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Hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre

Juan Manuel Olarieta

La ideología dominante se desarrolla en un lenguaje propio y característico. Una manera de imponer la ideología dominante es imponer el lenguaje en el que se expresa. Si un discurso o un texto no adopta ese lenguaje es incorrecto, erróneo y no se puede ni se debe expresar. El lenguaje dominante es, pues, un caso de censura y, lo que es peor, de autocensura.

El tabú es una parte importante de la censura. Para poder expresarse y transmitir su opinión, el hablante debe -necesariamente- hablar sobre determinados asuntos y no sobre otros, es decir, crea lagunas y silencios sobre los que nadie dice nada. Es como si una parte de la realidad hubiera dejado de existir.

Todos deben hablar sobre lo mismo. Pero eso tampoco es suficiente: todos deben utilizar determinadas expresiones, y no otras. Por ejemplo, no se debe hablar jamás de clase obrera. En un telediario nunca oirás la palabra “obrero”; hay que decir “empleado” o, a lo máximo, “operario”. Tampoco oirás muchas otras palabras, como “imperialismo”. En la censura de las palabras está la censura de las ideas.

Este fenómeno se rige por una ley de proporcionalidad inversa: a medida que un medio de comunicación tiene una mayor difusión se expresa en un lenguaje menos diverso, y al revés. Por lo tanto, los medios de comunicación de masas expresan siempre las mismas ideas y ocultan siempre las ideas opuestas.

Bajo la forma de eufemismos, siempre ha existido un lenguaje característico de la ideología dominante. Hoy se le llama lenguaje políticamente correcto y es una imposición surgida en Estados Unidos en los años ochenta. Es, pues, un fenómeno profundamente reaccionario e imperialista.

Los periodistas, universitarios y políticos han extendido ese lenguaje, convirtiéndolo en un fenómeno ideológico de masas. Forman los libros de estilo que imperan en todas las redacciones de los medios (televisión, radio, prensa), convertidos en manuales y diccionarios de consulta. Son doctrina. En ellos se contiene la ideología del imperialismo contemporáneo.

Las palabras no surgen por casualidad. Por ejemplo, en España para hablar de ETA durante décadas se utilizaron numerosas expresiones diferentes, hasta que en 1987 se impuso una definición única, “banda terrorista”, seguida al pie de la letra por todos y cada uno de los medios de comunicación. ETA no podía ser tanto como una “organización” porque parece algo estructurado; era una simple “banda”. Tampoco se la podía calificar de “separatista” porque tenía connotaciones políticas, mientras que ETA no pretendía otra cosa diferente que matar.

El fundamento teórico del lenguaje políticamente correcto es la hipótesis de Sapir-Whorf, según la cual el habla influye sobre la percepción, la memoria, el razonamiento y la conducta. Cambiando las palabras se cambia la visión y la valoración de la realidad. No es necesario cambiar el mundo; basta con hablar de él con otras palabras.

La ideología dominante es desigual, un estado permanente de presión intelectual, y se refiere -además- a una desigualdad real, que existe en la sociedad (racial, sexual, nacional, clasista) y que pretende encubrir, es decir, trata de aparentar igualdad donde hay desigualdad. Por eso los eufemismos son especialmente ridículos cuando se refieren a los oprimidos, como el de llamar “nativos americanos” a los indios, porque un indio es alguien despreciable y por eso decimos “hacer el indio” cuando alguien tiene un comportamiento ridículo.

Las necesidades de un lenguaje así derivan de que en la dominación los indios son los designados. No llamamos a los indios tal y como ellos se llamaban a sí mismos, de la misma manera que la Unión Soviética nunca existió en la jerga de los medios de comunicación burgueses. Para el imperialismo la Unión Soviética siempre fue Rusia. Si la burguesía se apodera y lo expropia todo, es normal que también se apodere de los nombres de las cosas y de las personas.

Desde luego que lo característico de la ideología dominante es que el fenómeno inverso no existe. Los blancos hablan de los indios pero los indios no hablan de los blancos. No utilizamos las expresiones indígenas para hablar del “hombre blanco”, al que no llamamos “rostro pálido”. El lenguaje de los dominados no existe y, si existe, no se propaga. No es que el oprimido no exista, lo que no existe es la opresión. Por ejemplo, en un Estado democrático, como España, ni existe la opresión nacional, ni existe siquiera ese lenguaje.

El reformismo se ha apuntado a la ofensiva de lo políticamente correcto porque como no se puede cambiar la realidad, lo que que quiere cambiar es la manera de referirse a ella. Pero ese no es el único efecto de lo políticamente correcto: además, ese tipo de lenguaje encubre la realidad, la disimula. Es el efecto eufemístico. Al mismo tiempo que camufla la realidad, el hablante (periodista, político, universitario, tertuliano) disimula su condición fascista y reaccionaria detrás de un lenguaje indirecto, sutil, empalagoso.

De esa manera lo políticamente correcto es inatacable, crea lugares comunes, neutros, tópicos, como los derechos humanos, la tolerancia, la diversidad, el pluralismo o la justicia universal. Nadie puede ofender ninguno de esos principios sin exponerse a una marginación y a convertirse en el saco de los golpes y los insultos: extremista, fanático, populista, fundamentalista, ultraizquierdista…

Lo políticamente correcto está por encima de las ideologías, no es burgués ni proletario, de izquierdas ni de derechas. No es “anti” nada, no está contra nadie, es respetuoso con todos y no tiene enemigos porque no hiere a nadie. Su lema es “respeto tu opinión pero no la comparto”. Sobre todo no es racista, ni machista, ni homófobo, ni xenófobo. Por eso habla de la ciudadanía, de la gente, de la multitud…

Que la burguesía sea políticamente correcta es lo suyo. Pero la falta de corrección queda equiparada al garrulismo, una condición que el oprimido quiere disimular imitando al opresor. La ideología dominante no sólo extiende a los oprimidos las ideas sino también extiende el lenguaje en el que las mismas se expresan. Entonces los oprimidos se expresan igual que los opresores, en los mismos términos.

Es consecuencia del complejo de inferioridad de todos los oprimidos. Los garrulos queremos ser finos y como nos han acomplejado, cuando vamos al médico no decimos “tetas” sino “pechos”, olvidando que sólo tenemos un pecho pero que, en cambio, tenemos dos tetas. No nos damos cuenta de que caemos en la pedantería y la hipocresía. A veces necesitamos hablar en un lenguaje que no es el nuestro para que nos den un trabajo, por ejemplo. No queremos que nuestro lenguaje callejero denote nuestra ínfima extracción social y nuestra “incultura”. Nos avergonzamos de nosotros mismos porque a nuestra cultura ellos no la consideran como tal: la califican como todo lo contrario, como incultura.

Dejémonos de chorradas. Seamos nosotros mismos: directos, francos, transparentes. Llamemos a las cosas por su nombre. Hablemos de nosotros mismos, de nuestros problemas, de lo que nos preocupa y de lo que nos interesa.

El ‘arte’ moderno es un arma de la CIA

El ‘arte’ que promocionó la CIA
Durante años se ha rumoreado una conexión entre la CIA y el auge del expresionismo abstracto, una de las corrientes pictóricas dominantes –si no es que una de las más reconocibles– del siglo XX. Sin embargo, ¿qué podían tener Pollock, De Kooning, Motherwell o Rothko que la CIA pudiese utilizar en su favor durante los años 50, en plena cacería de comunistas promovida por Joseph McCarthy? ¿El arte moderno de Estados Unidos, con su énfasis en el color y la textura, dejando de lado la figuración, podía ser un arma de reeducación ideológica a nivel mundial y propaganda encubierta de la libertad de expresión promovida en Occidente? A menudo desestimada como “otra” teoría de conspiración, la conexión ha sido admitida por uno de sus promotores, el hoy retirado agente de la CIA Donald Jameson.

“Con respecto al expresionismo abstracto, ¡me encantaría decir que la CIA lo inventó sólo para ver qué pasaba en Nueva York y en el SoHo al día siguiente!”, bromea el antiguo espía. “Pero pienso que lo que hicimos realmente fue reconocer la diferencia. Se reconoció que el expresionismo abstracto era el tipo de arte que hacía parecer al realismo socialista mucho más estilizado y rígido y confinado de lo que era”.

Pero los agentes de la CIA no podían simplemente entrar en los talleres de los artistas y pedirles que pintaran para promover fuera de su país el sueño americano. Se necesitaba sutileza y eso es algo que en ocasiones hasta la CIA es capaz de lograr. Jameson sabía tan bien como el presidente que los artistas, al menos en su mayoría, “son gente que tenía muy poco respeto por el gobierno en particular, y ciertamente ninguno por la CIA. Si debíamos usar a la gente que se consideraba más cercana a Moscú que a Washington, pues bueno, tanto mejor”, pues de esta forma se evitaban sospechas.

Este programa fue conocido oficialmente como el Congreso por la Libertad Cultural, que financió importantes exposiciones como The New American Painting entre 1958 y 59, Modern Art in the United States de 1955 y Masterpieces of the 20th Century de 1952. Extraoficialmente sus agentes lo llamaron “la correa larga” (“the long leash”), e involucró a algunos de los más importantes museos del mundo, como el Museo de Arte Moderno de Nueva York o la galería Tate de Londres y a millonarios de la estirpe de los Rockefeller. La conexión cuenta con evidencia clara, que además demuestra la sutileza de la operación. William Paley, presidente de la CBS y uno de los fundadores de la CIA fue miembro de la mesa directiva del programa internacional del MoMA, liderado por John Hay Whitney, quien sirvió en la OSS, el antecesor histórico de la CIA, además de Thomas Braden, primer jefe de la División de Organizaciones Internacionales de la CIA, que fue secretario ejecutivo del museo desde 1949.

Braden explicó en una entrevista reciente que el objetivo era “unir a toda la gente que fueran escritores, que fueran músicos, que fueran artistas, para demostrar que Occidente y Estados Unidos estaban comprometidos con la libertad de expresión y el logro intelectual, sin ninguna barrera rígida de sobre qué se debía escribir, y lo que se debe decir, y lo que se debe hacer, y lo que se debe pintar, que es lo que ocurría en la Unión Soviética. Creo que fue la división más importante de la agencia, y creo que tuvo un papel enorme en la Guerra Fría.

¿Y por qué hacerlo en secreto? Según Braden, esto se debe a la hostilidad del público en general respecto al arte de vanguardia: “Era muy difícil hacer que el Congreso aceptara algunas de las cosas que queríamos hacer: enviar exposiciones de arte al extranjero, sinfonías al extranjero (sic), publicar revistas en el extranjero. Esa es una de las razones por las que debía realizarse en secreto. Debía ser un secreto. Para fomentar la apertura debíamos ser secretos”.

El expresionismo abstracto falló en llegar al “gran público”, pero eso no necesariamente fue culpa de los artistas. Muchos, como Rothko, se negaron a decorar los hoteles de 5 estrellas y las sedes corporativas de las grandes empresas, a pesar de que eran los miembros de las mesas directivas de estas empresas los que fungían de prestanombres para las fundaciones que financiaban sus exposiciones. Pero incluso el punto de vista de gente como Braden, a pesar de ser un poco cínico, no deja de recordarnos las raíces del arte occidental y del arte moderno.

Se necesita de un Papa o de alguien con mucho dinero para reconocer y apoyar el arte. Y luego de muchos siglos la gente dirá “¡Oh, mira la Capilla Sixtina, la creación más hermosa de la Tierra!”. Es un problema que la civilización ha enfrentado desde el primer artista y el primer millonario o Papa que lo apoyó. Y aún así, si no hubiera sido por los multimillonarios y los Papas, no habríamos tenido arte.

Fuente: http://www.independent.co.uk/news/world/modern-art-was-cia-weapon-1578808.html

China en la crisis capitalista mundial

Ayer Miguel Otero pronunció una conferencia en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander que resume bastante bien el punto de vista del imperialismo sobre la actual crisis. De manera muy gráfica, Otero calificó los 3,6 billones de dólares de reservas que tiene China en su poder como un “arma nuclear monetaria”. Lo que no aclaró es si el arma ya se había disparado, ni tampoco que el arma le puede estallar a China en sus propias manos.

Desde hace un año en occidente la burguesía viene ocultado un hecho decisivo que hasta el FMI destacó: que por tamaño China es -desde hace un tiempo- la primera economía capitalista y que ha desplazado de ese lugar de privilegio a Estados Unidos, algo que es tabú para la prensa imperialista. Aquí no se puede admitir que nadie diga que Estados Unidos no ocupa el primer lugar en nada.

Tampoco nadie admitirá nunca que gracias a China la recesión que comenzó en 2007 con la quiebra de Lehmann Brothers se pudo paliar ligeramente gracias a que China era la locomotora mundial y que su crecimiento espectacular ha aliviado la crisis o, mejor dicho, ha prolongado la agonía unos pocos años más.

La conclusión es bastante obvia: a diferencia de 2007, ahora el capitalismo mundial ni siquiera tiene a China de locomotora porque la locomotora también se ha gripado.

Las informaciones económicas que leemos en la prensa imperialista proceden de que las seudoteorías económicas burguesas no conocen las crisis. Para ellos el capitalismo no tiene crisis. En sus diccionarios ni siquiera existe la palabra crisis. A partir de aquí, para justificar una evidencia contraria utilizan eufemismos, como “desaceleración”, y hablan de que su origen está “fuera” de occidente (en China) y, muy posiblemente, fuera del capitalismo mismo.

Por lo tanto, la “culpa” de la crisis es de China, desde nos alcanza a nosotros (que no estábamos en crisis sino que íbamos “acelerados”). Una crisis económica es, pues, como el contagio de una enfermedad infecciosa; va de fuera hacia dentro.

El argumento es absurdo pues si China nos ha contagiado “su” crisis es porque se ha convertido en el corazón del capitalismo mundial. Es el núcleo de la intoxicación propagandística: los portavoces del imperialismo reconocen ahora la “culpabilidad” de China en la crisis cuando jamás reconocieron la misma “culpabilidad” de China en el “auge” económico anterior.

Pero los imperialistas tiene razón al destacar la novedad de que China está en crisis. Es una noticia que no se había oído en 40 años de éxitos económicos trepidantes. Es, pues, algo realmente histórico porque el capitalismo nunca había conocido, y menos en épocas recientes, una etapa tan prolongada de crecimiento económico.

Creíamos que eso sólo era posible en el socialismo y por ello algunos opinan que China es un país socialista. Pero China es un país capitalista y su crisis es una crisis típicamente capitalista que alcanza a todo el mundo capitalista. De ahí que se exprese en términos militares, tales como “guerra de divisas” y “arma nuclear monetaria” porque las crisis del capitalismo arrecian la competencia interna y el reparto de los mercados que, finalmente, conducen a la guerra porque sólo se pueden resolver por la fuerza.

En su conferencia Otero defendió posturas erróneas sobre ambos aspectos, tanto sobre la “guerra de divisas” como sobre el “arma nuclear monetaria”. Sobre la primera vaticinó que “en los próximos meses vamos a ver una divisa estable” y de la segunda ni siquiera se enterado: China ya ha hecho uso del “arma nuclear monetaria” que tenía en sus manos. La primicia la dio Zero Hedge y la confirmó hace poco la agencia Bloomberg: hace tres meses que se está deshaciendo de sus reservas de dolares discretamente.

Otero lo dijo como advertencia: si China vende “podría hacer mucho daño a Estados Unidos”. El conferenciante está en las nubes: China ya ha empezado a vender bonos del Tesoro por una valor total que se estima en más de 200.000 millones de dólares y puede llegar hasta 900.000 millones, lo cual sería una verdadera hecatombe para Estados Unidos.

Esta situación demuestra que, además, de ser la primera potencia capitalista por tamaño económico, China tiene en sus manos a Estados Unidos, y no al revés. Por eso es también absurdo lo que dijo Otero en Santander acerca de que Xi Jinping tiene “autonomía para decir no” a los mandatos de Estados Unidos. Por supuesto que sí. El problema es que Estados Unidos ya no tiene capacidad para emitir mandatos, y menos a China.

Ahora Obama extiende las sanciones económicas también contra China

Según acaba de publicar el Washington Post, en el plazo de dos semanas la Casa Blanca podría imponer sanciones económicas contra empresas y particulares chinos a los que acusa de ordenar o beneficiarse de la piratería informática en contra de los intereses de las empresas estadounidenses.

Es el colmo de la desfachatez que el gobierno de Estados Unidos, que lleva décadas pirateando a todo el mundo, incluidos gobiernosy empresas, acuse a otros países de eso mismo, de pirateo. Teniendo en cuenta que el mes próximo está prevista una visita del presidente chino Xi Jinping a Washington, la desfachatez se convierte en una provocación abierta y descarada.

Otra de las acusaciones que mueven a la risa es que la empresa pirateada es -nada menos- que Google, una multinacional ligada a la CIA cuya tarea (la de Google y la de la CIA) consiste en espiar a los millones de usuarios que en todo el mundo utilizan su buscador; y a los que no lo utilizamos con más saña todavía.

A pesar de ello, hasta la fecha no hay ninguna prueba de que China esté implicada en los casos de piratería informática que se le imputan, ni el gobierno, ni ninguna empresa. Pero las acusaciones de la Casa Blanca llegan a punto de acusar a los chinos de apoderarse de los planos de centrales nucleares y de una parte del código fuente del motor de búsqueda de Google, entre otras acciones.

A comienzos de este año Obama ya impuso sanciones económicas contra Corea del norte, tras el pirateo de las películas de Sony, que se imputó al gobierno de Pyongyang sin ninguna clase de pruebas. No obstante, en aquel caso, aunque las sanciones no se explicaron, parece ser que van dirigidas contra el propio gobierno coreano.

También Rusia está sometida a sanciones económicas, aunque su origen no es informático sino que se justificó por la anexión de Crimea y la posterior guerra de Ucrania.

El año pasado los tribunales estadounidenses abrieron un sumario contra cinco militares chinos acusados de piratear los sistemas informáticos de varias empresas americanas, especialmente del sector siderúrgico.

Ahora las sanciones contra China se podrían imponer sin pruebas públicas y sin respetar los procedimientos establecidos por la Organización Mundial de Comercio.

En realidad China se está defendiendo del espionaje informático estadounidense, imponiendo medidas cada vez más drásticas a las multinacionales estadounidenses, tales como exigir que abran el código de los programas instalados, para poder controlar que no tengan mecanismos subrepticios de vigilancia. La mayor parte de las empresas estadounidenses se han negado a hacerlo y, además, han bloqueado el funcionamiento de los antivirus chinos y rusos.

Kidon: terrorismo israelí con licencia para matar en todo el mundo

La televisión israelí ha admitido que la unidad de asesinato “Kidon”, una subsidiaria del servicio de inteligencia israelí (Mossad), fue autor de al menos 40 operaciones en diferentes partes del mundo, incluido Irán.

Entre las figuras asesinadas por este departamento secreto israelí se encuentran los científicos nucleares iraníes y el alto comandante del Movimiento de Resistencia Islámica Palestina (Hamas), Mahmoud al-Mabhouh, éste último durante una operación realizada en 2010 en Dubai (Emiratos Árabes Unidos).

Ronen Bergman, un experto en las agencias de inteligencia de Israel, consideró a Kidon como un pequeño Mossad dentro del Mossad, una formación que ofrece entrenamiento militar a sus integrantes en un lugar aislado, e incluso el resto de los elementos del Mossad no saben los nombres reales de sus componentes.

Una de las principales tareas asignadas a los agentes de Kidon es llevar a cabo misiones especiales de secuestro, ejecución y asesinato, según el informe. Entre otras misiones de dicho departamento son llevar a cabo homicidios y asesinatos con éxito con el objetivo de la disuasión, la intimidación y la frustración de las supuestas actividades hostiles contra Israel.

De acuerdo con el documento, Kidon es la única unidad en el mundo que lleva a cabo oficialmente las tareas de asesinato y está compuesto por equipos integrados por una docena de personas cada uno.

Las autoridades palestinas atribuyen, además, a Kidon el asesinato del fundador del movimiento Yihad Islámica Palestina, Fathi Shiqaqi, en 1995.

Los integrantes de la unidad de terror de Mossad o Kidon, que trabajan bajo los nombres de personajes ficticios, se encargan también, del asesinato de los científicos nucleares en diferentes puntos del mundo y de los dirigentes nazis que aún están vivos.

A principios de este mes, el ministro israelí de Asuntos Militares, Moshe Yaalon, admitió en una entrevista concedida al semanario alemán Der Speigel que la inteligencia de Israel estuvo detrás del asesinato de los científicos nucleares iraníes, subrayando: “Está muy claro, de una manera u otra […] el programa nuclear iraní tiene que ser frenado”.

El ministro israelí amenazó abiertamente con más ataques a científicos iraníes o acciones de sabotaje contra los sistemas informáticos del país persa, ya que su gobierno “no va a tolerar un Irán armado con bombas atómicas”.

En los últimos años, cuatro científicos iraníes vinculados al programa nuclear pacífico del país han perdido la vida en atentados terroristas: Masud Ali Mohamadi (enero de 2010), Mayid Shahriari (noviembre de 2010), Dariush Rezaineyad (julio de 2011) y Mostafa Ahmadi Roshan (11 de enero de 2012).

Israel alega que el programa de energía nuclear iraní tiene dimensiones militares, y pese al reciente consenso nuclear alcanzado entre Teherán y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China más Alemania), busca presionar a las partes occidentales para que bloqueen un acuerdo definitivo con Irán, algo que considera como un “error estratégico” y una amenaza para su supervivencia.

La negativa israelí a un pacto Irán-G5+1 tiene lugar mientras oculta en sus arsenales más de 200 ojivas nucleares y se niega a adherirse al Tratado de No Proliferación (TNP), tampoco permite inspecciones a sus instalaciones nucleares, pese a los llamamientos de la ONU.

—http://www.hispantv.com/newsdetail/Oriente-Medio/55049/israel-kidon-mossad-asesinato-hamas-Mabhouh

La lucha contra la opresión nacional es una parte de la lucha contra el imperialismo

Juan Manuel Olarieta

El 20 de agosto el sitio Vilaweb publicó un confuso artículo titulado “Dret d’autodeterminació: les deu preguntes clau” (Derecho de autodeterminación: las diez preguntas clave) que se caracterizaba por reducir el derecho a la autodeterminación a su aspecto jurídico.

Si fuera así, la exposición de Vilaweb no sólo sería jurídicamente correcta sino que se podría calificar de impecable. También es impecable en el sentido de que en el texto queda claro que la cuestión nacional es, en realidad, una cuestión internacional.

Sin embargo, induce a la confusión porque el derecho a la autodeterminación no es la autodeterminación misma, lo mismo que el derecho de manifestación no es una manifestación.

¿Por qué Vilaweb procede de esa manera?, ¿por qué reduce la autodeterminación a un derecho? Sin duda, porque la burguesía catalana quiere el derecho de autodeterminación pero no la autodeterminación. Quiere la autodeterminación por la vía pacífica, “por las buenas” y de momento no está dispuesta a hacer nada más por ello.

En favor de la burguesía catalana hay que decir que, por el momento, eso ya sería un paso importante, nada desdeñable, si estuviera dispuesta a seguirlo hasta el final.

Esa misma “vía pacífica hacia la independencia” es lo que está permitiendo que el fascismo esté reaccionando en su contra de la manera en que lo está haciendo, bajo la batuta de los servicios militares de espionaje, empezando por las recientes declaraciones de Felipe González y otras acciones que vendrán después, entre las que sobresalen las amenazas de todo tipo.

La burguesía (la catalana y la de Madrid) tiene muy claro lo que la constelación de colectivos populares y progresistas (dentro y fuera de Catalunya) aún no han aprendido, a saber, que la autodeterminación real no es una modificacion fronteriza, ni consiste en cambiar las aduanas, ni en repartir otros pasaportes, sino que supone un enfrentamiento con el fascismo, con el Estado reformado en 1977 y, en definitiva, su destrucción. La independencia de Catalunya no sólo cambiaría a Catalunya sino a España entera.

Para que eso ocurra la burguesía catalana tendrá que dar pasos adelante que ahora mismo no quiere dar porque comprometen su propia situación. Esos pasos adelante sólo los puede dar -y los dará efectivamente- el proletariado porque es una clase social que, a diferencia de la burguesía, no tiene nada que perder tampoco en ese terreno.

De ahí que el movimiento independentista en Catalunya tenga también ese carácter masivo y popular, que ha obligado a la burguesía a ponerse a la cabeza a regañadientes, para impedir una explosión social, parecida a las que conoció en el siglo XX.

Hasta la fecha la burguesía catalana no ha ido más allá no sólo por su condición de clase sino por otra razón adicional: porque, como he dicho, la cuestión nacional es, en realidad, una cuestión internacional o, dicho en términos leninistas, porque la lucha contra la opresión nacional es una parte de la lucha contra el imperialismo.

En este punto es donde el artículo de Vilaweb descarrila por completo. Al más puro estilo burgués reconvierte la cuestión nacional de tal manera que no es ya una lucha contra el imperialismo sino algo intrínseco al imperialismo mismo, para lo cual tiene que falsificar la historia de los procesos independentistas más recientes, cuyo modelo es el de Kosovo.

Vilaweb no se pregunta por qué “España reconoce el derecho del pueblo del Kosovo a la autodeterminación” y no el de Catalunya. La respuesta no puede ser más sencilla: Kosovo es un Estado creado por el imperialismo, no un ejemplo de ejercicio de la autodeterminación.

Tampoco se pregunta por qué “durante el siglo XXI en Europa han aparecido tantos Estados nuevos”, y la respuesta sigue siendo sencilla: porque los imperialistas se están repartiendo el mundo, es decir, troceándolo y apoderándose de sus despojos.

Dice igualmente Vilaweb que “Sudán reconoce en la constitución el derecho del Sudán del sur a autodeterminarse”. Pero tampoco es que el sur se haya autodeterminado sino que el imperialismo y el sionismo han creado otro Estado para mantener a Sudán en la misma situación que Irak o Libia. ¿Es eso lo que pretenden Vilaweb y la burguesía catalana?, ¿esos son sus modelos?, ¿Kosovo?, ¿Sudán del sur?

La burguesía catalana no quiere la independencia; quiere cambiar la dependencia, sustituir a España por otro patrono. Eso significa que para que la burguesía catalana se enfrente realmente al Estado fascista español tiene que haber un patrono dispuesto a dividir España, del mismo modo que ha dividido anteriormente a otros en el mundo, e incluso en Europa, como Yugoeslavia o Checoslovaquia, y se hace imprescindible precisar además lo siguiente: toda división supone un reparto de los despojos (nacionales o no) que resulten de ello.

Eso la burguesía (la catalana y la española) también lo sabe, a diferencia de los movimientos populares y progresistas (dentro y fuera de Catalunya). Sabe, además, que ese patrono imperialista, que no es otro que Alemania, aparecerá dentro de muy poco tiempo para “luchar contra la opresión nacional en España”. Por eso vivimos en un “impasse” ahora mismo, mientras unos y otros afilan sus cuchillos, en Barcelona pero también en Madrid.

¿Cuál debe ser la posición del proletariado dentro y fuera de Catalunya en ese proceso? No pueden caber dudas: en la medida en que la lucha independentista, además de justa, está dirigida contra un Estado fascista, como el español, la clase obrera dentro y fuera de Catalunya debe defender la lucha por la independencia y esforzarse al máximo por ponerse a la cabeza de la misma, demostrar que es el defensor más consecuente de los legítimos derechos nacionales.

Pero el proletariado tiene su propia línea, sus propios métodos de organización y de lucha, su propia ideología, de tal manera que no puede admitir, como hace Vilaweb, que en Bolivia haya unas supuestas “naciones indias” que tienen también su propio derecho de autodeterminación. Eso es una estupidez, como ya demostró el gran dirigente comunista Mariátegui hace más de 80 años. ¿O a la burguesía catalana le gustan las reservas indígenas de Arizona o Dakota?, ¿es ese acaso su modelo de independencia?

(*) http://www.vilaweb.cat/noticies/dret-dautodeterminacio-les-deu-preguntes-claus/

239 trabajadores explotados hasta la muerte en lo que va de año

En España han muerto un total de 239 trabajadores durante su jornada laboral en el primer semestre de este año, es decir, 16 personas más que en el mismo periodo del año anterior, con lo que esta cifra ha aumentado un 7,2 por ciento, según los datos que publica el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Los accidentes mortales en el primer semestre de este año aumentaron el 3,3 por ciento. La precariedad laboral y el deterioro de la prevención de riesgos en las empresas disparan el número de accidentes y de trabajadores explotados hasta la muerte.

El número de accidentes con baja laboral ha aumentado un 6,7 por ciento en el primer semestre del año respecto al mismo periodo del ejercicio precedente, de los cuales un 6,6 por ciento han ocurrido durante la jornada de trabajo.

En este sentido, el aumento de los índices de incidencia indica que la siniestralidad laboral aumenta a un ritmo muy superior al empleo, ya que la prevención de riesgos laborales es una de las partidas presupuestarias más perjudicadas por la crisis económica.

Los fascistas abren un segundo frente en el interior de Ucrania

Al menos una persona ha muerto y otras 122 han resultado heridas por la explosión de varios artefactos frente al Parlamento de Ucrania,
donde hoy se habían congregado los fascistas de Svoboda y Pravy Sektor
para impedir la aprobación de una ley que descentralice el país, como exigen los acuerdos de Minsk firmados en febrero de este año.

De los heridos, 21 presentan balazos en el cuerpo, aunque en su mayor parte son soldados y guardias nacionales,

El Parlamento votaba una reforma de la Constitución para dar al Donbas un estatuto especial que solucione la guerra en aquella región, pero las divisiones entre los parlamentarios más reaccionarios y belicistas sugieren que Poroshenko tiene un duro camino antes de que se convierta en ley.

Testigos de los incidentes citados por la agencia Reuters han asegurado que los fascistas han lanzado al menos una granada en la zona, si bien la confusión imperante ha retrasado los primeros balances de víctimas.

El ministro del Interior ucraniano, Arsen Avakov, ha confirmado el fallecimiento de al menos una persona, un guardia nacional de 24 años. Han sido hospitalizadas 122 personas, 11 de ellas graves. También ha anunciado la detención de cerca de 30 participantes en los ataques contra la policía, ha abierto una investigación, ha dicho que «habrá más detenciones» y que la explosión cercana al Parlamento es un “acto terrorista”.

Un asesor del Ministerio, Anton Gerashchenko, ha asegurado que los manifestantes no sólo utilizaron granadas, sino también armas de fuego, según el periódico local “Kyiv Post”. El guardia fallecido sufrió una herida mortal en el corazón, ha añadido Gerashchenko, que también es diputado.

El ministro se ha dirigido a través de las redes sociales al dirigente del partido fascista Svoboda (Libertad), Oleh Tiahnibok. «Dime, ¿en qué se diferencia Svoboda de los vándalos que han tiroteado a un guardia nacional?», le ha preguntado.

Por su parte, el primer ministro Yatseniuk ha exigido «cadena perpetua para la persona que lanzó la granada que mató al miembro de la Guardia Nacional». Además, ha llamado a las fuerzas políticas del país a condenar pública y unánimemente a los fascistas que han organizado la masacre de Kiev, a los que acusó de «abrir un segundo frente
en el interior del país»
.

Yatseniuk ha dicho que los fascistas no se reunieron junto al Parlamento para proteger la Constitución sino para destruirla y destruir Ucrania. “Son peores que los bandidos rusos y los terroristas del este del país”.

En la sesión parlamentaria un total de 265 diputados han votado a favor en primera lectura de la ley de descentralización, respaldada por el bloque político de Poroshenko y su gobierno, 39 votos más de los necesarios para salir adelante.

El diputado Maksim Burbak, del gobernante Frente Popular, ha destacado que el cambio permitirá añadir «presión» a Rusia para que los milicianos del Donbas cumplan los puntos básicos de los acuerdos firmados en Minsk. «Tenemos que apoyar a la coalición internacional anti-Putin», ha dicho Yuri Lutsenko, del bloque del presidente Poroshenko.

Pero muchos aliados de la coalición, incluida la antigua primera ministra Yulia Timoshenko, se han pronunciado contra la descentralización y queda la duda de si Poroshenko será capaz de lograr los 300 votos necesarios para sacarlo adelante en segunda y última lectura este año.

«Esto no es el camino hacia la paz, sino hacia la descentralización. Es un proceso diametralmente opuesto en el que perdemos territorio», ha advertido Timoshenko. En la misma línea, el dirigente del Partido Radical, Oleh Liashko, ha lamentado que se dé vía libre a Putin para «destruir Ucrania».

La aprobación de la ley que concede un estatus especial para las regiones de Donetsk y Lugansk, actualmente controladas por las milicias, es uno de los elementos clave de los acuerdos de paz alcanzados en Minsk.

¿Será Europa el teatro principal de una próxima guerra nuclear?

Aunque el último artículo del periodista brasileño Pepe Escobar, “La misteriosa amenaza rusa del Pentágono”(*), tiene momentos de cachondeo, más bien parece el título de una película de Hollywood, aunque no es ficción, ya que aborda el núcleo mismo de la política imperialista del momento, que no es otro que el de la guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia.

En el Pentágono -dice Escobar- nadie es capaz de explicar cómo y por qué Rusia supone una amenaza. Saben que es una amenaza, pero nada más. Con eso basta para alimentar los presupuestos militares hasta el infinito.

Luego Escobar comenta la definición que hizo, Martin Dempsey, general de Estado Mayor, de lo que entienden ellos por amenaza: “Las amenazas son la combinación o el conjunto de las capacidades y
las intenciones. Permítanme, por el momento, poner las intenciones a un
lado, porque no se cuáles son las intenciones de los rusos

¿Se sienten amenazados y no saben por qué? Si no conocen las intenciones de los rusos, ¿cómo saben que les están amenazando? Parece una tomadura de pelo. Les da lo mismo decir una cosa que otra. Hagan lo que hagan los rusos, será una amenaza para ellos, y todo lo que es una amenaza para ellos es una amenaza para el mundo entero. Así nos lo tenemos que tomar.

Pero sobre todo es una amenaza para la OTAN, dice el general estadounidense: “Me parece que una de las cosas que Rusia hace es desacreditar o, aún más inquietante, crear las condiciones de fracaso de la OTAN”. En efecto, como dice Escobar, los rusos no pueden desacreditar a una OTAN ampliamente desacreditada por sí misma. Pero eso tampoco parece una amenaza sino -más bien- una realidad.

Sin embargo, esos ridículos juegos retóricos no son nada divertidos porque se vierten al mismo tiempo que la OTAN se prepara para un choque directo con Rusia.

No es, además, sólo la retórica propia de una alianza militar imperialista como la OTAN, sino que todos y cada uno de los círculos más prominentes de Washington, a los que Escobar llama la “conexión Brzezinski/Strafor”, no hablan de otra cosa que no sea la guerra y de estrechar el cerco en torno a Rusia aún más férreamente. La inspiración de esos círculos es George Kennan, el arquitecto de la Guerra Fría y de la “teoría de la contención” de la URSS.

Pero Kennan, lo mismo que el viejo Kissinger, nunca ocultó el desprecio que le merecían las agresivas políticas del Pentágono. Cuando poco antes de morir en 2005 le preguntaron si había que “contener” a Rusia, su respuesta fue bien clara: a quien había que contener era a Estados Unidos.

La “contención” actual de Rusia ha empezado por la expansión de la OTAN hasta las fronteras de Rusia, la penetración en los antiguos países del Pacto de Varsovia y las antiguas repúblicas soviéticas y puede acabar en un desmantelamiento de la propia Rusia, parecido al que hemos visto en Irak o en Libia muy recientemente. La expansión de la OTAN hacia el este de Europa, asegura Escobar, no pretende una región más segura sino más insegura.

En el supuesto de una “Guerra Fría 2.0”, las armas nucleares tácticas rusas arrasarían todos los aeropuertos de la OTAN en menos de 20 minutos, algo que el propio general Dempsey admite. Lo que no puede admitir en ningún caso es que el rearme nuclear ruso ha sido consecuencia de la previa expansión de la OTAN en el este de Europa.

Moscú ha advertido a todos los países cercanos, como Polonia o los países bálticos, que han aceptado desplegar armamento estratégico sobre su suelo, que están en el punto de mira de los misiles desplegados en Kaliningrado y que su sistema de alerta es capaz de hacer frente al intento de propinar un “primer golpe” mortífero, técnicamente denominado PGS (Prompt Global Strike) en la jerga militar imperialista.

Desde diciembre del año pasado la doctrina militar oficial de Rusia es que el refuerzo militar de la OTAN en Europa del este y los preparativos para un “primer golpe” son las amenazas más importantes contra su seguridad.

En el plano geoestrateǵico, el viento también sopla a favor de Rusia y China, lo cual supone un cambio mayor en el equilibrio mundial de poder. Los activos militares de Rusia y China superan a los de la OTAN.

Esa superioridad no es sólo militar, sino económica. Se trata de la Unión Económica Eurasiática a la que Escobar llama “nueva ruta de la seda”, capaz de superar a la Unión Europea y a Estados Unidos juntos en el plazo de 15 años.

El “sueño glauco” de los círculos imperialistas de Washington, añade Escobar, sería volver a los años noventa, cuando saqueaban a sus anchas los recursos de Rusia mientras Yeltsin se emborrachaba. El Pentágono tiene un capítulo especial para la guerra de la energía, centrada en el control del petróleo, el gas natural y los recursos minerales de Rusia y Asia central. Los círculos más militaristas, los que preparan la guerra, quieren que esa riqueza sea dirigida por oligarcas y hombres de paja supervisados por sus amos en Nueva York y Londres.

No obstante, con diferencia, la reflexión más importante de Escobar es que uno de los pilares actuales de la política exterior de Estados Unidos es impedir a toda costa la asociación de Alemania con Rusia, “que para la conexión Brzezinski/Strafor es una amenaza existencial para Estados Unidos”. En efecto, es lo que siempre falta, incluso en los análisis más finos de la situación internacional actual.

“¿Cuál es el Plan B del Pentágono? Crear las condiciones para transformar a Europa en el teatro potencial de una guerra nuclear”, concluye Escobar.

(*) Pentagon’s Mysterious ‘Russia Threat’, http://russia-insider.com/en/pentagons-mysterious-russia-threat/ri9382

Movilizaciones masivas en Japón contra la guerra imperialista

Ayer unas 120.000 personas secundaron la manifestación convocada frente a la sede del Parlamento japonés en Tokio para protestar contra la política militarista del primer ministro Shinzo Abe.

Los participantes, de todas las edades, han llenado las calles a pesar de la lluvia y han cantado canciones, coreado consignas y exhibido pancartas contra la reforma de Abe y pidiendo su dimisión.

La concentración ha sido convocada por tres grupos pacifistas ciudadanos y se han producido manifestaciones similares en hasta 200 ciudades y pueblos de todo Japón, según informa la prensa nipona.

Uno de los participantes, Michio Yamada, de 75 años, ha expresado su rechazo a la reforma porque quiere evitar que Japón vuelva a entrar en una guerra, por el bien de sus cinco nietos. Yamada ha explicado que con sólo 5 años vivió el bombardeo de Tokio en 1945 y ha asegurado que aún siente miedo al recordar cómo la gente se tiraba al río Sumida huyendo de las explosiones.

“Con el avance de la tecnología la guerra es aún más mortífera que antes. En esta era de bombas nucleares nunca puedes saber cuál será la cifra de muertos. El peligro es mucho mayor que antes”, ha argumentado. “No debemos permitir que vuelva a suceder nunca”, ha apostillado.
 

Un portavoz de los convocantes, Ken Takada, ha destacado que la gran participación recuerda a las movilizaciones civiles de la década de 1960, cuando más de 300.000 personas se concentraron junto a la Dieta para protestar contra la renovación del acuerdo de seguridad con Estados Unidos propuesto por el entonces primer ministro, Nobusuke Kishi, abuelo de Abe.

Las reformas de Abe podrían ser aprobadas por el Parlamento durante el mes de septiembre. En estos momentos está siendo ya debatida en la Cámara de Consejeros o Sangiin, la cámara alta de la Dieta. Con la propuesta de Abe, el ejército japonés podrá participar abiertamente en las misiones internacionales respaldadas por la ONU y permite desencadenar la guerra en compañía de Estados Unidos, su más fiel aliado.

Ese cambio pondría en peligro la seguridad de Japón. Los convocantes consideran que esta reforma es ilegal porque va contra los acuerdos de paz que Japón tuvo que firmar tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial.

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