En 1985 ni jueces ni políticos admitían su contenido. O mejor dicho, lo desacreditaban de plano: todos, absolutamente todos, negaban que las Fuerzas de Seguridad del Estado aplicasen tormentos a los detenidos en las habituales redadas que se practicaban en Euskadi, siempre enmarcadas en el concepto de “lucha antiterrorista”. Los operativos policiales en plena madrugada […]