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¿Quien gobierna en realidad en Estados Unidos?

Darío Herchhoren

La pregunta no es en absoluto retórica. Responder a ella no es nada fácil, aunque como simplificación bastaría decir que en realidad el gobierno de los EEUU está en Wall Street. Pero la cosa no solo es más compleja, sino que es muy compleja.

Solemos escuchar desde hace muchos años, que el inquilino de la Casa Blanca (en referencia al presidente de los EEUU) es el hombre más poderoso del mundo. Es totalmente falso.

Los EEUU, han venido desarrollando una política de dominación mundial desde hace aproximadamente un siglo y medio; y ello obligó a sus sucesivos gobiernos a desarrollar una serie de políticas para implementar ese fin.

Es así como el propio gobierno norteamericano en su cosmovisión imperial y de saqueo del mundo entero, se fue muniendo de un ejército, una armada, y una fuerza aérea poderosos, que en la práctica significan un poder en si mismos, al margen de la autoridad administrativa de las instituciones constitucionales.

Junto a esos elementos de poder ha ido creciendo en forma constante, una serie de servicios de información tales como la CIA, la DIA (Agencia Central de Inteligencia y Agencia de Inteligencia de la Defensa), además de otras agencias del gobierno federal como la DEA (Agencia Antidroga).

Fue el presidente Dwhigt Eisenhower, quien acuño la expresión «complejo militar industrial», para referirse a la industria de guerra de los EEUU, que es una de las más activas del mundo, ya que provee a los ejércitos propios, a los de la OTAN en buena medida, además de a otros paises del mundo que no pertenecen a esa organización. Este complejo militar industrial es en realidad otro poder en si mismo.

A todo esto hay que añadir las instituciones de crédito como el FMI (Fondo Monetario Internacional), el Banco Mundial, y los diversos tratados firmados por los gobiernos de los EEUU donde se maneja dinero como el NAFTA (Unión Aduanera con Méjico y Canadá), para poder ver las dimensiones colosales que adquiere el imperio y el poder casi divino de su emperador.

En estas fechas hemos podido ver en forma nítida especialmente desde enero de este año 2017, y a raíz de la toma de posesión de Donald Trump como nuevo emperador, como el poder real en los EEUU está no solo fragmentado, sino que existen en realidad verdaderos contrapoderes que ponen en cuestión la autoridad del emperador. Estamos asistiendo nada más y nada menos, que a los estertores de ese imperio todopoderoso. La política del gobierno de Trump frente a una Rusia cada vez más poderosa, que se ha impuesto a uno de los mayores órdagos del imperio en Medio Oriente y ha derrotado en el campo de batalla al mismo y a sus lacayos, es sintomática.

La prensa imperial que es, en realidad, una serie de empresas periodísticas que sirven para manipular a la opinión pública a favor de la vieja política imperial, está llevando una campaña de desprestigio contra el emperador, y ha creado una nube tóxica que no permite ver en torno primero a la ingerencia de Rusia en las elecciones para elegir al nuevo emperador, y segundo al tratar de presentar a Trump como un «agente ruso». Parece mentira que el país más ingerido en los asuntos de otros países, acuse a otro de ingerencia en su política interior; cuando no hay prueba alguna de ello. Pero esta prensa no busca la verdad sino que intenta crear un estado de opinión contrario a Trump, para darle la estocada final, acusándolo de traición. Estos son los que califican de demócratas o  antidemócratas a los demás.

Estos acontecimientos recientes han puesto en evidencia lo que en realidad pasa dentro del imperio. Sus intereses y su poder son imposibles de abarcar por una persona o por un grupo de personas. El poder real está en manos de las grandes corporaciones, del complejo militar industrial y de las instituciones mundiales como el FMI o el Banco Mundial.

Y esto nos lleva a pensar que el poder real está en pocas manos y que, por lo tanto, solo basta con arrancar de esas pocas manos todo su poder. Lo veremos. Lo prometo.

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Las sanciones económicas contra Rusia atacan los intereses monopolistas europeos

Estados Unidos ha aprobado nuevas sanciones económicas que, teóricamente, se dirigen contra Rusia, Irán y Corea del norte, aunque en realidad su radio de acción va mucho más allá y afectan a empresas europeas y, principalmente, alemanas.

Las sanciones atacan al sector de la energía y comprometen el trazado el gasoducto Nord Stream 2 que llega a Alemania procedente de Rusia a través del Mar Báltico con 55.000 millones de metros cúbicos anuales de gas.

Entre los monopolios europeos afectados están ENGIE, OMV, Shell, Uniper y Wintershall que a finales de abril firmaron acuerdos con Gazprom para financiar la mitad de la infraestructura cuyo valor asciende a 9.500 millones de euros.

Pero las sanciones afectan incluso a las que prestan servicios auxiliares, como los informáticos. El objetivo es que Estados Unidos quiere sustituir el gas ruso por el gas de esquisto de su propia producción, que es mucho más caro.

Alemania ha reaccionado de una manera más agresiva que la propia Rusia a las sanciones. En una entrevista al diario Der Spiegel el ministro de Asuntos Exteriores, Sigmar Gabriel, ha criticado la extraterritorialidad de las leyes estadounidenses.

Washington no encuentra solidaridad frente a Rusia; más bien parecen quedar aislados. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ha afirmado que “‘EEUU primero’ no puede significar que los intereses de Europa sean lo último”, en clara alusión al “America first” de Trump.

Desde 2014 las sanciones económicas, que se iniciaron como consecuencia del golpe de Estado en Ucrania, han dado un giro de 180 grados: antes la Unión Europea secundaba las sanciones; ahora las sanciones van dirigidas contra los monopolistas europeos.

En respuesta a la expulsión de 35 diplomáticos a finales del año pasado, Rusia también ha expulsado a la mayor parte del personal diplomático estadounidense acreditado en Moscú, hasta reducirlo a 455, que es el mismo número de personal que tienen acreditado en Washington.

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La CIA propone dar un golpe de Estado en Estados Unidos

Esta mañana Estados Unidos ha desayunado con la noticia de las presiones de Trump para que dimita el Ministro de Justicia Jeff Sessions. Le podía destituir pura y simplemente, pero prefiere que dimita por su propia iniciativa. El fiscal se niega a dimitir. Quiere que lo haga Trump para seguir alimentando el escándalo ante los medios de intoxicación.

Rusia sigue por medio en los mentideros de Washington. Trump nombró a Sessions que, a su vez, nombró a su adjunto Rod Rosenstein, que a su vez nombró a Robert Mueller, el antiguo director del FBI para investigar la “traición” de Trump con Rusia, el asunto más estúpido que ha conocido la historia universal desde los tiempos del primer emperador de Roma.

¿Cómo seguir manteniendo un despliegue tan aparatoso de noticias sobre algo que no existe? Mueller ha tenido la feliz idea de ampliar la “investigación” contra Trump a su época anterior de capitalista especulador.

Dado que eso está absolutamente fuera de su competencia, Trump podría destituirle de manera fulminante y con él podría llevarse por delante también a Sessions y Rosenstein. Pero no lo ha hecho, a pesar de que, además de ese, tiene otros motivos para hacerlo. No quiere seguir nutriendo las primeras planas y los titulares de las grandes cadenas. ¿Se imaginan? “Trump destituye a quienes le investigan”. Algo oscuro quiere tapar…

Tanto Sessions como Rosenstein y Mueller son cargos del gobierno de Trump y, como tales, están absolutamente sometidos a él, por lo que a nadie podría extrañar su destitución. Pero no es así, y es bueno tratar de averiguar los motivos…

Toda la trama que “investigan” Sessions, Rosenstein y Mueller, además de falsa, es un mecanismo de presión contra Trump a fin de que no ceda ante Rusia, ni cambie la política exterior de Estados Unidos al respecto, ni en Oriente Medio ni en otra región del mundo.

Dicha trama la dirige la CIA con su habitual maestría, y sería imposible sin el altavoz que le prestan cada día los medios de comunicación de manera que el vacío no se note, sino todo lo contrario: que parezca que hay mucho más de lo que ha aparecido hasta ahora, es decir, nada.

Pero la CIA es otro aparato del Estado para cuya dirección Trump nombró a Mike Pompeo, que no pinta nada: a lo largo del tiempo la CIA ha adquirido tal carta blanca que se dirige a sí misma. Entre bastidores, el hombre que mueve los hilos es el yihadista y antiguo director John Brennan. Su carácter de “ex” le permite decir lo que le da la gana porque no compromete directamente a la Agencia.

En diciembre el yihadista Brennan, cuando todavía estaba al frente de la CIA, hizo algo que nadie se ha atrevido desde los tiempos de Watergate: cuestionó la legitimidad de la elecciones en las que Trump fue elegido.

Como nadie levantó la voz, algo típico de la prensa domesticada, en una entrevista a la CNN, el yihadista Brennan (y con él la CIA) han dado un paso más para tratar de sostener a Sessions, Rosenstein y Mueller al frente de la “investigación”. Han realizado un llamamiento para que nadie obedezca las órdenes si Trump destituye a cualquiera de los miembros del trío de calaveras Sessions, Rosenstein y Mueller.

Se trata de un llamamiento al golpe de Estado, como todos esos que la CIA ha venido orquestando desde su nacimiento en 1948. La única diferencia es que ahora, como en Watergate, el golpe es en Estados Unidos.

La prensa, que de la menor estupidez organiza un escándalo, ha callado por completo las declaraciones golpistas de Brennan, o sea, de la CIA.

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Los funcionarios jubilados están dejando de cobrar sus pensiones en Estados Unidos

La quiebra de Lehman Brothers fue un pequeño aperitivo. Todo el sistema financiero de Estados Unidos está al borde del abismo, especialmente los fondos de pensiones. No es un problema del futuro sino del presente.

En todo el mundo a los jubilados les espera un futuro muy negro, pero especialmente en Estados Unidos, donde sólo el 25 por ciento de los trabajadores cotizan en el sistema público; el resto lo hace en el privado, incluidos los funcionarios.

El Instituto Hoover, un centro de análisis de la Universidad de Stanford, ha lanzado la alarma. El agujero es de 3.850 millones de dólares. Grandes ciudadaes como Dallas, Filadelfia, Nueva Orleans y Chicago no tienen forma de pagar las pensiones contratadas. Algunas de ellas ya han dejado de pagar, otras sólo pagan en parte y otras han prometido que buscarán dinero para pagar.

El año pasado se acumularon deudas por valor de 434 milloones en pensiones impagadas y las típicas explicaciones absurdas vuelven a aparecer, especialmente el aumento de la esperanza de vida, dejando al margen la crisis, el papel de los fondos privados y la gestión de los mismos.

Necesitados de dinero fresco, los fondos han llevado a cabo inversiones cada vez más arriesgadas. Necesitan una rentabilidad del 7,5 por ciento pero no llegan a un tercio de ese porcentaje a causa de la caída de la bolsa y los tipos de interés.

En 2008 los fondos privados en el mundo perdieron el 18,3 por ciento de su valor, el 20 por ciento en EEUU y el 9 por ciento en España.

Los fondos privados tuvieron su etapa dorada entre 1995 y 2000, coincidiendo con las primeras amenazas de quiebra del sistema público. Los economistas engañaron a los trabajadores afirmando que para que el sistema público no se hundiera había que promocionar el privado.

Los fondos privados pasaron de gestionar 4,9 billones de euros a 11,5 billones en sólo cinco años. En España pasaron en el mismo periodo de tiempo de 13.000 a 38.000 millones de euros.

El derrumbe previsto para el año 2000 no llegó, pero el engaño sigue adelante. Periódicamente nuevos informes de “expertos” siguen con el mismo mantra, una y otra vez.

Pero el mundo vuelve a estar del revés: lo que realmente está en quiebra es el sistema privado que, al estar vinculado a la bolsa, se ha hundido como consecuencia del colapso financiero de 2008.

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Estados Unidos se convirtió en un paraíso para los ‘nazis moderados’

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial la inteligencia de Estados Unidos puso en marcha la Operación Paperclip para evitar que los criminales de guerra nazis fueran capturados y ejecutados por el Ejército Rojo. Al menos 1.000 de ellos fueron recolocados como agentes del FBI y de la CIA, entonces recién creada.

A pesar de sus crímenes, vivieron y trabajaron plácidamente en Estados Unidos, protegidos por sus mentores durante décadas. Todavía en 1980 el FBI rechazó entregar a los tribunales la documentación relativa a 16 viejos nazis que trabajaron a su servicio como agentes del contraespionaje. Los servicios prestados eran más importantes que los escrúpulos éticos.

A algún lector la terminología le sonará familiar: el gran patrón de la CIA en la década de los cincuenta, Allen Dulles, justificaba la incorporación de los nazis a la CIA y al FBI diciendo que se trataba sólo de los “nazis moderados”. Si, en efecto, la cosa viene de lejos: también hubo “nazis moderados”.

En 2014 Eric Lichtblau, periodista del New York Times, escribió un artículo al respecto (1), así como el libro “The nazis next door” (2), que llevaba un subtítulo que era bastante más explícito. Se puede traducir por “Cómo América se convirtió en un paraíso para los hombres de Hitler”.

La nueva documentación que Lichtblau desvelaba aludía, entre otros, a un oficial de las SS, Otto von Bolschwing, que vivió en Nueva York hasta 1981. Durante la guerra había sido mentor de Adolf Eichmann, el carnicero que planeó la “solución final”.

Alexandras Lileikis fue otro oficial nazi que participó en el asesinato de unos 60.000 judíos antes de ponerse a trabajar para la CIA, que le consiguió la nacionalidad estadounidense. Para ello, tanto la CIA como el FBI no dudaron en ocultar información al departamento de inmigración, e incluso falsificarla.

En Nueva Jersey vivió hasta su muerte el nazi circasiano (nacido en el norte del Cáucaso) Tsherim “Tom” Soobzokov, que aparece en la foto de portada, al que en la URSS llamaban “El Hitler del norte del Cáucaso” y que en el FBI tenía el nombre clave de “Nostril”. En los documentos aparece que desde el primer momento había confesado a sus protectores su participación en la ejecución sumaria de miembros de las juventudes comunistas en el Cáucaso.

Sus crímenes no quedaron impunes gracias a que alguien se tomó la justicia por su mano. En 1985 le pusieron una bomba en su casa y falleció unos días después a causa de las graves heridas que le causó la explosión.

No fue el único caso. A otro viejo nazi, Elmars Sprogis, le pusieron otra bomba el mismo día en que murió Soobzokov. Sprogis había sido jefe de policía durante la ocupación nazi de Letonia, su país de origen.

(1) http://www.nytimes.com/2014/10/27/us/in-cold-war-us-spy-agencies-used-1000-nazis.html
(2) https://www.nytimes.com/2014/11/02/books/review/the-nazis-next-door-by-eric-lichtblau.html

Más información:
— Operación Paperclip
— Los criminales de guerra nazis cobran su jubilación en Estados Unidos

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Desmantelada la red de espionaje de la CIA en China

Durante décadas la CIA fue tejiendo una importante red de informadores al más alto nivel en el gobierno de China y, sobre todo, en sus fuerzas armadas, aprovechando el fango de corrupción que envuelve el funcionamiento de aparato administrativo en el país asiático.

A partir de 2010 los miembros de la red fueron cayendo con cuentagotas, hasta que la semana pasada la operación se dio por terminada con la ejecución de al menos una docena de espías y el encarcelamiento de unos seis u ocho más, un golpe del que —como siempre— sólo conocemos la versión estadounidense, que esta vez procede del New York Times (*).

“Es uno de los mayores fracasos de la inteligencia en las últimas décadas”, reconoce el periódico, y la CIA no sabe de dónde ha llegado el golpe que les ha dejado sordos, por lo que ha abierto una investigación interna, en colaboración con la división de contraespionaje del FBI, con el nombre clave de “Honey Badger” para averiguar el origen de la filtración.

La investigación ha repasado al milímetro las biografías de los funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Pekín para averiguar si en ella había un topo del contraespionaje chino.

También revisaron la posibilidad de que China fuera capaz de descifrar las comunciaciones entre Langley y Pekín y, finalmente, que el topo de los chinos estuviera dentro de la propias filas de la CIA.

Entre 2008 y 2011 nada menos que 57 residentes en Estados Unidos fueron juzgados por enviar a China información clasificada a cambio de dinero, lo que sumaba a los casos de Aldrich Ames y Robert Hanssen, dos de los casos más sonados de infiltración de China en los aparatos de inteligencia de Estados Unidos.

Las sospechas se concentraron luego sobre un antiguo analista, especializado en China, pero las pistas no condujeron a ninguna parte. También repasaron las reuniones de los espías de la CIA con sus fuentes sobre el terreno, que no reunían todos los requisitos de seguridad, ya que solían quedar en restaurantes en los que los chinos habían puesto aparatos de escucha, e incluso los camareros eran miembros de la inteligencia china.

En fin, la CIA no sabe de dónde les ha llegado el golpe, pero el hecho es que ya no pueden disfrutar de la información privilegiada de que gozaban antes.

(*) https://www.nytimes.com/2017/05/20/world/asia/china-cia-spies-espionage.html
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Rusia y China están dispuestos a trasladar la guerra a las puertas de Estados Unidos

Niki Vogt

La coyuntura actual, con sus conflictos cada vez más intensos en el Medio Oriente y la grave escalada militar en marcha en Europa –a las puertas de Rusia– y también en Asia, ahora alrededor de la República Popular Democrática de Corea, ha llevado a numerosos comentaristas a afirmar que el mundo está al borde de una Tercera Guerra Mundial. Pero los estrategas de Estados Unidos, que sigue empujando sus aliados europeos a agravar las tensiones, al parecer creyendo que todo enfrentamiento bélico se desarrollaría siempre del otro lado de los océanos que bañan las costas estadounidenses, parecen no haber mirado bien los mapas para tener en cuenta todas las posibilidades.

La Federación Rusa realizó del 5 al 10 de septiembre “Cáucaso 2016”, uno de los mayores ejercicios militares defensivos de la historia, con la participación de 120.000 soldados y oficiales. La agencia de noticias Tass informó de que “Cáucaso 2016” se desarrolló en áreas adyacentes a la península de Crimea. Según el jefe del estado mayor general ruso, general Valery Guerasimov, nunca participaron más de 12.500 personas a la vez.

La envergadura misma de ese ejercicio y la región seleccionada para realizarlo pueden ser interpretadas como una clara advertencia a Occidente para que no trate de utilizar la llamada “anexión de Crimea” ni ponga a prueba la paciencia de Rusia en la región de Donbass. Al mismo tiempo se dio a conocer el proyecto de creación –de aquí a 2018– de una línea de defensa costera en el extremo oriental de Rusia.

Una semana antes del inicio de “Cáucaso 2016”, el ministro ruso de Defensa, general Serguei Choigu, había anunciado la creación, con gran despliegue de recursos materiales y humanos, de una unidad especial en la región de Chukotka. La decisión fue tomada en 2015 y es “parte de un plan de instalación de un sistema unificado de defensa desde la costa ártica, en el norte, hasta el territorio de Premorja, en el sur”. El objetivo es garantizar la seguridad de las Islas Kuriles y en el Mar de Bering así como la protección de las rutas marítimas del Pacífico y fortalecer las capacidades combativas de la marina nuclear rusa. Las nuevas divisiones deben garantizar la defensa de las regiones, escasamente pobladas, de la costa oriental de la Federación Rusa.

A sólo 90 kilómetros de Alaska

Rusia no disponía hasta entonces de ninguna división consagrada a la defensa costera. Las fronteras occidentales de Rusia se hallan en el continente europeo y, por el lado del este –desierto– no había necesidad de defender las costas que se hallan frente al territorio de Alaska, también prácticamente desierto. No existe información sobre las características que tendría una defensa costera oriental [rusa], ni sobre su despliegue o el armamento previsto para ella.

Hasta ahora –como en tiempos de la Unión Soviética– había fuerzas navales que protegían las costas rusas con su presencia en el Mar Báltico, el Océano Ártico, el Mar Negro y el Pacífico. Entonces, ¿por qué crear divisiones terrestres a lo largo de las costas?

Entre el punto más avanzado del noreste de Rusia y el territorio de Estados Unidos no hay más que el Estrecho de Bering. Y, en su punto más estrecho, las dos superpotencias están a no más de 90 kilómetros. Alaska está a un paso. Pero ¿qué hay en Alaska, además de renos, lobos, osos y unos cuantos poblados?

En Alaska hay bases militares estadounidenses que están muy lejos de carecer de importancia, como la base aérea de Elmendorf, en Anchorage. Allí están desplegados los más recientes aviones de guerra estadounidenses F-22 Raptor, listos a despegar para interceptar los bombarderos estratégicos rusos.

Pero también están allí el NORAD a cargo de la región de Alaska, el Mando del 11º Ejército Aéreo de Estados Unidos y Fort Richardson, con la 4ª Brigada de Paracaidistas (Combat Team) de la 25ª división de infantería. Las divisiones podrían disponer de diferentes tipos de misiles. El analista militar Sergei Ischenko señala que si Rusia instalara a lo largo de su costa oriental varias rampas móviles de lanzamiento del sistema de misiles balísticos de corto alcance Iskander, los F-22 Raptor de Estados Unidos apenas tendrían tiempo de despegar.

A raíz del incidente del USS Donald Cook y de otras demostraciones de las fuerzas armadas rusas, estas últimas podrían paralizar totalmente los dispositivos electrónicos militares de Estados Unidos –y Alaska no sería la excepción– dejando sordos y ciegos todos sus puestos de observación y alerta. “Como en los tiempos de la guerra fría, las tropas de las bases de Elmendorf y de Fort Richardson se irían cada noche a la cama con un mal presentimiento”, resume el analista Ischenko.

Rusia impone a Estados Unidos lo que ella misma ha venido sufriendo

Rusia aplica ahora exactamente lo que ella misma ha tenido que soportar durante los últimos años: bases militares y tropas de la potencia adversaria aparecen cerca de las fronteras de Estados Unidos. Pero, no sólo habrá divisiones de defensa costera en la región de Chukotka y en las costas del sur, antes de llegar a China. La fuerza aérea rusa ha construido 10 bases aéreas en el Ártico. Spetsstroy, el sistema ruso a cargo de las construcciones especiales, está desarrollando las instalaciones de infraestructura de esas bases aéreas en el Gran Norte, el Extremo Oriente y en Siberia para acoger a 20.000 militares con sus familias, así como empleados civiles del ministerio de Defensa.

The National Interest señala que los aviones de combate de esas 10 bases aéreas rusas están equipados con el temible Vympel R-37, un misil aire-aire de muy largo alcance capaz de derribar de manera selectiva los aviones estadounidenses AWACS y C4-ISTAR. Estos misiles aire-aire pueden recorrer distancias tan grandes que los aviones que los lanzan son inaccesibles para los aviones de combate estadounidenses que sirven de escolta a los AWACS y los C4-ISTAR.

Los aviones de combate rusos pueden además derribar con gran precisión los aviones estadounidenses de reabastecimiento en vuelo y la explosión de la carga de combustible altamente inflamable que transportan esas aeronaves es de tal intensidad que no deja a las tripulaciones absolutamente ninguna posibilidad de sobrevivir aunque utilicen sus asientos eyectables. El impacto transforma instantáneamente el avión de reabastecimiento repleto de combustible en una bola de fuego.

Están además los misiles aire-aire Nivator KS-17, que ya reciben entre los estadounidenses el sobrenombre de “AWACS killers” y que garantizan con toda precisión la aniquilación del blanco a una distancia de 400 kilómetros. Son los misiles aire-aire más pesados y más destructivos que se hayan construido nunca. La fuerza aérea de la India ya dispone de esa arma, que equipa sus Su-30MKI adquiridos en Rusia.

1.500 soldados de élite rusos en Bolivia

El 6 de septiembre de 2016 la agencia Tass reportaba el envío de 1.500 Spetsnaz (fuerzas especiales rusas) a Bolivia, en el marco de un acuerdo de cooperación militar de inmediata aplicación entre la Federación Rusa y Bolivia. Pero se trata a la vez de una avanzada –cuyo número no se limitará probablemente a 1.500 hombres– que se acerca a las fronteras de Estados Unidos.

La prontitud de Bolivia en cooperar con Rusia se inscribe en un contexto de temor a convertirse en la próxima Venezuela o el próximo Brasil, donde Estados Unidos provocaría desórdenes y derrocamientos de políticos.

En Brasil, Washington parece estar detrás de la destitución de la presidenta Dilma Roussef, cuyo sucesor a la cabeza del Estado, Michel Temer, fue durante muchos años, según informaciones reveladas por WikiLeaks, informante de los servicios de inteligencia estadounidenses contra su propio país. El artículo indica además que Temer recurrirá a Goldman Sachs y al FMI para administrar y dirigir la economía brasileña.

Durante el derrocamiento de Dilma Roussef, Temer tuvo el respaldo del senador Aloysio Nunes, quien maniobró a favor de la destitución de la presidenta. Después de lograr la destitución de Roussef, Nunes se fue tres días a Estados Unidos para reunirse allí con representantes del gobierno estadounidense, con miembros del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y del Albright Stonebridge Group –encabezado por Madeleine Albright– y con el ex embajador de Estados Unidos en Brasil, Thomas Shannon. WikiLeaks recuerda también que la actual embajadora de Estados Unidos en Brasil, Liliana Ayalde, estuvo implicada anteriormente en el derrocamiento del gobierno en Paraguay.

Avión espía de Estados Unidos en el Mar Negro

Rusia justifica la aceleración de sus esfuerzos en el sector militar –que evidentemente apuntan a Estados Unidos– recordando que en la región del Mar Negro un avión espía P8 Poseidon de Estados Unidos, trató de penetrar recientemente en el espacio aéreo ruso con su transpondedor apagado. El avión estadounidense fue interceptado entonces por un Su-27 ruso.

El Pentágono se quejó después de que el avión de combate ruso había realizado maniobras peligrosas y afirmó que se había aproximado hasta una distancia de 10 pies del avión estadounidense. Pero el intento de penetración en el espacio aéreo ruso contradice todas las reglas internacionales, y esta fue sólo una más de las agresiones estadounidenses deliberadamente perpetradas el 1º de agosto de 2016, cuando Estados Unidos hizo volar a lo largo de la frontera norte de Rusia varios bombarderos estratégicos capaces de transportar armamento nuclear.

China ya ha mostrado abiertamente que está dispuesta a oponerse a las actividades de Estados Unidos en la región, y el armamento que ha desarrollado la propia China. Hay un nuevo panorama de la situación internacional. Con su misil PL-15, China ha dejado perplejos a los responsables militares de Estados Unidos. El AIM-120 AMRAAM [Misil Aire-Aire Avanzado de Alcance Medio] que equipa actualmente los aviones de combate estadounidenses no soporta la comparación con el PL-15 chino. “¿Qué podemos hacer ante esa amenaza?”, se preguntó el general Herbert Carlisle, comandante del Air Combat Command, para exigir seguidamente: “El PL-15 y el alcance de ese misil… simplemente tenemos que ser capaces de sobrepasarlos”.

China ha desarrollado también el Chengdu J-20, un avión de combate furtivo, eficaz y ultramoderno. Aunque los chinos mantienen en secreto numerosos datos, los militares estadounidenses dan por sentado que se trata de un avión optimizado capaz de alcanzar grandes velocidades y de muy largo alcance. Al armar ese avión de combate con el misil PL-15, China podrá destruir los aviones de reabastecimiento en vuelo de Estados Unidos, y también sus barcos de guerra.

Las operaciones aéreas de los aviones de combate estadounidenses F-22 sobre los mares exigen la participación de 3 ó 4 aviones de reabastecimiento en vuelo que, según un RAND-Briefing, deben despegar cada hora para reabastecer en vuelo los aviones de combate con 2,6 millones de galones de combustible. Por supuesto, eso también se sabe en Pekín. Así que los aviones chinos Chengdu J-20 no tienen más que utilizar –a prudencial distancia– sus misiles PL-25 contra los pesados y poco maniobrables aviones de reabastecimiento en vuelo para derribarlos fácilmente y paralizar así la US Air Force en las aguas extraterritoriales a lo largo de las costas chinas y de las costas orientales de Rusia.

Teniendo en cuenta que Rusia agregaría a todo lo anterior su propia capacidad para neutralizar el complejísimo sistema electrónico AEGIS de las fuerzas armadas estadounidenses, el hecho es que Estados Unidos no puede darse el lujo de probar fuerza frente a China y Rusia en esa parte del mundo.

Los bombarderos estadounidenses no podrían penetrar profundamente en los territorios de China y Rusia para destruir las grandes ciudades y los centros importantes con bombardeos aéreos. Pero tampoco serían capaces de realizar acciones combativas en las zonas costeras de China o Rusia. Estados Unidos está perdiendo su predominio aéreo en el Mar de China Meridional, región de gran importancia –debido a sus vías comerciales mundiales– y también está perdiendo su influencia sobre los Estados con costas en esas aguas, que hoy ven al antiguo campeón absoluto en posición de desventaja.

En cambio, Rusia y China sí tienen buenas posibilidades de enfrentar a Estados Unidos a lo largo de la costa occidental estadounidense, e incluso en suelo estadounidense, con durísimos ataques aéreos. Sin sus sistemas de alerta electrónica, ya que Rusia puede desactivarlos, las posibilidades de la defensa antiaérea de Estados Unidos serían muy reducidas. En materia de combate aéreo, los misiles aire-aire de largo alcance rusos y chinos son superiores a los de Estados Unidos.

Así que los estadounidenses tendrán que ir acostumbrándose a la idea de tener que sufrir la guerra en su propio suelo. Toda la costa occidental de Estados Unidos, hasta muy lejos en la profundidad del territorio estadounidense, se vería afectada. Y si a Estados Unidos se le ocurriese recurrir al arma nuclear, la respuesta sería como mínimo una bomba atómica sobre una gran ciudad estadounidense de la costa occidental.

Rusia y China quieren que Estados Unidos lo tenga muy claro y que ambos países están decididos, si fuese necesario, a recurrir a sus nuevas posibilidades. Pero el pueblo estadounidense no está sicológicamente preparado para ese catastrófico escenario y se produciría una explosión de pánico que desataría una verdadera tormenta contra el gobierno. Estados Unidos no sería capaz de enfrentar una guerra así por más de dos semanas.

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El mito del CSI: el FBI ha condenado a 60 inocentes por chapuzas en las pruebas de ADN

Es algo que no verás en ninguna serie de CSI en la tele, pero el 19 de abril de 2015 el FBI entonó un “mea culpa” más que justificado por llevar a 60 acusados a la cárcel con pruebas erróneas de ADN. Tres de ellos fueron ejecutados y el resto pasó largos años en el corredor de la muerte.

La manera en que los forenses practican las pruebas en los juicios son una chapuza. Una inspección interna del organismo detectó errores en los análisis de ADN y posteriormente la central de policía publicó un comunicado en el que calculaba en unos 60 los condenados a muerte con dichas pruebas y testimonios calificados como “dudosos”.

El FBI admitió errores en el análisis del cabello al microscopio y en informes de los laboratorios presentados en jucios criminales, lo cual ya no sucede —asegura la policía— porque, además del cabello, se analiza también el ADN mitocondrial.

Una vez que han hecho correr la sangre, el FBI prometieron que tales errores no volverían a ocurrir porque a partir de entonces iban a analizar los restos “con el máximo rigor” y para ello dispondrán de más medios.

El Ministerio de “Justicia” también se comprometió a informar de los errores a los afectados para que los tribunales rectificaran las condenas emitidas en base a tales fallos.

Será un poco difícil que le puedan informar a uno de esos afectados porque le ejecutaron en Texas en 1997 en base a dichos errores. Otro afectado se pasó 27 años encerrado por culpa del FBI y nunca le devolverán la vida que le arrebataron, ni los carceleros, ni los jueces, ni los fiscales, ni los policías… ni el mismísimo dios.

La inspección del FBI ha redactado un listado de sugerencias para que en el futuro los analistas “científicos” las tomen en consideración. Recomiendan revisar las piezas de convicción y alertar a los acusados de que sus condenas se han podido dictar en base a análisis y testimonios poco fiables.

No es un asunto nuevo. En 1997 otra inspección ya apuntó importantes irregularidades cometidas por 13 analistas del laboratorio del FBI de Quantico, en Virginia. Para los que nos piden las fuentes de nuestras informaciones, aquí les dejamos una muestra de lo que The Guardian calificó como un “desastre masivo”:

Thirty years in jail for a single hair: the FBI’s ‘mass disaster’ of false conviction
— https://www.theguardian.com/us-news/2015/apr/21/fbi-jail-hair-mass-disaster-false-conviction
The FBI Laboratory’s Latest Scandal
— https://www.theatlantic.com/politics/archive/2015/04/csi-is-a-lie/390897/

Después de aquel primer “escándalo” han pasado 20 años y las recomandaciones no han servido para nada. Al FBI no le importa seguir admitiendo irregularidades y errores, lo que debería ser preocupante, sobre todo en un país, como Estados Unidos, donde la pena de muerte es el deporte nacional.

Las pruebas forenses de ADN son una comedia. En muchos países se
comercializa ADN falso para dejar en el escenario del crimen y despistar
a los sabuesos de las películas de policías. Ya lo llaman “robo de identidad genética”. Lean lo siguiente, que es una noticia de 2009 sobre los “mitos” del CSI que embaucan a los telespectadores:

CSI Myths: The Shaky Science Behind Forensics
— https://www.popularmechanics.com/science/health/a4535/4325774/

Los análisis informáticos del FBI, como los que acusan a Rusia de piratear los servidores del partido demócrata, son una risa, o mejor dicho, son hilarantes, para jugar con el nombre de Hillary (Hilaria en castellano, que produce risa):

Let’s Call Out CSI: Cyber’s Hilariously Absurd Technobabble
— https://www.wired.com/2015/05/csi-cyber-tech-talk/

Los forenses se sienten comprometidos por las series de la tele y han enumerado seis razones por las cuales son absurdas:

The CSI Effect: 6 Reasons Why TV Crime Shows are Patently Absurd
— http://forensicoutreach.com/library/the-csi-effect-6-reasons-why-tv-crime-shows-are-patently-absurd/

Un estudio australiano ha demostrado que los perros-policía que detectan los alijos de droga por el olfato se equivocan en el 74 por ciento de los casos.

Por el contrario, nadie ha demostrado nunca que las huellas dactilares sean únicas para cada persona. Una huella no demuestra nada; a lo máximo es un indicio o una presunción, no una prueba. En 2006 la Universidad de Southampton pidió a seis “expertos” famosos y reconocidos especialistas en Dactiloscopia, que volvieran a examinar las huellas dactilares que ya habían analizado con anterioridad. Sólo dos de ellos llegaron a las mismas conclusiones.

En febrero de 2009 un informe de la Academia de Ciencias de Estados Unidos ya explicó que creer en las pruebas forenses es como como creer en el milagro de los panes y peces del que habla la Biblia: “Con excepción del análisis del ADN, ninguno de los métodos utilizados en materia de policía científica y técnica ha demostrado de manera rigurosa que tenía la capacidad, de manera permanente y con un algún grado de certidumbre, de demostrar un lazo entre un resto y un individuo o una fuente específica. Aunque se hayan emprendido investigaciones en ciertas disciplinas, existe una falta notable de apoyo por los pares y estudios públicos que establezcan las bases científicas y la validez de numerosos métodos de política científica y técnica”.

En 2004 un joven de 23 años, Todd Willingham, fue ejecutado por el asesinato de sus tres hijos pequeños mediante el incendio de su vivienda. Tras la ejecución, un contra-análisis del New Yorker demostró todo lo contrario: el incendio no fue intencionado:

http://www.newyorker.com/reporting/2009/09/07/090907fa_fact_grann

Ya saben: al juicio no faltó ninguno de esos “expertos” de pacotilla que es a quien habría que poner entre rejas. Uno de ellos fue un siquiatra que calificó a Willingham como un “sociópata muy peligroso”.

La “sociopatía” es la típica estupidez inventada en las universidades de Estados Unidos para que los policías y los foreses cometan sus crímenes con absoluta impunidad.

Las personas como Willingham son asesinados legalmente por una única razón: son pobres y no tienen dinero para pagarse un abogado que trabaje en su defensa con un mínimo de decencia profesional.

En Estados Unidos hay una fundación, Innocence Project, que ha logrado liberar de la cárcel a 242 personas encerradas a pesar de ser inocentes; la mitad de ellos habían sido condenados gracias a “pruebas científicas”.

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Represión

Óscar López Rivera: en libertad tras 36 años en las cárceles de Estados Unidos

Tras estar condenado a 36 años de reclusión, el preso independentista puertorriqueño Óscar López Rivera fue liberado en 2017. Fue detenido en 1981 acusado de conspiración por los tribunales estadounidenses tras ser vinculado con las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico (FALN), una organización que luchaba por la independencia de la isla, territorio convertido en colonia del gobierno de Estados Unidos desde 1898.

“Mi espíritu, dignidad y mi honor están mucho más incólumes hoy que el día que entré a prisión”, fueron sus primeras palabras a los medios de comunicación al salir de la cárcel.

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Noticias

Con Trump Estados Unidos ha perdido el rumbo por completo

Spencer Ackerman
Hasta el 30 de marzo de 2017 el gobierno de Trump consideraba que al presidente Bashar Al-Assad le eligieron sus conciudadanos y que por tanto se hallaba en el poder de forma legítima. El 30 de marzo de 2017, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, incluso confirmaba que el derrocamiento del presidente sirio no era una prioridad para el actual gobierno de Estados Unidos.

El 5 y el 6 de abril de 2017, después del ataque químico de Jan Sheijun, Trump y su secretario de Estado Rex Tillerson consideraban que Damasco era responsable del ataque, que había cruzado “la línea roja” y que Bashar Al-Assad tenía que irse. Con esas declaraciones volvían a la posición de los neoconservadores, más exactamente a la posición de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton.

Entre el 6 y el 10 abril de 2017 al consejero de seguridad nacional, H.R. McMaster, y el secretario de Defensa, James Mattis, a Estados Unidos no les interesa saber si el presidente Assad tiene que irse o quedarse sino cómo impedir el uso de armas químicas en Siria y en cualquier otro país.

El 9 de abril de 2017 en diferentes entrevistas el secretario de Estado, Rex Tillerson, vuelve a su posición anterior. Para Tillerson, la prioridad es acabar con el Califato Islámico. El destino del presidente Assad se estudiaría, con Rusia, sólo después de la liquidación del Califato Islámico. El consejero de seguridad nacional H.R. McMaster confirmó ese punto de vista.

Por su parte, Nikki Haley declaraba que Estados Unidos tiene múltiples prioridades en Siria y que no puede restablecerse la paz con el presidente Assad en el poder.

El 10 de abril de 2017 el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, indicó que se decidió bombardear una base aérea siria tanto por el ataque químico de Jan Sheijun como porque Damasco utiliza bombas artesanales. Pero el secretario de Defensa James Mattis publica un comunicado que relaciona explícitamente –y también exclusivamente– el bombardeo estadounidense contra la base siria de Shairat con el ataque químico de Jan Sheijun.

El 11 de abril de 2017, después de una reunión con los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros del G7, el secretario de Estado, Rex Tillerson, afirma que Rusia tiene que decidir de qué lado está: con Washington o con Damasco. Pero ya no se habla de cómo actuaría la administración Trump en caso de desacuerdo con el gobierno de Putin.

Cuando la prensa interpreta lo sucedido como un cambio de 180 grados de la posición de Donald Trump, el consejero adjunto del presidente estadounidense, Sebastian Gorka, entra en contacto con varios sitios web que después de haber hecho campaña a favor de Trump denuncian lo que consideran una traición del presidente… y los tranquiliza diciéndoles que, a pesar de las apariencias, el presidente Trump no ha cambiado de posición.

What’s Trump’s plan for Syria? Five different policies in two weeks, The Guardian, 11 de abril de 2017