. Las propias “reglas de la guerra” han cambiado. El papel de los medios no militares para alcanzar objetivos políticos y estratégicos ha aumentado y, en muchos casos, su eficacia ha superado a la de la fuerza de las armas. La orientación de los métodos de conflicto aplicados ha cambiado hacia un amplio uso de medidas políticas, económicas, informativas, humanitarias y otras no militares, aplicadas en coordinación con el potencial de protesta de la población. Todo ello se complementa con medios militares encubiertos, incluyendo la realización de acciones de conflicto informativo y la actuación de fuerzas de operaciones especiales.

El uso abierto de fuerzas -a menudo bajo la apariencia de mantenimiento de la paz y gestión de crisis- sólo se utiliza en una determinada fase, principalmente para lograr el éxito final del conflicto. Esto plantea preguntas lógicas: ¿Qué es la guerra moderna? ¿Para qué debe estar preparado el ejército? ¿Cómo debe armarse? Sólo después de responder a estas preguntas podremos determinar la dirección de la construcción y el desarrollo de las fuerzas armadas a largo plazo. Para ello, es esencial tener un claro conocimiento de las formas y métodos de uso de la fuerza. Hoy en día, junto a los dispositivos tradicionales, se están desarrollando dispositivos no estándar. Se ha incrementado el papel de los grupos de fuerzas móviles de tipo mixto que actúan en un espacio único de inteligencia-información mediante el uso de nuevas posibilidades de sistemas de mando y control. Las acciones militares son cada vez más dinámicas, activas y exitosas. Desaparecen las pausas tácticas y operativas que el enemigo podría aprovechar. Las nuevas tecnologías de la información han reducido considerablemente las diferencias espaciales, temporales y de información entre las fuerzas y los organismos de control. Los enfrentamientos frontales de grandes formaciones de fuerzas a nivel estratégico y operativo se están convirtiendo gradualmente en algo del pasado. Las acciones de largo alcance y sin contacto contra el enemigo se están convirtiendo en el principal medio para alcanzar los objetivos de combate y operativos.

La derrota de los objetos del enemigo se lleva a cabo en toda la profundidad de su territorio. Se borran las diferencias entre los niveles estratégico, operativo y táctico, así como entre las operaciones ofensivas y defensivas. La aplicación del armamento de alta precisión adquiere un carácter masivo. Las armas basadas en nuevos principios físicos y sistemas automatizados se incorporan activamente a la actividad militar. Las acciones asimétricas se han generalizado, permitiendo anular las ventajas del enemigo en un conflicto armado. Estas acciones incluyen el uso de fuerzas de operaciones especiales y de la oposición interna para crear un frente operativo permanente en todo el territorio del Estado enemigo, así como acciones, dispositivos y medios de información que se perfeccionan constantemente. Estos continuos cambios se reflejan en las doctrinas de los principales Estados del mundo y se utilizan en los conflictos militares. Ya en 1991, durante la Operación Tormenta del Desierto en Irak, los militares estadounidenses hicieron realidad el concepto de “barrido general, poder general” y “operaciones aire-tierra”. En 2003, durante la Operación Libertad Duradera Irakí, las operaciones militares se llevaron a cabo de acuerdo con el “Punto de vista único 2020”. En la actualidad, se han desarrollado los conceptos de “ataque general” y “defensa general contra misiles”, que permiten derrotar objetos y fuerzas enemigas en cuestión de horas desde casi cualquier lugar del mundo, al tiempo que garantizan la prevención de daños inaceptables en caso de contraataque enemigo. Estados Unidos también aplica los principios de la doctrina de integración general de las operaciones para crear grupos de fuerzas altamente móviles y de uso mixto en muy poco tiempo.

En los últimos conflictos han surgido nuevas formas de llevar a cabo operaciones militares que no pueden considerarse puramente militares. Un ejemplo es la operación en Libia, donde se creó una zona de exclusión aérea, se impuso un bloqueo marítimo, [y] se utilizaron ampliamente contratistas militares privados en estrecha interacción con formaciones armadas de la oposición. Debemos reconocer que aunque entendemos la esencia de las acciones militares tradicionales de las fuerzas armadas regulares, sólo tenemos un conocimiento superficial de las formas y medios asimétricos. En este sentido, la importancia de la ciencia militar -que debe crear una teoría integral de estas acciones- es cada vez mayor. Los trabajos e investigaciones de la Academia de Ciencias Militares pueden contribuir a ello.

Las tareas de la ciencia militar

Al discutir las formas y los medios de los conflictos militares, no debemos olvidar nuestra propia experiencia. Me refiero al uso de unidades partisanas durante la Gran Guerra Patria y la lucha contra las formaciones irregulares en Afganistán y el Cáucaso Norte. Me gustaría subrayar que durante la guerra de Afganistán se desarrollaron formas y medios específicos para llevar a cabo operaciones militares. En el centro de todo ello están la velocidad, la rapidez de movimientos, el uso inteligente de paracaidistas tácticos y las fuerzas de cerco, que en conjunto permiten interrumpir los planes del enemigo y hacerle sufrir pérdidas importantes. Otro factor que influye en la esencia de los medios modernos de conflicto armado es el uso de modernos complejos automatizados de equipamiento militar y la investigación en el campo de la inteligencia artificial. Mientras que hoy tenemos drones voladores, los campos de batalla de mañana estarán llenos de robots que caminan, se arrastran, saltan y vuelan. En un futuro próximo, es posible que se cree una unidad totalmente robotizada, capaz de realizar operaciones militares de forma independiente. ¿Cómo luchar en esas condiciones? ¿Qué formas y medios deben utilizarse contra un enemigo robótico? ¿Qué tipo de robots necesitamos y cómo los desarrollamos?

Ya hoy, nuestras mentes militares tienen que pensar en estas cuestiones. El conjunto de problemas más importante, que requiere una atención sostenida, está relacionado con el perfeccionamiento de las formas y medios de aplicación de los grupos de fuerza. Es necesario repensar el contenido de las actividades estratégicas de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. Ya surgen preguntas: ¿es necesario un número tan elevado de operaciones estratégicas? ¿Cuáles y cuántas serán necesarias en el futuro? Hasta ahora, no hay respuestas. También hay otros problemas que encontramos en nuestras actividades diarias. Actualmente estamos en la fase final de la formación de un sistema de defensa del espacio aéreo (VKO).

En consecuencia, la cuestión de desarrollar formas y medios de acción utilizando las fuerzas y las herramientas de la OVM ha cobrado actualidad. El Estado Mayor ya está trabajando en ello. Propongo que la Academia de Ciencias Militares también desempeñe un papel activo en esto. El espacio informativo abre amplias posibilidades asimétricas para reducir el potencial de combate del enemigo. En el norte de África, hemos visto el uso de las tecnologías para influir en las estructuras estatales y en la población con la ayuda de las redes de información. Es necesario perfeccionar las actividades en el espacio de la información, incluida la defensa de nuestros propios objetos. La operación para forzar la paz en Georgia puso de manifiesto la falta de enfoques unificados en el uso de formaciones de fuerzas armadas fuera de la Federación Rusa. El atentado de septiembre de 2012 contra el consulado estadounidense en la ciudad libia de Bengasi, la activación de las actividades de piratería [y] la reciente toma de rehenes en Argelia confirman la importancia de crear un sistema de defensa armada de los intereses del Estado fuera de las fronteras de su territorio. Aunque las adiciones a la Ley Federal de Defensa adoptadas en 2009 permiten el uso operativo de las fuerzas armadas de Rusia fuera de sus fronteras, no se definen las formas y los medios de su actividad. Además, las cuestiones destinadas a facilitar su uso operativo no se han resuelto a nivel interdepartamental. Entre ellas, la simplificación del procedimiento para cruzar las fronteras estatales, el uso del espacio aéreo y las aguas territoriales de Estados extranjeros, los procedimientos de interacción con las autoridades del Estado de destino, etc. Es necesario organizar el trabajo conjunto de las organizaciones de investigación de los ministerios y agencias pertinentes sobre estas cuestiones. Una de las formas de utilizar la fuerza militar fuera del país es el mantenimiento de la paz.

Además de las tareas tradicionales, su actividad podría incluir tareas más específicas como las especializadas, humanitarias, de rescate, de evacuación, de saneamiento y otras. En la actualidad, no se ha definido su clasificación, esencia y contenido. Además, las complejas y múltiples tareas de mantenimiento de la paz que eventualmente tendrán que realizar las tropas regulares requieren la creación de un sistema fundamentalmente nuevo para prepararlas. Al fin y al cabo, la tarea de una fuerza de mantenimiento de la paz es desvincular a las partes en conflicto, proteger y rescatar a la población civil, cooperar en la reducción de la violencia potencial y restablecer la vida pacífica. Todo esto exige una preparación académica.

Control del territorio

En los conflictos modernos, es cada vez más importante poder defender a la población, los objetos y las comunicaciones contra la actividad de las fuerzas de operaciones especiales, dado su creciente uso. La solución a este problema pasa por la organización y puesta en marcha de una defensa territorial. Antes de 2008, cuando el ejército contaba con más de 4,5 millones de hombres en tiempo de guerra, estas tareas eran realizadas exclusivamente por las fuerzas armadas. Pero las condiciones han cambiado. Ahora, la lucha contra las fuerzas de desviación-reconocimiento y el terrorismo sólo puede organizarse mediante la compleja participación de todas las fuerzas de seguridad y de orden público del país. El Estado Mayor ha iniciado este trabajo. Se basa en la definición de los enfoques de la organización de la defensa territorial que se reflejaron en las enmiendas a la Ley Federal “Sobre la Defensa”.

A partir de la adopción de esta ley, es necesario definir el sistema de gestión de la defensa territorial e imponer legalmente el papel y la ubicación en este sistema de otras fuerzas, formaciones militares y órganos de otras estructuras estatales. Necesitamos recomendaciones bien fundadas sobre la utilización de fuerzas y medios interinstitucionales para la realización de la defensa territorial, los métodos de lucha contra las fuerzas terroristas y la distracción del enemigo en las condiciones modernas. La experiencia de la realización de operaciones militares en Afganistán e Irak ha mostrado la necesidad de elaborar -en cooperación con los órganos de investigación de otros ministerios y organismos de la Federación Rusa- el papel y el alcance de la participación de las fuerzas armadas en la regulación post-conflicto, elaborar la prioridad de las tareas, los métodos de activación de las fuerzas y establecer los límites del uso de la fuerza armada […]

No se pueden generar ideas por encargo

El estado actual de la ciencia militar rusa no puede compararse con el florecimiento del pensamiento teórico-militar en nuestro país en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, hay razones objetivas y subjetivas para ello, y no es posible culpar a nadie en particular por ello. No fui yo quien dijo que no era posible generar ideas por encargo. Estoy de acuerdo con eso, pero también tengo que reconocer otra cosa: en aquella época no había gente con títulos superiores y no había escuelas ni departamentos universitarios. Había personalidades extraordinarias con ideas brillantes. Yo los llamaría fanáticos en el mejor sentido de la palabra. Tal vez no tengamos suficiente gente así hoy en día. Gente como, por ejemplo, Georgy Isserson, que, a pesar de las opiniones que se había formado en los años de preguerra, publicó el libro “Nuevas formas de combate”. En este libro, este teórico militar soviético predijo:

“La guerra en general no se declara. Simplemente comienza con fuerzas militares ya desarrolladas. La movilización y la concentración no forman parte del período que sigue al inicio del estado de guerra, como ocurrió en 1914, sino que tienen lugar, sin saberlo, mucho antes”.

El destino de este “profeta de la patria” se desarrolló de forma trágica. Nuestro país pagó con mucha sangre el no escuchar las conclusiones de este profesor de la Academia de Estado Mayor. ¿Qué podemos concluir de esto? Una actitud despectiva hacia las nuevas ideas, los enfoques no estándar, otros puntos de vista, es inaceptable en la ciencia militar. Y es aún más inaceptable que los profesionales tengan esta actitud hacia la ciencia. Para concluir, quisiera decir que, sean cuales sean las fuerzas del enemigo, el nivel de desarrollo de sus fuerzas y sus medios de lucha armada, es posible encontrar formas y métodos para vencerlos. Siempre tendrá vulnerabilidades y esto significa que existen medios adecuados para oponerse a él. No debemos copiar las experiencias extranjeras y perseguir a los países cabeceros, sino que debemos ir más allá y ocupar nosotros mismos posiciones de cabecera. Aquí es donde la ciencia militar desempeña un papel crucial. El eminente científico militar soviético Alexander Svechin escribió:

“Es extraordinariamente difícil predecir las condiciones de la guerra. Para cada guerra es necesario desarrollar una línea particular para su conducción estratégica. Cada guerra es un caso único, que requiere el establecimiento de una lógica particular y no la aplicación de ningún modelo”.

Este enfoque sigue siendo correcto. Cada guerra es, en efecto, un caso único, que requiere la comprensión de su lógica particular, de su singularidad. Por eso es muy difícil predecir el carácter de una guerra en la que Rusia o sus aliados podrían verse envueltos. Sin embargo, debemos hacerlo. Cualquier afirmación académica en la ciencia militar carece de valor si la teoría militar no se basa en la función de predicción.

Valery Guerasimov, Correo Militar Industrial, 27 de febrero de 2013, http://vpk-news.ru/sites/default/files/pdf/VPK_08_476.pdf

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China advierte a Estados Unidos contra la creación de una OTAN en el Pacífico

Aunque China ha dejado claro que no existe una correlación directa entre Ucrania y Taiwán, señalando que Taiwán es parte integrante de China, su silencio sobre el ataque ruso debería hacer reflexionar a quienes dudan de la voluntad de Pekín de recurrir a una acción similar cuando defiende sus propias reivindicaciones territoriales.

Mientras Estados Unidos y la OTAN se esfuerzan por gestionar la crisis de Ucrania, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, ha advertido al gobierno de Biden que no debe repetir los errores cometidos en Europa al intentar crear una versión de la OTAN en el Pacífico para contener a China. Las declaraciones de Wang se produjeron en su conferencia de prensa anual, en el marco de la convocatoria de la Asamblea Popular, el máximo órgano legislativo del país, celebrada el lunes en Pekín. Calificando los planes de “acciones perversas” que “van en contra de la aspiración común de la región a la paz, el desarrollo, la cooperación y los resultados beneficiosos para todos”, Wang dijo que, si los aplica Estados Unidos, “están condenados al fracaso”.

Wang también criticó a Estados Unidos por ampliar sus lazos con Taiwán, incluyendo la cooperación militar y la venta de armas. Tales políticas, advirtió Wang, “no sólo empujan a Taiwán a una situación precaria, sino que también conducen a consecuencias insoportables para la parte estadounidense”, añadiendo que “Taiwán acabará de nuevo en los brazos de la madre patria”.

China nunca ha ocultado su reivindicación de Taiwán, ni su ambición de conseguirla por cualquier medio, incluida la fuerza militar. Si bien las perspectivas de una acción militar china a corto plazo contra Taiwán se consideraban remotas, la ofensiva rusa en Ucrania ha llevado a muchos observadores a reconsiderar esa postura.

Las preocupaciones chinas no son imaginarias, sino que se derivan de una lectura directa de las orientaciones emitidas por el gobierno de Biden en la primavera del año pasado. “Nuestras alianzas democráticas”, dijo Biden en su guía estratégica provisional de seguridad nacional, “nos permiten presentar un frente común, producir una visión unificada y aunar nuestras fuerzas para promover normas elevadas, establecer reglas internacionales eficaces y hacer que países como China rindan cuentas”.

“Por eso reafirmaremos, invertiremos y modernizaremos la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y nuestras alianzas con Australia, Japón y la República de Corea, que, junto con nuestras otras alianzas y asociaciones mundiales, son el mayor activo estratégico de Estados Unidos”, añadió.

Estados Unidos busca una alianza al estilo de la OTAN en el Pacífico, centrada únicamente en “pedir cuentas a China”, a través de alianzas como “Quad”, una asociación militar entre Estados Unidos, Japón, India y Australia, y la recientemente formada “Aukus”, con Australia, Reino Unido y Estados Unidos. Ambas organizaciones existen únicamente para coordinar una respuesta militar a la creciente presencia de China en la región del Pacífico.

La semana pasada China anunció que no se quedará de brazos cruzados mientras Estados Unidos conspira contra ella y comenzó maniobras militares de una semana de duración en el Mar de China Meridional, cerca de las aguas territoriales de Vietnam. Aunque el alcance y la escala del ejercicio fueron limitados -a un radio de seis millas náuticas- su mensaje era claro: China está dispuesta a usar la fuerza, si es necesario, para defender sus reclamaciones territoriales en la región.

El ejercicio se produjo tras una serie de maniobras militares cerca de Taiwán, en las que el paso de un buque de guerra estadounidense por el estrecho de Taiwán fue contrarrestado por la salida de aviones militares chinos hacia la zona de identificación de defensa aérea de Taiwán.

“La cuestión de Taiwán es el mayor barril de pólvora entre China y Estados Unidos”, dijo el 28 de enero Qin Gang, embajador chino en Estados Unidos en declaraciones a los medios de comunicación estadounidenses. “Si las autoridades taiwanesas, envalentonadas por Estados Unidos, siguen avanzando hacia la independencia, lo más probable es que China y Estados Unidos, los dos grandes países, se vean envueltos en un conflicto militar”.

Los comentarios de Qin Gang se produjeron una semana antes de que Putin y Xi Jinping se reunieran en Pekín, donde emitieron una declaración conjunta de 5.000 palabras en la que reafirmaban “su firme apoyo mutuo a la protección de sus intereses fundamentales, su soberanía estatal y su integridad territorial”.

“La parte rusa reafirma su apoyo al principio de una sola China, confirma que Taiwán es una parte inalienable de China y se opone a cualquier forma de independencia taiwanesa”, decía la declaración. Rusia sabe que China está dispuesta a recurrir a la fuerza militar para defender sus reivindicaciones sobre Taiwán.

La respuesta de Occidente al ataque de Rusia está siendo estudiadas de cerca por los dirigentes chinos para determinar cómo podría responder a cualquier futura acción militar en Taiwán.

Scott Ritter https://www.rt.com/news/551435-china-us-taiwan-pacific-ukraine/

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El ejército francés se prepara para un corte de los cables submarinos de comunicaciones

En cuanto Putin anunció la ofensiva rusa contra Ucrania, se produjo un ataque informático contra el satélite de comunicaciones KA-SAT, operado por la empresa estadounidense Viasat, que proporciona acceso a internet de alta velocidad a varias operadoras europeas, entre ellas Nordnet.

Lo confirmó el general Michel Friedling, jefe del Mando Espacial francés, en la última rueda de prensa del Ministerio de las Fuerzas Armadas, donde habló sobre la segunda edición del ejercicio AsterX. “Lo que habíamos imaginado está ocurriendo”, dijo.

Según el general Friedling, varias decenas de miles de terminales fueron destruidas. También afectó al funcionamiento de 5.800 aerogeneradores, es decir, una capacidad de 11 gigavatios, instalados en Alemania, que se controlaban a distancia a través de la red Viasat.

Sus terminales no pueden ser reiniciadas, por lo que seguramente tendrán que ser sustituidas en el peor momento imaginable, cuando hay una gran escasez de semiconductores.

Si Rusia es la atacante, ha matado dos pájaros de un tiro. Los sistemas de telecomunicaciones vuelven a estar en el primer plano de la guerra.

Pero, además de los satélites, los cables submarinos también son vulnerables y el buque ruso Yantar ha sido visto por las cercanías de los que unen Europa con el continente americano.

Rusia puede cortar los cables y el ejército francés se prepara para remediarlo. El 23 de febrero la Dirección Conjunta de Redes de Infraestructuras y Sistemas de Información (DIRISI) realizó el ejercicio Triton para probar la resistencia de las comunicaciones submarinas.

Según el Estado Mayor del ejército francés, el ejercicio consistió en preparar a las unidades de las Antillas para hacer frente a un corte de las transmisiones con el Viejo Continente. El objetivo era poner en marcha medios de transmisión por satélite de emergencia, simulando un fallo total de los enlaces submarinos transatlánticos.

El ejercicio movilizó a más de 150 militares de la DIRISI de Martinica, Guadalupe y Francia Metropolitana, así como a los del centro de operaciones del ejército. También se movilizaron un buque de apoyo de ultramar y una fragata de vigilancia.

En su comunicado, el Estado Mayor recuerda que el DIRISI debe “ser capaz de establecer rápidamente enlaces por satélite para sustituir los enlaces submarinos transatlánticos que no estarían disponibles”.

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China ha duplicado su presupuesto militar en diez años

El año pasado Pekín anunció un aumento del 6,8 por cien en su presupuesto militar. Este año aumentará un 7,1 por cien más, para un crecimiento estimado del PIB del 5,5 por cien, anunció Li Keqiang, el primer ministro chino.

Con un aumento de dos dígitos hasta 2015, el gasto militar chino se duplicó entre 2011 y 2021. Alcanzará oficialmente 210.000 millones de euros, casi cuatro veces menos que el del Pentágono: 675.000 millones de euros. Las cifras están muy subestimadas en ambos casos porque buena parte de las instituciones de la sociedad civil, como las univresidades, están militarizadas.

El rearme y la militarización aceleradas reflejan la profunda crisis internacional y los intentos de países, como China, de ponerse a la altura de Estados Unidos, que siempre marca la pauta. Es una aceleración cuantitativa y cualitativa en los campos de la aeronáutica, el espacio, la ciberdefensa, las capacidades terrestres y las llamadas armas disruptivas, como los planeadores hipersónicos.

El Ejército Popular de Liberación se moderniza a toda velocidad, adquiriendo incluso capacidades que las fuerzas estadounidenses aún no dominan, en particular en el campo de las armas hipersónicas.

El año pasado China probó un planeador orbital hipersónico, utilizando el concepto de sistema de bombardeo orbital fraccionado, ideado por la Unión Soviética durante la Guerra Fría, para derrotar las defensas aéreas estadounidenses.

China también parece estar aumentando significativamente su arsenal nuclear, del orden de un 20 por cien en dos años, acompañado de la construcción de nuevas rampas de lanzamiento de misiles balísticos estratégicos.

El nuevo aumento del presupuesto militar chino permitirá al Ejército Popular de Liberación seguir modernizando su potencial con la puesta en marcha de armas y equipos más avanzados. Se espera próximamente la botadura de un tercer portaaviones.

Hay al menos tres razones para este nuevo esfuerzo presupuestario, según el Global Times (*). En primer lugar, seguir el ritmo de las fuerzas estadounidenses y de sus aliados, que han incrementado sus ejercicios en la región Indo-Pacífica, y en particular en el Mar de China Meridional.

En segundo lugar está Taiwán. “China sigue siendo el único miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que aún no ha logrado la plena reunificación nacional”, dice Global Times.

Por último, Global Times también menciona la situación en la frontera con India, que se ha transformado en enfrentamientos entre soldados chinos e indios no hace mucho tiempo.

(*) https://www.globaltimes.cn/page/202203/1253877.shtml

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Declaración de la Coordinadora de Núcleos Comunistas ante la situación internacional y la próxima cumbre de la OTAN

Una vez más la confusión. Una vez más los medios de comunicación propiedad de la oligarquía internacional y de los grandes bancos y multinacionales españolas – junto a los medios “públicos” en manos de los gobiernos del Estado y de las Comunidaes Autónomas, alineados todos con la OTAN y preparando su Cumbre en Madrid a finales de junio, nos han preparado el relato: Rusia invade Ucrania, luego “no a la guerra”.

Desde sus bien financiadas poltronas, el PSOE, Podemos, IU y el PCE, como fuerzas de gobierno que se preparan para recibir con todos los honores al presidente de Estados Unidos y al resto de jefes de estado de la alianza más criminal de la historia, claman contra Rusia por la “invasión” de Ucrania. Pablo Iglesias, el mismo que nos instaba a guardar nuestras banderas rojas porque eran arquelogía histórica, se supera a sí mismo en cinismo y se atreve a constituirse en vara de medir comunismos para camuflar su abyección otanista.

Al compás del mismo guión marchan ONGs y otras organizaciones que, cada vez que la OTAN o la “coalición internacional“atacaba a diferentes países, han sostenido discursos que sistemáticamente han servido para blanquear los crímenes del imperialismo. Baste recordar sus “Ni OTAN, ni Milosevic” – en la guerra de destrucción de Yugoslavia -, “Ni Bush ni Sadam” cuando se asoló Iraq, “Ni OTAN, ni Gadafi” cuando se aniquiló Libia o la demonización de Al Asad cuando el imperialismo euro-estadounidense pretendía añadir Siria al cesto de naciones destruidas a las que expoliar.

Para neutralizar la capacidad de la movilización obrera y popular ante semejantes crímenes los grandes emporios de la comunicación nos proporcionaron las mentiras mediáticas correspondientes. Y no hay que olvidarlas. Recordamos: el cormorán empapado de petróleo porque Sadam Hussein era un eco-terrorista, los bebés arrancados de sus incubadoras en Kuwait, las armas de destrucción masiva de Iraq, los fabricados bombardeos de Gadafi a su propio pueblo, los ataques de Al Asad con armas químicas, etc.

La clase obrera y cualquiera que aspire a tener una idea cabal de lo que acontece, jamás deberían olvidar que “la ideología dominante es la ideología de las clases dominantes” y que los dueños de los medios de comunicación, ahora más que nunca, son los mismos que trabajan para los utilizan para que los pueblos -como decía Machado- no acertemos la mano con la herida.

Por ello, para poder valorar la realidad de lo que sucede, es indispensable conocer el proceso histórico y situar los acontecimientos en sus relaciones.

¿Cómo surge la OTAN y qué ha hecho desde entonces?

Tras la derrota del nazismo alemán en la II Guerra Mundial a la que contribuyó decisivamente la URSS con sus 27 millones de muertos – la mayor parte población civil exterminada por las tropas fascistas – Estados Unidos impulsa la creación de la OTAN en 1949, a la que se integran las principales potencias de Europa occidental. La Alianza surge explícitamente para enfrentar a una URSS destrozada por la guerra, pero el objetivo es también subordinar a los países europeos que iban a dejar de tener ejércitos propios, y supeditar su soberanía a los intereses de Estados Unidos.

Seis años después, en 1955, en contra de lo que se cree, se crea el Pacto de Varsovia, alianza militar de la URSS y países aliados, para contrarrestar las amenazas atlantistas. El Estado español, que ya con la dictadura franquista tenía multitud de bases militares de Estados Unidos en su territorio, se incorpora a la OTAN en 1982. Ese mismo año de 1982 el PSOE gana las elecciones con el lema “OTAN, de entrada NO”, con una opinión pública mayoritariamente contraria a la integración. En 1986 se convoca un referéndum, plagado de amenazas si ganaba el NO. Las condiciones para el SÍ, que resultó ganador eran: No formar parte de la estructura militar, no almacenar en el estado español armas nucleares e ir disminuyendo progresivamente la presencia militar de Estados Unidos en nuestro territorio.

Como es bien sabido todas las condiciones se incumplieron. No solamente se integró España en la estructura militar, sino que Javier Solana llegó a ser su Secretario General; y se ampliaron y multiplicaron los tratados bilaterales con Estados Unidos que incluían no preguntar acerca de las armas nucleares y el aumento de las bases militares.

Tras la caída de la URSS en 1991, la OTAN se compromete con Rusia a no expandirse “ni un centímetro” hacia el Este, a cambio de la disolución del Pacto de Varsovia. Una vez desaparecido éste, 14 países del Este de Europa se han integrado en la OTAN. Desde entonces las guerras de destrucción perpetradas directamente por la OTAN o por sus países miembros camuflados en lo que llaman “coalición internacional” se han multiplicado dejando tras de sí millones de muertos, países destruidos y múltiples organizaciones terroristas que actúan a sus órdenes y a quienes financian, arman y entrenan. La lista del horror es larga: Iraq (1991), Yugoslavia (1991-2001), Afganistán (2001), Iraq (2003), Libia (2011), Siria (2011), Yemen (2014).

Gobiernos de países con una trayectoria criminal, como Colombia e Israel, que no ha dejado de masacrar al pueblo palestino desde 1948, actúan como miembros de facto de la OTAN. A esto hay que añadir la participación directa o encubierta de Estados Unidos y las potencias europeas en multitud de golpes de Estado, instigación de guerras civiles, desestabilización de países, sanciones y bloqueos que han ocasionado la muerte de millones de personas, el hambre y la enfermedad en América Latina, África y Oriente Próximo.

Desde que Rusia y China se han opuesto a los planes del imperialismo de Estados Unidos y la Unión Europea, creando alianzas y apoyando a los países atacados, han sido identificados como enemigos de la OTAN y cercados militarmente.

¿Qué pasa en Ucrania?

En Ucrania, país que tiene fronteras directas con Rusia, tuvo lugar un golpe de Estado en 2014, instigado por Estados Unidos y la Unión Europea, que situó en el gobierno, en el ejército y en la policía a organizaciones fascistas, herederas directas de los nazis ucranianos que colaboraron con Hitler en el genocidio perpetrado contra la población civil de Ucrania, Bielorrusia y Rusia durante la II Guerra Mundial.

Una buena muestra de su naturaleza es la matanza de trabajadores y trabajadoras – 50 muertes y 150 personas desaparecidas- , quemadas vivas, en la casa de los sindicatos de Odessa, el 2 de mayo de 2014.

Ante golpe fascista y el terror desencadenado contra la población de habla y cultura rusa, en el Donbass, en 2014, se proclamaron las Repúblicas Populares de Donets y Lugansk, que se armaron para resistir los ataques del gobierno fascista de Ucrania. Desde entonces los bombardeos de población civil, de infraestructuras como escuelas y hospitales, violaciones y masacres, han ocasionado 14.000 muertes, reconocidas por la ONU.

En 2015, se firma el Acuerdo de Minsk entre Ucrania, Rusia, Alemania y Francia. El Acuerdo incluía una serie de medidas para el alto el fuego en el Donbass y la solución del conflicto por vías dialogadas. Todas ellas han sido sistemáticamente violadas por Ucrania que ha continuado los ataques al Donbass; masacres que no han hecho más que incrementarse ante el silencio criminal de los medios de comunicación y la complicidad directa de Estados Unidos y la Unión Europea.

Estados Unidos y la Unión Europea han continuado armando al gobierno fascista de Ucrania, que ha seguido atacando a su propio pueblo, y preparan la incorporación de este país a la OTAN. Está previsto que esta integración de Ucrania culmine en la Cumbre que tendrá lugar en Madrid en próximo mes de junio.

Las contradicciones interimperialistas entre Estados Unidos y la Unión Europea

Como decíamos al principio uno de los objetivos centrales de la OTAN desde su creación, ha sido y es, máxime después de la desaparición de la URSS, asegurar a Estados Unidos el dominio de Europa. Eso significa impedir, mediante el control militar de la Unión Europea, cualquier alianza o relación, incluso comercial, de ésta con Rusia. Dos ejemplos recientes:

  • Todas las sanciones contra Rusia las pagan los países de la Unión Europea. Ahora mismo, todos los países miembros, incluido el Estado español, están viendo cerradas sus exportaciones a Rusia. Muchas empresas se hundirán, como ya está sucediendo con las empresas agrícolas.

  • El cierre del gaseoducto Nord Stream II que debía proporcionar gas ruso a la Unión Europea, más barato y de mejor calidad que el que abastece Estados Unidos, un 40% más caro y con mayores impurezas proveniente del fracking. ¿A cuanto va a pagar la energía y todos los productos que dependen de ella la clase obrera de los países de la Unión Europea? El imperialismo, no es sólo la dominación militar, sino la garantía del negocio de Estados Unidos, a costa nuestra.

Por otro lado, todos los gobiernos de España han participado activamente en la cadena imperialista, mostrando un alineamiento mayor con Estados Unidos que otros países europeos.

Ante el escenario de guerra abierta que se prepara, ¿cual es nuestra responsabilidad y cuáles son nuestras tareas inmediatas?

Sabiendo que Rusia es un país capitalista y que es importante no confundir al gobierno de Rusia con un gobierno comunista, lo que las trabajadoras y trabajadores no debemos olvidar es que el único lenguaje que entiende el imperialismo es el de la fuerza. Y que, en este caso, el gobierno de Rusia, apoyado sin excepción por todas las fuerzas parlamentarias, está enfrentándose, tanto a un gobierno fascista, como al imperialismo más agresivo representado por la OTAN.

La decisión de Rusia de reconocer a las Repúblicas Populares del Donbass y de acudir en su ayuda, defendiéndolas militarmente y llevando a cabo una intervención militar en Ucrania, debemos analizarla en el contexto de guerra contra Rusia, preparada desde hace años por la OTAN y de la masacre de la población del Donbass acometida por el gobierno de Ucrania, durante los últimos 8 años, penetrado hasta la médula por organizaciones fascistas.

El gobierno de Rusia no ha hecho más que adelantarse a los planes de la OTAN que ha venido utilizando a Ucrania como ariete. El gobierno de Kiev que amenazaba hace pocos días con invadir Crimea y solicitar la instalación de armamento nuclear de la OTAN. Todos los acuerdos, como el de Minsk, para encontrar salida pacífica, o como la promesa de no expandir la OTAN hacia el Este, hace tiempo han sido pisoteados.

Una vez más los medios de comunicación que sirven a sus dueños, los grandes Fondos de Inversión – nunca debemos olvidarlo – y se constituyen en propagandistas de la OTAN, difundiendo todo tipo de mentiras. Como en otras guerras, dirigen el foco del interés hacia un punto, mientras ocultan tragedias y agresiones cotidianas perpetradas por sus aliados, como -entre otras- la cotidiana masacre del pueblo palestino por el Estado sionista.

En medio de una gravísima crisis económica del capitalismo, que no ha sido provocada por el Covid pero que sí ha sido agravada por las medidas adoptadas por los gobiernos, se ha hundido en la miseria a millones de familias trabajadoras y se han destruido decenas de miles de pequeñas y medianas empresas.

Tras el alza insoportable de precios, sobre todo de la energía, se anuncia ahora un importantísimo incremento de los gastos militares, con dinero público y detraído de los gastos sociales. Alemania ya ha iniciado el camino. El Parlamento alemán sin oposición institucional, aprobaba el 28 de febrero la astronómica cifra de 100.000 millones de euros para “defensa”. Este hecho recuerda la votación de los presupuestos para la guerra de 1914, apoyada por la socialdemocracia y que dio origen a la creación del Partido Comunista de Alemania (KPD) de Rosa Luxemburgo.

Las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, con la paralización de exportaciones a Rusia, está causando la ruina de miles de agricultores que vendían cítricos y otros productos agrícolas a Rusia. Por otro lado, de forma más general afectará el aún mayor encarecimiento del gas como resultado del cierre de mercados con Rusia y la compra del mismo a Estados Unidos, un 40% más caro y de peor calidad.

Todo ello está configurando un escenario de rápido deterioro de las condiciones de vida de millones de personas y de probables estallidos sociales que los gobiernos intentarán dominar intensificando la represión y la propaganda.

Corresponde a las organizaciones comunistas y a los sectores más conscientes de la clase obrera prepararse para que los trabajadores y trabajadoras, especialmente la juventud, y los sectores más golpeados del pueblo, dirijan su ira contra quienes desde hace años están construyendo un escenario de guerra en Europa y se frotan las manos ante el gran negocio de la escalada armamentística.

El papel de organizaciones como el PCE, IU o Podemos, colaborando en esta estrategia de guerra al servicio de Estados Unidos, hipotecando nuestra soberanía y colocándonos como objetivo directo en un más que probable escenario de guerra, les sitúa, junto al PSOE, como lacayos del imperialismo.

Por todo ello, teniendo en cuenta quiénes integran la auténtica organización criminal que ha perpetrado y perpetra la destrucción de países engendrando y apoyando el fascismo, nuestro deber es enfrentar con todas nuestras fuerzas a la OTAN y al gobierno que en nuestro nombre y con nuestro dinero, va a aumentar los gastos militares mientras desmantela y privatiza los servios públicos. La lucha por la salida inmediata de la OTAN, el desmantelamiento de las bases de Estados Unidos y de la OTAN, contra el aumento de los gastos militares y contra la participación del Estado español en la guerra, debe concretarse también en la lucha contra la Cumbre de la OTAN.

La probable intensificación de la lucha de clases con millones de personas cuyas condiciones de vida se hunden, puede permitir que las masas obreras perciban – si las organizaciones comunistas llevamos a cabo decididamente esta tarea esencial de lucha ideológica – la íntima relación entre la explotación capitalista y las guerras, y entre el capitalismo y el fascismo.

La desestabilización y la agudización de las contradicciones internas entre las clases dominantes que toda guerra comporta, han abierto históricamente ventanas de oportunidad para procesos revolucionarios. La victoria requiere ineludiblemente que exista una estrategia, una dirección y una organización, hoy más que nunca de carácter internacional, que enfrente lo que, objetivamente, está unido: el capitalismo y la guerra. Su creación es la tarea fundamental de los comunistas.

Coordinadora de Núcleos Comunistas, 1 de marzo de 2022