Los ‘expertos’ cruzan los dedos para que las vacunas no causen más desgracias de las previstas

Tras el anuncio de que las vacunaciones en Francia comenzarán el domingo, el gobierno francés ha puesto a un “experto”, Alain Fischer, como paraguas al frente de la campaña.

Fischer es profesor emérito del Colegio de Francia. Una eminencia, vaya, aunque no ha empezado con buen pie por decir lo que piensa, algo que es imperdonable en una situación así. Pero le honra. “Hay que decir las cosas como son porque de lo contrario nos desacreditamos”, asegura (1).

Lo primero es confesar su papel de paraguas: “Yo no estoy al frente del operativo en absoluto. Mi misión se centra en dos aspectos: el asesoramiento, lo que la experiencia científica puede aportar a la política, y la comunicación sobre la vacunación, una cuestión clave”.

Lo segundo es admitir la incertidumbre, que forma parte de la ciencia, algo que saben todos los científicos… excepto los de la tele. “Cuando sabemos, sabemos. Cuando no sabemos, no sabemos”. No es ningún juego de palabras por parte de Fischer.

Cuando eres médico tomas decisiones “con un margen de incertidumbre que tratas de mantener lo más reducido posible. La mayoría de la población es lo suficientemente responsable para entender este mensaje. No puede ser de otra manera, por razones de ética y eficacia”, añade.

La cuestión es que las vacunas contra el coronavirus, aparte de su carácter experimental, se van a inocular a millones de personas, y eso es algo peor que la mera incertidumbre.

¿Confesarán los médicos a sus cobayas que tienen dudas sobre lo que van introducir con la jeringa, como recomienda Fischer?, ¿les dirán que son conejillos de indias?, ¿que están experimentando con ellos?

En un breve vídeo Fischer confiesa que no sabe si las vacunas que se consideran “eficaces a corto plazo” protegen realmente a las personas, porque llevará varios meses obtener datos sobre los niveles de anticuerpos, especialmente en los ancianos (2).

Por supuesto, también estamos de acuerdo con Fischer cuando afirma que no se puede vacunar a nadie sin su consentimiento previo. “En materia de salud pública es necesario tratar de convencer”, dice.

En estos casos siempre nos surge la duda: ¿convencer es sinónimo de lavar el cerebro? En España, el paraíso de la Inquisición, parecen sinónimos. En las redes sociales también, de lo contrario no se hubiera desatado la ola de censura que han padecido las opiniones críticas.

(1) https://www.msn.com/fr-fr/actualite/france/alain-fischer-le-monsieur-vaccin-du-gouvernement-il-faut-se-donner-le-temps-de-l-
(2) https://youtu.be/l-A_Q6nmWiE

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