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El MI5 investiga las conexiones de los nazis neozelandeses con los británicos

El nazi neozelandés Brenton Tarrant
El espionaje británicos MI5 está investigando las conexiones de Brenton Tarrant, el autor de la masacre de Nueva Zelanda, con los fascistas británicos. En su manifiesto, Tarrant incita a sus seguidores a asesinar al alcalde de Londres, Sadiq Khan, y reconoce su admiración por Darren Osborne, el autor del atentado contra la mezquita de Finsbury Park en Londres que causó un muerto y nueve heridos en junio de 2017.

Tarrant admite que la violencia islamófoba en las islas británicas fue una de sus fuentes de inspiración. El autor de los ataques que causaron 49 muertos en Nueva Zelanda expresa también su devoción por Owald Mosley, el fallecido fundador de la Unión de Fascistas Británicos, a quien considera “la persona más cercana a mis creencias en la historia”.

Los ataques de islamofobia aumentaron en el Reino Unido un 25 por ciento en 2017, cuando se registraron 1.200 incidentes. Los incidentes protagonizados por grupos fascistas han aumentado un tercio desde el voto a favor del Brexit, precedido por unos días por el asesinato de la diputada laborista Jo Cox a mano del fascista Thomas Mair a los gritos de “Grann Britain primero!”

El gobierno británico ha prohibido al grupo neonazi Acción Nacional y lo ha incluído en el listado de organizaciones terroristas. También ha sometido a una vigilancia especial las actividades el Frente Nacional y de la Liga de Defensa Inglesa (EDL), cuyo fundador, Tomy Robinson, se ha convertido en el héroe nacional del redivivo Ukip, el Partido de la Independencia del Reino Unido.

El ministro de Interior, Sajid Javid, ha convocado a los policías expertos en terrorismo para tomar medidas preventivas y redoblar la vigilancia policial en las mezquitas. “Vamos a garantizar sobre todo la seguridad en las plegarias de los viernes, pero vamos también a evaluar cualquier otra posible amenaza contra otros objetivos”, anticipó Neil Basu, máximo responsable de contraterrorismo.

La policía ha reforzado la seguridad del alcalde de Londres, Sadiq Khan, descrito en el manifiesto de Tarrant como uno de sus tres grandes objetivos, junto a la canciller alemana Angela Merkel y al presidente turco Erdogan. Khan es descrito en el documento de 74 páginas como “un invasor paquistaní que se sienta como representante del pueblo de Londres”.

“¿Qué mejor señal para el renacimiento blanco que la eliminación del invasor?”, escribe Tarrant.

https://www.elmundo.es/internacional/2019/03/16/5c8d18c221efa0d05f8b469c.html

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Por qué la CIA asaltó la embajada de Corea del norte en Madrid

Kim Hyok Chol, antiguo embajador en Madrid
El 22 de febrero la embajada de de Corea del norte en Madrid fue atacada por una banda de terroristas de la CIA. Entraron en la sede, ataron y amordazaron a los diplomáticos y funcionarios, antes de salir con los teléfonos móviles y los ordenadores.

Una mujer escapó de la embajada gritando en coreano, lo que llevó a los vecinos a llamar a la policía. La mujer reveló que el personal estaba atado y amordazado, los policías llamaron a la puerta para investigar, pero fueron recibidos por un hombre que les dijo que todo estaba bien.

Poco después, dos coches salieron del recinto a gran velocidad, uno de los cuales llevaba secuestrado al hombre que había abierto la puerta. La policía no entró en el edificio, pero el personal se marchó poco después del incidente.

El asalto a la embajada no fue un robo normal. Había ocho personas en la sede cuando el ataque tuvo lugar a las 3:00 p.m. hora local. Los ataron, les pusieron bolsas en la cabeza y algunos fueron interrogados.

La operación estaba perfectamente planificada, como si se tratara de una “célula militar”. Los atacantes sabían lo que buscaban y se llevaron sólo ordenadores y teléfonos móviles.

La CIA organizó el ataque, según la policía española y el Centro Nacional de Inteligencia.

Al menos dos de los diez atacantes que irrumpieron en la embajada e interrogaron al personal diplomático han sido identificados y tienen vínculos con el servicio secreto estadounidense.

La intervención de la CIA es una obviedad. Pero la cuestión fundamental es: ¿por qué?.

El propósito era obtener información sobre Kim Hyok Chol, el antiguo embajador de Corea del norte en España.

Kim Hyok Chol fue embajador en España hasta septiembre de 2017, cuando el gobierno español lo expulsó a él y a otro diplomático tras los ensayos nucleares de Pyongyang y los lanzamientos de misiles.

Kim Hyok Chol encabezó la delegación norcoreana en las recientes negociaciones de Estados Unidos con Corea de norte. Es un diplomático de carrera que en vísperas de la cumbre del 27 y 28 de febrero, se reunió con su homólogo estadounidense Stephen Biegun para sentar las bases de la reunión.

Entonces todos empezaron a preguntar: ¿quién es Kim Hyok Chol? Es fácil: alguien al que expulsan de Madrid pero escuchan en Washington. Las fotos difundidas por Channel A News, un canal de televisión de Corea del sur, le muestra en la Casa Blanca sentado frente a Trump en enero.

Obviamente, la CIA también trataba de capturar los códigos de cifrado de las comunicaciones diplomáticas de Corea del norte. Por eso se llevaron el equipo informático y los teléfonos móviles del personal.

La mayoría de los asaltantes de la embajada, de los que se han identificado a dos, eran coreanos del sur conocidos por su pertenencia a la CIA.

Uno de los aspectos más oscuros del asalto fue el interrogatorio al que el jefe del comando, que se autodenominó “Empresario”, sometió al Encargado de Negocios, que encabezaba la delegación diplomática desde la expulsión del embajador.

El “Empresario” separó al diplomático del resto de los rehenes y se encerró a solas con él.

El asalto a una embajada extranjera en un tercer país es un serio atentado terrorista sobre el que parece haber un pacto de silencio como sobre todo lo que ocurre con Corea del norte. Hay que esperar que otros países del Eje del Mal adviertan al gobierno de Madrid sobre este tipo de atentados, que se pueden repetir.

La CIA no puede tener impunidad en todas partes. En 2005, un tribunal italiano ordenó la detención de 18 agentes de la CIA que secuestraron a un imán en las calles de Milán para torturarlo en Egipto y en otros lugares.

https://www.moonofalabama.org/2019/03/who-ordered-the-cia-to-raid-north-koreas-embassy-in-spain.html

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Las líneas aéreas de la CIA: una tapadera de las operaciones clandestinas y el tráfico de drogas

En 1946, al final de la Segunda Guerra Chino-Japonesa, cuando el Ejército de Liberación Popular inició el asalto a los cielos, el general estadounidense Claire Lee Chennault, creador de los Flying Tigers, regresó a China para fundar CAT (Civil Air Transport) con Whiting Willauer, una aerolínea camuflada de aspecto comercial. Los pilotos “nacionalistas” chinos se pusieron al servicio de la CAT y, por lo tanto, de Estados Unidos.

Tres años después, tras la victoria del Partido Comunista de China, la CAT siguió a su fundador, a Chiang Kai-shek y al ejército “nacionalista” y se refugió en Taiwán.

Casi al mismo tiempo la CIA fundó otra empresa llamada Airdale que, a su vez, adquirió el 40 por ciento de la CAT. El resto permaneció en manos de inversores taiwaneses.

A mediados de la década de los cincuenta, con el avance de las fuerzas revolucionarias en la Indochina francesa, Estados Unidos tuvo que tomar el relevo de los viejos colonialistas europeos y la CIA necesitó recurrir a su aerolínea para llevar a cabo el transporte de una manera discreta. Así nació Air America, que sustituyó a la CAT y se convirtió en una de las principales empresas de transporte aéreo del sudeste asiático.

A pesar de su nombre, durante años Air America fue la aerolínea “de bandera” de Taiwán, uno de esos países en los que nunca se sabe dónde acaba la embajada de Estados Unidos y empiezan a gobernar los políticos locales “nacionalistas”.

A principios de los años sesenta las fuerzas militares estadounidenses no podían operar desde Laos, un país “neutral”, así que se repitió la experiencia de Taiwán. En 1964 la CIA creó BOA (Boun Oum Airways) una aerolínea camuflada como si fuera propiedad del príncipe laosiano Boun Oum. Estaba tan camuflada que utilizaba aviones prestados por la CASI (Continental Air Services Inc) que no tenían distintivos propios y los tripulantes era tailandeses. De esa manera, todo parecía asiático y no levantaba sospechas. La ONU podía dormir tranquila.

De manera encubierta, la CIA dirigió los combates en Laos lo mismo que en Siria. Creó ejércitos de fantasmas, unos procedentes del interior y otros del exterior. Algunos de ellos habían combatido en las filas de los “nacionalistas” chinos contra los comunistas, como los hmongs. Otros eran mercenarios tailandeses, otros eran reservistas laosianos…

La CIA utilizó los aviones de la BAO y de Air America para reforzar a esas milicias irregulares, al propio ejército real y para transportar y reabastecer a las fuerzas especiales en misiones clandestinas, así como operaciones de rescate sobre el terreno, de reconocimiento fotográfico y desplazamiento de refugiados. De 1959 a 1962 las operaciones secretas más importantes las llevó a cabo la CIA utilizando la cobertura de esta aerolínea de apariencia civil: “Ambidextrous”, “Hotfoot” y “White Star”. Después de 1962, una operación similar conocida como “Proyecto 404” se encargó de trasladar agregados y asesores militares a la embajada de Estados Unidos en Vientiane.

A mediados de la década de los setenta, Air America contaba con más de 300 pilotos, copilotos, ingenieros de vuelo y especialistas en carga aérea, llamados “ravens” (cuervos) en clave. Tenía dos docenas de aviones bimotores de transporte, otra docena de aviones de campo corto de despegue y aterrizaje y 30 helicópteros dedicados a operaciones en Birmania, Camboya, Tailandia y Laos.

La imagen icónica de la aerolínea de la CIA es el último helicóptero que en 1975 abandonó Saigón después de posarse sobre el tejado de un edificio en el número 22 de la calle Gia Long de la capital vietnamita, utilizado por los espías y la USAID, para evacuar a los cómplices de la guerra imperialista.

En 1975, tras la derrota en Indochina, la CIA se pasó al tráfico de heroína cambiando el uso de los aviones de la aerolínea y dirigiendo al ejército hmong contra el ejercito popular laosiano. El comercio de drogas financió la contrarrevolución, algo que se ha repetido en diferentes epocas y diferentes países.

Con la liberación también cambiaron otras cosas. Por ejemplo, el nombre de Air America ya no era de recibo, por lo que apareció Air Asia, con sede en Taipei, la capital de Formosa.

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Si no puedes con el mensaje, mata al mensajero (por ejemplo a Julian Assange)

El domingo, durante la “Super Bowl”, el espectáculo de más audiencia en Estados Unidos, el Washington Post difundió un anuncio, narrado por el actor Tom Hanks, en el que hablaba de los valores del periodismo honesto y rendía homenaje a los reporteros que han perdido la vida en los últimos años, entre ellos el saudí Jamal Khashoggi, el periodista de Al-Qaeda y del Washington Post asesinado en Estambul.

Khashoggi es un héroe, mientras que Julian Assange se quedó sin ninguna mención.

El periodista australiano es la vergüenza del periodismo moderno. Lleva ya más seis años confinado en la embajada ecuatoriana de Londres, precisamente por los patrones del Washington Post y gentuza de la misma calaña, política y periodística.

La mistificación periodística de Caso Assange se encuentra en titulares como éste: “Assange vive en la embajada de Ecuador en Londres”. Parece que el australiano hubiera decidido cambiar de domicilio. La CNN recurre a otro eufemismo y dice que Assange está “asilado” en la embajada. Nadie aclara lo más elemental: Assange se pudre confinado sin haber sido juzgado por ningún tribunal, sin que nadie levante la voz, a pesar de ser el atentado más grave al derecho a la información que se ha producido en Europa desde 1945.

Suecia archivó la pantomima contra él por violación. La ONU ha reconocido que su situación es arbitraria. Pero, ¿a quién le importa la arbitrariedad de un proscrito. Da lo mismo. Si no es por un asunto es por otro, como espionaje. Alguno tiene que colar o, al menos justificar una situación inaudita en plena Europa del siglo XXI.

La libertad de información no tiene cabida en Europa, con el agravante de que absolutamente ninguno de los documentos publicados por él ha sido cuestionado. A falta de argumentos contra la información, la intoxicación mediática se ha vuelto contra el informador. No falla: si no puedes con el mensaje, acaba con el mensajero.

Así es como la información de WikiLeaks ha pasado au segundo plano, mientras convertían a Assange en un muñeco de feria: guarro, violador, espía, agente del Kremlin… No han escamoteado ningún adjetivo en su contra.

Es la típica maniobra de distracción que aleja al lector de asuntos tales como las atrocidades cometidas por Estados Unidos y sus acólitos -entre ellos España- en Irak, el campo de concentración de Guantánamo, el fraude electoral en Estados Unidos, el espionaje de dirigentes políticos de todo el mundo, la injererencia de Estados Unidos en los asuntos internos de países soberanos…

Antes de su calvario, a Assange le concedieron importantes premios por sus denuncias. En 2009 fue el ganador de los Premios Amnistía Internacional de los Medios Británicos por la exposición de los asesinatos extrajudiciales en Kenia.

Pero aquello era Kenia. Ahora la cosa es muy diferente. “Con la iglesia hemos topado”. A Assange ya nadie le recuerda, no le han vuelto a conceder ningún premio, las ONG “humanitarias” no le reconocen como preso de conciencia, ni siquiera como represaliado político. ¿Será porque esas ONG cobran de los represores?, ¿no las convierte el silencio en cómplices de la represión?

Tienen buenos motivos: Hillary Clinton propuso asesinar a Assange con un dron. ¿Qué más hace falta para levantar la voz?

A Amnistía Internacional ha manifestado su preocupación porque las filtraciones de WikiLeaks pongan en peligro a los afganos que colaboran con la ocupación militar estadounidense. Si no hemos entendido mal eso significa que las violaciones de los derechos humanos de los que ocupan Afganistán están al mismo nivel que las violaciones de derechos humanos que cometan contra ellos o, en otras palabras, la legítima defensa contra el ocupante y sus vasallos. El agresor y su víctima son iguales, como ya sabíamos.

“La democracia muere en la oscuridad”, dice la cabecera del Washington Post, y es cierto. Durante la Super Bowl tuvieron una oportunidad para aplicarse el cuento y recordar a Assange, siquiera de pasada.

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Guerra psicológica

El ‘izquierdismo contrarrevolucionario’ es un viejo diseño de la CIA que sigue de plena actualidad

No nos hubiera debido sorprender tanto la preocupación de la CIA por impulsar a determinados artistas e intelectuales. Los espías de Langley se convirtieron en los mayores mecenas de la cultura que ha conocido la historia. No hubo materia en la que la CIA no metiese la cuchara, como lo prueba el hecho de que se sigan desclasificando documentos, hasta ahora reservados, en los que notorios escritores aparecen generosamente recompensados (*).

El encargado de esta tarea, Thomas W. Braden, lo expresó bastante claramente en 1967: “Me acuerdo de la enorme alegría que sentí cuando la Orquesta Sinfónica de Boston [subvencionada por la CIA] suscitó en París más entusiasmo por Estados Unidos del que John Foster Dulles [secretario de Estado] y Dwight D. Eisenhower [Presidente] hubieran podido lograr con cien discursos”.

La cultura es muy importante para el imperialismo. Por eso la palabra “inteligencia” ha llegado a ser tan dual que lo mismo se refiere a un intelectual que a un espía. Nadie hubiera podido sospechar hasta qué punto en Langley fabrican música, pintura, libros, universidades, becas, bibliotecas, doctrinas, películas y periódicos tanto como Golpes de Estado, tortura y asesinatos en masa. A pesar de ello, tenemos una tendencia “natural” a vincular a la CIA con esto último, pero no tanto con lo anterior.

También tenemos otro vicio más: nos creemos que la CIA sólo genera facherío, reacción, que promociona a escritores de esos a los que se les ve venir desde lejos. ¡Qué error! Los espías son mucho más inteligentes; de ahí viene su nombre. Lo que fabrican son ese tipo de escritores que tanto les gusta leer a los universitarios, como Foucault, por poner un ejemplo de “izquierdista contrarrevolucionario”.

El aparato ideológico de la CIA tenía oficinas en 35 países, publicó docenas de revistas, financió editoriales y libros, organizó conferencias internacionales, exposiciones de arte, espectáculos, conciertos, premios culturales y organizaciones encargadas de dirigir toda esa actividad, como la fundación Farfield. No es cosa del pasado. Toda esa producción cultural sigue pesando en lo que se está escribiendo ahora mismo.

Un informe de 1985 que se ha logrado desclasificar parcialmente pone nombres y apellidos a muchos de los intelectuales subvencionados, entre los que cabe destacar a ilustres personajes como Jacques Lacan o Roland Barthes.

Sobre todo en Europa occidental, la CIA creó esas corrientes que en los sesenta fueron calificadas como “nueva izquierda”, ese tipo de movimientos seudoprogresistas que hoy están tan en boga. Son los que se definen a sí mismos como marxistas, pero no aceptan lo que a la CIA le importaba realmente: la URSS, lo que se llamó el “socialismo real”, algo execrable justamente porque era una realidad, no una utopía.

Las subvenciones de la CIA crearon el mito del “stalinismo”, para lo cual recurrieron a fabricar renegados, en cuyo nombre escribieron biografías y memorias de desengaño o decepción, personajes que fueron pero dejaron de ser: “yo también fui comunista”, “yo viví en la URSS”, “era muy joven y me engañaron”…

Unos decían que la experiencia práctica del socialismo era mala; los otros que también la teoría lo era. En medio de la caza de brujas en Estados Unidos o de los Golpes de Estado de Irán, Guatemala, Brasil o la República Dominicana, la “nueva izquierda” se obsesionó con la URSS y ahí sigue. No importa que ya no exista: hay que recordar al mundo que existió y que no fue algo bueno para la humanidad, que no se debe repetir.

La “nueva izquierda” es el mensaje que la CIA dejó para que en el futuro los intelectuales siguieran combatiendo, como el Cid Campeador, al socialismo real después de muerto, incluso sin necesidad de subvenciones, por su propio impulso. Los espías dejaron el trabajo hecho en la Guerra Fría; no queda más que repetir la misma monserga.

(*) https://www.cia.gov/library/readingroom/docs/CIA-RDP86S00588R000300380001-5.PDF

Por cierto: casi se me olvida añadir que Braden, el jefe del aparato de propaganda de la CIA, era periodista. Cuando dejó el espionaje pasó a trabajar en la CNN, entre otro medios. La serie de televisión “Con ocho basta”, la más famosa de finales de los setenta, se basaba en una biografía tuneada de Braden, que tenía ocho hijos. La CIA es una familia entrañable.

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Espías de 120 países diferentes han dirigido a los yihadistas durante los 8 años de guerra en Siria

La presencia de espías en los alrededores de Mabij indica la existencia de células encargadas de coordinar el paso de yihadistas extranjeros a Siria, muchos de los cuales ya han sido identificados y ejecutados durante la guerra.

El ejército de Damasco ha localizado centros de coordinación para operaciones militares y terroristas tanto en el norte como en el sur de Siria, como la ciudad de Adana, en Turquía, Moka, en Jordania, y Mayer, cerca de Alepo.

Esos centros de operaciones han sido el lugar de paso de muchos espías y terroristas de diferentes países que dirigen las operaciones yihadistas.

Desde el comienzo de la Guerra de Siria, elementos de 120 países, incluidos oficiales de inteligencia de la fuerza aérea, se han unido a los grupos yihadistas. Su misión principal era entrenar a los terroristas novatos en el combate y enseñarles los métodos de diseño y detonación de bombas, así como las operaciones terroristas.

Unos 360.000 terroristas de diferentes países, en más de 103 grupos, han luchado en Siria durante los ocho años de guerra. Se han desplegado muchos oficiales de inteligencia en zonas clave de Siria para planificar y supervisar sus operaciones. Las fuerzas militares y de seguridad sirias incluso han identificado y detenido a sospechosos en varias ocasiones, en particular en el norte de Siria y en las regiones fronterizas donde las acciones terroristas iban en aumento.

Las fuerzas sirias detuvieron a agentes militares y secretos de países árabes, como Arabia Saudí y Qatar, que desempeñaron un papel importante en la guerra. Durante las operaciones de desminado en las zonas liberadas, estas últimas también descubrieron documentos y pruebas de su muerte en enfrentamientos con el ejército sirio.

Además, el 17 de mayo, un grupo de soldados franceses fue detenido mientras se dirigían presumiblemente a la ciudad de Qamichli, en la provincia de Hassaké.

En cuanto a las recientes detenciones en Manbij, uno de los espías detenidos es un israelí llamado David Schlummo, prueba indiscutible de la participación de Tel Aviv en la Guerra de Siria.

Cuando el régimen israelí comenzó a cooperar con los terroristas durante la ocupación del campamento de Yarmouk, cerca de Damasco, para recuperar los cuerpos de su propio personal militar, la detención de un agente de sus servicios de inteligencia es, sin duda, de gran importancia para el gobierno de Tel Aviv.

En el período posterior a la crisis, se puede suponer que las conversaciones diplomáticas con Damasco tendrán lugar con total discreción para obtener promesas de liberación de los espías detenidos en Siria. La divulgación de esta información sería un duro golpe para la credibilidad de los servicios de inteligencia de los países afectados.

https://www.presstv.com/DetailFr/2018/12/31/584482/De-gros-poissons-dans-les-filets-de-Damas

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La CIA en tiempos de Bush

James Risen

El 15 de diciembre de 1975 una comisión del Senado abrió una audiencia para confirmar a George H.W. Bush como Director de la Agencia Central de Inteligencia. No iba a ser una fiesta de sexo.

Los demócratas tenían una amplia mayoría en el Senado y muchos seguían mosqueados con el papel de Bush como sostén del ex presidente Richard Nixon, quien había renunciado el año anterior tras el escándalo de Watergate. Además, tras la revelación en la prensa del omnipresente espionaje interno de la CIA, el Senado inició su primera investigación “a cara de perro” sobre los abusos de la comunidad de inteligencia estadounidense.

A partir de enero de 1975 el Comité Church, nombrado en honor de su presidente, el senador demócrata por Idaho Frank Church, desenterró un escándalo tras otro en la CIA, el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional. Programas ocultos durante mucho tiempo, incluyendo una serie de conspiraciones para asesinar a dirigentes extranjeros como Fidel Castro (Cuba) y Patrice Lumumba (Congo), salieron a la luz, sacudiendo a la CIA.

A finales de 1975, la imagen pública de la agencia estaba en su nivel más bajo, y los funcionarios de la CIA y de la Casa Blanca en el gobierno del presidente Gerald Ford estaban cada vez más preocupados por el impacto político de estas revelaciones.

Para Bush, la posición de la CIA fue una gran oportunidad en un momento en que su carrera política estaba cambiando. Hasta entonces, su mayor logro en el Partido Republicano había sido ganar un escaño en la Cámara de Representantes por Texas que siempre había sido ocupado por un demócrata. Pero había perdido otra candidatura al Senado en 1970 y desde entonces había regresado a los círculos de la casta republicana. Tuvo la ignominia de presidir el Comité Nacional Republicano durante Watergate, lo que le obligó a pedir disculpas públicamente por Nixon.

Bush también había sido embajador de la ONU con Nixon y jefe de la oficina de enlace de Estados Unidos en China con Ford, y ahora el rumor en Washington era que Bush, el soldado leal, iba a recibir un premio político importante: ser el compañero de Ford en la vicepresidencia en 1976. Si no hubiera obtenido el cargo de Vicepresidente en 1976, parecía probable que más tarde se postularía solo para la presidencia.

Pero primero tuvo que ser confirmado en su puesto en la CIA. Para la Casa Blanca de Ford y la CIA, las audiencias de confirmación de Bush allanaron el camino en la batalla despiadada con los dirigentes del Congreso. En un momento crítico, el gobierno de Ford, sus aliados en el Congreso y la comunidad de inteligencia trabajaron juntos en una campaña por un falso escándalo de seguridad nacional que finalmente ayudó a Bush a cruzar la línea de meta. Esta estrategia polarizadora ha proporcionado un modelo ganador para los esfuerzos republicanos de desacreditar y distraer a Donald Trump, Devin Nunes y el intento de diluir el FBI y la investigación de Trump-Rusia por el Asesor Especial Robert Mueller.

La historia de cómo Bush se convirtió en director de la CIA está brillantemente contada en “A Season of Inquiry Revisited” de Loch K. Johnson, un renombrado historiador de inteligencia de la Universidad de Georgia y ex miembro del Comité Church.

Para ser confirmado, Bush tuvo que desafiar al Senado, donde los demócratas tenían 60 escaños gracias al derrumbe posterior a Watergate en medio de las elecciones de 1974. Si le daban luz verde, sería el primer político partidista en dirigir a la CIA. Hasta entonces, la Agencia había estado dirigida por personalidades de Wall Street, antiguos oficiales superiores del ejército o profesionales de dilatada experiencia en la Agencia.

Directamente en el camino de Bush estaba Church, que se había convertido en el portavoz y la cara pública de los esfuerzos del Congreso para investigar y reformar la comunidad de inteligencia. Church se opuso inmediatamente al nombramiento de Bush, al que consideraba como un intento de Ford para instalar al miembro de un partido en la CIA, una maniobra de la Casa Blanca justo cuando el Congreso estaba tratando de detener los abusos de la Agencia. Church consideró el nombramiento de Bush como un ataque directo de la Casa Blanca a la investigación de su Comité.

“Necesitamos una CIA que pueda resistir todas las presiones partidistas que puedan ejercer varios grupos dentro y fuera del gobierno, particularmente las presiones de la propia Casa Blanca”, dijo Church en un discurso ante el Senado. “Por eso es tan imprudente el nombramiento del embajador George Bush. Una cosa es elegir a una persona que pueda tener experiencia política y otra es elegir a alguien cuyo papel político principal ha sido el de presidente del Comité Nacional Republicano. No se trata de eliminar a una persona de la lista de candidatos simplemente porque haya ocupado un cargo público. Pero la línea debe trazarse en alguna parte, y un hombre de la prolongada participación del Sr. Bush en actividades partidistas al más alto nivel del partido seguramente prevalece sobre esa línea”.

En su audiencia de confirmación, Bush hizo poco para disipar las preocupaciones de Church. En su lugar, advirtió que “no podemos ver a la CIA desmantelada”, un ataque obvio a los esfuerzos de investigación del Senado.

A medida que se acercaban las vacaciones, la confirmación de Bush permaneció en el limbo. Luego, el 23 de diciembre de 1975, ocho días después de su audiencia de confirmación, Richard Welch, jefe de la estación de la CIA en Grecia, regresaba a casa tras una celebración navideña en la residencia del embajador de Estados Unidos en Atenas cuando fue ejecutado.

Welch había sido un blanco relativamente fácil para un grupo militante local conocido como “17 de noviembre”. Vivía en la misma casa que varios ex jefes de la estación de la CIA y había sido identificado públicamente en publicaciones en Grecia. Más tarde, el grupo afirmó que sus miembros lo habían estado siguiendo durante meses.

La CIA y la Casa Blanca de Ford vieron rápidamente el asesinato de Welch como un golpe de suerte político. En un momento en que la CIA estaba siendo atacada por el Congreso y el nombramiento de Bush al Senado estaba en peligro, había un héroe muerto de la CIA por el que llorar.

Renunciando a las restricciones, Ford anunció que Welch podría ser enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington. El avión que traía su cuerpo a casa a principios de enero “dio vueltas alrededor de la base Andrews de la Fuerza Aérea durante tres cuartos de hora para aterrizar en vivo durante el Today Show”, según el libro de Johnson.

La CIA y la Casa Blanca empezaron a explotar la muerte de Welch para desacreditar el trabajo de Church y su comité. William Colby, el director saliente de la CIA, atacó al Congreso, culpando del asesinato de Welch a la “sensacional e histérica forma en que las investigaciones de la CIA se habían llevado a cabo y aireadas en todo el mundo”, escribió Johnson.

No había la más mínima evidencia de que algo de lo que hizo el Comité Church condujera al asesinato de Welch. Pero la verdad no tenía importancia para la CIA y la Casa Blanca de Ford, y la campaña para desacreditar a Church y la investigación de su Comité funcionó. Después del asesinato de Welch, el apoyo público al Comité Church declinó.

El cambio de aires fue útil para Bush. El 27 de enero de 1976 el senador Strom Thurmond de Carolina del sur pidió su confirmación, afirmando que el público estaba más preocupado por las revelaciones que “demolían la CIA” que por “seleccionar a este hombre altamente competente para reparar el daño de la sobreexposición”, según el libro de Johnson. Más tarde ese mismo día, Bush fue confirmado por 64 votos a favor y 27 en contra.

Bush fue el único director de la CIA durante un año. Ford -que finalmente eligió a Bob Dole como su compañero de viaje- fue derrotado por Jimmy Carter en las elecciones de 1976. Bush trató de convencer a Carter de que lo mantuviera como director de la CIA, pero el vicepresidente de Carter era Walter Mondale, quien había sido un miembro prominente del Comité Church y tenía el compromiso de Carter de tratar de implementar muchas de las recomendaciones del Comité para reformar la comunidad de inteligencia.

Así que Bush se postuló para presidente. Perdió en las primarias ante Ronald Reagan, y luego apoyó a Reagan como su compañero de fórmula en las elecciones de 1980.

La carrera política de Bush debe mucho al mal uso de la ejecución de Welch. Más importante aún, ayudó a lanzar una tradición republicana de falsos escándalos de seguridad nacional para desacreditar a los demócratas y ganar batallas políticas. Tras la muerte de Bush, muchos miembros de la prensa convencional y de la élite política lo llevaron a una era de civilidad pasada, en la que el partidismo fue frenado por el bien común. Pero no empezó ayer. Hay una línea recta entre Welch y la inteligencia de preguerra sobre las armas de destrucción masiva de Irak, Bengasi, y la loca búsqueda de Nunes a medianoche para encontrar pruebas de que estaban espiando a Trump.


https://theintercept.com/2018/12/08/george-hw-bush-cia-director/
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Muerte del jefe del espionaje militar ruso: carnaza para las teorías de la conspiración

Igor Korobov: jefe del GRU fallecido
Desde que en los sesenta la CIA pusiera de moda las conspiraciones, uno de sus mayores éxitos, determinados tipos de información se envuelven siempre en una nube tóxica.

A cada cual nos parece que nosotros estamos libres de pecado; lo conspiranoico son las informaciones de los demás. Pero lo más conspiranoico de todo es siempre lo que se escapa a la ideología dominante. Los que no siguen la corriente son “la oveja negra”. Sospechosos de pensar por sí mismos.

Las grandes cadenas nunca son sospechosas de nada; no incurren en las teorías de la conspiración. Sencillamente ellas imponen el canon y uno de esos canon es que en Moscú no hay “muertes por causas naturales” y menos en las altas esferas sino sospechas, intrigas, purgas y demás.

Alrededor del Kremlin todo es morbo para los medios de intoxicación, como la reciente muerte de Igor Korobov, que encabezaba el GRU, el servicio de inteligencia militar de Rusia. Korobov no ha podido morir de cáncer, como dice el Kremlin; eso es tan simple que no sirve para vender periódicos.

Desde 1917 en Moscú las cosas nunca son lo que parecen. ¿Pruebas?, ¿fuentes?, ¿demostraciones? No es necesario nada de eso; basta con rumores, cotilleos, chascarrillos o, simplemente, con recurrir a la sicopatología.

En Londres el diario The Sun sospecha que fue asesinado porque falló en el envenenamiento de Skripal, lo que ”volvió loco de rabia a Putin”.

El Daily Mail también asocia la muerte de Korobov con el envenenamiento de Skripal, pero añade algo más: el derribo del vuelo MH17 en Ucrania en 2014.

La BBC sugiere que Korobov cayó misteriosamente de una ventana…

https://www.rt.com/news/444651-korobov-death-conspiracy-media/

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Julian Assange: la gran vergüenza del periodismo mundial

Juan José Torres Núñez

Uno de los arquitectos de la invasión de Irak en el año 2003 ha hablado recientemente sobre los valores fundamentales de la Unión Europea: la libertad de expresión y los derechos humanos, además del libre comercio. Me refiero al ex primer ministro Tony Blair. Pero resulta paradójico que Blair hable de los valores fundamentales europeos, mientras que en su país, Reino Unido, se mantiene encerrado en la embajada de Ecuador en Londres a Julian Assange, ignorando así la resolución de las Naciones Unidas en la que especifica que su detención es “arbitraria”. Su único crimen, como sostiene Ray McGovern en su artículo Julian Assange and the Mindszenty Case, ha sido “la publicación de documentos que ponen al descubierto las actividades criminales y corruptas de gobiernos y otras élites del Establishment”. El caso de Assange muestra claramente la hipocresía y las contradicciones de Occidente, que como señala Stefanía Maurizi en su artículo The West is Failing Julian Assange, “siempre está pregonando la libertad de prensa y el periodismo agresivo, cuando en realidad Occidente aplasta a los periodistas y a las fuentes periodísticas que destapan abusos de Estado de alto  nivel. Chelsea Manning pasó siete años en prisión, Edward Snowden se vio obligado a abandonar su país y buscar asilo en Rusia, Julian Assange [lleva ya] seis años encerrado en un edificio pequeño y sus condiciones de salud se deterioran seriamente”.

Assange es un periodista australiano, fundador de WikiLeaks, un sitio de web para enviar información confidencial que al publicarla online destapa la conducta criminal de las guerras y otros desastres de nuestra sociedad. En su artículo “Julian Assange and the Fate of Journalism”, Lawren Davidson subraya que WikiLeaks “se dedica a darle al público su derecho de saber lo que los gobiernos y otras organizaciones poderosas están haciendo”. Visto en su conjunto, WikiLeaks funciona como un distribuidor y proveedor de pruebas. Para Davidson, los miles de documentos que publica sirven para que los periodistas y otras instituciones puedan utilizarlos. Por tanto, si lo que se trata de investigar son personas y organizaciones para conocer la corrupción de las cloacas de los gobiernos, entonces, lo que WikiLeaks quiere es que conozcamos la verdad. Y a esto Davidson le llama un servicio público. Como WikiLeaks fomenta las filtraciones, no debe sorprendernos que los gobiernos le teman y que  sientan un desprecio especial por su fundador.

Esto nos lleva a la gran contradicción de Occidente. Si Assange ha buscado servir al periodismo independiente y ha apoyado siempre la libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho del público a conocer la verdad, entonces, ¿por qué se quiere matar al mensajero? Davidson observa una diferencia entre los ideales del periodismo y la realidad en la que opera. El modelo ideal “aliena a los lectores/espectadores que no pueden diferenciar entre la verdad y sus propias opiniones”. La realidad, sin embargo, es diferente, pues “los editores presionan a los trabajadores de los medios para que transijan sus ideales profesionales”. Como resultado tenemos una gran cantidad de información manipulada, dirigida a una audiencia determinada. Esta alienación ha abierto la puerta a todos los medios para que puedan vender las noticias falsas.

El veterano periodista australiano John Pilger ha comentado en su artículo “Hold the Front Page: The Reporters are Missing” que “aunque el periodismo ha sido siempre una extensión suelta del poder del Establishment, algo ha cambiado en los últimos años”, pues con el capitalismo liberal se encamina hacia “una dictadura corporativa”. Para él, el periodismo mainstream [tradicional, dominante, mayoritario] “ha descendido a una fórmula de culto del prejuicio, rumores y omisión”. Cita al periodista Seymour Hersh, que destapó la conocida masacre de May Lai en la guerra de Vietnam y los bombardeos secretos en Camboya. Hoy este periodista no puede publicar en los medios mainstream y está obligado a publicar su trabajo de investigación fuera de Estados Unidos porque aunque la Enmienda I de su Constitución no pone “cortapisas a la libertad de expresión o de prensa”, la verdad es que en Estados Unidos no existe la libertad de prensa. El periodista independiente de Nueva York, Danny Haiphong, ha revelado que este problema se debe a que “el 90% de los medios pertenecen a unos cuantos monopolios privados que tienen sus propios objetivos”. Pueden  ejercer presión sobre el Gobierno, mientras que el resto de los medios “no disponen de tantos recursos económicos”. Para Haiphong, el fenómeno de las noticias falsas se debe a que Estados Unidos y los países occidentales las necesitan para distraer a la gente de sus problemas reales como la pobreza, los desahucios, el desempleo, la sanidad y la guerra, entre otros.

Con tantos profesionales del periodismo independiente expulsados del mainstream, Pilger ve en  internet una “fuente vital” para encontrar artículos con análisis basados en pruebas. Y precisamente cita a wikileaks.org como un sitio de periodismo independiente. También cita otros sitios como wsws.org, truthdig.com y globalresearch.org. Con el Reino Unido no se anda con contemplaciones. En ese país solo un sitio ofrece periodismo independiente y coherente: Media Lens. Según Pilger, este medio “ha hecho añicos el silencio sobre el periodismo corporativo”, pues lo interesante de sus editores, David Edwards y David Cromwell, es “su comprensión de la moralidad del periodismo –un término que raramente se utiliza”. Él cree que el trabajo de estos editores es heroico, y recomienda que un ejemplar del libro que acaban de publicar, Propaganda Blitz, esté “en cada escuela de periodismo que sirva al sistema corporativo”. Pilger arremete contra todo “el revanchismo” contra Assange y llama a las publicaciones de WikiLeaks “épicas”, porque avergüenzan a los que han traicionado al periodismo independiente. Según él, los estudiantes de periodismo deberían saber que la fuente de las noticias falsas no es solo el trollism o las noticias de Fox News, sino “un periodismo auto ungido con falsa respetabilidad: un periodismo liberal que reivindica el desafío del poder del Estado corrupto, pero que en realidad lo corteja y lo protege porque está en connivencia con él”.

Stefanía Maurizi es un testigo muy valioso para conocer la situación real de Assange por dos razones. La primera, por haber trabajado en WikiLeaks desde hace nueve años; y la segunda,  porque lo ha visitado varias veces desde el 19 de junio de 2012, fecha en la que entró en la embajada de Ecuador en Londres. Desde entonces, “allí ha estado enterrado [no dice encerrado] en una pequeña embajada: un edificio deprimente y muy pequeño, sin luz del sol, sin aire fresco y sin poder salir fuera”. Nadie puede extrañarse cuando Maurizi afirma que esta dura situación está minando la salud física y mental de Assange. Y el Reino Unido no ha ayudado a resolver la situación en ningún momento, al contrario, está haciendo todo lo posible para derrumbarlo y hundirlo moralmente.

También, con el nuevo presidente de Ecuador, Lenin Moreno, el interés de proteger a Assange se va esfumando. Y el problema se agrava con la posibilidad de que pueda ser extraditado a Estados Unidos, porque allí nadie le ayudará. Como escribe Mark Curtis en su artículo WikiLeaks’ Legacy of Exposing US-UK Complicity, la “relación especial” de estos dos países solo sirve a los intereses de las élites de Londres y Washington. Curtis comenta que las publicaciones de WikiLeaks han sacado a la luz “la duplicidad, los abusos de los derechos humanos y la corrupción”, todo lo que el periodismo mainstream nunca hubiera publicado.

Los VIPS (Veteranos profesionales de inteligencia para la cordura, en sus siglas en inglés) han pedido asilo humanitario para Assange en su escrito VIPS Plead for Humanitarian Asylum for Julian Assange, basándose en la resolución de la OEA (Organización de los Estados Americanos) y la Inter-American Court of Human Rights (IACHR), de fecha 12 de julio de 2018, en donde se especifica que “las naciones tienen el deber de otorgar un salvoconducto a los solicitantes de asilo desde las embajadas a los países que les han dado un asilo individual”. Resulta que Ecuador le ha concedido a Assange la ciudadanía ecuatoriana. Por tanto, “Reino Unido tiene la obligación legal de permitir a Julian Assange la salida de la embajada ecuatoriana en Londres, así como un traslado seguro al aeropuerto para que pueda volar a Ecuador”. Si el Reino Unido rechaza esta petición, como ha hecho hasta ahora, está infringiendo gravemente los derechos legítimos de Assange.

Y Stefanía Maurizi ha pedido también que se acabe con la detención arbitraria de Assange, pues ya “es hora de parar esta persecución”. Los periodistas deben defender las publicaciones de WikiLeaks y todos los medios libres porque en realidad lo que corre grave peligro es el periodismo independiente.

https://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2018/11/16/julian_assange_periodismo_independiente_88860_1043.html

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Londongrado: en la capital británica viven 75.000 espías rusos

Lo de la Guerra Fría fue una bobada. Con lo de Skripal dieron un pequeño salto. Pero a los británicos aún no les han lavado el cerebro lo suficiente con el “peligro ruso”, que ya no es tal porque los rusos tomaron Londres hace tiempo, aunque muy pocos se dieron cuenta.

Así lo asegura un informe aprobado por Richard Dearlov, el antiguo director del MI6, el servicio secreto exterior de Gran Bretaña. Los términos no pueden más terroríficos: son numerosos, están decididos y sus intenciones hacia la sociedad británica son siniestras, dicen.

El informe lo ha elaborado un grupo de cretinos (perdón, queremos decir “expertos”) de la Henry Jackson Society (*), que incluye a Andrew Foxall, y ha sido ampliamente difundido en varios medios de intoxicación británicos.

Para quienes no estén  al corriente: Henry Jackson fue el autor de las sanciones antisoviéticas de 1974 y su busto se encuentra junto al edificio en el que el MI5 tiene su sede.

Ha sido recomendado por el parlamentario británico Malcolm Rifkind a aquellos que “están relajados o satisfechos con las actividades de la inteligencia rusa en el Reino Unido”.

Parece copiado del cuento de Caperucita Roja: los espías rusos son feroces y están implicados en muchos asesinatos, asegura. Se han infiltrado entre los inmigrantes rusos y están acosando a los británicos.

La magnitud de la amenaza del nido espías nos devuelve a las edades más oscuras de la Guerra Fría, que son términos literales del propio autor del informe, por más que la pesadilla nunca se concreta, lo que es mucho peor porque dejan a los británicos sobre ascuas.

Al mundo occidental y civilizado lo llevan del pánico yihadista al ruso: “Durante demasiado tiempo, la política de seguridad británica se ha basado en la ingenua suposición de que Rusia ha abandonado su mentalidad de Guerra Fría. Este informe muestra que el espionaje ruso está más decidido que nunca”.

Es imposible que te des un paseo por una calle de Londres y no te tropieces con un espía ruso, pero las comparaciones son aún peores: el entramado de espías rusos en Londres es 52 veces mayor que el del Reino Unido, dice la Henry Jackson Society y se quedan tan anchos.

Según sus cálculos, uno de cada dos inmigrantes rusos en Londres es un espía ruso. Para no asumir la plena responsabilidad de estas absurdas cifras, el autor del informe se refiere a “16 conversaciones oficiales y no oficiales con «personas que ocupan o han ocupado posiciones de influencia y poder, especialmente las de asuntos rusos”, que viven en Londres.

“Aunque aparecen en los titulares por el envenenamiento de Skripal, estos agentes no sólo están involucrados en asesinatos. Proporcionan todas las ‘medidas activas’ tomadas por Rusia como parte de un vasto y malicioso esfuerzo para socavar nuestra sociedad”, aseguran.

Es evidente que la paranoia se ha apoderado del escasísimo intelecto de aquellos que nunca se cansan de descubrir nuevos detalles del todopoderoso Kremlin.

(*) https://henryjacksonsociety.org/publications/as-many-as-200-russian-case-officers-in-london-handling-up-to-500-agents-and-75000-informants-report-finds/