Hace tiempo que los “expertos” aseguran que la juventud europea es de “extrema derecha” y el baño de realidad no ha podido ser más espectacular. Los estudiantes han salido a la calle con una determinación que no deja lugar a dudas, y no sólo en Francia, donde el gobierno está al pie de los caballos.
Tenemos a la vista un movimiento en el que trabajadores y jóvenes plantean las mismas reivindicaciones en cada país europeo, lo cual no deja lugar a dudas de que las causas son las mismas: carestía de la vida, recortes presupuestarios, reducción de las pensiones, rearme, militarismo… En las tiendas de campaña instaladas por los manifestantes en Atenas, Tesalónica y Patras se lee el lema: “Grecia y Francia, ¡revuelta por todas partes! Mismos problemas, mismo enemigo”.
Por su parte, los gobiernos han respondido de la misma manera: con una brutal represión policial, miles de detenidos y golpes indiscriminados. En Europea ha comenzado una etapa de terrorismo de Estado, ley marcial y toques de queda.
En varios países están convocadas huelgas generales para el mes que viene, que ponen de manifiesto el abismo que separa a la población de sus respectivos gobiernos. Hay una profunda oposición contra el rápido empobrecimiento de la población, que va mucho más allá de la clase obrera. También hay una clara oposición al rearme, el servicio militar y la guerra.
Cuando un gobierno reduce los gastos en educación está acabando con el futuro, el suyo y el de sus habitantes. Cuando el primer manifestante lanza un ladrillo contra un escaparate, es el principio del fin, la señal de que el callejón no tiene salida y hay que abrirse camino de otra manera. El resto es charlatanería sociológica de la peor especie sobre los “violentos”.
El miércoles, en Grecia, estudiantes, docentes y funcionarios del sector público se manifestaron en más de 50 ciudades; en Atenas, la movilización reunió a unas 20.000 personas. Los participantes protestaban contra los bajos salarios, la situación de la educación pública y el costo exorbitante de la vivienda estudiantil.
En Italia, grupos de estudiantes organizaron manifestaciones masivas en solidaridad con Francia. La red de estudiantes lanzó un mensaje a los huelguistas franceses: “Estamos a vuestro lado. Desertaremos de sus guerras. Dinero para las escuelas, no para las armas”. El 16 de octubre los estudiantes se manifestaron en varias ciudades del país coreando: “Si nada cambia, haremos lo mismo que en Francia”. Los sindicatos de trabajadores portuarios de Italia, Francia, Grecia, Turquía, Marruecos y el País Vasco han convocado una jornada internacional de acción contra la guerra y la militarización de los puertos para el 30 de octubre. La CGIL, la federación sindical italiana, ha anunciado una jornada de huelga para el 20 de noviembre.
En Europa el terreno está abonado. Las movilizaciones estudiantiles en Francia suscitaron rápidamente manifestaciones de solidaridad por parte de estudiantes belgas en Bruselas y Lieja, en contra del aumento de las tasas de matrícula. Se enmarcaban en un movimiento de protesta de mayor alcance, caracterizado por huelgas contra las políticas de austeridad y el aumento del gasto militar por parte del gobierno; entre las acciones más recientes, cabe destacar la manifestación en Bruselas el 9 de octubre y una huelga en el sector público tres días después.
Además de esos países, también hay huelgas o manifestaciones de jóvenes en España, Portugal, Irlanda y Albania.
Las reivindicaciones de los trabajadores y los jóvenes en toda Europa no se pueden satisfacer mediante reformas impuestas desde arriba por los gobiernos actuales. La clase dirigente no está dispuesta a hacer concesiones. La oligarquía financiera ha acumulado una riqueza que es incompatible con las formas democráticas de gobierno.
Francia, Italia, Bélgica y Grecia tienen deudas públicas superiores al 100 por cien de su PIB, y la de España está muy cerca de ese porcentaje. Acosados por sus acreedores y enfrentados a la especulación sobre sus deudas, esos gobiernos solo podrían financiar concesiones sociales gravando a la oligarquía financiera, algo que no quieren hacer.
En cambio, invierten masivamente en la guerra y financian al régimen ucraniano para que no se acabe nunca. Hay previstos hasta 800.000 millones de euros en gastos militares adicionales para rearmar a Europa. Alemania ha eximido el gasto militar del tope constitucional al endeudamiento para financiar el ejército. Solo pueden reunir sumas de tal magnitud recortando drásticamente el gasto social.
Los gobiernos europeos están reaccionando de brutalmente frente a las movilizaciones porque se niegan a reducir los escandalosos beneficios de la oligarquía financiera, de tal manera que su única alternativa es lo que están haciendo: recurrir a la represión, incluido el apoyo los mamporreros fascistas. Como se decía en la transición, “de día uniformados, de noche encapuchados”.
La crisis en Europa demuestra que los trabajadores y los jóvenes no pueden librar este combate ni dentro de unas negociaciones sindicales, ni en unas elecciones. Esto impone la tarea de luchar contra el capitalismo y su Estado. La crisis no tiene otra salida que construir una sociedad socialista.