Airbus: un cadáver de la guerra económica desatada por Estados Unidos contra la Unión Europea

Thomas Enders, la ‘quinta columna’
El “neoliberalismo” y la “globalización” están entre las más perturbadoras nociones introducidas en los últimos años para impedir la comprensión de los fenómenos políticos y económicos de los últimos años. Nunca ha existido nada parecido a lo que dichas expresiones quieren significar. El capitalismo es hoy capitalismo monopolista de Estado, lo cual quiere decir que los grandes monopolios están estrechamente ligados a un Estado y que compiten entre sí en la medida en que tienen el apoyo financiero, político y militar de alguna gran potencia.

El poder de los monopolios es una prolongación del poder del Estado y, en particular, de su poder militar, tanto en el interior de cada país como en la arena internacional. La aviación es un ejemplo de las llamadas “puertas giratorias”, de la confusión de lo público con lo privado y lo civil con lo militar.

En 2000 la Unión Europea creó EADS/Airbus para competir con Estados Unidos, donde Boeing se había fusionado con MacDonnell Douglas. La respuesta fue la fusión en Europa de los monopolios de construcción aeronáutica de Alemania, Francia y España (Casa).

A su vez, los monopolios que integraron Airbus, como el alemán DASA, venían de un proceso previo de monopolización. DASA es heredera de la Messerschmitt de la Segunda Guerra Mundial, que en el camino reagrupa a todo tipo de grandes empresas, como Daimler (Mercedes Benz, Chrysler).

En la posguerra prohibieron a Alemania la construcción de aviones militares, una situación que se rompió con la formación del “mercado común europeo” y una ley alemana de 1968 que autorizó las subvenciones públicas a las empresas aeronáuticas (1).

Todos estos años Estados Unidos ha dejado crecer a la industria aeoronáutica europea, hasta que iniciado una contraofensiva en varios terrenos que pueden acabar con Airbus, si la Unión Europea no lo impide (para lo cual debe romper lazos con Estados Unidos.

La primera ofensiva fue una denuncia a la OMC por las ayudas públicas europeas, además de otros litigios iniciados en Londres y Washington por diversos motivos, más o menos fundamentados. En definitiva, Estados Unidos ha salido a la caza de Airbus como de otros grandes monopolios europeos que corren un serio peligro de ser multados con cantidades astronómicas y la pérdida de importantes contratos.

Lo más interesante de esta ofensiva son los “caballos de Troya”, como el mismo patrón de Airbus, Thomas Enders, que no son otra cosa que sicarios del imperialismo estadounidense en el corazón de los grandes monopolios europeos, de sus instituciones y de cada uno de los países que la forman. Sin una depuración a fondo de esta “quinta columna”, el capitalismo europeo no tiene ningún futuro.

La bancarrota de Airbus es inconcebible sin tener en cuenta la figura del alemán Enders, el hijo de un pastor, que ha tenido una “carrera” económica y política tan meteórica que llama poderosamente la atención. Como es muy probable que Enders dimita el mes que viene de Airbus, nos adelantaremos a publicar lo que los medios van a callar.

Cuando Enders dejó las ovejas, se metió de paracaidista en el ejercito alemán y se introdujo en su Estado Mayor, de donde pasó a la política como experto en investigación estratégica y miembro del CSU de Baviera, de donde pasó al monopolio Daimler y luego a DASA. En 2005 ya estaba entre los cabecillas de la empresa EADS/Airbus (2).

Pero el trepidante ascenso del pastor de ovejas no estuvo en sus contactos alemanes sino en los estadounidenses. Cuando estudió en la Universidad de California se convirtió en un peón de los servicios de inteligencia militar del Pentágono, que fueron quienes le auparon, directamente unas veces y a través de los británicas otras.

En un sector económico dominado por las subvenciones públicas, Enders no ha dejado de hablar contra ellas, lo cual a alguno le puede parecer “neoliberalismo” cuando no es otra que un intento de liquidar Airbus en beneficio de Boeing, es decir, de la competencia más directa.

En el litigio que enfrenta a Airbus con la OMC a causa de las subvenciones (“anticipos reembolsables”), Enders ha nombrado como abogados a Sideley Austin, una empresa estadounidense.

En 2009 Enders puso al frente del departamento de investigación y desarrollo a Valerie Manning, una oficial de la fuerza aérea de Estados Unidos, a quien en 2016 sustituyó Paul Emerenko, un personaje sacado de Darpa, el centro de investigación del Pentágono, a quien le faltó tiempo para clausurar el que tenía Airbus en Suresnes. Al dejar su cargo Eremenko pasó a trabajar para UTC, un monopolio estadounidense de la aeronáutica. Es un caso único de transferencia de los secretos técnicos más avanzados de Airbus a empresas de la competencia.

Enders puso al frente del equipo informático de Airbus a Palantir que, como ya hemos explicado aquí, no es otra cosa que la CIA (3).

En fin, en la Unión Europea proliferan los Enders, pero el caso Airbus no es más que una pequeña ilustración de la penetración de la “quinta columna” de Estados Unidos entre los monopolios europeos, sometidos al dictado de Washington con todo tipo de chantajes, casi al mismo nivel que las empresas chinas y rusas.

(1) http://www.fundinguniverse.com/company-histories/daimler-benz-aerospace-ag-history/
(2) http://prochetmoyen-orient.ch/contre-enquete-comment-les-americains-ont-mis-la-main-sur-airbus/
(3) https://mpr21.info/2018/10/empresas-informaticas-creadas-y.html

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