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Unión Europea

¿Quedarán los europeos comprometidos con las decisiones nucleares del Presidente de la República francesa?

El 14 de febrero el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo que Europa debería esperar que la presencia de tropas estadounidenses en el continente no durara siempre. Esa presencia, como anunciamos en una entrada reciente, comprende el “paraguas nuclear”, sin el cual los países europeos se sienten desnudos.

El protectorado estadounidense se ha acabado y los países europeos buscan otro padrino que los arrope por las noches, como Francia, que tiene una disuasión nuclear independiente, al menos en parte, porque los componentes proceden de industrias estadounidenses.

En cuando a las ojivas nucleares británicas, también son de origen estadounidense, lo mismo que su mantenimiento.

Aparentemente puede dar la impresión de que la extensión del “paraguas nuclear” interesa a Alemania y que resultaría una carga para Francia. También puede parecer que es una muestra de la buena sintonía entre ambos países.

No es así. El objetivo de Macron es posicionar a Francia como la primera y principal línea de defensa de Europa, antes de que Berlín pueda asumir ese papel. Pero los franceses no solo buscan capital político, sino también capital monetario: la fuerza de disuasión nuclear de Francia está obsoleta, necesita ser renovada y, en consecuencia, dinero, algo que Francia no tiene.

Lo que Macron exige es que los demás Estados europeos contribuyan a financiar la renovación de la fuerza nuclear francesa, que formaría parte de la retórica propagandística acerca de la “defensa europea”. Si hay que rearmar a Europa, también hay que hacerlo con fuerzas nucleares, y sólo hay un país en la Unión Europea capaz de hacerlo: Francia.

Pero los charlatanes de la “defensa europea” no han meditado suficientemente lo que supone reunir urgentemente un Consejo Europeo con su Presidente, a la Presidenta de la Comisión y a 27 Jefes de Estado y de Gobierno para decidir por una mayoría cualificada si van a declarar la guerra a Rusia o van a disparar armas nucleares sobre el Kremlin.

Quizá fuera mejor que el Presidente de la República francesa tomara tales decisiones, comprometiendo así a toda la Unión Europea. Por lo demás la decisión, además de unilateral, sería irreversible.

De hecho, durante su intervención radiofónica y televisiva del 5 de marzo, Macron reafirmó su monopolio, algo que es tradicional en la historia política de Francia desde los años cincuenta.

Fue una de las razones que llevaron al general Charles de Gaulle a designar al Presidente de la República por sufragio universal directo. Se trata de decisiones trascendentales que ni siquiera necesitan el refrendo del Primer Ministro.

En Francia, el Presidente de la República es competente para declarar la guerra, aunque esa decisión debe ser respaldada luego por el Parlamento. En otras palabras: para declarar la guerra, el Presidente necesita la confirmación del Parlamento. Sin embargo, no necesita a nadie para disparar armas nucleares contra Rusia.

¿Alguien en su sano juicio cree que va a pedir una reunión previa del Consejo Europeo antes de disparar?

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Unión Europea

La máquina de fabricar billetes vuelve a ponerse en marcha

Estados Unidos obliga a Europa a financiar su propio rearme y el endeudamiento está a la orden de día, incluso en los países que hasta ahora presumían de ser los más rigurosos con las cuentas públicas, como Alemania, que acaba de eliminar la barrera del 3 por cien del PIB, a la que convirtieron en un principio constitucional, es decir, en un tabú.

Por presiones europeas, en 2011 España tuvo que reformar el artículo 135 de la Constitución para consagrar el mismo tabú, que luego se ratificó por ley para que no hubiera dudas de ningún tipo. Entonces los “expertos” hablaban de principios sagrados como la “estabilidad presupuestaria”. En Europa el endeudamiento no podía superar el límite del 3 por cien.

Pero eso no era suficiente. Además, Bruselas impuso que el pago de la deuda pública era prioritario sobre otros gastos, porque el dinero tiene que acabar siempre en el bolsillo de los bancos, que quieren ser los primeros en cobrar lo que se les debe.

15 años después, el rearme ha cambiado la política económica por completo. Los que antes presionaban a España, ya no se presionan a sí mismos. A Francia las deudas le salen por las orejas y si Alemania elimina el tope, pronto llegará a la misma situación de quiebra.

Cuando hay muchas deudas, hay que preguntar por los tipos de interés, que comienzan a subir, lo cual es la señal más alarmante de que la deuda puede dispararse de manera incontrolable y de que va a ocurrir lo mismo con la inflación.

Pero hay una tabla de salvación: Bruselas podría pedir ayuda al Banco Central Europeo para seguir adelante con el rearme europeo.

Las crisis económicas modernas, típicas de la fase imperialista del capitalismo, como la pandemia, han servido de campo de pruebas para las políticas monetarias denominadas “no convencionales”, como la compra de la deuda soberana italiana y española, o sea, de activos totalmente tóxicos.

En 2016 las compras totales de deuda italiana por el Banco Central Europeo superaban los 150.000 millones de euros. En la pandemia, la cifra se disparó casi hasta los 200.000 millones de euros con un programa especial de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP).

Sin los derroches de dinero del Banco Central Europeo no hubiera habido confinamientos.

Pero entonces aparece un nuevo obstáculo legal que tienen que apañar en Bruselas con su habilidad característica: el Banco Central Europeo (y los demás bancos centrales europeos) son independientes, de manera que -teóricamente- podrían negarse a sostener el despilfarro desenfrenado de la Comisión Europea y los Estados miembros (*).

Pues bien, dentro de poco los bancos centrales van a demostrar que, en cuanto los respectivos gobiernos les exijan financiar el rearme y la deuda, no tienen nada de independientes. Desde 1914, con la Primera Guerra Mundial, la experiencia demuestra que en cuanto se afloje el corsé, los agujeros van a crecer exponencialmente porque, sobre todo los países del sur, saben que van a ser rescatados por el Banco Central Europeo, cualesquiera que sean las circunstancias existentes.

Si durante la pandemia el Banco Central Europeo financió los confinamientos con tipos de interés negativos, puede financiar cualquier otro tipo de histeria vírica, como la “amenaza rusa”.

(*) https://core.ac.uk/download/pdf/199197954.pdf

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Unión Europea

Los Verdes apoyan el plan alemán de rearme

Los Verdes alemanes apoyan el plan de rearme militar del canciller en funciones Friedrich Merz. El respaldo ha llegado tras unas largas negociaciones que no versaban sobre la carrera hacia la guerra y el militarismo sino sobre la manera de financiarla y, más en concreto, sobre la ruptura de los principios de equilibrio fiscal, que en Alemania están consagrados en la Constitución.

Inicialmente los Verdes rechazaron el plan de Merz porque buscaba relajar el endeudamiento para financiar un aumento masivo del gasto militar y crear un fondo especial de 500.000 millones de euros.

El 10 de marzo algunos cabecillas del partido, como Felix Banaszak y Katharina Dröge, criticaron la propuesta de Merz porque chocaba con sus políticas climáticas, amenazando con bloquearlo en el Bundestag, donde Merz necesita su apoyo para alcanzar la mayoría de dos tercios requerida para reformar la Constitución.

Las negociaciones culminaron el viernes y Merz tiene el apoyo de los Verdes y la socialdemocracia. A cambio del voto, los Verdes obtienen 100.000 millones de euros del fondo para las políticas de transición energética.

Además de falsear la contabilidad, en Alemania también van a falsear el diccionario. La definición de “gasto militar” se ha ampliado para incluir la ayuda a Ucrania, la defensa civil y la seguridad informática, además de permitir una mayor capacidad de endeudamiento a los estados federados para proyectos de infraestructura y energías de las llamadas “limpias”.

El compromiso lo anunció Merz en Berlín, afirmando que “Alemania ha vuelto”, y los Verdes, por boca de Dröge, destacan que el dinero “se invertirá en el futuro”, aunque no aclaró si el futuro al que se refería es el mismo de la Alemania devastada de 1945 por el fascismo y la guerra.

Como hemos repetido aquí varias veces, desde los años noventa los Verdes han renunciado a sus señas de identidad pacifistas para convertirse en unos militaristas fanáticos, aunque es un partido en trance desaparición. Los votos van menguando y las tensiones con su base social crecen.

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Unión Europea

Con dos paraguas no te mojas menos que con uno

A causa de su derrota en la Segunda Guerra Mundial, Alemania no tiene armamento nuclear y siempre ha dependido de la tutela de Estado Unidos. Ahora, con la retirada de Trump del Continente, el futuro canciller alemán, Friedrich Merz, ha pedido la extensión del “paraguas nuclear” a Francia y Reino Unido. Pero, al mismo tiempo, Berlín quiere preservar el “paraguas” estadounidense, quizá porque no se fía de las garantías francesas y británicas (*).

Anteriormente, Macron se había ofrecido generosamente a extender su “paraguas” a los países de la Unión Europea que no tienen armas nucleares. Tampoco es consecuencia de la Guerra de Ucrania sino de replanteamiento estratégico sobre la guerra nuclear. Macron ya se lo ofreció en 2020.

El ministro lituano de Asuntos Exteriores, Kostutis Budrys, apoyó la oferta francesa, pero se negó a intercambiarla por la de la OTAN. Absurdamente, es de los que creen que se va a mojar menos con dos paraguas que con uno.

Es una de las muestras de que al hablar de las armas nucleares todos los absurdos son posibles, prestándose a muchas manipulaciones porque de lo que ha hablado Macron no es de un “escudo” contra la llegada de ojivas nucleares procedentes del exterior, de Rusia, sino de amenazar con las armas nucleares, que es algo bien distinto.

En Europa las armas nucleares reproducen y multiplican los problemas derivados de la “jaula de grillos”. Si nunca ha sido posible una “defensa europea”, mucho menos va serlo en el armamento nuclear, que requiere un mando aún más centralizado. Cualquiera no puede disparar las armas nucleares de un tercero.

Más en concreto, Francia no puede asumir el riesgo de padecer represalias nucleares para defender a sus “socios” alemanes, sobre todo cuando no sabe quiénes van a ser porque la dirección política alemana puede cambiar de unos comicios para otros.

Lo mismo ocurre con los alemanes. Quizá ahora piensen que Macron es un tipo fiable, pero no tienen las mismas garantías con otro inquilino que pueda haber en el futuro en el Elíseo.

Si estamos hablando de Rusia, hay que recordar a los europeos que tiene unas 5.000 ojivas, mientras que Francia tiene menos de 300. El territorio francés está mucho más expuesto que el ruso porque es mucho más reducido. Rusia podría arrasar varias veces el suelo francés en cualquier intercambio nuclear, mientras que Francia no puede estar segura de lo contrario.

(*) https://www.deutschlandfunk.de/cdu-chef-friedrich-merz-nach-erfolgreichen-sondierungsgespraechen-mit-der-spd-100.html

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Unión Europea

El Parlamento de Países Bajos se opone al rearme europeo

La mayoría de los parlamentarios de Países Bajos ha votado en contra de la participación del país en los planes para rearmar a Europa hasta los dientes, informa VRT (*).

Incluso tres de los cuatro partidos de la coalición de gobierno (PVV, NSC y BBB) votaron en contra de los planes del Primer Ministro Dick Schoof.

La semana pasada Schoof y los demás dirigentes de los Estados europeos acordaron opner en marcha descabellados planes de rearme. Quieren invertir 800.000 millones de euros en armamento en los próximos años.

La moción contra el plan de rearme europeo fue presentada por Joost Eerdmans, del partido JA21. En el momento de la votación, 73 eurodiputados (incluidos el PVV, el BBB y el NSC) y 71 se oponían. Por lo tanto, tres de los cuatro partidos de la coalición de gobierno votaron en contra de los planes del Primer Ministro. Anteriormente se habían comprometido a cooperar con los planes belicistas de Bruselas.

Pero lo más significativo es que los parlamentarios no votaron contra el rearme porque defiendan la paz en Europa sino por los cuantiosos gastos que va a suponer, las deudas que deberán asumir y las manipulaciones en la contabilidad pública para disimularlas.

En los Países Bajo la reacción teme que la deuda se dispare y obligue a aumentar los impuestos. Pero sobre todo en los países del norte de Europa hay un problema adicional que los del sur no quieren ver: cuando en Europa aumentan las deudas públicas, quienes las pagan no son quienes las generan, los del sur, sino los del norte.

El argumento es simple: los políticos neerlandeses saben por experiencia propia que además de pagar sus propias deudas, van a tener que pagar las de otros, como Grecia, España, Italia, Portugal o Irlanda.

El JA21 que presentó la moción en el Parlamento es el típico partido reaccionario, patriotero y euroescéptico que se ha puesto de moda en el Continente. Su oposición al rearme desacredita, una vez más, a las organizaciones de la izquierda domesticada, a las que ha usurpado sus consignas más tradicionales.

(*) https://www.vrt.be/vrtnws/nl/2025/03/11/nederlandse-tweede-kamer-stemt-alsnog-tegen-europees-herbewapeni/

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Unión Europea

Rumanía rechaza la candidatura de Georgescu a las elecciones

Con el inestimable apoyo de la Unión Europea, Rumanía sigue el manual del golpe de Estado electoral al pie de la letra. Si ganas unas elecciones, el recuento no vale y si intentas presentar una candidatura, no te la admiten.

Es lo que le está ocurriendo a Calin Georgescu. La Oficina Central Electoral de Rumania ha rechazado su candidatura para las nuevas elecciones presidenciales que se van a celebrar en mayo.

En noviembre ganó los comicios, se los anularon y ahora le cierran las puertas por ser “proruso”.

Georgescu ha calificado la decisión como un “disparo directo al corazón de la democracia”.

El 7 de marzo Georgescu presentó su candidatura a las elecciones presidenciales. Ese mismo día se presentaron ante el Tribunal Constitucional dos denuncias contra la inscripción. Posteriormente, su candidatura ha sido anulada por la Oficina Electoral Central.

Al enterarse del golpe electoral, los partidarios de Georgescu se manifestaron frente a los edificios de la Oficina Central Electoral y rompieron el cordón de seguridad. Para calmar la situación, la policía recurrió al lanzamiento de gases lacrimógenos.

Un pucherazo electoral de la Unión Europea

La primera vuelta de las elecciones presidenciales se celebraron en noviembre del año pasado. Fueron ganadas por Georgescu con el 23 por cien de los votos, gracias a una campaña activa en TikTok. Su victoria fue una sorpresa total. No era el candidato que esperaban en la Unión Europea con los brazos abiertos.

Pero el 6 de diciembre el Tribunal Constitucional rumano anuló los resultados electorales por sospechas de una injerencia de Rusia en la campaña electoral a través de las redes sociales, especialmente en TikTok, a pesar de que no había ninguna prueba de ello.

La decisión se basó en informes de inteligencia desclasificados por orden del presidente Klaus Iohannis, que señalaban un “ataques híbrido de Rusia”, es decir, el mismo pretexto invocado en la anterior victoria electoral de Trump, el Brexit o en el referéndum independentista de Catalunya en 2017.

Esa estupidez iba acompañada de otra, también típica de la posmodernidad: Rusia difunde bulos y mentiras a través de las redes sociales. Naturalmente las estupideces se basaban en informes elaborados por el Servicio Rumano de Inteligencia (SRI), que mencionaba más de 85.000 supuestos ciberataques atribuidos a Rusia y una red de unas 25.000 cuentas de TikTok activadas semanas antes de la votación, junto con una financiación externa no declarada estimada en más de un millón de euros.

Los espías quedaron pronto en evidencia porque los documentos no especificaban a Georgescu como beneficiario de la campaña, ni tampoco los rusos aparecían para nada. TikTok rechazó las acusaciones de manipulación.

A pesar de todo, la campaña siguió con redadas policiales en las que detuvieron a Bogdan Peschir, un empresario que había financiado la campaña digital de Georgescu con 381.000 dólares, pero que no tenía ninguna conexión con el Kremlin.

En fin, estamos en presencia del típico montaje, al que no es ajena la Unión Europea, auténticos especialistas en pucherazos de todo tipo.

 

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Unión Europea

Comienza la pelea entre Alemania y Francia para administrar los fondos del rearme europeo

Antes de su fracaso, el rearme europeo va a ser el escenario sobre el que exploten las contradicciones internas del Viejo Continente, que ya empiezan a salir a la luz.

Pero no es exactamente el rearme sino los fondos de dinero que lo tienen que financiar. De momento la Comisión Europea acaba de abrir una caja de 150.000 millones de euros en la industria europea de guerra, pero Alemania quiere incluir en el fondo a países fuera de la Unión Europea, mientras Francia se opone a ello.

El baile de los despropósitos no ha hecho más que comenzar porque pronto se va a plantear otro problema: muchas de empresas europeas de armamento son redundantes y habrá peleas para cerrar algunas de ellas, dejando operativas a las demás. Para unos se ampliará el mercado y a los demás les espera una dura reconversión industrial.

En la cumbre europea del 6 de marzo Scholz se mostró partidario de abrir las puertas a los países fuera de la Unión Europea, citando a Gran Bretaña, Noruega, Suiza o Turquía. Pero Macron es partidario de estimular la producción industrial y aumentar la autonomía europea. “No se debe gastar el gasto en nuevos equipos de preparación que, una vez más, no son europeos”, dijo.

La polémica está servida. Bruselas teme que el sustancioso fondo de 150.000 millones de euros se vea obstaculizado por el mismo argumento que retrasó el acuerdo sobre el Programa Europeo de la Industria de Defensa durante más de un año, un fondo de 1.500 millones de euros que proporciona subvenciones para la defensa.

Los esfuerzos para implementarlo se detuvieron este invierno, después de que París exigiera un tope a la parte que podría gastarse en componentes extraeuropeos y una prohibición de productos protegidos por propiedad intelectual de terceros países.

Los caciques de la Comisión Europea tendrán que trabajar en estrecha colaboración con París, Berlín y otras capitales para redactar una propuesta detallada en los próximos diez días.

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Unión Europea

Europa no acepta las cosas como son sino como les gustaría que fuesen

Europa ha recibido un cruel baño de realismo. No se lo esperaban. Siempre creyeron en la alianza transatlántica. Siempre creyeron que los estadounidenses eran fuertes y les sacarían las castañas del fuego. El paraguas del Viejo Continente estaba al otro lado del Atlántico y cuando los misiles llovieran, sería suficiente con abrirlo.

Durante décadas esas ilusiones fueron adobadas de entelequias, grandes frases y palabras sonoras: la democracia, la libertad, los derechos humanos, las elecciones, la paz mundial, la sostenibilidad…

Los políticos se encargaban de lo primero, mientras la verborrea era tarea de quienes viven de ello: académicos, universitarios, periodistas, analistas, escritores, doctrinarios…

Durante su campaña electoral Trump dijo que acabaría con la Guerra de Ucrania al día siguiente de su investidura y en Europa creyeron que era uno de los suyos, un demagogo que iba de farol y que solo trataba de recaudar votos.

Luego tuvieron ocasión de cerciorarse de que no era así, que detendría la guerra en Ucrania, que no desplegaría sus tropas en aquel país, que suspendería la “ayuda” y que el gobierno de Kiev debía hacer lo mismo que los demás europeos: aceptar las cosas como son y no como les gustaría.

Los fracasos tienen este tipo de secuelas. Ahora una rabia sin precedentes se ha apoderado de ciertos capitostes europeos, particularmente en Francia y Reino Unido. A través de los plumíferos más serviles han desatado la ira mediática contra Trump.

Los dirigente europeos nunca imaginaron este escenario y no están preparados para hacerle frente. Necesitan tiempo y seguir rumiando sus frustraciones.

Tras la reunión de Riad, Macron convocó dos reuniones de emergencia de seis países europeos y algunos dirigentes de Bruselas, como Von der Layen. Pero al terminar el sarao no hubo declaraciones oficiales porque la jaula de grillos no es capaz de ponerse de acuerdo.

El 18 de febrero se celebró otra reunión en Londres, presidida por el primer ministro Starmer, en la que ampliaron el círculo: 18 países europeos, además de Canadá y Turquía, y algunos dirigentes de la Unión Europea.

Como cabía esperar, la situación de malestar interno se reprodujo.

Francia y Reino Unido quieren continuar la Guerra de Guerra. Durante la última visita de Starmer a la Casa Blanca, Trump le preguntó con un aire irónico si Europa era capaz de librar una guerra contra Rusia sin ayuda estadounidense. Era pura retórica. Continuar la guerra en Ucrania sin las tropas estadounidenses es un suicidio. Lo que Francia y Reino Unido quieren es forzar a Estados Unidos a intervenir.

La retórica con la cual los cabecillas europeos justifican su política es pintoresca, como siempre: Europa se está defendiendo a sí misma en Ucrania. “Si no paramos ahora a Putin, deberemos hacerlo dentro de nuestros propìos países”.

Por lo tanto, la Guerra de Ucrania a quien interesa es a los países de Europa occidental. Entonces, ¿por qué exigir a Ucrania la devolución de las “ayudas”? Quien debería cobrar es Ucrania por los servicios prestados a Europa. Debería apoderarse de las minas que haya en los países occidentales para pagar una pensión a los huérfanos de los miles de soldados muertos en la guerra.

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Unión Europea

Polonia cambia su Constitución para legalizar el rearme masivo

Hay países, como Polonia, que no quieren falsificar su contabilidad para rearmarse y endeudarse hasta límites insospechados. Prefieren cambiar las normas contables, aunque eso suponga cambiar la Constitución.

El presidente polaco, Andrzej Duda, anunció el viernes que ha presentado al Parlamento una reforma de la Constitución, para hacer obligatorio un gasto militar mínimo del 4 por cien del PIB.

Lo podía haber hecho con las pensiones, por ejemplo, pero las armas son más importantes que los derechos sociales en los países que, como Polonia, están sumidos en el delirio militarista.

La reforma no tiene precedentes ni en la historia de Polonia ni en la de la Unión Europea. Un gasto militar del 4 por cien del PIB es el doble de lo que la OTAN ha estado pidiendo hasta ahora.

La enmienda es una garantía de que el dinero ss gastará, tanto si es necesario como si no, dijo Duda a los periodistas en el Parlamento, justo antes del discurso del primer ministro Donald Tusk sobre la situación militar de Polonia.

Para que la enmienda sea aprobada debe ser apoyada por dos tercios de los miembros de la Cámara baja del Parlamento, es decir, se trata de comprometer a todos los partidos políticos en el disparate.

Polonia ya marcha muy por delante de los demás países europeos en términos de gasto militar. El año pasado gastó el 4,1 por cien del PIB en armamento y para este año está previsto un 4,7 por cien.

El ejército profesional polaco cuenta actualmente con más de 200.000 soldados, lo que la convierte en la tercera fuerza más voluminosa de la OTAN, después de Estados Unidos y Turquía.

En los últimos años El gobierno de Varsovia ha firmado una serie de contratos militares, entre ellos con Estados Unidos y Corea del Sur, para comprar helicópteros de ataque Apache y aviones de combate F-35.

Tusk ha llegado a decir que, como en los tiempos de la Guerra Fría, Europa debe iniciar una carrera de armamento con Rusia, algo que es otra estupidez monumental, porque no tiene ninguna posibilidad de prosperar.

Pero en Polonia se ha impuesto el delirio hasta extremos incomprensibles y para ello han tenido que olvidarse de su historia porque fue uno de los países que más padecieron los crímenes de los nazis ucranianos. Ahora es un fiel aliado de los nuevos nazis ucranianos.

Aparte de Polonia, los tres países bálticos también gastan una parte significativa del PIB en sus ejércitos: Estonia (3,4 por cien), Letonia (3,2 por cien) y Lituania (2,9 por cien). En comparación con el PIB, este nivel de gasto es muy superior al de Estados Unidos, que gasta un 3,38 por cien.

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El rearme es un remedio para la crisis de superproducción de la industria europea

El grupo holandés Europlasma confirmó el jueves su intención de adquirir la empresa francesa Fundiciones de Bretaña, un subcontratista de Renault en quiebra que fabrica piezas de motor de hierro fundido.

Si mantiene su oferta de adquisición, Europlasma, creada en 1992 en torno a la descontaminación y fabricación de forjados, pretende diversificarse en el campo del armamento para aprovechar la creciente paranoia europea sobre la guerra.

En Europa los subcontratistas ferroviarios y del automóvil que atraviesan dificultades están redirigiendo su producción hacia el armamento.

A la empresa holandesa, además de sus actividades de automoción, el cambio debería permitirle garantizar la conservación de 240 puestos de trabajo, más del 80 por cien de la plantilla actual.

En 2021 Europlasma compró Forjas de Tarbes, el único fabricante francés de cuerpos huecos, la carcasa metálica de los casquillos de 155 milímetros utilizados por los cañones César francesas que se han vendido al ejército ucraniano.

Desde el inicio de la guerra, Francia ha entregado 30.000 proyectiles de este tipo a Kiev, y el objetivo para este año es entregar 80.000 unidades.

Valdunes, el último fabricante francés de ruedas ferroviarias, que entró en suspensión de pagos a finales de 2023, es otra de las empress adquiridas por Europlasma, y parcialmente redirigido en mayo del año pasado a la fabricación de piezas huecas.

Para la industria francesa el dinero movilizado por la guerra de Ucrania ha sido un enorme alivio. Desde 2022 ha triplicado su capacidad para fabricar obuses.

En octubre el fabricante sueco de rodamientos SKF anunció esu intención dirigir parte de sus fábricas hacia la guerra, posicionándose para licitar al futuro tanque MGCS (Main Ground Combat System), un proyecto militar de Alemania, Italia y Francia.

No obstante, la fabricación de obuses nunca podrá reemplazar a los vehículos, que es la columna vertebral de la industria europea, pero para los subcontratistas en apuros es un alivio.

También es un remedio parcial. Una parte de la producción europea de material de guerra, como los obuses, no es competitiva, a diferencia del sector armamentista ligado a la alta tecnología, como las armas nucleares, la guerra electrónica, los satélites, los aviones, los submarinos o los barcos.