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La última oferta de Brzezinski para un nuevo reparto imperialista del mundo

Un perro viejo con trucos también viejos
Umberto Pascali

En su última diatriba pública “Hacia una reorientación global”, un Zbigniew Brzezinski visiblemente consumido y senil demuestra una vez más que los viejos perros no pueden aprender trucos nuevos.

Se hace evidente que su ego no le permite a este criminal de de guerra decrépito renunciar a su papel fracasado como estratega de la élite norteamericana. Aún quiere convencer a los viejos tiburones de Wall Street que puede salvarlos de lo que dice ser una catástrofe inminente.

Olvidando que la política extranjera de Estados Unidos ha estado basada sobre sus locos planes (es especial, aunque no solamente, desde la elección de su protegido Barak Obama), Brzezinski dice a sus dueños que Estados Unidos podría perder pronto su posición dominante, y/o que incluso podrían ser derrotados militarmente, si se compromete en una guerra contra sus rivales, Rusia y China.

¿Qué se puede hacer?, ¿cuál es su plan? Su única solución consiste en dividir a China y Rusia, para convencer a uno de sus dos rivales de colaborar con Washington contra el otro. Es algo, sin exagerar, patético, por llamarlo de alguna manera.

Esta claro que, refiriéndose al rechazo categórico de Rusia a rendirse frente a la guerra económica, financiera, militar y psicológica desencadenada contra ella, Brzezinski pone en guardia contra un rival que puede ser capaz de desplegar nuevos sistemas de armamento que obligarían a Estados Unidos a escoger entre un suicidio mutuo asegurado y la pérdida de su dominio.

Por ello, “la adquisición repentina por parte de algunos Estados de la capacidad de convertir a Estados Unidos en algo militarmente inferior significaría el fin de su papel global”. Brzezinski avisa de que esto significaría “probablemente una situación de caos mundial” (sic). Es por lo que Estados Unidos deben escindir a Rusia y China, inmediatamente, y hacer socio propio a uno de los dos. Pero (doloroso dilema), ¿quién sería el enemigo y quien el socio? “Zbig” explica que la élite norteamericana debe “contener al menos previsible pero rivalizar potencialmente con el más emprendedor”. Y esto ¿qué es? “Actualmente el más susceptible de ir demasiado lejos es Rusia”. ¿Una alianza con China contra la Rusia de Putin? No tan deprisa, silba la vieja serpiente. En efecto, “a un plazo mas largo [la más susceptible de superarnos] podría ser China”.

Tal vez el maestro de los tiburones de Wall Street, criminalmente incompetente, intenta separar a los dos rivales, ofreciendo una asociación para el primero que levante la mano. En ese caso, seríamos testigos de una ilusión abisal, un vergonzoso espectáculo de impotencia.

La última elucubración chapucera del estratega fosilizado contiene también su evaluación de Europa y de los europeos; qué piensa de ellos, sin dudar en decirlo abiertamente. Aparentemente, si duda respecto a lo que se debe hacer a escala mundial, Brzezinski no tiene dudas sobre los europeos. Son totalmente inofensivos, están bajo control, incapaces de presentar un peligro real o potencial para la dominación anglo-estadounidense.


Obedecerán ciegamente toda orden contra su soberanía y sus intereses económicos básicos; reforzarán la jaula de la OTAN en un impulso masoquista, y se verán progresivamente e irreversiblemente debilitados en la insignificancia y el caos, por las migraciones bien organizadas procedentes del sur (conocidas en el lenguaje brzezinskiano como “renacimiento”).

Estados Unidos están pendientes de la continuidad y degeneración de las Primaveras Árabes, con el fin de matar dos pájaros de un tiro. El primero es permitir, por medios públicos o secretos, una espiral desestabilizadora en Medio Oriente y África del norte (MOAN). El segundo seria favorecer, por los mismos medios, un aumento de las olas de refugiados en Europa procedentes de países desestabilizados.

Brzezinski justifica e incita a estas masas a la violencia de la desesperación (consecuencia deliberada de sus políticas) contra Europa, lo que explica la ilimitada hipocresía: “El despertar político post colonial que afecta a los musulmanes es una reacción tardía al aplastamiento, a veces brutal, por parte de las potencias europeas principalmente”.

Por ello, subraya Brzezinski, los europeos deben ser sometidos a la venganza en pago de sus pecados coloniales.

Es increíble que ningún gobierno importante, partido u organización en Europa o en el “MOAN” haya reaccionado y denunciado esta doble agresión fríamente concebida. La expresión “Renacimiento Político Mundial” (como la expresión “Gran Tablero” para el plan destinado a aislar y desestabilizar Rusia y el conjunto de Eurasia), ha sido, nuevamente, inventada por Brzezinski. Puede verse en el artículo “El despertar político global”, artículo publicado en el New York Times el 16 de diciembre de 2008 como una consigna pública para su protegido recién elegido, Barak Obama.

Brzezinski, también en 2008, estaba muy ocupado intentado encontrar la píldora mágica que asegurara la continuidad de la potencia de los vampiros de Wall Street, seriamente erosionada por los dementes criminales de la presidencia Cheney-Bush, y cada vez más hacía frente a una rebelión en Europa (en especial de Francia, Alemania e Italia) que perseguían activamente una asociación económica y política con Rusia.

En su artículo, Brzezinski se vanagloriaba visiblemente de que Obama era de hecho su homúnculo dócil. También daba a la élite anglo-norteamericana su receta mágica sobre la forma de salvar su dominación.

“Un nuevo presidente hará el trabajo [entonaba] en medio de una crisis de confianza generalizada en la capacidad de Estados Unidos para ejercer un liderazgo eficaz en los asuntos mundiales. Esto puede considerarse una visión rígida, pero es un hecho […] El desafío resultante se ha agravado en cuestiones tales como el clima, la salud y las desigualdades sociales, cuestiones que cada vez son más discutidas, porque han surgido en el contexto de lo que yo llamo el despertar político mundial”.

Lo que llama “despertar político mundial” no es más que la puesta al día de su agencia de viajes de 1978-1979: la creación de Al Qaeda en Afganistán para “dar a los rusos su Vietnam”.

La creación y la manipulación de conmociones sociales denominadas, según los casos, Primaveras Árabes, Revoluciones de Color y similares, eran el perfeccionamiento de las mismas criminales agencias de viaje: cómo producir un golpe de Estado sin tener que pagar las consecuencias de una participación visible. Brzezinski ha sobreestimado de tal manera sus capacidades geopolíticas, esencialmente limitadas a la creación y manipulación del terrorismo, del crimen organizado, de campañas mediáticas de propaganda, un conjunto de operaciones criminales disimuladas y cubiertas, que serían simplemente abiertos actos de guerra.

Pero ahora la serpiente fosilizada no puede hacer gran cosa, no solamente para cubrir su larga lista de crímenes de guerra, sino también su impotencia.

Fuente: http://versouvaton.blogspot.ch/2016/06/les-cauchemars-de-brzezinski-la-russie.html
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La crisis financiera de China

Guillaume Nicoulaud

Los cinco mayores bancos chinos son, ordenados por importe decreciente de activos, el Industrial Bank of China, el China Construction Bank, el Agricultural Bank of China, el Bank of China y el Bank of Communications.

Los cinco suman por sí solos el 56 por ciento del sector bancario chino en términos de activos -75 trillones de yuanes contra los 60 que tienen los 145 siguientes, y detentan el 60 por ciento de todos los tipos de préstamos, 40,5 trillones de yuanes de un total de 67,50.

Desde hace algunos años, China salta de burbuja especulativa en burbuja especulativa. En 2014, por simplificar, fue sobre las acciones compradas con apalancamiento en Shangai y Shenzhen; en 2015 fue la burbuja inmobiliaria en Shangai, pero sobre todo en Shenzhen. En pocas palabras, en algunos años se observan aumentos de precios totalmente sorprendentes, subidas alimentadas por el crédito, y que termina sistemáticamente en hundimientos espectaculares.

Es el escenario en versión china de lo que habíamos llamado sucesivamente la “burbuja de internet”, después la “crisis de las subprimes” o, más en general, crisis capitalista. Dichas crisis se consideran consecuencias del liberalismo, de la mundialización, de las desregulación, etc.

Si he comprendido bien la teoría dominante que quiere explicarnos la crisis actual, debemos deducir que los bancos, debido a que han sido liberalizados, hacen cualquier cosa, todos a la vez, para aumentar sus beneficios, lo que supone burbujas, hundimientos y recesiones.

Pero el problema es que los cinco grandes bancos que acabamos de citar, y que controlan lo esencial del mercado, y que contratan una aplastante mayoría de los préstamos, están controlados por el Estado. Ya sea mediante Central Huijin, equivalente chino de la española SEPI, Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, o a través del Ministerio de Hacienda, Pekín mantiene la mayoría absoluta del capital de cada una de estas instituciones excepto en el caso de la más pequeña, en donde el Estado se contenta con ser mayoritario, con un 30 por ciento del capital.

Y esto es solamente a grades rasgos. En realidad si extendemos el análisis al conjunto del sector bancario, nos damos cuenta de que las cuotas de participación más o menos directas, los “bancos comerciales rurales” y los “bancos comerciales urbanos”, es el conjunto del sector bancario chino lo que está masivamente bajo control público.

Es decir, que estas repetidas burbujas, impulsadas por la política monetaria del Banco Popular de China, son transmitidas por un sector bancario que está más o menos tan liberalizado como el Consejo de Seguridad Nuclear o la RENFE.

Fuente: http://www.contrepoints.org/2016/04/23/248746-crise-bancaire-en-chine-liberalisme-etat
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El ‘Partido de los 50 Centavos’ crea 488 millones de mensajes políticos en internet

Para influir en los debates políticos, en China hay un grupo de internautas, conocido como el “Partido de los 50 Centavos”, que incluye 488 millones de mensajes anuales en las redes sociales, casi la misma cantidad que un día del volumen mundial total de Twitter.

Tres investigadores de la Universidad de Harvard encabezados por Gary King, especialistas en cuantificar los debates políticos, realizaron el primer estudio sistemático sobre la propaganda en línea en China.

Según los investigadores, quienes suben los comentarios son ciudadanos comunes y corrientes. Se les conoce como el “Partido de los 50 Centavos” porque la oposición dice de ellos que el gobierno les paga 50 centavos chinos por cada mensaje en las redes sociales.

El Partido de los 50 Centavos es una expresión peyorativa, ya que supone sobornar a alguien por poco dinero. Pero los investigadores no han encontrado pruebas de que cobren por subir los mensajes.

El Partido de los 50 Centavos evita participar en debates con los críticos y no se burla de gobiernos extranjeros. Entre otras tareas, suele vitorear los símbolos del régimen y el pasado revolucionario del Partido Comunista.

La mitad de los mensajes aparecen en los sitios web estatales y el resto es inyectado en los 80.000 millones de mensajes que se mueven en China por internet. Esto significa que uno de cada 178 mensajes en las redes sociales es obra de este “Partido”.

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Estrategia

Cooperación naval de Estados Unidos e India contra China

Estados Unidos e India intensifican su colaboración naval contra China en los Océanos Índico y Pacífico. En junio ambos países planean llevar a cabo maniobras navales conjuntas de guerra antisubmarina (ASW, Anti-Submarine Warfare) con el nombre clave de “Maniobras Malabar” en el Mar de China Meridional.

Este tipo de ejercicios es la base de la construcción de una relación duradera entre las dos flotas, que esperan desarrollar una ASW compartida.

Se abre así una nueva etapa en los esfuerzos estadounidenses por hacer de India un Estado de primera línea en sus preparativos de guerra contra China y sus esfuerzos para cercarla estratégicamente, algo que Washington califica con el eufemismo de “cabeza de puente hacia Asia”.

Estados Unidos ha lanzado varias provocaciones en el Mar de China Meridional bajo el pretexto de la “libertad de navegación”. Al mismo tiempo en el Mar de China oriental Japón afirma su reivindicación de las islas Senkaku y Diaoyu, anexionadas por Japón tras la guerra chino-japonesa de 1894-1895.

India invitó recientemente a Japón, el aliado estratégico más importante de Estados Unidos en Asia, a convertirse en el tercer miembro permanente de las maniobras anuales “Malabar”. Japón, pues, se unirá en junio a estos ejercicios y ha desplegado de forma repetida su flota para enfrentarse a los navíos chinos cerca de las islas Senkaku y Diaoyu.

Continuando la “asociación estratégica general” indo-americana forjada por su predecesor, el Partido del Congreso, el gobierno indio dirigido desde hace dos años por el Bharatiya Janata Party (BJP) ha incrementado de forma considerable su cooperación militar y estratégica con Washington. Ha hecho suya literalmente la línea estadounidense en el Mar de China Meridional, tachando a China de agresora y amenaza para la “libertad de los mares”, mientras que es Estados Unidos quien busca un acceso ilimitado a las aguas cercanas a China continental para sus buques de guerra. Nueva Delhi también ha aumentado su cooperación estratégica militar bilateral y trilateral de manera significativa con Estados Unidos y otros aliados claves de Washington en el Pacífico y Océano Indico: Japón y Australia.

Un objetivo estratégico clave de Estados Unidos, en su búsqueda de alianzas militares cada vez más estrechas con Japón, Australia e India, es preparar la imposición de un bloqueo naval contra China en la eventualidad de una crisis bélica. Tomando el control de los “puntos de estrangulamiento” en el Océano Indico y en el Pacífico, los estrategas del Pentágono calculan que pueden impedir el acceso a China de las vías marítimas por las que pasa el petróleo y otras materas primas que sostienen su economía.

Ante la posibilidad de ver cortados sus accesos en el Índico, China ha decidido aumentar su presencia naval, incluyendo el despliegue de submarinos. Esto ha causado pánico en India, que considera vital para la realización de sus ambiciones de gran potencia el desempeño de un papel creciente como “policía” del Océano Índico.

India, que está ahora extendiendo masivamente su flota, ha tomado medidas para hacer frente a los crecientes intereses económicos de China en diferentes países del Océano Índico. En 2015 ayudó a Estados Unidos a preparar la expulsión del presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, considerado muy cercano a China. India igualmente intenta desde hace años intimidar a las pequeñas Islas Maldivas para que se comprometan con una política extranjera exclusivamente pro-India.

El Pentágono busca formar patrullas navales conjuntas con India en el Índico y en el Pacífico. El mes pasado Nueva Delhi y Washington anunciaron la firma de un protocolo de intercambio logístico. Esto proporcionaría a Estados Unidos acceso a los puertos y bases militares indias para el aprovisionamiento, la reparación y el descanso. Supondrá inevitablemente el establecimiento de militares estadounidenses en India.

Estados Unidos busca también arrastrar a India a su estrategia depredadora gracias a asociaciones de desarrollo y coproducción de sistemas de armas avanzadas, como la tecnología de portaaviones.

Washington explota la preocupación india por la creciente presencia naval de China en el Índico. Los indios han detectado submarinos chinos a una media de cuatro por trimestre. Algunos se han visto cerca de Andaman y Nicobar, islas indias en las proximidades del estrecho de Malaca, en la entrada del Mar de China Meridional, por donde pasa más del 80 por ciento de los suministros de carburante para China.

Washington ha logrado atraer a India a una colaboración militar más estrecha en la región Asia-Pacífico. El interés de la Marina india es extenderse hacia el este en el Índico, y el hecho de llegar hasta el Pacífico para las maniobras es una indicación de ello.

Estados Unidos ha transformado la política india de “Mirar hacia el Este” en un “Actuar en el Este”, una intervención más agresiva en esta región al servicio de las ambiciones geopolíticas de India. Obama y el secretario de Defensa Ashton Carter han esgrimido muchas veces la “convergencia” de la política de “Actuar en el Este” y la cabeza de puente estadounidense “hacia Asia” y han prometido ayuda estadounidense para que India vaya en esa nueva orientación.

Nueva Delhi no quería ser visto como un aliado declarado de Estados Unidos contra China ya que no quiere mostrar hostilidad hacia su vecino. Pero el aumento de la presencia china en el Océano Índico da la oportunidad a Washington de presentar a Pekín como el agresor y lleva así a Nueva Delhi a una alianza más estrecha. “Si vemos a China ser más agresiva en el Océano Índico”, han declarado en el Pentágono, “ello podría ayudar a cristalizar la política india hacia China y favorecer la relación con Estados Unidos”.

Los políticos indios critican las estrechas relaciones entre China y Pakistán, rival histórico de India, argumentando que había que contrarrestarlas mediante una relación sólida con los vecinos marítimos de China como Vietnam, Japón y Filipinas. Para ello proponen intensificar los ejercicios militares con Estados Unidos, Japón, Australia e Indonesia en el mar de China meridional y el Océano Indico.

India ha cambiado de estrategia. Antiguos oficiales de la Marina india apoyan la asociación naval de su país con Estados Unidos. Ahora el gobierno del BJP y las instituciones militares y de defensa india están a favor de una sólida mano tendida a Estados Unidos, porque es la única forma de mantener el equilibrio de fuerzas.

Australia tiene voluntad también de colaborar con India y Estados Unidos en el refuerzo de la capacidad bélica submarina y de vigilancia en el océano Índico. Australia acaba de encargar doce nuevos submarinos y podría unirse a la AWS protagonizada por Estados Unidos. Probablemente veamos un reparto compartido de las responsabilidades en el Océano Índico entre estos tres países, con un potencial de compartir instalaciones.

China ha reaccionado con prudencia ante las conversaciones indo-estadounidenses de colaboración en la guerra antisubmarina. Pero cualesquiera que sean las esperanzas de China, las actuaciones agresivas del imperialismo estadounidense para desarrollar relaciones militares con India, incluyendo la guerra antisubmarina, agravarán aún más las tensiones geopolíticas en la región indo-pacífica, y el peligro de guerra total entre potencias nucleares.

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Memoria Histórica

7 años en el Tíbet

El 9 de enero de 2006, a los 93 años de edad, falleció el alpinista austríaco Heinrich Harrer, campeón olímpico de su especialidad en 1936.

El nombre de Harrer apenas hubiera recordado absolutamente nada de no ser por el estreno diez años antes de la película “7 años en el Tibet”, protagonizada por el famoso Brad Pitt, basada en el libro autobiográfico de Harrer. Pero ni en el libro, publicado en 1953, ni en la película, casi medio siglo más tarde, la expedición de Harrer al Himalaya se relaciona con los nazis y la II Guerra Mundial.

Cuando la revista Stern desveló el pasado nazi de Harrer, éste lo negó todo rotundamente; lo suyo era sólo deporte.

Harrer nació en Austria en 1912, en los Alpes de Carintia. Estudió geografía y educación física en la Universidad de Graz, mientras se ganaba algún dinero como guía montañero y entrenador de esquí alpino.

Tras la llegada de Hitler al poder en 1933, Harrer se afilió a las juventudes hitlerianas. Luego él lo justificó diciendo que era para poder competir y realizar sus famosas expediciones montañeras en Asia.

Mentira.

Lo cierto es que desde 1933 Harrer era miembro de las SA y más tarde de las SS, pero no en Alemania sino en Austria, que era peor todavía. En 1933 el partido nazi era ilegal en Austria, que no fue anexionada hasta cinco años después en el ya famoso Anschluss. Al pertenecer a las SA desde 1933, es evidente que Harrer era un traidor a su propio país.

En 1936 Harrer participó en los Juegos Olímpicos en el equipo de esquí austriaco. Dos años después fue pionero en escalar la cara norte del Eiger, hazaña por la que fue llamado por Hitler, que lo recibió personalmente.

Tras la anexión de Austria a Alemania, Harrer se convirtió en entrenador del equipo alemán de esquí femenino de descenso y eslalon.

Al año siguiente Harrer viajó al Himalaya no por razones deportivas sino estratégicas, enviado por la Alemania nazi para preparar el ataque al Imperio británico en sus posesiones coloniales de la India. En el festival de Breslatt, Himmler en persona había invitado a Harrer a participar en una expedición de reconocimiento del Nanga Parbat. Varios años antes Himmler ya había enviado a Lasha, capital del Tibet, un equipo de reconocimiento.

Uno de los hombres de aquella primera expedición, Bruno Beger, era un nazi, luego oficial de las SS que se destacó asesinando y mutilando a varios prisioneros del campo de concentración de Auschwitz. Beger permaneció varios meses en Lasha, donde logró el apoyo de Tsarong, el mismo tibetano que luego ayudó a Harrer y a Aufschnaiter a entrar en la ciudad prohibida. Tsarong era uno de los caciques más ricos de Lasha. En el relato 7 años en el Tíbet, Harrer describe con grandes muestras de cariño a Tsarong que se convirtió en protector y amigo íntimo de los dos alpinistas nazis.

De acuerdo con la estrategia trazada por Himmler, el arquitecto del genocidio de Hitler, con la excusa de eliminar a los judíos del continente asiático, los nazis se proponían aliarse con los tibetanos, a quienes Himmler consideraba descendientes de los arios, para destruir las fuerzas británicas desplegadas en la India.

En 1939 comienza la expedición al Nanga Parbat para explorar el Diamir, pero la coartada alpinista de Harrer no engañó a los británicos, que le internaron en un campo de prisioneros en la India, donde aprendió tibetano e hindi.

En 1944 consiguió escapar y llegar a Lasha, donde conoció a Tsarong, que a su vez le presentó al Dalai Lama (Jamyang Wangchuck), de quien llegó a ser maestro personal así como asesor de ministros y funcionarios en la gestión de un Estado teocrático y esclavista, muy lejano del país idílico y bucólico, lleno de esos hipócritas santurrones que se empeñan en presentarnos los imperialistas.

Las cosas se complican en 1949: los comunistas chinos liberan al país de canallas como aquellos monjes que vivían del comercio y la explotación salvaje de los esclavos que trabajaban las tierras de los monasterios y templos.

El nazi Harrer está en la primera línea de defensa de Lasha frente al Ejército Popular de Liberación. Los monjes no oponen precisamente rezos y plegarias a las tropas revolucionarias y la lucha es muy larga en el techo del mundo. Finalmente la derrota le obliga a Harrer a huir del país en 1951. Dos años después escribe su libro, presentado como una aventura personal y casi mística. Desde los países imperialistas el nazi se convierte en el mayor defensor del independentismo tibetano frente a la invasión de los bárbaros comunistas chinos que habían quemado los templos y santuarios lamaístas.

Tras la victoria revolucionaria, la amistad con el Dalai Lama no se interrumpe: Harrer fue condecorado por el Gobierno tibetano en el exilio con la Luz de la Verdad por su apoyo al Tíbet independiente.

Harrer también fue autor de “Mi vida en la corte del Dalai Lama” del que se vendieron 50 millones de ejemplares. El mito se seguía explotando con buenos beneficios.

Pero los imperialistas tienen que invertir mucho dinero para seguir promocionando la causa del Dalai Lama y las calumnias contra el comunismo. Con 70 millones de dólares (10.000 millones de pesetas) de presupuesto, el director de cine francés Jean Jacques Annaud emprende el rodaje de 7 años en el Tibet en 1997. Desde el principio Harrer en persona fue un colaborador entusiasta de la película, que no se pudo realizar en la India como estaba previsto y se tuvo que desplazar a Argentina y a las montañas Rocosas.

Pero Hitler había muerto hacía mucho tiempo y el Dalai Lama tuvo que buscarse otros patrocinadores para su causa. Nada mejor que Estados Unidos.

… Pero este es otro capítulo de la misma historia.

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China es el mejor cliente de los paraísos fiscales

Según la base de datos que se ha publicado de los Papeles de Panamá, de la que nos fiamos lo justo, China es el mejor cliente de despacho de abogados Mossack Fonseca.

Los chinos han creado más de 16.300 sociedades pantalla en Panamá, lo cual supone el 29 por ciento de las que gestionaban los abogados centroamericanos en todo el mundo.

Tienen tantos clientes que desde 2000 hay una sucursal china de Mossack Fonseca que colabora con el gobierno y la banca pública.

Entre sus clientes destacan ocho allegados a dirigentes chinos, pasados o actuales, que han abierto sociedades en paraísos fiscales con al apoyo de los abogados panameños.

A pesar de que en la retórica del gobierno de Pekín siempre está presente la lucha contra la corrupción, ha desmentido la veracidad de la información, por lo que oficialmente no se admite la existencia de esas sociedades.

En 2007 un delegado chino de los abogados panameños, Zhang Xiaodong, explicó a la revista China Economic Weekly, que las sociedades pantalla facilitaban las compraventas internacionales al eludir las restricciones impuestas por algunos países.

Sin embargo, los Papeles de Panamá muestran que las sociedades desempeñan otras funciones, de las que se aprovechan algunos dirigentes políticos chinos.

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La burbuja de la deuda alcanza su máximo nivel en China

China se encamina hacia una crisis financiera. Su nivel de endeudamiento ha alcanzado un nivel máximo del 237 por ciento del Producto Interior Bruto. En 2008 ese porcentaje se situaba en el 148 por ciento del PIB.

Incluyendo los préstamos extranjeros y nacionales, la deuda total de China ha ascendido hasta los 25 billones de dólares, tras un rápido incremento de los préstamos después de la erupción de la última crisis financiera mundial en 2008-2009.

Cuando la crisis explotó, llevando a una contracción del comercio mundial en los primeros meses de 2009, el modelo chino de crecimiento económico mediante la exportación se hundió, produciendo la pérdida de 23 millones de empleos.

El gobierno respondió con un plan de relanzamiento de 50.000 millones de dólares y una expansión masiva del crédito a las empresas públicas y a las instituciones locales. Esa extensión del crédito se estima que equivalió a todo el sistema financiero estadounidense.

Esperaban que la economía conociera una recuperación después de la crisis, y que las exportaciones retomaran su trayectoria procedente. Pero casi ocho años después de la crisis financiera, la economía mundial continúa estancada.

El comercio mundial, que antes de la crisis aumentaba a un ritmo más rápido que el PIB mundial, evoluciona ahora a un ritmo inferior al de crecimiento.

Desde 2013 el gobierno chino reconoce que el aumento de la inversión en infraestructuras (inmobiliarias especialmente) no puede mantenerse e intentan un equilibrio de la economía, alejándose del desarrollo con una gran intensidad de capital, girando hacia el consumo y la expansión de los servicios.

La tasa de crecimiento ha caído, en relación con los niveles de crecimiento precedentes del orden del 10 por ciento, haciendo disminuir al gobierno su objetivo oficial de expansión económica del 6,5 ó 7 por cierto. Pero incluso este nivel inferior se revela como algo difícil de mantener.

El desplome bursátil del año pasado y el freno del crecimiento han causado el temor de una crisis profunda que llevaría al gobierno a reabrir los grifos del crédito para apoyar la economía. La estimación del crecimiento del primer trimestre de 2016 fue del 6,7 por ciento, en línea con las previsiones del gobierno, pero la más baja desde el mínimo de la crisis financiera. Ese resultado se ha obtenido gracias a la expansión del crédito.

Los nuevos préstamos han aumentado en 6,2 billones de de yuanes en el primer trimestre de este año, el mayor aumento en un trimestre, y un 50 por ciento superior al mismo período del pasado año.

El Fondo Monetario Internacional considera que mas del 15 por ciento del total de préstamos comerciales en China están en situación de riesgo, lo que significa que los bancos arriesgaban una pérdida de 4,9 billones de yuanes, el equivalente al 7 por ciento del PIB.

La crisis de la deuda china terminará con quiebras bancarias y un hundimiento del crédito. Además, repercutirá sobre la economía mundial. Un gran número de economías, desde Australia y Brasil a las economías del Sudeste, de África y de América Latina son muy dependientes de la continuidad del crecimiento económico chino.

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A ritmo de rap, Marx también se pone ‘de moda’ en China

Un grupo de académicos chinos se ha propuesto recuperar el marxismo para la juventud. Para ello ha recurrido a un rap con el que pretende transmitir a la juventud que el pensamiento marxista “está de moda” en el país asiático.

Los académicos chinos han elaborado un programa de nueve episodios titulado “Marx es fiable” que comenzará a emitirse en Inner Mogolia, una televisión local del norte del país, según informa la agencia de noticias Xinhua.

Como aperitivo, los académicos han lanzado el hilo musical de “Marx es fiable”, un rap que se ha convertido en un éxito en las redes sociales. “No por el poder, no por el dinero, sino por la confianza, seguimos adelante”, repite uno de los versos, que han sido traducidos al inglés.

La canción usa el lenguaje de la conocida como “generación milenio”, aquellos que han nacido en la China posterior a la década de 1980, para “establecer una conexión entre las cualidades de Carlos Marx y sus aspiraciones”.

“Queremos decir que el marxismo aún está de moda, que no es algo obsoleto”, ha explicado Zhuo Sina, autor del rap.
  
“Esperamos que después de esto los jóvenes vayan a las bibliotecas y librerías para leer a Marx”, ha añadido Feng Wei, uno de los académicos.

En octubre del año pasado la Universidad de Pekín convocó el Primer Congreso Mundial sobre marxismo, en el que participaron 400 especialistas procedentes de 20 países distintos.

En los ochenta en China se impuso el lema de Deng Xiaoping que llamaba al enriquecimiento personal. Ahora, en tiempos de crisis, los vientos se mueven en la dirección opuesta. En la prensa numerosos artículos reseñan los tiempos heroicos de la Larga Marcha, cuando el Ejército Rojo, desnudo, descalzo y hambriento, atravesó el país entero.

Los medios de comunicación vinculan la recuperación del marxismo a la austeridad, a la Revolución Cultural y a los tiempos en que a los generales del Ejército revolucionario sólo se diferenciaban de los soldados rasos por los bolsillos del uniforme.

Hay un clima de añoranza y de recuperación de los orígenes. Lo llaman “la fortuna de las manos desnudas”. Los que se enriquecieron en los ochenta ya no son el modelo, ni están tan bien vistos. “El que se hace famoso es un cerdo que engorda”, se empieza a escuchar en las calles.

Cuando en 2002 la revista Forbes publicó la lista de las personas más ricas de China, no pudo ilustrar el reportaje con sus fotos. Los millonarios chinos se han hecho muy discretos. No quieren publicidad. El reportaje les mostró con la cabeza cubierta por sacos de papel.

Seguramente tienen miedo que China vuelva a dar otra de sus históricas sacudidas.

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Del Canal de Panamá al Canal de Nicaragua

Es imposible desvincular los Papeles de Panamá de la protección del gobierno ruso a Edward Snowden, quien divulgó el espionaje masivo en el mundo de la Agencia de Seguridad Nacional, que es el golpe político más severo que haya recibido el gobierno de Estados Unidos.

¿Qué hay detrás de los Papeles de Panamá? Un trasfondo geopolítico. Dentro de esta línea de pensamiento se puede ubicar a México y Centroamérica. Hay un vaso comunicante en la región con Rusia y China. Los países de América Latina iniciaron hace poco más de un lustro un acercamiento a Rusia y China, enfocado últimamente en la financiación del Canal de Nicaragua, un proyecto de 40.000 millones de dólares que concesionó el gobierno de Daniel Ortega –cercano a Moscú– a China por 50 años, que uniría por mar y tierra a los océanos Pacífico y Atlántico, y tendría ferrocarril, oleoductos y dos aeropuertos, que aplastaría la infraestructura del Canal de Panamá.

El Canal de Nicaragua convertiría en realidad un viejo sueño americano que lo pensó originalmente en el Istmo de Tehuantepec. Estados Unidos acariciaba desde finales del siglo XIX controlar esa ruta y estuvo dispuesto a pagar 15  millones de dólares por la tierra entre los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos. Casi 80 años después, el presidente José López Portillo impulsó el Proyecto Alfa-Omega que los conectaría, pero nunca se inició la construcción del nuevo canal. En el gobierno de Vicente Fox hubo otro intento, pero varios gobiernos en el sur se opusieron porque, alegaron, de abrirse esa ruta marítima, el país quedaría partido, y los estados más pobres para siempre condenados al abandono.

Nicaragua fue la alternativa a Panamá, pero no bajo control estadounidense sino chino y con capitales rusos, prometidos por Putin a Ortega junto con armas y equipo militar para proteger la obra. Putin fue uno de los principales objetivos de la filtración de evasión fiscal, pero estuvo acompañado. Deng Jiagui, cuñado del presidente de China, Xi Jinping, y varios miembros de su familia fueron señalados de haber establecido empresas en paraísos fiscales vía Panamá, donde se han establecido los apalancamientos financieros para el Canal de Nicaragua, que ha sido visto negativamente por Estados Unidos, que ha venido reaccionando ante la expansión china y la creciente presencia rusa en la región.

Una expresión de su respuesta fue en México. Los únicos tres proyectos multimillonarios que no han podido cuajar en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto por las presiones de Washington, fueron el macrodesarrollo turístico y de infraestructura en Cabo Pulmo, Baja California Sur; el megacentro comercial Dragon Mart en Cancún, y el tren rápido México-Querétaro, donde el dueño de la constructora Higa, Juan Armando Hinojosa, muy cercano al Presidente, armó un grupo con empresas chinas para construirlo. Hinojosa, de los mexicanos mencionados en la investigación, es a quien más atención pusieron.

En un artículo publicado en la edición de invierno en la revista Americas Quarterly, en diciembre de 2015, sobre el declive del poder de Estados Unidos, la experta en la Guerra Fría, Diana Villiers Negroponte, esposa del influyente exembajador John Negroponte, alertó sobre la presencia china y rusa en la región. “Diseñar sanciones estadounidenses sobre la banca rusa hará que las instituciones financieras en Sur y Centroamérica duden de entrar en inversiones conjuntas con bancos rusos por temor de ser sujetas a penalidades del Departamento del Tesoro”, sugirió. En el caso de China y el Canal de Nicaragua, afirmó: “Hacerle sombra al Canal de Panamá que construyó Estados Unidos, desafiaría significativamente la hegemonía estadounidense en Latinoamérica. También le darían a China una base militar de facto muy cerca de Estados Unidos”.

Eso no lo pueden permitir. El escándalo sobre inversiones en paraísos fiscales para evadir impuestos beneficia a Estados Unidos, al ser puestos sus rivales a la defensiva y poner a pensar a sus potenciales aliados. Esto, claro, dentro de una hipótesis de trabajo sobre la guerra por el control regional, que puede no ser bélico, pero sigue siendo muy violento.

Fuente: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/detras-de-los-panama-papers.html
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Estados Unidos busca enfrentar a la India con China

El jefe del mando norteamericano en el Pacífico, almirante Harry Harris, ha pronunciado en Nueva Delhi un discurso provocador, en el que ha expuesto las “nuevas etapas” de la agenda estratégica que Washington reserva para la India. Afirmando estar “un poco maravillado… por las oportunidades” ofrecidas “por una asociación estratégica con India”, Harris dijo que preveía que las flotas india y norteamericana patrullarían conjuntamente en los océanos Indico y Pacífico, en un “futuro muy próximo”.

Exhortó a la India a entablar un “diálogo” a cuatro bandas sobre la seguridad, con Estados Unidos y sus aliados militares más próximos en la región, Japón y Australia. Posteriormente, Harris propuso que el ejercicio naval trilateral anual indo-norteamericano-japonés establecido recientemente tuviera lugar a lo largo de las costas norte y este de las Filipinas, en el borde del mar de la China meridional, región disputada, en donde Estados Unidos anima a sus aliados a hacer valer sus reivindicaciones territoriales contra China.

En resumen, Harris ha exhortado a India a convertirse en un “Estado de primera línea” en la campaña de los Estados Unidos para aislar estratégicamente, rodear y desencadenar una guerra contra China.

Los estrategas imperialistas presentan a la India como un “dividendo estratégico”. Los esfuerzos para reclutar a India en el programa depredador mundial del imperialismo norteamericano mediante una mezcla de amenazas y de incitaciones envenenadas se han visto considerablemente reforzados desde el anuncio por parte del gobierno de Obama en 2011 de su campaña anti-china.

El Pentágono codicia a la India por múltiples motivos. Es la segunda “economía emergente” mayor del mundo. Dispone de un enorme ejército, dotado de armas nucleares y una flota de alta mar en rápida expansión. Desde el punto de vista geoestratégico, domina el subcontinente indio, proporcionando una potencial base de operaciones para proyectar el poder imperialista en una gran parte de Eurasia, incluyendo la vecina China, el Medio Oriente y un Asia central ricos en energía.

Además, India penetra en el Océano Índico, ofreciendo fácil acceso a toda la mitad norte del mismo, el cual, como ha destacado un reciente estudio patrocinado por el Naval War College estadeounidense, ha “remplazado al Atlántico Norte como arteria central del comercio mundial”.

Los estrategas del imperialismo consideran el dominio del Océano Índico algo esencial para su hegemonía mundial. En primer lugar porque está en el núcleo de los planes estadounidenses para imponer un bloqueo económico de China mediante “cuellos de botella” marítimos estratégicos en caso de guerra o de crisis bélica. Pero también porque el Océano Índico es lugar de tránsito clave para las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente y en África oriental.

Con sus ambiciones de gran potencia, la burguesía india ha basculado cada vez más decididamente del lado de Washington, a pesar de la emergencia de Estados Unidos como potencia incendiaria que batalla guerras ilegales y viola cuando le parece la soberanía nacional. El gobierno, dirigido por el Partido del Congreso que ha gobernado India desde 2004 a 2014, ha llevado a término una “asociación estratégica global” con Washington, contribuyendo a legitimar sus esfuerzos para aislar e intimidar a Irán, y desarrollar rápidamente los lazos entre el ejército indio y el Pentágono, mediante la compra de armas entre otros medios.

En los 22 meses en que Narendra Modi y su partido supremacista hindú, el Bharatiya Janata Party (BJP), constituyeron el gobierno de la India, Nueva Delhi se ha integrado de forma cada vez mayor en la ofensiva estratégica de Washington contra China.

Al igual que Washington, ha calificado a China de agresor en el mar de la China meridional, aun siendo los Estados Unidos quienes, en nombre de la “libertad de navegación”, se arrogan el derecho de patrullar a lo largo de las costas chinas, instalando una fuerza naval capaz de apoderarse rápidamente del estrecho de Malaca y de otros pasos estratégicos.

Ha aumentado la cooperación de seguridad y militar bilateral y trilateral, mediante maniobras militares y la planificación estratégica con Estados Unidos, Japón y Australia.

Ha colaborado a través del Asia meridional en la lucha contra la influencia china, incluyendo la operación de cambio de régimen de enero de 2015 en Sri Lanka, remplazando a Mahinda Rajapaksa por un presidente dispuesto a cortar los lazos de Colombo con Pequín y lanzando un “diálogo” de seguridad con Washington.

El discurso de Harris en Nueva Delhi tenía por fin incrementar las sospechas y exacerbar las tensiones en India y China, para atar mejor a Nueva Delhi a la agenda estratégica de los Estados Unidos, parte de una incesante campaña para obligar a China a renunciar a toda contestación de la hegemonía mundial norteamericana.

Antes de la pasada semana, Harris ordenó a un grupo portaviones de ataque penetrar en el Mar de China meridional.

Esta semana, Estados Unidos y Corea del Sur iniciaron las mayores maniobras militares de guerra en la península coreana, y lo hicieron según un nuevo plan operativo que prevé ataques preventivos a Corea del norte y su invasión hasta la frontera china.

Dos días ha necesitado el ministro indio de Defensa, Manohar Parrikar, para responder al discurso de Harris, lo que indica que el gobierno del BJP se ha visto sorprendido por la presentación pública del almirante de las exigencias de Washington hacia India. Parrikar ha rechazado la sugerencia de que India  iba a organizar patrullas navales conjuntas con Estados Unidos, pero dejando una puerta abierta a tal posibilidad en el futuro.

El BJP ha anulado ya la decisión tomada por el anterior gobierno, y apoyada por el sistema militar y de seguridad indio, de rechazar tres acuerdos estimados “fundamentales” para el Pentágono de actuación conjunta de los ejércitos extranjeros. Fueron rechazados basándose en que suponían una amenaza a la soberanía y la seguridad de la India.

Según algunos artículos de prensa, el Secretario norteamericano de Defensa, Ashton Carter, que se desplazará a India en los próximos meses, firmará al menos uno de estos acuerdos sobre Apoyo Logístico, que da al ejército norteamericano un acceso sistemático a los puertos y bases navales indias, incluyendo suministros. La importancia de este acuerdo se ve subrayada por el comentario de un alto funcionario indio, que declaró el pasado diciembre que el único inconveniente de esto era “que sucedería en caso de guerra”.

La naciente alianza estratégico-militar entre el imperialismo norteamericano y la burguesía india constituye una enorme amenaza para las masas de Asia del sur y del mundo. Washington se apoya en Nueva Delhi para continuar la colisión con una China que posee armas nucleares, una política que, deliberadamente o por un error de cálculo, amenaza con encender una guerra mundial.

La burguesía india, por su parte, emplea el poder diplomático, militar y geopolítico creciente que obtiene de su papel de socio menor de Washington, a fin de seguir su antiguo objetivo de imponerse como una potencia hegemónica regional en Asia meridional. Dirigida por el BJP, India afirma sus intereses de forma agresiva frente a todos sus vecinos, como la construcción de nuevas instalaciones militares a lo largo de la frontera en disputa con Pakistán. Los mandos del ejército en la región de Cachemira han recibido las órdenes de ser más agresivos. El pasado año se produjeron en la frontera entre India y Pakistán, rival que también posee armas nucleares, los peores enfrentamientos en más de una década.

Pakistán ha advertido repetidamente que el abrazo estratégico norteamericano a la India había perturbado el equilibrio de fuerzas en Asia meridional, alimentando una carrera de armamentos, advertencias que Estados Unidos ha ignorado. Las advertencias se han hecho más intensas desde hace un año, con motivo del refuerzo de la alianza indo-americana y de los esfuerzos de Modi para intimidar a Pakistán. En el aspecto militar, Pakistán ha reaccionado anunciando el despliegue de armas nucleares tácticas, y en el aspecto político buscando una relación más estrecha con China.

Conscientes de que Estados Unidos tiene intención de reclutar a India contra China, Pekín ha buscado evitar desde hace mucho tiempo criticar a la India, intentando asociarse en sus iniciativas de transporte marítimo y terrestre en Eurasia. Pero ante el hecho de que Modi integra a India en la maniobra anti-China de Washington, Pekín se reorienta situando a Pakistán en el centro de sus planes para escapar a la estrategia de estrangulamiento de Estados Unidos. Han anunciado que invertirán 46.000 millones de dólares en un corredor económico pakistaní, que une el oeste de China con el puerto pakistaní de Gwadar, en el mar de Arabia.

Estados Unidos, que ha utilizado a la élite y al ejército pakistaní en sus maquinaciones geopolíticas durante las seis últimas décadas, no está dispuesto a ceder Pakistán a China. El eje entre los militares del Pentágono y los de Pakistán es una fuente constante de desconfianza y de fricciones entre Nueva Delhi y Washington.

La ofensiva estratégica de Washington contra China, y su voluntad de hacer de India el pilar sudoeste del montaje anti-chino tiene, sin embargo, una lógica geopolítica incendiaria: el conflicto chino-americano y el conflicto geopolítico reaccionario entre India y Pakistán se entrelazan cada vez más, añadiendo a ambos una nueva dimensión, altamente explosiva.