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El hospital pediátrico de Kiev fue alcanzado por un misil de la defensa antiaérea ucraniana

Para ganar una guerra un ejército necesita destruir objetivos militares. No ataca una plantación de arroz, ni bombardea un hospital pediátrico, que son acciones características de quienes, como la OTAN, tienen otros objetivos porque saben -desde hace mucho tiempo- que han perdido la Guerra de Ucrania.

Si las guerras las ganaran los periodistas, la OTAN habría triunfado rápidamente. No hay quien pueda hacer la competencia a la fabulosa difusión de bulos que es capaz de poner en circulación la OTAN y sus altavoces.

Cualquier medio alternativo tiene una doble tarea por delante, que es muy fatigosa por lo repetitiva. Hay que insistir -una y otra vez- en que una determinada “noticia” que circula ampliamente es falsa y, acto seguido, explicar lo que realmente ha ocurrido.

Es lo que ha ocurrido con el ataque del lunes contra el hospital pediátrico Ojmatdyt de Kiev: no fue perpetrado por la artillería rusa, como dicen los medios, sino que fue un fallo de la defensa antiaérea ucraniana.

El bombardeo fue grabado por cámaras de vigilancia, gracias a las cuales es posible identificar el misil que impactó en el hospital. No fue un misil de crucero ruso X-101 sino de un misil AIM-120 del sistema antiaéreo NASAMS de la OTAN.

La identificación es incuestionable por la forma característica del misil y sus aletas, sus dimensiones, así como por las proporciones lineales (longitud y diámetro) y la dispersión cónica antiaérea en múltiples fragmentos.

El misil ruso X-101 mide 745 centímetros de largo y 74,2 de diámetro. La relación es de uno por diez. Si el misil fuera un X-55, la longitud sería de 588 centímetros por 51,4 de diámetro, una relación de uno por 11,4.

Pero el misil AIM-120 de la OTAN es bastante más pequeño. Mide 366 centímetros de largo y 17,8 de diámetro. La relación es de uno por 20,6.

Pues bien, en las imágenes de vídeo se observa que la longitud del misil supera en más de 15 veces su diámetro.

Pero hay más detalles, como la ausencia del característico silbido de llegada del X 101 ruso.

La trayectoria demuestra que el misil procedía del oeste (interior de Ucrania) y no del este (Rusia).

Los ucranianos evacuaron la zona para prohibir la recogida de escombros e impedir que aparecieran los restos de su misil antiaéreo, al tiempo que presentaban ante las cámaras de la relevisión los restos de un misil ruso traído de una zona de guerra.

Los cazadores de bulos ya se pueden poner en marcha para denunciar a los que difunden bulos en las cadenas de televisión, las agencias de noticias y los medios digitales.

Arabia saudí presiona a Europa para que devuelva el dinero robado a Rusia

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…. El embargo de los activos rusos ha puesto las orejas tiesas a los mercados financieros internacionales. Ya nadie se fia de Europa y mucho menos de Estados Unidos. No les puedes confiar ni un céntimo porque te lo quitan.

Los saudíes también tienen el dinero guardado en Europa y Estados Unidos y ya no se fían de que alguna vez hagan lo mismo con ellos. Por eso están presionando a los países del G7 a fin de que reconsideren el embargo y devuelvan el dinero robado a Rusia.

El problema es que cuando la confianza se rompe ya no se puede vovler a recuperar nunca, pero la decepción sería menor si los chorizos de Bruselas volvieran sobre sus pasos. En caso contrario, el Ministerio de Finanzas saudí se plantea vender sus paquetes de deuda europea.

Así de claro se lo plantearon antes de las reuniones del G7 de mayo y junio.

El impacto potencial de la venta de la deuda europea, en particular la emitida por la Hacienda francesa, sería considerable. Podría transformarse en un golpe contra el euro.

Riad trata de impedir la creación de un precedente en materia de incautación de activos extranjeros.

Por eso la reacción del G7 ante el embargo de los activos rusos han sido tan suave. Sólo propusieron un préstamo de 50.000 millones de dólares a Ucrania, garantizado por los intereses generados por los activos rusos robados. Están temblando.

Por lo demás, la reacción saudí ante el embargo a Rusia pone de manifiesto que las grandes potencias ya no tienen las manos libres, que las contradicciones internacionales se agudizan y que en el escenario hay otros protagonistas, como los saudíes, además de los primeros espadas. El panorama mundial se ha complicado. La hegemonía es menos hegemónica.

China produce el doble de energía ‘verde’ que el resto del mundo junto

China es el campeón indiscutible del mundo en el ámbito de la producción de energía “verde”. Produce el doble de energía “limpia” que el resto del mundo junto.

Las cifras han sido reveladas por la organización Global Energy Monitor (GEM). El país asiático representa hoy 339 GW de producción de energía solar y eólica, lo que supone el 64 por cien de la producción anual total. Le sigue Estados Unidos, con 40 GW, así como Brasil, con 13 GW.

Las inversiones en energía solar y eólica son enormes pero, a pesar de ello, para satisfacer las crecientes necesidades de electricidad de la economía, sigue dependiendo del carbón.

China también encabeza la nueva era de la aviación eléctrica. El gigante CATL, la mayor empresa del mundo en la producción de baterías para vehículos eléctricos, acaba de alcanzar un hito notable en el desarrollo de baterías de alto rendimiento destinadas a la aeronáutica.

Recientemente CATL probó una batería de nueva generación con una densidad energética de 500 Wh/kg, el doble que las baterías de mayor rendimiento disponibles actualmente en el mercado. Esta prueba, realizada en colaboración con Comac, una empresa pública china del sector aeronáutico, arrojó resultados prometedores, sugiriendo la posibilidad de realizar vuelos más largos y pesados.

Según CATL, la batería permitió a un avión eléctrico de cuatro toneladas realizar un vuelo de prueba de larga distancia. Aunque se han publicado pocos detalles sobre el rendimiento exacto durante este vuelo, la empresa afirma que la misma tecnología podría permitir que un avión de ocho toneladas recorra hasta 2.000 o incluso 3.000 kilómetros, lo representaría un avance significativo, ya que los aviones eléctricos actuales generalmente tienen una autonomía limitada a unos cientos de kilómetros.

La estrategia de CATL no termina ahí. Al posicionarse en el mercado de la aviación de negocios, la empresa pretende ofrecer jets privados capaces de transportar hasta nueve pasajeros en largas distancias, una perspectiva atractiva para empresas y taxis aéreos.

La evolución de la tecnología de baterías para la aviación eléctrica, en particular la desarrollada por CATL, podría tener un profundo impacto. En primer lugar, este avance de las fuerzas productivas aumenta la viabilidad de los aviones eléctricos para vuelos comerciales más largos, abriendo la puerta a una adopción más amplia de esta tecnología en segmentos de mercado previamente dominados por aviones de propulsión tradicional.

Además, al duplicar la densidad energética de las baterías, CATL se ha puesto a la cabeza de manera decidida. El éxito del proyecto fortalece la posición cabecera de China en el desarrollo de tecnologías avanzadas, lo que contrasta con el reciente cierre de la fábrica de Audi de coches eléctricos en Bruselas que la subida de los aranceles de la Unión Europea no ha podido evitar.

Desde principios del siglo XXI, la aviación ha experimentado importantes avances tecnológicos que han transformado tanto los aspectos de diseño como de funcionalidad de los aviones. La introducción de materiales más ligeros y resistentes, como los compuestos de fibra de carbono, ha hecho posible construir aviones más robustos y con mayor rendimiento energético.

Al mismo tiempo, la creciente adopción de tecnologías digitales ha revolucionado la navegación aérea y la gestión del tráfico, haciendo que los vuelos sean más seguros y eficientes. Estos avances, que simbolizan una era de transformación, sientan las bases para una aviación futura más sostenible y accesible, donde innovaciones como la aviación eléctrica ya no sean meras curiosidades sino realidades emergentes.

Los talibanes no son una banda de rock and roll

Cuando en 2001 cayeron las Torres Gemelas en Nueva York, Donald Rumsfeld acababa de ser nombrado al frente del Pentágono, un cargo en el que se mantuvo hasta 2006, cuando tuvo que dimitir tras la desastrosa campaña militar en Irak, justificada con numerosos embustes, el más conocido de los cuales fue el de las “armas de destrucción masiva”.

Rumsfeld empezó su carrera en 1962 en el banco AG Becker, de donde saltó a en 1969 a una oficina de “lucha contra la pobreza” creada en tiempos de Nixon. Así empezaba su carrera política. Sus dos adjuntos fueron su fiel amigo Franck Carlucci, gestor del fondo de pensiones Carlyle, y Dick Cheney, que llegó a ser vicepresidente de Estados Unidos con Bush hijo.

Fue trepando progresivamente hasta lograr un despacho en la Casa Blanca cuando a Bush padre le nombraron vicepresidente. Nuevamente se sentó en la poltrona con Carlucci y Cheney, una triada de largo aliento entre los “fontaneros” de Washington. Entonces Carlucci comenzaba su carrera en la CIA.

El secretario de Estado, George Shultz, le encargó su primera misión en octubre de 1983. Durante la Guerra de Líbano se produjo un atentado en Beirut de gran envergadura en el que murieron 241 soldados estadounidenses.

El encargo le permitió encontrarse con Sadam Hussein, entonces bendecido por la Casa Blanca, que le apoyaba en su guerra contra Irán. Fue Rumsfeld quien le entregó las armas químicas que provocaron la masacre de los kurdos. Por eso en 2003 Rumsfeld estaba convencido de que Sadam Hussein aún poseía -al menos- una parte de aquellas armas.

La cooperación entre Rumsfeld y Sadam en los ochenta reforzó la presencia estadounidense en el Golfo Pérsico y frenó la influencia de Irán. Al mismo tiempo, la CIA apoyaba a los talibanes afganos, que entonces también eran amigos porque luchaban contra la URSS.

La colaboración con los talibanes tampoco estuvo exenta de una intoxicación característica, que aún pervive en las crónicas periodísticas: la inteligencia estadounidense comenzó a ayudar a los talibanes seis meses antes de la intervención soviética en Afganistán, como confesó el director de la CIA, Robert Gates, en sus memorias y confirmó también Zbigniew Brzezinski.

Según Brzezinski, el 3 de julio de 1979 el presidente Carter firmó la primera directiva sobre la ayuda clandestina a los opositores al gobierno de Kabul. Ese mismo día escribió un memorando al presidente en el que le explicaba que, en su opinión, la ayuda a los talibanes conduciría a una intervención militar del ejército soviético en Afganistán.

La propaganda imperialista atribuyó la responsabilidad de la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York a Bin Laden que, según decían, se escondía en Afganistán. Por lo tanto, al llegar al Pentágono, Rumsfeld se encontró en la otra orilla del río. Dos viejos amigos, Sadam Hussein y Bin Laden se habían convertido en sus enemigos oficiales.

Así, con estas dos farsas, fue como empezó la “guerra contra el terrorismo” en 2001 con los mismos protagonistas. Sólo había cambiado la presidencia de Estados Unidos. Reagan ya no estaba y Bush padre tampoco porque había colocado a su hijo en la Casa Blanca. Pero el equipo de “fontaneros” (Rumsfeld, Cheney, Carlucci) no había cambiado.

En realidad, quien manejaba los hilos en la sombra era Shultz. El viejo equipo de Reagan se había puesto de acuerdo para llevar al hijo de Bush a la presidencia tras las elecciones de 2000. Antes le tuvieron que convencer de que los talibanes no eran una banda de rock and roll.

Lo contó James Mann en 2004 en su libro “The Rise of the Vulcans”. Los “vulcanos” tampco eran una banda de rock and roll sino el equipo de política exterior formado por Shultz en los años ochenta. Lo integraban Rumsfeld, Cheney, Colin Powell, Paul Wolfowitz, Richard Armitage y Condoleezza Rice. Fue el gabinete de guerra de Bush hijo, reunido con el pretexto de los ataques del 11 de septiembre. Condujo a declarar la fantasmagórica “guerra contra el terrorismo” y a invadir Afganistán e Irak.

Había otros miembros de aquel equipo, entre ellos algunos perros viejos procedentes de los tiempos de Nixon, como Martin Anderson. En 1997 los “vulcanos” habían lanzado el “Proyecto para un nuevo siglo americano”, un ambicioso plan para sostener el imperialismo estadounidense durante otros cien años más. Enviaron una carta al presidente Clinton para que declarara la guerra a Irak y entre los firmantes aparecen Shultz y Rumsfeld.

En un plan de esas dimensiones era necesario buscar un enemigo a la medida, a lo que los ataques a las embajadas estadounidenses en Tanzania y Sudán ayudaron mucho. Aquellos ataques también se atribuyeron a Bin Laden. Se empezaba a diseñar la “guerra contra el terrorismo” y Clinton ordenó bombardear la fábrica farmacéutica Al Shifa en Sudán.

La “guerra contra el terrorismo” no se desencadenó sólo por el derribo de las Torres Gemelas, sino por los envíos de ántrax, que preparon el terreno -típicamente paranoico- de las armas quimicas y las armas de destrucción masiva.

Los intoxicadores dijeron entonces que el laboratorio fabricaba las armas químicas que luego se hicieron famosas. Lo cierto es que Al Shifa lo que fabricaba eran medicamentos genéricos sin licencia.

El bombardeo de un laboratorio farmacéutico en África es imposible de explicar sin tener en cuenta los intereses económicos de Shultz y Rumsfeld en esa industria. Ambos eran accionistas de Gilead. Desde enero de 1997 hasta que se puso al frente del Pentágono en 2001, Rumsfeld fue presidente del consejo de administración de Gilead, el laboratorio que desarrolló el Tamiflú. Según la revista Fortune, Rumsfeld poseía entre 5 y 25 millones de dólares en acciones de la farmacéutica.

El Tamiflú fue un medicamento estelar de la OMS, que se utilizó durante la pandemia de gripe aviar. El Pentágono realizó un pedido de  por valor de 58 millones de dólares para los soldados estadounidenses repartidos por todo el mundo. Como suele ocurrir, el Tamiflú se acabó retirando del mercado porque era tóxico.

(*) https://www.foreignaffairs.com/reviews/capsule-review/2004-09-01/rise-vulcans-history-bushs-war-cabinet-ghost-wars-secret-history

Uno de cada 12 palestinos de Gaza ha sido asesinado: 186.000 en total

A fecha de hoy se contabilizan casi 40.000 asesinatos cometidos en la Franja de Gaza desde la invasión israelí de octubre del año pasado, según datos del Ministerio de Salud de Gaza. Israel cuestiona las cifras, aunque los servicios de inteligencia israelíes, la ONU y la OMS las han reconocido como exactas. Estos datos están respaldados por análisis independientes, que comparan la evolución del número de muertes de personal de la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (OOPS) con las cifras comunicadas por el Ministerio.

La recopilación de datos se está volviendo cada vez más compleja para el Ministerio de Salud de Gaza debido a la destrucción de gran parte de la infraestructura. El Ministerio ha tenido que complementar sus informes periódicos, basados ​​en muertes en sus hospitales o víctimas llevadas a los hospitales, con información de medios de comunicación fiables y personal de emergencias. Este cambio afectó inevitablemente a los datos detallados registrados anteriormente. Por lo tanto, el Ministerio de Salud de Gaza ahora informa por separado el número de cadáveres no identificados entre el número total de muertos. El 10 de mayo, el 30 por cien de las 35.091 muertes no habían sido identificadas.

Algunos medios han aprovechado el cambio, destinado a mejorar la calidad de los datos, para cuestionar su veracidad. Sin embargo, el número de muertes notificadas está en gran medida subestimado. Airwars lleva a cabo evaluaciones detalladas de los acontecimientos en la Franja de Gaza y a menudo descubre que no todos los nombres de las víctimas identificables aparecen en la lista del Ministerio.

La ONU estima que al 29 de febrero de este año, el 35 por cien de los edificios de la Franja de Gaza habían sido destruidos, por lo que el número de cuerpos aún enterrados entre los escombros es probablemente considerable, estimado en más de 10.000.

Las guerras tienen impactos indirectos en la salud, más allá del daño directo causado por las hostilidades. Incluso si la guerra terminara de inmediato, en los meses y años venideros se producirían muchas muertes indirectas por causas como enfermedades relacionadas con la reproducción, enfermedades transmisibles y enfermedades no transmisibles. Se espera que el número total de muertes sea extremadamente elevado dada la intensidad de los ataques israelíes, la destrucción de la infraestructura sanitaria, la escasez de alimentos, agua y alojamiento, la incapacidad de la población para huir a un lugar seguro y el agotamiento de la financiación de la UNRWA, una de las pocas organizaciones que siguen activas en la Franja.

En las guerras recientes, las muertes indirectas son de tres a quince veces más numerosas que las muertes directas. Aplicando una estimación prodente de cuatro muertes indirectas por cada muerte directa a las 40.000 muertes reportadas, no es poco realista estimar que hasta 186.000 muertes o más podrían atribuirse a la guerra actual en la Franja de Gaza, según la revista médica The Lancet (*).

Según la población estimada de la Franja de Gaza en 2022 (2.375.259 habitantes), eso representaría entre el 7 y el 9 por cien de la población total de Gaza. Un informe del 7 de febrero de este año estimó, si bien el número de muertes directas fue de 28.000, que sin un alto el fuego, las muertes ascenderían a entre 58.260 (sin epidemia o empeoramiento) y 85.750 (si ambas se produjeran) para el 6 de agosto de este año.

Por eso es imperativo un alto el fuego inmediato y urgente en la Franja, acompañado de medidas que permitan la distribución de suministros médicos, alimentos, agua potable y otros recursos que satisfagan las necesidades más básicas. Al mismo tiempo, es esencial cuantificar el alcance y la naturaleza del sufrimiento causado por esta guerra. Documentar la verdadera escala es crucial para garantizar la rendición de cuentas histórica y reconocer el costo total en vidas humanas.

Es también una obligación legal. Las medidas provisionales establecidas por el Tribunal Internacional de Justicia en enero de este año exigían que Israel “tomara medidas efectivas para prevenir la destrucción y garantizar la preservación de pruebas relacionadas con acusaciones de actos comprendidos en […] la Convención sobre Genocidio”.

(*) https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(24)01169-3.pdf

La herencia soviética en África

En febrero de 1960 se inauguró la Universidad de la Amistad de los Pueblos en Moscú. El objetivo era proporcionar a los estudiantes del Tercer Mundo una educación superior de alto nivel. Entonces nadie se preocupaba por lo que se llamaban “países subdesarrollados”, que empezaban a liberar amarras de las viejas potencias coloniales, que nada habían dejado en pie (y mucho menos universidades).

La iniciativa pasó totalmente desapercibida en los círculos occidentales, pero tuvo un éxito instantáneo. Antes de su apertura recibió cerca de 2.000 solicitudes para 500 plazas disponibles. Las ayudas proporcionadas a cada estudiante seleccionado son apreciables: una asignación mensual, alojamiento en una residencia y, sobre todo, un apoyo educativo impresionante: alrededor de 800 profesores para 4.000 estudiantes.

Los estudiantes africanos fueron tratados como príncipes. Cobraban de 80 a 150 rublos al mes, frente a los 50 a 70 de los becarios soviéticos, cuando el salario medio en Rusia era de unos 100 rublos.

A partir de marzo de 1961 la Universidad tomó el nombre de Patricio Lumumba, el Primer Ministro del Congo que había sido asesinado poco antes por los colonialistas belgas. Tras la caída de la URSS volvió a denominarse Universidad de la Amistad de los Pueblos y el año pasado recuperó el de Patricio Lumumba.

La herencia soviética en África está formada sobre todo por miles de ingenieros, agrónomos, médicos, farmacéuticos, ejecutivos administrativos y del sector privado, técnicos, profesores universitarios y de escuelas secundarias. Han contribuido y siguen contribuyendo a la construcción de los Estados africanos.

A finales de los años ochenta, los etíopes formados en la URSS representaban el 30 por cien de los puestos ejecutivos en el Ministerio de Asuntos Exteriores y casi la mitad de los ejecutivos en los ministerios económicos y las empresas públicas.

Algunos antiguos estudiantes de la URSS y el bloque del este europeo alcanzaron de hecho el nivel más alto en sus países. José Eduardo dos Santos, presidente de Angola desde 1979, estudió en la URSS de 1963 a 1969. Fue el principal dirigente de los estudiantes angoleños en la URSS y se licenció en ingeniería de petróleo y telecomunicaciones en Bakú. Fikre-Selassié Wogderess, Primer Ministro etíope de 1985 a 1987, estudió en el Instituto de Ciencias Sociales de Moscú en 1975. Alemu Abebe, Ministro de Agricultura de Etiopía, estudió medicina veterinaria en Moscú.

En Malí, varios presidentes se formaron detrás del Telón de Acero, entre ellos Alpha Oumar Konaré (1971-1975, Instituto de Historia, Universidad de Varsovia), Amadou Toumani Touré (1974-1975, Escuela Superior de Tropas Aerotransportadas en Riazán, URSS), Dioncounda Traoré (1962-1965, Facultad de Lengua Rusa de Moscú y Facultad de Mecánica y Matemáticas de la Universidad Pública de Moscú).

En el ámbito cultural, la URSS también prestó atención a la formación en las distintas profesiones cinematográficas (operadores, guionistas, directores, críticos de cine, iluminadores). La escuela de cine soviética desempeñó y sigue desempeñando un papel importante en la forma en que los africanos se representan a sí mismos y se oresentan ante el mundo. Entre los cineastas destaca el senegalés Sembene Ousmane, el maliense Souleymane Cissé y el mauritano Abderrahmane Sissako (Tomboctú), por nombrar sólo a algunos que estudiaron en la URSS, principalmente en el Instituto de Cine de Moscú (VGIK).

Las hospitalizaciones por trastornos alimentarios aumentaron a causa del confinamiento

A partir de 2020 la verdadera pandemia fueron los confinamientos, cuando en España los suicidios experimentaron un aumento muy significativo, que en 2022 alcanzaron un máximo histórico: 4.227 fallecimientos, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

Según el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, el encierro y la histeria afectaron especialmente a la salud mental de la población infantil y juvenil, donde las tentativas de suicidio y autolesiones aumentaron un 250 por cien.

En mayo de 2022 tuvieron que poner en marcha el 024, el primer teléfono para prevenir el suicidio. Desde que se inauguró, y hasta mayo de 2024, cuando cumplió dos años, recibió un total de 260.033 llamadas, de las cuales 12.846 fueron derivadas al servicio de emergencias 112 para prestar una atención urgente a las personas en crisis.

El confinamiento alteró gravemente la salud mental de los adolescentes en todo el mundo. Dos estudios recientes dirigidos por la doctora Nadia Roumeliotis, profesora del Departamento de Pediatría de la Universidad de Montreal, ha revelado que las restricciones sanitarias aumentaron las hospitalizaciones por trastornos alimentarios entre los adolescentes de 12 a 17 años de edad, especialmente en las niñas.

El primer estudio (1) analiza la evolución del número de hospitalizaciones entre jóvenes de 6 a 20 años por problemas de salud mental, entre el período prepandémico (1 de abril de 2016 a 31 de marzo de 2020) y pandémico (1 de abril de 2020 a 31 de marzo de 2023). El análisis de los datos de aproximadamente seis millones de jóvenes canadienses encontró un aumento en las hospitalizaciones entre las niñas por síntomas de ansiedad y conductas autolesivas o suicidas. Las hospitalizaciones por trastornos alimentarios también aumentaron un 64,6 por cien en promedio entre los dos períodos, entre niños y niñas, pero principalmente entre las adolescentes de 12 a 17 años.

Estos datos llevaron a Roumeliotis y su equipo a continuar la investigación en un segundo estudio (2) para comprender mejor el impacto de las medidas de salud en los trastornos alimentarios entre los jóvenes. Los investigadores observaron un aumento significativo en la tasa de hospitalización de niñas de 12 a 17 años después del inicio de la pandemia en marzo de 2020, aunque las cifras sse dispararon un año después, en marzo del año siguiente. Los análisis muestran que las tasas de hospitalización alcanzaron un pico un año después del inicio de la pandemia. En todas las regiones canadienses que estudiaron las tasas eran más del doble de lo previsto por las tendencias prepandémicas.

El estudio también muestra una asociación entre el índice de rigor de las restricciones sanitarias y la tasa de hospitalización por trastornos alimentarios. Así, por cada aumento del 10 por cien en este índice de gravedad, hay un aumento del 5 por cien en las tasas de hospitalización en Quebec y Ontario, del 8 por cien en las praderas y del 11 por cien en Columbia Británica.

(1) https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2820858
(2) https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2820958

La artillería rusa de precisión destruye otro tanque Abrams

La semana pasada unidades del ejército ruso destruyeron uno de los últimos tanques M1A1 Abrams que le quedaban al ejército ucraniano en la región de Avdeievka, después de que el vehículo fuera localizado por un dron de reconocimiento. “Los equipos de artillería del centro del grupo de batalla utilizaron munición inteligente Krasnopol para destruir otro tanque Abrams M1 en la región de Avdeievka”, informó el Ministerio de Defensa.

Ha sido una de las varias destrucciones llevadas a cabo de tanques Abrams utilizando sistemas de artillería guiados de precisión. Las imágenes de drones publicadas a principios de mayo mostraron que basta un único disparo de un proyectil de artillería 2K25 Krasnopol para destruir un tanque Abrams.

Anteriormente los tanques alemanes Leopard y los Challenger británicos no fueron la solución milagrosa que la OTAN esperaba y también tuvieron que ser retirados del frente, después de padecer numerosas bajas.

A partir de septiembre del año pasado Ucrania recibió 31 tanques M1A1 y, después de retenerlos durante cinco meses, los blindados entraron en combate por primera vez a finales de febrero. Al primer combate confirmado el día 23 del mes le siguió, tres días después, la destrucción confirmada del primer tanque, seguida de grandes pérdidas de otras unidades.

A finales de abril el ejército ucraniano retiró los tanques Abrams que le quedaban de las posiciones de primera línea debido a su vulnerabilidad. Según un informe de CNN de 29 de mayo, el personal ucraniano estaba insatisfecho con las prestacione de los tanques, citando no sólo sus problemas técnicos, incluida la vulnerabilidad de los componentes electrónicos a la condensación, sino también su vulnerabilidad al fuego ruso.

Una fuente militar estadounidense citada por la agencia de noticias Associated Press observó que debido al avance ruso en la capacidad para detectar y seleccionar objetivos “no hay terreno abierto que se pueda cruzar sin temor a ser detectado”. Otra fuente señaló que “los drones rusos han hecho las cosas demasiado difíciles” para que los tanques Abrams operen sin ser detectados ni atacados».

El vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, el almirante Christopher Grady, proporcionó más detalles sobre la decisión del ejército ucraniano. “Cuando piensas en cómo ha evolucionado el combate, los blindajes masivos en un entorno donde los sistemas aéreos no tripulados son omnipresentes pueden estar en riesgo”.

Además de la artillería, los tanques Abrams también sufrieron pérdidas por ataques con drones, armas antitanques portátiles y cañones de tanques T-72 durante varios enfrentamientos.

Las pérdidas en Ucrania han generado preocupación entre otros ejército del mundo que han comprado estos tanques que, como se demostró durante la Guerra de Irak, quedaban a merced de las armas antitanque del ejército rival.

<p style=»font-size: x-small;»>—https://militarywatchmagazine.com/article/russian-precision-artillery-abrams</p>

La OTAN busca una alternativa a internet por si acaso cortan los cables submarinos

La OTAN financia el Proyecto Heist para encontrar vías alternativas de acceso a internet en caso de ataques a las comunicaciones submarinas europeas, dice la agencia Bloomberg.

La voladura del gasoducto Nord Stream ha sentado un precedente para las demás instalaciones submarinas. El programa de la OTAN ha subvencionado con 433.000 dólares para estudiar la manera de seguir transmitiendo datos sin interrupción desde los cables submarinos a los sistemas de satélite en caso de ataques o catástrofes naturales.

El proyecto lo desarrollan científicos de Islandia, Estados Unidos, Suecia y Suiza y está dotado con un total de 2,5 millones de dólares.

El director de Heist confirmó que el proyecto había sido aprobado recientemente e indicó que su ejecución comenzaría en breve.

El 16 de abril, Didier Malter, vicealmirante del Mando Naval Conjunto de la OTAN, declaró que la red de comunicaciones submarinas de la que depende la seguridad europea era extremadamente vulnerable. Señaló que la Alianza debía protegerse y hacer un uso estable de las infraestructuras submarinas vitales.

El 99 por cien del tráfico digital circula por cables submarinos no más anchos que una mangueras de regadío, que a veces se encuentran en el fondo del mar, a más de diez kilómetros de profundidad.

Son propiedad privada de grandes monopolios, aunque están estrechamente vigilados por los ejércitos de las grandes potencias, que aprovechan la ocasión para interceptar los mensajes que circulan por ellos.

En 2014 Snowden fue el primero en revelar que la Agencia de Seguridad Nacional interviene masivamente los datos que circulan por los cables. Un antiguo miembro de la DGSE francesa confirmó que desde 2007-2008 también ellos vigilan muy de cerca los mensajes de los cables.

En total hay casi 500 cables que atraviesan los mares del planeta, con dos vías principales: bajo el Atlántico, entre Europa y Norteamérica, y bajo el Pacífico sur, entre el Sudeste Asiático y Estados Unidos.

El mapa de cabales se puede ver en la web Submarine Cable Map.

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