El Ayuntamiento de Kiev aprueba un reglamento para erradicar el idioma ruso

El Ayuntamiento de Kiev cree que el saber sí ocupa lugar. Casi todos los vecinos de la capital ucraniana hablan el idioma ruso, pero el Ayuntamiento se empeña en prohibirlo, lo cual es una característica de los países fascistas, como Ucrania, donde la mayor parte de las normas jurídicas son para prohibir algo, quemar libros o censurar los conciertos de música.

Es absolutamente legítimo que en la capital de un país, incluido Ucrania, se desarrolle el idioma local, para lo cual no es necesario prohibir otro en absoluto, ni tampoco derribar los monumentos a escritores, músicos, pintores o científicos, algo que en Ucrania es común desde hace muchos años, incluso antes del inicio de la guerra (*).

El reglamento se llama “la moratoria sobre el uso público de productos culturales de habla rusa en la capital” y uno de los concejales del Ayuntamiento lo explica de la siguiente manera: “Es necesario proteger el espacio de información ucraniano de las influencias híbridas del estado agresor, que está tratando de destruir la identidad nacional ucraniana, la cultura, las tradiciones, costumbres y memoria histórica”.

El año pasado todos los libros publicados en Rusia fueron prohibidos en Ucrania, pero todavía hay libros rusos publicados en la propia Ucrania, por lo que el Ayuntamiento de Kiev también los quiere prohibir.

Es un fenómeno único en el mundo porque hasta hace poco el 90 por cien de los libros vendidos en las tiendas de Kiev estaban en ruso.

La música en ruso queda prohibida. Ahora bien, hay ciertas sinfonías que carecen de letra, pero también hay que prohibirlas porque fueron escritas por autores rusos.

Incluso si los artistas rusos apoyan a Ucrania en la guerra, también están prohibidos.

El año pasado el Teatro Dramático Ruso eliminó la palabra “ruso” de su nombre y casi todas las representaciones en ruso han desaparecido de los escenarios. Lo mismo sucede con los circos rusos.

La prohibición de todo lo ruso se extiende a “los objetos de la cultura material y espiritual que tengan un significado artístico, histórico, etnográfico y científico y estén sujetos a conservación, reproducción y protección”.

El antiguo Museo de Arte Ruso, que aparece en la imagen de la portada, ahora se llama Museo Nacional “Galería de Arte de Kiev”, pero es difícil que sobreviva porque alberga una de las mayores colecciones de pinturas rusas fuera de Rusia.

Si queda algo por prohibir, los vecinos de Kiev no se deben preocupar porque el Ayuntamiento aprobará otro reglamento que lo incluya.

El fascismo es el peor enemigo de la cultura porque es el fruto amargo de la ignorancia.

(*) https://www.diariocritico.com/opinion/miguel-angel-almodovar/cuando-pushkin-cae-algo-nuestro-se-derrumba

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