Han dejado de interesar las informaciones del Observatorio Sirio de Derechos Humanos

Supuestamente, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) es fruto del trabajo de una única persona que opera desde Coventry, en Gran Bretaña, con un ordenador para distribuir la información que le llega desde distintas partes de Siria, donde tiene numerosos colaboradores desinteresados.

Eso es materialmente imposible. Por más corresponsales que tenga sobre el terreno, el OSDH no ha podido estar en todos los acontecimientos sobre los que ha informado. El OSDH ha demostrado tener más y mejores noticias que las más poderosas cadenas de información internacionales, como la CNN, por poner un ejemplo.

Sin ningún género de dudas, el OSDH es una sección del MI6, el espionaje exterior británico. Sin embargo, es algo bien diferente de otro montaje, los Cascos Blancos, que son puramente propagandísticos.

A diferencia de los Cascos Blancos, desde 2011 el OSDH ha sido relativamente veraz en sus informaciones y, en ocasiones, ha sido demasiado preciso y exacto, como en el recuento de las víctimas.

El OSDH no ha obtenido suficiente reconocimiento internacional porque las cadenas que se han hecho eco de sus informaciones las han manipulado. Por ejemplo, los informes del Observatorio siempre aclararon que cuando hablaba de “víctimas civiles”, la cifra podría incluir a miembros armados de las milicias yihadistas, una precisión que al llegar a las redacciones desaparecía sistemáticamente de la noticia.

El hombre que desde Coventry maneja el teclado se llama Rami Abdulrahman, del que la agencia Reuters hizo un retrato en 2011 a comienzos de la guerra, cuando la prensa aún hablaba de “protesta popular”. Lo describía como un sujeto muy ocupado al que llamaban por teléfono desde Siria.

Sus oficinas se reducían a tres habitaciones y, además de atender a sus amigos sirios, tenía tiempo para hablar con los periodistas occidentales y, además, despachaba en una tienda de ropa de su propiedad junto con su mujer.

A Patrick Lang, dirigente de la DIA (Agencia de Inteligencia de Defensa) en Oriente Medio, no le cabe ninguna duda de que el OSDH está dirigido por el MI6 y recientemente Peter Hitchens ha asegurado que, a pesar de que en su página web asegura que “no está asociado ni vinculado a ningún órgano político”, está financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores británico, del que depende el MI6.

Hitchens asegura que el gobierno británico ha entregado 194.769,60 libras esterlinas para dotar al Observatorio de Derechos Humanos de Siria de equipo de comunicaciones y cámaras. Es muy poco dinero para un proyecto de la envergadura del Observatorio. Tras las docenas de artículos y tuits que la organización transmite todos los días hay mucho más.

A partir de que el año pasado el gobierno de Damasco comenzara a recuperar terreno, el OSDH empezó a dejar de ser la fuente periodística por antonomasia de la Guerra de Siria por una razón evidente: la propaganda necesitaba alejarse cada vez más de la realidad y las versiones del OSDH han dejado de cumplir su papel. Son excesivamente inconvenientes.

Veamos algunos ejemplos.

El 13 de octubre de 2017 la “coalición internacional” y sus lacayos kurdos de las FDS llegaron a un acuerdo con el Califato islámico para permitir el traslado de los yihadistas asediados en Raqqa hacia el sureste de Siria. El ejército estadounidense siempre negó haber participado en dichas negociaciones.

Pero el OSDH dijo lo contrario y su versión no apareció en ningún medio.

El 10 de enero de 2018 el OSDH informó de que la “coalición” había liberado a 400 terroristas del Califato Islámico y que al menos 120 de ellos se habían unido a los kurdos de las FDS. Además, confirmó que varios ataques de Estados Unidos habían matado a docenas de civiles en el este de Siria. El ejército estadounidense negó haber dejado escapar a los yihadistas y que hubiera víctimas civiles en sus ataques.

El 8 de abril de 2018 los Cascos Blancos afirmaron que un ataque con gas tóxico en Guta oriental había matado a docenas de personas. El OSDH lo desmintió y añadió que la gente se había asfixiado por el polvo cuando se desplomaran los refugios antiaéreos sobre ellos. Tampoco había habido ninguna baja relacionada con el gas tóxico.

La versión del OSDH tampoco apareció en ningún medio.

El 16 de abril Estados Unidos lanzó un ataque con misiles de crucero contra Siria con el pretexto del ataque con gas en Guta. El Pentágono sostuvo, además, que los 105 misiles de crucero disparados alcanzaron los tres objetivos previstos.

El OSDH volvió a desmentir ambos extremos. El ejército sirio logró interceptar 65 misiles dirigidos contra sus posiciones y bases militares en territorio sirio. Más de la mitad.

El Observatorio también reconoció que habían atacado ocho objetivos, de los que sólo lograron alcanzar a tres de ellos.

El 24 de mayo de 2018 las posiciones del ejército regular en el este de Siria, cerca de la estación de bombeo T-2, fueron atacadas primero por el Califato Islámico y luego por aviones estadounidenses. Estados Unidos negó haber atacado. El OSDH dijo todo lo contrario.

No es de extrañar que sus informaciones hayan dejado de interesar a las grandes cadenas.

http://www.moonofalabama.org/2018/05/sohr.html

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