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La CIA sigue torturando a los presos de Guantánamo 15 años después de su apertura

La tortura persiste en el presidio de Guantánamo, denunció el miércoles, Nils Melzer, relator especial sobre torturas de la ONU. Dijo que había encontrado pruebas de que Ammar al-Baluchi continúa siendo torturado por la CIA en Guantánamo.

La denuncia se produce casi una década después de que Estados Unidos asegurara que había prohibido las llamadas “técnicas de interrogatorio mejoradas”, un eufemismo para referirse a la tortura que fue aprobada por Bush.

Melzer afirmó que Estados Unidos está “en clara violación” del derecho internacional por “no procesar el delito de tortura bajo custodia de la CIA” y agregó que Estados Unidos envió “un mensaje peligroso de complacencia e impunidad a sus sicarios.

El Pentágono ha desmentido las afirmaciones de Melzer de que la práctica de la tortura continua en Guantánamo., pero un informe de 2014 del Comité de Inteligencia del Senado reconoció el uso de la tortura por parte de los Estados Unidos, contra los detenidos en la “guerra antiterrorista”.

Estados Unidos abrió el campo de concentración de Guantánamo en 2002 para albergar a los detenidos, junto con otro tipo de centros similares por todos el mundo, encerrados de manera secreta y sin juicio previo.

Desde su apertura, Guantánamo, también conocida como Gitmo, ha albergado a casi 800 detenidos torturados y en situación ilegal.

Obama admitió que la CIA había “torturado a personas” desde 2001. Antes de llegar a la presidencia, prometió cerrar el campo, pero al final no cumplió.

Hay 41 hombres retenidos en Guantánamo; 26 nunca han sido acusados de un delito, y cinco continúan detenidos a pesar de haber recibido autorización para ser liberados, según un informe de marzo de 2017 de la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos.

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Rusia está mejor valorada que Estados Unidos en Oriente Medio

Según un estudio realizado por Pew Research Center, un 35 por ciento de los encuestados en Jordania, Túnez, Líbano, Israel y Turquía tenía una opinión positiva sobre Rusia y solo el 27 por ciento se decantaba por Estados Unidos.

El centro de investigación, con sede en Estados Unidos, encuestó a 6.204 personas en la primavera de 2017, cuyos datos publicó ayer la cadena estadounidense CNBC.

Rusia es, generalmente, impopular en la mayoría de los países de la región, pero aun así lleva una ventaja significativa a Estados Unidos en cuanto aprobación, conforme indica el estudio.

En general, el papel que llevan a cabo varias potencias influyentes en el Oriente Medio no es del agrado de la población local, dicen los autores del sondeo.

El 64 por ciento de los encuestados nombraron a Rusia como al país que más creció en importancia regional, posiblemente por su defensa de Siria. Turquía iba en segundo lugar con el 63 por ciento y Estados Unidos, en tercero, con el 62 por ciento.

Durante décadas, Estados Unidos fue la potencia hegemónica en Oriente Medio, pero en los últimos años, ese papel ha cambiado y su poder está declinando.

El 53 por ciento valora que la influencia regional de Irán ha crecido en comparación con hace diez años, mientras que menos de la mitad dice lo mismo de los regímenes de Israel y Arabia saudí, cuyos ejércitos llevan una campaña de represión contra los palestinos y los yemeníes, respectivamente.

En Israel solo el 48 por ciento considera que Estados Unidos cuenta con la mayor influencia en la zona, y el 52 por ciento restante estima que el papel de Washington ahora es menos importante o no ha variado en comparación con hace 10 años.

Dado que los israelíes, en gran parte, consideran que últimamente la Casa Blanca influye muy poco en los avatares regionales, resulta extraño que hace unos días Trump decidiera reconocer Al-Quds (Jerusalén) como la capital del régimen israelí.

http://www.hispantv.com/noticias/oriente-medio/362354/sondeo-pew-research-center-rusia-eeuu-oriente-medio

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Estados Unidos: un país en plena fase de descomposición

Trump no ha hecho ni un ápice para aminorar los crímenes de odio que conmueven a la sociedad norteamericana, llevando a cabo una política en la que se mezclan los prejuicios por raza, religión, etnicidad, origen nacional, orientación sexual, género, identidad de género, discapacidad u otros estatus.

Hoy presume que está elervando el desarrollo del país y está generando empleos, gracias a una disparada producción y ventas armamentísticas, único camino para una significativa parte de la población que depende de ello para su sustento.

El patrioterismo que le ha llevado a enviar más hombres a Afganstán y mantener acosada militarmente a la República Popular Democrática de Corea en el exterior, tiene similares ejemplos de deshumanización en lo interno, al elevar a medio millón el número de mexicanos expulsados en los últimos tiempos, mantener la construcción del muro divisorio con México y eliminar ayuda de subsistencia a 160.000 haitianos y 5.000 nicaragüenses en lo interno, bajo el pretexto esto último de ahorrar dinero al país, cuando es solo una bicoca entre los enormes gastos militares.

Al mantenimiento del controvertido y nada claro derecho de cada norteamericano de poseer un arma, se conoce que en el estado de Georgia puede ser multado quien no la posea, a la vez que se dispara el número de drogadictos y solo son detenidos presuntos jefes y otros elementos latinoamericanos, sin que aparezca el nombre de un solo norteamericano implicado en el deleznable tráfico.

A las carnicerías de inocentes civiles que disfrutaban en fiestas al aire libre y discotecas, se suman la continuación de los ataques a feligreses dentro de las iglesias, los tiroteos en las escuelas, o sea, algo que ha estado ocurriendo todos estos años, cuya regularidad ofende a la sensibilidad humana.

Para Trump son enfermos mentales aquellos que asesinan con las armas vendidas bajo la protección de la Asociación Nacional del Rifle, los supremacistas blancos que asesinan a diestra y siniestra a ciudadanos negros, como hicieron en Charlottesville, Virginia.

En cuanto a la situación actual de los crímenes de odio en Estados Unidos, desde el inicio de la campaña de Donald Trump hasta un año después de asumir el poder, los delitos de este tipo se han incrementado en un 600 por ciento.

Existen en la actualidad más de 900 grupos u organizaciones vinculadas a supremacista blancos y proclives a cometer crímenes de odio, que, según la tendencia actual, hace de que sean objeto de nuevos comentarios, mientras personas como Donald Trump los estimulen.

http://cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/70733-eeuu-exclusion-y-opresion-van-de-la-mano

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Estados Unidos es la mayor cárcel que ha conocido la historia

Con 2,2 millones de personas presas, Estados Unidos es el primer país en población carcelaria. Y gran parte de este número es población negra y latina. Desde las calles del país, decenas de organizaciones denuncian la discriminación existente en el sistema legal y penal estadounidense. Hablamos con Juan Cartagena, presidente de Latino Justice y una de las principales voces en la lucha contra el racismo institucional.

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Los ‘navy seals’ del Pentágono se embolsan el dinero destinado a pagar a los confidentes que tienen en Mali

El sargento Logan J. Melgar
El sargento Logan J. Melgar, el boina verde del ejército estadounidense de 34 años fue estrangulado en Bamako, la capital de Mali, el 4 de junio porque descubrió que los “navy seals” se embolsaban el dinero destinado a pagar a los confidentes que colaboran con ellos (*).

Melgar era un veterano de la Guerra de Afganistán que había participado en dos misiones de combate. El 4 de junio apareció estrangulado en las dependencia en las que vivía en la embajada estadounidense en Bamako en compañía de dos miembros de los “navy seals” que se encontraban en el Sahel en una misión secreta.

Los asesinos le ofrecieron al sargento participar en el botín, pero el boina verde declinó la proposición y se produjo un altercado que fue subiendo de tono. Aunque el relato es muy confuso, cuando el sargento dejó de respirar, los dos “navy seals” le sajaron la tráquea con la excusa de salvarle la vida.

No se sabe si tardó en morir, pero los asesinos le trasladaron una clínica francesa cercana en compañía de otro boina verde para buscar ayuda. Al llegar el sargento estaba muerto y el diagóstico fue asfixia.

Según los asesinos, Melgar estaba borracho mientras practicaban ejercicios de combate cuerpo a cuerpo. Pero en ningún informe se mencionan rastros de alcohol o drogas en su cuerpo. Un coocido ha manifestado que Melgar no bebía en absoluto.

El sargento se licenció en 2006 en Texas Tech y en 2012 se alistó en las fuerzas especiales del ejército de tierra, donde se diplomó el año pasado.

(*) https://www.thedailybeast.com/green-beret-discovered-seals-illicit-cash-then-he-was-killed


Más información:
– Muere un ‘boina verde’ estadounidense estrangulado por dos ‘navy seals’ en Bamako
 
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Los ‘espaldas mojadas’ que sirven en el ejército de Estados Unidos son carne de cañón

Los “patriotas” estadounidenses son como todos los demás: de boquilla. Sólo les gustan los desfiles, las banderas y los ceremoniales. No son héroes; ninguno quiere defender su patria tan amada con las armas en la mano y menos en Oriente Medio o el norte de África. “Que mueran otros en mi lugar”, piensan.

A causa de ello, los cuarteles se despueblan, las condiciones para entrar se relajan y la tropa se llena de delincuentes, drogadictos y psicópatas. En realidad los que sirven a “la patria” no pertenecen a ella sino que son “espaldas mojadas”, esos emigrantes latinoamericanos tan despreciados que han cruzado Río Grande para buscarse la vida y… los papeles, es decir, dejar una nacionalidad para tomar otra, la de Estados Unidos. Quizá creen que así dejarán de despreciarles y se convertirán en ciudadanos honorables. Un craso error.

Nadie mejor que el Pentágono sabe que los mercenarios que sirven en sus filas son carne de cañón, mercancía de usar y tirar. Lo que sale de la cloaca ha devolver a ella: al sur de Río Grande.

En un país que desde 1945 vive y muere de la guerra, como Estados Unidos, los veteranos son una institución, todo un sector social. El sábado un grupo de ellos celebró en la frontera su Día, el Día del Veterano, en Ciudad Juárez. Eran unos 300 que, a pesar de haber sido expulsados de Estados Unidos, cumplen puntualmente con un ritual: el de honrar a quienes como ellos sirvieron lealmente al ejército de Estados Unidos en toda clase de guerras imperialistas.

Ese mismo país al que sirvieron y que no es el suyo los utilizó, luego les condenó como criminales y finalmente les expulsó a su lugar de origen sin tener en cuenta sus años de servicio y servilismo. Algunos estuvieron en Irak y hasta en la guerra de Vietnam. Se unieron a las filas del ejército estadounidense porque les aseguraba un permiso de residencia y, naturalmente, una soldada.

Las estimaciones calculan que hay unos 11.000 inmigrantes no ciudadanos sirviendo en el ejército de Estados Unidos, esperanzados en la posibilidad de obtener la ciudadanía durante o inmediatamente después de su servicio. Pero no todos la consiguen. Según un informe de la Asociación Americana de Libertades Civiles publicado el año pasado, hay más de 300.000 veteranos no nacidos en el país que viven en Estados Unidos, de los cuales cerca de 97.000 no tienen la ciudadanía y pueden ser deportados.

Al regresar de sus expediciones militares, la carne de cañón echa raíces e incluso tiene descendencia nacida en Estados Unidos. Pero os mercenarios resultan más baratos si acaban en el banquillo. Les condenan por cometer algún delito y tras cumplir sus penas en la cárcel son deportados a México y pierden su pensión su derecho a la atención médica.

Acompañados de sus familiares, el sábado celebraron incluso una breve ceremonia de honores a la bandera estadounidense y posteriormente repartieron panfletos con su triste biografía a los automóviles que hacían fila para cruzar el puesto fronterizo, entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas. En las octavillas reclamaban asistencia médica como compensación por los años de servicio en el ejército.

“Nosotros servimos a un país que nos defraudó”, lamenta José Francisco López Moreno, de 64 años que combatió en Vietnam y fue deportado en 2004 a México. “Es muy injusto. Nos separaron de nuestras familias y estamos solos acá, sin ayuda médica, sin ayuda financiera y sin ninguna clase de ayuda, mientras todos los veteranos en Estados Unidos gozan de su pensión militar, de atención medica y de todos los servicios”, agregó el veterano.

La organización Casa de Apoyo a Veteranos Deportados de Juárez, que abrió en abril pasado en esta ciudad fronteriza para asistir quienes acaban de expulsar, calcula que en México hay cerca de 300 veteranos deportados, 28 de ellos en Ciudad Juárez. Varios de ellos fueron expulsados por posesión de drogas.

Los veteranos no tramitaron su ciudadanía porque creyeron, de manera errónea, que la obtendrían de manera automática tras enrolarse a filas. Sin embargo, a pesar a haber sido deportados, siguen amando a Estados Unidos, en donde crecieron. “De aquí hasta que muera yo, aunque muera de este lado, siempre va a seguir el amor a la bandera de Estados Unidos, esa era mi vida”, confesó Iván Ocón, quien en 2003 fue enviado a Irak, pero el año pasado terminó deportado a México.

Ocón asegura que cuando fue deportado se sintió “como si me hubieran dejado caer una casa arriba, encima o algo, porque es como un peso muy grande que te den la espalda después de eso”. Confiesa abiertamente su ingenuidad: “Uno piensa que no te van a deportar, porque fuiste parte de algo más grande, pero no, al último te echan de todos modos”.

Ahora dirige la casa de apoyo. “Que nos dejen regresar, eso es lo que le pedimos a Donald Trump, nosotros peleamos por su país”, dice. “Es muy triste, todo el tiempo que yo estuve triste en mi casa, esperándolo que regresara de la guerra y cuando volvió yo pensé que todo iba a estar bien y lo deportaron”, aseguró la madre de Iván, María Ocón Avalos.

Para Héctor Barajas, dirigente de la organización, fue “muy significativo” participar en el acto en la frontera. “Es lo más cercano que podemos llegar, estamos a unos metros de territorio americano”, dice. Ni siquiera sabe que México también es territorio americano.

Una de las demandas de estos veteranos deportados es que se les encuentre una vía que les facilite el acceso en Estados Unidos a la atención médica a la que tienen derecho por su tiempo en filas.

Refieren el caso de Jaime Orozco, un exsoldado de 57 años que participó en la Guerra de Corea y necesita atención médica que podría haber recibido en Estados Unidos si no hubiera sido deportado hace 12 años. Su hermano Manuel Orozco, que se unió en solidaridad con los excombatientes, dice que “necesita unos análisis, es algo grave, si no agarra esta operación se puede morir”.

En lo que va del año, dos delegaciones de congresistas estadounidenses han visitado en Tijuana, México, el centro que dirige Barajas a fin de oír sus historias y analizar iniciativas legislativas para que por lo menos conserven sus derechos sanitarios pese a estar fuera del país.

Héctor Barajas fue llevado a Estados Unidos cuando era un niño y en 1984 obtuvo el permiso de residencia. Cuando cumplió 18 años, se alistó en el ejército donde sirvió durante seis años. Salió del ejercito con honores en 2001, y luego fue condenado por disparar una pistola en un vehículo. Nadie resultó herido en el incidente y Héctor Barajas cumplió dos años de prisión. Sin embargo, fue deportado inmediatamente después de su liberación en 2004.

El día de la independencia de Estados Unidos lo celebró en la frontera de Tijuana. “El 4 de julio es una fiesta que celebramos en los Estados Unidos”, dijo el veterano deportado. “Donde yo estoy viviendo actualmente no cambia mi sentido de hogar, el patriotismo y mi lealtad”.

Héctor Barajas fundó la Casa de Apoyo a los Veteranos Deportados, también conocida como “The Bunker”, en Tijuana. Allí se proveen recursos básicos a los veteranos, encuentran compañía, comida y refugio temporal. También promueven cambios en la legislación estadounidense para detener la deportación a los antiguos mercenarios, que no tienen derecho a las compensaciones que les corresponderían si vivieran en los Estados Unidos, aunque tienen las mismas dificultades que los veteranos nacidos en Estados Unidos: quedar desempleados o padecer el síndrome de estrés postraumático.


http://www.univision.com/noticias/deportaciones/servimos-a-un-pais-que-nos-defraudo-veteranos-deportados-a-mexico-claman-ayuda-de-eeuu
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Trabajadores de Estados Unidos duermen en automóviles por no poder pagar un alquiler

Silicon Valley, ubicado en la costa de California, es mundialmente conocido como el hogar de las empresas más ricas del mundo. No obstante, pocos saben que esta “meca” tecnológica alberga también un creciente número de trabajadores que incansablemente persiguen el “Sueño Americano” pero no tienen una vivienda dónde resguardarse.

No se trata de los llamados “homeless”, gentes que, por diversos motivos, abandonaron la economía y ahora viven en las calles, sino de hombres y mujeres que tienen trabajo, a veces dos o tres al mismo tiempo, pero no son capaces de pagar el más modesto alquiler de una vivienda. Estas personas han llegado a definir una subcultura completamente nueva de estadounidenses, que no se conocía desde hace varias décadas: son los “trabajadores sin hogar”.

Impulsado por docenas de compañías de alto nivel en el “ranking” Forbes 100 –como Apple, Alphabet (Google), Hewlett Packard, Oracle y muchas más–, Silicon Valley representa un tercio de todas las inversiones de capital de riesgo en Estados Unidos. Entonces, ¿cómo explicar el fenómeno inquietante de los empleados, maestros, trabajadores de mantenimiento, plomeros y muchos otros del sector de servicios que viven en automóviles y caravanas aparcadas en estacionamientos porque su salario no es suficiente para pagar el costo de un alquiler básico?

La renta media en el área metropolitana de San José es de 3.500 dólares al mes, pero el salario promedio es de 12 dólares por hora en servicios de comida y de 19 dólares por hora en asistencia médica, una cantidad que ni siquiera cubriría los costos de la vivienda.

La historia de Ellen Tara James-Penney, de 54 años, es desgarradora. Profesora de la Universidad Estatal de San José, gana 28.000 dólares al año por impartir cuatro cursos de inglés y acumula 143.000 dólares en deuda estudiantil después de obtener dos títulos. La mujer también redacta y corrige documentos y prepara lecciones en su gigantesco Volvo. Por la noche, inclina hacia atrás el asiento del conductor y se prepara para dormir con uno de sus dos perros, Hank, a su lado. Su marido, Jim, que es demasiado alto para el automóvil, duerme afuera en una choza junto con el otro perro, Buddy. Y no es un caso único.

Mountain View, por ejemplo, poblado que habitan unas 80.000 personas, tiene diseminados por sus calles más de 300 vehículos que sirven de estrecho alojamiento para individuos y aun familias enteras. Según el sitio web oficial de la ciudad, la falta de vivienda casi se duplicó en dos años, al pasar de 139 en 2013 a 276 en 2015. Estas cifras aumentaron aún más en todo el condado en 2017.

A menudo, los residentes locales suelen culpar a estas personas sin hogar por el empeoramiento de las condiciones en la zona. Se preguntan muchos de ellos: ¿Por qué simplemente no se mudan a un lugar donde los hábitos de gasto de los ultra ricos no hayan desencadenado una fuerte inflación? Y aunque parece haber algo de sentido común en ese razonamiento, el problema no es tan simple, ya que se extiende más allá de las fronteras de Silicon Valley.

La falta de vivienda es ahora notoria en todo el país, pero especialmente en California. Cuatro de las 10 ciudades con mayor índice de personas sin hogar se encontraban en California (Los Ángeles, San Diego, San Francisco y San José). La ciudad de Nueva York ocupó el primer puesto.

Enterrado bajo noticias alentadoras acerca de un mercado accionarial en ascenso y sueldos ejecutivos que roban el aliento, el drama de las personas sin hogar sigue creciendo en números, al punto de que ha llevado a muchos gobiernos locales a declarar estados de emergencia, una medida generalmente reservada para desastres naturales. Arriba y abajo en la costa californiana, en particular, los funcionarios están luchando por soluciones.

“Tengo en mi ciudad un desempleo de 0 por ciento y tengo miles de personas sin hogar, que en realidad están trabajando y que simplemente no pueden pagar una vivienda. No hay ningún sitio para que esta gente se mude. Cada vez que abrimos un nuevo lugar, se llena”, explica el concejal Mike O’Brien, de la ciudad de Seattle, al Washington Post.

“Esta no es una crisis de desempleo, que esté llevando a la pobreza por aquí”, dijo Tom Myers, el director ejecutivo de Community Services Agency, una organización sin fines de lucro con sede en Mountain View. “La gente está trabajando”, aseveró.

Lo que no tienen es dónde vivir.

https://actualidad.rt.com/actualidad/254734-trabajadores-silicon-valley-dormir-autos-alquiler

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Muere un ‘boina verde’ estadounidense estrangulado por dos ‘navy seals’ en Bamako

Las tropas de Estados Unidos que operan en el Sahel africano acaban de padecer otra baja, esta vez en circunstancias extrañas. Se trata del sargento Logan J. Melgar, estrangulado por otros dos miembros de Navy Seals, las fuerzas especiales de la Marina de Guerra.

Su muerte se une a la de otros cuatro “boinas verdes” muertos durante una emboscada en Níger cuando se disponían a ejecutar a un miembro de las milicias africanas.

El estrangulamiento se produjo el 4 de junio en Bamako, la capital de Mali, pero acaba de conocerse ahora. Se sabe que uno de los asesinos es Anthony E. DeDolph, que antes de alistarse fue maestro de artes marciales.

El silencio se debe a la rivalidad existente desde hace años entre las fuerzas especiales del ejército de tierra, llamados “boinas verdes”, y las de la Armada, conocidos como “Navy Seals”.

Han comenzado las acusaciones contra estos últimos por su indisciplina. Al Equipo 6 de la Navy Seals le acusan de estar fuerza de control, aunque en el Sahel aún no han comenzado los motines, como en Abottabad, Pakistán, tras la operación Neptune Spear que condujo al asesinato de Osama Bin Landen.

El incidente condujo a al muerte de 30 miembros de los Navy Seals que el Pentágono maquilló como si hubiera sido consecuencia de la caída de un helicóptero de transporte tropas.

En 2012 cuatro miembros del Equipo 2 de los Navy Seal fueron acusados de golpear a detenidos afganos, de los que uno murió a causa de la paliza.

Informes de la OTAN y de países aliados de Estados Unidos denuncian que en sus operaciones los Navy Seals se desplazan en vehículos todo-terreno, en camiseta y ataviados con cascos de beisbol.

Los problemas no son menores cuando los miembros de estas unidades retornan a Estados Unidos, donde se incorporan tanto a la policía a organizaciones criminales, provocando numerosos tiroteos bajo los efectos de drogas psicotrópicas.

El bajo índice de reclutamiento de los tres ejércitos de Estados Unidos ha conducido a la reducción de los requisitos para ir a filas que, progresivamente, se han llenado con indeseables, perturbados mentales y delincuentes.
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Los jueces no encuentran pruebas de la ‘trama rusa’ que interfirió en las elecciones de 2016

Paul Manafort, jefe de campaña de Trump
Hace unos días la CNN aseguraba que el fiscal especial sobre el “candidato manchú”, Robert Muller, estaba a puntito de acusar a los responsables de la campaña electoral de Trump y que las pruebas eran secretas, lo mismo que los nombres implicados en esa gran conspiración rusa.

La política moderna se teje con ese tipo de filtraciones, que no son otra cosa que insinuaciones y, en el mejor de los casos, rumores, casi siempre sucios, ya que la prensa está por medio, que no es cualquier clase de farsante sino medios de esta catadura:

– Injerencia rusa en elecciones presidenciales es ‘guerra’ (El Sol de Toluca)

– Rusia interfirió ‘descaradamente’ en las elecciones de EEUU, según el ex jefe de la CIA (El Mundo)
– Rusia interfirió en las elecciones de Estados Unidos para ayudar a Donald Trump, dice FBI (Nación)
– Cómo fue el ‘hackeo’ de piratas informáticos de Rusia durante las elecciones de Estados Unidos (BBC)
– La propaganda de la trama rusa llegó a 10 millones de perfiles en Facebook (El País)

Antiguamente a los juristas ese tipo de disquisiciones solía sorprenderles porque, puestos a buscar hechos, lo que aparece es el vacío absoluto. No hay más que informes, todos ellos procedentes de las fuentes más solventes que uno pueda imaginar, tanto más solventes cuanto más arriba se encuentran en la escala de mando.

Un informe no prueba nada, y menos en un juicio, donde hacen falta pruebas. Luego nos enteramos que, además, esos informes habían sido encargados y pagados por el Partido Demócrata, convertido en “juez y parte”.

Uno de los acusados es Paul Manafort, el jefe de campaña de Trump, que tras la acusación formal se entregó al juez voluntariamente. El New York Times publica íntegramente el acta de inculpación, en la que sobre todo se habla de malversación de fondos y fraude fiscal (*). Según el juez, Manafort recibió dinero procedente “de Europa del este”.

En un registro que llevó a cabo en julio el FBI en su vivienda, aparece que Manafort era un lobista no declarado y un consultor del antiguo Presidente de Ucrania Viktor Ianukovich que padeció un golpe de Estado fascista en 2014 porque le acusaban de ser demasiado pro-ruso.

La primera en la frente: los hechos que se le imputan a Manafort no sólo son anteriores a la campaña electoral de Trump, sino anteriores a dicho golpe de Estado. Por supuesto, son absolutamente ajenos a Rusia, al Kremlin y a Putin.

Otro de los acusados es George Papadopoulos, que ha colaborado lealmente con el FBI en la investigación, es decir, que está jugando el papel de chivato para salvar su propio pellejo involucrando a los demás, lo cual sería suficiente para estimar que su testimonio no se puede considerar como prueba válida.

Pero veamos lo que dice el soplón. Asegura que estaba en contacto con el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores y la embajada rusa en Londres para organizar contactos con el equipo de Trump si éste ganaba las elecciones, algo que, por cierto, ha ocurrido en todas las elecciones presidenciales de Estados Unidos desde 1945, al menos.

Pero prosigamos: a Papadopopulos no le acusan de eso sino haber mentido al FBI y perjudicar la investigación. No había sido miembro del equipo de campaña sino que era un voluntario que no cobraba por echar una mano, por lo que su papel era insignificante.

Ítem plus: de los documentos aportados por el FBI se desprende que los contactos de Papadopoulos con funcionarios rusos no eran directos. Lo que hizo fue utilizar a un amigo que vivía en Londres, un profesor que tenía “vínculos” con algún miembro de la embajada rusa en Londres para organizar el referido encuentro que, por cierto, nunca se produjo.

Dice Papadopoulos que le presentaron a una sobrina de Putin, de cuya existencia o inexistencia nada más se sabe…

La guerra sicológica sin cuartel que ha empredido la prensa estadounidense sobre la “trama rusa” nada en el vacío más absoluto.
No se corten Ustedes. En lugar de la basura periodística, echen un vistazo al acta judicial a ver si a nosotros se nos ha escapado algo que demuestre esa patética infiltración rusa en la Casa Blanca que llena las primeras planas y abre los informativos de la tele.

(*) https://www.nytimes.com/interactive/2017/10/30/us/politics/document-paul-manafort-rick-gates-indictment.html
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‘Tenemos que convencer al público de que Oswald es el verdadero asesino de Kennedy’

50 años después, Trump ha desclasificado una parte de los documentos sobre el asesinato de Kennedy que estaban clasificados como secretos. No hay gran cosa que sorprenda, salvo volver a constatar que en el mundo moderno las versiones oficiales son (casi) siempre mentira.

Los documentos abundan en lo más típico de la política de Washington, donde siempre aparecen entremezclados eso que aquí llamamos las cloacas y que allí forman la CIA, el FBI, la mafia y la gusanería cubana, involucrados en toda clase de crímenes políticos en nombre de su “libertad”.

No obstante, algunas notas son ciertamente curiosas porque muestran que la preocupación del FBI no era la investigación de lo ocurrido, porque eso ya lo sabían, sino qué es lo que “el público” debía creer al respecto. ¿De qué había que convencer a los estadounidenses en 1963? Esa es la nueva y más importante tarea de la policía: redactar los comunicados oficiales y notas para la prensa.

Un mensaje dirigido al director, J. Edgar Hoover, el 24 de noviembre, el día en que Jack Ruby asesinó al “asesino oficial”, Lee Harvey Oswald, decía: “Tenemos que convencer al público de que Oswald es el verdadero asesino”.

Otras notas del propio Hoover iban más allá: el verdadero núcleo del asunto era convencer de que Oswald era el único asesino, que no había ninguna conspiración: “Sobre el caso Oswald no hay otra cosa que su muerte”, decía una de esas notas.

Ante la Comisión Warren, el director del FBI fue muy tajante cuando aseguró que no había visto “ni un céntimo de prueba” de ninguna conspiración, algo que repitió posteriormente muchas veces.

La preocupación de Hoover por tapar la conspiración desde el primer momento es muy significativa porque normalmente la policía siempre empieza diciendo que no puede descartar ninguna hipótesis. En el caso de Kennedy sí lo hizo y se esforzaron para que todo el mundo descartara esa hipótesis precisamente, la de la conspiración.

Ese mismo interés de Hoover era compartido por el subdirector de la fiscalía, Nicholas Katzenbach, del que aparecen varias notas tratando de impedir, de todas las maneras posibles, que se difundiera la hipótesis de que el magnicidio era obra de varios autores.

“Habrá elementos de nuestra sociedad que gritarán alto y claro que sus derechos civiles han sido violados, como en efecto ha ocurrido”, admite el fiscal.

50 años después esos derechos civiles siguen violados y lo serán hasta que toda la documentación no sea revelada y el Estado admita lo obvio: que el asesinato fue un “trabajo interior” en el que participaron sus más altas instancias, empezando por el vicepresidente Lyndon B.Johnson.

Serie completa: El asesinato de Kennedy 50 años después

— El club de los hijos de puta (1)
— De la alta sociedad a los bajos fondos (2)
— El escenario del crimen: Dallas (3)
— Operación Paperclip (4)
— La aristocracia del espionaje nazi en Estados Unidos (5)
— La camarilla nazi-zarista de Dallas (6)
— El chivo expiatorio: Lee Harvey Oswald (7)
— La infiltración de Oswald en los medios progresistas (8)
— Todos los hilos conducen al mismo sitio (9)
— El asesinato del asesino (10)
— Epílogo para un crimen perfecto (y 11)