Los fraudes sanitarios jalonan la historia de la multinacional farmacéutica Pfizer

Con su vacuna contra el coronavirus, el gigante farmacéutico Pfizer no va a tapar los fraudes sanitarios que jalonan su historia. En los noventa mató a 11 niños nigerianos en los que experimentó un nuevo fármaco, Trovan, dejando además a decenas de ellos con graves secuelas físicas.

En 2003 David Franklin presentó una demanda contra Pfizer por promover Neurontin, un fármaco superventas que en aquel momento estaba aprobado sólo para controlar las convulsiones. Sin embargo, la publicidad de la multinacional lo promovía también para usos no autorizados.

Para conseguir que los médicos prescribieran el remedio, una filial de Pfizer los sobornó con entradas para los Juegos Olímpicos, viajes a Disney World y vacaciones familiares en complejos de golf. El 90 por ciento de las recetas de los médicos tenían por objeto unos trastornos para los que el fármaco no estaba indicado.

La empresa tuvo que pagar una multa de 450 millones de dólares (1).

En 2009 tuvo que pagar otros 2.300 millones de dólares para acabar con las acusaciones penales y civiles por el uso ilegal de otros cuatro medicamentos: el analgésico Bextra, el antipsicótico Geodon, el antibiótico Zyvox y Lyrica, un antiepiléptico (2).

Hasta 2004 la FDA contabilizó un total de 87 casos de reacciones cutáneas severas asociadas a Bextra y algunos de los afectados acudieron a los tribunales. Otra filial de Pfizer, Upjohn, se declaró culpable de promover usos no indicados de Bextra, como el alivio del dolor después de una cirugía de reemplazo de rodilla.

A petición de la FDA, Pfizer tuvo que retirar Bextra del mercado en 2005 porque sus riesgos, incluida una rara reacción cutánea, a veces mortal, superaban sus beneficios. La multinacional tuvo que pagar una multa de 1.195 millones de dólares, la mayor jamás impuesta en Estados Unidos por cualquier asunto.

Bextra había sido aprobada sólo para el tratamiento de la artritis reumatoide, la osteoartritis y el dolor menstrual. Las dosis erande 10 miligramos para la artritis y de 20 para el dolor menstrual. Sin embargo, la multinacional las distribuyó entre reumatólogos y ortopedistas.

Mientras Pfizer negociaba acuerdos con sus demandantes, seguía realizando las mismas prácticas comerciales con otros medicamentos porque gana tanto dinero que pagar indemnizaciones compensa para seguir vendiendo más fármacos. Caiga quien caiga.

(1) https://www.elmundo.es/elmundosalud/2004/05/13/industria/1084447356.html
(2) https://abcnews.go.com/Business/pfizer-fined-23-billion-illegal-marketing-off-label/story?id=8477617

Más información:
– Los efectos adversos de la nueva vacuna de Pfizer contra el coronavirus
– ‘La bolsa o la vida’ (las vacunas no se inventan para salvar vidas sino para especular en la bolsa)

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