Otro policía condenado por malos tratos y ‘violencia de género’

Una cuidadosa selección de las noticias conduce a pensar que el papel de la policía consiste en impedir los delitos, o en investigarlos una vez que se hayan cometido. Casi nadie se preocupa de esas sorprendentes noticias en las que es la policía quien causa el delito.

Por eso nadie se ha hecho eco de que el viernes la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra confirmó la condena de 23 meses de prisión en total impuesta a un policía foral por maltrato psicológico y dos delitos de amenazas cometidos contra su antigua pareja «durante la convivencia en común y especialmente tras el divorcio».

La sentencia anterior fue dictada por el Juzgado de lo Penal número 5 de Pamplona y afirma que el policía estuvo casado con la víctima desde 2004 al 2008, año en que se divorciaron, y que tuvieron dos hijas en común.

La resolución prohíbe al policía maltratador acercarse a la mujer, en cualquier lugar donde se encuentre, a una distancia inferior a 300 metros durante un periodo total de 6 años.

Junto a los diez meses de prisión por un delito de maltrato psicológico y los 7 y 6 meses, respectivamente, por sendos delitos de amenazas, la sentencia priva al policía del derecho a la tenencia y porte de armas durante un total de 5 años y 2 meses.

Establece además que «de manera constante» el policía dirigía a la mujer determinados insultos y expresiones «con intención de menospreciarla y amedrentarla» y le ponía impedimentos para salir de casa con sus hermanas o sus amigos.

Junto con el maltrato habitual, el tribunal considera probados dos delitos de amenazas, como las proferidas cuando, una vez separados, en una entrega y recogida de las hijas, le dijo que le iban a dejar que se llevara la pistola a casa y agregó: «¿A qué no sabes con quien voy a estrenarla?. Contigo».

Estas expresiones, dice la sentencia, causaban «temor y desasosiego» en la mujer, que volvió a sufrir un episodio similar el mismo día en que comunicó al hombre su voluntad de finalizar la relación matrimonial.

Como suele ocurrir en estos casos, a pesar de ser un caso de violencia machista, la noticia no aparece por ninguna parte, tampoco aparece el nombre del policía delincuente, ni su foto… Nada de nada.

La sumisión de los medios a la policía es más que significativa.

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