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El mayor fraude periodístico de los últimos años: Der Spiegel

Relotius, un farsante premiado por la CNN
El semanario Der Spiegel, el de mayor difusión entre las revistas alemanas, ha admitido la publicación de 55 artículos “total o parcialmente inventados o falsificados” por el periodista Claas Relotius. Sin embargo, los cazadores de bulos se han callado como perros ante uno de los mayores fraudes periodísticos de los últimos años.

La revista se ha esforzado por presentar el escándalo como un caso único que imputan al periodista, dejando al margen la responsabilidad del medio. ¿Engañan porque a su vez son engañados?, ¿nadie en la redacción se dio cuenta de los 55 engaños?, ¿no leen lo que publican?, ¿los demás medios tampoco se dieron cuenta?

En la explicación de este fraude hay un pequeño gran fallo: Relotius también ha escrito numerosos artículos para otras publicaciones alemanas y suizas “de prestigio”, empezando por Die Welt, Die Zeit, Tageszeitung, Süddeutsche Zeitung y Frankfurter Allgemeine Zeitung, y llegando incluso al Swiss Weltwoche, portavoz de los neonazis del Partido Popular Suizo.

Hay otro segundo gran fallo: por contar mentiras Relotius recibió casi una docena de premios periodísticos “de prestigio” que no le han retirado para levantar el menor ruido posible.

Lo más interesante es que Der Spiegel confiesa que publicó los artículos fraudulentos de Relotius porque eran “demasiado buenos para ser ciertos”, es decir, porque eran funcionales a la ideología dominante, porque cuadraban con las explicaciones oficiales y con las campañas de intoxicación, por ejemplo sobre las guerras de Irak y Siria. Dentro de una campaña de mentiras, otra mentira más pasa desapercibida.

Para justificar la intervención imperialista en Oriente Medio, Relotius inventó un cuento de terror sobre dos “jóvenes cachorros” secuestrados, torturados y entrenados por el Califato Islámico, el típico reportaje periodístico que sirve para encubrir la invasión militar de Siria e Irak y los padrinos que mueven los hilos tras el espantajo denominado “Califato Islámico”.

Las invenciones de Relotius sintonizan con una marejada de desinformación que dura ya 15 años, desde que Colin Powell, secretario de Estado de Estados Unidos, pronunció su infame discurso en la ONU sobre las armas de destrucción masiva en poder de Sadam Hussein. Aquel discurso basado en falsedades fue ampliamente reproducido en todo el mundo sin que absolutamente nadie rechistara.

Lo que en 2003 sirvió para invadir un país, sirve hoy para justificar la guerra más sangrienta de este siglo, y si aquella guerra no ha terminado, las mentiras tampoco.

Así está hoy la libertad de expresión. En la década de los setenta del pasado siglo, Bob Woodward y Carl Bernstein fueron aclamados como héroes por revelar el escándalo de Watergate. Por el contrario, ahora Julian Assange y Edward Snowden, que han expuesto crímenes incomparablemente más graves del imperialismo estadounidense, se han tenido que marchar al exilio, mientras a los periodistas farsantes, como Relotius, les conceden premios.

Señores cazadores de bulos: el bulo son Ustedes. ¿No buscaban noticias falsas? Aquí tienen unas cuantas bien gordas, aunque no proceden de una humilde red social sino de los monopolios informativos más importantes de Alemania y Suiza, esos que gozan de tanto prestigio.

Aquí tienen el mayor venero de fraudes informativos: las grandes cadenas de comunicación. La hipócrita campaña contra las noticias falsas no va a confundir a nadie. No es más que un pretexto para imponer la censura en internet, dirigida especialmente contra las pequeñas publicaciones progresistas e independientes.

Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos ayudaron al gobierno sirio a ejecutar a 80 dirigentes yihadistas

Zahran Allush, dirigente de Jaysh Al-Islam
Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos ayudaron al gobierno sirio a ejecutar a 80 dirigentes yihadistas en los siete años de guerra, asegura el medio turco Yeni Safak (*), que menciona como fuente a Mahmud Sulayman, comandante de la Brigada Mohammad Al-Fateh.

Entre los dirigentes ejecutados se encontraban Zahran Allush, comandante de Jaysh Al-Islam, Hassad Abboud, comandante de Harakat Ahrar Al-Sham, Jaled Al-Suri, fundador de Al-Qaeda, y Abdel-Qader Saleh, omandante de Liwaa Al-Tawhid.

El gobierno sirio pudo identificar la ubicación de esos dirigentes a través de los teléfonos móviles que utilizaban en Siria.

Las claves de los teléfonos satelitales “Thuraya” de Emiratos Árabes Unidos e “Inmarsat” de fabricación británica, fueron entregadas a los comandantes de los grupos por Emiratos Árabes Unidos y Arabia saudí, y reveladas luego a Damasco, resultando en la muerte de docenas de dirigentes yihadistas.

Zahran Allush fue ejecutado el 25 de diciembre de 2015 después de que la Fuerza Aérea rusa bombardeara su posición en la región de Ghouta Oriental de Damasco.

Aparte de de Allush, el gobierno sirio nunca ha reconocido que haya ejecutado a los otros dirigentes yihadistas, cuyas muertes también se le imputan.

(*) https://www.yenisafak.com/en/world/saudi-uae-assisted-assad-in-detecting-killing-syrian-opposition-leaders-3470853

De las barricadas de los ‘chalecos amarillos’ ha surgido una nueva estrella: Eric Drouet

¿Quién dijo aquello de “como pollo sin cabeza”? Los “chalecos amarillos” ya tienen cabeza. Se llama Eric Drouet, es camionero y le han detenido dos veces por “atentar contra el Estado de Derecho”, la última de ellas el lunes de esta misma semana.

Ha sido su bautismo de fuego y tras él han llegado los focos, los micrófonos, el maquillaje, los platós de televisión, las tertulias de la radio y las entrevistas “en profundidad”. Es el portavoz de algo que hasta ahora carecía precisamente de eso: de voz.

¿Quién es Drouet?, ¿qué quiere?, ¿qué opina?, ¿qué propone?

Es el lanzamiento de una estrella en toda regla. Nadie ha escatimado en gastos, sobre todo porque las audiencias suben cada vez que aparece él. Es lo mejor que puede tener cualquier Estado de Derecho: un proscrito, un rebelde. Hasta el franquismo lanzó a un delincuente como héroe: El Lute.

Hay quien propone la creación del Partido de los Chalecos Amarillos al estilo políticamente correcto de la posmodernidad: creado desde la base, asambleario, transversal, omnívoro…

Unos componen canciones y otros registran y patentan la marca para fabricar perfumes “chaleco amarillo”: el inconfundible olor a gasolina de las barricadas.

Mientras el movimiento duró, todo fueron mentiras, críticas y boicot por parte de los partidos y los medios: vándalos, salvajes, gamberros… Ahora todo ha cambiado: el producto vende en todo el mundo porque los “chalecos amarillos” han hecho lo que a todos los oprimidos les gustaría: prenderle fuego a casi todo lo que se les pone por delante.

Es lo que tienen los productos instantáneos como el Nescafé y los movimientos sociales y políticos de ese tipo. En todo el mundo cualquier chispa puede incendiar la pradera, hasta la más insignificante (y saltan chispas a cada momento).

El dilema no es, repetimos otra vez, el movimiento en sí sino su continuidad y, por lo tanto, su dirección. Claro que si una organización quisiera reproducir la lucha de los “chalecos amarillos” cada día, ya no fabricarían perfumes con su logo, sino que los meterían en la cárcel por “terrorismo”.

Más información:
– ‘Chalecos amarillos’: como pollo sin cabeza
 

Las armas canadienses para los kurdos permanecen almacenadas en Montreal

Casi tres años después de que el primer ministro Justin Trudeau prometiera enviar armas a los kurdos en Irak, el armamento aún permanece en un depósito militar en Montreal, sin planes actuales de distribuir el equipo a las fuerzas kurdas o canadienses.

El gobierno preparó un avión militar para transportar las armas a la zona kurda de Irak, donde las fuerzas especiales canadienses debían distribuirlas a los soldados kurdos a quienes entrenaban.

Pero los armamentos, con un valor estimado de alrededor de 10 millones de dólares no llegaron más allá del Depósito de Suministros de las Fuerzas Canadienses en Montreal, donde permanecen. El arsenal incluye rifles de francotirador calibre 50 equipados con silenciadores, morteros de 60 mm, sistemas antitanques Carl Gustav, lanzagranadas, pistolas, carabinas, binoculares térmicos, cámaras, telescopios y suministros médicos.

El equipo también incluía ametralladoras C6 de uso general y carabinas C8, que son utilizadas por las fuerzas canadienses.

Un funcionario del Departamento de Defensa Nacional dijo que actualmente no existen planes para distribuir las armas en Irak. No está claro por qué el equipo no se redistribuiría a las unidades militares canadienses; sin embargo, una fuente dijo que las armas permanecerán almacenadas hasta que el gobierno federal decida qué hacer con ellas, y no hay indicaciones sobre cuándo se tomará esa decisión. Gran parte del equipo podría ser utilizado por las fuerzas canadienses si se decide que el equipo no puede enviarse al extranjero.

En febrero de 2016, Trudeau anunció que Canadá proporcionaría armas a los kurdos para apoyar la lucha contra los terroristas del Estado Islámico de Irak y el Levante. Pero el plan rápidamente se salió de los rieles.

El gobierno irakí se opuso a armar a los kurdos, quienes habían reconocido abiertamente que su intención era separarse un día de Irak. Citaron el ejemplo de los intentos de Quebec de abandonar Canadá, y los dirigentes kurdos dijeron que el equipo canadiense era necesario tanto para luchar contra el Califato Islámico como para defender un futuro Estado independiente kurdo.

Desde el principio algunos medios advirtieron al gobierno canadiense que proporcionar armas a los kurdos era un error. Cuando se le preguntó en 2016 acerca de la preocupación de que el entrenamiento y el equipo canadienses podrían ayudar a los kurdos en su búsqueda de independencia, el Jefe del Estado Mayor de Defensa, Jon Vance, respondió que era importante tener unidad política en la lucha contra el Califato Islámico. “Donde, después de que Irak decida ir en términos de su política, dependerá de Irak”, dijo.

Hace un año los ministros de defensa de la OTAN para discutir la ayuda a Irak (*). Hasta entonces, los kurdos habían disfrutado de un fuerte apoyo militar por parte de Canadá y otros aliados imperialistas. En 2014 el gobierno inició la misión de apoyo enviando 69 miembros de fuerzas especiales, que aumentaron a más de 200 en 2016, además de los bombarderos.

Después Canadá suspendió su asesoramiento y congeló el envío de armas.

(*) https://news.vice.com/en_ca/article/a347q4/canada-stalls-on-new-weapons-for-iraqs-kurds-after-they-routed-isis

Bienvenidos al caos y la guerra: Bosnia-Herzegovina se incorpora a la OTAN

En un viaje a Sarajevo, el Subsecretario de Estado de Estados Unidos, John Sullivan, confirmó que en Washington han decidido incorporar a Bosnia-Herzegovina a la OTAN. El plan va acompañado de una garantía del imperalismo a la integridad territorial del país.

Sullivan afirmó que Washington no toleraría “llamamientos a la secesión” o la “creación de una tercera entidad”. Se trata de un acto puro y simple de desestabilización de una región tan delicada como los Balcanes.

A la política del imperialismo hay que añadir el acuerdo del gobierno mafioso de Kosovo para crear sus propias fuerzas armadas, desafiando el derecho internacional.

Nadie podrá decir luego que, desde hace décadas, el combustible no está dispuesto para detonar a la más mínima provocación.

Bosnia-Herzegovina es otro de esos Estados fabricados por el imperialismo tras el desmantelamiento de la URSS cuya situación es aún más frágil que la de Kosovo. Es un país fragmentado en comunidades bosnias, serbias y croatas, que representan aproximadamente el 50, el 30 y 15 por ciento de la población respectivamente. El resto está formado por ciudadanos de orígenes muy diferentes.

Estas comunidades difieren en la escritura, cirílica o latina, y en la fe, musulmana, católica u ortodoxa. Este mosaico es tanto más delicado cuanto porque está separado por años de guerra nacional y, en particular, por el reciente conflicto entre la primavera de 1992 y finales de 1995. Tres años de guerra, 100.000 muertos y crímenes de guerra en juego.

Los acuerdos de Dayton firmados hace veintitrés años, el 14 de diciembre de 1995, pusieron fin a los disparos pero no trajeron la paz. Desde la liquidación de Yugoeslavia la paz es imposible. Basta con mirar el mapa del país, trazado durante el armisticio, que refleja, en mayor o menor medida, las posiciones respectivas de los combatientes en el momento del cese de las hostilidades, para convencerse de ello.

Bosnia-Herzegovina está dividida en tres partes: la Federación de Bosnia y Herzegovina, la República serbia de Bosnia, más conocida como la República Srpska, y el Distrito de Brcko, una zona totalmente artificial desde un punto de vista histórico, pero cuya constitución tiene por objeto poner fin a las disputas entre serbios y bosnios por el control de este territorio estratégicamente situado.

Una división enrevesada que evoca la de las fronteras entre Armenia y Azerbaiyán. Los mismos enclaves en el corazón de la comunidad contraria, los mismos corredores que separan a las mismas personas.

La separación no calmó a nadie. Los odios siguen vivos. Tanto más cuanto que la guerra fue la ocasión de una radicalización de todos los beligerantes. La afluencia de yihadistas a Bosnia ha llevado el wahabismo a la región. De los 1.700.000 musulmanes bosnios, al menos 300 se han alistado en las filas del Califato Islámico. Bosnia-Herzegovina es un refugio para el yihadismo en el corazón de Europa y, naturalmente, un motivo de preocupación para sus vecinos.

Querer incorporar este rompecabezas nacional y religioso en la OTAN es consecuencia de un delirio. Los criminales de la OTAN, encabezados por Javer Solana, un jefecillo del PSOE, bombardearon a los serbios de la República Srpska y luego a Serbia.

La pertenencia de Bosnia-Herzegovina a la OTAN es otra provocación más dirigida contra Serbia e, indirectamente, contra Rusia. La región está a la espera del próximo incendio y no faltan voluntarios para acercar la mecha al polvorín. Se calcula que en los Balcanes circulan entre tres y seis millones de armas pequeñas y ligeras.

Fue en Sarajevo donde estalló la Primera Guerra Mundial, cuyo centenario se conmemoró a finales del mes pasado. En la confluencia de los mundos ortodoxo, católico y musulmán, de las zonas de influencia estadounidense, rusa y europea, todos los ingredientes están reunidos a la espera de una nueva explosión.

Los yihadistas chechenos se han trasladado al Donbas para atacar a los milicianos antifascistas

George Galloway

Los combatientes islamistas chechenos que han perfeccionado sus habilidades de combate en los campos de entrenamiento del Estado Islámico están en guerra con los rebeldes ucranianos, confirma el Times (*).

El periódico británico The Times informa de que los islamistas chechenos, muchos de los cuales fueron sacudidos por la derrota en Siria e Irak, la base del fanatismo, habían llegado al frente de guerra en el este de Ucrania, me despertaron de cualquier aturdimiento relacionado con la Navidad.

Un artículo anterior del New York Times había revelado que los islamistas chechenos estaban bajo el mando del partido fascista Sector de Derecha y que estaban allí para «luchar contra los rusos» porque «nos encanta luchar contra los rusos» y «nunca dejaremos de luchar contra ellos».

Para el Times, en Navidad, bastaba con citar a uno de sus comandantes: «Putin es nuestro enemigo común». Una cita que, por supuesto, podría haber venido del editor del Times!

Si este artículo me llamó la atención, no es lo mismo para el resto de los medios de comunicación británicos, por no hablar de la clase política británica. Sobrevoló los espacios mediáticos cuando debería haber despertado miedo y odio. «Strictly Come Dancing» atrajo más interés que estos extremistas islamistas barbudos, que una vez más se convirtieron en nuestros socios en el crimen (Strictly Come Dancing es un programa de televisión británico. En cada temporada, cada celebridad se asocia con un profesional de la danza y debe, cada semana, entrenar para mostrar el resultado al jurado y al público).

Pero siempre ha sido así.

Cuando regresé a la Cámara de los Comunes en 2012, después de una breve ausencia, le pregunté al entonces Primer Ministro, David Cameron, si había leído Frankenstein de Mary Shelley.

Y si es así, si lo hubiera leído hasta el final. El final en el que el monstruo, que el buen doctor había creado tan temerariamente, se libera de su control y comienza a comportarse realmente como un monstruo.

En otra ocasión, al encontrarme atrapado por unos momentos en un ascensor con el entonces Secretario de Asuntos Exteriores, William (ahora Lord) Hague, le dije: «William, te equivocaste en el pasado, de hecho te equivocaste toda tu vida. Pero nunca has estado loco antes. Esta política de poner cuchillos en las manos de los fanáticos islamistas y permitirles ir a Siria no solo es mala, sino una locura.

«Y un día, agregué solemnemente, estos mismos hombres con estos mismos cuchillos estarán en este edificio buscándote a ti, buscándome a mí.» Esto se logró tres años después.

Sin embargo, mis poderes de predicción en el Parlamento se remontan aún más lejos.

En vísperas de la caída de Kabul contra las hordas islamistas hace casi 30 años, le dije a la ex Primera Ministra Margaret Thatcher: «Abriste las puertas a los bárbaros y una larga y oscura noche caerá sobre el pueblo afgano».

Ciertamente no es la peor predicción que he hecho.

Si hubiera estado presente en ese momento, habría hecho sonar la misma alarma sobre el apoyo británico al régimen de los Hermanos Musulmanes en Egipto contra el Presidente Nasser, sobre el apoyo británico y estadounidense al oscurantismo durante la guerra civil en Yemen en los años sesenta, sobre el apoyo de Israel a lo que se ha convertido en Hamás en Gaza, contra el Presidente Arafat, sobre la asistencia occidental a los extremistas del Grupo de Combate Islámico Libio contra Gaddafi y muchos otros. Les habría dicho a todos: «Lean a Mary Shelley, lean a Frankenstein y léanlo hasta el final».

La política de decir «el enemigo de mi enemigo es mi amigo» es profundamente inmoral y ha fracasado constantemente, pero se ha repetido muchas veces.

A mediados de los años noventa, di una conferencia al Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista de China sobre la información que había recibido mientras trabajaba con la oposición saudí en Londres de que cierto Osama bin Laden había sido conducido por los Estados Unidos a la región de Xinjiang en China para agitar a la minoría musulmana uigur allí, exacerbar su distancia del Estado, aprovechar las debilidades de la política del Estado chino hacia sus ciudadanos musulmanes. Y sembrar el terror.

El nombre de Osama bin Laden era tan desconocido en ese momento que los funcionarios del Departamento Internacional me rodearon al final y me pidieron que lo explicara. Esta información me pareció tan importante que una semana después tuve que reiterarla al Viceministro de Relaciones Exteriores de China.

En 2015, el New York Times insistió en que los fanáticos presentes en Mariupol eran «voluntarios no remunerados» y que ni ellos ni sus comandantes derechistas habían sido pagados o entrenados por las fuerzas especiales estadounidenses o por oficiales estadounidenses. Pero eso es lo que siempre dicen.

Estados Unidos sólo apoya a los fanáticos «moderados», como en Siria. Si lo crees, tengo un puente aquí en Londres, puedo vendértelo a bajo precio.

Ya era suficientemente serio cuando sólo el Sector Derecha, compuesto por media docena de grupos ultranacionalistas como el Martillo Blanco, el Stepan Bandera Trident y el grupo Azov, utilizaban abiertamente el símbolo del «Wolfsangel» de las SS.

Estos grupos son abiertamente partidarios de los pogromistas antisemitas que atacaron y asesinaron a sus vecinos judíos durante la ocupación nazi en Ucrania. No había necesidad de esperar a los trenes ni a los campos de concentración. Y sin embargo, se han convertido en socios políticos de las «democracias liberales».

Un eje del mal formado entre ellos y los criminales seguidores del extremismo islamista, que cortan cabezas, devoran corazones, crucifican, representa una nueva bajeza de la política occidental. Y el peor regalo de Navidad posible para los cristianos de Ucrania oriental.

(*) https://www.thetimes.co.uk/article/putin-is-our-enemy-too-says-chechen-fighter-in-ukraine-sv2rf2qtz

https://www.rt.com/op-ed/447536-isis-chechen-islamists-ukraine/

Espías de 120 países diferentes han dirigido a los yihadistas durante los 8 años de guerra en Siria

La presencia de espías en los alrededores de Mabij indica la existencia de células encargadas de coordinar el paso de yihadistas extranjeros a Siria, muchos de los cuales ya han sido identificados y ejecutados durante la guerra.

El ejército de Damasco ha localizado centros de coordinación para operaciones militares y terroristas tanto en el norte como en el sur de Siria, como la ciudad de Adana, en Turquía, Moka, en Jordania, y Mayer, cerca de Alepo.

Esos centros de operaciones han sido el lugar de paso de muchos espías y terroristas de diferentes países que dirigen las operaciones yihadistas.

Desde el comienzo de la Guerra de Siria, elementos de 120 países, incluidos oficiales de inteligencia de la fuerza aérea, se han unido a los grupos yihadistas. Su misión principal era entrenar a los terroristas novatos en el combate y enseñarles los métodos de diseño y detonación de bombas, así como las operaciones terroristas.

Unos 360.000 terroristas de diferentes países, en más de 103 grupos, han luchado en Siria durante los ocho años de guerra. Se han desplegado muchos oficiales de inteligencia en zonas clave de Siria para planificar y supervisar sus operaciones. Las fuerzas militares y de seguridad sirias incluso han identificado y detenido a sospechosos en varias ocasiones, en particular en el norte de Siria y en las regiones fronterizas donde las acciones terroristas iban en aumento.

Las fuerzas sirias detuvieron a agentes militares y secretos de países árabes, como Arabia Saudí y Qatar, que desempeñaron un papel importante en la guerra. Durante las operaciones de desminado en las zonas liberadas, estas últimas también descubrieron documentos y pruebas de su muerte en enfrentamientos con el ejército sirio.

Además, el 17 de mayo, un grupo de soldados franceses fue detenido mientras se dirigían presumiblemente a la ciudad de Qamichli, en la provincia de Hassaké.

En cuanto a las recientes detenciones en Manbij, uno de los espías detenidos es un israelí llamado David Schlummo, prueba indiscutible de la participación de Tel Aviv en la Guerra de Siria.

Cuando el régimen israelí comenzó a cooperar con los terroristas durante la ocupación del campamento de Yarmouk, cerca de Damasco, para recuperar los cuerpos de su propio personal militar, la detención de un agente de sus servicios de inteligencia es, sin duda, de gran importancia para el gobierno de Tel Aviv.

En el período posterior a la crisis, se puede suponer que las conversaciones diplomáticas con Damasco tendrán lugar con total discreción para obtener promesas de liberación de los espías detenidos en Siria. La divulgación de esta información sería un duro golpe para la credibilidad de los servicios de inteligencia de los países afectados.

https://www.presstv.com/DetailFr/2018/12/31/584482/De-gros-poissons-dans-les-filets-de-Damas

¡Arriba España! ¡Que la levanten los extranjeros!

El jueves la ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, anunció que el ejército alemán reclutará ciudadanos de la Unión Europea para cargos de especialistas del ejército de su país.

Si en Alemania los alemanes no quieren ir a filas nuestros esquemas intelectuales vuelven a fallar de nuevo: un país con tanta fama de xenófobo como Alemania no tiene reclutas suficientes para su ejército, que en todas partes es la quintaesencia de los valores patrioteros.

Como ocurre en la misma España, también en Alemania los alemanes quieren tan poco a su nación que dejan su futuro en manos de extranjeros, de mercenarios. En ambos países el patrioterismo es sólo de boquilla. Los fascistas mienten: los hechos demuestran que ni los alemanes quieren a Alemania ni los españoles a España.

Aquí lo que les gusta es esa estúpida parafernalia fascista de la jura de bandera, mientras que los demás lo que deberíamos hacer es limpiarnos los mocos, e incuso el culo, con ella.

También sería un buen momento para acabar o, al menos, para reducir el militarismo rampante, donde nunca hay recortes. Cada año el Ministerio de Defensa bate sus propios registros presupuestarios. Es bastante simple: si un ejército no tiene suficientes fuerzas, lo que debe hacer el gobierno es sustituir la tropa por drones u otras armas que disparen sin que nadie apriete el gatillo.

Otra posibilidad es tener un ejército más pequeño y más barato, dedicando el dinero a las escuelas, los hospitales o las pensiones. Pero entonces habría que cerrar Navantia y, como dicen los de Podemos, se perderían puestos de trabajo… Es mejor seguir con la hipocresía pacifista y fabricar máquinas de matar y de morir, sobre todo si los que matan o mueren no tienen nuestro DNI.

En los países fascistas, como España, el ejército es tan importante (para el fascismo) que imponen el servicio militar no sólo como derecho (y timbre de honor) sino como una obligación constitucional, aunque la realidad va siempre por otros derroteros y en los años ochenta del siglo pasado los “obligados” lograron suspender su obligación de servir a filas, por lo que volvemos a lo mismo: los españoles no serán tan patrioteros cuando nunca han querido ir a la mili. ¿Por qué no modificar la Constitución y eliminar de ella la obligación de hacer la mili en lugar de mantener la hipocresía?

Los españoles ni siquiera han querido enrolarse en un ejército profesional a cambio de dinero, lo cual obligó al gobierno a recurrir a los extranjeros. Si coger un fusil fuera un trabajo, los 3.000 soldados sin DNI del ejército “español” demuestran que no es eso lo que nos quitan sino que hacen lo que ningún español está dispuesto hacer, que es exactamente lo siguiente: morir por una patria que no es la suya mientras los amantes de la patria se indignan porque hay quien se suena la nariz con alguno de sus símbolos.

En sus absurdos desfiles los generles fascistas gritan “¡Arriba España!”. Lo no dicen que es que son los demás quienes deben levantarla, esos a los que desprecian tanto: los extranjeros.

No se puede ‘limitar’ el poder de los monopolios sin reducirlo a cero

Fernando Luengo, que se presenta como “economista y miembro de la secretaría de Europa de Podemos” escribe un penoso artículo en “La Marea” (*) que resume muy bien el cúmulo de tópicos y absurdos de la posmodernidad, aprendidos en alguno de esos másters por correspondencia que imparte la Universidad Rey Juan Carlos.

Como era de esperar, el autor lleva la conclusión al terreno de las próximas elecciones europeas porque algunos grupos, como Podemos, carecen de actividad política fuera de los periodos electorales, una actividad que -por cierto- es sólo retórica ya que luego “donde dije digo…”

La retórica se vierte, como también es normal, en lenguaje anglosajón, que habla de “corporaciones” y no de monopolios. No hay más que leer el lenguaje que utiliza un autor, como Luengo en este caso, para saber la doctrina que se trata de inculcar.

Hay palabras que aparecen mucho y otras que no aparecen para nada, como centralización, concentración de capital o capitalismo monopolista de Estado, por lo que es posible afirmar que las “corporaciones” influyen sobre el mercado, dice Luengo, ya que son su “mano visible”, que es una manera de ocultar que en el capitalismo actual la competencia es de tipo de monopolista.

Por supuesto, las “corporaciones” son tan grandes que incluso “influyen” sobre el Estado, por lo que parece que ambos, Estado y monopolios, son cosas distintas y lo mismo cabe decir de la Unión Europea. A causa de ello la legislación laboral es “favorable a los intereses del capital”, lo mismo que la desregulación de los mercados, la tributación, los paraísos fiscales, las puertas giratorias y un rosario de cuestiones que podría alargarse hasta el infinito.

En un Estado monopolista, ¿qué regulación no es “favorable” a los intereses de los monopolios?, o mejor dicho aún, ¿qué regulación no viene impuesta por ellos?

La propuesta de Luengo es imponer resticciones en Bruselas para “limitar” el poder de esos monopolios o, como se suele decir también, de lo privado, para promover un potente “polo público” de manera que “la ciudadanía” recupere soberanía.

El lenguaje del artículo de Luengo está saturado de una posmodernidad rancia para disimular lo esencial: la Unión Europea la crearon los grandes monopolios y desde su surgimiento es una palanca cuya única tarea es promover sus intereses. Las elecciones europeas y los partidos que concurren a ellas, como Podemos, tampoco son nada distinto del monopolismo. Están para edulcorar y perfumar el hedor repugnante de los grandes monopolios europeos.

El señuelo de “limitar” el poder de los monopolios es un camelo, sobre todo si se pretende llevar a cabo en la guarida de los propios monopolios. La lucha contra la Unión Europea debe estar enfilada contra el capitalismo mismo, que en cada país reviste la forma de capitalismo monopolista de Estado, es decir, que es una batalla contra todos y cada uno de los Estados europeos; no contra uno u otro gobierno, no por unas u otras elecciones, sino por la creación de un Estado nuevo: socialista.

(*) https://www.lamarea.com/2018/12/28/soberania-y-poder-corporativo/

Rusia mantendrá a Turquía fuera de Siria

Rusia ha advertido a Turquía que se mantenga fuera de Siria y permita que el presidente sirio, Bashar Al-Assad, retome el país entero, según la agencia Associated Press. Aunque todavía no ha emitido una declaración oficial, Moscú asume la defensa tanto de los sirios como de los kurdos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha reiterado que trabajan estrechamente con Turquía en Siria, y agregó que todas las actividades se discuten y coordinan con ambos países antes de llevarse a cabo.

El ejército turco no puede expandirse hacia la orilla oriental del río Éufrates sin el visto bueno de Rusia o Estados Unidos. No puede permitirse los enormes costos humanos y materiales de entrar en Siria.

En caso de ataque turco, los kurdos llevarían a cabo una resistencia total que buscaría implicar en el combate contra los turcos al ejército sirio, así como atentados suicidas por toda la península de Anatolia.

Por su parte, Erdogan no quiere provocar a los rusos o los iraníes en Siria debido a los vínculos políticos, económicos y militares con ambos países. No puede poner en peligro esas relaciones.

Lo más probable es que Erdogan busque asegurar el norte de Siria a través de acuerdos con los rusos y los iraníes, e indirectamente con el gobierno sirio, para impedir la influencia kurda, y en especial el establecimiento de cualquier entidad autónoma kurda. Otros objetivos de Erdogan son el facilitar el retorno de los refugiados sirios a Siria y la implicación de empresas turcas en la reconstrucción de Siria, aunque para lograrlo deberá establecer buenas relaciones con Damasco.

El gobierno de Bashar Al-Assad ya ha salido beneficiado de la situación actual al lograr obtener el control de las ciudades de Al-Almireh y Manbij de manos de los kurdos y la aproximación de las Fuerzas Democráticas Sirias a Damasco con el fin de buscar protección frente a una posible intervención turca.

http://spanish.almanar.com.lb/273363

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