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Descubierto un complot de la CIA contra la milicia irakí Hashd Al-Shaabi

El grupo irakí Kataib Hezbolá ha publicado una serie de archivos de audio que revelan conversaciones telefónicas y mensajes de Whatsapp entre un oficial irakí de alto rango en la provincia de Al Anbar y un agente de la CIA en la que ambos conspiran contra la milicia Hashd Al-Shaabi.

Los archivos de audio revelan contactos entre Mahmud Al-Falahi, comandante de las operaciones del ejército irakí en la provincia de Al Anbar, y un agente de la CIA que es ciudadano irakí.

El agente de la CIA le pide a Al-Falahi que le proporcione las coordenadas geográficas de las bases de Hashd Al-Shaabi en la frontera entre Irak y Siria “para ser atacadas por las fuerzas aéreas estadounidenses e israelíes”.

También le dice a Al-Falahi que se reuna con “los comandantes del Ejército y del servicio de inteligencia de Estados Unidos en Erbil, en la región del Kurdistán irakí, o en la base de las fuerzas estadounidenses en Al Habaniyeh, en el oeste de Irak”.

Durante las conversaciones, Al-Falahi le proporciona al espía las coordenadas detalladas de las bases de Hashd Al-Shaabi en Al Anbar.

Hezbolah asegura que los archivos de audio muestran un “complot contra el ejército irakí, Hashd Al-Shaabi y las fuerzas de la resistencia”, advirtiendo que el espionaje de la CIA y el Mossad israelí ha puesto en peligro la seguridad nacional de Irak.

Tras la invasión de Irak en 2003, la fiabilidad de los generales del ejército es casi nula. La caída de Bagdad en abril de 2003 fue la consecuencia directa de la deserción del 90 por ciento de los altos mandos militares, incluso antes del estallido de las hostilidades.

En 2016 la seguridad irakí reveló que Washington estaba presionando sobre el gobierno de Bagdad para que pusiera fin a su asociación con Hashd Al-Shaabi en la guerra contra el Califato Islámico y disolviera a la milicia, que ha llevado a cabo una exitosa guerra contra el terrorismo en el país.

Un miembro importante del Parlamento irakí reveló el mes pasado los complots e intentos de Estados Unidos para disolver Hashd Al-Shaabi mediante presiones sobre el gobierno de Irak después de que la milicia recuperara el control sobre las fronteras entre Irak y Siria.

El sitio web de noticias en árabe Al Maalumeh citó a Odai Awad diciendo que Estados Unidos estaba presionando al primer ministro irakí, Adel Abdul Mahdi, para obligarlo a actuar contra Hashd Al-Shaabi.

Se refirió asimismo a los contactos de la embajada de Estados Unidos con los comandantes del Califato Islámico y dijo que en ciertas regiones en Irak este grupo ha dado señales de vida nuevamente.

El gobierno de Bagdad ha rechazado, sin embargo, disolver Hashd Al-Shaabi, que forma parte del ejército de Irak.

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Pegasus: si entra en tu móvil también entra en tu cabeza

La empresa NSO Group la fundaron dos militares israelíes en 2010. Su producto estrella es el programa de espionaje Pegasus, que vende a otros gobiernos, que a su vez los utilizan para vigilar e incluso asesinar a disidentes, opositores, periodistas, e incluso a empresas de la competencia (1).

Las empresas israelíes han perfeccionado sus técnicas de vigilancia digital en el contexto de la ocupación de Palestina. Israel domina el arte de vigilar a millones de palestinos en Cisjordania, Gaza e Israel y ahora sus empresas venden sus conocimientos a gobiernos que admiran su capacidad para reprimir cualquier clase de oposición.

Un teléfono infectado por el programa Pegasus es totalmente controlable por terceros desde el exterior. El programa permite determinar la ubicación del teléfono, activar la cámara y el micrófono, grabar conversaciones y tener acceso a todos los datos personales (SMS, correos electrónicos, contactos, fotos, vídeos, así como conversaciones en Instagram, Whatsapp o cualquier red social). Es como estar presente en la cabeza del otro.

NSO Group no es la única empresa israelí que vende tecnologías de espionaje político. Black Cube también está acusada de controlar a los opositores de Joseph Kabila, antiguo Jefe de Estado de la República Democrática del Congo (2001-2019). Harvey Weinstein, el productor de Hollywood que catalizó el movimiento #metoo, contrató a Black Cube para intimidar a las mujeres que le acusaban de violación.

La empresa israelí se dirigió a las ONG para intimidarlas en el contexto de las elecciones presidenciales húngaras, entre diciembre de 2017 y marzo de 2018.

Las técnicas cambian, pero el objetivo es siempre el mismo: capitalistas y Estados poderosos que quieren vigilar o intimidar a sus enemigos y competidores de una manera subrepticia.

Las empresas israelíes de inteligencia son una continuación del servicio secreto. Los dirigentes de Black Cube incluyen a antiguos miembros del Mossad. En cuanto a NSO Group, fueron los veteranos del equivalente israelí de la NSA en Estados Unidos, la Unidad 8200, quienes fundaron la empresa.

En México el gobierno de Enrique Peña Nieto, Presidente de 2012 a 2018, compró Pegasus por 80 millones de dólares. Citizen Lab ha documentado su uso en ataques contra nueve periodistas. Griselda Triana, viuda de un periodista asesinado en 2017, también fue objeto de un ataque a través del programa de espionaje. Se han registrado otros 25 ciberataques contra opositores mexicanos, incluyendo uno contra el comité internacional que investiga el asesinato de 43 estudiantes en Iguala, Estado de Guerrero, en 2014.

Otra víctima de Pegasus es Ahmed Mansoor, un defensor de los derechos humanos y ciudadano de Emiratos Árabes Unidos, que fue objeto de un ataque por parte de Pegasus en 2016. Le condenaron a diez años de cárcel por criticar al gobierno en las redes sociales.

Amnistía Internacional fue atacada en agosto de 2018, lo que les ha llevado a reaccionar poniendo una demanda en los tribunales israelíes el pasado mes de mayo para anular la licencia de exportación de Pegasus.

El pasado mes de mayo Whatsapp acusó a NSO Group de instalar un programa de espionaje en la aplicación.

Arabia saudí compró Pegasus por 55 millones de dólares (2) y lo utilizó para recopilar información sobre el periodista Jamal Khashoggi que -muy probablemente- condujo a su asesinato en Estambul el pasado mes de octubre.

La Casa Real saudí inició una purga en la que detuvo y torturó a miembros de la propia familia real, así como a empresarios acusados de corrupción.

El negocio del espionaje está en auge y es muy lucrativo. El valor en bolsa de NSO Group se estima en 1.000 millones de dólares. La economía del espionaje digital vale 12.000 millones. Incluso un país pequeño con un presupuesto pequeño puede tener una enorme capacidad para iniciar ataques cibernéticos contra sus oponentes.

Pero el descubrimiento del negocio ha acabado afectando a NSO Group. Cuando los fundadores solicitaron un préstamo para comprar la empresa en 2019, los especuladores no se quisieron mojar, hasta que Stephen Peel, un banquero británico, compró la mayoría de las acciones en febrero a través de su holding Novalpina Capital. Desde la adquisición, su tarea fundamental ha sido la de lavar la sucia imagen de marca de la empresa.

(1) https://www.theguardian.com/law/2019/jun/14/yana-peel-uk-rights-advocate-serpentine-nso-spyware-pegasus
(2) https://www.nytimes.com/2018/12/02/world/middleeast/saudi-khashoggi-spyware-israel.html

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Irán ejecuta a un espía de la CIA

Las guerras siempre comienzan por la depuracion de la “quinta columna” y por eso Irán ejecutó a un contratista del Ministerio de Defensa condenado por espiar para la CIA, admitió ayer la agencia de noticias Isna.

“Jalal Haji Zavar, un contratista de la organización aeroespacial del Ministerio de Defensa que era espía de la CIA y del gobierno de Estados Unidos, fue ejecutado”, dijo Isna, citando al ejército iraní sin dar más detalles sobre la fecha de la ejecución.

El contratista había sido condenado por un tribunal militar y su sentencia se ejecutó en la prisión de Rajai-Shahr en la ciudad de Karaj, al noroeste de Teherán.

Zavar fue “identificado por los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa” y, durante la investigación “admitió explícitamente que espiaba para la CIA por dinero, mientras que en su casa se encontraron documentos y herramientas de espionaje”.

La agencia no especifica la fecha de su detención, pero señala que no había prestado sus servicios al Ministerio desde 1389 del calendario persa (de marzo de 2010 a marzo de 2011).

La ex esposa de Zavar cumple una condena de 15 años de prisión tras haber sido condenada por “complicidad en espionaje”, añade Isna.

La tensión entre Teherán y Washington crece por momentos y Estados Unidos ha pedido la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU a puerta cerrada.

El martes Irán afirmó haber desmantelado una nueva red de espías y nuevos reclutas estadounidenses vinculados a la CIA, según la agencia de noticias Irna. 

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán alcanzaron un nuevo pico con la destrucción el jueves por parte de los iraníes de un dron estadounidense en el espacio aéreo iraní, según Teherán, mientras que Washington afirmó que se encontraba en el espacio aéreo internacional.

El viernes Trump aseguró que había cancelado los ataques contra Irán en el último minuto para evitar un alto costo en vidas humanas, al tiempo que mantuvo sus amenazas de represalias contra Teherán.

Ayer Irán advirtió a Estados Unidos de que cualquier ataque a su territorio tendría consecuencias devastadoras para sus intereses en la región.

“Disparar una bala a Irán prenderá fuego a los intereses de Estados Unidos y sus aliados” en la región, dijo el general de brigada Abolfazl Shekarchi, portavoz del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas iraníes, en una entrevista con la agencia Tasnim.

A pesar de las reiteradas afirmaciones de Estados Unidos e Irán de que no buscan la guerra, la escalada y multiplicación de incidentes en el Golfo suscita el temor a un enfrentamiento militar regional.

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El hermanastro del dirigente norcoreano Kim Jong-un, asesinado en 2017 en Malasia, era un soplón de la CIA

Kim Jong-nam
Kim Jong-nam, el hermanastro del dirigente norcoreano, Kim Jong-un, que fue asesinado en 2017 en Malasia, era un soplón de la CIA, según informó ayer el Wall Street Journal (*).

El periódico asegura que Kim Jong-nam y los espías estadounidenses se reunieron en múltiples ocasiones. La fuente citada por The Wall Street Journal describió que entre la CIA y Kim Jong-nam “existía un nexo”.

Kim Jong-nam fue asesinado en febrero de 2017 en el aeropuerto de Kuala Lumpur por dos mujeres que le frotaron el rostro con agente nervioso VX —catalogado como arma de destrucción masiva por la ONU— y que según Estados Unidos y Corea del Sur trabajaban para el gobierno de Corea del norte.

Por su parte, Pyongyang ha negado cualquier tipo de implicación en el crimen de Kim Jong-nam y las mujeres, la indonesia Siti Aisyah y la vietnamita Doan Thi Houng, fueron puestas en libertad por Malasia a principios de este año. Doan Thi Houng, liberada en mayo, fue la única condenada por el crimen al declararse culpable de un delito menor.

Según el Wall Street Journal, Kim Jong-nam, que vivía en Macao (China), había viajado a Malasia para reunirse con los espías estadounidenses.

Los detalles concretos de la relación entre la CIA y el hermano de Kim Jong-un “no están claros”, afirma el Wall Street Journal, que indicó que “es poco probable que [Kim Jong-nam] pudiese proveer detalles del funcionamiento interno” de Corea del norte por sus años de lejanía con Pionyang y su círculo de poder.

La fuente citada por el periódico también indicó que Kim Jong-nam posiblemente mantenía contacto con otros servicios de inteligencia, especialmente los de China.

Kim Jong-nam era el hijo mayor del antiguo norcoreano Kim Jong-il (1994-2011) y durante un tiempo se le consideró como su heredero natural. Sin embargo, a principios de la década de los 2000 y durante sus últimos años de vida Kim Jong-nam vivió fuera de la Península coreana.

(*) https://www.wsj.com/articles/north-korean-leaders-slain-half-brother-was-said-to-have-been-a-cia-informant-11560203662

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Silicon Valley: el valle de la vigilancia y el control policial y militar masivo sobre la población

Yasha Levine

Era el 18 de febrero de 2014 y ya era de noche cuando crucé el Bay Bridge desde San Francisco y aparqué mi coche en el centro de Oakland. Las calles estaban desiertas, con la excepción de unas pocas personas sin hogar tirados por montones en una tienda cerrada. Dos coches de policía se saltaron un semáforo en rojo con las sirenas aullando.

Caminé hasta el Ayuntamiento de Oakland. Incluso desde lejos pude ver que algo inusual estaba sucediendo allí. Una fila de coches de policía estacionados rodeaba la manzana y los presentadores y los equipos de cámaras de televisión se apresuraban para conseguir el mejor plano. Un enorme grupo de gente se apiñó cerca de la entrada, algunos agitando lo que parecía una enorme rata de papel maché, probablemente para simbolizar el chivatazo. Pero la verdadera acción estaba dentro. Varios cientos de personas llenaron la sala decorada, que fue coronada por una cúpula del Consejo de la Ciudad de Oakland. Muchos de ellos llevaban carteles. Era una multitud furiosa y la policía estaba escondida a los lados de la sala, lista para evacuar a todos si las cosas se escapaban de su control.

La agitación estaba relacionada con el principal punto del orden del día de la noche: el Ayuntamiento iba a votar un ambicioso proyecto de 11 millones de dólares para crear un centro de vigilancia policial en toda la ciudad. Su nombre oficial era “Domain Awareness Center” pero todos lo llamaban “el DAC”. Fue diseñado para conectar las transmisiones de vídeo en tiempo real de miles de cámaras a través de la ciudad y dirigirlas a un centro de control unificado. La policía podría señalar un lugar y verlo en tiempo real o retroceder en el tiempo. Podrían activar sistemas de reconocimiento facial y rastreo de vehículos, conectarse a redes sociales y complementar su visión con datos de otras agencias policiales, tanto locales como federales.

Los planes para este centro de vigilancia habían atormentado la política de la ciudad durante meses y la indignación se hacía sentir ahora. Vecinos, dirigentes religiosos, militantes sindicales, políticos jubilados, anarquistas encapuchados del Black Bloc y representantes de la Unión Americana de Libertades Civiles: todos estaban presentes, junto con un grupo de militantes locales dedicados que se habían reunido para paralizar el DAC. Nervioso, un funcionario del Ayuntamiento vestido con gafas y un traje beige, habló para tranquilizar a la inquieta multitud de que el “Domain Awareness Center” había sido diseñado para protegerlos, no para espiarlos. “No es un centro unificado. No tenemos ningún acuerdo con la NSA, la CIA o el FBI para permitirles el acceso a nuestras bases de datos”, dijo.

La sala explotó en un pandemonio. La multitud no se lo tragó. La gente abucheaba y silbaba. “Todo esto es para vigilar a la gente que protesta”, gritó alguien desde el balcón. Un joven con la cara enmascarada saltó delante de la sala, amenazó con su teléfono inteligente a la cara del funcionario y tomó fotos. “¿Cómo se siente eso? ¿Qué opinas de eso, que te vigilen todo el tiempo?”, gritó. Un hombre de mediana edad -calvo, con gafas y pantalones caqui arrugados- subió al podio y gritó a los dirigentes políticos de la ciudad. “¿Los miembros del Ayuntamiento realmente creen que el Departamento de Policía de Oakland, que tiene una historia sin precedentes de violación de los derechos civiles de Oakland y ni siquiera puede seguir sus propias pautas, ya sea para el control de multitudes o cámaras de peatones, será fiable en el uso del DAC?” Se fue de una manera demoledora gritando: “¡El único DAC bueno es el DAC muerto!“ Estalló un frenético aplauso.

Oakland es una de las ciudades más diversas del país. También es el hogar de una fuerza policial violenta y a menudo irresponsable que ha estado operando bajo supervisión federal durante más de una década. Los abusos policiales se producen en un contexto de creciente aburguesamiento alimentado por el auge de internet en la región y el consiguiente aumento de los precios de las propiedades. En San Francisco, barrios como el Distrito de la Misión, que históricamente alberga una vibrante comunidad latinoamericana, se han transformado en condominios, lofts y pubs gourmet de alto nivel. Maestros, artistas, personas de la tercera edad y cualquier persona que no gane un salario de seis cifras luchan para llegar a fin de mes. Oakland, que una vez se salvó de este destino, fue a su vez golpeada. Pero los habitantes no se dejaron llevar sin luchar. Y gran parte de su ira se centró en Silicon Valley.

La gente reunida en el ayuntamiento esa noche vio el DAC de Oakland como una extensión del aburguesamiento tecnológico que estaba expulsando de la ciudad a los residentes más pobres de la ciudad desde hace mucho tiempo. “No somos idiotas. Sabemos que el objetivo es vigilar a los musulmanes, a las comunidades negras y morenas y a los manifestantes”, dijo una joven con un pañuelo en la cabeza. “Este centro llega en un momento en que usted está tratando de hacer de Oakland un patio de recreo y un dormitorio para los profesionales de San Francisco. Estos esfuerzos requieren que usted haga un Oakland más tranquilo, más blanco, menos aterrador y más rico, y eso significa deshacerse de los musulmanes, negros, morenos y manifestantes. Usted lo sabe y también los desarrolladores. Les oímos en las reuniones. Tienen miedo. Lo admiten verbalmente”. Tenía razón. Unos meses antes, dos periodistas de investigación de Oakland habían obtenido una copia de los documentos internos de planificación urbana relacionados con el DAC y habían descubierto que los funcionarios municipales parecían más interesados en utilizar el centro para vigilar las protestas políticas y la actividad sindical en los muelles de Oakland que en combatir el crimen.

Había otro problema. Oakland había subcontratado inicialmente el desarrollo del DAC a SAIC (Science Applications International Corporation), una importante empresa de subcontratación militar con sede en California que trabaja tanto para la Agencia de Seguridad Nacional que es conocida en el sector de la inteligencia como “NSA West”. La empresa también es una importante subcontratista de la CIA, involucrada en todo tipo de programas, desde el control de los funcionarios de las agencias como parte de los programas de “amenazas internas” hasta la gestión de la flota de aviones teledirigidos asesinos de la CIA. Varios residentes de Oakland tomaron la decisión de asociarse con una empresa que estaba tan integrada en el aparato militar y de inteligencia de Estados Unidos. “SAIC está facilitando las telecomunicaciones para el programa de drones en Afganistán que ha matado a más de mil civiles inocentes, incluyendo niños”, dijo un hombre con un suéter negro. “¿Y esta es la empresa que habeis elegido?”

Miré a mi alrededor con asombro. Estábamos en el corazón de una región supuestamente progresista, el área de la Bahía de San Francisco, pero la ciudad estaba considerando asociarse con un poderoso contratista de inteligencia para construir un centro de vigilancia policial que, si la información era correcta, sería utilizado para espiar y monitorear a los vecinos. Algo hizo que esta escena fuera aún más extraña para mí esa noche. Gracias a un consejo de un militante local, escuché que Oakland había discutido con Google una demostración de producto para lo que parecía ser el intento de la empresa de obtener parte del contrato para el DAC.

¿Es posible que Google ayude a Oakland a espiar a sus vecinos? Si eso fuera cierto, sería particularmente condenatorio. Muchos habitantes de Oakland han visto a las empresas de Silicon Valley, como Google, como los principales responsables del aumento de los precios de la vivienda, el aburguesamiento y la política agresiva que hizo la vida miserable para las personas pobres y de bajos ingresos. De hecho, unas semanas antes, los manifestantes se habían reunido frente a la casa local de un acaudalado gerente de Google que estaba personalmente involucrado en un proyecto de desarrollo inmobiliario de lujo en las cercanías.

El nombre de Google nunca fue mencionado en la turbulenta reunión del consejo de la ciudad esa noche, pero me las arreglé para tener en mis manos un breve intercambio de correos electrónicos entre un “gerente de asociación estratégica” de Google y un funcionario de Oakland que dirigía el proyecto del DAC y que sugería que algo estaba sucediendo.

En las semanas siguientes a la reunión del consejo de la ciudad, traté de aclarar esta relación. ¿Qué tipo de servicios ofrece Google en el Centro de supervisión de la policía de Oakland? ¿Hasta dónde han llegado las negociaciones? ¿Habían tenido éxito? Mis peticiones a Oakland fueron ignoradas y Google tampoco hablaba. Tratar de obtener respuestas de la empresa era como hablar con una roca gigante. Mi investigación se paralizó de nuevo cuando los residentes de Oakland lograron temporalmente que la ciudad suspendiera sus planes para el DAC.

En aquel momento yo era periodista en Pando, una pequeña pero intrépida revista de San Francisco que cubría la política y los negocios de Silicon Valley. Sabía que Google ganaba la mayor parte de su dinero a través de un sofisticado sistema de publicidad dirigida que rastreaba a sus usuarios y construía modelos que predecían su comportamiento e intereses. La empresa vislumbró la vida de casi dos mil millones de personas que utilizaban sus plataformas -desde el correo electrónico hasta el vídeo y los teléfonos móviles- y estaba haciendo una extraña alquimia, convirtiendo los datos de la gente en oro: casi 100.000 millones de dólares en ingresos anuales y una capitalización de mercado de 600.000 millones de dólares; sus cofundadores, Larry Page y Sergey Brin, tienen una riqueza personal combinada estimada de 90.000 millones de dólares.

Google es una de las empresas más ricas y poderosas del mundo, pero se presenta como uno de los buenos: una empresa con la misión de hacer del mundo un lugar mejor y un baluarte contra los gobiernos corruptos e intrusos de todo el mundo. Y sin embargo, cuando rastreé la historia y profundicé en los detalles del negocio de subcontratación del gobierno con Google, descubrí que la empresa ya era un contratista militar de pleno derecho, que vendía versiones de su tecnología de análisis de datos de consumo y minería [de datos] a los departamentos de policía, los gobiernos municipales y casi todas las principales agencias militares y de inteligencia de Estados Unidos. A lo largo de los años, ha proporcionado la tecnología de geolocalización utilizada por el ejército estadounidense en Irak, ha albergado datos para la Agencia Central de Inteligencia, ha indexado las vastas bases de datos de inteligencia de la NSA, ha construido robots militares, ha lanzado un satélite espía en colaboración con el Pentágono y ha alquilado su plataforma de procesamiento en la nube para ayudar a la policía a predecir el crimen. Y Google no está solo. Desde Amazon hasta eBay y Facebook, la mayoría de las empresas de internet que utilizamos a diario también se han convertido en poderosas compañías que rastrean y perfilan a sus usuarios mientras buscan asociaciones y relaciones comerciales con las principales agencias militares y de inteligencia de Estados Unidos. Algunas partes de esas empresas están tan estrechamente vinculadas a los servicios de seguridad de Estados Unidos que es difícil decir dónde terminan y dónde comienza el gobierno de Estados Unidos.

Desde el comienzo de la revolución de los ordenadores personales y de internet en los años 90, se nos ha dicho que estamos lidiando con la liberación de la tecnología, una herramienta que descentraliza el poder, derriba burocracias arraigadas y trae más democracia e igualdad al mundo. Los ordenadores personales y las redes de información debían ser la nueva frontera de la libertad, una tecno-utopía en la que las estructuras autoritarias y represivas perdían su poder y en la que todavía era posible la creación de un mundo mejor. Y todo lo que nosotros, los ciberciudadanos del mundo, teníamos que hacer para que este nuevo y mejor mundo prosperara era liberarnos y dejar que las empresas de internet innovaran y que el mercado hiciera su magia. Esta historia ha sido plantada profundamente en el subconsciente colectivo de nuestra cultura y tiene una poderosa influencia en la forma en que vemos internet hoy en día.

Pero si dedicas tiempo a mirar en detalle el negocio de internet, la historia se vuelve más oscura, menos optimista. Si internet es realmente una ruptura revolucionaria con el pasado, ¿por qué empresas como Google se acuestan con policías y espías?

Traté de responder a esta pregunta aparentemente simple después de visitar Oakland esa noche de febrero. No sabía entonces que esto me llevaría a una inmersión profunda en la historia de internet y finalmente a escribir un libro. Ahora, después de tres años de trabajo de investigación, entrevistas, viajes a través de dos continentes e incontables horas de correlación e investigación de documentos históricos y desclasificados, sé la respuesta.

Tome cualquier historia de divulgación de internet y por lo general encontrará una combinación de dos historias del nacimiento de esta tecnología informática en red. El primero dice que ha surgido de la necesidad militar de una red de comunicaciones capaz de sobrevivir a un bombardeo nuclear. Esto llevó al desarrollo del antepasado de internet, conocido como Arpanet y construido por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono, ahora conocida como la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (Darpa). La red cobró vida a finales de la década de 1960 y tenía un diseño descentralizado que podía llevar mensajes incluso si partes de la red eran destruidas por una explosión nuclear. La segunda historia, que es la dominante, explica que no hubo una sola aplicación militar en la primera versión de internet. Según esta versión, la Arpanet fue diseñada por jóvenes ingenieros informáticos radicales y piratas juguetones profundamente influenciados por la contracultura infundida por el LSD del Área de la Bahía de San Francisco. Se preocupaban por las guerras, la vigilancia o ese tipo de cosas como si fuera un gafe, pero soñaban con una utopía informática que haría que los ejércitos quedaran obsoletos. Construyeron una red civil para hacer realidad esta idea, y fue esta versión de Arpanet, la que más tarde se convirtió en el internet que utilizamos hoy en día. Durante años, ambas interpretaciones de la historia de internet han sido controvertidas. Hoy en día, la mayoría de las historias mezclan las dos versiones, aceptando la primera, pero dando mucha más importancia a la segunda.

Mi investigación revela una tercera motivación histórica para la creación de la primera internet, una motivación que ha desaparecido casi por completo de los libros de historia. Aquí, el impulso no estaba tan arraigado en la necesidad de sobrevivir a una guerra nuclear, sino en las oscuras artes de la contrainsurgencia y la lucha de Estados Unidos contra lo que percibía como una propagación global del comunismo. En la década de 1960 Estados Unidos era una potencia mundial que supervisaba un mundo cada vez más volátil: hubo conflictos regionales e insurrecciones contra gobiernos aliados de Estados Unidos, desde Sudamérica hasta el sudeste asiático y Oriente Medio. No se trataba de guerras convencionales en las que participaban ejércitos profesionales, sino de campañas de guerrillas y levantamientos locales que a menudo se llevaban a cabo en zonas de las que Estados Unidos sabía poco. ¿Quiénes eran esas personas? ¿Por qué se estaban rebelando? ¿Qué se podría hacer para detenerlos? En los círculos militares, estas preguntas se consideraban cruciales para los esfuerzos de consolidación de la paz de Estados Unidos, y algunos pensaban que la única forma eficaz de responderlas era desarrollar tecnología de la información asistida por ordenador.

De estos esfuerzos nació internet: un intento de construir un sistema informático capaz de recoger y compartir información, observar el mundo en tiempo real, estudiar y analizar a las personas y los movimientos políticos para predecir y prevenir los disturbios sociales. Algunos incluso han soñado con crear una especie de radar que anticipe los cambios en las sociedades humanas: un sistema informático en red que identifique e intercepte las amenazas políticas y sociales de la misma manera que un radar para aviones de combate hostiles. En otras palabras, internet fue programada desde el principio para ser una herramienta de vigilancia masiva. Cualquiera que sea el uso que le demos hoy en día -citas en línea, direcciones e itinerarios, intercambios privados, correos electrónicos o monitoreo de noticias- siempre ha tenido una naturaleza dual arraigada en la recolección de información y la guerra.

Al volver sobre esta historia olvidada, me di cuenta de que no estaba descubriendo nada nuevo, sino que estaba desenterrando algo que había sido obvio para mucha gente hasta hace poco. A principios del decenio de 1960 en Estados Unidos había surgido un gran temor a la proliferación de las bases de datos informáticas y las tecnologías de red. La gente temía que estos sistemas fueran utilizados tanto por las grandes empresas como por los gobiernos para monitorear y controlar a la población. De hecho, la visión cultural dominante de la época era que los ordenadores y las tecnologías informáticas -incluida Arpanet, la red de investigación militar que se convertiría en internet tal como la conocemos hoy en día- eran herramientas de represión, no de liberación.

Me sorprendió mucho descubrir que, ya en 1969, el primer año de funcionamiento de Arpanet, un grupo de estudiantes del MIT y de Harvard habían intentado cerrar investigaciones realizadas en su universidad bajo los auspicios de Arpanet. Vieron esta red informática como el comienzo de un sistema híbrido de vigilancia y control público-privado; lo llamaron “manipulación informatizada de la población”- y advirtieron que se usaría para espiar a los estadounidenses y para librar guerras contra los movimientos políticos progresistas. Ellos entendieron esta tecnología mejor que nosotros hoy en día. Y lo que es más importante, tenían razón. En 1972, casi desde los primeros pasos de Arpanet a escala nacional, la red se utilizó para ayudar a la CIA, la NSA y el ejército estadounidense a espiar a decenas de miles de militantes contra la guerra y por los derechos civiles. En aquel momento fue un escándalo y el papel de Arpanet fue objeto de largos debates en la televisión estadounidense, incluyendo el noticiero vespertino de la NBC.

Este episodio, que tuvo lugar hace cuarenta y cinco años, es parte integral de la revisión histórica de internet, decisivo para todos aquellos que quieren entender esta red que juega un papel tan importante en nuestras vidas hoy en día. Sin embargo, no lo oirán en ningún libro o documental reciente sobre los orígenes de internet, al menos en ninguno de los que he podido encontrar y he leído y visto casi todo lo que ha salido sobre el tema.

En los años 70 la importancia histórica de Arpanet aún no era evidente. Se necesitarían otros 20 años para que internet se introdujera en la mayoría de los hogares occidentales y cuatro décadas antes de que las filtraciones de Edward Snowden revelaran una vigilancia masiva por parte del gobierno de Estados Unidos a través de internet. Incluso hoy en día, muchas personas siguen pensando que la vigilancia es algo ajeno a internet, algo que le habría sido impuesto desde fuera por agencias gubernamentales paranoicas. Pero la historia demuestra que la situación es muy diferente. Muestra que las agencias de inteligencia y militares han utilizado la tecnología de red para espiar a los estadounidenses desde la primera versión de internet. La vigilancia ha sido registrada en su ADN desde su nacimiento.

[Extracto del libro de Yasha Levine, Surveillance Valley. The Secret Military History of the Internet]

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La CIA podría asesinar al golpista Guaidó para justificar una intervención militar en Venezuela

La CIA podría asesinar al golpista Guaidó para justificar una intervención militar en Venezuela, alerta Alfred-Maurice de Zayas, antiguo funcionario de la ONU.

El intento de golpe de Estado, apoyado por Estados Unidos, en Venezuela no va bien, pues la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y altos funcionarios del país suramericano siguen apoyando a Maduro, ha declarado Zayas en una entrevista concedida a la agencia rusa de noticias Sputnik.

Zayas señala que debido al fracaso de las intentonas golpistas, Washington podría recurrir a una operación de bandera falsa, bajo la cual la CIA mataría a Guaidó —el autoproclamado “presidente interino” de la República Bolivariana— y lo usaría como un pretexto para invadir Venezuela.

El experto indica que desde hace varios meses Estados Unidos ha estado ofreciendo grandes cantidades de dinero a cualquier militar que dejara de apoyar al mandatario chavista.

“Sin duda, los estadounidenses “han financiado todos y cada uno de los intentos de golpe de Estado, incluidos los intentos fallidos de asesinar a Maduro”, dice Zayas.

Al respecto, ha recalcado que, incluso si Maduro es asesinado, Estados Unidos no llegaría a su objetivo, ya que conforme al artículo 233 de la Constitución venezolana, en tal situación la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se convertiría en presidenta interina, y no Guaidó.

Trump ha amenazado en varias ocasiones con una intervención militar en Venezuela para derrocar a Maduro. Por su parte, las autoridades venezolanas han aseverado que no se quedarán con las manos cruzadas y defenderán su soberanía e integridad territorial ante la hostilidad de Washington.

Pese a las amenazas y presiones del gobierno de Estados Unidos, la FANB ha asegurado en reiteradas ocasiones que “se mantendrá firme en defensa de la Constitución y sus autoridades legítimas” y seguirá apoyando al presidente legítimo del país.

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Los piratas chinos utilizan aplicaciones informáticas de la NSA para volverlas contra Estados Unidos

Una investigación del New York Times revela (1) que los piratas del espionaje chino han logrado acceder a tecnologías de la NSA, la agencia de inteligencia estadounidense, para usarlas contra Estados Unidos y sus aliados. La información del New York Times se basa en un estudio de Symantec, una empresa especializada en seguridad informática (2).

Los piratas que trabajan para el gobierno accedieron a tecnologías de espionaje desarrolladas por la NSA, la central de inteligencia estadounidense.

Los hechos se remontan a marzo de 2016, cuando Pekín informó de un ataque informático en su territorio procedente de Estados Unidos. El grupo llamado Buckeye, apoyado por los servicios secretos chinos, aprovechó la oportunidad para capturar el código de la tecnología de espionaje de la NSA que causó el ataque estadounidense. Una vez que en su poner, Pekín consiguió utilizarlo para atacar a las empresas estadounidenses especializadas en varios sectores clave: el espacio, las tecnologías satelitales o la energía nuclear.

Los piratas chinos también han lanzado ataques informáticos contra otros países aliados con Estados Unidos, como Bélgica, Luxemburgo, Vietnam, Filipinas y Hong Kong. Estos ataques en el extranjero estaban dirigidos contra organizaciones de investigación o redes informáticas. El New York Times revela que el gobierno chino ha accedido a cientos de millones de comunicaciones privadas. “Es la primera vez que nos enfrentamos a este tipo de ataques en los que un grupo se aprovecha de las vulnerabilidades de su enemigo directo, las explota y las utiliza contra él o las utiliza para atacar a sus aliados”, afirma Eric Chien, director de seguridad de Symantec.

Esta información corrobora las conclusiones de un informe del Pentágono publicado la semana pasada que describe a China como uno de los actores más competentes y persistentes en el campo de la inteligencia militar. Según la institución norteamericana, Pekín busca degradar las principales ventajas tecnológicas operativas de Estados Unidos.

Las herramientas de espionaje capturadas han sido utilizadas mucho más allá de las fronteras de China, especialmente por Rusia o Corea del norte. En abril de 2017 otro grupo de piratas, llamado “Shadow Brokers”, los condujo en línea, alegando que habían sido recuperados directamente de los archivos confidenciales de la NSA.

La publicación de estas aplicaciones informáticas permitió lanzar el ataque “WannaCry”, que en marzo de 2017 interrumpió a varias multinacionales y servicios públicos en más de 150 países. La filtración finalmente obligó a la NSA a cerrar algunas operaciones antiterroristas delicadas por temor a que huyeran, según funcionarios de la NSA entrevistados por el diario estadounidense.

Aunque este robo de tecnologías americanas por parte de los servicios secretos chinos se remonta a varios años atrás, su revelación se produce en un contexto tenso entre los dos países. Desde hace varios meses, el gobierno de Trump ha indicado, en particular a través de varios procedimientos judiciales, que quiere evitar la entrada en el mercado estadounidense de empresas de las que sospecha que tienen estrechos vínculos con el gobierno y el ejército chinos. Este es el caso, en particular, del gigante de las telecomunicaciones Huawei, al que las autoridades estadounidenses acusan directamente de espionaje.

(1) https://www.nytimes.com/2019/05/06/us/politics/china-hacking-cyber.html
(2) https://www.symantec.com/blogs/threat-intelligence/buckeye-windows-zero-day-exploit
(3) https://media.defense.gov/2019/May/02/2002127082/-1/-1/1/2019_CHINA_MILITARY_POWER_REPORT.pdf

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La oposición contra el gobierno de Maduro ha fracasado porque está infiltrada por agentes de la contrainteligencia

Con la adquisición por parte de Venezuela del avión SU-30, los sistemas antiaéreos S-300, los tanques T-72 y las baterías de los bastiones costeros rusos, el cuartel general del Pentágono (USSOUTHCOM) a cargo de centro y sudamérica ha instalado centros de Espionaje Tecnológico (TECHINT) para evaluar, analizar e interpretar información relacionada con el equipo de combate del ejército venezolano.

Son medios del tipo MASINT (Measurement and signature intelligence) que reciben a distancia, vibraciones, presión, energía calórica producida por los sistemas de combate.

También existen otros medios (ELINT) para las emisiones electrónicas de los sistemas de radar y radionavegación utilizados en los sistemas de misiles tierra-aire, aeronaves y buques militares de Venezuela.

Pero la mayoría de los medios de espionaje se han utilizado para interceptar redes de comunicación (COMINT). La Agencia Nacional de Inteligencia Electrónica (NSA) tiene una red llamada ECHELON, diseñada para interceptar y registrar el tráfico de teléfono, fax, radio y datos utilizando satélites espías estadounidenses.

El USSOUTHCOM pudo evaluar, a través del COMINT, el estado de ánimo, la lealtad o la insatisfacción de los comandantes del ejército y de los jefes de las autoridades políticas centrales y locales. La versión oficial de Rusia y China, que es difícil de creer, es que no han enviado expertos en espionaje y contraespionaje a Venezuela. A diferencia de esta versión, desde enero, cuando Estados Unidos presentó al autoproclamado presidente Juan Guaido, la contrainteligencia de Venezuela parece haber sido asumido por un super James Bond. Uno de los hallazgos del Pentágono es la interrupción de la recolección de datos por parte de la NSA a través del proceso COMINT. Sin embargo, Venezuela no cuenta con tecnología tan avanzada para bloquear la recepción de los satélites de la NSA.

En respuesta a esta situación, la iniciativa en Venezuela fue asumida por la CIA, que se especializa en HUMINT (Inteligencia humana), es decir, espionaje con agentes estadounidenses encubiertos, que a su vez tienen redes de informantes locales. Pero poco después, el pequeño servicio de contrainteligencia venezolano (SEBIN, Servicio Boliviariano de Intellicia Nacional) logró humillar a la CIA. Ahora los estadounidenses se han enterado de que todos los grupos de oposición en el régimen de Caracas han sido infiltrados por agentes de contrainteligencia del SEBIN.

Gracias a la presencia de funcionarios encubiertos de SEBIN en la prensa financiada por los Estados Unidos, se llevó a cabo una operación de selección y publicación de las noticias más milagrosas pero poco fiables relacionadas con los acontecimientos políticos en Venezuela. Ha habido varias filtraciones que se han entregado a la CIA, como por ejemplo, la intención de algunos generales en el primer grupo de trabajo venezolano de traicionar a Maduro y liberar a los opositores políticos detenidos.

Para ganarse la confianza de los agentes de la CIA, los miembros del SEBIN incluso organizaron reuniones de conspiración con generales venezolanos, bajo el control informativo total del SEBIN y la contrainteligencia militar. La deserción del general Manuel Figuera, jefe del SEBIN, la liberación de Leopoldo López del arresto domiciliario y la provisión a Juan Guaidó de un pelotón de soldados del SEBIN para tomar la guarnición de Carlota en Caracas, más de 1.000 soldados, formaron parte de la operación de intoxicación de los agentes de la CIA para convencer a Washington del éxito del golpe.

La Casa Blanca finalmente dio luz verde a la acción del 30 de abril, que se ha convertido en el mayor fracaso de la CIA en las últimas décadas. Venezuela ha demostrado que luchar con patriotismo y profesionalismo, incluso por un país sudamericano embargado, puede quebrar los planes de la CIA.

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Operación Libertad de Venezuela, o cómo el espionaje cubano desmanteló una trama similar ejecutada por el CNI español

Diego Herchhoren

Era el año 2009. Gobierno: Jose Luís Rodríguez Zapatero. Ministro de Exteriores: Miguel Ángel Moratinos. Director del CNI: Alberto Saiz y luego Félix Sanz (en el cargo actualmente).
El entonces vicepresidente cubano, Carlos Lage, y el ministro de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque, mantenían una estrechísima amistad con Conrado Hernández, un cubano con nacionalidad española, que dirigía la delegación en la isla de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial, dependiente del Gobierno vasco.
Lage y Pérez Roque eran vendidos a los círculos diplomáticos y extranjeros como la «renovación» de los cuadros que llevaban tiempo en los aledaños del poder y que confiaban que con la salida de Fidel Castro y la llegada de Raúl, las nuevas generaciones revolucionarias representadas por ellos tomaran las riendas del país. Incluso se les llegaba a promocionar entre diferentes empresas españolas como los futuros enlaces para una «apertura china» en Cuba.
El 14 de febrero de 2009, Conrado Hernández y su mujer fueron detenidos en el aeropuerto de La Habana cuando se disponían a viajar a Bilbao. El 2 de marzo fueron destituidos Lage y Pérez Roque, con el sambenito de haber operado en la sombra contra el gobierno cubano. Y en efecto, la Dirección de Inteligencia (equivalente al CNI español) detectó una reunión de Hernández con dos agentes españoles que, según el vídeo grabado, le pedían informes sobre la salud de Fidel Castro y de otros dirigentes cubanos, sobre el programa energético de Cuba y sobre las relaciones con Estados Unidos, Rusia y China.
Conrado se convirtió en objetivo prioritario de la seguridad del Estado
por sus vínculos con agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)
de España, que lo captaron como informante por sus
buenas relaciones con miembros de la dirección cubana. En un vídeo difundido entre la militancia del Partido Comunista a modo de explicación de los ceses de Lage y
Pérez Roque, aparece Conrado en pantalla, ya arrestado, confesando
trabajar para los servicios secretos españoles. Los cubanos hicieron creer al espionaje español que podían contar con personas afines dentro del gobierno, pero les salió el tiro por la culata y el CNI quedó en ridículo.
El lector se preguntará qué tiene que ver esto con Venezuela. El enviado de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, informó la pasada semana que los altos mandos del chavismo que negociaban con la oposición una supuesta «huída» del Presidente Nicolás Maduro, apagaron sus teléfonos móviles en las horas en las que el propio Maduro debía tomar el avión hacia Cuba o Rusia, según qué fuentes. El trabajo conjunto de la inteligencia cubana y venezolana funciona: EEUU ha hecho, como el CNI, el ridículo.
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Espionaje

La CIA falsificó los informes sobre el ‘Caso Skripal’ para incentivar una política agresiva hacia Rusia

La directora de la CIA y reina de la tortura, Gina Haspel, mintió a Trump para impulsar una política más agresiva hacia Rusia.

En marzo de 2018 el gobierno británico afirmó, sin aportar pruebas, que el supuesto envenenamiento de Serguei y Julia Skripal con Novichok fue organizado por Rusia. Luego instó a sus aliados a expulsar a los funcionarios rusos que hubiera en el país.

Sólo Estados Unidos expulsó a 60 funcionarios rusos. Trump se enfureció al enterarse de que los países de la Unión Europea habían expulsado a menos de 60 en total. Hace un año, el Washington Post describió la escena gráficamente (1).

Trump parecía distraído en marzo cuando sus asistentes le informaron en su casa de vacaciones en Florida, del plan del gobierno de expulsar a 60 diplomáticos rusos por espionaje.

Estados Unidos, explicaron, expulsaría a casi el mismo número de rusos que sus aliados europeos, como parte de un esfuerzo coordinado para castigar a Moscú por envenenar en suelo británico a un antiguo espía ruso y a su hija.

Entonces Trump ordenó expulsar al mismo número que los europeos, según un alto funcionario del gobierno. “Nosotros no tomamos la iniciativa. Nos ajustaremos a sus números”.

Al día siguiente, cuando anunciaron públicamente las expulsiones, Trump explotó. Para su consternación, Francia y Alemania sólo expulsaron a cuatro funcionarios rusos, mucho menos de los 60 de los que su gobierno había decidido.

El Presidente, que parecía creer que otros países, individualmente, igualarían en gran medida a Estados Unidos, estaba furioso de que su gobierno fuera presentado en los medios de comunicación como el que tenía, con mucho, la posición más dura hacia Rusia.

El incidente refleja una tensión en el corazón de la posición cada vez más agresiva del gobierno de Trump hacia Rusia. El Presidente se había opuesto instintivamente a muchas de las medidas punitivas impuestas por su gabinete que han paralizado su capacidad para forjar una relación estrecha con el Kremlin.

Ha habido expulsiones masivas de diplomáticos rusos, sanciones contra oligarcas que han costado miles de millones de dólares a la economía rusa y, por primera vez, un twit presidencial criticó a Putin por su nombre por su apoyo al dirigente sirio Bashar Al-Assad.

El martes el New York Times pintaba (2) un cuadro de las relaciones entre Gina Haspel y Trump. Los autores parecen estar de acuerdo con su posición y la de la CIA. Esto incluye una anécdota sobre esta decisión de expulsión en relación con el Caso Skripal, que demuestra que la CIA manipuló al presidente para su propio propósito.

En marzo pasado, altos funcionarios de seguridad nacional se reunieron en la Casa Blanca para discutir con Trump la respuesta al ataque contra Serguei Skripal, el antiguo agente de inteligencia ruso, en Gran Bretaña.

Londres estaba presionando a la Casa Blanca para que expulsara a docenas de presuntos agentes rusos, pero Trump se mostró escéptico. Durante la discusión, Haspel, entonces directora adjunta de la CIA, se dirigió a Trump. Esbozó las posibles respuestas con voz discreta pero firme, luego se inclinó hacia adelante y le dijo al presidente que la opción fuerte era expulsar a 60 diplomáticos.

Para persuadir a Trump, los funcionarios, incluida Haspel, también trataron de demostrarle que Skripal y su hija no eran las únicas víctimas del ataque ruso.

Haspel mostró fotografías, proporcionadas por el gobierno británico, de niños pequeños hospitalizados después de haber sido envenenados por el agente nervioso Novichok, el mismo que afectó a los Skripal. Luego mostró una fotografía de patos que, según los británicos, habían sido asesinados inadvertidamente a causa del descuidado trabajo de los espías rusos.

Haspel no fue la primera en utilizar imágenes en movimiento para motivar al Presidente, pero combinarlas con su realismo sin concesiones resultó ser eficaz: Trump se centró en las fotos de niños enfermos y patos muertos. Al final de la sesión informativa, adoptó la opción más dura.

No hay ningún informe sobre niños afectados por Novichok ni patos muertos. En la historia oficial, antes de ir al restaurante, los Skripal dieron pan a los patos en un estanque de Queen Elizabeth Gardens de Salisbury. También dieron pan a tres niños para que pudieran alimentar a los patos. Los niños fueron examinados y se les hizo un análisis de sangre.

No se encontró veneno y ninguno de ellos enfermó. Ningún pato murió. El episodio sobre la alimentación de los patos también refuta la afirmación de que los Skripal fueron envenenados al tocar el pomo de una puerta.

Si el artículo del New York Times es correcto, la directora de la CIA, en cooperación con el gobierno británico, mintió a Trump sobre el incidente. Su objetivo era sabotear la política de Trump de mejorar las relaciones con Rusia. El truco funcionó.

El New York Times no dice que las fotos que Gina Haspel mostró a Trump fueran falsas. Afirma que sus mentiras eran “información nueva” y que ella no estaba allí para manipularla.

Es un ejemplo de que Haspel es una de las pocas personas que puede cambiar la posición de Trump sobre la base de “información nueva”.

Los colegas y amigos de Haspel rechazan la idea de que ella manipulara al presidente. Por el contrario, ella trató de que la escuchara y de protejer a la CIA, según antiguos funcionarios de inteligencia que la conocen.

El trabajo de la directora de la CIA es servir al Presidente, no proteger las políticas internas de la centrl. Esperemos que Trump despida a Haspel. También debería deshacerse de su protector, Pompeo, que probablemente desempeñó algún papel en este juego.

Haspel se ganó la confianza de Pompeo y permaneció leal a él. Como resultado, Trump ve a Haspel como una extensión de Pompeo, una perspectiva que ayuda a protegerla, han declarado varios funcionarios de inteligencia.

(1) https://www.washingtonpost.com/gdpr-consent/?destination=%2fworld%2fnational-security%2ftrump-a-reluctant-hawk-has-battled-his-top-aides-on-russia-and-lost%2f2018%2f04%2f15%2fa91e850a-3f1b-11e8-974f-aacd97698cef_story.html
(2) https://www.nytimes.com/2019/04/16/us/politics/gina-haspel-trump.html