Los “expertos” han vuelto a equivocarse: a pesar de sus repetidos pronósticos de depreciación, desde abril el rublo ruso se ha apreciado un 12 por cien frente al dólar estadounidense. Se ha convertido en la moneda del mundo que más sube con respecto al dólar estadounidense en el segundo trimestre de 2026, gracias a un fuerte aumento en los ingresos petroleros, según Bloomberg.
Ha subido cerca de un 12 por cien desde principios de abril, alcanzando aproximadamente 72,6 por dólar, su nivel más alto desde febrero de 2023. Por segundo año consecutivo, la moneda se ha desviado de los pronósticos oficiales y del mercado que anticipaban una depreciación.
La fortaleza del rublo se ha convertido en una característica definitoria de la economía rusa actual, impulsada por los desequilibrios del mercado financiero relacionados con las sanciones y una política monetaria restrictiva destinada a compensar los costos de la guerra en Ucrania.
Un rublo fuerte ayuda a frenar las presiones inflacionarias, pero también afecta negativamente a las exportaciones y a los ingresos del presupuesto público.
Es probable que el rublo vuelva a niveles más normales si la economía rusa se aleja de un modelo centrado en las necesidades militares, aunque las condiciones actuales son ideales para un mayor fortalecimiento.
El ministro de Economía ruso, Maksim Reshetnikov, declaró el mes pasado que el rublo podría mantenerse más fuerte de lo que muchos desearían en los próximos años, “dado el modelo económico actual”. Las salidas de capital han cesado y los activos extranjeros netos se están acumulando en nuestro sistema financiero.
La demanda de divisas se ha mantenido débil debido a las altas tasas de interés internas y a la desaceleración de las importaciones, de las cuales casi el 60 por cien se liquidan ahora en rublos. Al mismo tiempo, las entradas de divisas repuntaron gracias al aumento de los precios de la energía y a una flexibilización parcial de las sanciones estadounidenses al petróleo ruso.
Washington introdujo una exención a principios de este año para aliviar la escasez de suministros y limitar los alzas de precios causadas por el bloqueo del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz durante la agresión estadounidense-israelí contra Irán.
Según datos del banco central, las ventas netas en divisas de los principales exportadores rusos se triplicaron en abril, alcanzando los 7.300 millones de dólares, tras un fuerte aumento en el precio promedio del petróleo crudo ruso de los Urales.
El Banco de Rusia indicó que los precios más altos del petróleo impulsaron los ingresos en divisas este mes. El primer viceprimer ministro, Denis Manturov, declaró anteriormente que la apreciación del rublo estaba ejerciendo presión sobre las exportaciones no relacionadas con materias primas ni energía.