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Amnistía Internacional señaló en 2008 a Baltasar Garzón como encubridor de torturas en Guantánamo

Garzón, Kissinger, Uribe y Felipe González (2005)
Garzón junto a Uribe, Kissinger y Felipe González

Diego Herchhoren

La sección española del organismo publicó en el 2008 un informe titulado «Destinos inconfesables, obligaciones incumplidas: España en la guerra contra el terror», donde se detallaba el caso de varios ciudadanos españoles y británicos secuestrados por EEUU en la base naval de Guantánamo
y donde la propia policía española que acudió a entrevistarse con ellos
le detalló al ex magistrado español las condiciones de reclusión. Amnesty
lo denunció como un hecho flagrante de encubrimiento de hechos de
tortura frente a quienes no se había podido demostrar su culpabilidad
por medios lícitos. Wikileaks publicó documentos donde detallaba la cabal información que Baltasar Garzón procuraba a la delegación diplomática norteamericana en Madrid, según explica el cable 07MADRID2282.

La foto que ilustra este artículo está extraída de la Cátedra «Rey Juan Carlos» de la Universidad de Nueva York, donde Garzón hacía sus famosos «cursos» financiados por el Banco Santander y CEPSA. En ella Garzón organizaba una cátedra sobre Derechos Humanos y Seguridad Nacional donde participaban Felipe González, creador de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), Henry Kissinger, valedor del Plan Cóndor en América Latina o el criminal Álvaro Uribe Vélez, ex Presidente de Colombia, responsable de miles de asesinatos en el conflicto Colombiano a través de las agrupaciones paramilitares. Estos datos no eran ajenos a la denuncia que hacía en ese momento Amnistía Internacional.

El organismo de derechos humanos realizó este informe en el año 2008(1) tras destaparse los primeros indicios de los llamados «Vuelos de la CIA»,
un operativo liderado por la Administración de EEUU para secuestrar
ilegalmente y en cualquier lugar del mundo a ciudadanos «sospechados» de
delitos de terrorismo, operativo del que habrían participado varios
gobiernos europeos que liberaron su espacio aéreo para el acceso y
trabajo de estos grupos de tareas del Ejército de EEUU. Entre ellos se encontraba el gobierno español, según publicó en su momento la organización Wikileaks más adelante, en 2010(2).

A partir de las informaciones provistas por el Gobierno de EEUU al
Gobierno español, el ex juez Baltasar Garzón formuló imputación en el
año 2003 de pertenencia a Al Qaeda a cuatro ciudadanos de origen árabe que se encontraban secuestrados en la base naval de Guantánamo (Cuba). Sus nombres eran Hamed Abderramán Ahmed Hmido, Lahcen Ikassrien, Jamiel Abdul Latif Al Banna, Abu Anas, y Omar Deghayes.(3)

Según detalla Amnesty, varios funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía
español acudieron a Guantánamo a interrogar a los imputados por Garzón.
Dichos interrogatorios estuvieron llevados a cabo por personal de la Unidad Central de Información Exterior,
pero lo más llamativo es que fueron los propios policías españoles
quienes explicaron a Garzón las condiciones de reclusión y los
mecanismos de tortura empleados. Si Garzón hubiera tenido en cuenta
estos elementos, su imputación hubiera sido archivada, a tenor de la
expresa nulidad que tienen en el proceso penal español las declaraciones
obtenidas bajo tortura o en condiciones de detención ilegal,
sobradamente acreditadas en el caso de Guantánamo, incluso por la propia
policía actuante y en un ámbito fuera de lo común.

Según la policía española, los secuestrados se encontraban «sin ningún tipo de derechos«.
Los agentes vieron el reducido tamaño de las celdas; todas ellas
separadas por rejas y una especie de malla metálica. Pudieron, además,
comprobar que las camas estaban suspendidas en el aire y que los
detenidos podían salir a un patio interior cada tres días durante un
cuarto de hora. Según el testimonio del policía ante el juez, los
interrogatorios a los detenidos tenían lugar en una especie de vagones
que, según insinuó el policía al juez, eran propicios para la tortura u
otros malos tratos: «“…están habilitados una especie de vagones
también donde se llevan a estos hombres a los que se quiere interrogar, y
bueno, el sitio sí es propicio para…”…
«, según declaró el agente con LP 14620 que declaró el 23 de septiembre de 2003 ante Garzón.

“Aún tengo miedo de la luz artificial y no duermo bien, uno no se
recupera de esos trastornos fácilmente. Nunca volveremos a ser los
mismos. Algunas personas que no han estado allí imaginan celdas oscuras y
agujeros, pero aquello era un infierno muy luminoso”,
declaró Omar Deghayes en una entrevista realizada con el periodista vasco Daniel Burgui(4).

A pesar de estos hechos, el ex magistrado continuó la imputación contra
estos cuatro ciudadanos, uno de ellos español, a sabiendas de la
ilegalidad de las pruebas obtenidas. Esto supuso la reclusión de un
total de seis años para los imputados, tres en Guantánamo, y tres en
España en libertad vigilada en el caso del español, y seis en el caso de
los británicos, cuyas condenas fueron declaradas radicalmente nulas por
el Tribunal Supremo ibérico.

Sin embargo, Baltasar Garzón prosiguió con su implacable persecución(5). Un día antes de reunirse con el Embajador de EEUU en Madrid, Eduardo Aguirre, el 20 de diciembre de 2007 dictó una Euroorden
de detención contra los tres británicos que mantuvo recluídos en
Guantánamo y que EEUU había decidido extraditarlos a Reino Unido por
razones humanitarias. Al día siguiente, Garzón departía junto al
Embajador Aguirre sobre estas y todas las cuestiones de interés para la
política exterior de EEUU que estaban radicadas en la Audiencia Nacional
española, aportando ideas para la mejora de las relaciones bilaterales e
incluso proponiendo la creación de la figura de un «agregado judicial»
para la Embajada de España en Washington, según publica el cable
filtrado por Wikileaks(6).

Investigación de Garzón sobre Guantánamo en 2010: ¿Y Wikileaks?

Baltasar Garzón se declaró competente en enero de ese año para
investigar las torturas y malos tratos contra personas detenidas en la
base naval de Guantánamo, torturas que como evidencia Amnesty, conocía
desde hacía algunos años antes. El cable de la Embajada de EEUU en
Madrid 09MADRID440 filtrado por Wikileaks describe la preocupación de la
diplomacia norteamericana por este movimiento judicial de Garzón. No
obstante hay que aclarar en determinados casos que los análisis de la
política española que hacen los diplomáticos norteamericanos es muy
alejada de la realidad; en el cable 04MADRID613 llega a calificar una
posible coalición de gobierno del PSOE junto a Izquierda Unida como «coalición de extrema izquierda».

Sin embargo, el todavía fiscal jefe de la Audiencia Nacional española Javier Zaragoza
tranquilizó a los diplomáticos de EEUU, dando por sentado que tras el
boom mediático de Garzón por abrir semejante procedimiento, lo dejaría
morir, y así fue(7). Nada se ha vuelto a hablar de la famosa
investigación de Garzón sobre Guantánamo. Si un usuario de Google teclea
las palabras «Garzón» y «Guantánamo» seguidas, aparecerán numerosas
referencias informativas a la decisión del ex magistrado de llevar
adelante una presunta «investigación», pero para tranquilidad de EEUU,
todo quedó en palabras y la información que manejaba Zaragoza (fiscal
que durante muchos años trabajó junto a Garzón en la lucha
antiterrorista) era cierta.

Las fuentes de referencia sobre estos hechos parten de dos orígenes: el
propio documento de la sección española de Amnesty, pero también de
Wikileaks, organización que ha contratado al propio Garzón como abogado
de su redactor jefe Julian Assange. Llama la atención que la
organización liderada por el australiano recabe los servicios de quien
hasta hace poco tiempo acudía a la Embajada de EEUU en Madrid a
proporcionar información y dar recomendaciones sobre cómo proceder en
hechos que han sido calificados por numerosos organismos internacionales
como crímenes contra la humanidad.

Con semejantes antecedentes de este abogado defensor, frente a un poder
como el de EEUU que ha sopesado incluso el asesinato selectivo del
australiano, la defensa y la vida de Julian Assange corren serio
peligro.

Omar Deghayes, secuestrado en Guantánamo, opinaba sobre Garzón: “Primero
nos dice que somos terroristas, que somos mala gente y de pronto un día
cambia de parecer y nos pide autorización para encausar a Dick Cheney y
George Bush. Me lo pidió a mí y otros como Jamil Abdul, los dos que
supuestamente debíamos ser juzgados en España por él. Toda una locura”.

1-http://es.scribd.com/doc/173368239/Destinos-Inconfesables-Obligaciones-Incumplidas-1
2-http://www.publico.es/internacional/349723/el-gobierno-tolero-los-vuelos-ilegales-de-la-cia-sobre-territorio-espanol
3-http://elpais.com/diario/2003/12/30/espana/1072738819_850215.html
4-http://www.dburgui.com/blog/2012/01/11/omar-deghayes-%E2%80%9Cquiza-garzon-pretendia-ganar-fama-o-hacer-carrera-con-guantanamo%E2%80%9D/
5-http://www.diariodenavarra.es/20071221/nacional/garzon-acusa-liberado-guantanamo-integracion-organizacion-terrorista.html?not=2007122102525954&dia=20071221&seccion=nacional&seccion2=terrorismo
6-http://www.wikileaks.org/plusd/cables/07MADRID2282_a.html
7-http://www.wikileaks.org/plusd/cables/09MADRID440_a.html

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Los imperialistas ‘protegen’ a los kurdos de los sirios

El general James Mattis
El viernes el Departamento de Defensa de Estados Unidos amenazó al gobierno de Siria de traspasar la “línea de demarcación” entre las zonas controladas por las fuerzas estadounidenses y el ejército sirio para luchar contra los kurdos, apoyados por Washington.

Ante los periodistas, el jefe del Pentágono, James Mattis, recalcó que “sería un error” cruzar esta línea delimitada por el Río Éufrates.

Pese a las amenazas, el ejército sirio no solo ha cruzado el río Éufrates, sino que ha ganado territorios al este del río.

Mattis informó de las conversaciones que han mantenido las fuerzas estadounidenses con las rusas para resolver los problemas que existen en la línea de demarcación que corre por el río Éufrates.

El ejército de Estados Unidos y sus sicarios locales están posicionadas en la orilla oriental del mencionado río, mientras que las tropas gubernamentales respaldadas por Rusia controlan la parte occidental.

El secretario de Defensa estadounidense confirmó que varios terroristas del Califato Islámico, que actualmente está perdiendo sus últimos feudos por el intenso avance de las fuerzas gubernamentales sirias con ayuda aliada, se esconden en la parte central del valle del Éufrates.

“Algunos se fugaron […] es obvio que se trasladaron a la parte central del valle del río Éufrates”, reconoció.

La misión de los militares estadounidenses en Siria “va a evolucionar y pasará de un enfoque de toma de territorio a un enfoque de estabilización”, dijo Mattis, quien también informó de la presencia de más “diplomáticos” estadounidenses en el país árabe para el nuevo año.

El 18 de diciembre el presidente sirio, Bashar al-Asad, calificó de “traidores” a los kurdos, que en la actualidad controlan partes del norte y el este de Siria, por haber colaborado con Estados Unidos, país que mantiene una presencia militar ilegal en el territorio sirio.

“Todo el que trabaje bajo la dirección de los extranjeros en su propio país y en contra de su Ejército y su pueblo será considerado como un traidor […] Así consideramos a aquellos grupos que trabajen para los estadounidenses”, dijo durante su reunión con una delegación rusa.

En el marco de las operaciones de rastreo en Deir Ezzor, el viernes el ejército sirio halló grandes cantidades de armas y municiones de fabricación estadounidense que estaban en manos del Califato Islámico.

http://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/364086/pentagono-mattis-siria-kurdos-linea-demarcacion

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Buques rusos suministran petróleo a Corea del norte en aguas internacionales

Buques rusos han sido sorprendidos suministrando petróleo a Corea del norte en aguas internacionales para romper el bloqueo impuesto por Estados Unidos pero sin infringir aparentemente las órdenes de la ONU.

Al menos en tres ocasiones cargueros norcoreanos en octubre y noviembre recibieron petróleo de navíos rusos en alta mar.

La información, que es de origen militar, aparece avalada por imágenes obtenidas vía satélite que muestran a los buques rusos operando en las costas de Extremo Oriente.

No obstante, las fuentes indican a la agencia Reuters que la intervención del gobierno ruso no está demostrada, ya que se trata de actividades puramente “privadas” para ayudar a Pyongyang.

Una de las empresas contrabandistas, propietaria del buque “Vityaz”, tiene su sede en Vladivostok y ha desmentido las informaaciones.

En Washington también acusan a China de continuar suministrando petróleo ruso a Corea del norte, por lo que ambos países, Rusia y China, habrían aprobado las sanciones de la ONU de cara a la galería.

Ayer el servicio de prensa de la Cancillería rusa aseguró que “Rusia respeta completamente el régimen de sanciones” y recordó que la resolución 2397 no impide por completo las transacciones. “Aunque se han establecido cuotas para la entrega, no hay una prohibición total”, añadió.

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Israel creó una escuela de terrorismo para los golpistas centroamericanos

Matanza de Dos Erres
Es posible que a más de uno le haya sorprendido que Guatemala secundara fielmente la decisión de Trump de trasladar la capital de Israel a la Jerusalén ocupada y se pregunte por los motivos de ello. También es posible que suponga que ha sido por servilismo hacia Estados Unidos, lo cual es cierto; pero falta otro aspecto importante: el servilismo hacia Israel, un país cuya presencia en Centroamérica es un secreto a voces.

Desde los años ochenta, en plena vorágine criminal de los golpistas centroamericanos, Israel ha intervenido activamente en todos y cada uno de las matanzas y crímenes que se han cometido, especialmente en Guatemala.

El sanguinario general Ríos Montt confesó a un periodista de ABC News que en 1982 su golpe de Estado no llamó la atención -a diferencia de otros- porque sus soldados estaban adiestrados por 300 consejeros militares del Mosad.

Como buen Estado mafioso, Israel se apoya en la “omertá” de las grandes cadenas, donde tiene grandes cómplices que le permiten matar en silencio.

Uno de aquellos 300 asesinos del Mosad, el coronel Amatzia Shuali, confesó que no le gustaba lo que hacían los “paganos” con las armas, pero le daba lo mismo: “Los que nos aprovechamos somos los judíos”, relató a Andrew y Leslie Cockburn en “Dangerous Liaison”.

Aunque la presencia israelí en Centroamérica se remonta a los sesenta, se intensifica tras las restricciones impuestas a la “ayuda exterior” en época de Carter como consecuencia de las denuncias internacionales que llovieron desde el Golpe de Estado en Chile en 1973.

En Centroamérica Israel encontró un mercado y un punto de apoyo diplomático basado en lo que mejor se les da: el crimen. Los siniestros métodos empleados por el ejército israelí en Cisjordania, Gaza y Líbano se exportaron a Guatemala, El Salvador o Nicaragua, países sacudidos entonces por la guerrilla.

La prensa local hablaba entonces de “palestinización” y no se refería sólo a la guerrilla sino a las poblaciones indígenas, que comenzaban a ser exterminadas implacablemente a la manera sionista, como en el poblado de Dos Erres, en El Petén.

La soldadesca mató a toda la población e incendiaron las viviendas. Los cadáveres llenaron las calles. Muchos de ellos tenían la cabeza destrozada a martillazos. Unos días antes de la matanza, Reagan había visitado a su socio Ríos Montt, pero además del respaldo de la Casa Blanca, el asesino tenía otro apoyo no menos importante: toda la munición que se ha encontrado en las fosas comunes es Galil, fabricada en Israel.

Hace un año una jueza guatemalteca hizo lo que ningún juez en España: detuvo a 18 de los asesinos de Dos Erres, entre ellos a Benedicto Lucas García, antiguo jefe de Estado Mayor del ejército, que fue un innovador en las técnicas de tortura, especialmente exitosas con los niños. El general les hablaba a sus esbirros del soldado israelí como “un modelo y un ejemplo para nosotros”.

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La recepción de la noticia de la Revolución de Octubre en Estados Unidos

Juan E. Duque

Los obreros, campesinos y soldados rusos, representados en los Sóviets —o Consejos Populares— organismos democráticos, muestra de la capacidad organizativa del pueblo en su lucha contra el despotismo, conquistaron el poder político el 7 de noviembre de 1917. John Reed, periodista estadounidense, poeta y ardiente revolucionario, partícipe y testigo ocular de este gran acontecimiento conocido como la Revolución Bolchevique, quien dos años después la narrara detalladamente en su famoso libro Diez días que estremecieron al mundo, fue el primero en dar a conocer este hecho al pueblo de Estados Unidos; desde Petrogrado, envió la noticia por cable al New York Call, diario socialista que la publicó el 22 de noviembre del mismo año.

Incluía el despacho una página de eventos acaecidos en días anteriores al 7 de noviembre y afirmaba: “Los Consejos de las bases populares, de obreros, soldados y campesinos tienen el control; Lenin y Trostky sus líderes. Su programa: dar la tierra al campesino, socializar los recursos naturales y la industria, y llamar a una conferencia pro armisticio y paz democrática”.

Ocurre esta revolución cuando el mundo se encontraba sumergido en el caos y el horror de la primera guerra mundial, contienda de encarnizadas batallas y estremecedora destrucción, entre países imperialistas que se despedazaban por el reparto del mundo. Alemania, los imperios austrohúngaro y turco-otomano combatían a los llamados aliados, Gran Bretaña, Estados Unidos, la Rusia zarista, Italia y Japón. Al otro lado del Atlántico, bajo el gobierno de Woodrow Wilson, Estados Unidos, enfrentado interiormente a la militancia de sus clases trabajadoras que luchaban por mejores condiciones laborales y económicas, perseguía y encarcelaba sindicalistas, pacifistas, y líderes de derechos civiles; deportaba inmigrantes y coartaba toda manifestación democrática. En este contexto Estados Unidos recibía la noticia de la revolución bolchevique.

Philip S. Foner, prominente historiador marxista, en su compilación y estudio de diversos documentos publicados en Estados Unidos durante los años de 1917 y 1921, atestigua la bienvenida que a la Revolución Bolchevique daban amplios sectores desafiando las redadas de Palmer, la histeria anti roja, y en general, la política anti rusa y anti obrera del gobierno.

Foner incluye en su recopilación valiosos documentos —resoluciones, comentarios, demostraciones, comunicados procedentes de sindicatos y partidos políticos, de iglesias y de organizaciones, de periódicos y de prominentes políticos y personalidades, incluyendo afrodescendientes, judíos y otras nacionalidades— que evidencian, bajo diferentes perspectivas, una entusiasta acogida a la Revolución Bolchevique; pero no sólo en palabras, a su vez, demuestran que estos sectores exigían al gobierno de Estados Unidos tomar medidas cruciales, tales como, suspender el bloqueo económico a que sometió la nación rusa, suspender su apoyo militar y financiero a la Guardia Blanca que atacaba al Ejército Rojo, y detener en el Oriente la invasión a Siberia; los documentos señalan, asimismo, las mentiras, calumnias e increíbles historias de horror, con que los capitalistas y su prensa trataban de desprestigiar la revolución y sus dirigentes, pues ellos vieron en el poder de los sóviets una tétrica pesadilla: ¡sus próximos sepultureros! Consternados, los gobiernos de los países beligerantes, amigos y enemigos, se unieron en coro para difamar y desconocer la democracia popular recién instaurada en Rusia y, sobre todo, para tratar de asfixiarla sumergiéndola en ataques económicos, militares y mediáticos. Puede observarse, haciendo aquí un paréntesis, que estas mismas maniobras, apuntadas contra Rusia por los imperialistas hace cien años, las apuntan hoy día contra las revoluciones democráticas en Venezuela, Cuba y otras naciones.

Entre los primeros que manifestaron su apoyo a la revolución, figuran en los documentos Los amigos de la Revolución rusa, organización que, a los pocos días de conocida la noticia, convocó un mitin con el propósito de instar al Congreso a establecer relaciones amistosas con el nuevo poder democrático y adoptar su demanda por una paz inmediata, libre de anexiones e indemnizaciones. En otra manifestación, “Paz, paz, queremos la paz”, clamaban 3.000 personas reunidas en el casino New Star en la avenida Park y la calle 107, en Nueva York, el 5 de diciembre, cuando el economista y activista político, doctor Issac Hourwich, ante la multitud, llamaba a la paz y exponía en su discurso las mentiras que diseminaba la prensa sobre la Revolución rusa. No por casualidad, el mismo grito resuena hoy día en Venezuela: ¡Queremos la paz, exclaman al unísono y repetidamente el gobierno y el pueblo venezolanos! Varios meses después, en 1918, el Chicago Daily News, periódico popular, no de izquierda, aunque cuestionaba el liderazgo bolchevique, abrazaba en un editorial el carácter de los sóviets: “Pero es absolutamente necesario para nosotros creer en los sóviets… de cada villa rusa vemos delegaciones asistiendo al sóviet provincial y de éste vemos delegados asistiendo al Congreso de Sóviets de toda Rusia, el sóviet se ha convertido en el sistema nervioso de comunicación y en el cerebro que decide en Rusia”. Hoy en día, cien años después, vemos en la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela una réplica del espíritu democrático de los Sóviets. Así como los bolcheviques lideraron transfiriendo el poder a los Sóviets, así mismo el gobierno de Venezuela se fundamenta en el poder del pueblo, en el poder de los más amplios sectores sociales venezolanos, aglutinados en la Asamblea Nacional Constituyente.

En particular, los partidos de izquierda estadounidenses, a pesar de sus discrepancias, sobre todo entre los que proponían adoptar a los sóviets en Estados Unidos y los que afirmaban que éstos no encajaban en las condiciones de esta nación, espontáneamente se unieron en bloque olvidando las diferencias, aunque sólo temporalmente, y reconocieron la organización más democrática que surgía de la ardua lucha por establecer un nuevo orden social: los Sóviets o Consejos Populares.

http://semanariovoz.com/la-noticia-la-revolucion-bolchevique-usa/

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España es cómplice de las torturas cometidas por la CIA en Afganistán

Recién elegido, en enero de 2009 Obama se comprometió a respetar la Convención de Ginebra y prometió que su gobierno no utilizaría la tortura en los interrogatorios de prisioneros.

En marzo la Comisión de Inteligencia del Senado abrió su propia investigación.

En abril la Casa Blanca divulgó los memorandos del Departamento de Justicia de 2002 y 2005 que justificaban la tortura bajo el eufemismo de “técnicas reforzadas de interrogatorio”.

Los detenidos sometidos a la “bañera” eran atados a una tabla y se les llenaba la nariz y la boca de agua, a veces durante 30 minutos y varias veces al día, provocándoles convulsiones y forzándolos a vomitar.

Los testimonios de varios detenidos mencionan bofetadas, puñetazos, golpes, sometimiento a temperaturas glaciales y duchas de agua fría, a posiciones incomodas y dolorosas durante largos períodos y privación de sueño, entre otros medios de tortura.

Un informe interno de la CIA de 2004, parcialmente desclasificado en 2009, menciona también las simulaciones de ejecuciones, así como el uso de una pistola y de un taladro para aterrorizar a Abd Rahim Al-Nashiri. Un agente también habría amenazado con matar a la familia de Sheik Mohammed.

En un centro de tortura identificado por el informe con el nombre de Cobalt, presumiblemente en Afganistán, los detenidos se encontraban aislados en un celdas totalmente oscuras, constantemente encadenados y con música fuerte.

El informe sostiene que estos métodos duraron hasta diciembre de 2007, aunque se mantienen hasta hoy mismo.

Los detenidos considerados de gran valor fueron interrogados por la CIA en lugares secretos, “sitios negros”, antes de ser trasladados en 2006 a la prisión de la base militar estadounidense de Guantánamo, en la isla de Cuba.

Un informe del Parlamento europeo de 2007 acusa sobre todo a Polonia y a Rumania de haber albergado, entre 2003 y 2005, centros secretos de detención en Kiejkuty, noreste de Polonia, y en Bucarest.

Un sitio en Antaviliai, Lituania, a 20 km de la capital, Vilna, visitado por parlamentarios europeos, también es sospechoso de haber albergado una cárcel secreta de la CIA.

Otro tanto ocurre con Tailandia y Afganistán, invadido por una “coalición internacional” encabezada por el ejército estadounidense y de la que forma parte España, un país cómplice de las torturas.

El informe parlamentario, sin embargo, no da nombres de países donde hubo cárceles secretas de la CIA.

Según el informe del Senado, alrededor de un centenar de detenidos fue interrogado por la CIA en el marco del programa secreto de torturas.

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Huelga general de los mineros marroquíes por la muerte de dos de ellos

La provincia minera de Yerada, en el noreste de Marruecos, vivió ayer una jornada marcada por una huelga general y protestas que reflejan el descontento social desatado desde hace una semana en la zona tras la muerte de dos mineros clandestinos de carbón.

Miles de personas de todas las edades recorrieron las principales calles de la ciudad de Yerada para protestar contra la marginación que sufre su región.

Los manifestantes se congregaron en la plaza céntrica del Amal y marcharon hasta la sede de la municipalidad coreando consignas para reclamar justicia social y alternativas económicas para una zona cuya principal actividad de subsistencia es la minería.

En la marcha participaron también habitantes de otros pueblos cercanos como Tgafayet, Ganfouda, Ain Beni Mathar y Mrija que marcharon hasta Yerada.

“La gente caminó más de 30 kilómetros desde otras comarcas para incorporarse a la manifestación. No vamos a renunciar a las protestas hasta que los responsables respondan a nuestras demandas sociales”, dijo Bahaui Mohamed, miembro del comité organizador las protestas sociales de Yerada.

Bahaui explicó que los manifestantes reclaman esencialmente una solución al problema de las elevadas facturas del agua y electricidad, así como alternativas económicas en la región, que dependía en el pasado exclusivamente de la actividad minera.

En el comienzo del día, la huelga general convocada en la ciudad de Yerada, y en toda la provincia homónima, tuvo un elevado seguimiento.

El paro de la actividad ha sido palpable en la Administración y en todos los comercios y cafés del municipio, que estaban cerrados sin excepción, junto con los servicios de transporte urbano e interurbano de taxis y autobuses, que no estaban operativos.

El representante regional de la Confederación Democrática del Trabajo, uno de los seis organismos sindicales y políticos que convocaron la huelga, Abdelilah Laaraj, cifró en un 97 por ciento el seguimiento de la huelga tanto en la ciudad de Yerada como en la provincia homónima, que integra unos quince municipios y cuya población suma más de 108.000 habitantes.

En el mercado cubierto, el principal de Yerada, numerosos comerciantes huelguistas se concentraron frente a sus tiendas cerradas.

“La muerte de los dos mineros el pasado viernes fue la gota que colmó el vaso, participo en esta huelga para solidarizarme con todos los habitantes y denunciar la marginación de esta zona y reclamar alternativas económicas”, contó Ali, un comerciante del mercado.

Yerada vive desde 1998 una crisis económica desde el cierre de las minas de carbón de la zona y desde entonces afloraron actividades de extracción de carbón de forma artesanal en minas clandestinas.

“Queremos que se solucione el problema de las facturas de agua y electricidad, una alternativa económica para toda la provincia y que los responsables rindan cuentas a los habitantes”, explicó Abdelfattah Chahlal, habitante de Yerada.

Las protestas de Yerada, que prosiguen de forma diaria desde el pasado viernes, estallaron cuando dos hermanos de 30 y 20 años que trabajaban como mineros murieron tras quedarse atrapados al inundarse una mina clandestina de carbón.

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En la República Centroafricana la guerra tampoco es confesional sino económica

En un informe fechado el 6 de diciembre, que se puede descargar en castellano (*), los expertos de la ONU aseguran que en la República Centroafricana se ha impuesto un estado de guerra permanente cuyos motivos tampoco son de naturaleza confesional, como dice las cadenas de intoxicación, sino económicos.

La economía de guerra que se ha creado en África central ha abierto nuevos mercados y creado diferentes modelos de organización económica.

El fracaso en la integración de los antiguos miembros de Seleka (“Alianza” en idioma sango, la supuesta minoría musulmana) a causa de los enfrentamientos que se han producido este año, está ligado a los intereses económicos de los diferentes dirigentes de la milicia, enfrentados a los antibalaka (supuesta mayoría cristiana).

Los expertos ponen el ejemplo un minero influyente que trata de acabar con las empresas de la competencia, que pertenecen a musulmanes.

El informe pone el ejemplo de los capitalistas cristianos que monopolizan las actividades comerciales en el eje Bangassu-Gambo-Bema desde que los grupos de autodefensa impusieron su control militar.

Las alianzas y escisiones en las organizaciones político-militares reflejan los intentos de repartirse los mercados.

En el sudeste del país, los combates han otorgado el poder a las organizaciones de traficantes de armas que llegan desde el Congo.

Este año los enfrentamientos en Bangassu son consecuencia de los intentos de las milicias locales por apoderarse de los alijos de armas que llegan desde terceros países.

En Centroáfrica el mercado de armas es tan lucrativo como cualquier otro y en él participan también los antiguos miembros de Seleka.

En informes anteriores los expertos destacaron que Mussa Assimeh, uno de los principales dirigentes de Seleka en 2013, introducía armas desde Sudán, un negocio en el que están involucrados tanto comerciantes sudaneses como Zakaria Daman, dirigente de la antigua Selaka, que este año han firmado contratos de compraventa por valor de 21.000 dólares.

En el noroeste la guerra está ligada al control de las rutas comerciales, donde las milicias cobran tasas por el ganado y otras mercancías.

Un propietario de 50 cabezas de ganado compradas en Mbaibum, al norte de Camerún, que pretenda viajar con ellas al mercado de Buar, deberá franquear varias aduanas y pagar entre 1.800 y 2.000 dólares en cada una de ellas.

El dinero cae en las arcas de las milicias. El general Bahar, del Movimiento Patriótico de Centroáfrica, ha creado un mercado de ganado apoderándose de los caminos que llegan desde Chad y formando un corredor de importación de ganado.

Los demás, como los 3R y la UPC, hacen lo propio.

La minería también está en poder de las milicias. Los antibalaka explotan yacimientos enteros, como las minas de oro de Wili, en Koro-Mpoko.

Los movimientos armados explotan servicios de “protección y seguridad” en minas que pertenecen a terceros, formando empresas privadas de seguridad como Élite Seguridad RCA, como el cribado de oro en las orillas del río en Sosso-Nakombo, que dirige el antiguo comandante de la zona Crepin Messamba, conocido como el general Dalé, antiguo miembro de la Guardia Presidencial de François Bozizé.

(*) http://www.un.org/ga/search/view_doc.asp?symbol=S/2017/1023&referer=/english/&Lang=S

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Estados Unidos sigue rescatando a los yihadistas atrapados en Siria

El miércoles por la noche helicópteros estadounidenses volvieron a rescatar a varios comandantes yihadistas cercados al norte de Deir Ezzor, trasladándolos a lugares seguros cerca de Hasaka, al noreste de Siria.

La coalición imperialista que encabezada Estados Unidos sigue, pues, protegiendo al Califato Islámico para evitar que sea completamente aplastado en Siria a manos del ejército regular y sus aliados.

Los helicópteros sobrevolaron a muy baja altitud por encima del campamento de desplazados de Al-Sed y descendieron en una zona cerca del embalse de Bassel, situado en el sur de Hasaka.

La evacuación de los terroristas se efectuó con la ayuda de los kurdos de las Fuerzas Democráticas Sirias, otra organización respaldada por el Pentágono.

El mes de noviembre pasado la cadena británica BBC reveló un acuerdo secreto entre altos dirigentes kurdos de las FDS y Estados Unidos para ayudar a escapar a los dirigentes del Califato Islámico de la ciudad de Raqqa.

Anteriormente se han producido operaciones similares de evacuación llevadas a cabo, tanto en territorio sirio como en Irak, tanto por la llamada “coalición” como por el ejército estadounidense.

Hace unas semanas los helicópteros estadounidenses aterrizaron en el mismo lugar con unos 47 cabecillas del Califato Islámico a bordo, además de un gran número de terroristas heridos, que fueron evacuados para recibir tratamiento médico.

http://www.hispantv.com/noticias/siria/363983/helicopteros-eeuu-trasladar-isis-estado-islamico

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La tortura es impune también en Ecuador porque es un crimen del Estado

Andrés y Santiago Restrepo fueron torturados y desaparecidos en 1988 durante el gobierno de Febres Cordero. Años más tarde, en 1995, Daniel Tibi, ciudadano francés, quien trabajaba en Ecuador como comerciante de joyas fue detenido extrajudicialmente y torturado al interior de la Penitenciaria del Litoral. Estos casos al igual que el de “Los 11 de Putumayo”, o el de “Los Hermanos Jiménez” tienen algo en común: la detención arbitraria, los actos de tortura realizados por miembros de la Policía o el Ejército, y la impunidad en el sistema de justicia ecuatoriano.

Parecía que esta historia había quedado atrás, al menos así lo dijeron quienes estuvieron al mando del gobierno los últimos diez años. Pero no fue así. Dos casos ocurridos durante el gobierno de Rafael Correa, recuerdan que la tortura por parte de la Policía y las Fuerzas Armadas, y la impunidad frente a estos casos continúan persistiendo en el país: el Caso Ayol y el Caso Turi.

El Caso Ayol ocurrió en septiembre del 2014. En ese entonces, Angelo Ayol de 17 años era, estudiante del Colegio Mejía, fue detenido arbitrariamente y luego torturado por miembros de la Policía Nacional en medio de una protesta estudiantil. Después de tres años, donde existieron seis intentos de reconstrucción de los hechos, se llegó a la Audiencia Preparatoria de Juicio.

El Juez de la Unidad Penal de Pichincha, Giovanny Freire, señaló en su dictamen de 23 de octubre de 2017, que en el proceso se prueba que Angelo Ayol fue arrestado, golpeado y torturado por efectivos de la Policía, pero no se logró probar la responsabilidad de los dos policías procesados. Los policías fueron sobreseídos.

En el Caso Turi, hasta ahora, tampoco se ha logrado establecer la responsabilidad penal de los policías involucrados, pese a que se cuenta como prueba con el vídeo de seguridad de la cárcel del Turi, donde se muestran las torturas a las que fueron sometidas 200 Personas Privadas de la Libertad (PPL) en esta cárcel ubicada en Azuay.

La justicia en un primer momento trató este caso como un Delito de Extralimitación en la ejecución de un acto de servicio, sin embargo, sobreseyó a los quince policías implicados. Parecía que el caso nuevamente quedaría en la impunidad, pero el 22 de diciembre pasado, la justicia decidió nuevamente llamar a juicio a 42 policías, retomando el delito de Tortura. De esta manera el Caso Turi se convierte en uno de los pocos casos que se juzgan por este tema en la actualidad en Ecuador.

200 torturados en la cárcel de El Turi

Las negras botas pisaban sin piedad las cabezas, las piernas y los torsos desnudos de los prisioneros. Pasan una y otra vez por medio de los cuerpos, se aseguran que nadie se mueva, ni se queje. En otro momento se aprecia cómo un policía vestido de camuflaje y un chaleco antibalas saca un objeto de entre sus ropas, se agacha y acerca el aparato hacia uno de los detenidos, éste se sacude y retuerce todo su cuerpo como respuesta ante lo que se presumen fueron corrientes eléctricas; ante su actitud de dolor, otro policía asesta un potente toletazo sobre sus nalgas y el castigo continúa. Uno de los detenidos, en su intento desesperado de evitar que lo torturen, prefiere untar excremento sobre su cuerpo.

Estos hechos se aprecian en el vídeo de seguridad de la cárcel de El Turi. Allí se registran cada una de las agresiones en contra de los reos, ese 31 de mayo de 2016. Este vídeo constituye una de las pruebas más contundentes y completas de una violación a los derechos humanos, según Daniel Véjar, abogado de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos, INREDH, quienes han acompañado este caso.

“Están en el infierno”, con esta frase habría iniciado el operativo de requisa. El operativo estuvo conformado por ochenta policías de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) y el Grupo de Intervención y Rescate (GIR). El grupo UMO es el encargado de controlar el orden en eventos masivos y en protestas sociales; el GIR en cambio es un grupo élite formado en contra de la delincuencia.

Integrantes de estos dos grupos fueron los encargados de “mostrarles el infierno” a los casi 200 internos de los pabellones JB y JC. Los sacaron violentamente de sus celdas mientras les propinaban toletazos y les rociaban gas pimienta, según los testimonios de los detenidos, los agentes les habían dicho que esta era “su presentación”.

Los policías pusieron a los reclusos boca abajo con los brazos sobre la cabeza. Nadie podía siquiera regresar a ver, al menor intento, un policía lanzaba un severo golpe con su tolete sobre el cuerpo de un recluso. Uno a uno los llevaron hasta un rincón, donde un castigo peor comenzaba. Cada preso era obligado a desnudarse completamente frente a los policías. Sus zapatos fueron lanzados a las gradas que conectan el pabellón con el resto de la cárcel. Los presos tuvieron que hacer “sapitos” (saltar en cuclillas) y mostrar su ano por orden policial. Terminado el castigo, los presos intentaban vestirse a la velocidad de la luz y regresar con los pies descalzos, nuevamente a la fila, que era ordenada por otro policía a punto de patadas. Por testimonio de los prisioneros durante la primera audiencia del juicio de Habeas Corpus, se sabe, entre otras cosas, que les dijeron: “escoria”, “mujercitas”, etc.

La Defensoría Pública de Azuay presentó una Acción de Hábeas Corpus a favor de trece personas privadas de libertad PPL de El Turi, en junio del 2016, luego de los hechos sucedidos.

Según el artículo 89 de la Constitución, el Hábeas Corpus busca recuperar la libertad de una persona injustamente detenida y, proteger la vida e integridad de una persona privada de la libertad, por lo que este debe darse en un máximo de veinte y cuatro horas de presentada la acción. Sin embargo, en el Caso El Turi pasaron cuatro meses donde se hicieron seis audiencias de Habeas Corpus para que finalmente este recurso se conceda.

La primera audiencia de Habeas Corpus se realizó entre el 23 y 31 de junio del 2016; en esta ocasión se presentaron los vídeos de seguridad del Centro Penitenciario, donde se constatan las agresiones ocasionadas por los policías. Pese a esto, el Ministerio del Interior, en ese momento encabezado por José Serrano, solicitó que se realice un peritaje de los vídeos presentados, argumentado que fueron manipulados por la Defensoría Pública. En la segunda audiencia, los jueces concedieron el Habeas Corpus a favor de los trece privados de libertad y dispusieron acciones de reparación. El Ministerio del Interior apeló la sentencia aduciendo que uno de los jueces no tenía competencias para dictar esta medida. Una nueva audiencia de Habeas Corpus, la tercera, se da el 22 de julio del 2016, sin la participación de los detenidos y sin la presentación de los vídeos de seguridad de la cárcel. En esta audiencia, la sentencia anterior fue anulada, pese a que se reconoció la violación del Derecho a la Integridad de los PPL. La cuarta audiencia de Habeas Corpus intentó realizarse el 5 de septiembre del 2016, pero fue suspendida pese a que contó con la presencia de los detenidos. Días más tarde, la quinta audiencia convocada para el 22 de septiembre volvió a suspenderse. Finalmente, la acción de Habeas Corpus se concede a favor de los trece Privados de la Libertad, tras la sexta audiencia realizada.

En la sentencia de Hábeas Corpus, entre otras cosas, se estableció que cada 31 de mayo, la policía reciba un curso de derechos humanos, y que el Ministerio del Interior, de Justicia y los policías implicados ofrezcan disculpas públicas a los PPL de El Turi, las mismas que debían ser publicadas en un diario.

Al juicio de Habeas Corpus le siguió un juicio penal, que buscaba sancionar a los responsables por la violación de derechos hacia los detenidos. El 26 enero del 2017, la Fiscalía del Azuay formuló cargos en contra de 46 policías por el Delito de Tortura, artículo 151 del COIP). Vendría después la reconstrucción de los hechos, según el procedimiento penal, sin embargo, esta acción fue aplazada por cinco ocasiones. Finalmente, al sexto intento, realizado entre el veinte y cuatro y veinte y cinco de mayo, se logró recrear lo sucedido en Turi. Según Daniel Véjar, abogado de INREDH, los recurrentes aplazamientos para la reconstrucción de los hechos demuestran una falta de voluntad y de coordinación entre las instancias del Estado para dar información y sancionar el caso: “Hubo seis intentos de reconstrucción de los hechos, se puede suspender una o dos veces hasta que se emitan los permisos necesarios, pero suspender las seis veces, sí que llama la atención. Faltó la voluntad del Estado para hacer esta diligencia”.

No hay torturas sino ‘extralimitaciones’

Posteriormente, la Fiscalía solicitó una Audiencia de Reformulación de Cargos que se llevó a cabo el 8 de junio, y donde el Delito de Tortura bajo el cual se investigaba a los policías, cambia por “Extralimitación en la Ejecución de un Acto de Servicio”, pero ¿qué diferencias hay entre estos dos delitos?

Según el Código Penal, un funcionario púbico en ejercicio de sus funciones puede cometer tortura por instigación propia o bajo su consentimiento, ante lo cual se establece una pena de 10 a 13 años, según el artículo 151 del COIP. Mientras que el delito de Extralimitación en la ejecución de un acto de servicio, artículo 293 del COIP, se refiere al servidor de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional o Agente Penitenciario que durante sus funciones, no hiciera uso progresivo de la fuerza y causará lesiones en contra de una persona, este delito está castigado con una pena máxima tres años.

Es decir, la justicia consideró que las actos sucedidos en El Turi no fueron tortura, sino que solamente a la Policía se le pasó la mano en el uso de la fuerza, durante el operativo.

Daniel Véjar de INREDH critica este cambio de tipo penal y cita la Convención Americana de Derechos donde se establece que para configurarse un caso de tortura no importa la intensidad, ni la profundidad de las lesiones sino el objetivo: “Existe tortura que no necesariamente deja huellas, pero no por eso, deja de ser tortura. El tiempo mínimo de las lesiones demostraba que no eran suficientes para ser tortura, pero no debería importar la intensidad, sino la finalidad”. Para él, en este caso si existió una finalidad, puesto que los mismos policías durante el proceso habrían manifestado que los PPL se encontraban amotinados por lo que procedieron a neutralizarlos. Esto demuestra dice Véjar, que hubo una finalidad que fue el castigo.

Luego de este cambio en el tipo penal, vendría la Audiencia de Formulación de Cargos, donde el Fiscal Adrián Arpi se abstuvo de acusar a 34 policías por “falta de pruebas”, el 1 de agosto de 2017. Así la lista de imputados se redujo de 49 a 15. Posteriormente, el diez de agosto del 2017, se realizó la Audiencia Preparatoria de Juicio y el Juez Penal de Cuenca, Alfredo Serrano, consideró que no hubo suficientes elementos para dictaminar la responsabilidad de los quince policías acusados, aunque el Juez si reconoció la existencia del delito. Daniel Véjar, abogado, cuestiona que no se hayan señalado responsabilidades penales en esta audiencia “El error del juez es reconocer que existe materialidad y no decir, vuélvase a investigar o sígase investigando”.

El caso de El Turi volvió a reactivarse el 10 de octubre, cuando la Sala Penal de la Corte Provincial de Justicia del Azuay, declaró la nulidad del proceso de investigación por el delito de extralimitación en la ejecución de un acto de servicio en contra de policías procesados. De esta manera, todas las audiencia, sus resoluciones quedaron sin efecto, y el caso volvió a tratarse como Tortura. Ante ello, el 15 de diciembre, 42 policías, entre ellos el Mayor René Cañar, quien figuró como jefe del operativo en la Cárcel de El Turi, fueron convocados a la audiencia de evaluación y preparatorio del juicio por el Delito de Tortura. Finalmente y luego de un año y medio de los hechos, el juez William Sangolquí decidió llamar a juicio a cuarenta y dos policías, en la audiencia realizada el viernes 22 de diciembre del 2017.

Los torturadores son premiados

El Caso de El Turi es uno de los más recientes casos de tortura que se registran en Ecuador, y donde participan efectivos de la Policía Nacional; sin embargo, no es el único. En el 2010, se presentó el Informe de la Comisión de la Verdad que investigó 118 casos de violaciones a derechos humanos, sucedidos entre 1984 y 2008.

En estos 118 casos se identificaron seis tipos de violaciones de derechos: privación de la libertad, violencia sexual, desaparición forzada, ejecución extrajudicial, atentado contra la vida y tortura; sucedidos en contra de 456 víctimas; de estas, 365 fueron víctima de tortura.

Según las investigaciones de la Comisión de la Verdad, en 158 casos de tortura se presume la participación de la Policía Nacional, mientras que el Ejército estaría involucrado en 147 casos y en catorce de estos habría una participación conjunta de estas dos ramas de la Fuerza Pública.

En el 2013, la Comisión de la Verdad llevó a Fiscalía los expedientes de los 118 casos de violaciones a derechos humanos que investigó, y 18 expedientes más sobre casos que el organismo no logró estudiar, para un total de 136 casos para que se investiguen judicialmente y se inicien procesos penales en contra de los responsables; sin embargo Elsie Monge, Directora de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos CEDHU, en entrevista para Wambra en mayo de 2017, mencionó que de estos 136 casos, solo 6 se judicializaron y dos terminaron en sentencia: el Caso Cajas, Jarrín, Vaca y el Caso Lema.

Sancionar a los implicados en casos de tortura también ha sido casi imposible dentro de la misma institución policial y militar. En el caso El Turi pese a las reacciones de las autoridades tampoco ha habido sanciones. El 22 de septiembre del 2016, en una rueda de prensa, José Serrano, ex ministro del Interior, y Ledy Zúñiga, ex ministra de Justicia reconocieron la existencia y gravedad de los hechos al interior de cárcel; ofrecieron además una investigación administrativa. Sin embargo, a más de un año de los hechos ningún policía, ni el encargado del operativo René Cañar, fueron sancionados, ni siquiera administrativamente. Es más, el entonces mayor René Cañar fue posteriormente ascendido a capitán.

Para Daniel Véjar, este tipo de casos y violaciones de DDHH en donde está involucrada la Policía o las Fuerzas Armadas se siguen repitiendo porque el Estado no sanciona estos hechos: “Existen tantos patrones de repetición que cabe la pregunta ¿son hechos aislados, o si hay una falta de preparación suficiente en la Policía, o si existe una retaliación, falta de profesionalización, o a quiénes estamos nombrando para que ocupen esos cargos de poder? Tenemos una conducta que ha permanecido desde el Caso Restrepo hasta la actualidad y esto no se corrige”.

Esta aparente falta de voluntad del Estado para sancionar y prevenir los casos de tortura parece no solo estar en la justicia sino también en otros niveles del Estado. Así, Ecuador es un estado parte de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, y en cumplimiento con esta obligación creó en 2012, la “Dirección Nacional del Mecanismo de Prevención de la Tortura, Tratos Crueles y Degradantes”, a cargo de la Defensoría del Pueblo. Este organismo debe monitorear las condiciones en las que se encuentran las personas dentro de los lugares de privación de libertad, y busca prevenir que se realicen actos de tortura en estos espacios; su monitoreo debe ser parte de un informe anual. Sin embargo, en la página web de la Defensoría todavía no está colocado el informe 2016, año en que sucedieron los hechos en la cárcel de El Turi.

Para el abogado de INREDH es muy distinto cómo el Estado trata los casos de tortura frente a otros, como la criminalización a la protesta. Menciona que la justicia ecuatoriana ha sancionado en los últimos años con más rigurosidad la protesta, pero no así actos de tortura:

“El Estado se ha dado maneras de sancionar cosas mucho menos graves o que no deberían ser delito, como el Ataque o Resistencia, o el delito de Paralización de Servicio Público cuando estos son un ejercicio de resistencia o protesta social. Pero si se evidencian todo tipo de trabas cuando el acusado, es personal del Estado”.

https://wambra.ec/ecuador-tortura/

Escena grabada de las torturas a los presos en la cárcel de El Turi