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El ejército de Israel encadena una mentira detrás de otra desde el mismo momento de su fundación

La semana pasada, durante la visita de Netanyahu a Moscú, se produjo algo que calificaremos como  “un malentendido”, que resultaría puramente anecdótico de no ser por la candidez con la que muchos contemplan las relaciones internacionales.

Para entender la historia hay que remontarse a junio de 1982, en plena agresión de Israel contra Líbano. Durante la batalla llamada de Sultán Yacub desaparecieron tres soldados israelíes: Yehuda Katz, Zvi Feldman y Zachary Baumel.

Este último comandaba un tanque del 362 Batallón Blindado del Tsahal.

En Israel dijeron a sus familias que sus cuerpos estaban en algún lugar del valle de la Bekaa, es decir, en territorio libanés, por lo que no era fácil recuperarlos.

Sorpresivamente, el miércoles el ejército israelí anuncia que tras desplegar la Operación Canción Dulce Amarga en Siria ha recuperado el cadáver del sargento Baumel.

Era una doble mentira. La primera, el ejército israelí llevaba 37 años mintiendo al decir que los cadáveres estaban en el valle de la Bekaa. Lo cierto es que aprovechando la agresión contra Líbano, en 1982 había atacado también a Siria. El cadáver apareció en el campamento de refugiados palestinos de Yarmuk, muy cerca de Damasco.

La segunda mentira es que no fueron ellos quienes localizaron el cadáver, ni hubo tal Operación Canción Dulce Amarga. Lo encontraron los rusos, le practicaron la autopsia y entregaron los restos a Israel.

Luego, una tras otra, las mentiras se han ido encadenando al lado de las ocultaciones: “No hubo acuerdos ni negociaciones para regresar a Baumel. Fue devuelto en una operación militar”, precisó el portavoz del Tsahal, general de brigada Ronen Manelis. “No estamos diciendo dónde se encontró su cuerpo”, añadió.

Las mentiras y ocultaciones también tienen sus causas, que en este caso son las elecciones generales que celebran los israelíes. Netanyahu se quería poner una medalla que no le correspondía.

Pero eligió el peor momento posible porque delante de las narices, Putin le desmintió públicamente. En los anales de la diplomacia pocas veces se habrá visto un bochorno mayor que el padecido por Netanytahu en Moscú.

La moraleja es que, en contra de lo que solemos escuchar tantas veces, en estos territorios “no todos los gobiernos mienten”, ni mienten de la misma manera, ni por los mismos motivos. Tampoco todas las mentiras tienen el mismo alcance.

Nota, post data y addenda: llevamos una semana esperando que los cazadores de bulos denuncien a la prensa israelí e internacional por contar noticias falsas, pero es inútil. Nos vamos a acabar convirtiendo nosotros mismos en un detector de mentiras.

Lean la noticia según la versión de “Noticias de Israel”, que se vanagloriaba nada menos que de “la dedicación de Israel a sus tropas cautivas y desaparecidas, un aspecto fundamental de su ética y una meta a la que dedica considerables recursos”.

Pues lo que dijo Putin es que la “ética” y los “recursos” llegaron con su ejército, añadiendo además que el único apoyo con el que habían contado sus tropas era con el del ejército… sirio.

Los gobiernos ‘de izquierda’ condujeron a la OTAN con metiras a una guerra de agresion en los Balcanes

Hace veinte años, el 24 de marzo de 1999, trece Estados miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), incluidos Estados Unidos, Francia y Alemania, bombardearon la República Federal de Yugoslavia. Esta guerra duró setenta y ocho días y fue alimentada por mentiras de los medios de comunicación diseñadas para alinear las opiniones de las poblaciones occidentales con las del estado mayor. Los serbios cometen “genocidio”, “juegan al fútbol con las cabezas cortadas, los cuerpos despellejados, arrancan los fetos de las mujeres embarazadas asesinadas y los fríen”, afirmó el ministro alemán de Defensa, el socialdemócrata Rudolf Scharping, cuyos comentarios fueron cubiertos por los medios de comunicación; mataron a “100.000 a 500.000 personas” (TF1, 20 de abril de 1999), incineran a sus víctimas en “estufas similares a las utilizadas en Auschwitz” (The Daily Mirror, 7 de julio).

Una por una esas informaciones falsas serán destruidas a pedazos -pero después de que el conflicto hubiera terminado- incluyendo la investigación del periodista estadounidense Daniel Pearl (The Wall Street Journal, 31 de diciembre de 1999). También se desinfló una de las manipulaciones más sonoras de finales del siglo XX: el plan Potkova (herradura), un documento que pretendía demostrar que los serbios habían programado la “limpieza étnica” de Kosovo. Su distribución por Alemania en abril de 1999 sirvió de pretexto para la intensificación de los bombardeos. Lejos de ser usuarios paranoicos de internet, los principales deformadores fueron los gobiernos occidentales, la OTAN y los medios de comunicación más respetados.

Entre ellos, Le Monde, un diario cuyas posiciones editoriales sirvieron de referencia para el resto de la galaxia mediática francesa. Su redacción, dirigida por Edwy Plenel, admite haber “tomado partido por la intervención”. En la primera página de la edición del 8 de abril de 1999 aparece un artículo de Daniel Vernet que anuncia “un plan de ‘herradura’ para deportar a los kosovares”. El periodista utiliza la información dada a conocer el día anterior por el ministro alemán de Asuntos Exteriores, el ecologista Joschka Fischer. El “plan del gobierno de Belgrado que detalla la política de limpieza étnica aplicada en Kosovo […] se llama ’Horseshoe’, probablemente para simbolizar las tenazas tendidas sobre la población albanesa”, escribe Vernet, para quien el asunto “parece suscitar pocas dudas».

Dos días después, el diario repitió el crimen a lo ancho de su primera plana: “Cómo había preparado Milosevic para la limpieza étnica”. El plan serbio “Potkova” programó el éxodo forzado de los kosovares ya en octubre de 1998 y siguió aplicándose durante las negociaciones de Rambouillet. Le Monde se refiere a un “documento de origen militar serbio” y retoma las afirmaciones de funcionarios alemanes, hasta el punto de reproducir la nota de síntesis completa -lo que ahora llamaríamos los “elementos del lenguaje»- distribuida a los periodistas por el Inspector General del ejército alemán. Berlín pretendía entonces justificar ante un público más bien pacifista la primera guerra librada por el Bundeswehr desde 1945, además contra un país ocupado cincuenta años antes por la Wehrmacht.

Sin embargo, ese plan era falso: no procede de las autoridades serbias, sino que fue elaborado a partir de elementos recopilados por los servicios secretos búlgaros y transmitidos a los alemanes por ese país, que a continuación intentó incorporarse a la OTAN con todas sus furzas. La historia la reveló el 10 de enero de 2000 el semanario Der Spiegel y fue confirmada doce años más tarde por el ex ministro búlgaro de Asuntos Exteriores.

En retrospectiva, el documento debería haber sido aún más desconfiado porque se dice que “herradura” es “potkovica” en serbio, no “potkova”, como señaló el diputado alemán Gregor Gysi el 15 de abril de 1999 en el Bundestag. En marzo de 2000, el general de brigada alemán Heinz Loquai expresó en un libro sus “dudas sobre la existencia de tal documento”; su investigación obligó al Sr. Scharping a admitir que no tenía una copia del “plan” original. Al mismo tiempo, el portavoz del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia describe los elementos del llamado plan como “material no concluyente” (Hamburger Abendblatt, 24 de marzo de 2000), y la fiscal Carla Del Ponte ni siquiera se referirá a él en la acusación de Milosevic en 1999 y 2001.

La guerra, explicó Plenel poco después de que comenzara el bombardeo, “es el reto más loco para el periodismo. Aquí es donde demuestra o no su credibilidad, su fiabilidad. “El investigador nunca se ha retractado de este gran vacío con el “amor por los pequeños hechos reales” que proclama en su panfleto a favor de la intervención de la OTAN. Le Monde volverá a mencionar la falsificación, pero como si siempre la hubiera considerado con cautela: “Horseshoe” sigue siendo un documento muy controvertido, cuya validez “nunca ha sido probada” (16 de febrero de 2002). Los periodistas Jean-Arnault Dérens y Laurent Geslin, especialistas en los Balcanes, describen el plan Potkova como “un arquetipo de las noticias falsas difundidas por los ejércitos occidentales y recogidas por los principales periódicos europeos”.

La celebración de un aniversario por sí solo no habría justificado una vuelta a este asunto. Pero algunas de sus consecuencias aún pesan en la vida internacional. Para lo que fue su primera guerra desde su nacimiento en 1949, la OTAN decidió atacar a un Estado que no había amenazado a ninguno de sus miembros. Alegaba un motivo humanitario y actuaba sin un mandato de las Naciones Unidas. Tal precedente sirvió a Estados Unidos en 2003 cuando invadió Irak, ayudado una vez más por una campaña masiva de desinformación. Unos años más tarde, la declaración de independencia de Kosovo en febrero de 2008 socavaría el principio de la inviolabilidad de las fronteras. Y Rusia se basaría en esta independencia cuando, en agosto de 2008 reconoció la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, dos territorios que se habían separado de Georgia. Luego, en marzo de 2014, cuando se anexionó Crimea.

Dado que la guerra de Kosovo fue dirigida por la mayoría de los gobiernos “de izquierda” y apoyada por la mayoría de los partidos conservadores, a nadie le interesa revertir las falsificaciones oficiales. Y es fácil entender que los periodistas más obsesionados con el tema de las noticias falsas también prefieren buscar en otra parte.

https://www.monde-diplomatique.fr/2019/04/HALIMI/59723

Pompeo vuelve a la carga con el bulo de los campos de concentración para los musulmanes chinos

El 27 de marzo el secretario de Estado, Mike Pompeo, denunció a China por las detenciones masivas de uigures en Xinjiang, informaba The Guardian (1), poniendo de relieve la fuente que inspira este tipo de intoxicación periodística y de las ONG sobre los campos de concentración para musulmanes en el país asiático.

A los musulmanes se los utiliza con un doble filo. Si viven en los países europeos son una escoria que hay que devolver a alguna parte, posiblemente al lugar del que han venido, aunque no sepamos de dónde han venido y aunque sean originarios de aquí mismo.

Pero si viven en China están sometidos a una tutela especial. Hay que darles una protección que no les prestamos cuando son nuestros vecinos.

Sabemos de sobra que la persecución de los musulmanes en Xinjiang es una falsedad (2), pero no podemos esperar que los cazafantasmas la incluyan entre los engaños de la prensa y las ONG, especialmente Amnistía Internacional (3).

También que, como el Tíbet, Xinjiang es otra puerta abierta para la desestabilización de China (4) y que los yihadistas uigures desempeñan el mismo papel exactamente y sirven a los mismos intereses en el país asiático que en Siria.

El gobierno de China no recluye a los uigures en campos de concentración; no absolutamente hay ningún campo de concentración (5), por lo que es mentira lo que han publicado tanto en medios convencionales como ElDiario.es, El Confidencial o La Vanguardia, o como en otros del tipo Magnet (6), donde aseguran que los uigures contratados como “enfermos”.

Los musulmanes en China están ampliamente extendidos, más allá de Xingiang, por lo que no tiene sentido que los intoxicadores sólo hablen de campos de concentración en aquella provincia y no en las demás.

En Xinjinag el peor enemigo de los musulmanes son los yihadistas, que se dedican a matar a los imanes (7) porque los consideran como fieles servidores del gobierno de Pekín.

La mayor parte de las informaciones relativas Xinjiang tienen su origen en el CHRD (Red de Defensores Chinos de los Derechos del Hombre), una organización de opositores chinos radicada en Washington y financiada por el gobierno de Estados Unidos.

A su vez, los reportajes de dicho grupo proceden de Radio Free Asia, una emisora dirigida el Broadcasting Board of Governors, una institución pública federal supervisada por el Departemento de Estado, es decir, que la intoxicación empieza y acaba siempre en el mismo sitio.

(1) https://www.theguardian.com/us-news/2019/mar/28/mike-pompeo-urges-china-to-immediately-halt-detention-of-uighurs-in-xinjiang
(2) https://mpr21.info/2019/02/la-represion-politica-en-china-segun-el.html
(3) https://mpr21.info/2019/02/la-represion-politica-en-china-segun-el.html
(4) https://mpr21.info/2018/12/xinjiang-la-puerta-abierta-la.html
(5) https://mpr21.info/2018/08/en-china-no-hay-ningun-campo-de.html
(6) https://magnet.xataka.com/preguntas-no-tan-frecuentes/china-ve-a-sus-minorias-como-enfermos-mentales-ha-decidido-que-solucion-campos-internamiento
(7) https://mpr21.info/2014/12/los-islamistas-matan-los-islamistas.html

Más información:

Espías franceses y belgas entregan sustancias químicas a los yihadistas para organizar nuevas provocaciones en Siria

El dirigente del Centro Ruso para la Conciliación en Siria, Víktor Kupchishin, asegura que los yihadistas de la zona de desescalada de Idlib están preparando provocaciones con el uso de sustancias tóxicas para culpar a Rusia y a las fuerzas del gobierno sirio de atacar a civiles.

Espías de los servicios de inteligencia franceses y belgas han participado en la preparación de estas provocaciones.

Productos químicos en una antigua posición rebelde en Duma, Siria, el 23 de abril de 2018. Rusia: La OPAQ teme contradecir a EE.UU. sobre el presunto ataque químico en Duma

Kupchishin aseguró que el 23 de marzo, “bajo el control de los servicios secretos franceses, las sustancias venenosas fueron entregadas desde la ciudad de Serakab” a tres aldeas sirias.
Los provocadores ofrecen remuneraciones de 100 euros por participar en la grabación de escenas de uso de sustancias tóxicas.

“Es posible que los organizadores de la provocación utilicen sustancias venenosas reales para lograr la ‘autenticidad’ de los materiales fotográficos y de vídeo. Las víctimas de este complot criminal pueden ser refugiados y familiares de ciudadanos retenidos por militantes que fueron previamente reprimidos por el grupo terrorista Hayat Tahrir al Sham” (Al-Qaeda, Frente Al-Nosra), añadió.

Entre el 14 y el 27 de marzo los espías belgas grabaron vídeos de ataques aéreos llevados a cabo por las fuerzas aéreas rusas contra almacenes con municiones y sitios de ensamblaje de drones de militantes de grupos terroristas en la zona de desescalada de Idlib, con el fin de utilizarlos posteriormente como pruebas del uso de armas químicas.

La aldea de Jan Sheijun, en la provincia de Idlib, fue uno de los lugares a los que fueron transferidos las sustancias químicas, presuntamente a base de cloro. En esta misma localidad tuvo lugar una provocación similar en abril de 2017, seguida por el primer ataque con misiles por parte de Estados Unidos.

https://actualidad.rt.com/actualidad/310165-inteligencia-frances-belga-planear-provocaciones-siria

3.000 trabajadores despedidos: Walt Disney compra Fox (centralización de capital en Hollywood)

Santiago Gándara

Tras ser anunciada hace dos años, finalmente se concretó la compra de los activos y el catálogo de contenidos de Fox por parte de Disney, que pasa a convertirse en un imperio de dimensiones colosales.

La empresa fundada por Walt Disney hace casi cien años se quedó con la producción audiovisual de Twentieth Century Fox, Fox Searchlight Pictures, el 60 por ciento de la plataforma Hulu (ya tenía el 30 por ciento), los canales FX Networks, National Geographic y otros 300 canales internacionales. Pero sobre todo embolsa las franquicias más taquilleras de la historia del cine y la televisión como Deadpool, X-Men y los Cuatro Fantásticos, Alien, La Jungla de Cristal, Avatar, Padre de Familia y Los Simpson.

El magnate Rupert Murdoch, por su parte, mantendrá una participación accionaria en Disney y se reservó los canales Fox Sports y Fox News, por lo cual Donald Trump podrá seguir despertándose con programas de noticias a su medida.

Disney había alcanzado un acuerdo en 2017 para adquirir Fox por 52.400 millones de dólares, “pero debió subir su oferta a 71.300 millones en junio de 2018 luego de que Comcast ofertara 65.000 millones”. Como revelan las cifras, se trata de una lucha de titanes que disputan por una audiencia mundial en un mercado saturado por una superproducción de contenidos.

Los medios hablan de “guerra por el streaming”, las plataformas de descargas de contenidos que, hasta el momento, domina Netflix con sus 140 millones de usuarios, pero en las que ya desembarcaron Amazon y Apple. Ahora se suma la división de Disney, una plataforma donde dispondrá, como en góndola, un catálogo interminable.

Pero poco a poco empiezan a caracterizar a estos movimientos de compras y fusiones en términos de “burbuja de contenidos” y cada vez dan señales de mayor preocupación frente a una “fiesta que sigue” pero “cuyas costuras pueden asomar en cualquier momento”. Antes que la guerra por el streaming es la más pedestre guerra comercial y crisis económica internacional la que motoriza la “fiesta”, esta profunda reorganización del mercado de contenidos audiovisuales.

Dos ejemplos. Netflix logró apaciguar la inquietud de sus accionistas ante un modelo de negocios que no le cierra a nadie (más invierte en producción de contenidos, más se endeuda) cuando resolvió cambiar su política y aumentar sus suscripciones entre un 13 y un 15 por ciento en Estados Unidos.

Disney, por su parte, tomó deuda por 36.000 millones de dólares para financiar la compra de Fox a través de acciones y en efectivo, una cifra que lleva todas sus deudas “a un nivel más alto de lo normal”. En este cuadro, los inversionistas vienen expresando su creciente alarma por la pérdida de suscriptores de ESPN. Desde por lo menos 2013, se asiste al “cord-cutting” (cortar el cable), la cancelación de suscripciones al cable para reemplazarlo por el consumo de otras plataformas, algo que afectó a Comcast –el operador de cable más grande de los Estados Unidos- y a la división de deportes de Disney.

Tampoco parecen cumplirse las expectativas cifradas en la venta de los 22 canales regionales de deportes de Fox –la única condición impuesta por el Departamento de Justicia para convalidar la concentración monopólica-, por la cual la compañía esperaba recaudar 20 mil millones de dólares. La avalancha de ofertas no se produjo todavía. El próximo 11 de abril se llevará a cabo la reunión del CEO de Disney, Bob Iger, con los inversionistas que esperan conocer los detalles de la nueva estrategia del servicio Disney, incluido el precio de la suscripción, “antes de decidir si continúan manteniendo las acciones”.

En un mail de bienvenida a los empleados de Fox, Bob Iger escribió: “Desearía poder decirles que la parte más difícil está detrás de nosotros”. Efectivamente, la “parte más difícil” está delante de los trabajadores y se confirmó con el primer anuncio del CEO: un recorte de 2.000 millones de dólares de gastos que se aplicará fundamentalmente en la planta de personal, contra cientos de puestos que ahora aparecen duplicados en los estudios de cine y televisión, en los canales de cable, en los sectores administrativos de venta y distribución.

Murdoch habría dicho a sus empleados: “Todos ustedes son dueños” para referirse a las pocas acciones que recibirán quienes sobrevivan en Fox Corporation. Se habla de más de 3.000 trabajadores que quedarán en la calle en las próximas semanas. Una imagen salvaje que no reproducirá la megapantalla de la corporación de Mickey Mouse.

https://banderaroja.blogspot.com/2019/03/bajo-la-gelida-sonrisa-de-walt.html

La Universidad de Cambridge colabora con el Ministerio de Defensa en un programa de manipulación sicológica de multitudes

Hace dos años el ejército británico contrató con la Universidad de Cambridge un programa para la manipulación sicológica de multitudes. Aunque el acuerdo se ha suspendido, revela el interés de los militares por el control sicológico.

Tras el escándalo de Cambridge Analytica, una empresa acusada de haber utilizado datos de millones de cuentas de Facebook para influir en los votantes en las elecciones presidenciales estadounidenses, así como en el referéndum sobre Brexit, el diario estudiantil en línea “Varsity” ha revelado (1) el programa británico de influencia militar, lo que confirma un fenómeno preocupante: el creciente interés de los Estados por el uso de las ciencias sociales y la cognición, combinado con herramientas digitales de manipulación sicológica.

La guerra cibernética del futuro podría centrarse menos en piratear las redes eléctricas que en piratear las mentes al crear el entorno en el que tiene lugar el debate político, según Tim Stevens, investigador del Kings College London, especialista en guerra cibernética.

La investigación en ciencias humanas, sobre el funcionamiento del cerebro, para desarrollar herramientas para la manipulación sicológica masiva no es del todo nueva, pero el desarrollo de las redes sociales, la inteligencia artificial y el procesamiento masivo de datos, combinados con la neurociencia, dan a estas herramientas una eficiencia insospechada.

Los laboratorios militares, como el del Ministerio de Defensa británico, le dan prioridad e incluso intentan establecer asociaciones con empresas privadas e institutos públicos de investigación

Un artículo del periódico estudiantil “Varsity” puso a la Universidad de Cambridge en el centro de atención el mes pasado, presentando el programa “Humanities and Social Sciences Research Capacity” (HSSRC), en colaboración con el Ministerio de Defensa, cuyo objetivo era “la manipulación selectiva de la información en los ámbitos físico y virtual para moldear actitudes y creencias en el ámbito cognitivo”.

El “Defence Science and Technology Laboratory” (DSTL) del Ministerio de Defensa de Gran Bretaña ha trabajado durante al menos un año en la Universidad de Cambridge en una instalación llamada “Centre for Future Strategies”. Más de una docena de investigadores han sido seleccionados en campos tan variados como la arquitectura, la siquiatría, la siquiatría, la salud y las ciencias sociales.

El enfoque integral del documento indica como objetivos “la manipulación selectiva de la información y el uso coordinado de toda la gama de capacidades nacionales, incluidas las militares, no militares, declaradas y secretas”.

Tras la revelación del programa HSSRC, un grupo de 41 académicos publicó una carta abierta al decano de la Universidad de Cambridge en la que afirmaban: “No creemos que la función de una universidad pública sea la de implicar al personal en conflictos armados, actuando como proveedor de investigación con un contrato con el Ministerio de Defensa”.

La universidad dijo que había paralizado el programa hace varios meses, pero el daño parece haberse producido, con documentos que declaran explícitamente, por ejemplo, que “el ejército desea desarrollar actividades de información y concienciación, compromiso en defensa y comunicaciones estratégicas” paralelamente a las campañas militares, así como “comunicaciones y mensajes a los públicos británicos de defensa nacional e interna que promuevan la atracción, la salud, el bienestar y la resistencia de nuestros ciudadanos (militares y civiles)”.

¿Cómo definir lo que el ejército británico se comprometió en 2017 en el “Centro de Estrategia Futura” de la Universidad de Cambridge? La expresión más apropiada parece ser “laboratorio de propaganda”, pero de un tipo particular, ya que utiliza las últimas técnicas de influencia en las ciencias cognitivas, y una vez más, en relación con el escándalo de Cambridge Analytica.

Los académicos que firmaron la carta abierta destacan los riesgos particularmente graves, dado el debate público sobre el trabajo de Aleksandr Kogan, un neurocientífico de Cambridge implicado en el escándalo de Cambridge Analytica, que incluye métodos de “manipulación de la información”. Más allá de este ya de por sí dudoso vínculo entre la investigación universitaria y las empresas de influencia electoral, el problema de la manipulación de la opinión pública, tal como lo ha llevado a cabo Cambridge Analytica con la ayuda de Kogan, sigue siendo un tema al que no se le da mucha importancia, especialmente cuando se trata de la administración pública.

Sin embargo, en marzo de 2014 The Guardian reveló un “programa de influencia sobre la mente” desarrollado por el Ministerio de Defensa británico, sin cuestionar posteriormente la legalidad de tales prácticas: “El Ministerio de Defensa está desarrollando actualmente un programa de investigación secreto por valor de varios millones de libras esterlinas sobre el futuro de la guerra cibernética, que incluye la forma en que las tecnologías emergentes, como los medios de comunicación social y las técnicas psicológicas, pueden ser utilizadas por las fuerzas armadas para influir en las creencias de la gente”(2).

Cinco años después, las tecnologías emergentes están maduras y las técnicas psicológicas denunciadas por The Guardian en 2014 han sido probadas a gran escala. Las ciencias cognitivas están en el centro de la actividad de influencia sicológica a través de las tecnologías digitales y están siendo estructuradas e incluso industrializadas, tanto por grupos privados como por instituciones públicas, como el ejército.

Las elecciones kenianas de 2017 fueron un campo de operaciones para estas prácticas.

El programa de influencia del ejército británico revela el deseo de crear nuevas formas de gobierno basadas en técnicas de propaganda silenciosas e insidiosas, calculadas científicamente para orientar a la población. La capacidad de “gobierno algorítmico de la influencia” aparce en la constelación esos nuevos movimientos, calificados de “populistas”, que cada vez tienen más éxito en el mundo. ¿Qué puede suceder cuando se acusa oficialmente a los populistas de ganar elecciones y de gobernar a través de noticias falsas, desinformación y manipulación de la opinión, cuando los Estados están atrapados tratando de hacer lo mismo: manipular la opinión de una manera masiva y científica?

(1) https://information.tv5monde.com/info/manipulations-democratiques-20-revelations-sur-les-profils-d-electeurs-de-l-entreprise-de-steve
(2) Revealed: the MoD’s secret cyberwarfare programme, The Guardian, marzo de 2014, https://www.theguardian.com/uk-news/2014/mar/16/mod-secret-cyberwarfare-programme

Más información:
— En todo el mundo las elecciones también se falsean con redes sociales, intoxicación y noticias falsas
— Las elecciones se manipulan porque en las redes sociales las personas se dejan manipular
— La manipulación electoral sigue: Cambridge Analytica no cierra, cambia de piel
— Los ejércitos controlan las redes sociales a través de empresas privadas de tecnología
— Facebook reconoce que difunde propaganda política falsa procedente de los gobiernos
— Atrapados en la red

Dos años de noticias falsas: se acaba la intoxicación periodística contra el ‘candidato manchú’

Después de una investigación de dos años el Fiscal Especial Robert Mueller concluyó que no hay evidencias de acuerdo o coordinación entre el equipo de campaña de Trump y Moscú durante las elecciones presidenciales de 2016.

“Las investigaciones de la Fiscalía Especial no determinaron que el equipo de la campaña de Trump o cualquier otra persona asociada con ella estuviera de acuerdo o coordinara con Rusia en sus esfuerzos por influir en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos”, dijo el ministro de Justicia Bill Barr en una carta enviada al Congreso.

Es el escueto despacho de la agencia France Press que destapa dos años de falsedades, día tras día, de todas y cada una de las grades cadenas de intoxicación del mundo, una de las mayores campañas desde los tiempos de Watergate (otro caso de espionaje al Partido Demócrata de Estados Unidos que todos han callado).

Pero los farsantes no se pueden quedar de brazos cruzados y siguen a lo suyo. “¿Se ha librado Trump?”, pregunta ElDiario.es (1). No se cansan del montaje que han alimentado pieza a pieza y deslizan que aún quedan flecos. “¿Trump se va de rositas?”, sigue preguntando el repugnante periódico de Ignacio Escolar.

Este tipo de prensa no rectifica, no admiten que han quedado en evidencia. Luego acusan de conspiranoicos a los demás.

Desde el primer momento el objetivo de esta campaña era político. Como en el caso de Nixon, un sujeto tan execrable como Trump, los demócratas trataban de ganar en los despachos lo que habían perdido en las urnas, es decir, el ‘impeachment’, un juicio farsa que le obligara a dimitir.

No hay nada de nada, como ya sabíamos, pero las conclusiones, dice El Mundo, “no exoneran a Trump de obstrucción a la Justicia” (2). Si siguen buscando es posible que también le busquen multas de tráfico porque es evidente que “algo malo” ha hecho para que la campaña siga, aunque sea en voz baja. Cualquier cosa antes de decir que todo ha sido una patraña, una de las mayores de los últimos tiempos.

Pero El Mundo no se puede quedar con el culo al aire, así que sigue a lo suyo: las conclusiones de la investigación mencionan “la conspiración rusa para influir en las elecciones”, algo que el espionaje de Estados Unidos ha confirmado. “Hubo injerencia rusa pero el equipo de Trump no tomó parte en ella”, dice este periódico para no dar su brazo a torcer.

Veamos esta tontería. Primero tenemos que hacer un esfuerzo para imaginar que los espías dicen la verdad, lo cual es mucho pedir en un caso así. Segundo, si eso fuera verdad, el juicio de destitución estaría garantizado porque los espías llevarían sus pruebas ante los estrados del tribunal. Tercero, en este asunto los espías no son peritos imparciales sino parte de la trama para destituir a Trump, es decir, juez y parte.

Este periódico sólo dice la verdad cuando reconoce que el informe “es un golpe a la credibilidad de muchos medios de comunicación de Estados Unidos”. ¿Sólo de Estados Unidos?

Lo que ha quedado en evidencia es la verdadera naturaleza de esos medios, que han dejado de ser “medios” para unirse a la campaña política contra el “candidato manchú”, de la que han formado parte en las filas del Partido Demócrata, exactamente igual que el asunto Watergate hace casi 50 años, por más que en aquella chapuza, a diferencia de ahora, los hechos eran ciertos. Ahora todo ha sido una pura mentira.

Por eso hay quien prefiere otras comparaciones, por ejemplo con el fraude de las armas de destrucción masiva en Irak. “Estamos ante un nuevo desastre de la prensa similar al de las armas de destrucción masiva en 2003”, dice Matt Taibbi, columnista de la revista Rolling Stone.

Esta comparación es peor. En 2003 las cadenas cumplían su papel, que consiste en ser los altavoces de sus amos, o sea, de Bush. Pero ahora la prensa no ha seguido al Presidente sino que se ha enfrentado a él por razones muy turbias.

Ahora la prensa sigue jugando el mismo papel que al principio. Al igual que la ridícula de Nancy Pelosi, Presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, se agarra a un clavo ardiendo. Lee la letra pequeña, busca alguna rendija en el informe, una pizca de esperanza… Aquí diríamos “sostenella y no enmendalla”.

(1) https://www.eldiario.es/trumplandia/Finaliza-investigacion-Trump-Putin-librado-Trump_6_880921900.html
(2) https://www.elmundo.es/internacional/2019/03/24/5c97e1c7fdddff60698b45d8.html

Más información:

– La ideología dominante es como los zombis: nos persigue por más que se demuestre su falsedad
– Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca
– Los hilos que van del Kremlin a Trump pasan por WikiLeaks pero no conducen a ninguna parte
– Las mentiras llegan y se quedan para siempre
– El gobierno británico dirige a los medios en la campaña de intoxicación contra Rusia
– Espías y periodistas: se le atrapa antes al mentiroso que al cojo

El gobierno de Rusia inicia su propia campaña contra las noticias falsas

Oficialmente, Rusia ha declarado ilegales las noticias falsas. El 7 de marzo el Parlamento ruso aprobó una ley rusa contra las noticias falsas gracias a la abrumadora mayoría del partido de gobierno, Rusia Unida, a pesar de la oposición unificada de los partidos Comunista y Liberal Democrático.

La cámara baja del Parlamento de Rusia, aprobó un paquete de leyes con la finalidad de imponer la censura y el desacuerdo público con el gobierno. Está pendiente la aprobación de la cámara alta del Parlamento, el Consejo de la Federación, y la firma de Putin.

El primer proyecto (parte de un paquete de reformas a la ley de medios) pasó por el Parlamento en menos de tres meses desde que se presentó en diciembre del pasado año. El proyecto define “noticias falsas” como “mensajes deliberadamente engañosos de importancia pública… disfrazados de anuncios públicos genuinos”, y prohíbe la difusión de ese tipo de información con la clara intención de provocar desorden público u otras serias perturbaciones.

El proyecto establece una escala de multas según la gravedad de la infracción. Las personas físicas pueden enfrentar multas entre 455 y 1.525 dólares. Las entidades jurídicas pueden recibir multas de hasta 22.660 dólares para los casos más destacados que resultan en grave daño corporal, muerte, malestar masivo o daño a infraestructura básica.

Algunas disposiciones de la nueva ley indican que los objetivos son los medios en línea aún no totalmente controlados por el Estado o sus subsidiarios. La ley estipula que si los sitios web de noticias publican contenido que viola la ley, se les debe dar una advertencia y un periodo de gracia de 24 horas para retirar el contenido ofensivo. Pero esta cortesía solamente se aplica a sitios web de noticias con licencia de transmisión emitida por el Estado. A los que no tienen licencia —como es el caso de muchos sitios web más pequeños— sus proveedores de alojamiento los bloquearán inmediatamente a solicitud de la fiscalía.

La nueva ley ha sido tan ampliamente criticada que ni los más leales al Kremlin ocultan su disgusto. Alexander Kots, reportero de guerra de Komsomolskaya Pravda, abiertamente partidario del Kremlin, ha escrito que las multas son lo suficientemente extremas como para impedir que los medios publiquen.

Kots observa que no hay una distinción clara entre información equivocada genuinamente maliciosa y casos en los que hay confusión genuina o mensajes o versiones contradictorios del mismo acontecimiento.

Capitán Marvel: una película producida por el Pentágono para defender sus guerras de agresión

El Pentágono ha producido la película Capitán Marvel, un éxito de taquilla de Hollywood. Los actores y guionistas de Capitán Marvel trabajaron en estrecha colaboración con el ejército, confiando a sus oficiales el papel de consultores y empleando a docenas de soldados estadounidenses en servicio activo como extras. Varias escenas fueron rodadas en una base militar y, desde su estreno, el Departamento de Defensa ha estado promocionando la película en su sitio web y en las redes sociales.

El ejército estadounidense está en el corazón de la trama Capitán Marvel. La estrella de la película, Carol Danvers, es una antigua piloto de la Fuerza Aérea que se convierte en superheroína gracias a la avanzada tecnología creada por otro científico militar estadounidense.

El científico es miembro de una raza alienígena avanzada conocida como Kree, que decidió realizar una investigación militar revolucionaria y para ello, de todos los lugares posibles del universo, eligió Estados Unidos.

La película bombardea a los espectadores con dos horas de propaganda militarista estadounidense ininterrumpida, aunque no es sutil. En el punto más alto de la trama, el Capitán Marvel cambia los colores de su traje por los de la bandera americana.

Para que no falte de nada, el Pentágono ha comercializado la película  como un éxito de taquilla “feminista”, una rara película de superhéroes protagonizada por una mujer. Como ha dicho la revista Elle, Capitán Marvel es ”la película más rentable con una mujer de estrella”. El “feminismo” de pega se entremezcla con la propaganda militarista de la manera más grosera.

El Capitán Marvel (interpretado por Brie Larson) tiene dos aliados cercanos: Nick Fury (Samuel L. Jackson), un antiguo agente de la CIA que se encuentra sin rumbo en la vida después de derrotar al comunismo durante la Guerra Fría, y Maria Rambeau (Lashana Lynch), otra piloto de la Fuerza Aérea. Los tres se unen en una misión apoyada por el ejército para tratar de salvar a una raza incomprendida de refugiados extranjeros, los skrulls, de la aniquilación de los kree, una superpotencia galáctica beligerante.

Marvel Studios y Walt Disney Studios, que respectivamente han producido y distribuido Captain Marvel, tenían una estrategia comercial similar a la de su película de 2018, “Black Panther”, que han vendido como una obra antirracista con un reparto predominantemente negro y que, por casualidad, contaba con un agente blanco de la CIA que ayudó al héroe T’challa a salvar a su monarquía absoluta de una revolución dirigida por Killmonger, un antimperialista malvado.

Había, pues, buenas razones para que la CIA promoviera “Black Panther” en las redes sociales de manera sostenida.

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El Washington Post sale al rescate de la CIA con una noticia falsa sobre el asalto a la embajada

Tras sentir el dedo acusador, la CIA ha obligado a su servicio de propaganda oficial, el laureado Washington Post, a sacarle la cara con una noticia infame de la que medios como Europa Press, La Vanguardia o El Español se han hecho eco.

Los cazadores de bulos, naturalmente, no incluirán esta mentira entre sus denuncias porque dejan mal a un altavoz del espionaje muy acreditado, por lo que hay que despellejar esta intoxicación.

Según el Washington Post no fue la CIA quien asaltó la embajada de Corea del norte en Madrid sino un grupo de opositor al gobierno de Corea del norte, llamado Cheollima Civil Defense.

La fuente de los intoxicadores son, según confesión propia, quienes “conocen bien la planificación y ejecución de la misión”, es decir, la propia CIA que necesita poner pantallas por todas partes para borrar la pista de sus crímenes.

“Los que están al corriente del incidente dicen que el grupo no actuó en coordinación con los gobiernos”, siguen diciendo los farsantes, que no tienen empacho en calificar un acto de terrorismo como “incidente”. Ni que se hubieran resbalado por la calle… El intento de lavar la cara al “incidente”, independientemente de la autoría del mismo, ya huele a podrido.

El artículo sigue luego hablando de que Cheollima es una organización “oscura” y nos trata de convencer de que da la vuelta al mundo para llegar hasta Madrid. Pero si lo que pretendía era robar los móviles, podía haberlo hecho en Hong-Kong o Bangkok, que están más cerca.

“Este grupo es el primer movimiento de resistencia conocido contra Corea del norte que realiza acciones mediáticas”, sigue el artículo, que a su vez se hace eco de lo que dicen supuestos expertos, analistas y entendidos, a cada cual más estúpido.

“La CIA nunca sería capaz de hacer tal cosa”, dice el periódico a través de una analista. No ha podido ser obra de la CIA porque entonces hubiera frustrado las negociaciones pendientes con el gobierno de Pyongyang. Naturalmente, gilipollas: las conversaciones se frustraron en cuanto Trump hizo el primer ademán de sentarse a la mesa.

El asalto de Madrid fue ordenado por John Bolton, el consejero de seguridad de Trump, porque las negociaciones no les interesan y eso es algo que sabemos porque lo dijo el Washington Post precisamente el 20 de febrero, dos días antes del asalto, en una noticia que calificaba a Bolton como “un halcón” que se oponía “ferozmente” a las conversaciones “etapa por etapa”.

Respecto a Corea del norte, Bolton es partidario, según el Washington Post, de una “presión máxima mediante sanciones económicas” para erosionar la determinación del gobierno de Pyongyang.

Los asaltantes grabaron en vídeo la operación para presionar al antiguo embajador norcoreano en Madrid, Kim Hyok Chol.

Vayamos ahora con Cheollima, que es el nombre del supuesto grupo opositor norcoreano y el de un caballo mítico de los viejos relatos populares coreanos y chinos. A veces firma como Cheollima/Liberación de Joseon. La dinastía Joseon reinó en la península asiática entre 1400 y 1900, cuando se desplomó a causa de la invasión japonesa.

El mismo día que fracasaron las negociaciones de Hanoi, la organización publicó un comunicado que apesta a Guaidó y al golpismo venezolano del momento:

“Hoy declaramos el establecimiento de ‘Joseon Libre’, un gobierno provisional que prepara los fundamentos de una futura nación fundada sobre el respeto a los principios del hombre y del humanitarismo y que acuerda una dignidad manifesta a cada mujer, hombre y niño.

“Declaramos que esta entidad es el único representate legítimo del pueblo de Corea del norte”.

La redacción es tan burda, que no fue redactada en coreano sino en inglés, y luego traducida.

Cheollima es también una cuenta de Youtube que publica vídeos de denuncia que aparentan la existencia de un grupo organizado que se opone al gobierno de Pyongyang pero que no es otra cosa que un montaje de NIS, el espionaje surcoreano, lo cual es lo mismo que decir la CIA. Cuando las cosas se ponen feas en Seúl, el NIS apaña unas elecciones para impedir que salgan electos personajes poco simpáticos hacia Washington.

Lo mismo que en Irán con los Muyaidines, los grupos de la oposición en el norte de Corea no son otra cosa que la CIA. La diferencia es que los Muyaidines tienen una organización fuera de Irán con una trayectoria larga, mientras que en Corea del norte no hay nada de nada, salvo la CIA y el NIS (que son lo mismo).

En cuanto la curiosidad hurga un poco la superficie aparecen coincidencias muy curiosas, una detrás de otra, como la similitud con los Cascos Blancos de Siria. Ni siquiera se preocupan excesivamente en ocultar que el origen es el mismo. Basta comparar el logo o los sitios en internet de ambas organizaciones:

www.syriacivildefense.org
www.cheollimacivildefense.org

En todas partes, Estados Unidos sigue metiendo la pata y el Extremo Oriente no es una excepción. Corea del norte fue a Hanoi porque sus amigos en Pekín y en Moscú le pidieron que lo hiciera. Ya ha cumplido. Ha quedado bien. Ha mostrado su afán conciliador. Ahora los amigos a quien le piden cuentas es a Trump, Bolton, Pence, Pompeo y demás ineptos.

Además, tanto Pekín como Moscú tienen la excusa perfecta para levantar las medidas de presión que habían acordado contra Pyongyang.

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