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La pitada

Nicolás Bianchi

Esta vez no han podido «invisibilizar» la, como ellos mismos titulan, «monumental pitada» (xiulada, en catalán; txistu egin, en euskera) al himno español en la final de Copa disputada en el Nou Camp de FC Barcelona (con Franco había que decir «CF» igual que «Atlético» y no Athletic de Bilbao) y es que, en los últimos siete años ha habido tres finales de Copa entre bilbaínos y barceloneses, un mal trago, sin duda, para los españolazos que, nomás abren el pico, generan más independentistas («separatistas», en su jerga) a mogollón. Hasta los telediarios de TVE abren con esta noticia para, a continuación, decir que la Comisión Antiviolencia (¿qué será eso?) va a estudiar «la cosa» y poner sanciones económicas… ¿a quién? ¿al club? ¿a las aficiones vasca y catalana? Como dice Artur Mas, nacionalista burgués a quien el nacionalismo español más burro, lerdo y montaraz,  le convierte casi en un burgués revolucionario de la época de la Revolución francesa, «ridículo», algo que sólo consigue el efecto bumerán (boomerang), es decir, escupir al aire para que te caiga encima el esputo, el lapo.

Y es que no espabilan, no aprenden, son como niños malcriados en las ubres del franquismo, como Esperanza Aguirre, que decía Manuela Carmena sin mucho entusiasmo, la verdad, esta menchevique conciliadora, pero apuntó bien, vaya, que no se diga de nosotros que tenemos cartolas y orejeras. Toda la prensa generalista y deportiva, emisoras de radio, «progres» o fachas o mediopensionistas, han coincidido en decir que la pitada, el pitadón monumental, ha sido «una falta de respeto», una falta de educación al himno español, a la «Marcha Real» propia de los Borbones, que no del pueblo español, que esto bien que se lo callan, como también callan, igual ni lo saben, otra pitada que hubo ¡en 1925!, en plena Dictadura de Primo de Rivera contra ese himno en Las Corts, como se llamaba entonces el estadio del Barcelona (situado en otro sitio que el actual).

Como no pueden meter en el trullo a todos los «pitantes», que es lo que les gustaría, han decidido ponerse estupendos y decidir que los que pitan son gente maleducada que no sabe respetar un himno «de todos los españoles», o sea, una cuestión de pedagogía y didascalia (si no meto un palabro raro, reviento), de gente con mal carácter y nada fina cuando no de mal vino, y no como ellos, gente con talante, sportsman, de estirpe, buena y alta cuna y… demócratas. Gente de clase, vaya. Y no la chusma de las gradas del estadio culé. Pedir que se pregunten por qué se pita, ¡¡tres veces en siete años!!, repito, el himno antiespañol, que sería lo más apropiado decir, sería, dirían estos delincuentes del periodismo, mezclar «deporte y política». No es que sean incapaces de analizar las cosas -bueno, algún Roncero desbocado y bocazas sí habrá- o no ver el por qué de lo que pasa y el por qué de las pitadas, simplemente ocultan la raíz del problema, lo silencian, o, si resulta ya problemático, manipulan y deciden que es una cuestión de educación, o sea, de parvulitos, de que la plebe no saca buenas notas, o sea, para septiembre. Son, ya lo dije, delincuentes porque mienten a sabiendas. Y fatxas porque ya están pensando en sanciones, que es lo único que saben hacer como solicita el exdirigente de Fuerza Nueva Tebas que dirige la Liga de Fútbol Profesional. Pitadas elocuentes que dicen más que todo el discurso dominante de estas gentecillas que sólo saben robar y darse la gran vida hasta el día menos pensado…

El fútbol según el imperialismo

Si Ustedes habían imaginado siquiera un momento que con el artículo sobre la corrupción de la FIFA habíamos agotado el asunto, se equivocaron por completo. Pero si -además- han deducido que el imperialismo utiliza al fútbol sólo para atacar a Rusia, tampoco tocan el piano con los diez dedos de sus manos. Le faltan dedos y le faltan teclas. En Washington están cocinando una mezcla entre el fútbol y su propia estrategia, tan explosiva como el detonante y la carga mortífera.

No puede ser casualidad que la actuación del FBI contra la FIFA por corrupción se desate sólo dos días antes de las elecciones para respaldar a Joseph ‘Sepp’ Blatter en su cargo de presidente de la organización internacional. La alternativa a Blatter era -nada menos- que el príncipe y general del ejército jordano Ali Bin Al Husseine, que el viernes retiró su candidatura.

En Estados Unidos el fútbol no es un deporte de masas, como en el resto del mundo. Más bien es una de las excepciones en las que el imperialismo no ha logrado imponer el “american way of life”. Deberíamos ser aficionados al béisbol o al rugby. Sin embargo, el imperialismo sabe de la importancia internacional que tiene el fútbol. Incluso algunos destacados perros de presa del imperialismo, como el senador John McCain, nada menos, son perfectos conocedores de lo que allá llaman “soccer”, casi como la clientela de cualquier taberna hispánica.

La importancia que el fútbol ha ido adquiriendo en el mundo ha acentuado la necesidad de manejar cierto tipo de eventos, como los Campeonatos Mundiales. En fin, el control del fútbol es importante para manejar el mundo. Un control insuficiente sobre la FIFA ha llevado a que un mundial se vaya a celebrar en Moscú y a que en el organismo se vaya a votar la exclusión de Israel de las competiciones de la FIFA bajo una acusación de “racismo antipalestino”. Eso significa que hay algo en el mundo que no es la correa de transmisión de la alta política que quiere Washington, lo cual es absolutamente intolerable.

De ahí que el miércoles el senador McCain hiciera un llamamiento a destituir a Blatter para poner en su lugar a un príncipe jordano más amistoso hacia Israel y menos hacia Rusia.

La cuna del fútbol es Inglaterra y la cuna de los ataques a Blatter también fue Inglaterra, cuya prensa comenzó a atacarle el año pasado cuando no lograron llevar a las islas los Mundiales del año 2022. Hay deportistas que no saben perder y eso es importante tenerlo en cuenta porque la mayor parte de los deportistas pierden. Entonces creen que no es porque el contrario sea mejor sino porque alguien -ajeno a ellos mismos- es un corrupto.

Si Moscú logra organizar un Mundial y Londres no, en el mundo muchos van a pensar que una ciudad y un país son mejores que otro, cuando se trata nada menos que de Londres y de la capital del fútbol. En tales casos ingentes masas de capitales se trasladan de un sitio (como Londres) a otro (como Moscú) y con ellos se trasladan también las cámaras de televisión y muchos millones de personas verán que Rusia no es ese paria de la tierra, hosco, aislado del mundo, rechazado y repudiado. Si Estados Unidos no impone otro boicot, lo cual sería extraño, durante meses, los propagandistas del imperialismo van a tener que cambiar su lenguaje, hablar de otras cosas.

También Putin ha dicho que no encuentra motivaciones políticas en la actuación del FBI contra la FIFA. Pero en el ataque a la FIFA es difícil ver algo distinto a la política. Por ejemplo, necesitamos que alguien explique por qué el FBI mete sus narices en un crimen que se ha cometido tan lejos de las fronteras de Estados Unidos. Si había un delito, ¿por qué la policía suiza no hizo nada?, ¿se enteró el FBI antes que ellos?, ¿acaso la actuación de la FIFA es plenamente legal ante las leyes suizas?, ¿qué hacía el FBI investigando a un organismo internacional que tiene su sede en Zurich?, ¿está el mundo entero sometido a las leyes aprobadas en Estados Unidos?, ¿a los policías de Estados Unidos?, ¿a los tribunales de Estados Unidos?

El asunto es mucho más peliagudo de lo que parece y más de uno se estará ahora tentando la ropa. No sólo la FIFA tiene su sede en Suiza. Desde 1945 la mayor parte de los organismos internacionales se instalaron en Suiza porque alardeaba de ser un país neutral en el que ese tipo de actuaciones no era concebible… hasta ahora. El fracaso del golpe de Estado contra la FIFA sólo es momentáneo. Empieza la prórroga. Los imperialistas volverán a intentarlo porque -por si no se habían apercibido de ello- todo el mundo está sometido a Estados Unidos. Incluidos los organismos internacionales, que no se rigen por sus propios Estatutos sino por las leyes aprobadas por el Congreso y el Senado de Estados Unidos.

Si desde 2011 Estados Unidos ha derrocado gobiernos en varios países árabes, si dio un golpe de Estado en Kiev el año pasado, ¿por qué no va a poder hacer lo mismo con la FIFA o con cualquier otro organismo internacional?

Los Mundiales de 2018 en Moscú resultarán apasionantes: ¿tendrá entonces el Estado Islámico su propia selección nacional?

El golpe contra la corrupción de la FIFA es un golpe contra Rusia

Es un clamor conocido desde siempre que la FIFA, el organismo mundial que regula el fútbol, es un pozo séptico, tanto o más que otros organismos internacionales conocidos, como el Comité Olímpico Internacional, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo, la Unesco, la Unicef y la propia ONU, bien entendido que la corrupción es una parte de la dominación, es decir, que no corrompe quien quiere sino quien puede. En una sociedad capitalista los que luchan por la dominación, favorecen la corrupción.

También es conocido que la FIFA tiene su sede en Suiza y que ha sido este país quien ha procedido a detener a varios altos dirigentes del organismo, pero que lo ha llevado a cabo siguiendo órdenes de Estados Unidos. Si la FIFA siempre ha sido una institución corrupta hay que empezar a pensar en los motivos por los cuales ha sido ahora -precisamente ahora- cuando se han puesto en marcha.

La respuesta es que el Mundial de fútbol 2018 se celebrará en Rusia y Estados Unidos, a pesar de lo que dice el diario deportivo As (*), se dispone a imponer un nuevo boicot, lo cual tampoco es nuevo. Los únicos juegos olímpicos de los que disfrutó la URSS fueron saboteados por los imperialistas, como fueron saboteados el año pasado los juegos de invierno en Sochi.

Si los dirigentes de la FIFA han sido detenidos por cobrar sobornos por adjudicar el lugar de celebración de los Mundiales de fútbol, la maniobra de Estados Unidos se dispone ahora a demostrar “urbi et orbi” que los de 2018 se adjudicaron a Rusia no en virtud de las virtudes deportivas de ese país sino a cambio de un dinero sucio, lo cual es obvio. Si Rusia no hubiera sobornado a los caciques de la FIFA, el evento se hubiera ido a otro lugar, porque esa decisión es una subasta: los mundiales se celebran en el país que pone más dinero dentro de su bolsillo.

Es posible que la adjudicación de los Mundiales 2018 a Rusia no se anule, a pesar de los sobornos. En cualquier caso, el proceso contra la FIFA se convertirá en un proceso contra Rusia, cuyo nombre no quedará asociado a algo tan magnífico como el deporte, sino a la sucia corrupción. Rusia es un país corrupto y corruptor, y eso es algo que le diferencia de los demás países del mundo, como España, sin ir más lejos.

Es un caso intolerable en el que quieren mezclar dos cosas distintas, como el fútbol y “la política” que no tienen nada que ver. Por ejemplo, con ocasión de la final que jugaron el miércoles pasado el Sevilla y el Dnipro, el diario deportivo Marca escribió que el club ucraniano era propiedad del conocido magnate Kolomoiski, al que presentaba como un campeón de la lucha que está librando Ucrania contra “la invasión rusa”.

Ya ven Ustedes que si quieren mantenerse informados de los graves acontecimientos que ocurren en Ucrania, deben leer el Marca. De lo contrario nunca se enterarán de que dicho país ha sido invadido por sus vecinos “manu militari” y que, haciendo gala de patriotismo, los grandes capitalistas ucranianos están al frente de la lucha contra tal invasión. Tampoco se enterarán de que los grandes capitalistas tienen las mismas aficiones deportivas que las demás clases sociales, por bajas que sean, cuyos gustos satisfacen financiando clubes de fútbol como el Dnipro. Desinteresadamente, sin ningún ánimo de lucro.

A lo que el Marca contaba el miércoles hay que añadir que el Sevilla Club de Fútbol, tampoco tiene nada que ver con “la política” y por eso su antiguo presidente y dueño, Jose María del Nido, está en la cárcel. Además de corrupto y abogado de corruptos, Del Nido es un viejo fascista, militante de Fuerza Nueva durante su juventud, que ya estuvo detenido durante la transición por actividades tan fascistas como la brutal paliza que le propinó a un militante del Partido de Trabajo.

Otro fascista futbolero es Tebas, el presidente de la Asociación de Fútbol Profesional. ¿Se libra alguien?

Pero el fascismo no es política sino patriotismo, algo que está por encima de las clases y de la lucha de clases. Por eso aquí nos oponemos a que nadie trate de politizar algo que no tiene nada que ver con “la política”, como es el fútbol.


(*) Rusia niega que el ‘caso FIFA’ pueda dejarle sin el Mundial, http://futbol.as.com/futbol/2015/05/27/internacional/1432717933_288888.html

Ese toro enamorado de la Luna

 Nicolás Bianchi
El Parlament catalán (como el canario) prohibió en su día la celebración de corridas de toros a partir de 2012, o sea, ya no se celebran. La Iniciativa Legislativa Popular consiguió declarar Catalunya territorio libre del maltrato al toro de lidia y de la llamada «fiesta nacional». Digo «maltrato» y no «tortura» pues que este último término sólo cabe aplicarse, penalmente, a los humanos -en concreto a los funcionarios públicos- y no a los animales.

Quien esto firma ya avisa de antemano que no tiene ni puta idea de toros y menos de la hermética jerga esotérica que usan los críticos taurinos, esa sí que es «casta», que parecen dirigirse a una élite ducha en el supuesto «arte», otrosí «cultura», que es la lidia. No, sin embargo, por confesar no entenderlo abomino de Cúchares, Frascuelo, el conferenciante Domingo Ortega o el erudito Luis Francisco Esplá, ¿o debería hacerlo?

Y no por ver sufrir a un animal -el toreo, en sus orígenes, era a caballo que sólo tenían -caballos- los nobles militares que alanceaban al toro; ya con Felipe II, lo rejoneaban; el toreo a pie es del siglo XIX, con caballos sin peto ni gualdrapa y despanzurrados y desventrados pero, eso sí, «democratizado» y profesionalizado, sino por lo que es la esencia de las corridas: la emoción del peligro.

En el siglo XVI el público era torista y no torerista. No se entendía una corrida de toros sin que éstos no causaran estragos, era lo normal, igual que en el circo romano de donde, según parece con visos verosímiles, vienen estas «tradiciones» (y no de los godos o árabes). Ya entonces, los frailes hablaban -por razones humanitarias- de «afeitar» las astas del morlaco, improvisar enfermerías y habilitar burladeros, o sea, todo inventado, como quien dice. Menos los varilargueros y los picadores que son del XIX para facilitar la labor a los diestros de a pie menoscabando fiereza y trapío al bicho.

Quien tuviera la suerte, como este menda, de oír a don José Bergamín, poeta eximio entre otras labores, enterrado en Hondarribia (Fuenterrabía) el verano de 1983, con flores del torero gitano Rafael de Paula, gaditano él, hablando y escribiendo no mal sino muy bien de la tauromaquia, no puede por menos de trastabillar en sus pasos. Bergamín, polígrafo, publicista, veía con otros ojos, con mirada otra. Los escritores del 98 (lo de «generación» es un invento de Azorín del que ninguno se daba por aludido, sobre todo Pío Baroja) eran taurófobos (pasaban del festejo taurino). Los del 27 -como Bergamín-, más gongorinos y deslumbrados por el enfrentamiento hombre-animal (bien que en condiciones desventajosas para el animal, ¿no es cierto?), transverberados, taurófilos (amantes de la «fiesta»). José Cadalso, otro gaditano, militar ilustrado (no hay oxímoron, era otra época) del siglo XVIII, pasaba vergüenza (no torera, precisamente) ante lo que hoy pasa por ser antonomasia española.

Decía más arriba que al toro no se le tortura sino que se le maltrata. Y ello delante de un público que paga por ver, vale decir, un espectáculo. Esta es, a mi juicio, la clave. Se paga por contemplar una diversión (?) donde el toro muere -o el torero: la emoción del peligro que decíamos- después de ser, se vea como se vea, lacerado de malas maneras. Si muere el artista, elegía (a Sánchez Mejías). Si muere , como es su pathos fatídico, el minotauro no hay sino fathum y/o indulto del respetable por su bravura (como el pulgar del césar apuntando hacia arriba).

Un toro cartesiano que pensaba el gran Descartes que el animal era una máquina sin nervios y, por lo tanto, no sufre, compuesto de cables y no cartílagos. Otro día hablaremos de box. Tengan un buen día.

¡ Muera la inteligencia !

Ataques contra las librerías en la España de la transición

A lo largo de la transición las librerías de las ciudades españolas fueron testigo de una escalada de agresiones sin precedentes por parte de grupos fascistas apoyados por los aparatos represivos del Estado, dentro de una «estrategia de la tensión» destinada a sembrar el pánico y paralizar el movimiento de masas.

El 6 de mayo de 1976 el diario El País titulaba una noticia: «Un centenar de atentados a librerías españolas». Unos días más tarde titulaba otra: «Una librería asaltada cada dos semanas». Nada menos que 33 establecimientos habían sido destrozados en los últimos 16 meses después de la muerte de Franco. La prensa de la época hablaba de «ola», «espiral» o «escalada» y el período que se extiende desde la muerte de Franco fue calificado como una «etapa negra» para los libreros. Las cifras utilizadas ascienden a 200 establecimientos afectados.

Algunas librerías son objeto de ataques en varias ocasiones, así como de intimidaciones de diverso grado, convirtiéndose en víctimas múltiples. La librería Tres i Quatre de Valencia ostenta un récord: el número de ataques fascistas más alto de Europa. A finales de 1976 había sufrido siete atentados. Otra librería, Pórtico, de Zaragoza, era veterana en agresiones: tuvo su primer ataque en 1946 y tres décadas después acumulaba ya cinco en pocos meses. La dos librerías Antonio Machado, tanto la de Sevilla como la de Madrid, también fueron atacadas en muchas ocasiones por los fascistas.

La librería Rafael Alberti de Madrid padeció cinco ataques. A finales de abril de 1976 provocó la cólera de los fascistas tras organizar un acto en el que el cantaor Manuel Gerena firmó sus obras. Primero les enviaron un anónimo: «Lo de Manuel Gerena ha colmado nuestra paciencia. Pronto os visitaremos». Ese primer anónimo se saldó con dos atentados el 30 de abril y el 8 de junio, que destruyeron completamente la librería siete meses después. En el primero utilizaron piedras para romper las lunas, que luego sustituyeron por un bloque de hormigón traído de alguna obra cercana, dada la ineficacia de las piedras. El bloque de hormigón, ante la resistencia de las lunas, tampoco fue eficaz, por lo que utilizaron las pistolas. Se identificaron cinco disparos que consiguieron perforar una de las cinco láminas de las lunas. Luego utilizaron una barra puntiaguda y un martillo. La finalidad era hacer un agujero para introducir una carga explosiva.

La librería fue víctima de dos atentados más. El 9 de julio los fascistas pintaron las paredes de la librería con varias cruces gamadas y una amenaza: «Volveremos». Finalmente estuvieron a punto de perforar con un punzón la luna antibalas. Tras nuevas amenazas de muerte contra el propietario el 14 de octubre y el 6 de noviembre, la librería fue objeto de un incendio. Para ello introdujeron gasolina bajo la puerta y prendieron fuego después.

Los ataques violentos sólo eran la punta de un iceberg. Además las librerías, revistas y periódicos debían hacer frente a los controles de la censura y a los riesgos de secuestros y de multas que la todavía vigente Ley de Prensa de 1966 albergaba.

Durante la transición los libreros fueron amenazados  permanentemente. Los fascistas les intimidaron y llenaron sus escaparates de pintadas. La amenaza iba a menudo acompañada de pintadas y el cóctel molotov era avalado por la presencia de cruces gamadas.

Los fascistas justificaban sus crímenes por la presencia en todas las librerías españolas de autores marxistas y progresistas en detrimento de los títulos de los escritores reaccionarios como Menéndez Pelayo, Maeztu, José Antonio y Onésimo Redondo.

En noviembre de 1971 se produjo el primero de los ataques, dirigido contra la librería «Cinc d’Oros» de Barcelona. En esta ocasión varios cócteles Molotov contra los escaparates del establecimiento provocaron un incendio ocasionando la destrucción de libros pero también de una reproducción del «Guernica» de Picasso.

En febrero de 1972 un segundo ataque esta vez contra la librería «Antonio Machado» de Madrid ocasionó el destrozo de las lunas de los escaparates y una serie de pintadas insultantes.

A partir de mayo de 1973 las acciones violentas comenzaron a extenderse a otros centros de interés relacionados con la cultura como revistas, editoriales y distribuidoras. Así, «El Ciervo» (1973), «Nova Terra» (1973), y «Enlace» (3 de julio de 1974) respectivamente, fueron objeto de incendios con consecuencias cada vez mayores.

En la madrugada del 14 de octubre de 1975 explotó una bomba en la sede de la editorial Ruedo Ibérico de París. El atentado no constituía un acto aislado contra editoriales en Francia ya que otras empresas habían sufrido la misma suerte: la editorial vasca de Hendaya Mugalde en dos ocasiones, en abril y mayo; la librería «Naparra» en Biarritz, y en París, las Ediciones Ebro.

Tras la muerte de Franco, 1976 fue el año el más intenso en acciones terroristas. De mayo a diciembre se produjeron 55 atentados a librerías, frente a 25 durante los meses de enero a junio del año 1977. Se trataba del envío de anónimos, amenazas verbales, llamadas telefónicas anunciando estallidos de artefactos, incendios provocados, ráfagas de metralleta, lanzamiento de botes de tinta y colocación de cargas explosivas, cuando no utilizan los excrementos para embadurnar los escaparates de las librerías.

El alcance de los ataques a las libdrerías queda claro en el siguiente telegrama de 1976, firmado por 27 librerías madrileñas y dirigido a los libreros afectados: «Frente actual escalada violencia extrema derecha, que alcanza a todos los pueblos de la Península, enviamos mensaje solidaridad y hacemos constar indignación ante impunidad de los hechos».

Es otra de las constantes que aparece siempre en el terror fascista de la transición: la impunidad de los criminales. La policía se cruza de brazos y los periódicos se limitan a utilizar términos tales como «unos desconocidos» o «incontrolados».

Sólo hubo una detención, que correspondió al incendio de la ya mencionada librería «Rafael Alberti» de Madrid. Sus autores fueron José Alberto García, Alfonso Moreno, Ricardo Manteca y Francisco José Alemany. Eran los mismos que el 5 de noviembre de 1971 destruyeron la galería de arte Theo, comprendidas una serie de litografías de Pablo Picasso. Aunque la prensa reveló entonces la identidad de los fascistas, en ningún momento establecieron sus vínculos con los servicios de información del franquismo, de la Guardia Civil, del Estado Mayor y de la Presidencia del Gobierno. Sus autores eran agentes de la policía de Madrid: Francisco José Alemany había sido informador de la policía en la universidad y Ricardo Manteca era un asalariado de la Dirección General de Seguridad. La ultraderecha siempre estuvo muy bien controlada.

La impunidad estuvo rodeada de una constelación absurda de siglas que fueron otras tantas cortinas de humo. En cuatro ocasiones la autoría la reivindica un supuesto «Comando Adolfo Hitler». Otra referencia que aparece con cierta frecuencia en los artículos de opinión es la de los Guerrilleros de Cristo Rey y las siglas GAS pertenecientes a los Grupos de Acción Sindical.

Las compañías de seguros se negaron a pagar los destrozos provocados y a cubrir el coste de las reparaciones por el carácter extraordinario de los daños, por lo que la indemnización recaía en el Consorcio de Reasegurados, compañía estatal dependiente del Ministerio de Hacienda que cobraba el 15 por ciento correspondiente a las primas de los seguros normales.

Ahora bien, para que tales indemnizaciones fueran acordadas era necesario un certificado de la policía como prueba del carácter político de los actos violentos cometidos. La condición previa al pago era que los culpables hubieran sido detenidos y condenados por un juez, lo cual no existió nunca tras alguno de los cientos de atentados.

Los ataques a las librerías nunca han cesado. En 1980 los fascistas volvieron a atacar la librería La Oveja Negra en el barrio de Quintana, en Madrid, que ya había sido atacada cuatro años antes. Unos quince o veinte fascistas armados con bates de béisbol y cadenas profirieron gritos fundamentalistas de «¡Viva Cristo Rey!» y otros similares, arrojando una papelera a su interior y rompiendo las lunas. Uno de los cristales rotos hirió en la mano a una de las trabajadoras.

En 2005 se produjo otro ataque en Madrid cuando varias decenas de fascistas irrumpieron en la librería Crisol para reventar el acto de presentación del libro «Historia de las dos Españas», agrediendo violentamente a los asistentes y destrozando el local.

A los asistentes los fascistas les metieron panfletos en la boca, además de zarandear e intentar agredirles, entre gritos de “asesinos”, “genocidas”, patadas por doquier, y destrozos de las estanterías repletas de libros.

Uno de los atacantes era un sargento en activo del Ejército de Tierra. Todos ellos eran miembros de Falange Española.

Memoricidio cultural

Nicolás Bianchi

Mal, muy mal, rematadamente mal, está destruir el milenario patrimonio histórico-cultural asirio preislámico en Mosul como hace esa excrecencia creada por el imperialismo denominada Estado Islámico basándose en la iconoclastia de Mahoma (y antes bizantino-cristiana) cuando entró en La Meca. Aunque muchas de las esculturas destruidas fueran réplicas, cosa que no eran los budas de Bamiyán que destrozaron los talibanes en Afganistán.

De haber existido realmente los Reyes Magos, y viendo el «memoricidio» cultural llevado a cabo en Irak, estos sabios astrólogos (astrónomo sería Galileo) de tierras mesopotámicas y caldeas, cuna de la civilización como reza el tópico, se ciscarían en los salvajes que invadieron Irak basándose, encima, en una mentira, la de las armas de destrucción masiva.

Porque del genocidio cultural occidental en suelo iraquí estamos hablando. Un millón de libros de la Biblioteca Nacional y diez millones de documentos del Archivo Nacional quemados, quince mil objetos del Museo Arqueológico desaparecidos, diez mil yacimientos arqueológicos saqueados. La Biblioteca Coránica y la Casa de la Sabiduría ardieron. Entre las obras quemadas o desaparecidas desde 2003 se encuentran textos y originales de valor incalculable; tratados matemáticos de Omar Khayyan; otros filosóficos de Avicena, Averroes, Al Hindi o Al Farabi; piezas de las épocas babilónica, sumeria, caldea y asiria; tablillas cuneiformes con las primeras formas de escritura…

Mientras protegían el Ministerio del Petróleo y los oleoductos, las tropas de ocupación dejaron museos y yacimientos arqueológicos a merced de los saqueadores que, en muchos casos, trabajan por encargo de coleccionistas internacionales. Tropas invasoras han robado piezas en los asentamientos de Ur, destruido ruinas de la antigua Babilonia y provocado daños irreparables al palacio de Nabucodonosor. Soldados italianos han estado esquilmando miles de antigüedades de los asentamientos arqueológicos que tenían la obligación de cuidar. Los mercenarios gringos envían por mail fotografías de recuerdos que han tomado de los zigurats y las ruinas de lugares como Ur, Uruk, Nínive, etc. En Ur, en concreto, al enterarse estos paletos de que allí nació el profeta Abraham (que tampoco existió, históricamnente hablando, pero dejemos esto por ahora, que es secundario), la soldadesca se ha llevado ladrillos como souvenir. Carabineros italianos, polacos y estadounidenses dejaban graffitis en las paredes con leyendas que pasarán a la historia universal (de la infamia) como «yo estuve aquí» o «amo a Mary». Muy emotivo, ciertamente.

Claro que, como en el Saco de Roma protagonizado por el catoliquísimo Carlos I de España y V de Alemania en 1527, estaban auspiciados. El Secretario de Defensa (entonces), el criminal D. Rumsfeld, llegó a decir este animal que «la gente es libre de cometer fechorías, y eso no puede impedirse», o sea, como los lansquenetes de la Edad Media con el derecho al botín sólo que estos no destruían catedrales. Lo dijo quien algo sabe sobre la voladura controlada de las Torres Gemelas de Nueva York el 11-S (y del «Tamiflú», que esta es otra).

Los anticuarios iraquíes -supongo que con negocios ruinosos- han denunciado que numerosos soldados se acercan a sus tiendas para vender sellos sumerios y objetos decomisados (?). Roban tesoros para venderlos en las fronteras de Jordania y Kuwait a mercaderes de arte. Y todo ello violando la Convención de La Haya de 1954 de protección al patrimonio cultural en caso de conflictos armados, que Washington nunca firmó, a todo esto, o sea, barra libre.

Tres citas de B. Brecht

N.B.

Son célebres y resabidas, que no resabiadas, pero nunca está de más volver a recordarlas de vez en cuando, por clásicas e imperecederas, o eso creemos.

La primera se titula Preguntas de un obrero que lee y dice así:

¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?
En los libros figuran sólo los nombres de reyes.
¿Acaso arrastraron ellos bloques de piedra?
Y Babilonia, mil veces destruida,
¿quién la volvió a levantar otras tantas?
¿Quiénes edificaron la dorada Lima, en qué casas vivían?
¿Adónde fueron la noche en que se terminó la Gran Muralla, sus albañiles?
Llena está de arcos triunfales Roma la grande,
sus césares, ¿sobre quiénes triunfaron ?
Bizancio tantas veces cantada, para sus habitantes,
¿sólo tenía palacios?
Hasta la legendaria Atlántida
la noche en que el mar se la tragó,
los que se ahogaban pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César venció a los galos.
¿No llevaba siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al saber su flota hundida.
¿No lloró más que él?
Federico de Prusia ganó la guerra de los Treinta Años.
¿Quién ganó también?
Un triunfo en cada página. ¿Quién preparaba los festines?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias, tantas preguntas.

Otro, menos conocido, quizá, lleva por título Muchas manera de matar, donde, con una sorna tremenda, casi mefistofélica, se lee:

Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc.
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.
Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque.

Y, por último, el muchas veces citado y que, curiosamente, no es de él, de Brecht, pero tanto da y así dice lo que sigue con este título: Primero cogieron…

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí,
no quedaba nadie para protestar.

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.

Sin asunto

N.B.

Si el derecho a la vida fuera un valor absoluto -y a eso aspiramos los humanistas que no somos teólogos-, no habría más que prisioneros, pero no Historia. Y sucede que la violencia es la partera de la Historia “malgré lui” de los profesionales en rasgarse las vestiduras. Bellos platónicos hay que buscan, de manera idealista pero encomiable, la moral. Pero lo que hay es la doble moral -o doble rasero- para juzgar según y cómo bajo el capitalismo y su fase superior el imperialismo. La moral de la clase dominante habla del derecho a la vida mientras su sistema chorrea sangre por los poros.

Es la anécdota del pirata y Alejandro Magno: porque tengo un bajel, un solo bajel, me llamas “pringao”, mientras que a tí, que tienes cien, te dicen emperador. Lo mío es barbarie y lo tuyo civilización…

La muñeca Barbie quiere espiar a los niños

Julio Valdeón Blanco
Una terrible rival amenaza ensombrecer a las célebres chicas de James Bond, tanto por su fama y belleza como por su capacidad de espiarnos desde la infancia más temprana. La futura agente es conocida por todos. Su nombre es Barbie.
Edward Snowden advirtió en su momento de que un niño que nace hoy «crecerá sin ningún concepto de la privacidad y nunca sabrá lo que significa tener un momento privado para sí mismo, un pensamiento que no fue grabado o analizado». Desde que el ex-analista de la Agencia de Seguridad Nacional, revelara el verdadero alcance del espionaje electrónico de Estados Unidos, los activistas de derechos humanos no han dejado de denunciar los peligros que plantea la pérdida de privacidad. Sus advertencias amenazan plasmarse realidad ya a partir de la infancia, y ya desde el próximo otoño.
La organización Campaign for Commercial-Free Childhood (CCFC) ha lanzado una estruendosa campaña contra la llamada Hello Barbie, la muñeca de Mattel con micrófono y conexión Wireless a internet, a la venta a partir del otoño.
El juguete grabará a los niños, enviará sus voces a la nube, reconocerá sus voces mediante un programa informático, guardará la información y responderá a cada infante de forma individualizada.
Para Susan Linn, fundadora de CCFC, psicóloga y profesora de la universidad de Harvard, «la muñeca conocerá todo lo que le gusta y no les gusta a los niños, y esto no lo digo yo, sino la propia Mattel».
Esto es, el departamento de marketing de la compañía tendrá un acceso sin precedentes a la psique infantil, a sus filias y fobias, y a sus conversaciones.
Otro asunto que preocupa a la doctora Linn es el hecho de que «la muñeca escuchará no solo a los niños, sino todo lo que suceda alrededor de ellos, así que no exageramos al decir que las familias permitirán ser vigiladas por una corporación en sus propias casas».
«¿Qué sucederá», se pregunta, «si el niño hace o dice algo que no guste a sus padres?» Peor aún: «¿Y si el niño es objeto de abusos y estos son grabados por la muñeca?» En Estados Unidos la ley obliga a denunciar a cualquiera que tenga conocimiento de los abusos contra un niño. ¿Qué protocolos seguirá Mattel al respecto?
Por otro lado, «los niños no juegan con los aparatos electrónicos como con las muñecas, porque con estas crean lazos afectivos, y con la nueva Barbie, de alguna forma estarán creándolos con una empresa». Está por ver si Mattel, incluida en la lista Forbes como una de las 500 empresas más ricas del mundo, escuchará las denuncias de CCFC.
«Aunque hemos tenido grandes éxitos en el pasado dependerá en buena medida de si hay suficiente gente dispuesta a protestar», reconoce Linn.
De fondo surgen interrogantes como el derecho a la privacidad del niño y los límites que nuestras sociedades establecen al escrutinio de las grandes corporaciones en la esfera privada del ciudadano.
Fuente: http://mundo.sputniknews.com/reportajes/20150313/1035343667.html

Inquisiciones

Cuando le tenía ya olvidado, luego de varias lunas, recibí una epístola de Don Dextrógiro Diestro Recto, hombre cabal y de orden, que, por su interés, o así lo creo, reproduzco, Dice así: “Caro amigo Nicolás: iré al grano, pues sé que eres más sintético que analítico y de ahí tu lado femenino para compensar tus brutales blasfemias y venablos sin cuento. Corren, my friend, tiempos de disipación y nula episteme. Le decían “pensamiento único”, pero yo lo llamaría “pensamiento uno” (porque no habría dos ni tres).

Muchos cristianos -ahora que estamos en Semana Santa- piensan que la doctrina fundamental del cristianismo con respecto a la supervivencia individual en el más allá es la inmortalidad del alma. Craso error. La doctrina fundamental es la de la resurrección de los muertos. Jesucristo, como los fariseos, la defiende en contra de los saduceos y sus famosas trampas (eso es una trampa saducea, se oye decir sin saber muy bien en qué consiste, pero era poner en bretes y apuros a Jesucristo en el interrogatorio buscándole las cosquillas y las contradicciones).

Pero aquí, estimado Nicolás, empiezan los problemas que deberían aquejar a la Humanidad. Uno de los que más preocupó a los doctores de la Iglesia es la suerte que corren los elementos materiales devorados por los caníbales. No es cuestión bizantina ni estoy fumado, ya conoces mis estrictas costumbres que rayan lo severo. San Agustín (Agustín de Hipona, como dirías tú) considera que estas partes regresarán a su propietario original en el cielo (si se salva, claro). Santo Tomás (o Tomás de Aquino, según tu gusto paganizante) también analiza el inesquivable problema de los intestinos. Parece, a priori, que los cuerpos resucitarán sin intestinos, pero la respuesta correcta es que lo harán como los otros miembros y no estarán vacíos -recuerda, Nicolás, el proverbial horror vacui de los escolásticos-, pero tampoco llenos de inmundicias, sino de fluidos nobles. Por el contrario, residuos que la naturaleza rechaza, como la orina, el sudor y el pus no resucitarán. ¿Me sigues?

¿Qué me dices de la geografía del cielo? ¿Es un lugar o un estado o, como se dice ahora, una ‘situación’? Es crucial saber esto. Para Jesús es un lugar: “en la casa de mi Padre hay muchas moradas” (Juan, XIV). Para algunos teólogos modernos es una… manera de estar. Pero no se puede obviar que la presencia del cuerpo implica la espacialización del cielo (la gente, en el cielo, reclamaría sus derechos y sus parcelitas). No sólo el cuerpo resucitará con todos los órganos que poseía durante su vida, sino que también recibirá los que podían haberle faltado ya sea por defectos corporales, mutilaciones o lesiones cerebrales por escuchar a Paco Marhuenda. San Agustín admite una excepción: las huellas de los suplicios en los cuerpos de los mártires no serán borradas. Esas cicatrices, lejos de ser desagradables, serán marcas de dignidad.

Voy acabando. Tanto para Fra Angélico como para San Agustín, los hombres resucitarán a la edad perfecta, en su plenitud física y moral, o sea, a los 30 años. Así, los niños (bautizados, claro) resucitarán con el cuerpo que habrían tenido si hubiesen llegado a la madurez. ¿Irán los elegidos vestidos o desnudos? También esto está previsto. Irán en bolas, dicho en lenguaje zafio y coloquial, porque no hará frío ni habrá concupiscencia. ¿Qué idioma se hablará? El que se quiera, pero el hebreo será la lengua de trabajo principal. Podría extenderme (por ejemplo, ¿qué pasa con los clásicos griegos paganos nacidos antes de Nuestro Señor Jesucristo, verbigracia, Virgilio, que acompañara a Dante por el Hades, ¿adónde van estos?), pero es suficiente. De esto hay que hablar, caro Nicolás, de cosas que ni la propia jerarquía católica sabe en estos tiempos de molicie, aunque con un esperanzador Papa Paco. Saludos a tu santa y a tu prole y a ti un fuerte abrazo, parrasplas. Vale».

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