El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha vuelto a pedir a los ciudadanos extranjeros, incluidos los diplomáticos, que no permanezcan en Ucrania ni viajen al país. En una declaración difundida ayer María Zajarova afirmó que las fuerzas rusas “continúan lanzando ataques sistemáticos contra objetivos militares en Kiev”.
Para Moscú, los ataques responden a las acciones terroristas de las fuerzas ucranianas contra civiles e infraestructuras en Rusia.
El 25 de mayo Rusia ya solicitó a los ciudadanos extranjeros y al personal diplomático que abandonaran Kiev y no viajara a Ucrania. En aquel momento, Moscú anunció una campaña de ataques dirigida contra instalaciones militares, centros de toma de decisiones y puestos de mando.
Dicha advertencia se reiteró posteriormente en notas verbales dirigidas a socios extranjeros y durante una sesión informativa para el cuerpo diplomático celebrada el 27 de mayo.
El viernes el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, alertó de que la situación en Kiev es “extremadamente dramática” tras los últimos ataques rusos. La capital ha perdido la capacidad de seguir funcionando. Ya no es posible actuar como si los habitantes pudieran seguir viviendo con normalidad, como en tiempos de paz, afirmó tras una reunión del Consejo de Defensa.
Los ataques rusos dificultan los desplazamientos entre ambas orillas del rio Dnieper. La red de puentes que conecta las dos orillas se ha visto especialmente afectada. El puente Sur ha sido alcanzado en varias ocasiones desde el jueves. Al día siguiente por la mañana, el ayuntamiento anunció su cierre al tráfico. También se han impuesto restricciones en el puente Patón y en el puente del Metro.
Sin embargo, las dificultades que afronta Kiev no se limitan a los puentes. El miércoles una ofensiva aérea rusa destruyó la red energética ucraniana. Resultaron afectadas instalaciones eléctricas en los alrededores de la capital, lo que provocó cortes de electricidad en algunas zonas.
Los efectos van mucho más allá de la red eléctrica. En Kiev, el ayuntamiento también debe lidiar con problemas de tráfico y con los daños sufridos por las infraestructuras de la ciudad. El sábado el puente Norte, que conecta ambas orillas del rio Dnieper, fue alcanzado en un ataque ruso. La calzada y la red aérea de los trolebuses resultaron dañadas, lo que provocó el cierre del puente.
Los ataques del ejército ruso destruyen las locomotoras ucranianas
Rusia ataca cada vez más los trenes ucranianos con drones a reacción, amenazando una red ferroviaria crucial para la economía del país, su logística militar y el desplazamiento de personas.
Rusia ha lanzado una nueva campaña sistemática para destruir los ferrocarriles ucranianos. Los ataques han dañado o destruido más de 500 locomotoras desde el inicio de la guerra en 2022; más del 60 por cien de ellas fueron alcanzadas en los últimos ocho meses. Actualmente, los ferrocarriles ucranianos pierden entre 37 y 40 locomotoras al mes, según Politico (*).
El Ministerio de Defensa de Rusia reconoció que se trataba de ataques contra la infraestructura ferroviaria, describiéndolos como parte de una estrategia destinada a destruir la logística ucraniana utilizada para transportar armas extranjeras para el esfuerzo bélico de Kiev.
Rassvet
¿Por qué se multiplican estos ataques precisamente ahora? Según el presidente de la red ferroviaria ucraniana, Oleksander Pertsovskyi, porque Rusia está empezando a desplegar los satélites espaciales Rassvet (“Amanecer”), su propia versión de Starlink.
Rusia comenzó a atacar trenes de pasajeros el otoño pasado tras adquirir antenas para redes de malla, declaró Pertsovskyi. Esta tecnología permite a los drones retransmitir señales entre sí o conectarse a transmisores terrestres en Bielorrusia o en la Ucrania ocupada, lo que posibilita que los operadores los controlen en tiempo real —a pesar de la guerra electrónica— y ataquen objetivos móviles, como los trenes.
Los datos recopilados recientemente por drones indican que Transnistria también podría albergar repetidores.
¿Por qué necesita Rusia un sistema equivalente a Starlink para alcanzar objetivos en el oeste de Ucrania? Rusia dispone, por supuesto, de misiles con guiado GPS capaces de alcanzar objetivos a cualquier distancia dentro de Ucrania. El problema radica en que dichos objetivos deben ser fijos, ya que los misiles se limitan a alcanzar unas coordenadas GPS preestablecidas.
Pero, ¿cómo alcanzar un objetivo móvil, como una locomotora, cuyas coordenadas GPS cambian cuando está en movimiento? Para ello resulta indispensable contar con información de retorno en tiempo real. Esta información solo puede transmitirse mediante enlace por satélite o a través de una red en malla que retransmita el flujo de vídeo del dron o del misil al centro de control.
Es la razón principal por la que Rusia no ha logrado bloquear la frontera occidental de Ucrania ni impedir la entrada de armas. Tal tarea exige un control en tiempo real —que solo pueden garantizar los enlaces directos por satélite— para rastrear los vehículos en movimiento mediante vídeo en directo.
Pronto un cohete ruso colocará constelaciones enteras de satélites en órbita en un solo lanzamiento. Entonces controlará en tiempo real los misiles y los sistemas de defensa antimisiles vía satélite.
Rusia lleva tiempo desarrollando su cohete Amur, diseñado como una etapa de lanzamiento reutilizable similar al sistema Falcon de SpaceX. El director de Roscosmos, Dmitri Bakanov, ha anunciado que ya han realizado dos pruebas de encendido de los motores del cohete.
(*) https://www.politico.eu/article/russia-hits-passenger-trains-to-break-the-backbone-of-ukraines-economy-morale/ill