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Orgías con prostitutas, menores y alcohol para políticos y policías en Mallorca

Ya ni siquiera tienen la excusa de la manzana podrida, sino que todo el cesto estaba igual, desde alcaldes del ayuntamiento de Palma, funcionarios, empresarios de locales nocturnos y policía local, empenzando por los que patrullan la calle y acabando por los jefecillos.

Las declaraciones de los testigos protegidos, algunos de los cuales son prostitutas, hablan de que en Playa de Palma de Mallorca reinaba la mafia: «Les avisaban que por la noche que iba a haber una inspección, para que las mujeres que no tenían papeles desaparecieran […] Nunca ha habido una inspección de Policía Local sin preavisar».

Los testimonios continúan: «A los policías locales ni les cobrábamos las copas ni los servicios de prostitución». Algunas de las prostituidas eran menores de edad. Incluso cada político o policía local tenía su propia chica gratis todo para que al dueño del club no les inspeccionasen como es debido o le quitasen las licencias de funcionamiento.

Un funcionario de urbanismo del ayuntamiento de Palma ha sido detenido. También les obligaban a contratar la seguridad que les ofrecían o instalaciones de seguridad. Algunas de las prostitutas han declarado que «el precio de los servicios eran de unos 300 euros por hora […] Al principio eran a diario durante dos horas».

En los locales de alterne los políticos siempre entraban por un puerta que iba directamente a las habitaciones de las chicas para evitar que nadie supiese nada. Derrochaban champán o iban a fiestas privadas en coches de lujo. Pero tenían un serio problema: a los políticos y policías no se les ponía dura, por lo que tenían que recurrir a la viagra y otros estimulantes.

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Crónica de una confabulación policial

¿Se acuerdan de las mafias chinas en España?, ¿de la Operación Emperador que salió por la tele y ya no ha vuelto salir nunca más? Ha dejado de ser noticia cuando se ha puesto más caliente, porque en las mafias chinas no todos son chinos. Por medio siempre aparece algún policía. En aquel caso apareció el comisario Carlos Santamaría Vilches, aunque nadie habló de ello. Todo normal.

Entonces el comisario era responsable del aeropuerto de Barajas y ahora es miembro de la Dirección Adjunta Operativa de la Policía.

El asunto pasó a manos de la Audiencia Nacional, o mejor dicho a las garras de Ismael Moreno, un juez que fue cocinero antes que fraile, es decir, que fue policía antes que juez. Pero como es amiguete del comisario, pasó de unas manos a otras, hasta que en noviembre del año pasado la Audiencia Nacional dictó un auto sorprendente en el que exoneraba al comisario de toda sospecha en unos términos que dejan en evidencia los entresijos policiales y judiciales al más alto nivel.

La resolución tenía diez páginas y no es la típica y aburrida literatura judicial. Reconocía las “lagunas y los fallos” de una investigación “hiperbólica, carente de sentido y con vocación prospectiva”. Hablaba de un “relato de relaciones personales intrascendentes a efectos de responsabilidad penal”, además de incidir en la “inocuidad de los datos” aportados. Otra chapuza de la policía, vamos.

Según la Audiencia Nacional, aquella investigación la llevaron a cabo distintos organismos del Estado “confabulados para desactivar a un Comisario de Policía molesto a sus intereses”. La Unidad de Asuntos Internos encargada del caso presentó como investigación propia lo que solo es un “cocinado” a modo de análisis teórico de las llamadas del comisario Salamanca, que en su día la UDYCO ya había investigado profusamente. Era la investigación de la investigación. La investigación al cuadrado.

La decisión judicial no tiene desperdicio: la policía había pretendido “utilizar el poder que le otorga su puesto para conseguir unos fines personales de oscuros intereses”.

Por lo tanto, si no se ha investigado nada, no puede haber pruebas y la Audiencia Nacional debe dirigir sus pasos sólo contra los chinos. Pero como las altas instancias están a la greña, divididos en camarillas, el fiscal se empeña contra el comisario y lleva el asunto al Tribunal Supremo, que acaba de liberar al comisario de toda clase de cargos por segunda vez.

La policía no sólo persigue injustamente a los que enaltecen el terrorismo, sino que incluso los propios policías son víctimas de sí mismos. Como nosotros somos inconformistas, no podemos estar de acuerdo con que en un Estado de Desecho ocurran este tipo de cosas, y menos en el Ministerio del Interior, la Fiscalía y la Audiencia Nacional. Alguien tiene que pagar el pato. Si es cierto lo que dicen los magistrados, que ha habido una “confabulación” cocinada en contra alguien “molesto a sus intereses”, los fabulantes deberán responder de sus actos.

Imagínense el panorama: si la policía se confabula contra la policía, lo que no se confabularán contra Ustedes y contra nosotros que somos mucho más “molestos a sus intereses”. La palabras “intereses” aparece demasiado en esa decisión de la Audiencia Nacional como para echar tierra encima de lo que ha ocurrido. Si, además, esos intereses los califican como de tipo “personal” o como “oscuros” es para echarse a temblar. ¿No deberían los policías aclarar esos intereses que ahora mismo son tan oscuros?, ¿no deberían los policías volver a investigar los policías?

Las cosas no pueden quedar así. Aquí no puede haber paz y después gloria. Recapitulemos el asunto: la policía ha investigado a la policía y ahora lo que exigimos nosotros es que la policía investigue a la policía que investigó a la policía.

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Un brindis en honor de las gentes sencillas

Es fácil imaginar el bullicio que hace 70 años recorría las calles de la URSS: alegría, música, celebraciones, bailes, fiestas… Más de uno se pasó de rosca con el kvas, que es como el botellón de aquellos felices tiempos, cuando las masas festejaban los acontecimientos realmente importantes en la calle.

Sin embargo, a la burguesía le disgusta la plebe y su aliento a aguardiente. Lo que se pregunta es: ¿cómo lo celebraban en las altas esferas del Kremlin? Tras una rutilante victoria militar, la torpe burguesía se imagina a los grandes mariscales con sus uniformes de gala, bailes de salón y un vals al más puro estilo vienés en compañía de una pareja atractiva… Todo muy versallesco, todo repleto de figurones y figurines.

Pero nosotros somos muy dogmáticos y para descubrir la intra-historia, los pequeños detalles, no se nos ha ocurrido otra cosa que leer… las obras escogidas de Stalin. En ellas esperamos encontrar a los aduladores practicando su deporte favorito: el culto a la personalidad, a los héroes de la Gran Guerra Patria (que siempre son los jefes), empezando por el omnipresente Stalin, y a éste dejándose querer, oyéndose a sí mismo…

¿Cómo celebró Stalin aquel acontecimiento? Afortunadamente también entonces hubo algún oscuro funcionario que en lugar de sujetar su vaso de kvas, tomó lápiz y papel para levantar acta de un brevísimo discurso del mariscal al acabar la Gran Guerra y le puso ese título, “Un brindis en honor de las gentes sencillas”, porque en aquel momento de quien se acordaba Stalin no era de los generales, ni siquiera de los soldados del Ejército soviético: se acordaba de aquellos millones de personas que habían sufrido el mayor tormento que la historia ha conocido nunca.

“No penséis que os voy a decir alguna cosa extraordinaria”, empieza Stalin. “El brindis que deseo hacer es tan simple como común. Quiero beber a la salud de aquellos cuyo rango es pequeño y el grado modesto”. Sin ellos, sin esas decenas de millones de personas, continúa Stalin, todos nosotros, mariscales, comandantes, jefes, no valdríamos ni un clavo.

Se trata de la gente corriente, dice. “Nadie escribe sobre ellos”, añadiendo algo realmente importante: “Son ellos los que nos sostienen a nosotros” y no al revés, como creen otros: “Bebo a la salud de esas personas, nuestros camaradas más queridos”.

En 1945, en plena efervescencia, cuando era muy fácil perderse en el oropel de su éxito más rotundo, Stalin no se dejó seducir por las apariencias, lo cual significa que se mantenía fiel a sus orígenes de clase, tan sencillos como los de aquellos por los que brindaba, así como a los más elementales principios que habían marcado el surgimiento del bolchevismo.

El sentimiento fue recíproco. Entre las gentes sencillas y Stalin siempre hubo correspondencia, entonces y ahora. Quienes, a pesar de las calumnias, llevan su retrato por las calles no son los generales, ni los jefes, ni los burócratas que le calumniaron, sino modestos trabajadores y campesinos, y las generaciones que les sucedieron.

Si alguna vez alguien olvida esto, si considera que sus camaradas más queridos son ese tipo de gente “brillante”, es porque ha perdido el rumbo. Por completo.

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La Marina de Guerra china desembarca en Djibuti

Esta noticia es histórica porque es la primera vez que China instala una base militar fuera de sus fronteras. Pero no se entendería sin la ayuda del mapa y sin acompañarla de otros datos importantes a tener en cuenta, como la Operación Atalanta aprobada en 2008 por la Unión Europea para reprimir lo que en Bruselas (y en Madrid) califican como “piratería” en Somalia, un país que tiene fronteras comunes con Djibuti.

Al mirar el mapa verán que en Djibuti se acaba África y empieza Asia, que de ahí a Yemen no hay más que cruzar un estrecho charco de agua y que ambos países abren (o cierran) las compuertas del Mar Rojo y el estrecho de Suez, y que la situación en Yemen es… la que ya saben. En cuanto a Somalia… es como la Costa de los Piratas, pero ¿quiénes son los piratas y quiénes los corsarios?

La OTAN, que no podía permanecer pasiva ante tanto interés, también acaba de abrir una oficina en Djibuti. La operación se ha llamado Combined Task Force 151 y está comanda por la V Flota estadounidense, creada en enero de 2009.

China es el mayor acreedor de aquel país del Cuerno de África: casi la totalidad de la deuda exterior de Djibuti son préstamos chinos y están garantizados por importantes concesiones, que se han adjudicado en los últimos cinco años.

Sólo en Etiopía hay ya 350.000 chinos. La mayor parte de los ataques terroristas en África están dirigidos contra técnicos y especialistas chinos que, hasta la fecha eran objeto de una discreta protección por parte del Ejército Popular de Liberación, vestidos de civiles.

Pero China ya ha desplazado a Gran Bretaña en el elenco de los países del mundo que más armas exportan. En febrero del año pasado el ministro chino de Defensa, el general Chang Wanquan, visitó el país africano, donde permaneció un día y medio. En mayo fue el turno de Obama, que recibió al presidente del país africano Ismail Omar Guelleh en la Casa Blanca y le impuso una línea roja que en ningún caso podía franquear: en Djibuti no pueden instalarse bases militares rusas.

Los chinos han demostrado que tenían mucha prisa y ningún portaviones. La guerra en Yemen ha acelerado sus planes. Mientras construían su base aérea y naval en la región de Obock, la Marina china se instaló en el puerto de la capital. El objetivo es garantizar los suministros de petróleo y gas hacia China, así como las exportaciones hacia terceros países.

China está construyendo un oleoducto para llevar el petróleo sudanés hasta el puerto de Djibuti, un proyecto presupuestado en 3.000 millones de dólares para llevar hasta el Extremo Oriente dos millones diarios de barriles de petróleo. Necesita dos aeropuertos, cuatro puertos de aguas profundas y al menos dos líneas ferroviarias.

Ahora mismo China vive la angustia de que su único portaviones, el Lioaning, antes se llamaba Varyag porque se lo compraron a Ucrania en 1998 y se puede decir que no está operativo porque las obras de reparación no acaban nunca. No se puede ser una gran potencia mundial sin portaviones y China está demostrando los límites actuales de su fuerza, no sólo estratégico-militar sino tecnológica. Quizá eso explique algunas debilidades evidentes de su política exterior.

Al primer portaviones “made in China” le quedan cinco años y sin él no puede mover su fuerza aérea. La base de Djibuti colma en parte esa laguna. Antes de que acabe este año el Presidente Guelleh visitará a Xi Jinping en Pekín. Pero todo no iba a ser un inagotable maná para Djibuti. Las presiones del FMI y del Banco Mundial arrecian. Advierten que Djibuti no podrá devolver los préstamos a China, pero parece que les olvida sumar: si todo marcha como hasta el momento, Djibuti será el Singapur de África.

Más información:
— La primera base militar china fuera de su territorio

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Estados Unidos lleva la guerra al interior de su propio país

Máximo Ramírez Samper

Cierto revuelo ha habido en los medios de prensa alternativos de EE.UU., tras conocerse que las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) de ese país prevén realizar, entre julio y septiembre próximos, un ejercicio sobre Guerra No Convencional (GNC), entre cuyas particularidades está que no se realizará dentro de una instalación militar o en uno de los tantos polígonos de entrenamiento habilitados para estos fines, sino en escenarios reales, entre la población.

La alarma con respecto al ejercicio Jade Helm 2015 la activó el portal Infowars (1), al que siguieron otros que han denunciado la presunta preparación de las fuerzas armadas estadounidenses, a través de ejercicios como este, para actuar contra su propia población. Se habla de preparativos para aplicar la ley marcial en determinados estados, para evitar sucesos como los de Ferguson y otras ciudades, en que el asesinato de jóvenes afroamericanos por la policía ha generado disturbios y protestas de consideración.

Sin embargo, quizás no deberían preocuparse tanto, al menos por este ejercicio, cuyo objetivo es entrenar a las tropas norteamericanas en la GNC, una vieja estrategia retomada y maquillada por los estrategas imperiales, que como hemos denunciado anteriormente (2), promueve el derrocamiento o la inestabilidad de un Estado, por el mero hecho de pensar y actuar diferente a los designios del establishment.

En el ejercicio conjunto Jade Helm 2015 (3) participarán todos los elementos del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU., principal ejecutor de la GNC, según los manuales de guerra estadounidenses, así como agencias civiles. Así, estarán sus efectivos asignados a la Marina, la Fuerza Aérea, el Ejército y la Infantería de Marina, mientras que por el Ejército participará la 82 División Aerotransportada, la misma que invadió Granada en 1983, para derrocar al presidente legítimo de esa isla nación, Maurice Bishop, cuyos restos nunca más han sido encontrados.

La envergadura que tendrán tales maniobras, a desarrollarse en siete estados del suroeste de EE.UU., da cuenta de la importancia que este tipo de guerra cobra en la actualidad, por diferentes razones; a saber, su relativamente bajo costo, en comparación con los grandes despliegues de fuerzas y medios para invadir a un país, al estilo Irak o Afganistán; se emplean fuerzas sustitutas, ya sean mercenarios o fuerzas insurgentes del país objetivo, minimizando con ello la injerencia estadounidense en terceros países y posibilidad de tener numerosas bajas, tan difíciles de explicar a la opinión pública de EE.UU.

Quienes sí deberían preocuparse, y prepararse para este tipo de contiendas, somos las naciones del Tercer Mundo, ya sea en África, Asia, América Latina, donde exista un gobierno con autonomía, capaz de hacer por su población y de decir “no” a EE.UU. o sus aliados.

Ya no importa si su tendencia política es el marxismo o el comunismo. Basta con que se le señale desde una oficina en Washington para que en un país se creen condiciones que den pie a protestas, manifestaciones “pacíficas”, sabotaje y guerra económica y política, entre otras de las herramientas del arsenal no convencional estadounidense. Libia, Ucrania, Siria y Venezuela pueden dar fe de lo aquí denunciado, aunque los dos últimos países han demostrado que se puede hacer frente a este tipo de contienda.

Para resistir una campaña de GNC, la unidad de la población en torno al gobierno es vital. Manuales de guerra como la Publicación de Técnicas del Ejército 3-05.1 (ATP 3-05.1) (4) y la Circular de Entrenamiento 18-01 (TC-18.01) (5), sobre Guerra No Convencional, dedican amplios espacios a explicar cómo segmentar a una población, para luego volverla contra sus autoridades. Como vemos, la añeja idea de “divide y vencerás” es parte importante de esta guerra.

Esa será, con seguridad, una de las dinámicas que se entrenen en Jade Helm, así como la infiltración de los efectivos estadounidenses entre la población objetivo, para comenzar sus “trabajos” desestabilizadores, o la identificación y preparación de líderes potenciales que apoyen la “causa” estadounidense contra el gobierno a derrocar.

La población y los medios alternativos estadounidenses harían bien en preocuparse ante la presencia de tropas norteamericanas en las calles, pero no por ejercicios de GNC, sino ante entrenamientos de guerra urbana o para enfrentar disturbios civiles, para lo cual existe todo un manual (6) que describe cómo asesinar y reducir a “disidentes” estadounidenses, además de explicar cómo a los prisioneros se les recluiría en campamentos de internamiento para ser “reeducados” a favor de las políticas estadounidenses, según el artículo publicado por el portal Global Research el 26 de marzo último (7).

La presencia de las FOE en las calles de EE.UU., en dinámicas no convencionales, pudiera guardar relación con lo que han apreciado sus servicios de Inteligencia para un futuro no muy lejano, cuando las grandes ciudades cobrarán mayor importancia y el grueso de la población vivirá en ellas, lo que aumenta la posibilidad de zonas sin control gubernamental, guerrillas urbanas y demás. Pero ese será el tema de un próximo artículo.

(1) http://www.infowars.com/feds-preparing-to-invade-texas/
(2) http://www.allnewspipeline.com/Jade¬¬_Helm_2015.php
(3) http://www.cubadefensa.cu/?q=lista_guerra_no_convencional
(4) http://www.cubadefensa.cu/?q=documentos-doctrinales-eeuu
(5) http://www.cubadefensa.cu/?q=node/2494
(6) http://www.globalresearch.ca/jade-helm-u-s-military-exercise-troops-to-operate-undetected-amongst-civilian-population/5438890
(7) http://www.infowars.com/army-manual-outlines-plan-to-kill-rioters-in-america/
Fuente: http://lascalderasdelmiedo.blogspot.com.es/
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Una reunión de Bin Laden con la CIA

Es una verdadera faena que las hemerotecas existan y alguien se dedique a hurgar en ellas. Dos meses antes de los famosos atentados del 11-S el diario francés Le Figaro informó en primera plana de la entrevista celebrada por la CIA con Bin Laden en Dubai, mientras éste convalecía de una grave enfermedad. Es interesante echar un vistazo a la noticia a pantalla completa porque cuenta los detalles de la reunión.

La entrevista se celebró cuando faltaban menos de dos meses para el 11-S. Si Bin Laden era el cerebro de dichos atentados, hubiera bastado con ponerle los grillletes para impedir los atentados.

¿No era Bin Laden el hombre más buscado?, ¿no había puesto Bush precio a su cabeza? Si sabían que estaba en Dubai, ¿por qué no le detuvieron entonces?, ¿por qué no le mataron aprovechando su hospitalización? El motivo es obvio: aún necesitaban de él para que llevara acabo su mejor “trabajo”: los atentados a las Torres Gemelas con los que Estados Unidos justificó su agresión contra Afganistán.

No obstante, la agresión estaba decidida de antemano; el 11-S sólo fue una excusa. Por aquellas mismas fechas, la BBC lo difundió (*) a los cuatro vientos: antes de los atentados contra las Torres Gemeral, un antiguo diplomático pakistaní, Niaz Naik, manifestó, que altos funcionarios estadounidenses le habían confirmado la invasión.

Una operación militar de aquella envergadura no se puede preparar en 25 días. Por ejemplo, la invasión de Irak en 1991 demoró cuatro meses y medio en los que la CIA estuvo manteniendo entretenido a Sadam Hussein con unas “negociaciones” ficticias.

Doce horas después del 11-S Bush ya dijo que era “casi seguro” que el responsable de los atentados era Bin Laden. Pocos días después transformó esa convicción en una afirmación rotunda al cien por cien: “sus huellas digitales están por todas partes”, dijo.

Se le olvidó añadir que las suyas también estaban por todas partes en el mismo escenario del crimen.

(*) http://news.bbc.co.uk/hi/english/world/south_asia/newsid_1550000/1550366.stm

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Nuevas informaciones sobre la creación del Califato Islámico por los imperialistas

Un documento desclasificado de la Defense Intelligency Agency aporta nuevos detalles sobre los motivos que tuvo el imperialismo para impulsar la creación del Califato Islámico. El referido documento tiene siete páginas y muestra que la creación de un movimiento fundamentalista en el este de Siria era necesario para aislar al régimen de Damasco y que el imperialismo lograra sus objetivos en la región:

“Occidente, los países del Golfo [Pérsico] y Turquía [que] apoyan a la oposición siria… existe la posibilidad de establecer un principado salafista, oficial o no, en el este de Siria (Hassaka y Deir Ezzor), y eso es exactamente lo que quieren las potencias que sostienen a la oposición a fin de aislar al régimen sirio”.

Antiguamente clasificado Secreto/Noforn y fechado el 12 de agosto de 2012, el informe de la Defense Intelligency Agency circuló ampliamente por diversas instituciones gubernamentales, incluidas la Centcom, la CIA, el FBI, el DHS, la NGA, el Departamento de Estado y otros.

Se ha desclasificado gracias a un litigio federal y el 18 de mayo la organización Judicial Watch lo ha publicado en el diario Levant Report (*), un portal de Texas especializado en noticias de Oriente Medio.

El documento demuestra que, al menos desde 2012, la inteligencia estadounidense había previsto el desarrollo del Califato Islámico en Irak y Siria, pero en lugar de poner a la organización como un enemigo, el informe considera que los terroristas son una pieza de la estrategia imperialista en Oriente Medio.

El diario Levant Report asegura que “hay pruebas materiales, vídeos, así como confesiones recientes de altos funcionarios implicados, como la del antiguo embajador de Estados Unidos en Damasco, Robert Ford, que demuestran que el apoyo material de los terroristas de Daesh [Califato Islámico] en el campo de batalla sirio por el Departamento de Estado y la CIA se remonta al menos a 2012 y 2013 (como ejemplo de ‘pruebas materiales’ ver el informe de la organización inglesa Conflict Armement Research que, siguiendo la pista de los lanzagranadas anti-carro croatas recuperados en manos de los combatientes de Isis [Califato Islámico], demuestra la existencia de un programa conjunto CIA / Arabia saudí a través de números de serie identificables”.

El resumen del informe de la Defense Intelligency Agency que hace el diario es el siguiente:

1. Al-Qaeda dirige la oposición en Siria

2. Occidente se identifica con la oposición

3. La creación del Califato Islámico no se convierte en realidad hasta la expansión de la insurrección siria. No hay ningún motivo para pensar que la retirada de las tropas estadounidenses de Irak desempeñara un papel catalizador en el surgimiento del Califato Islámico, como afirman numerosos políticos y “expertos” en Estados Unidos

4. La puesta en marcha de un “principado salafista” en Siria oriental es lo quieren “exactamente” las potencias exteriores que sostienen a la oposición (identificadas como “Occidente”, los países del Golfo Pérsico y Turquía) para debilitar al gobierno de Damasco.

5. El informe sugiere crear “lugares de refugio seguros” en las zonas conquistadas por los fundamentalistas insurgentes, como se hizo en Libia (lo que en la práctica se tradujo en una zona de exclusión aérea como primer acto de una “guerra humanitaria”.

6. A Irak se le identifica con la “expansión chiíta”.

7. Un “Califato Islámico” sunita podŕia impedir la “unificación de Irak” y podría “facilitar de nuevo la entrada de elementos terroristas de todo el mundo áraba en el escenario irakí”.

Además Levant Report deduce algunos factores que se desprenden del informe sobre la situación general en Siria:

En el interior, los acontecimientos toman un sesgo claramente sectario.

Los salafistas, los Hermanos Musulmanes y Al-Qaeda-Irak son las fuerzas principales de la insurrección en Siria

Occidente los países del Golfo y Turquía apoyan a la oposición, mientras que Rusia, China e Irán apoyan al régimen.

Al-Qaeda-Irak ha apoyado a la oposición siria desde el principio, ideológicamente y en los medios de comunicación.

En 2009 y 2010 Al-Qaeda-Irak perdió terreno en las provincias del oeste de Irak. Pero tras el auge de la insurrección en Siria, los poderes religiosos y tribales regionales empezaron a simpatizar con el levantamiento sectario.

Esta simpatía se concretó durante los sermones de los viernes con el llamamiento a los voluntarios para que sostuvieran a los sunitas en Siria.

Finalmente, el informe establece varias hipótesis sobre el desarrollo futuro de la crisis:

Evolución de la situación actual de la guerra a través de intermediarios: las fuerzas de la oposición tratan de controlar las zonas orientales (Hasaka y Deir Ezzor) que limitan las provincias irakíes orientales (Mosul y Anbar), además de las fronteras turcas vecinas.

Los países occidentales, los países del Golfo y Turquía apoyan ese intento. Esta hipótesis, que es la más probable dado que no conocemos los acontecimientos más recientes, permitirá preparar refugios seguros bajo control internacional, como se hizo en Libia cuando Bengasi fue elegido como centro de mando del gobierno provisional.

Si la situación se deteriora, se podrá establecer un principado salafista, oficial o no, en el este de Siria (Hasaka y Deir Ezzor) y eso exactamente lo que persiguen las potencias que sostienen a la oposición a fin de aislar al régimen sirio, que está considerado como el extremo estratégico de la expansión chiíta (Irak e Irán)

Así el Califato Islámico podría constituir un Estado Islámico unificándose con otras organizaciones terroristas en Irak y en Siria, lo que podría en grave peligro la unificación de Irak y la defensa de su territorio.


(*) http://levantreport.com/2015/05/19/2012-defense-intelligence-agency-document-west-will-facilitate-rise-of-islamic-state-in-order-to-isolate-the-syrian-regime/
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La revolución burguesa en España

Juan Manuel Olarieta
En relación con un artículo anterior me pregunta un lector por la revolución burguesa en España en los mismos términos que Hamlet: ¿ser o no ser?, ¿hubo o no hubo revolución burguesa en España? Solamente el hecho de formularla de esta manera, es decir, de forma errónea, conduce a la imposibilidad de dar una respuesta.

Añade además dicho lector que se trata de una cuestión debatida. Es completamente lógico: un asunto mal planteado da lugar a debates interminables. Pero yo también tengo una pregunta: ¿en dónde se plantean ese tipo de debates? La respuesta es: en la universidad. Se trata de un planteamiento característico de los pocos profesores que aún alardean de marxismo en las aulas.

El núcleo de ese debate universitario se introdujo mal en España porque lo introdujo el revisionismo, es decir, el PCE en los años sesenta en el contexto de la disputa que tuvieron Claudín y Semprún contra el carrillismo. La característica fundamental de aquel planteamiento es que unos revisionistas (Claudín y Semprún) se pelearon con otros (Carrillo).

Inmediatamente después el debate pasó a los primeros núcleos que se empezaron a escindir del PCE en nombre del marxismo-leninismo y de la lucha contra el revisionismo, pero pasó en los mismos términos en los que se había planteado dentro del PCE, es decir, mal, sazonado por lo que es (y sigue siendo) típico de esos grupos, que es la sustitución de la historia y de la realidad por las frases y las citas de los clásicos traídas por los pelos.

El debate sobre la revolución burguesa en España no sólo polariza las conclusiones de unos y otros sino que se plantea de maneras bastante distintas porque es un asunto que también ha preocupado a la intelectualidad burguesa y por eso ha adquirido tintes abstractos, tales como el secular atraso de España, en referencia al escaso desarrollo económico, que a su vez quiere referirse al escaso desarrollo capitalista, es decir, a la naturaleza semifeudal y a la transición del feudalismo al capitalismo. En ocasiones ese debate se ha planteado para justificar la incorporación de España a Europa, para “modernizar” el Estado (el Estado burgués), o para imponer la cultura (burguesa) europea, o la ciencia, o la filosofía…

El atraso económico ha producido aquí una abundante literatura histórica y económica, especialmente en lo referente al problema de la tierra y la reforma agraria, un asunto que ahora está bastante olvidado, no porque se haya resuelto en los libros sino porque la realidad ha saltado por encima.

En algunos círculos marxistas-leninistas las referencias al atraso adoptaron la forma de un debate sobre la naturaleza “colonial” o dependiente de España respecto a Estados Unidos, o Alemania más recientemente. Entonces y ahora un planteamiento colonialista del debate conducía a encubrir el reformismo con unos tintes que aparentaban ser radicales (tercermundistas) pero que conducen al nacionalismo burgués más estrecho, como es evidente en Galicia, donde algún grupo se aferra a la dependencia “colonial” de aquella nacionalidad (respecto a España) para justificar sus aberrantes posiciones políticas.

Detrás de aquel debate lo que los marxistas necesitaban era justificar una determinada línea política de claudicación ante el fascismo, y cuando me refiero a los marxistas hablo tanto del PCE como de quienes se salieron de él en nombre de la lucha contra sus posiciones revisionistas. A su vez, la claudicación adopta la forma de una supuesta necesidad de recorrer una “etapa intermedia” previa a la construcción del socialismo.

La claudicación aparece con claridad si acudimos al planteamiento que hizo Carrillo de aquel debate con Claudín y Semprún. Aquellos dos fugitivos sostenían que en los años sesenta España ya era una país capitalista desarrollado, lo cual era cierto. Pero a partir de ahí ellos utilizaban esa tesis para defender lo que todos los revisionistas (entonces y ahora) vienen asegurando en España: que el desarrollo del capitalismo conduce a la democracia (burguesa) y, por lo tanto, de forma mecánica, el fascismo caería por su propio peso (por sus “contradicciones” o sus propias fuerzas internas) y se reconvertiría en democracia sin necesidad de ruptura. Por consiguiente, el PCE debía “apoyar las reformas en el interior del régimen” (1).

Si alguien hoy lee eso pensará inmediatamente que es -cabalmente- lo que hizo el PCE durante la transición. Pero esa era la tesis de Claudín y Semprún, mientras que Carrillo decía otra cosa diferente: que la desaparición del franquismo no podía ser el resultado de un proceso interno. “De ninguna forma”, añadía. La conclusión es que, como siempre, Carrillo decía una cosa y hacía otra. Criticó a Claudín y Semprún para acabar llevando a cabo exactamente la misma línea que estos preconizaron una década antes. Pero el caso es que todos ellos (Claudín, Semprún y Carrillo) acabaron sus vidas dentro del PSOE. La diferencia es que Claudín y Semprún se adelantaron a su tiempo. Eran más reformistas que los reformistas.

En un planteamiento mínimamente serio de la revolución burguesa en España la historia debería estar en el primer plano, lo cual desborda las pretensiones de este artículo. Me debo limitar a desfacer entuertos, para lo que Lenin siempre viene bien, ya que su invocación demuestra que todo este tipo de aberraciones ya existían hace cien años dentro del movimiento obrero.

En los universitarios es muy corriente imaginar que una revolución es un acto único y ese tipo de automatismos es lo que buscan en la historia, algo del tipo del asalto a la Bastilla o al Palacio de Invierno que deje claro que hasta ese día España era un país feudal y a la mañana siguiente se despertó capitalista y burgués. Lenin ya dejó claro que eso es un error: la revolución no es “un acto único” sino “una sucesión rápida de explosiones, más o menos violentas, alternando con periodos de calma, más o menos profunda” (2). Los seres humanos medimos esos periodos históricos con la vara de nuestra propia existencia, que es efímera y está lastrada, además, por nuestra impaciencia: nos gustaría ver una revolución socialista, con lo cual estamos diciendo que ahora mismo no asistimos a una revolución en ciernes. No la vemos por ninguna parte (o no queremos verla). Seamos claros: lo que nos gustaría ver es la parte bonita de la historia, la culminación de nuestros esfuerzos. Pero el esfuerzo mismo nos desagrada porque no somos capaces de ver su importancia (lo cual no es más que un síntoma de nuestra propia torpeza).

Si ninguna revolución (ni la burguesa, ni la proletaria) es un acto sino un proceso significa que hay un periodo de tiempo en el que un país pasa de una a otra, del feudalismo al capitalismo y que, durante dicho proceso, adopta formas intermedias, que son las que plantean más dudas porque el debate exige que nos pronunciemos sobre si la botella está medio llena o medio vacía. Pero el marxismo es otra cosa. Una demostración de marxismo la dio el PCE en la época de José Díaz, que caracterizó exactamente a España como un país semi-feudal, es decir, a medio camino de un modo de producción a otro.

No entraré tampoco ahora a exponer que esas épocas de transición son direccionales, es decir, van del feudalismo al capitalismo, y no a la inversa. Pero conviene recordarlo porque en el mundo, especialmente en el Tercer Mundo, hay organizaciones que se aferran al secular atraso de su país, como si la historia (o sea, el capitalismo) pudiera detenerse en un punto. Ven la botella medio vacía y eso justifica su claudicación política y su reformismo.

También hay que despejar otro aspecto erróneo de la cuestión, que es el empleo en la historia de “modelos”, como si un país pudiera imitar a otro. Eso no ha existido nunca y, sin embargo, lo mismo que la burguesía española más avanzada se pasó el siglo XIX mirando al París de 1789, el proletariado español ha mirado y sigue mirando impávido al Petrogrado de 1917. Cuando leemos a Marx y Engels, entendemos que los países que ellos utilizan como “modelos”, por ejemplo Inglaterra, es justamente por los motivos opuestos: el marxismo afirma que en todo el mundo la penetración del capitalismo es inexorable, que todos los países marchaban hacia el capitalismo, como marchan hoy al socialismo, por vías que son históricas, es decir, diferentes y peculiares.

Ese es justamente otro de esos debates infames de los años sesenta, trufados de reformismo y claudicación: los diferentes “modelos” de construcción del socialismo. Existía un “modelo soviético”, existía un “modelo chino”, existía un “modelo yugoeslavo”, existía otro “checoslovaco”… En fin, cada país tenía el suyo propio y quien no lo tuviera lo pretendía. Los que hacían ese tipo de planteamientos no querían el socialismo para nada. Querían una “tercera vía”, algo que vimos en los eurocomunistas de los setenta y seguimos viendo también hoy en algunos grupos latinoamericanos que pretenden un “socialismo autóctono”. Para entender las razones de los revisionistas no hay más que leer al ministro checoslovaco de Economía en la época de Dubcek y la Primavera de Praga (3). Entonces y ahora todo estaba aderezado bajo los postulados más coherentes del “marxismo-leninismo”.

La historia es contundente: si por revolución burguesa entendemos la penetración del capitalismo, dicho proceso se inicia en España en el primer tercio del siglo XIX y se consuma en los años sesenta del siglo pasado, es decir, se prolonga durante un siglo y medio. Pero si por revolución burguesa entendemos una derrota política de la aristocracia feudal a manos de la burguesía por la vía revolucionaria que acarrea la edificación de un Estado democrático, la historia también es contundente: tal acontecimiento no se ha producido. Es más, lo que se ha producido es todo lo contrario: la penetración del capitalismo en España ha estado ligada a la contrarrevolución, al fascismo, al terrorismo de Estado, a la represión salvaje y al asesinato en masa del proletariado, del campesinado y de los sectores más avanzados y progresistas de la población.

Esa es la verdadera y única esencia de España como Estado, y esa es también la peculiaridad de la situación en el momento que vivimos ahora mismo. Si a pesar de lo expuesto hasta ahora alguien sigue diciendo (y pensando) en la teoría de la homologación, es decir, en que eso es algo común también en otros países próximos, como Francia o Alemania, le diré que es verdad, pero no porque España, por fin, haya seguido el “modelo europeo” sino porque, por fin, Europa está siguiendo el “modelo español”, es decir, porque en la actual etapa imperialista, los países más avanzados ya no son un ejemplo de democracia sino de fascismo.

Para entender este fenómeno histórico hay que recurrir a Lenin, quien en su época hizo un planteamiento para Rusia que hoy los universitarios españoles no tienen en cuenta: “hay democracia burguesa y democracia burguesa”, escribió; hay diferentes “grados” de democracia, no hay categorías “puras” sino situaciones históricas intermedias que evolucionan siguiendo determinados vectores. Cumpliendo una tarea histórica, ideológica y política, la burguesía puso a la democracia en un primer plano y según cada país esa democracia alcanzó un determinado grado de desarrollo. Es lo que el marxismo califica como “democracia burguesa”: el grado histórico en el que la burguesía de cada país llegó hasta la democracia, o bien el modo en el que la destruyó, en todo o en parte.

Pues bien, creo en este punto hay que ser muy claros: en cualquier país del mundo la guerra del proletariado no es contra las tareas históricas que la burguesía cumplió, o no cumplió y debió cumplir, sino en llevar a buen puerto esas mismas tareas históricas, a saber, la conquista de la democracia que, como es obvio, es una labor pendiente, bien porque no se ha alcanzado cabalmente, bien porque, de lo contrario, no se alcanzará nunca, bien porque está en retroceso, es decir, porque el mundo marcha hacia el fascismo a pasos agigantados. En lo que a la democracia concierne, la lucha del proletariado empieza justo en el punto en el que la abandonó la burguesía.

En plena jornada electoral, alguno estará pensando a qué democracia me estoy refiriendo y volverá a incurrir en el desliz de creer que hay muchos tipos (distintos) de democracia: democracia burguesa, democracia popular, democracia socialista… Los marxistas hemos demostrado muchas veces que podemos ser tan superficiales, o más, que la burguesía y reducir la democracia a los partidos y a las periódicas farsas electorales. Nos toca ahora demostrar que podemos ser mucho más profundos que todo eso, como Marx, Engels y Lenin se esforzaron por inculcarnos.

En alguna parte Hegel escribió que la historia es el despliegue de la libertad. Nosotros podríamos decir que la historia también es el despliegue de la democracia, que no es otra cosa que la intervención de las masas y, por lo tanto de la clase obrera, en asuntos que son sus propios asuntos. A lo largo de la historia la intervención de las masas en la primera línea de la actualidad es cada vez mayor, y sólo hay una manera de que eso sea una realidad cabal: la democracia. Las masas sólo pueden intervenir por medio de la democracia y si la democracia es una realidad o, dicho en palabras de Lenin: “La situación misma del proletariado como clase, le obliga a ser demócrata consecuente” (4).

En la frase de Lenin no se si es más importante lo de “demócrata” o lo de “consecuente”, porque quizá alguno quiera llevar agua a su molino y postularse como diputado en las próximas elecciones, en lugar de denunciarlas como la farsa que son, es decir, como un atentado a la democracia “consecuente”. Luchando contra el fascismo o, lo que es lo mismo, luchando en defensa de la democracia, el movimiento comunista internacional no ha dejado un reguero con 30 millones de cadáveres por una burda farsa. Cuando Lenin hablaba de democracia se refería a “una consigna de vanguardia”, no a cualquier payasada.


Notas:

(1) Santiago Carrillo, Mañana España, París, 1975, pgs.146 y stes.
(2) Lenin, ¿Qué hacer?, Obras Escogidas, tomo I, pg.258.
(3) Ota Sik: La tercera vía. La teoría marxista-leninista y la moderna sociedad industrial, Madrid, 1977.
(4) Lenin, Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, Obras Escogidas, tomo I, pg.496.
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Los imperialistas nunca dicen la verdad

Como ya apuntamos en nuestra reseña sobre la película Zero Dark Thirty, recientemente otro artículo de Seymour Hersh en la London Review of Books (1) volvía sobre las mentiras de Obama acerca de la muerte de Bin Laden.

Hersh es un periodista muy veterano y muy conocido en el mundo entero. Fue quien denunció la matanza de My Lai, realizada por Estados Unidos en Vietnam y las torturas que practicaron los mercenarios del imperialismo en la cárcel de Abu Ghraib en 2003 y 2004.

Su artículo no aporta muchas novedades importantes. A estas alturas el cúmulo de mentiras que contaron Obama y la prensa mundial no creo que puedan sorprender a nadie. ¿Han dicho la verdad alguna vez?

Seymour Hersh confirma los siguiente datos:

a) Bin Laden fue capturado en 2006, no en 2011 como hizo creer Obama todo el mundo
b) no fue la CIA quien le capturó sino el ISI, el Servicio de Inteligencia pakistaní
c) durante cinco años lo mantuvo detenido en secreto en Abbottabad

Abbottabad es una ciudad de Pakistán que alberga la sede de la más prestigiosa academia militar de aquel país asiático, así como importantes unidades de combate. También es la ciudad en la que Obama aseguró haber capturado al dirigente de Al-Qaeda. Naturalmente, que lo del tiroteo que se produjo durante la detención es mentira, es mentira que Bin Laden estuviera armado, es mentira que un prisionero confesara su paradero a causa de las torturas, el cadáver tampoco fue arrojado al mar…

Absolutamente todo lo que contó Obama es mentira. El ataque peliculero de las fuerzas especiales, tampoco existió. Los espías paquistaníes guiaron a los pistoleros de la Armada de Estados Unidos hasta la habitación de Bin Laden. Le encontraron agachado y, a pesar de que estaba enfermo, lo acribillaron a tiros. Vaciaron los cargadores de sus armas en el cadáver hasta el punto de que el cuerpo se desintegró en pedazos.

A pesar del secreto, la autocracia saudí conoció la detención de Bin Laden desde el primer momento y, a causa de sus presiones, Pakistán no dio a conocer la noticia de la captura. La familia real saudí no quería verse involucrada en un asunto que concernía a uno de sus familiares más allegados que tantos servicios les había prestado en el pasado.

A cambio de ingentes sumas de dinero, los saudíes consiguieron que Pakistán mantuviera al dirigente de Al-Qaeda detenido en secreto. Temían que una entrega formal a Estados Unidos desvelara la connivencia de la familia real saudí con el yihadismo desde los tiempos de la Guerra de Afganistán, es decir, desde 1979.

A los pakistaníes tampoco les interesaba una entrega formal que pondría en primer plano que también ellos habían desempeñado un papel estelar en el impulso a Al-Qaeda y al yihadismo, un problema que llega hasta nuestros días. En resumen: todos (Arabia saudí, Pakistán, Estados Unidos) querían a Bin Laden muerto y con la boca cerrada para siempre. Tienen mucho que ocultar.

La CIA se enteró de la captura de Bin Laden en agosto de 2010 gracias al soplo de un antiguo dirigente del ISI que a cambio se embolsó 25 millones de dólares, lo que le ha permitido establecerse en Virginia con su familia a cuerpo de rey. Naturalmente que, además, trabaja para la CIA como “consultor”.

Además de las pruebas que aporta Hersh, hay otros rastros (2) que conducen en la misma línea, sobre cuya pista ya estaba un diario de Pakistán, mientras que otro ha confirmado la identidad del delator que informó a la CIA de la captura de Bin Laden.

La posterior entrega a Estados Unidos del detenido y su ejecución fueron objeto de de una larga negociación, en la que participó la familia real saudí, a la que Bin Laden pertenecía.

El caso es que el teatrillo orquestado por Obama y su famosa rueda de prensa para dar a conocer al mundo la noticia de su falsa captura, es una patraña de dimensiones colosales, aunque poco a poco el castillo de naipes se va desmoronando y hasta el New York Times reconoce que de aquellos polvos llegan estos lodos: la creación de Al-Qaeda tiene su origen en el apoyo de los saudíes a la yihad afgana.

Lo de la CIA y Al-Qaeda es ya un clamor general. En su último libro, el conocido periodista Bob Woodward, que en los años setenta fue uno de los que reveló el escándalo de Watergate, también lo dice bien claro: Bin Laden fue un instrumento de guerra creado y financiado por la CIA.

Todo eso ya lo sabíamos, pero que ahora El Mundo reconozca que “todo lo que nos han contado sobre el ataque en el que los Navy SEAL de Estados Unidos mataron a Bin Laden es mentira” (3), debería hacernos reflexionar: ¿quién es el que mintió?, ¿quién difunde mentiras?, ¿por qué mienten?, ¿alguna vez dicen la verdad?

El New York Times también se rasga las vestiduras, lo cual resulta apasionante porque nos entrega detalles escabrosos, como el de que el actual rey Salman era la persona que recaudaba los fondos entre los sátrapas de su familia para sostener la yihad contra el comunismo en Afganistán, Bosnia y otros lugares.

Cuando el New York Times deja caer que los saudíes también financiaron la yihad “en otros lugares” es porque no quiere que sus lectores prestemos atención a que se está refiriendo a la Guerra del Caúcaso de 1999, es decir, que la yihad es un movimiento creado de cabo a rabo por el imperialismo para luchar contra la Unión Soviética primero y contra Rusia después.

“La casualidad no existe”, decía Voltaire. Pues si es así, justo cuando Hersh publicaba su artículo, Obama merendaba en su residencia de Camp David con los sátrapas del Consejo de Cooperación del Golfo, esto es, Arabia saudí, Kuwait, Qatar, Barein, Omán y los Emiratos Árabes Unidos. En las fotos se les ve felices. ¿De qué se ríen? (Perdón, la pregunta está mal formulada: ¿de quién se ríen?)

(1) Seymour M. Hersh, The killing of Osama bin Laden, London Review of Books, http://www.lrb.co.uk/v37/n10/seymour-m-hersh/the-killing-of-osama-bin-laden
(2) Jon Schwarz y Ryan Devereaux, Sy Hersh’s bin Laden Story First Reported in 2011 — With Seemingly Different Sources, The Intercept, https://firstlook.org/theintercept/2015/05/11/former-professor-reported-basics-hershs-bin-laden-story-2011-seemingly-different-sources/
(3) La ‘verdadera’ historia de la muerte de Bin Laden, http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/11/5550b674ca4741bb658b456e.html
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Grecia anuncia que no pagará la deuda al FMI

Nikos Voutsis
El ministro del Interior de Grecia, Nikos Voutsis, acaba de anunciar que su país no pagará la deuda que mantiene con el Fondo Monetario Internacional, que vence el próximo mes de junio, debido a que no dispone de recursos para ello: “Grecia no tendrá la posibilidad de realizar el pago del próximo tramo de su deuda al Fondo Monetario Internacional, ya que el país no dispone de recursos suficientes”, ha dicho Voutsis.

El ministro ha indicado que los tramos de junio al FMI, desde el 5 hasta el 19 de junio son de 1.600 millones de euros y “este dinero no se pagará, porque no está”. Explicó que el gobierno griego debate sobre la posibilidad de un acuerdo que permita respirar al país e insistió en que existe un pacto que “dará aliento al país” y será “económicamente viable e inspirador políticamente y abrirá perspectivas”.

Grecia negocia una alianza estratégica con Rusia en medio de las tensiones con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, debido al rescate financiero negociado entre las partes, mientras evalúan el programa económico de Tsipras, que concede prioridad a la protección e inversión social para superar la crisis económica del país.

Este primer tramo que vence en junio es de 300 millones de euros. Hasta el momento no se ha logrado alcanzar un acuerdo con la Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI.