Los destructores estadounidenses permanecen a la deriva durante días por averías en los generadores

En abril el destructor Higgins se quedó sin propulsión durante varias horas debido a una avería en su sistema eléctrico mientras realizaba una misión en el área de responsabilidad de la Séptima Flota de la Armada de Estados Unidos, que abarca el Pacífico occidental y el Océano Índico.

El buque quedó a la deriva y sin comunicación electrónica, con sus sistemas de defensa aérea inutilizado. Solo sus sistemas de comunicación podían funcionar gracias a los generadores diésel de reserva.

La Armada estadounidense muestra todos los síntomas de ser un cúmulo de chatarra. El 24 de julio los marineros del destructor Benfold, perteneciente a la Tercera Flota de la Armada de Estados Unidos, que forma parte de la Flota del Pacífico, experimentaron algo peor que el Higgins.

El destructor realizaba operaciones de rutina en el Indo-Pacífico cuando sufrió otra avería técnica en sus generadores. El buque perdió su capacidad de maniobra y las condiciones de vida a bordo se deterioraron, afectándose el funcionamiento del aire acondicionado, las cocinas, el suministro de agua potable y los baños. Esta situación se prolongó durante cuatro días.

El destructor navegaba en el Mar de China Meridional, casi en su totalidad reclamado por Pekín, cuando se produjo el fallo eléctrico.

Posteriormente, el crucero Robert Smalls se unió al Benfold y proporcionó comidas calientes a la tripulación. Otros buques pertenecientes al grupo de ataque del portaaviones George Washington también le prestaron asistencia.

El destructor fue finalmente remolcado por una empresa privada. Llegó a la bahía de Subic (Filipinas), donde un equipo técnico del Centro Regional de Mantenimiento de Japón logró restablecer la energía el 30 de julio.

Todas las reparaciones se completaron el 7 de agosto, momento en el que el buque se trasladó a otro muelle para repostar combustible. El destructor zarpó de la bahía de Subic el 8 de agosto.

Posteriormente navegó hacia la base naval de Yokosuka en Japón, donde permaneció atracado durante unos días antes de zarpar de nuevo el 17 de agosto. Aún no se sabe con certeza si se unirá al grupo de ataque del portaaviones George Washington, que acaba de zarpar hacia Oriente Medio para relevar al Abraham Lincoln.

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